El valle de Laboyos es el asiento de una de las más atractivas comunidades del sur de Colombia, allí toma asiento el municipio de Pitalito, tierra cafetera y cuna de artesanos que tallan la madera y moldean la arcilla, las matas de guadua que hunden sus raíces en las orillas del Guarapas y el Guachicos constituyen un elemento fundamental de un paisaje verde al que paulatinamente se le adicionan construcciones campestres de hermosa factura y aire ensoñador; quien arrima a estos lares podría imaginarse un cuasi paraíso terrenal, sin embargo no escapan los laboyanos a los efectos de las políticas depredadoras que desde la casa de Nariño se fraguan contra las gentes del agro nacional; las 28 familias que conforman la Asociación de Usuarios del distrito de Adecuación de Tierras a Pequeña Escala de Trespasos son víctimas de ese desatino, en el 2003 luego de realizar el diseño de un minidistrito de riego para mejorar la producción de sus parcelas y recibir la concesión de aguas de la CAM , el Banco Agrario les aprobó un crédito por 1477 millones para construirlo, como requisito les exigió hacer modificaciones en los estatutos que debía aprobar el INCODER y constituir un Patrimonio Autónomo como garantía de la operación, por la lentitud propia de los organismos oficiales solo pudieron completar las condiciones en el 2005 fecha en que el Banco hizo el primer desembolso que se entregó a través de FIDUAGRARIA quien manejó los recursos para lo que había que pagarles dos millones y medio mensual, hoy siguen cobrando a pesar de que los recursos se agotaron en el 2007 año del último desembolso; justo en ese momento cuando faltaba concluir las obras de un proyecto desfinanciado porque sus costos calculados en el 2003 cuatro años después eran mayores, la CAM que había autorizado el uso de las aguas del rio Cabrera declaró la zona Parque Natural y se atravesó en el camino de la terminación del Distrito; en conclusión las familias de la vereda La Victoria que por iniciativa propia pretendieron desarrollar una construcción que es responsabilidad del Estado, ahora viven peor que cuando lo iniciaron porque los abogados del Banco y la Fiduciaria continuamente a través de notas y llamadas los amenazan con el despojo de sus predios que los dejaría en la calle y nunca han tenido el agua para riego que esperaban aprovechar con el Distrito, otro ejemplo del garrote para los pequeños productores.