{"id":9262,"date":"2015-04-05T13:53:40","date_gmt":"2015-04-05T13:53:40","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/huelga-en-el-puerto-dulce-de-colombia\/"},"modified":"2015-04-05T13:53:40","modified_gmt":"2015-04-05T13:53:40","slug":"huelga-en-el-puerto-dulce-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/huelga-en-el-puerto-dulce-de-colombia\/","title":{"rendered":"Huelga en el Puerto Dulce de Colombia"},"content":{"rendered":"<p>La consolidaci\u00f3n de la industria azucarera en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, y el respectivo cambio en la orientaci\u00f3n de producci\u00f3n agr\u00edcola en las planicies que circundan al r\u00edo Cauca en el Valle del Cauca, trajo consigo un importante basti\u00f3n de la clase obrera a esta regi\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que sus m\u00e1s sonados levantamientos en los a\u00f1os 2005 y 2008 contra la explotaci\u00f3n laboral, respondieran a un profundo pero concreto desarrollo de la lucha del movimiento obrero organizado y consecuente. Desmarcados del aventurerismo y acogiendo la protesta civil y masiva, lograron m\u00e1s all\u00e1 de sus importantes reivindicaciones, apartar la telara\u00f1a del entretenimiento que envolv\u00eda la conciencia de buena parte del pa\u00eds. Incluso un sector del periodismo oficial abri\u00f3 la oxidada puerta del prime-time habitual para cubrir y participar en el debate emanado de las huelgas de los trabajadores del sector azucarero. No obstante la enraizada precarizaci\u00f3n laboral que enfrentaron, impidi\u00f3 a los alientos de resistencia obrera que recorr\u00edan la regi\u00f3n, llegar a toda la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica donde estaban apostados el resto de los obreros de la industria. Son entonces los trabajadores del Ingenio Risaralda, parte de esos kil\u00f3metros azucareros que parecieron quedar ocultos aguas m\u00e1s abajo del r\u00edo Cauca.<\/p>\n<p>El paro de los corteros<\/p>\n<p>Como si se tratara de una posta recibida de los cafeteros luego del paro de febrero del a\u00f1o 2013, los trabajadores de la ca\u00f1a del Ingenio Risaralda recibieron su ejemplo y empezaron la brega por mejores condiciones laborales. Por cerca de quince d\u00edas hab\u00edan presenciado el paro cafetero en Remolinos, Risaralda, zona donde hoy se entretejen los cafetales con los ca\u00f1aduzales. Ah\u00ed vieron a empresarios cafeteros y peque\u00f1os productores respaldados por jornaleros e ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>\u2026En ese paro hab\u00edan due\u00f1os de tierras, c\u00f3mo no vamos a poder nosotros que no somos due\u00f1os ni de la ropa usada para cortar la ca\u00f1a, -discut\u00edan los corteros por aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>De modo que as\u00ed, en parte contagiados por los \u00e1nimos del entonces reciente paro transcurrido en su regi\u00f3n, en parte por razonabilidad obrera, se aproximaron a dirigentes agropecuarios en busca de asesor\u00eda frente a los problemas que los aflig\u00edan. No tardaron mucho en conseguirla. Y pronto, comprendieron que el nudo en la madeja empezaba por la intermediaci\u00f3n laboral, o sea la tercerizaci\u00f3n que act\u00faa en el Ingenio Risaralda bajo la figura jur\u00eddica de las S.A.S (Ley 1258\/2008). Esas que operan de manera tal que cualquier \u201cdesprevenido\u201d ciudadano que camina con las manos entre el bolsillo o atiende juegos de mesa en las cafeter\u00edas del pueblo, es llamado por directivos de una importante empresa para reunir un grupo considerable de trabajadores dispuestos a laborar en una actividad que en este caso, sol\u00eda contratar la empresa de manera directa. El meollo est\u00e1 en que la casa matriz se desprende de toda responsabilidad laboral y social con los trabajadores, al tiempo que hacen un jugoso negocio con los \u201cdesprevenidos\u201d intermediarios que en poco tiempo llegan al redil de la clase mas ostentosa de sus pueblos donde, sin que se sepa por qu\u00e9 o de qu\u00e9, gozan incluso de cuidado policial.<\/p>\n<p>Arley Bonilla, joven negro de cuerpo tallado en la poblaci\u00f3n ribere\u00f1a del r\u00edo Cauca en La Virginia, Risaralda, y que ahora es dirigente sindical, recalca sobre los patronos:<\/p>\n<p>-La fortuna hecha sobre nuestros esfuerzos es tan grande que les alcanza a unos y otros hasta para subir a los gallineros pol\u00edticos que son esas administraciones p\u00fablicas de los municipios.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Las primeras reuniones para crear la organizaci\u00f3n sindical eran clandestinas. Debajo del \u00e1rbol que m\u00e1s sombreros cubriera. \u201c\u2026Esa parte era pr\u00e1ctica porque habitualmente deb\u00edamos escondernos de los \u2018cabos\u2019 o jefes de corte, lo hac\u00edamos bajo los cogollos de la ca\u00f1a para evitar desmayarnos ante las altas temperaturas ya que el corte no lo paraban\u201d. Y es que as\u00ed deb\u00edan ser los inicios, porque si eran descubiertos en el intento de crear o afiliarse a un sindicato -sin importar que est\u00e9 estipulado en las leyes- ser\u00edan echados de la respectiva S.A.S con la que estaban contratados. Luego el trazar con acierto el camino los llev\u00f3 a relaciones con el sindicato m\u00e1s grande de la industria agropecuaria colombiana, Sintrainagro, el mismo que re\u00fane a la mayor\u00eda de corteros de la industria de la ca\u00f1a y ante el cual crearon una filial en Risaralda.<\/p>\n<p>As\u00ed transcurrieron cerca de dos a\u00f1os antes de la huelga. Hab\u00edan firmado una Convenci\u00f3n Colectiva de Trabajo con los intermediarios de las S.A.S; aunque dicen los corteros, nuevos en el escaso mundo del sindicalismo Colombiano, no perd\u00edan de vista que la naturaleza de los contratistas, les imped\u00eda cumplirles a plenitud las demandas laborales porque su funci\u00f3n es \u2018parasitaria y no productiva\u2019. Por ende en el trabajo de la organizaci\u00f3n ha sido recurrente la correspondencia reclamando ante los incumplimientos. Mientras esto ocurr\u00eda las autoridades laborales dejaban que todo se moviera a sus pies, actuaron como un gigante c\u00edclope alimentado por la permisividad de d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Con tono de picard\u00eda y satisfacci\u00f3n, Arley afirma que ese tiempo no los desesper\u00f3, lo usaron para formar a los directivos y afiliados.<\/p>\n<p>\u2013Hab\u00eda que aprovechar hasta las jornadas de marcha, primero estudi\u00e1bamos y despu\u00e9s a la calle. Denunci\u00e1bamos nuestra situaci\u00f3n y tambi\u00e9n rechaz\u00e1bamos las importaciones de az\u00facar. Y sirvi\u00f3 porque la gente iba comprendiendo que la suerte econ\u00f3mica de estos pueblos olvidados est\u00e1 en buena parte amarrada a la de los trabajadores del Ingenio, eso fue clave.<\/p>\n<p>Y no acaba sin resaltar lo que hab\u00edan padecido por a\u00f1os y que estaban dispuestos a abolir.<\/p>\n<p>-Es que muchas movidas nuestras est\u00e1n atizadas por el nivel de explotaci\u00f3n que hemos sufrido. Recuerdo que nos humillaban encendiendo las farolas de los buses al caer la noche para que termin\u00e1ramos de cortar los tajos m\u00e1s grandes\u2026<\/p>\n<p>Al llegar a este punto los corteros, caracterizados por su disciplina y conciencia trabajadora, hab\u00edan marcado un ritmo de trabajo incesante para llamar a la empresa a intervenir en la problem\u00e1tica. Hicieron plantones, marchas, eventos p\u00fablicos y correr\u00edas de propaganda, participaron de debates en recintos representativos de los gobiernos municipales y departamentales. Pero las directivas del Ingenio siempre respond\u00edan no tener \u2018nada que ver con los corteros de la ca\u00f1a\u2019 que transforman en su empresa, encrestados remataban interponiendo demandas por las protestas, impulsando a los contratistas a sancionar y por \u00faltimo incentivaron el uso de m\u00e1quinas de corte en los grupos en que el sindicato era m\u00e1s s\u00f3lido. Mezclaron tanto desprecio y persecuci\u00f3n que lograron menguar los ingresos de los corteros a menos de la mitad, terminaron elevando el pleito a un asunto de hambre.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La marea estaba alta, hubo asambleas. El dos de marzo a las cuatro de la madrugada los corteros salieron de sus casas como era habitual. Pero en esta ocasi\u00f3n el rumbo hacia los cultivos de ca\u00f1a dribl\u00f3 con destino a la f\u00e1brica que transformaba la materia prima en az\u00facar, combustible y agroinsumos. Ah\u00ed llegaron los hombres de sombrero y pacora. Oh sorpresa cuando entre los primeros rayos del sol que dejaban pasar las imponentes ceibas que crecen junto al Ingenio, los directivos de la empresa, desencajados y perplejos, ve\u00edan aparecer por delante de sus ojos los rostros de los corteros que ellos siempre calcularon a lo lejos derribando toneladas de ca\u00f1a, o acaso apilonados en los destartalados buses que les transportan a diario hasta los ca\u00f1aduzales. Ahora estaban ah\u00ed, agrupados por decenas a las puertas de la empresa, agitando los sudorosos y tiznados brazos en se\u00f1al de rebeld\u00eda. La huelga estaba decretada. La contrataci\u00f3n directa y el respeto al sindicato creado para tramitar las relaciones con los patrones eran sus peticiones.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente durante la quietud m\u00e1s honda de la noche, la polic\u00eda antidisturbios ESMAD, atendiendo el llamado p\u00fablico del gerente de la empresa; arremeti\u00f3 contra los corteros en huelga. Pocas horas despu\u00e9s, mediante videos e im\u00e1genes grabadas en dispositivos m\u00f3viles \u2013a \u201cperdida\u201d de las grabaciones de seguridad del Ingenio que ten\u00edan el primer plano- la opini\u00f3n p\u00fablica sabr\u00eda que el escuadr\u00f3n, armado de su demencia, ingres\u00f3 atacando a los trabajadores con machetes, cuentan, proporcionados por el jefe de seguridad del Ingenio, un hombre bellaco que mudaba de color porque hab\u00eda quedado fuera de la planta desde el inicio de la huelga. De modo que as\u00ed amanec\u00eda el pa\u00eds, un cortero ca\u00eda herido de gravedad a machete por el desprestigiado escuadr\u00f3n policial y los noticieros polemizaban sobre un juglar que acudiendo a su apellido, muy sonoro este de la oligarqu\u00eda nacional, encaraba a polic\u00edas en un control. Sin embargo el ataque fracas\u00f3 ante la defensa de los trabajadores que terminaron empujados \u00a1qui\u00e9n lo creyera! al interior de la empresa que no les permit\u00edan pisar, en la que hab\u00eda orden de no recibirles ni la correspondencia.<\/p>\n<p>Luego el trato policial contra la protesta laboral termin\u00f3 despertando la solidaridad de los pueblos de donde proven\u00edan los corteros. Muchos obreros que no estaban en huelga acudieron para sumarse. Los micr\u00f3fonos y notas de prensa que, presurosos y a la distancia el d\u00eda anterior hab\u00edan colgado sucias manchas sobre los huelguistas, cayeron en silencio sepulcral, del que s\u00f3lo fueron sacudidos merced a las actitudes democr\u00e1ticas y profesionales de algunos de sus periodistas.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El calor que suele arropar los extensos paisajes de ca\u00f1a que dibujan los valles de esta regi\u00f3n donde unen corrientes el r\u00edo Risaralda y el Cauca, aquel d\u00eda parec\u00eda ensa\u00f1arse sobre las polvorientas calles de los barrios populares a donde han sido arrojados los hogares de los corteros. La quietud hab\u00eda desaparecido. Los hechos violentos de la ma\u00f1ana ten\u00edan a la poblaci\u00f3n agitada, preparaban movilizaciones, descollaban con alegr\u00eda los hijos de los corteros que pintaban carteles en respaldo a sus padres.<\/p>\n<p>Justo a mitad del d\u00eda arrib\u00f3 all\u00ed al pueblo de La Virginia el viceministro nacional del trabajo. Lo esperaba el presidente nacional de la mayor Central de Trabajadores de Colombia, la CUT. Una cafeter\u00eda en la que por estos d\u00edas no frecuentaban los intermediarios como era costumbre, fue el punto de reuni\u00f3n. La discusi\u00f3n era un\u00e1nime: los empresarios deb\u00edan sentarse en la mesa con los trabajadores y el punto de partida ser\u00eda la formalizaci\u00f3n laboral, petici\u00f3n que desde el Ingenio hab\u00eda deso\u00eddo durante casi dos a\u00f1os C\u00e9sar Augusto Arango, un gerente hinchado de prepotencia.<\/p>\n<p>Tras la negociaci\u00f3n finalmente los corteros quedaron vinculados a la empresa a trav\u00e9s de una filial y con contratos indefinidos. Sobre el acuerdo de formalizaci\u00f3n pusieron las firmas Sindicato, Ingenio, Ministerio y garantes cuando el reloj marcaba las primeras horas de la ma\u00f1ana. Acto seguido los trabajadores hac\u00edan la asamblea para atender la lectura del acuerdo. En aquel momento, con el cantar de los gallos de fondo, fieles a su sesudo esp\u00edritu ning\u00fan cortero hablaba de las penurias, el j\u00fabilo de este nuevo d\u00eda en El Puerto Dulce de Risaralda tra\u00eda otro mensaje \u201cderrotamos la tercerizaci\u00f3n laboral\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La consolidaci\u00f3n de la industria azucarera en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, y el respectivo cambio en la orientaci\u00f3n de producci\u00f3n agr\u00edcola en las planicies que circundan al r\u00edo Cauca en el Valle del Cauca, trajo consigo un importante basti\u00f3n de la clase obrera a esta regi\u00f3n del pa\u00eds. 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