Antioqueño de nacimiento, pero risaraldense por adopción. Aurelio Suárez es hoy quizá uno de los hombres más conocedores del país acerca de las implicaciones que tendrán las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC) y de los alcances del Acuerdo Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Prueba de ello han sido las invitaciones que ha recibido para dictar conferencias en países como Suiza, Brasil, Ecuador y Estados Unidos.

Pero también es uno de los mayores críticos de ambos asuntos, y son ya de trascendencia sus agudos comentarios sobre la forma en que el gobierno está asumiendo tales negociaciones. De hecho, su más reciente libro “Crítica al ALCA”, fue uno de los más vendidos de la pasada Feria del Libro de Bogotá.

Suárez Montoya es ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, especialista en gerencia de organizaciones comerciales, columnista de varios periódicos (entre ellos LA TARDE), catedrático, ex diputado, y presidente de la Asociación Nacional de Salvación Agropecuaria y de Unidad Cafetera.

Esta vez, quisimos conocer su opinión, ahora que el TLC es el tema en el que parece que todos tienen que ver, pero pocos saben para dónde van.

¿Acaso va Uribe a entregarle el país a Estados Unidos con el TLC?

El país está claro en que las diferencias económicas en política pública y en la fortaleza de los sectores entre Estados Unidos y Colombia es inmensa. Si el Presidente (Uribe) no ha visto esto, entonces sería el único colombiano que no lo ha visto.

Pareciera entonces que es pelea de toche con guayaba madura…

Sí, sólo que estamos hablando de unos toches “made in USA”.

¿Pero entonces a qué juega realmente Estados Unidos, qué es lo que busca por debajo de la mesa?

El Tratado de Libre Comercio con Colombia no es un tratado único. Estados Unidos está desarrollando tratados de libre comercio con casi un centenar de países del mundo, entre ellos 37 países del África Subsahariana. De tal manera que lo que estamos es frente a un proceso de expansión de la economía norteamericana. Ese es el aspecto predominante del actual orden económico internacional.

Paralelo con esa expansión, EU se provee de recursos naturales, de materias primas y mano de obra barata, especialmente de los países del sur del mundo, y alrededor de ese esquema pone a pelear, a competir a estos países por el mercado más grande del mundo. ¿Cómo?, tratando de colocarles recursos naturales y mano de obra a la barata.

¿Se van a “joder” entonces los agricultores colombianos con ese tratado?

No hay ninguna posibilidad para la agricultura colombiana. Con este dato es suficiente: por cada mil trabajadores rurales en Colombia hay seis tractores; en EU por cada mil trabajadores rurales hay 1.586 tractores. El que tenga alguna ilusión de que Colombia pueda competir en cereales y oleaginosas con EU, está loco, hay que llevarlo a un manicomio.

Y en cuanto a productos tropicales, pues son los que ofrecen todos los demás países del sur del continente y lo que vamos a tener es una guerra igual o peor a la que ya se ha estado viviendo con el café.

¿Acaso lo que quiere la Casa Blanca es instalar sedes en las selvas del Amazonas y Chocó?

Colombia está entrando cada vez a unos procesos más agudos de recolonización del país, porque el ALCA, el TLC, el Plan Colombia, ahora el ingreso al Plan Puebla-Panamá, y el avance de presencia militar a través de contratistas y militares en ejercicio de los Estados Unidos, parecen demostrar que esa es la idea.

¿Qué opinión le merece el ex ministro Rudolf Hommes?

No es un economista, es administrador de empresas, un comisionista, una persona que quiere colocar al país al servicio de sus intereses particulares y de los grupos económicos que lo sostienen.

¿Y el embajador Luis Alberto Moreno?

Es un ciudadano norteamericano.

¿Se considera pesimista o negativo?

Me considero críticamente negativo. Nosotros mostramos las críticas con fundamento, nuestra oposición al TLC, a las políticas neoliberales, tienen respaldo en la evidencia. Al contrario, lo más grave de nuestras críticas es que nunca han encontrado una respuesta satisfactoria, hemos escrito libros enteros sobre esos temas, y ningún economista neoliberal y del gobierno ha sido capaz de escribir uno que refute los nuestros.

¿Cuál político de Risaralda le cae más gordo?

Juan Hurtado Cano. Por su exagerado uribismo y derechismo hostigante. Sin embargo hay otros que no están muy lejos de él.

¿Elsa Gladys Cifuentes o Carlos Alberto Botero?

Carlos Alfredo Crosthwaite.

A propósito del tema político, ¿por qué no le pide al senador Jorge Robledo que le eche una manito en las próximas elecciones a la Cámara?

Mi interés en el momento inmediato no es la política, yo tengo compromisos muy serios como director ejecutivo de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria y como presidente de Unidad Cafetera, y tengo un compromiso con miles de agricultores y cafeteros de Colombia, que no puedo dejar ahora, lo cual no quiere decir que no tenga posiciones políticas.

¿Qué opina de los nexos de George Bush con los magnates petroleros norteamericanos?

No solamente él, sino toda la familia Bush. Esto ya se vio con su padre. No es raro que uno de sus amigos, Dick Cheney (ex presidente de Halliburton, primer proveedor mundial de petróleo), hoy sea el vicepresidente de su hijo.

¿Y quién sería el Cheney colombiano?

Se lo disputarían entre Rudolf Hommes, Fabio Echeverri Correa y José Roberto Arango.

Su libro “Crítica al ALCA” fue uno de los más vendidos de la Feria del Libro de Bogotá. Al fin y al cabo el tema le ha representado algunos pesitos de más…

Quienes crean que los derechos de propiedad intelectual son para los escritores, no tiene idea de qué están hablando.

Los derechos y las regalías de la producción intelectuales se quedan en manos de las editoriales, en las comercializadoras, en las firmas que se dedican a llevar nuestros productos al mercado. Los escritores no recibimos ni el diez por ciento del producido de la venta.

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