El viernes 20 de agosto, desde Saldaña hasta El Espinal, marcharon varios miles de arroceros, trabajadores, organizaciones sociales y dirigentes políticos de la región hasta culminar en una manifestación de protesta por las calles de la capital agrícola tolimense que culminó en la glorieta de La Tambora. Desplegando decenas de tractores y maquinaria agrícola en camiones, camionetas y camperos, expresaron los comienzos de una gran protesta masiva en ciernes contra las importaciones de arroz, venidas de Tailandia, Venezuela y Estados Unidos, las cuales, autorizadas por el gobierno, han deprimido los precios de compra de la cosecha arrocera a escalas de ruina para los cultivadores de arroz de esta zona del país.
Las empresas industriales y comerciales comprometidas en estas compras externas están haciendo inmensas ganancias que tienen como contrapartida no sólo la pérdida de la rentabilidad de todos los arroceros sino hasta su voluntad de seguir laborando ante unas políticas oficiales que hacia fuera propalan “que todo se está arreglando” pero en la práctica “todo sigue peor”. Las desastrosas condiciones que hoy padece el cultivo nacional del arroz tienden a agravarse en los próximos días ante el aviso de las grandes firmas de molinería de reducir todavía más los precios de adquisición del cereal.
Los arroceros tolimenses y huilenses quienes en una actitud encomiable aportaron recursos y equipos y los trabajadores que en forma patriótica acompañaron esta jornada han ido entendiendo que éstas son las primeras tareas que deberán adelantarse para contener las pretensiones estadounidenses de tomarse el mercado colombiano del arroz mediante la suscripción del tratado de libre comercio (TLC) con Colombia. Por ello en esa marcha se declaró a los arroceros en estado de alerta máxima conociendo que las negociaciones de dicho acuerdo se están adelantando en la dirección menos favorable para la estabilidad y el progreso del sector rural nacional.
Ángel María Caballero Lían
Presidente
Aurelio Suárez Montoya
Director Ejecutivo