La estrategia expuesta por el actual primer mandatario de los cartageneros, Campo Elías Teherán Dix, para superar los altos niveles de pobreza que existen en la ciudad, se enmarca en la profundización del modelo económico que se ha implementado en el distrito desde 1991.
Este haz de políticas públicas anunciadas por el burgomaestre, tiene como eje central para la superación de las oprobiosas asimetrías sociales que concurren en la ciudad, la adopción de un plan de generación de empleos cuya orientación productiva este acorde con las exigencias de los mercados.
Estas acciones se hallan definidas y consignadas en el documento “Políticas Pública De Inclusión Productiva Para La Superación de Pobreza”, documento elaborado y aplicado por la anterior alcaldesa Judith Pinedo y cuyos resultados han sido completamente insatisfactorios debido a que las líneas trazadas en este no abordan el problema estructural, por el contrario, profundizan las causas que han ocasionado las graves inequidades que prevalecen en el Corralito de Piedra, a saber: la política económica neoliberal.
En efecto, al estudiar la situación de pobreza y desempleo que predomina en la ciudad, encontramos que, de una población total de 933.946 habitantes, el 53.5% de los hogares y el 60,5 % de la población se localiza bajo niveles de pobreza, y el 18,9% en la indigencia (Espinosa y Rueda, 2008).
Además, Cartagena sufre por un constante crecimiento de la desigualdad en materia de distribución del ingreso. El coeficiente de Gini, indicador técnico que sirve para medir el grado desigualdad que se presenta en una sociedad, fue de 0.58 en 2008 cuando en 1993 era de 0.30, siendo 1 el nivel máximo. Esto explica porque la población mas rica de la cuidad, tiene un ingreso 176 veces superior al de la población mas pobre. (PNUD y Universidad Tecnología de Bolívar, 2010).
En este panorama, la solución acogida por el alcalde Teherán para resolver tales problemáticas, es la creación de empleos conforme a los requerimientos del mercado laboral; por consiguiente, para dilucidar el alcance de esta medida es pertinente evaluar el estado del mercado laboral, identificado cuáles son los sectores que más contribuyen a la generación de puestos de trabajo; determinando la calidad de los mismos y si estos pueden o no contribuir a la superación de los niveles de pobreza y de miseria que existen en el Distrito.
Al examinar el estado laboral en Cartagena, hallamos que ésta es la segunda ciudad con la mayor tasa de desempleo de la Costa Caribe; por otro lado, un informe del Centro Estudios Para el Desarrollo y La Competitividad (CEDEC) indica que la ciudad cuenta con una población económicamente activa de 394.548 mil personas, de los cuales 213.729 mil se encuentra en la informalidad, es decir, más de la mitad de la fuerza laboral en Cartagena vive del rebusque.
De otro lado, para complementar el diagnostico que estamos efectuando, al indagar cuáles son los sectores de la economía distrital que mas participan con la generación de empleo, observamos que es el sector de hotelería, turismo y comercio, con unos 125.079 empleos (CEDEC, 2010). Esta clase de ocupación que impone la estructura productiva del distrito es de baja remuneración, poca cualificación y una persistente inestabilidad laboral, por ende, no permite ni fomenta el círculo virtuoso que requiere la sociedad Cartagenera, debido a la insuficiente asignación salarial que no posibilita el consumo eficiente, ni la satisfacción de la necesidades elementales de la inmensa población de la heroica.
En ese sentido, el otro sector que más incide en la población ocupada en el distrito son los servicios comunales, sociales y personales con 98.750 mil trabajadores (DANE-CEDEC), no obstante en esta modalidad de trabajo lo que prevalece son los contratos de prestación de servicios y la intermediación a través de cooperativas de trabajo asociado, burlando por medio de esta figura los más elementales derechos laborales, agudizando aun mas los desigualdades sociales que imperan en la “ciudad histórica”.
En conclusión, este plan diseñado y ejecutado en la administración de Judith Pinedo y que pretende profundizar el gobierno de Teherán Dix, no ha cumplido con las metas que pretendía alcanzar: los indicadores sociales y laborales en Cartagena son definitivamente negativos, la concentración de la estructura empresarial en Cartagena y su poco encadenamiento productivo no permite la contribución eficiente en la creación de trabajo y el sector solo aporta el 13% de los empleos que genera el aparato productivo distrital, y aun se mantiene un numero considerable de cartageneros que padecen el flagelo del desempleo.
Lo anterior revela que los problemas estructurales de la desocupación no se resuelven por medio de pañitos de aguas tibia en el mercado laboral, sino reversando las políticas neoliberales que provocan los niveles de cesantes que despuntan en la ciudad y que ascendieron en lo que va transcurrido de 2012 a más de 47 mil personas. (Cartagena Cifras 2011, serie 53).