Es correcta la decisión de lo cafeteros de marchar en próximo 9 de octubre a la ciudad de Popayán y simultáneamente a todas las capitales cafeteras de Colombia, ante la indolencia del estado, que no acepta el veredicto de las cifras, que muestran la miseria de este sector, como quiera que de 16 millones de sacos bajamos a menos de 8 y el Cauca, de un tope de producción de unas 6 millones de arrobas, podríamos estar en menos de 3. Es decir por menos producción se ha perdido la mitad del ingreso y por la revaluación se rebaja hasta en un 30% más el precio, no olvidar que este sector reúne 560 mil familias y que es el más importante como redistribuidor del ingreso, por lo intensivo en mano de obra.

A lo anterior se suma los estragos causados por la sequía en nuestro departamento, una verdadera tragedia que estoy seguro, ni el gobierno, ni los medios de comunicación han medido y o registrado en su verdadera dimensión.

Según datos preliminares de dirigentes de la zona del Alto Patía (Patía, Mercaderes, Sucre, Balboa), se han muerto por falta de agua y de pastos unas 2100 reses, en una zona donde predomina el minifundio. En Párraga municipio de Rosas, lo mismo que en la cordillera del Patía, la cosecha de café está casi perdida y las plantaciones, se están secando.

Pero eso no es todo en el valle del Patía se secó el pasto, el limón, la sandía, la badea y hasta la leche de las vacas. Entre la Carabonera y la Pachuca, se perdieron 100 mil plántulas de cacao listos para la siembra. Según expertos dela zona hoy la crisis es de proporciones incalculables pero se profundizará, por que si hoy lloviera el pasto demoraría en recuperarse 50 días, mientras tanto los animales se seguirán muriendo.

Hay razones para no dudar que las estadísticas finales serán aún más desastrosas.

Con antecedentes como una mala erradicación, las pirámides, la crisis del café y la sequia, el sur del Cauca tiene activada un bomba de tiempo. Lo peor es que el gobierno a través del ministro de agricultura notificó este martes a lo alcaldes que con angustia reclamaban soluciones, que de Bogotá no habrá dineros para recuperar la producción y los municipios no tiene como hacerlo.
Ante la cara dura del gobierno central, ya muchos cafeteros y agricultores de la zona se preparan para participar en la movilización del 9 de octubre en la ciudad de Popayán. De la misma forma se escuchan propuestas de grandes reuniones de damnificados, incluida una propuesta de connotados dirigentes de la región de mover un foro con la comisión quinta del Senado, para lograr la atención de gobierno.

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