La reforma a la Universidad Nacional presentada e impulsada por el rector Marco Palacios y defendida por el editorial del periódico “El Tiempo” y columnistas como Rudolf Hommes, obedece a la necesidad de adecuar la educación superior en Colombia a los requerimientos de las políticas de libre comercio y globalización, en el propósito de recolonizar el continente.

Los defensores de la reforma señalan que para enfrentar la globalización, los estudiantes deben desarrollar competencias y habilidades para aprovechar la permanente y vertiginosa renovación científica y tecnológica. Insisten, que sólo basta con dotar a los jóvenes de conocimientos básicos y herramientas que le permitan adaptarse rápidamente a los cambios del mercado laboral, a los avances del conocimiento y de la tecnología. Bajo esta argumentación pretenden desmejorar los programas de pregrado, forzando una educación pobre para un país subdesarrollado, proponen recortar la duración de las carreras a 8 semestres, desmontar muchas de ellas; eliminar materias del currículo; establecer un ciclo común y otro profesional; redistribuir las facultades por áreas; adoptar el sistema de créditos académicos, introducir la promoción automática y disminuir el tiempo de presencia del docente por asignatura. Se impone la destinación de los principales recursos humanos y de infraestructura a los postgrados que serán el gran negocio. Además, asegurar incrementos en los cobros de hasta un 50% a través del modelo de trimestralización. La propuesta desplaza a los profesores de tiempo completo por catedráticos en los pregrados con el fin de rebajar costos, sacrificar la calidad y consolidar el proceso privatizador y de autofinanciamiento. Igualmente acentúa el recorte del personal de servicios al contratar con terceros, entre otras, las actividades de biblioteca y vigilancia.

La reforma condena a Colombia a permanecer en el atraso y la miseria al impedir que la educación superior cumpla el papel de formar a la juventud en lo más avanzado del conocimiento, la ciencia y la tecnología. La educación no estará al servicio del progreso nacional, del fortalecimiento de la producción y el trabajo como única condición para el desarrollo de las fuerzas productivas y la consecución del bienestar general de la inmensa mayoría de la población colombiana. Pretenden colocar a la Universidad Nacional, y al resto de universidades, en el papel de instituciones técnicas y tecnológicas reproductoras de mano de obra barata y calificada que requieren las multinacionales y el capital norteamericano en el contexto del tratado de libre comercio con los Estados Unidos.

La OCE -Organización Colombiana de Estudiantes-, convoca a todos los estudiantes, profesores y trabajadores de la Universidad Nacional a encabezar la más portentosa lucha de resistencia contra las pretensiones del gobierno de Uribe Vélez de imponer la más regresiva y antinacional reforma a la educación superior; oponerse a la reforma es defender la posibilidad de que la nación colombiana logre una existencia soberana y próspera, de ese calado es la batalla a encarar hoy en la Universidad Nacional.

ENFRENTEMOS LA REFORMA DE MARCO PALACIOS,
PARTICIPANDO MASIVAMENTE EN EL PARO DEL 3 DE NOVIEMBRE

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