7 de marzo de 2001
Doctor
FELIPE MONTES TRUJILLO
Presidente Comité Intergremial de Caldas
Manizales
Doctor Montes:
Como en la Colombia de hoy cualquier cosa por mala que sea es susceptible de empeorarse, a los muy graves problemas económicos de los cafeteros y los caldenses el gobierno nacional quiere sumarle otro más. Ahora, la amenaza es la de aplicarnos la llamada “limitación de suministro”, que no es otra cosa que quitarle, por una o más horas al día, la electricidad a todos los habitantes y empresas del departamento. Y aunque el despropósito sea tal que parezca un cañazo, lo grave reside en que no lo es. Esa medida está establecida en las normas legales y ya se la aplicó la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, al departamento del Chocó y al municipio de Caucasia durante tres horas diarias, lo que motivó los conocidos paros cívicos de los habitantes de esas regiones.
La absurda teoría neoliberal al respecto —¡siempre el neoliberalismo!, doctor Montes— es que como las empresas distribuidoras de energía tienen deudas con las generadoras, entonces la “solución” es presionar el pago quitándoles el servicio a las regiones, sin importar que los usuarios estén al día con sus facturas ni los graves daños que le causen y sin importar tampoco que las empresas endeudadas carezcan de capacidad de pago. La brutalidad de imponer apagones generales es tanta, que la medida recuerda los cobros de los mafiosos.
Además, en el foro convocado por La Patria y Caracol sobre la situación de la CHEC quedó establecido que sus problemas financieros se deben, fundamentalmente y por sobre todo, a las políticas de privatización del gobierno nacional. Esto coloca al Estado en la posición insostenible de, primero, arruinar a la CHEC con sus medidas y, luego, amenazar con dejar a los usuarios sin luz porque la empresa no les paga sus deudas a los generadores de energía, deudas que no cancela por la sencilla razón de que no tiene con qué.
Y lo sucedido en la última reunión de Junta Directiva de la CHEC también muestra que la administración Pastrana va a aprovecharse de los problemas que ella misma ha creado y la amenaza de imponer apagones para precipitar la privatización de la empresa, venta que en las actuales circunstancias podrá hacer más barata que nunca, con lo que cumpliría, con sumisión que avergüenza a los colombianos, las directrices del Fondo Monetario Internacional de gobernar a Colombia en beneficio del capital extranjero.
El propósito de esta carta, entonces, es el de invitar al Comité Intergremial de Caldas a hacer causa común con todas las fuerzas vivas de la región para oponernos a la privatización de la CHEC y para notificarle al presidente de la República que los caldenses no permitiremos, por ninguna consideración o motivo, que se apague el departamento ni por un minuto al día. Y que, por tanto, el gobierno nacional debe tomar las medidas que sean del caso para resolver los problemas financieros de la CHEC, empezando por pagarle los cien mil millones de pesos que le debe por subsidios y por quitarle el PPA de Termodorada, contrato leonino que ya le ha costado a la empresa 58 mil millones de pesos.
Cuente con que Unidad Cafetera Nacional está dispuesta a contribuir con cualquier determinación que le sirva a los intereses de los caldenses y los colombianos.
Firmada por Jorge Enrique Robledo, coordinador