Unidad Cafetera Nacional, Pereira, septiembre 4 de 2.002

Luego de conocerse el “Acuerdo entre el gobierno y la Federación Nacional de Cafeteros” y de su discusión en el Senado de la República el día martes 3 de septiembre; existe consenso, con excepción de los sectores más abyectos al gobierno y de los miembros del gabinete ministerial, en que las disposiciones de política cafetera allí consignadas constituyen un claro retroceso en la atención y apoyo del Estado que el gremio caficultor requiere en sus peores tiempos. Ese retroceso se manifiesta en las medidas tomadas tanto para el corto como para el mediano y largo plazo.

Con relación a las primeras, la disminución del subsidio al precio interno de $30.000 a $25.000 por carga es, de hecho, una reducción del monto que los cafeteros recibirán en adelante por su producto en la próxima cosecha y que los lesionará gravemente dado el peso que el subsidio tiene para todos los productores en su rentabilidad e ingreso familiares. Otras disposiciones, amparadas en el lema de “favorecer a los más pobres”, recortan a grupos claves del gremio los apoyos especiales en asistencia técnica, renovación y crédito, el último de los cuales prácticamente desaparece del todo dentro de los servicios con los que contaban. Con la “sisbenización”, como criterio para otorgar los soportes necesarios al sector, se inicia en la caficultura un proceso similar al cumplido en áreas como la educación y la salud, en las que, a la larga, toda la comunidad salió burlada al llegarse hoy a la plena privatización.

Las reformas estructurales acordadas tienden a ir abandonando poco a poco a los cafeteros “a su propia suerte” al conformarse los respectivos fondos de estabilización con sus propios aportes e ir excluyendo los directos del Estado. Las contribuciones fijadas así para tales fines afectarán también al precio interno del café. Con ese sistema se omite una lógica retribución que, como lo afirmó el propio Gerente de la Federación, Gabriel Silva, merecen los cafeteros que trasladaron de sus recursos al Erario más de 11 mil millones de dólares en los últimos cincuenta años.

Las muy promocionadas políticas de largo plazo, como las estrategias de comercialización referidas a la calidad de nuestro grano, a los cafés gourmet y a las medidas de “flexibilización” de las condiciones comerciales para exportadores particulares, insólitamente no aparecen acompañadas de la más importante de las tareas internacionales: la necesaria ofensiva contra la iniciativa de inducir la superproducción para envilecer las cotizaciones por cuenta de los oligopolios internacionales que controlan el negocio global. Existe unanimidad en que, si el gobierno nacional en cabeza del presidente, como representante del país ante el mundo, no acomete dicha labor, ninguna de las demás acciones adelantada retornará los frutos esperados. No puede dejarse esa función crucial en manos de la Federación, ha de constituirse en política de Estado.

De lo anterior puede concluirse que se trata de un Acuerdo regresivo y de evidente estirpe neoliberal, el cual, a la vez que debe desecharse ha de reemplazarse por otro que sí consulte los reales intereses de los caficultores sin distinción alguna y vele por su protección y desarrollo armónicos. Su naturaleza es tan retrógrada que ni siquiera las engañosas promesas electorales de Alvaro Uribe a los cafeteros se respetaron. Por cuarta vez en 12 años, éstos son convertidos en burlesco por los gobiernos de los candidatos ganadores que los halagaron en épocas electorales. Igual ha acontecido con las regiones cafeteras que verán menguadas sus economías con la menor circulación de dinero.

Las graves circunstancias que viven las 550.000 familias que producen café en sus fincas, de nuevo desatendidas, justifican que UNIDAD CAFETERA convoque con mayor fuerza a todos sus miembros a la Jornada por la Defensa de la Producción y contra el ALCA que ha citado la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria para el lunes 16 de septiembre. Dicha participación debe convertirse en oportunidad para denunciar el nuevo engendro neoliberal, plasmado en el mencionado Acuerdo, y reivindicar los puntos programáticos fundamentales de los cafeteros en materia de precio, de condonación de las deudas, del indispensable apoyo oficial en los factores principales para el éxito de sus faenas agrícolas, por el fortalecimiento de las instituciones a su servicio, en contra del debilitamiento o desaparición de las mismas y de rechazo a nuevos impuestos como el de la tasa retributiva.

AURELIO SUAREZ MONTOYA
Presidente Nacional – Unidad Cafetera Nacional

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