{"id":8549,"date":"2014-07-08T16:49:15","date_gmt":"2014-07-08T16:49:15","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/vuelve-y-juega-nuevamente-la-derecha-coopta-a-la-izquierda\/"},"modified":"2014-07-08T16:49:15","modified_gmt":"2014-07-08T16:49:15","slug":"vuelve-y-juega-nuevamente-la-derecha-coopta-a-la-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/vuelve-y-juega-nuevamente-la-derecha-coopta-a-la-izquierda\/","title":{"rendered":"Vuelve y juega: Nuevamente la derecha coopta a la izquierda."},"content":{"rendered":"<p>Que votan por la paz, muy a pesar del candidato, <\/p>\n<p>dicen algunos de la izquierda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Y el candidato sonr\u00ede, pues era eso lo que se propon\u00eda,<\/p>\n<p>viejo tah\u00far\u2026<\/p>\n<p><strong>Lorenzo Madrigal<\/strong><\/p>\n<p>Si algo qued\u00f3 claro como el agua despu\u00e9s de la campa\u00f1a electoral que termin\u00f3 el pasado 15 de junio, en la que el presidente Santos obtuvo una victoria p\u00edrrica, es que la mamerter\u00eda est\u00e1 en el ADN de gran parte de la izquierda colombiana, una izquierda que ya desde la d\u00e9cada de 1930, con honrosas pero muy escasas excepciones, se ha caracterizado por su inveterada propensi\u00f3n a dejarse cooptar por el liberalismo.<\/p>\n<p>     Desde los viejos tiempos de Alfonso L\u00f3pez Pumarejo, uno de los cooptadores m\u00e1s astutos que ha tenido la clase dirigente criolla, al partido liberal hay que reconocerle una destreza que muchos tienden a pasar por alto: la de que siempre, pero sobre todo cuando arrecian las luchas populares por mejores condiciones de vida y de trabajo, ha conseguido domesticar, para no decirlo con un verbo a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcito, a numerosos sectores de la izquierda. Lo ha hecho con un \u00e9xito notable, que en algunas ocasiones resulta incluso sorprendente, y en buena medida es este \u00e9xito el que explica por qu\u00e9 ha logrado mantenerse en el poder durante tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>     En la \u00e9poca de la llamada Revoluci\u00f3n en Marcha (1934-1938), que seg\u00fan algunos estudiosos fue uno de los grandes fiascos de la historia nacional, al partido liberal le bast\u00f3 levantar un par de banderas demag\u00f3gicas para obtener el apoyo irrestricto, y a veces francamente abyecto, del partido comunista. La reforma constitucional de 1936, que establec\u00eda la funci\u00f3n social de la propiedad, y la Ley 200 de ese mismo a\u00f1o, que prometi\u00f3 abolir el latifundio improductivo y repartir la tierra entre los campesinos que la trabajaban, se convirtieron en el as bajo la manga que esgrimi\u00f3 la \u00e9lite del liberalismo para contrarrestar el auge de las protestas populares, y en particular de los conflictos agrarios, que sacud\u00edan al pa\u00eds desde finales de la d\u00e9cada anterior. Como ocurre hoy, cuando \u00c1lvaro Uribe acusa a Juan Manuel Santos de ser un emisario del castro-chavismo, en aquel entonces eran los conservadores, y en particular los partidarios de Laureano G\u00f3mez, los que acusaban a L\u00f3pez Pumarejo de ser un t\u00edtere del Kremlin, y al igual que en las pasadas elecciones, cuando buena parte de la izquierda se sum\u00f3 a la campa\u00f1a de Santos con el argumento de que era todav\u00eda peor el candidato de Uribe, los jerarcas comunistas de la \u00e9poca de la Revoluci\u00f3n en Marcha, con el argumento de que G\u00f3mez era todav\u00eda peor que L\u00f3pez, terminaron volvi\u00e9ndose un ap\u00e9ndice del gobierno. Y en vez de radicalizar la lucha por la tierra y de impulsar la combatividad, la independencia y la organizaci\u00f3n del movimiento obrero, siguiendo el ejemplo de la Unir y de Gait\u00e1n, se dedicaron a lavarle la cara a un r\u00e9gimen que a la hora de la verdad, como lo reconoce todo el mundo, ni hizo la reforma agraria que tanto hab\u00eda prometido ni llev\u00f3 de las palabras a los hechos el principio, tan cacareado en la propaganda pol\u00edtica, de la funci\u00f3n social de la propiedad.<\/p>\n<p>     Sin embargo, lo que resulta todav\u00eda m\u00e1s sorprendente es que cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, en 1974, la comedia se repiti\u00f3 en forma de opereta. Habi\u00e9ndole heredado a su padre, entre muchas otras cosas, la habilidad para posar de reformista, de modernizador y de contestatario, Alfonso L\u00f3pez Michelsen gan\u00f3 la presidencia de la rep\u00fablica con la consigna de \u201ccerrar la brecha\u201d entre los ricos y los pobres, entre el campo y la ciudad, entre los elegidos y los marginados, y como su rival en la contienda por los votos era \u00c1lvaro G\u00f3mez, el hijo de Laureano G\u00f3mez, no faltaron las voces de la izquierda que abogaron por subirse al bus del candidato liberal. Argumentaban que hab\u00eda que impedir a toda costa que la extrema derecha llegara a la Casa de Nari\u00f1o, una perspectiva ciertamente nefasta, y cuando L\u00f3pez nombr\u00f3 a un rector con aureola de marxista en la Universidad Nacional, le devolvi\u00f3 la personer\u00eda jur\u00eddica a la CSTC y restableci\u00f3 las relaciones diplom\u00e1ticas con Cuba, los dirigentes del partido mamerto empezaron a difundir la tesis de que hab\u00eda que respaldar los \u201caspectos positivos\u201d de la nueva administraci\u00f3n, una administraci\u00f3n cuyo primer ministro de Gobierno, Cornelio Reyes, conservador de rancia estirpe laureanista, hab\u00eda sido acusado por los propios liberales de participar en la violencia chulavita que desangr\u00f3 al Valle del Cauca en v\u00edsperas del 9 de Abril. La pol\u00edtica econ\u00f3mica de L\u00f3pez Michelsen, dise\u00f1ada y ejecutada en estrecha alianza con su antiguo rival en las urnas, desembocar\u00eda en el paro nacional del 14 de septiembre de 1977, reprimido por la fuerza p\u00fablica con un saldo de varios muertos, y los \u201caspectos positivos\u201d de su Mandato Claro, como sucedi\u00f3 con los supuestos logros de la Revoluci\u00f3n en Marcha, se desvanecieron en el aire. <\/p>\n<p>     Con las naturales diferencias de tiempo y de lugar, algo parecido aconteci\u00f3 durante los gobiernos de Virgilio Barco y C\u00e9sar Gaviria (1986-1994). Al primero le correspondi\u00f3 firmar la paz con el M-19, que a cambio de una serie de prebendas entreg\u00f3 las armas en 1990, y al segundo le cupo el privilegio de convocar, mediante piruetas legales de dudosa ortograf\u00eda, la Asamblea Nacional Constituyente que promulg\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1991, en la que los l\u00edderes del M-19 desempe\u00f1aron un papel protag\u00f3nico. <\/p>\n<p>     Sin desconocer el aporte de otras personalidades, gracias a ellos qued\u00f3 consagrada en el texto de la nueva carta la acci\u00f3n de tutela, por ejemplo, que ha abierto una ventana para que los pobres hagan respetar sus derechos. No obstante, conviene insistir en que la Constituci\u00f3n de 1991, si se mira en su conjunto, fue el marco jur\u00eddico fundamental que permiti\u00f3 implantar en el pa\u00eds, de acuerdo con el recetario del Consenso de Washington, las reformas neoliberales del gobierno de C\u00e9sar Gaviria, que marcaron la pauta de todos los gobiernos posteriores. Gracias a la Constituci\u00f3n de 1991 fue posible privatizar las empresas de servicios p\u00fablicos, para citar un caso, que de ser un patrimonio de los colombianos pasaron a engrosar el portafolio de no pocas multinacionales; gracias a ella se estableci\u00f3 la tan mentada \u201cindependencia\u201d del Banco de la Rep\u00fablica, que tanto ha perjudicado a los sectores productivos de la econom\u00eda; gracias a ella prosperaron como nunca antes los intermediarios financieros, que adem\u00e1s de enriquecerse con las pensiones de los trabajadores convirtieron la salud en una mercanc\u00eda, y gracias a ella se ha podido implementar impunemente, durante el \u00faltimo cuarto de siglo, una pol\u00edtica econ\u00f3mica que gira alrededor de la inversi\u00f3n de capitales extranjeros en la miner\u00eda, como en la \u00e9poca de la Colonia, y que ha sumido a la industria y a la agricultura en una crisis estructural cuyas repercusiones est\u00e1n a la  vista. El modelo de desarrollo que impuso la Constituci\u00f3n de 1991 cont\u00f3 con el apoyo casi un\u00e1nime de la tecnocracia de los dos partidos tradicionales, que a\u00fan se disputan su paternidad responsable, y como nadie sabe para qui\u00e9n trabaja, al consejo de ministros de C\u00e9sar Gaviria ingres\u00f3 con bombos y platillos, en representaci\u00f3n del M-19, Antonio Navarro Wolf. Despu\u00e9s de predicar durante veinte a\u00f1os que el poder nac\u00eda del fusil, el futuro alcalde de Pasto termin\u00f3 ocupando la cartera de Salud, la misma que en 1993, con ponencia favorable del entonces senador \u00c1lvaro Uribe, defendi\u00f3 ante el Congreso la tristemente c\u00e9lebre Ley 100, de la que muchos afirman que ha causado m\u00e1s muertos y heridos que todos los grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes juntos.<\/p>\n<p>     Como puede verse, los tejemanejes que buscan cooptar a la izquierda, por encima y por debajo de la mesa, no son un invento de Juan Manuel Santos. Hunden sus ra\u00edces en una larga, vetusta y vergonzosa tradici\u00f3n que le ha servido por generaciones a la clase dirigente colombiana, y en particular a sus prohombres de origen liberal, para perpetuarse en el manejo del Estado. Cada vez que las inequidades sociales suscitan protestas multitudinarias, como ha venido ocurriendo en el pa\u00eds desde los paros agrarios del a\u00f1o pasado; cada vez que crece la audiencia de los inconformes, para decirlo con palabras de Jorge Zalamea, y que los de abajo deciden desafiar a los de arriba, los \u201csectores progresistas\u201d del liberalismo encienden las alarmas: \u201c\u00a1Cuidado con la extrema derecha!\u201d, repiten en todos los tonos; \u201c\u00a1la paz est\u00e1 en peligro!\u201d, vociferan a los cuatro vientos; \u201c\u00a1no m\u00e1s guerra!\u201d, imploran por la radio y la televisi\u00f3n. Desde luego, en el despliegue publicitario de los \u00faltimos comicios olvidaron se\u00f1alar que el presidente Santos triunf\u00f3 en las elecciones del 2010 gracias a los votos de su antecesor en el cargo, a quien alguna vez tuvo el desliz de comparar con el mism\u00edsimo Sim\u00f3n Bol\u00edvar; olvidaron tambi\u00e9n que en la defensa de los huevitos de Uribe, entre los cuales se destaca la \u201cconfianza inversionista\u201d, ha sido de una fidelidad a toda prueba; tampoco se acordaron de que en los partidos que conforman la Unidad Nacional \u2014el partido de la U, el partido liberal y Cambio Radical\u2014 se concentra el mayor n\u00famero de parlamentarios, alcaldes y gobernadores a quienes la justicia les pudo comprobar sus v\u00ednculos con grupos narcoparamilitares, incursos en cr\u00edmenes atroces y en infinidad de actos de corrupci\u00f3n, y en lo que se refiere a los tratados de libre comercio, que no han hecho sino ahondar la crisis de los peque\u00f1os y medianos empresarios, omitieron contarle a la ciudadan\u00eda que las coincidencias entre el uno y el otro son indiscutibles. <\/p>\n<p>     En sus rasgos esenciales, por lo tanto, la pol\u00edtica econ\u00f3mica de Santos no se diferencia en lo m\u00e1s m\u00ednimo de la que hubiera puesto en marcha Oscar Iv\u00e1n Zuluaga. Pensar lo contrario ser\u00eda caer en una ingenuidad pasmosa. Lo que indica la evidencia emp\u00edrica no es que el primero representa a los \u201cse\u00f1ores del capital\u201d y el segundo a los \u201cse\u00f1ores de la tierra\u201d, como creen algunos analistas, sino que ambos encarnan una concepci\u00f3n del desarrollo econ\u00f3mico, supeditada a los intereses del gran capital financiero, que impide que el pa\u00eds supere sus ya bicentenarios problemas sociales. Y en cuanto a que el talante de Santos es m\u00e1s pluralista, incluyente y democr\u00e1tico \u2014o menos autoritario, intolerante y mafioso\u2014 que el de \u00c1lvaro Uribe, no sobra recordar que los alfiles pol\u00edticos de Santos, en su abrumadora mayor\u00eda, aplaudieron la Ley de Justicia y Paz, a cuya sombra se efectu\u00f3 el mayor reciclaje de grupos paramilitares que registra la historia de Colombia; miraron para el otro lado cuando los emisarios del narcotr\u00e1fico se reun\u00edan en la Casa de Nari\u00f1o con los asesores del entonces presidente; cohonestaron los atropellos contra la soberan\u00eda nacional del Ecuador, suscitando un terremoto diplom\u00e1tico que desprestigi\u00f3 a Colombia en todas las canciller\u00edas americanas; no abrieron la boca cuando se supo que los organismos de seguridad \u201cchuzaban\u201d periodistas, pol\u00edticos opositores y miembros de la Corte Suprema de Justicia, y ante los asesinatos extrajudiciales, tambi\u00e9n llamados \u201cfalsos positivos\u201d, s\u00f3lo reaccionaron despu\u00e9s de que los medios destaparan el esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>     De todo lo anterior se deduce una conclusi\u00f3n muy sencilla, aunque no por ello menos importante: si la izquierda quiere mantener su identidad, preservar su autonom\u00eda y convertirse en una alternativa seria, cre\u00edble y coherente, tendr\u00e1 que aprender a no dejarse utilizar, como ha sucedido con tanta frecuencia, por los cantos de sirena que cada cierto tiempo, dependiendo de las circunstancias, entonan las musas del liberalismo. La bandera de la paz, que tanto influy\u00f3 en el resultado de las \u00faltimas elecciones, hace parte del ideario de la izquierda democr\u00e1tica desde hace muchos a\u00f1os, pero abogar por una soluci\u00f3n civilizada del conflicto armado no implica, ni desde el punto de vista pol\u00edtico ni desde el punto de vista \u00e9tico, respaldar en las urnas a un personaje de la trayectoria de Juan Manuel Santos. <\/p>\n<p>     Todo lo contrario. Si aspiramos a que en Colombia haya una paz aut\u00e9ntica, una paz que tenga de verdad en cuenta a las v\u00edctimas, y sobre todo a las v\u00edctimas del orden social y econ\u00f3mico imperante, lo primero que debemos entender es que con Santos en la presidencia no ser\u00e1 posible. Contribuir a reelegirlo, por consiguiente, constituye un contrasentido, y pretender que el \u201cvoto por la paz\u201d, as\u00ed se deposite con guantes de l\u00e1tex, se puede separar del resto de su programa de gobierno, seg\u00fan alegan los prelados de la izquierda santista, no pasa de ser un chiste flojo: tiran la piedra, esconden la mano y mientras tanto, como se\u00f1ala Lorenzo Madrigal, \u201cel candidato sonr\u00ede, pues era eso lo que se propon\u00eda, viejo tah\u00far\u2026\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que votan por la paz, muy a pesar del candidato, dicen algunos de la izquierda pol\u00edtica. 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