Dignidad Agropecuaria Colombiana, Bogotá, enero 1 de 2017

Siempre, los seres humanos hacemos balance de las actividades desarrolladas. Un año es el espacio de tiempo concedido sobre el cuál se evalúan muchas labores y resultados obtenidos. En 2016 los logros son parciales pero los avances sólidos.

En febrero de 2016 Dignidad Agropecuaria Colombiana realizó su Asamblea Nacional. Allí se resolvió promover, lo que la Asamblea decidió llamar, Referendo por el Agro Nacional. Acordar los objetivos, definir la manera de financiarlo, llegar a acuerdos con otras organizaciones y estrategias para impulsarlo también fue esencia de las decisiones. En eso se concentraron los esfuerzos durante los cuatro meses restantes del primer semestre.

Se presentó ante la registraduría la propuesta de texto y exposición de motivos y el comité promotor integrado por líderes de DAC, CUT, CGT, CTC, CONALCO y CIN-AF para la recolección de firmas que avalara la iniciativa.

Definido que el objetivo central era desarrollar una campaña -a lo largo y ancho del país- para promover entre los colombianos, tanto de la ciudad como del campo, la lucha por la Soberanía y la Seguridad Alimentaria, la oposición a los TLC y las importaciones de alimentos, mejorar el crédito de fomento agropecuario y las condiciones de producción de campesinos, comunidades afro, indígenas y empresarios agrícolas nacionales, al igual que mejorar las condiciones de vida y trabajo de dichos sectores y de los trabajadores agrícolas que participan de la labor productiva en el agro nacional.

El Referendo incluye también asuntos relacionados con la biodiversidad de Colombia, la protección de semillas nativas y criollas y otros temas de interés para los productores agropecuarios del país. Fueron centenares de conversatorios, reuniones, foros y eventos en los que activistas y dirigentes del Referendo dieron a conocer la propuesta y sus alcances. El primer objetivo de la campaña se logró con bastante holgura.

En cuanto a cómo financiarlo se comprendió -en el camino- que no gozaría de gran respaldo económico. Los recursos serían -tarea difícil- y pocos pero, finalmente, se logró sacar adelante, lo que se podía sacar adelante. Agradecidos con OXFAM, UITA, CUT, FECODE, los Distritos de Riego del Tolima, varias organizaciones regionales de Educadores y una inmensa cantidad de personas naturales que acompañaron – con su esfuerzo económico personal- la propuesta. Debe incluirse la selección de Cocineros que respaldó el Sancocho por el Agro se hizo en Bogotá. En cada región de Colombia los voluntarios se esforzaron e hicieron lo que se pudo.

Con los recursos conseguidos se invirtió en publicidad en redes sociales con un equipo de producción, Populus, y varios centenares de voluntarios que se empeñaron en hacer, de la mejor manera, la tarea. Se forjo una propaganda nacional y regional que incluyó afiches, volantes, camisetas, manillas y otros medios para difundir la iniciativa. Desafortunadamente, no fue posible llegar a los grandes medios de comunicación, ni escritos, ni hablados. No se contó con los recursos. Pero, con lo poco que se tuvo se llegó a varios millones de ciudadanos así, no hubieran podido avalar con su firma la propuesta. Si algo es claro, es la debilidad que acompaña a Dignidad Agropecuaria para una tarea como está.

Durante los tres primeros meses de recolección de firmas en apoyo a la Iniciativa, el Referendo se encontró el primer y gran obstáculo, la campaña que pidió firmas para apoyar la demanda ante la Corte Constitucional del Acto Legislativo por la Paz y la polarización nacional alrededor de la Paz que se derivó de la misma y que confundió a miles de personas en cuanto al propósito que buscaba el Referendo. El referendo quedó en medio de esa refriega y fueron muchos los que se negaron a firmar convencidos que la firma tenía otro fin.

Un segundo tropiezo fue la realización del Plebiscito. En la propaganda oficial se argumentó, para buscar el voto por el SÍ, que el punto primero de los acuerdos de La Habana resolvía el asunto agrario, no solo en cuanto a la tenencia de la tierra sino en cuanto a las condiciones de vida y trabajo de los productores del Agro. ¿Para qué entonces firmar un Referendo por el Agro Nacional si eso quedaba resuelto con el Punto Primero? Y, una vez derrotado el SÍ, el asunto fue peor. Los activistas del SÍ y el NO, se dedicaron a la defensa de su posición y el Referendo perdió Voluntarios y espacios para recoger apoyos.

Todo eso se argumentó al Consejo Nacional Electoral en una petición elevada el 13 de octubre solicitando ampliación del tiempo para recoger las firmas. Petición que aún no ha sido resuelta. Sin embargo, así no se hayan recogido las firmas suficientes para que la iniciativa siga su marcha, el objetivo de difundirla se cumplió ampliamente.

Gracias al esfuerzo de las organizaciones, los dirigentes comprometidos y la población logramos la recolección de 730 mil firmas. Los equipos de voluntarios que se crearon están expandidos por toda la nación. Dignidad Agropecuaria se dio a conocer en más de 500 municipios de 28 departamentos, su influencia llegó a miles de dirigentes sociales, políticos, sindicales, gremiales y comunales y sus seguidores en las redes sociales son base para atender las afujías de los productores agropecuarios. Avances sólidos que nos permitirán la creación de comités municipales de Dignidad Agropecuaria, fortalecer los existentes, realizar congresos regionales y convocar el II Congreso Nacional en 2017 y, definir ahí, la Ruta y el equipo asuma la dirección de la organización.

Dignidad Agropecuaria Colombiana camina campos y ciudades levantando la bandera por la Soberanía y la Seguridad Alimentaria de Colombia. ¡Acompañémosla!

Richard Fuelantala Delgado

Presidente Nacional

Oscar Gutiérrez Reyes

Director Ejecutivo Nacional

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