En veinte días, los colombianos depositarán el voto que elegirá autoridades territoriales, o sea, gobernadores y alcaldes, con sus Asambleas, Concejos y Juntas Administradoras Locales. Son las elecciones que designan a las personas que rigen y tienen el contacto más directo con la sociedad, que por lo tanto están encargadas de direccionar los presupuestos, erario y patrimonio público. Entre el modelo económico, la distribución de la riqueza y la elección de estos dirigentes, se podría marcar la diferencia económica y social de las regiones, pues hay coincidencia en que las más empobrecidas están ligadas a dirigentes corruptos, incapaces e incompetentes.

Cartagena está aprisionada en las “garras” de muchos dirigentes que “cargan guante para robarse un mojado” y son también responsables de su crisis social, económica, política y moral. Entre las cifras del gobierno Santos se ha dicho que en Colombia es de Clase Media quien gane al mes más de $217.043, parámetro con el cual se indica que en Cartagena hay más de 250 mil habitantes entre la pobreza y la indigencia; además, el 54% de los trabajadores cartageneros – 224.877– se encuentran en la informalidad, es decir, que no tienen salario fijo, seguridad social ni prestaciones sociales. Por último, el Índice de Progreso Social ubicó a Cartagena en el penúltimo lugar entre las diez capitales más importantes del país.

En este período, el Concejo Distrital ha sido más activo en control político; ello tiene como su origen el ingreso del abogado David Múnera Cavadía, a nombre del Polo Democrático Alternativo. Su capacidad de estudio y de análisis, su dedicación a la labor encomendada por sus electores, pero sobre todo, sus principios y valores incorruptibles, lo llevaron a constituirse en su figura, volviéndose inspiración para que algunos de sus colegas quisieran imitarlo, pero con la diferencia de que Múnera, sostiene una actitud coherente y no se deja seducir por la magnanimidad de la Administración.

Múnera desnudó los costos adversos al Distrito en las concesiones como: Aguas de Cartagena, Alumbrado Público, Aseo y Corredor de Acceso Rápido y peajes; en contratos y obras como: Emisario Submarino, Transcaribe, Túnel de Crespo –con su “Loma de Marbella”– y San Lázaro Distrito de Artes –que afecta al Fuerte de San Felipe–; así mismo, denunció la falta de claridad en la construcción de espolones, obras de contención y vía a Barú, la contratación sin licitación de $900 mil millones y las obras inconclusas, de mala calidad o que no se hacen en sectores de la educación, salud, malla vial, adecuación de playas y limpieza de los canales. A todo esto hay que sumar su revelación de un endeudamiento que supera los $450 mil millones, el cual tendremos que pagar todos los cartageneros con sudor y lágrimas. Finalmente, Múnera ha denunciado las propuestas de privatización de playas, planes de privatización del Espacio Público y diversos proyectos para aumentar los impuestos. Votando por el Polo Democrático, llevaremos muchos “Múneras” al Concejo, porque ¡Cartagena sí tiene quien la defienda!

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