Bogotá, febrero 27 de 2008

El decreto 616 de febrero de 2006 del Ministerio de Protección Social, por el cual se expidió el Reglamento Técnico sobre los requisitos que debe cumplir la leche para el consumo humano, prohibió comercializar la leche cruda, leche que, no debe perderse de vista, es hervida antes de consumirla por parte de quienes la adquieren, de manera que queda apta para el consumo de las personas.

La decisión, tomada sin evidencia de que ocasione daño a las personas, afecta la actividad económica de centenares de miles de familias campesinas que se dedican a la producción láctea –la del sector que enfría y comercializa el producto, la de la industria de derivados que la requiere para elaborar quesos y yogur, entre otros– y a millones de hogares que adquieren así ese alimento básico a precios accesibles.

La medida contiene extravagantes requerimientos y resulta imposible de cumplir para quienes componen la cadena láctea y, en particular, para la mediana y pequeña empresa industrial urbana y rural, por no contar con la tecnología ni los recursos requeridos. En la Costa Atlántica, por ejemplo, el 75% de los minifundios tiene vocación pecuaria. En este caso, tal está pasando con la panela y con los mataderos, se legisla para “Dinamarca y no para Cundinamarca”.

Prueba de ello es que en agosto de 2006, con el Decreto 2838, el gobierno fijó un plazo de dos años para hacer la “reconversión”, plazo que a la fecha no ha sido posible acatar, no sólo por las grandes exigencias económicas, sino porque además en la práctica dicha “reconversión” conduce a la extinción de productores, enfriadores, industrias y comercializadores de leche cruda. Mientras procede con tanto celo contra los productores nacionales, el gobierno se muestra tolerante con productos nocivos vendidos o elaborados por empresas extranjeras.

La injusta decisión gubernamental golpea directamente a la ganadería y arruinará a centenares de miles de pequeños y medianos productores, cuya leche ya no será comprada por las grandes pasteurizadoras y será reemplazada por importaciones de leche en polvo y lacto-sueros, tal como lo estipula el TLC suscrito con Estados Unidos. La medida propicia igualmente el sacrificio de hembras y, por consiguiente, causa un mayor deterioro del hato.

Los decretos y la campaña de deshonra contra la leche cruda benefician a la gran industria lechera, especialmente la multinacional, la cual consolidará un oligopolio dominante tanto sobre quienes ofrecen como sobre quienes demandan los lácteos. Dicha posición se tornará irreversible en el marco de los tratados de libre comercio. El firmado con Estados Unidos, en especial, valiéndose de las normas sanitarias de la Organización Mundial del Comercio, OMC, aceptadas sin objeción por el gobierno, sin que fueran consultadas con los ciudadanos, tendrá enormes costos sociales.

Quienes firmamos este documento, reunidos hoy en Bogotá ante la amenaza inminente que el Gobierno ha tendido sobre nuestro renglón económico, demandamos en forma enérgica la derogatoria de los decretos 616 y 2838 que eliminan la leche cruda. Invocamos a los lecheros, comercializadores, industriales y consumidores, a unificarnos para revocar tan absurdas disposiciones. Así mismo, sin distingos, recurrimos a la población colombiana que por generaciones se ha alimentado con nuestros productos a respaldar tan justa reivindicación para continuar atendiendo, con la pulcritud con que lo hemos hecho durante décadas, la gran demanda existente de leche cruda, el 40% del total nacional. Exhortamos a los colombianos a no confundirse con la propaganda con la que el gobierno pretende justificar este despropósito, consumado con fines muy distintos a los del bienestar común y que compromete la soberanía alimentaria nacional y la seguridad alimenticia de los hogares.

Firman:

Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, Fundación San Isidro Boyacá, Cadena de leche cruda de Boyacá – Municipios de Soracá, Guatavita, Cómbita, Tuta, Sotaquirá, Sora, Chibatá, Ugaita, Samacá y Puente Boyacá -, Cadena láctea de leche cruda de Siachoque- Boyacá, Asociación Departamental de Usuarios Campesinos de Cundinamarca – ADUC, Asociación Municipal de Usuarios Campesinos -AMUC de Guaduas, Chipaque, Cáqueza y Silvania, Asociación de Pequeños Ganaderos de Sucre – Cauca, Asociación de Productores Regional Oriente de lácteos y cárnicos APROLAC, Asociación de productores de leche Sucre, Asociación de expendedores de leche cruda El Portal de Popayán –Cauca, ASOGAN SUCRE, ASPROLES, Sector comercializador y procesador de leche cruda del Huila, Asociación de expendedores de leche de Lérida y el norte del Tolima, ASOPROAGRO Quindío, Asociación de productores de leche del Municipio de Caldas – Boyacá, Observatorio de ganadería y medio ambiente del Tolima.

Los afiliados a la Asociación de Productores, Enfriadores, y Distribuidores de leche en cantina y sus derivados AFRIDELCAV: Lácteos La Especial, Lácteos Yersy, Enfriadora La Serranía, Enfriadora El Jazmín, Enfriadora Avileche, Lácteos Doña Vaca, Lácteos San Miguel, Enfriadora San Pablo, Enfriadora Las Palmas, Enfriadora Los Girasoles, Enfriadora Vidalac, Enfriadora Villa López, Enfriadora La Primavera, Lácteos La Calera, Enfriadora Chipaqueña, Asocáqueza, Enfriadora Villas del Dorado, Enfriadora El Rocío, Enfriadora Lácteos San Felipe, Enfriadora Los Guarumo, Lácteos Tequendama, AFRIDELCAV Faca, Madrid, Mosquera, Funza, Mesitas del Colegio, Zipaquirá, Cota, Chía, Cajicá, Ubaté, Sesquilé, Guatavita, Cogua (Cundinamarca); Pasto (Nariño), Piedecuesta (Santander), Jenesano, Ramiriquí (Boyaca). ADELECAV, CODILACTEOS, COOPASODELEV, 1576 pequeños ganaderos de Bogotá, 5470 vendedores de Leche Bogotá.

Deja un comentario