In memoriam, A Gabriel Moure

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Moure temporal

Todos tenemos una historia de Gabriel, en general todas hablan de su carácter, del temple con el que hizo todo por transformar a este país. Gabriel vivió bajo sus propias reglas, su insumisión fue un ejemplo para quienes nos formamos bajo su orientación en los barrios de Bogotá, pero su historia abarca lo ancho del territorio nacional y lo diverso de las luchas nacionales y democráticas. Gabriel Moure nació el 16 de abril de 1946 en Pamplona, Norte de Santander. Estudió en la Universidad Industrial de Santander en 1969, donde se acercó por primera vez al movimiento estudiantil, pero solo estuvo un semestre por el enfrentamiento tan agudo contra las ideas infantiles de izquierda que prevalecían en esa universidad. Para nuestra fortuna eso lo llevó a ingresar a La Universidad de Antioquía y al grupo de Teatro que dirigía Jairo Aníbal Niño, allí conoció a Francisco Mosquera y a su partido, el MOIR.

En medio del hervidero de ideas que fue la década del 70, Gabriel comprendió, como decenas de jóvenes, que el camino para la transformación nacional era ligarse a la gente y unificarla en su anhelo de progreso nacional, aun cuando en ese momento significó una confrontación con todas las organizaciones políticas de izquierda que reivindicaba la lucha armada y hacer una revolución socialista en Colombia. Lo expulsaron de la Universidad Antioquia por dirigir el movimiento juvenil más unitario en la historia de Colombia. Pero salió con un honor que pocos colombianos ostentan y fue confrontar a Álvaro Uribe que para la época ya era un incondicional de los intereses de Estados Unidos. Lo contaba con orgullo y con esa gracia con la que siempre afrontó la vida.

Contrario a debilitar sus bríos, salir de la Universidad lo reforzó en su propósito de librar la batalla en el frente cultural y junto a la Brigada de Teatro de la Universidad realizaron giras por barrios y pueblos de Antioquía y la región. Fue pionero en la política de pies descalzos del MOIR y en el 75 viajó a Córdoba, donde junto a Pacho Valderrama, Rafael Barrera y otro puñado de compañeros, llevaron por primera vez las ideas de la nueva democracia a esta región del país. Allí dirigió nuestro trabajo en el magisterio y algunas organizaciones campesinas, se vinculó estrechamente con la gente y sus penurias las vivió en carne propia. Como a todos los lugares donde llegó Gabriel, se ganó el corazón de la gente y desde el carpintero del pueblo hasta los maestros del colegio donde dictaba clase, fueron a rescatarlo el día que lo intentaron coger preso por sus actividades políticas. Y cuando en su casa no hubo para un plato de comida, fueron esos campesinos los que llenaron su mesa, su vida sencilla y su trabajo duro lo hizo siempre dueño del afecto de las gentes de manos callosas.

Las penurias de la vida y la pobreza lo devolvieron a Antioquia, donde continuó desarrollando la política desde el teatro y las artes, siempre vinculado a las grandes luchas de las masas por la soberanía nacional, la defensa del patrimonio público y el desarrollo del aparato productivo nacional. En esa capital se vinculó al Pequeño Teatro de Medellín y forjó grupos culturales en los barrios pobres y acogió a todo tipo de artistas en una casa prestada por el sindicato de la fábrica de electrodomésticos Haceb. Fue miembro del Teatro Libre entre el 75 y el 85 y conoció el mundo del futuro, ese que siempre anheló para su gente.

Nunca perdió el espíritu del descalzo, y cada vez que la política lo requirió fue a desbrozar camino para que entrarán nuestras ideas, así llegó a Bogotá en la década del 80. Terco como era, se paró en una esquina de Ciudad Bolívar y al primero que le dio pie le “echó el cuento”, un artesano de ollas a presión le “paro bolas” y eso le permitió sembrar el germen de lo que sería un importante trabajo de vendedores ambulantes que hoy continúa desarrollándose.

Para la década del 2000, Gabriel recibió un puñado de muchachos universitarios y los hizo dirigentes barriales, junto a ellos reconstruyó el trabajo político en las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Puente Aranda y Fontibón. Se consolidó como un destacado dirigente de la izquierda democrática empeñado en construir Polo Democrático Alternativo en todo el sur occidente de Bogotá. Nunca despreció ninguna tarea, ni se quejó de las circunstancia, y con el mismo entusiasmo repartió volantes, pegó afiches y dirigió luchas multitudinarias. Fue parte de la creación de la Liga Nacional de Usuarios de Servicios Públicos y desarrolló tareas regionales para el reclamos ante las escandalosas alzas de las tarifas. Organizó madres comunitarias y dirigentes sindicales, convenció a los vecinos para pelear porque se taparán los huecos de las vías, para la construcción de nuevas calles y salones comunales. Y mientras desarrollaba la tarea más sencilla hablaba con pasión de música o literatura, de teatro o de poesía.

Cuando la dirigencia del Polo desdijo de la lucha por la soberanía económica y abrazó el populismo y las inconsecuencias del petrismo, Gabriel acompañó entusiastamente la creación de Dignidad y posteriormente la conformación de Dignidad y Compromiso. En la última etapa de su vida junto con Deledda, Ángela y otros anduvieron cuadra a cuadra por los barrios de Teusaquillo en el trabajo de crear y fortalecer organizaciones de vecinos en defensa de sus barrios y patrimonios. Su vocación artística siempre dejó sello en las actividades de Teusaquillo Cultural y en los eventos de cada una de las campañas electorales que acometió con decisión.

Nunca ansío gloria para sí, trabajó sin descanso para formar nuevas generaciones, puso su experiencia al servicio de cada causa, explicó los asuntos complejos con humor y paciencia, aunque por momentos se le saltara la piedra. Nos dijo siempre que esta sería la labor de muchas generaciones y que se sentía honrado de dejar la vida en esto, porque su vida fugaz, como la de todos los hombres y las mujeres, sería parte de la causa más noble: la de hacer libres a los pueblos. La ejemplar vida de Gabriel debe inspirar a las nuevas generaciones a unirse al contingente de colombianos que luchan por desenmascarar el engaño que resultó ser el gobierno de Petro, a advertir sobre la falsa opción de volver a los gobiernos de los mismos con las mismas y por el contrario a impulsar con entusiasmo y coherencia política la opción que representa Dignidad & Compromiso.

Para Deledda su compañera de vida y de lucha, sus muy estimados hijos Diana, Andrés y Daniel y demás familiares, nuestra profunda solidaridad y respaldo en este momento tan difícil. Como dice un bello texto denominado Servir al Pueblo: “Todos los hombres han de morir, pero la muerte puede tener distintos significados. El antiguo escritor chino Sima Chien decía: Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que el monte Taishan o menos que una pluma. Morir por los intereses del pueblo tiene más peso que el monte Taishan; servir a los fascistas y morir por los que explotan y oprimen al pueblo tiene menos peso que una pluma.” La muerte de Gabriel Moure pesa más que el monte Taishan, gloria eterna a su vida, que la huella sea imborrable y la semilla imperecedera, seremos fieles a su legado.

Bogotá, 19 de agosto de 2024

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario Moir.

Paola Torres Vargas, secretaria del regional de Bogota

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