Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria; Redacción Política/ EL Nuevo Día, diciembre 28 de 2002.
Angel María Caballero dice que los productores tolimenses están decepcionados del Ministro Carlos Gustavo Cano y de los Congresistas que levantaron banderas con la defensa del agro pero que votaron cascada de impuestos contra el campo nacional.
Salvación Agropecuaria calificó como “abominable” la reforma tributaria puesta a consideración por el Gobierno y que fue aprobada por el Congreso de la República, al tiempo que advirtió que esta nueva cascada de impuestos contra el agro nacional constituye el germen para los paros agropecuarios y movilizaciones de protestas que se llevarán a cabo el año entrante.
Al arremeter contra el IVA del siete por ciento que en el 2003 y el 2004 pagarán el café tostado y el arroz paddy, entre otros productos, y cuya tarifa subirá en el 2005 al 10 por ciento, Salvación Agropecuaria señaló que esta imposición se constituye en un despropósito confiscatorio al no gravar las utilidades sino las ventas brutas.
Angel María Caballero, presidente de Salvación Agropecuaria, dijo que para el caso del arroz el nuevo gravamen implica una rentabilidad negativa que no fue tomada en cuenta pero que pudo haber sido consultada con el Ministerio de Agricultura o Fedearroz.
Según Caballero, en dinero contante y sonante se van a recolectar al año más de 100 mil millones de pesos, lo que representará para los agricultores sacar de sus bolsillos sumas que oscilan entre 260 y 320 mil pesos por hectárea el año entrante, sin contar la retefuente que pagan y nunca reclaman a la DIAN.
El directivo de Salvación Agropecuaria añadió que la gravedad es aún mayor, cuando el mismo Gobierno que hizo aprobar la reforma tributaria, autorizó a las transnacionales de los insumos agrícolas en los meses de agosto y noviembre incrementos del 18 por ciento, sin contar la úrea que incrementó su precio escandalosamente en un 30 por ciento.
Caballero fustigó la actitud asumida por los congresistas que levantaron banderas con la defensa del agro en las pasadas elecciones, entre ellos los del Tolima, al aprobar a pupitrazo limpio la reforma tributaria contra el campo colombiano.
Sin embargo, destacó la defensa del agro, en especial del café y el arroz, asumida por el senador Jorge Robledo, al igual que la intervención de los congresistas costeños que lograron excluir del IVA a las vacas y salvar del mismo gravamen los insumos para el agro.
De acuerdo con Salvación Agropecuaria, toda la cascada tributaria, incluyendo el impuesto al patrimonio que gravó las tierras arroceras en los distritos de riego, los incrementos en los insumos y gravámenes ya pasan de 500 mil pesos por hectárea en el presente año, quedando liquidado el único cultivo transitorio que había logrado resistir los embates de la apertura económica de los años 90.
Agro sin dolientes
Para Caballero, lo anterior, lo único que demuestra es la falta de conocimiento de la realidad nacional y desnuda para los productores del campo la poca o ninguna representación que tienen en el Ejecutivo y el Legislativo.
“Ha producido mucha decepción entre los productores tolimenses que tenían alguna esperanza en el Ministro de Agricultura, y hoy nos cae como anillo al dedo aquella frase que dice que no hay cuña que más apriete que la del mismo palo”, agregó.
Caballero recordó que el ministro Carlos Gustavo Cano dijo en una reunión en el Círculo Social, antes de posesionarse, que él se debía al presidente Uribe y su política y no a los partidos tradicionales, tampoco a los agricultores o a los arroceros “y realmente así lo está haciendo”.
“Además, para colmo de males, en el Gobierno su voz no se oye, como lo hemos observado en las negociaciones de aranceles andinos para el ALCA; entonces a quejarnos al mono de la pila”, indicó Caballero.
El presidente de Salvación Agropecuaria dijo que a todo lo anterior se suma la encarnizada lucha por el mercado entre los arroces de marca, en la cual el Gobierno únicamente sirve de espectador, disfrutando de la baja inflación generada por la misma y la cual no les permite nivelar los nuevos gravámenes, amén de las importaciones de arroz autorizadas por el Ministerio de Agricultura a partir del mes de febrero por Pacto Andino.
Así mismo, acusó que mientras los Estados Unidos aumentó los subsidios de 100 mil a 180 mil millones de dólares para sus agricultores en los próximos siete años, en Colombia aumentan los impuestos para recoger 16 billones de pesos en cuatro años, plata que el Gobierno dice no alcanza para hacer la paz y reactivar la economía.
“Creemos que este no es el camino, pues la guerra nació en el campo. Y la paz con 12 millones de campesinos desempleados y hambrientos, nunca la van a conseguir. Medidas como las tomadas por el Gobierno y los congresistas no son más que combustible para la guerra. Estas medidas dejarán ociosas en el país, entre otras, 420 mil hectáreas que se cultivan al año en arroz y cerca de 27 mil productores con sus respectivos trabajadores desempleados”, puntualizó.