{"id":8967,"date":"2014-12-22T12:39:03","date_gmt":"2014-12-22T12:39:03","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/felicidades\/"},"modified":"2014-12-22T12:39:03","modified_gmt":"2014-12-22T12:39:03","slug":"felicidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/felicidades\/","title":{"rendered":"\u00a1Felicidades!"},"content":{"rendered":"<p>A riesgo de ser un boceto cursi, es imposible apartarse de la \u00e9poca decembrina, llena de luces y gratificantes deseos a los que se acuden en la b\u00fasqueda de la felicidad perdida. Una cosa es ver ese torbellino de masa amorfa llamada sociedad, moverse al vaiv\u00e9n de la manipulaci\u00f3n de los centros de consumo y otra es desglosar al individuo en su esencia material, natural y espiritual; es tratar de interiorizar en lo que cruza por su mente en estas calendas.<\/p>\n<p>Los grandes medios de comunicaci\u00f3n arrastran a la sociedad a consumir los productos de sus grupos econ\u00f3micos de inter\u00e9s. Nos imponen sus marcas y con ellas las formas de lucir, vestir, calzar, peinarnos, tatuarnos, caminar y hasta de hablar y cantar. Es como un colegio con sus alumnos impecablemente vestidos, que lucen sus uniformes, todo un colectivo id\u00e9nticamente ataviado. A todos les pasa: a veces se encuentran en las calles con vestidos iguales, o con el mismo tipo de carro, de moto, de triciclo o bicicleta. Nos imponen todo juego electr\u00f3nico o artefacto de \u00faltima generaci\u00f3n. As\u00ed se comporta la sociedad de consumo, con la manipulaci\u00f3n y seducci\u00f3n de los grandes medios de comunicaci\u00f3n, cuyas \u201cbillonarias\u201d ganancias se comparten entre todos los grupos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Al revisar el comportamiento de la poblaci\u00f3n, la \u00e9poca de Navidad y vacaciones nos entrega la mejor evidencia de la existencia de una enorme diferencia entre clases sociales y de una lucha entre s\u00ed, que los profesos del sistema actual, sin sonrojarse, afirman que ha desaparecido. El comportamiento general de cada uno de los integrantes de las clases sociales es absolutamente diferencial. La familia potentada recibe regalos que por sus costos superan la imaginaci\u00f3n y celebra sus fiestas en clubes sociales y hoteles, normalmente fuera del pa\u00eds, en las m\u00e1s bellas y caras de las urbes. Los de la clase media tienen el grave problema de que la situaci\u00f3n de crisis del pa\u00eds los hace gozar al debe; esto es, utilizar todos los cr\u00e9ditos posibles para poder obsequiarse las marcas que nos imponen y poder viajar a visitar a las familias o ir a alg\u00fan hotel o a un concierto hasta donde alcance el disponible. Los de la clase pobre se abastecen en los mercados, galer\u00edas y en los \u201cSan Andresitos\u201d, y mientras hacen esfuerzos descomunales por regalar algo a sus ni\u00f1os, les ense\u00f1an a ser felices y resignarse con lo que tienen.<\/p>\n<p>Unos y otros luchan por sobrevivir en un pa\u00eds que cada d\u00eda profundiza su crisis econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica, la cual trata de ser maquillada con grandes campa\u00f1as oficiales en donde aparece el mal denominado altruismo acompa\u00f1ado de regalos para la clase pobre. Algunos esfuerzos bien intencionados son canalizados como alienaci\u00f3n para que apacig\u00fce el descontento de los m\u00e1s explotados, encubriendo por completo que no existe en la faz de la tierra mejor regalo para la poblaci\u00f3n que equilibrar la repartici\u00f3n de la riqueza, y en Colombia la riqueza est\u00e1 injustamente mal repartida: cerca de veinte millones de habitantes siguen en la pobreza, mientras los recursos econ\u00f3micos est\u00e1n concentrados en unas pocas y privilegiadas manos. La \u00e9poca de Navidad deber\u00eda ser utilizada para meditar en lo mal que est\u00e1 nuestro pa\u00eds. A\u00fan as\u00ed, \u00a1felicidades en Navidad! <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A riesgo de ser un boceto cursi, es imposible apartarse de la \u00e9poca decembrina, llena de luces y gratificantes deseos a los que se acuden en la b\u00fasqueda de la felicidad perdida. 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