{"id":9471,"date":"2015-06-21T19:22:02","date_gmt":"2015-06-21T19:22:02","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/cientificos-e-impostores\/"},"modified":"2015-06-21T19:22:02","modified_gmt":"2015-06-21T19:22:02","slug":"cientificos-e-impostores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/cientificos-e-impostores\/","title":{"rendered":"Cient\u00edficos e impostores"},"content":{"rendered":"<p>En 2004 y 2005, el veterinario surcoreano Hwang Woo-Suk consigui\u00f3 colar dos publicaciones fraudulentas sobre la clonaci\u00f3n de embriones humanos en Science, una de las revistas cient\u00edficas m\u00e1s prestigiosas del mundo. La ciencia no est\u00e1 libre de impostores y, a primera vista, esto podr\u00eda considerarse una de las razones del escepticismo que existe hacia ella en un amplio sector de la poblaci\u00f3n. Seg\u00fan la encuesta sobre la percepci\u00f3n social de la ciencia realizada recientemente por la Fundaci\u00f3n Espa\u00f1ola para la Ciencia y la Tecnolog\u00eda, tan solo el 60 % de los espa\u00f1oles opina que la ciencia tiene m\u00e1s beneficios que perjuicios y un 25 % de los espa\u00f1oles no est\u00e1 interesado en ella.<\/p>\n<p>Sin embargo, seg\u00fan esta misma encuesta, las profesiones de m\u00e9dico y cient\u00edfico son las m\u00e1s valoradas con puntuaciones que rondan el 9 sobre 10. Adem\u00e1s, nunca antes ha habido tanta informaci\u00f3n sobre ciencia tan f\u00e1cilmente accesible en los medios. Resulta por tanto parad\u00f3jico que en estos tiempos, en que investigadores y periodistas cient\u00edficos hacen un esfuerzo sin precedentes para explicar los logros de la ciencia al p\u00fablico general, asistamos en la sociedad a esta gran desconfianza hacia los hechos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>Pensemos, por ejemplo, en las vacunas. Nadie deber\u00eda dudar hoy que las vacunas constituyen las herramientas m\u00e1s eficaces para prevenir las infecciones. Sin embargo, hace tan solo unos meses que los ministros de sanidad de la Uni\u00f3n Europea tuvieron que hacer un llamamiento a los Estados miembros para que tomen medidas para revertir la desconfianza creciente que se viene desarrollando hacia los programas de vacunaci\u00f3n. De hecho, algunas enfermedades contagiosas, como la tuberculosis y el sarampi\u00f3n, est\u00e1n rebrotando y vuelven a representar un serio peligro por su capacidad para ocasionar un alto n\u00famero de muertes. Las reticencias hacia las vacunas parecen proceder de un art\u00edculo publicado por el, hoy tristemente c\u00e9lebre, doctor Andrew Wakefield que en 1998 pretend\u00eda relacionar la vacuna trivalente v\u00edrica con el autismo y que ocasion\u00f3 un bulo que se extendi\u00f3 como la p\u00f3lvora en los medios de comunicaci\u00f3n. Aunque los estudios posteriores desmintieron tal relaci\u00f3n, el art\u00edculo original fue retirado, y el doctor Wakefield fue reconocido como un deshonesto irresponsable, a quien se prohibi\u00f3 volver a ejercer la medicina. A pesar de todo ello, nada pudo impedir que se formasen asociaciones abogando por la libertad de vacunaci\u00f3n, por el no intervencionismo del Estado en la salud individual, y reconoc\u00edan en Wakefield a una especie de mes\u00edas antivacunas.<\/p>\n<p>Otro caso de incredulidad ya cl\u00e1sico es el existente hacia el cambio clim\u00e1tico. Nadie deber\u00eda dudar hoy de las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, por sus siglas en ingl\u00e9s), un conjunto de casi un millar de cient\u00edficos repartidos por todo el mundo que trabajan conjuntamente bajo el apadrinamiento de la ONU y que ya ha sido galardonado por un Premio Nobel. En su \u00faltimo informe, el IPCC ha sido m\u00e1s tajante que nunca desde su constituci\u00f3n hace ya 25 a\u00f1os: la temperatura de la superficie de la Tierra se ha elevado de 0,8 grados durante los \u00faltimos 130 a\u00f1os y la acci\u00f3n humana es, con muy alta probabilidad, la principal causa de este calentamiento desde mediados del siglo XX. Ning\u00fan experto en el tema parece dudar ya de estas conclusiones. Y, sin embargo, todav\u00eda hay un gran n\u00famero de incr\u00e9dulos que piensan que el calentamiento global es un enga\u00f1o. Tan solo un 40% de los estadounidenses acepta hoy que la principal causa del calentamiento pueda ser la acci\u00f3n humana. Hay quien cree que los cient\u00edficos y los ecologistas han inventado esta historia del calentamiento con el fin de conseguir mejor financiaci\u00f3n para sus investigaciones y actividades; y algunas de las empresas que comercializan combustibles f\u00f3siles sin duda han jugado un papel importante respaldando a quienes defienden estas ideas, y tratando de manipular a los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La llegada del hombre a la Luna, la traslaci\u00f3n de la Tierra en torno al Sol, la evoluci\u00f3n darwiniana, todos los logros cient\u00edficos encuentran hoy sus grupos de incr\u00e9dulos que consideran que estos hechos no son m\u00e1s que patra\u00f1as y que forman parte de conspiraciones que esconden intenciones ocultas. Estos desconfiados hacen de internet un medio propicio para la amplificaci\u00f3n y difusi\u00f3n de todas sus dudas y especulaciones.<\/p>\n<p>Junto con los incr\u00e9dulos a la ciencia, se prodigan hoy los ciudadanos proclives a profesar fe en todo tipo de pseudociencias. Los adeptos a la parapsicolog\u00eda, la astrolog\u00eda, la magnetoterapia, la homeopat\u00eda, la criptozoolog\u00eda y un largo etc\u00e9tera, proclaman sin rubor sus principios dogm\u00e1ticos sin poner a prueba ni demostrar sus explicaciones con los m\u00e9todos bien establecidos de la ciencia y, por supuesto, sin intentar acceder a la deseable integraci\u00f3n entre todas las ciencias a que aspiran los cient\u00edficos. Naturalmente, a la hora de propagar estas falsedades, los impostores cuentan con grandes ventajas sobre los cient\u00edficos que tratan de propagar su ciencia. Al no necesitar de los dif\u00edciles y precisos experimentos que exige la ciencia actual, la impostura resulta much\u00edsimo m\u00e1s barata; sus t\u00e9rminos simplistas suelen ser mucho m\u00e1s f\u00e1ciles de explicar que los dif\u00edciles conceptos de la ciencia y, nuevamente, internet sirve de amplificador de todo tipo de fraudes que r\u00e1pidamente pueden encontrar eco en todos los rincones del planeta.<\/p>\n<p>Cuando en un debate p\u00fablico se enfrenta a un impostor (por ejemplo un astr\u00f3logo) frente a un cient\u00edfico (por ejemplo un astr\u00f3nomo), el cient\u00edfico siempre lleva las de perder. Aunque aporte todo tipo de datos, de razonamientos rigurosos, y aunque invoque al m\u00e9todo cient\u00edfico, nunca podr\u00e1 doblegar una fe ciega e irracional. El defensor de una patra\u00f1a siempre pretende que corresponder\u00eda a la ciencia demostrar que su creencia no tiene fundamento. \u00bfNo deber\u00eda corresponder m\u00e1s bien al defensor de una pseudociencia el demostrar el fundamento de sus propuestas mediante t\u00e9cnicas contrastadas?<\/p>\n<p>Las creencias de un individuo vienen determinadas en gran medida por las creencias de su familia o grupo tribal, y as\u00ed las convicciones van manteni\u00e9ndose y propag\u00e1ndose. \u00bfC\u00f3mo si no explicar el auge del creacionismo en Estados Unidos? Por supuesto la comunidad cient\u00edfica no permanece ajena a este comportamiento y los cient\u00edficos tienden a aceptar de buen grado los descubrimientos realizados por sus colegas. Y esto conlleva grandes riesgos, pues la ciencia tampoco est\u00e1 al abrigo de impostores. Los doctores Wakefield y Hwang, antes mencionados, son unos ejemplos, pero podr\u00edamos citar muchos otros.<br \/>\nLa gran diferencia entre el colectivo cient\u00edfico y uno pseudocient\u00edfico es que el primero somete sus resultados a un estricto escrutinio y a todas las pruebas posibles, y lo hace de manera continua y extenuante. El m\u00e9todo cient\u00edfico, basado en las medidas emp\u00edricas y en el razonamiento riguroso, no tiene compasi\u00f3n con la impostura. La validez de todo resultado cient\u00edfico est\u00e1 basada en la reproductibilidad, pues a todo experimento se le exige que pueda ser repetido en cualquier laboratorio y por cualquier equipo, y en la refutabilidad, pues cada propuesta cient\u00edfica tiene que ser susceptible de poder ser rebatida. Estos requerimientos tan exigentes deber\u00edan ser una garant\u00eda para la sociedad. <\/p>\n<p>Los cient\u00edficos no logran convencer cuando se revisten de una actitud altanera y dan por hecho la validez del m\u00e9todo cient\u00edfico sin m\u00e1s explicaci\u00f3n, mostr\u00e1ndose as\u00ed, aparentemente, tan dogm\u00e1ticos como los impostores pseudocient\u00edficos. Los investigadores deben ser convincentes a la hora de explicar su m\u00e9todo, el enorme valor de la reproductibilidad de los experimentos y de la ciencia predictiva, deben hacerse inteligibles para penetrar en los diferentes grupos sociales o tribales que profesan convicciones irracionales, creencias que pueden llegar a ser muy peligrosas cuando se refieren a cuestiones m\u00e9dicas.<\/p>\n<p>Finalmente, los cient\u00edficos deben continuar actuando diligentemente con los impostores que surjan en su comunidad, sirviendo as\u00ed de ejemplo a otros colectivos. Volviendo al profesor Hwang, que public\u00f3 sus dos art\u00edculos fraudulentos en marzo de 2004 y en mayo de 2005, resulta reconfortante recordar que en diciembre de ese mismo a\u00f1o, una comisi\u00f3n de la Universidad de Se\u00fal reconoci\u00f3 que sus resultados hab\u00edan sido falsificados y sus art\u00edculos fueron retirados de Science fulminantemente. Poco despu\u00e9s, a Hwang se le reclamaron responsabilidades penales y acab\u00f3 siendo condenado a dos a\u00f1os de c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>*Rafael Bachiller es astr\u00f3nomo, director del Observatorio Astron\u00f3mico Nacional (IGN) y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2004 y 2005, el veterinario surcoreano Hwang Woo-Suk consigui\u00f3 colar dos publicaciones fraudulentas sobre la clonaci\u00f3n de embriones humanos en Science, una de las revistas cient\u00edficas m\u00e1s prestigiosas del mundo. 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