Aunque desde hace algún tiempo se viene anunciando con bombos y platillos que el Cauca sería el nuevo eje cafetero con Huila, Nariño y Tolima, la noticia no logra arrancar el entusiasmo que las autoridades le quieren imprimir como idos de la realidad, un contexto que dista mucho de las comodidades que brinda el suntuoso y tibio edificio del café en Bogotá. Y es verdad, Por primera vez en la historia el Huila alcanzó el primer lugar en producción cafetera, desplazando a Antioquia y al antiguo eje cafetero. Cauca ocupa el sexto lugar y Tolima el tercero.

La situación que viven los cafeteros del Cauca es fría y real. Hace una década que las cuentas de Gabriel Silva y Genaro Muñoz gerentes de la Federación no cuadran, siempre anuncian mayor producción que la real, bien sea por quedar bien, o por un calculo mediático. Silva en 2009, anunció “un año dorado” y culminó con una cosecha de 7,81 millones de sacos y el actual, Genaro Muñoz, un caucano, lleva varios años equivocándose, en 2010 avisó “un año muy diferente” y la “recuperación” llegó a 8,9 millones de sacos y En 2011, Muñoz habló que “el año cafetero que se inició en octubre, frente a un año atrás, es muy bueno” y resultó peor que 2009 7,8 millones de sacos, entre tanto Colombia importa dos de cada tres tintos que consume. (Fuente Aurelio Suarez Unidad Cafetera Nacional).

Muchos caucanos tienen en su cabeza el eje cafetero de los 80 y 90 cuando viajaban a Caldas, Quindío, etc., como recolectores y después llegaban a su minifundio, que es la mayoría en el Cauca, a emular esas parcelas. Eran tiempos de café a 1.30 de dólar, sin revaluación, con créditos subsidiados y oportunos, abono subsidiado, asistencia técnica, con roya y broca controladas; pero sobre todo, el paquete tecnológico funcionaba; hasta los que no abonaban esperaban la cosecha anual, eran tiempos de “bonanza”.

Las nuevas cifras del Cauca son contundentes, 94.993 familias cafeteras, 81.170 hectáreas, el promedio por familia 85,04% menos de una hectárea, 51 mil son caturra y típica o arábigo, ambas variedades son atacadas por la roya, al 2011 había un ataque del 50% y libres de roya apenas hay 17 mil hectáreas Colombia y Castillo el resto está en levante. El Huila tiene un área cafetera de 127.000 hectáreas, donde habitan unas 75.000 familias.

¿Con esta situación alguien querrá sentirse orgulloso de ser o estar en el nuevo eje cafetero? Los jóvenes cafeteros no se convencen, pues cuando sus padres pretenden transmitirles la tradición, observan que su padre lleva 4 años con la misma camisa, que las deudas no se pueden pagar, que han tenido que desertar del colegio, que sus hermanitos no podrán alimentarse y lo peor, que el gobierno solo habla de política agropecuaria para plantaciones de 30 mil has o más, palma, caña para etanol, soya y no se acuerda de los cafeteros.

El gobierno nacional y las autoridades cafeteras tienen la palabra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *