{"id":8606,"date":"2014-08-05T17:45:19","date_gmt":"2014-08-05T17:45:19","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/palabras-a-los-20-anos-de-la-muerte-de-francisco-mosquera-sanchez\/"},"modified":"2014-08-05T17:45:19","modified_gmt":"2014-08-05T17:45:19","slug":"palabras-a-los-20-anos-de-la-muerte-de-francisco-mosquera-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/palabras-a-los-20-anos-de-la-muerte-de-francisco-mosquera-sanchez\/","title":{"rendered":"Palabras a los 20 a\u00f1os de la muerte de Francisco Mosquera S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<p>Es primero de agosto de 2014. Estamos reunidos aqu\u00ed, en Bucaramanga, ciudad y regi\u00f3n que fueron determinantes para que se forjara el talante de Francisco Mosquera S\u00e1nchez, para darle forma a la huella que dej\u00f3 labrada, esa que hoy, 20 a\u00f1os despu\u00e9s de haber terminado su ciclo vital, se sabe con certeza de que es m\u00e1s perenne y profunda de lo que inicialmente se imagin\u00f3 cualquiera de sus amigos, copartidarios, seguidores y disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Est\u00e1n ac\u00e1, presentes, personas que pueden dar un testimonio sin par  de la par\u00e1bola vital, ideol\u00f3gica y pol\u00edtica de Francisco Mosquera pues vivieron imperecederos momentos en su compa\u00f1\u00eda, siguieron su verbo, su capacidad de convocatoria les marc\u00f3 para siempre, volvieron suya  su propuesta ideol\u00f3gica y pol\u00edtica pues cuando la conocieron y analizaron  tomaron conciencia de que era v\u00e1lida, certera y coherente y por eso miles y miles de compatriotas del \u00faltimo medio siglo han dedicado sus esfuerzos a defenderla, difundirla, enriquecerla, proyectarla hacia el futuro y a decirle a las gentes nuevas que un santandereano, formado en uno de los tantos hogares de clase media que entre nosotros hay, producto y consecuencia de los dif\u00edciles factores que vivi\u00f3 nuestra regi\u00f3n en la primera parte del siglo XX, fue capaz de comprender, analizar debidamente la realidad de nuestra sociedad, decantar las fuerzas que en nuestro suelo luchan entre s\u00ed porque tienen intereses econ\u00f3micos y sociales contrapuestos, confront\u00f3 lo nuevo con lo viejo y dej\u00f3 labrado un camino para que los colombianos del ma\u00f1ana tengan un horizonte menos erizado de dificultades del que vivi\u00f3 en su infancia, adolescencia y juventud en nuestra regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa propuesta ideol\u00f3gica y pol\u00edtica que edific\u00f3 se muestra m\u00e1s s\u00f3lida y coherente a medida que pasan los d\u00edas y sigue, sigue sin una sola fisura, soportando vientos huracanados y mares embravecidos.<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Francisco Mosquera. O\u00ed su verbo. Si, fui testigo de c\u00f3mo en diversos episodios pol\u00edticos interpret\u00f3 la realidad correctamente y advert\u00eda l\u00facidamente sobre lo que seguir\u00eda. <\/p>\n<p>Si, lo vi de lejos y me percat\u00e9 c\u00f3mo fue un adolescente inconforme en las calles de Bucaramanga, cuando era estudiante de bachillerato en el Colegio de Santander. <\/p>\n<p>Si, lo vi tambi\u00e9n siendo universitario de provincia reci\u00e9n llegado a Bogot\u00e1 y c\u00f3mo se abri\u00f3 espacio en el ideario de ese  momento y c\u00f3mo en las aulas y entorno de la ciudad universitaria de la Bogot\u00e1 de principios de los a\u00f1os 60 del siglo XX, en el fragor de los debates pol\u00edticos se percat\u00f3 que las ideas de los partidos pol\u00edticos incubados en la Colombia del siglo XIX no ofrec\u00edan ma\u00f1ana a los millones de compatriotas que forman parte de las clases desprotegidas. <\/p>\n<p>Vi c\u00f3mo fue cincelando su propio ideario en medio del borrascoso hervidero de propuestas ut\u00f3picas, aventureras, alocadas que intelectuales, estudiantes y  y luchadores populares expon\u00edan en ese entonces en todos los escenarios bogotanos.<\/p>\n<p>Presenci\u00e9 el choque de vientos encontrados que dominaron la escena de los a\u00f1os 60 del pasado siglo en Bogot\u00e1, a la que lleg\u00f3 Mosquera, en la que tuvo que abrirse paso, en la que se sinti\u00f3 a gusto pues era un medio cr\u00edtico, ah\u00edto de descontento, irreverente, un cautivante nido de inconformismos.<br \/>\nSi. Francisco Mosquera lleg\u00f3 de Bucaramanga a una Universidad Nacional en la que como faros iluminaban el sendero de  los muchachos nuevos las inteligencias de Diego Monta\u00f1a Cuellar, Camilo Torres Restrepo, Arturo Valencia Zea, Eduardo Uma\u00f1a Luna, Orlando Fals Borda, Francisco Posada y brotaban en el ambiente m\u00faltiples nuevos canales de vida e ideas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando el prim\u00edparo Francisco Mosquera se estren\u00f3 en la agitaci\u00f3n participando en un movimiento estudiantil que luchaba contra el incremento del valor de los pasajes de los buses urbanos, movimiento que un d\u00eda decidi\u00f3 salir de la Ciudad Universitaria y llegar al Palacio Presidencial, donde la muchachada se acost\u00f3 en la v\u00eda p\u00fablica y oy\u00f3 los discursos de un santandereano, estudiante de Ingenier\u00eda, Antonio Larrota Gonz\u00e1lez, de Manuel Salge, de Alfonso Romero Buj y de Raimundo Mendoza. <\/p>\n<p>Ese d\u00eda la manifestaci\u00f3n estudiantil devino en marcha popular y al caer la noche en el centro de Bogot\u00e1 ardieron veh\u00edculos, hubo 50 polic\u00edas heridos, 180 presos, cerca de 60 autos y buses averiados y los mayores trajeron a la memoria el 9 de abril mientras el Presidente Alberto Lleras Camargo se dirig\u00eda al pa\u00eds y ordenaba al ej\u00e9rcito patrullar la capital.<br \/>\nLos hechos en la Ciudad Universitaria se suced\u00edan unos a otros y el aire se llen\u00f3 de un nuevo lenguaje pues se acusaba que este o aquel era \u201cdesviacionista\u201d, se increpaba a los \u201cburgueses\u201d, a los retardatarios, a los reaccionarios, a los entreguistas y todos luchaban por ser \u201cconsecuentes\u201d, por \u201cel rechazo al sistema\u201d, mientras el peri\u00f3dico El Siglo titulaba en primera p\u00e1gina: \u201cA la universidad se la trag\u00f3 el comunismo\u201d.     <\/p>\n<p>Nunca se ley\u00f3 tanto en la universidad como en los a\u00f1os 60. En las aulas abundaron los grupos pol\u00edticos, los comandos, las brigadas, las ligas de combate, los escenarios contestatarios y de uno de los primeros movimientos, el Mir, naci\u00f3 el MOEC (Movimiento Obrero Estudiantil Campesino), mientras por otros cauces brotaron las juventudes del MRL, se debati\u00f3 con la Juco, se hizo pol\u00edtica, se hizo el an\u00e1lisis concreto de la realidad concreta.<\/p>\n<p>Y surgieron los l\u00edderes, tantos cuantas flores se ven en \u00e9poca de florescencia en un cafetal. Julio C\u00e9sar Cort\u00e9s, Manuel V\u00e1squez Casta\u00f1o, Jos\u00e9 Manuel Mart\u00ednez Quiroz, Guillermo Puyana, Lesbia Ramos, Hermidas Ruiz, difund\u00edan las ideas de la Revoluci\u00f3n cubana y la teor\u00eda  del foco. Jaime Pardo Leal, Mar\u00eda Arango Fonnegra, Jaime Caicedo, Carlos Romero, Jaime Bateman, Manuel Cepeda, Hernando Gonz\u00e1lez, orientaban a la Juco. Otros, como Nidia Tob\u00f3n, Guido G\u00f3mez y Carlos Pantoja, eran activistas sin par. Y frente a esas l\u00edneas pol\u00edticas el MOEC, sucesor del MIR, tomaba fuerza y solidez bajo la orientaci\u00f3n de Antonio Larrota Gonz\u00e1lez, santandereano que estudiaba Ingenier\u00eda en la Universidad Nacional. En tanto, en Bucaramanga brillaban Jaime Arenas Reyes, Iv\u00e1n Calder\u00f3n Tarazona, Enrique Granados G\u00f3mez, V\u00edctor Medina Mor\u00f3n, Ricardo Lara Parada, Eusebio Barrera, entre otros.<\/p>\n<p>Ese hervidero de ideas y de m\u00e9todos para asumir el trabajo pol\u00edtico y el ascenso hacia el poder, generaban choques, enfrentamientos, unos se iban para el monte, otros se quedaban en la ciudad y todos, analizaban la estrategia geopol\u00edtica.<\/p>\n<p>En ese escenario madur\u00f3 muy tempranamente Francisco Mosquera, quien supo decantar qu\u00e9 de lo que se pregonaba era hojarasca, qu\u00e9 era grano que germinar\u00eda y con dedicaci\u00f3n, paciencia y certeza, fue labrando una idea certera, ajena al diletante romanticismo pol\u00edtico entonces en boga tanto en las aulas de las universidades como en el medio pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Si, Francisco Mosquera desde ese entonces se dedic\u00f3 a agitar ideas, controvertir tesis, alejarse de posturas aventureras, exponer propuestas a la que tal vez fue la generaci\u00f3n m\u00e1s din\u00e1mica que hubo en las universidades colombianas en el siglo XX y con valor y arrojo denunciar los caminos equivocados.<\/p>\n<p>Soy santandereano, nac\u00ed en los a\u00f1os 40 de la pasada centuria, me form\u00e9 en esta ciudad en los a\u00f1os 50 de tal siglo y vi c\u00f3mo en esa Bucaramanga en la que nunca pasa nada y todo aparentemente permanece sin alterar, se formaron tal vez los cuatro m\u00e1s grandes exponentes de la pol\u00edtica colombiana posterior al nueve de abril.<\/p>\n<p>Si. En Santander naci\u00f3 y en Bucaramanga creci\u00f3 un fenomenal y precoz pol\u00edtico y divulgador de ideas nuevas, alguien cuya vida se trunc\u00f3 en plena juventud, lo que impidi\u00f3 que el pa\u00eds pudiera degustar de su inmensa capacidad, una persona y una concepci\u00f3n que marc\u00f3 mucho de la vida de Francisco Mosquera, un muchacho que entonces fue tan importante como hoy es ignorado, quien lleg\u00f3 a Bogot\u00e1 a estudiar Ingenier\u00eda y fue un dirigente fuera de lo com\u00fan: Antonio Larrota Gonz\u00e1lez. Pocos como \u00e9l, fundador del Moec 7 de enero, movimiento en cuyo horno y contradicciones internas se forj\u00f3 el acero del pensamiento de Francisco Mosquera.     <\/p>\n<p>En Bucaramanga naci\u00f3, aqu\u00ed se form\u00f3 y en sus plazas y calles demostr\u00f3 su talante de l\u00edder otro coterr\u00e1neo de gran dimensi\u00f3n, Jaime Arenas Reyes, extraordinario orador, im\u00e1n que atra\u00eda multitudes en la plaza p\u00fablica, muchacho que a los 20 a\u00f1os le se\u00f1al\u00f3 a Santander que el ma\u00f1ana no estaba en las toldas del pensamiento liberal, ni del pensamiento conservador, sino en la cantera de las ideas nuevas y logr\u00f3 que todo un pueblo le siguiera en una gesta inenarrable, el movimiento estudiantil de la UIS de 1964. Santander llor\u00f3 en silencio cuando su vida se desmoron\u00f3 en una calle bogotana una ma\u00f1ana de domingo, d\u00edas despu\u00e9s de haber cumplido 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Bumangu\u00e9s fue el \u00fanico l\u00edder que ha tenido el establecimiento capitalista colombiano en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, Luis Carlos Gal\u00e1n, quien solo vivi\u00f3 algo m\u00e1s de 40 a\u00f1os y la burgues\u00eda a\u00fan a\u00f1ora lo que para ella simboliz\u00f3.<\/p>\n<p>Piedecuestano fue Francisco Mosquera, quien por las faenas de su padre en el magisterio vivi\u00f3 su ni\u00f1ez en localidades fundamentales para nuestro talante como V\u00e9lez, San Gil, M\u00e1laga, Socorro, Zapatoca, Barrancabermeja y Bucaramanga y esos vientos sembraron mucho de su talante.<\/p>\n<p>Mosquera fue de pensamiento rebelde y levantisco, como el de muchos santandereanos y no pos\u00f3 de aut\u00e9ntico sino que lo fue de punta a punta y con enorme entereza.<\/p>\n<p>Mosquera fue un escritor precoz de abigarrado estilo y si algo hizo en su vida fue crear ideas, escribir, marcar una senda y edificar un proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Todo eso lo fue cincelando desde su \u00e9poca de estudiante de bachillerato, en sus ajetreos period\u00edsticos en Vanguardia Liberal, en el medio santandereano en el que se percat\u00f3 que no deb\u00eda solo escribir para marcar un camino si no que deb\u00eda, adem\u00e1s, ser vocero de ideas y luchador y as\u00ed lo fue desde el Colegio de Santander, donde hizo sus primeras bregas como dirigente y pensador, como agitador y verbo, siendo su primera lucha popular una huelga estudiantil que logr\u00f3 que del colegio de Santander saltara a la UIS.<\/p>\n<p>Su figura delgada, de estatura media, frente amplia y entradas precoces, sus ojos vivaces, de mirada profunda, con las manos en los bolsillos, le vi muchas veces en la Bogot\u00e1 de la primera parte de los a\u00f1os 60 divulgando ideas, haciendo al Moec y c\u00f3mo en su seno logr\u00f3 dise\u00f1ar la senda correcta para que el movimiento no muriera sino que siguiera vivo as\u00ed no se le conozca abiertamente hoy pues por extra\u00f1o hecho de la vida el pa\u00eds que se acostumbr\u00f3 m\u00e1s al nombre de su frente obrero, el Moir, que a su infraestructura pol\u00edtica, el Moec.<\/p>\n<p>Mosquera, el rebelde, se gradu\u00f3 de bachiller en el Colegio de Santander pero no quiso recibir el diploma de manos de sus directivas por considerar que eran represores y reaccionarios. Eran campanazos que dejaban vislumbrar lo que ser\u00eda su vida.<\/p>\n<p>Muy joven entr\u00f3 al Moec y en su seno tuvo encuentros y desencuentros con Jaime Galarza, Antonio Pinz\u00f3n, Raul y Yolanda Alameda, y otros m\u00e1s, de c\u00f3mo lo marc\u00f3 para siempre el fundador de tal antorcha revolucionaria, su coterr\u00e1neo Antonio Larrota, de c\u00f3mo las directivas de la Universidad Nacional le cancelaron su matr\u00edcula en la Facultad de Derecho por levantisco, erguido y contestatario.<\/p>\n<p>Supe de su paso por el Externado de Colombia, claustro en el que se refugi\u00f3 luego bajo el ala protectora del maestro Ricardo Hinestrosa, en cuyas bancas tom\u00f3 la decisi\u00f3n de dejar de estudiar Derecho para inscribirse para siempre en las filas de la revoluci\u00f3n colombiana. Esa lucha entre el intelectual de clase media y el l\u00edder e ide\u00f3logo revolucionario la gan\u00f3 la \u00faltima opci\u00f3n y fue consecuente con su decisi\u00f3n d\u00eda tras d\u00eda de su existencia. Si. Nunca declin\u00f3, ni torci\u00f3 su camino.<\/p>\n<p>Mosquera supo mirar por encima del bosque de los a\u00f1os 60 del siglo pasado, no fue seducido por el aventurerismo en ese entonces, cuando todos suspir\u00e1bamos por luchar en el monte y tener una mula revolucionaria como la que en Bolivia mont\u00f3 Ram\u00f3n.  Luch\u00f3 solo, a brazo partido, contra todas las corrientes oportunistas, extremo izquierdistas, revisionistas, es decir, contra todas las serpientes que por cabello ten\u00eda la Medusa. Tuvo la entereza y el valor de decir que ese camino era err\u00f3neo, que no era una senda sino una aventura sin futuro, se enfrent\u00f3 a la corriente que traicion\u00f3 el ideario marxista para hacer de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica un quiste capitalista. Luch\u00f3 contra el foquismo por considerar que era un descalabro que devorar\u00eda a todos sus seguidores.<\/p>\n<p>Mosquera cre\u00eda que las ideas se volv\u00edan realidad en el seno de un partido s\u00f3lido, disciplinado, coherente, que pudiera soportar todas las tormentas que azotan a nuestra Am\u00e9rica y pudiera enfrentar al monstruoso imperio que tiene por s\u00edmbolo un \u00e1guila, ave rapaz, agresiva, carro\u00f1era, arisca, innoble, no fiable.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 60 se hizo el pensamiento de  Mosquera y es de advertir que ellos no fueron lo que hoy quieren hacerle creer a las nuevas generaciones. No fue la d\u00e9cada de los Beatles sino de luchadores legendarios como Mosquera, Antonio Larrota, Camilo Torres Restrepo, H\u00e9ctor Valencia, Jaime Arenas, de l\u00facidos literatos como  Garc\u00eda M\u00e1rquez, de intelectuales sin par como Estanislao Zuleta, de artistas como Alejandro Obreg\u00f3n y Clemencia Lucena y tantos m\u00e1s que no tuvieron contacto con lo fr\u00edvolo sino con las necesidades m\u00e1s sentidas de nuestras gentes y nuestra patria.<\/p>\n<p>Mosquera se puli\u00f3 en la lucha y fue un dirigente visionario que edific\u00f3 un futuro cierto y coherente en un momento hist\u00f3rico en que lo que se usaba era ser conspirador, intelectual, equivocado, aventurero, contradictorio, rom\u00e1ntico. Entendi\u00f3 lo que deb\u00eda ser la t\u00e1ctica y la estrategia de los movimientos populares cuando todos cre\u00edamos que eso ten\u00eda m\u00e1s que ver con lo c\u00f3ncavo y lo convexo que con el an\u00e1lisis concreto de la realidad concreta.<\/p>\n<p>Mosquera inspir\u00f3 y gui\u00f3 desde la secretar\u00eda  general del Moir, la primera y m\u00e1s importante lucha pol\u00edtica del estudiantado colombiano, el movimiento universitario de 1971. Fue en su seno cuando se habl\u00f3 no de huelgas rom\u00e1nticas sino de ideas ciertas y se confrontaron propuestas. Los vientos huracanados solo dejaron que siguieran camino las versiones m\u00e1s s\u00f3lidas del pensamiento de una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mosquera edific\u00f3 ideas de una solidez no comparable con la de ninguno de sus contempor\u00e1neos. Perteneci\u00f3 a una generaci\u00f3n sin par y el paso de los a\u00f1os ha demostrado que su pensamiento fue el m\u00e1s s\u00f3lido y duradero. <\/p>\n<p>Pero Mosquera, humano al fin y al cabo, as\u00ed como tuvo luces, tuvo sombras que no disminuyen su obra sino que por el contrario enaltecen lo que sembr\u00f3.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 hace 20 a\u00f1os pero su fuerza vital debe recorrer a\u00fan las calles de Bucaramanga y de las dem\u00e1s ciudades colombianas aupando a los muchachos nuevos para que no sean borregos, para que se atrevan a pensar, para que sue\u00f1en lo imposible, para que abracen el futuro, para que se enfrenten a la fase actual del capitalismo que es el m\u00e1s voraz monstruo que ha tenido que enfrentar en estos tiempos la humanidad y hagan sobre el suelo que pisan un mundo distinto, m\u00e1s amable, en el que los condenados de la tierra tengan futuro y puedan levantar su voz y se\u00f1alar que se puede llegar m\u00e1s alto y que si no vuelan las ideas, ellas ser\u00e1n aplastadas por esa demon\u00edaca concepci\u00f3n del Estado y la sociedad que impulsa el imperio que nos tiene  dome\u00f1ados.<\/p>\n<p>Si, hoy honramos y recordamos a un hombre que se levant\u00f3 sobre los hombros de los inconformes del mundo para forjar una patria nueva.<\/p>\n<p>Mi generaci\u00f3n vio y vivi\u00f3 esa gesta. Nuestras vidas fueron cual antorchas en marcha y, sin saber a qu\u00e9 horas, la vida hizo que los so\u00f1adores de la utop\u00eda de los a\u00f1os 60 seamos hoy adultos mayores que narramos lo que vivimos e hicimos con gran intensidad y volvimos realidad lo que dijo el poeta Machado, \u201cse hace camino al andar\u201d, sin declinar ni rifar nuestro ideario, sabiendo que nuestro gran legado ser\u00e1 la entereza.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior es que podemos decir con otro gran colombiano de los a\u00f1os 50, 60 y 70 del siglo pasado, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez: \u201cLa vida no es la que uno vivi\u00f3, sino la que uno recuerda y c\u00f3mo la recuerda para contarla\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es primero de agosto de 2014. 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