Sin lugar a dudas, la función principal de cualquier modelo de desarrollo agropecuario democrático es la producción. Sin embargo, en Colombia actualmente no se aplica, debido a que la política agraria consiste en utilizar el suelo rural en actividades que no permiten elevar los niveles de productividad que demanda la modernización del sector, vinculándose inexorablemente la tierra agraria a las operaciones de especulación inmobiliaria que impulsa el gran capital financiero.

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