Barrancabermeja, diciembre 16 de 2003
El pasado 27 de noviembre hicimos público un nuevo llamamiento a enfrentar la embestida del gobierno contra Ecopetrol, la convención y la USO. El presidente y otros dirigentes del sector mayoritario del Sindicato replicaron nuestro llamado en la asamblea del viernes 28 de noviembre, en la refinería de Barrancabermeja, señalando que se mantenía la táctica aprobada por la asamblea del 22 de agosto, porque era necesario agotar la vía de la negociación para evitar el conflicto y el laudo arbitral. Esa asamblea reflejó que, de continuar por ese camino, los trabajadores estarían en condiciones de desbordar la dirección sindical. La grandiosa y entusiasta marcha de los temporales, contratistas e indefinidos, demostró que estaban a la espera de una rectificación, conforme a su tradición combativa. El sábado 29 del mismo mes, en Barrancabermeja, la plenaria de dirigentes de las subdirectivas presionó una respuesta acorde con la gravedad de los hechos y urgió la convocatoria de la Comisión Política. Ésta se reunió el 1º. de diciembre y acordó un plan y unos criterios que concretaran la huelga como única respuesta al raponazo planteado por el gobierno y la alta administración de Ecopetrol.
La Comisión Política tomó determinaciones con el propósito de reunificar el sindicato para hacer la Huelga, después de haber agotado todas las instancias de negociación y ante la amenaza de un Tribunal de Arbitramento sesionando para proferir un fallo en contra de los trabajadores. Se constituyó un nuevo Comité Nacional de Huelga, se impartieron instrucciones precisas a las subdirectivas, se retomó el mecanismo del consenso en la toma de decisiones y se determinó que el sábado 6 de diciembre se fijaría en un breve espacio de tiempo la HORA CERO por una comisión designada para tal efecto.
Lograda la unidad para la lucha, se aplazó el debate interno sobre la táctica adoptada el 22 de agosto. Los trabajadores recibieron la posición de la Junta Directiva Nacional con manifestaciones de apoyo, los dirigentes de las subdirectivas mejoraron su actividad, la disciplina sindical iba correspondiendo al grado de compromiso para una batalla de esa magnitud y las fuerzas políticas alistaban sus cuadros para ponerlos a disposición del conflicto cuando la USO lo determinara. Todo esto fue frenado el pasado viernes 5 de diciembre. Ante el conocimiento de la inminencia del laudo y de apartes de su contenido, el ánimo de los trabajadores fue responder de manera inmediata, sin más dilaciones, pero la Comisión proveniente de Bogotá demoró su llegada y con argumentos que despreciaban la gravedad del momento aplazaron una respuesta contundente a las pretensiones oficiales. En la reunión del sábado 6 notificaron su regreso a los erráticos diálogos con Yanovich y a una supuesta reunión con el presidente Uribe Vélez el martes, con la ilusión que con esas conversaciones se iba a salvar la convención. Peor aún, en esa reunión se nos comunicó que una vez se conociera la notificación del Laudo arbitral se interpondría el recurso de anulación para ganar tiempo en la preparación de una respuesta para enero de 2004.
Con la decisión de negociar a cualquier costo con Yanovich y Uribe, se volvió a la posición del 22 de agosto. Por eso negaron siempre nuestra solicitud de una asamblea de delegados para cambiar la funesta táctica de los últimos cuatro meses. El criterio del consenso, de la reunión del 1º. de diciembre, quedó hecho añicos y la Comisión regresó a Bogotá, ratificándose la intransigencia de Yanovich y el desplante de Uribe, pues éste no recibió a la USO, ya que a esas alturas ya se había proferido el laudo arbitral, según se deduce de la notificación hecha por los miembros del Tribunal de Arbitramento al presidente del Sindicato.
El laudo despoja a los trabajadores y al sindicato de preciadas conquistas, entre ellas los artículos 2º y 3º, arrebatándoles violentamente el derecho a la negociación colectiva y la eliminación de la estabilidad laboral de los trabajadores. El recurso que se interpondrá es una medida desesperada, dilatoria e inocua, que repite la equivocación táctica adoptada por la mayoría, pues se trata de confiar nuestra suerte a los tribunales que han favorecido históricamente a los patronos y al gobierno. Además ese recurso se limita a revisar procedimientos y no contenidos.
El laudo, está en perfecta coordinación con los nefastos anuncios de Uribe Vélez de prorrogar los contratos de asociación, reestablecer las concesiones, mantenerle la explotación del gas de la Guajira a la Chevron-Texaco, privatizar la refinación, ceder los campos directos de Ecopetrol y ahondar la entrega del petróleo y el gas a las multinacionales. Estamos pues ante un plan urdido por el gobierno y el imperialismo, consistente en asestarle un rudo golpe a los trabajadores y a la USO, minar su capacidad de resistencia y luego concretar, sin oposición alguna, sus despropósitos contra Ecopetrol, Ecogas y cualquier vestigio de manejo soberano de los hidrocarburos. La situación es la más grave que se haya vivido en toda la existencia de Ecopetrol. La pelea se concreta, o arrasan la empresa y la convención.
Compañeros, la rectificación del rumbo no permite más aplazamientos. Neguémonos a aceptar un sindicalismo de nuevo tipo que prefiere perder a luchar, desechando cualquier posibilidad de avance so pretexto de no correr riesgos. Las conquistas de la clase obrera se han logrado con muchos sacrificios, corriendo riesgos y asumiendo costos. Y hoy con mayor razón, pues se trata es de la defensa misma del sindicato, de la empresa y de los trabajadores.
La mejor autocrítica es en la práctica. Que se deseche toda vacilación. Revoquemos la táctica errónea aprobada el 14 y 22 de agosto. No hay más camino que el de la lucha, el camino que ha tenido a la USO durante más de 80 años como ejemplo para el movimiento obrero colombiano. Llamamos a que se realice una asamblea Nacional de Delegados, con la presencia de dirigentes de la subdirectivas para analizar la grave situación en que nos encontramos y entre todos asumamos una conducta consecuente con la historia, los trabajadores y la defensa de la soberanía de nuestra nación, como se lo merece este sindicato.
Rodolfo Gutiérrez
Roberto Schmalbach
Fabio Díaz
Gerardo García
Danilo Sánchez
Manuel Coronado
German Osman