{"id":9608,"date":"2015-08-30T18:35:28","date_gmt":"2015-08-30T18:35:28","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/andar-con-guhl\/"},"modified":"2015-08-30T18:35:28","modified_gmt":"2015-08-30T18:35:28","slug":"andar-con-guhl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/andar-con-guhl\/","title":{"rendered":"Andar con Guhl"},"content":{"rendered":"<p>En clase, entre cuatro paredes de cemento y una ventana, Guhl era un cient\u00edfico fr\u00edo. Llegaba al aula siempre de af\u00e1n, ligeramente inclinado hacia adelante, lo que hac\u00eda que su frente apareciera m\u00e1s poderosa. Cargaba siempre un par de libros encuadernados y un rollo de mapas misteriosos.<\/p>\n<p>Eran m\u00e1s misteriosos pero menos encantadores cuando los desplegaba y hablaba sobre las relaciones entre la humedad y el brillo solar, por ejemplo. Era un cient\u00edfico, o mejor, un sabio, al estilo de toda esa escuela alemana inaugurada por Humboldt y rematada con Van der Hammen, fascinados por los bar\u00f3metros, los c\u00e1lculos f\u00edsicos, los alt\u00edmetros y toda esa parafernalia. Yo lo o\u00eda en clase sin entenderlo, pero siempre esperando esos giros que de golpe y porrazo me pon\u00edan ante una realidad que me permit\u00eda sentir: el codo de la serran\u00eda, el sart\u00e9n de la sabana, el lomo ancho de la cordillera. Sol\u00eda meternos en unas densas discusiones refinad\u00edsimas sobre si el p\u00e1ramo era h\u00famedo o seco, para decirnos al final con una sorna infantil que hac\u00eda brillar sus peque\u00f1os e inquietos ojos azules, sin cuidarse de las concordancias gramaticales: \u201cPues, el p\u00e1ramo son h\u00famedos y secos al mismo tiempo&#8230; El p\u00e1ramo, en las primeras horas de la tarde, es m\u00e1s caliente que la vertiente alta fr\u00eda y h\u00fameda del bosque de niebla, y es as\u00ed como sobre su borde vemos esta lucha maravillosa de las corrientes atmosf\u00e9ricas; y algo m\u00e1s abajo todav\u00eda, encontramos la formaci\u00f3n de nubes y los centros de turbulencia que producen las altas y bizarras torres de nubes\u201d. Toda esa monta\u00f1a de informaci\u00f3n cient\u00edfica que met\u00eda a clase ten\u00eda un solo sentido: encaminarnos a gozar el p\u00e1ramo. Porque Guhl era un maestro de c\u00e1tedra al aire libre. Nos llevaba al Sumapaz, nos trepaba por Chicaque, nos explicaba qu\u00e9 es una morrera, qu\u00e9 es un bosque de niebla, o qu\u00e9 son las altas calmas ecuatoriales de baja presi\u00f3n y, claro, d\u00f3nde quedaba el noreste, el suroccidente, para d\u00f3nde iban los vientos y de d\u00f3nde ven\u00edan las nubes. De golpe, en medio de la inspiraci\u00f3n, se quedaba como congelado mirando a lo lejos para decir: \u201cNo est\u00e1 lejos el d\u00eda en que a los p\u00e1ramos los atraviesen las autopistas, con su calefacci\u00f3n y su televisi\u00f3n y todas esas enfermedades ps\u00edquicas que imposibilitan gozarlo. Es ese el peligro mayor porque entonces estas magn\u00edficas f\u00e1bricas de agua desaparecer\u00e1n\u201d. Y remataba: \u201cLo importante son estas monta\u00f1as, lo dem\u00e1s es complemento\u201d. Por eso tem\u00eda las quemas de los altos pajonales para criar vacas o la tumba de los frailejones para sembrar papa. Se extasiaba mirando \u2014y escribiendo\u2014 sobre la fuerza de la Espeletia, \u201cque gracias a su estructura morfol\u00f3gica derrota la candela y sobresale del bosque de niebla para llegar a la luz\u201d. Los p\u00e1ramos, repet\u00eda y repet\u00eda, \u201cson las regiones geogr\u00e1ficas colombianas m\u00e1s devastadas. Sus ricos materiales org\u00e1nicos esponjosos que absorben el agua para luego regular el cauce de los r\u00edos est\u00e1n en peligro de desaparecer\u201d. No alcanz\u00f3 a ver la destrucci\u00f3n de la miner\u00eda en Santurb\u00e1n ni la que por los lados de Mondo\u00f1edo est\u00e1 haciendo la explotaci\u00f3n de canteras para hacer las tan mentadas autopistas. No era indiferente a la historia social: los p\u00e1ramos han sido \u2014como el de Sumapaz\u2014 refugio de los vencidos en las guerras o derrotados por el latifundio. A diferencia de Humboldt, que describ\u00eda el p\u00e1ramo como una \u201cregi\u00f3n tormentosa, castigada por tempestades y granizos, mojado d\u00eda y noche, casi nunca calentado por la triste luz\u201d, para Ernesto Guhl, en esas monta\u00f1as, arriba de las que existe la nada, como cre\u00edan los muiscas, \u201cel sol brilla maravillosamente\u201d. Era un hombre extremadamente fuerte; sub\u00eda las cuestas a una velocidad sorprendente para sus 70 a\u00f1os. En la cumbre nos esperaba a los que ten\u00edamos 20 a\u00f1os, sacaba un pan pesado y grueso de centeno que \u00e9l mismo horneaba y nos lo repart\u00eda sin dejarnos beber inmediatamente de su cantimplora, siempre llena de aguadepanela.<\/p>\n<p>Ernesto Guhl naci\u00f3 hace 100 a\u00f1os. El Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Bogot\u00e1 acaba de publicar su libro Los p\u00e1ramos circundantes de la Sabana de Bogot\u00e1. Hay que leerlo para saber por qu\u00e9 se pueden gozar los ej\u00e9rcitos de frailejones, el pega-pega que impresion\u00f3 a Mutis, la uva camarona que devor\u00e1bamos de ni\u00f1os, los colchones flotantes, el raque \u2013fiel a las estaciones del norte\u2013, las rocas caprichosas o planas, las orqu\u00eddeas azules, los quiches rojos, los musgos anaranjados, grises, blancos, y esos alucinantes tonos nazarenos y arzobispales de los sietecueros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En clase, entre cuatro paredes de cemento y una ventana, Guhl era un cient\u00edfico fr\u00edo. Llegaba al aula siempre de af\u00e1n, ligeramente inclinado hacia adelante, lo que hac\u00eda que su frente apareciera m\u00e1s poderosa. Cargaba siempre un par de libros encuadernados y un rollo de mapas misteriosos. Eran m\u00e1s misteriosos pero menos encantadores cuando los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-9608","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9608"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9608\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}