{"id":8525,"date":"2014-06-26T13:27:26","date_gmt":"2014-06-26T13:27:26","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/palabras-para-un-teatrero-muerto\/"},"modified":"2024-08-13T14:18:29","modified_gmt":"2024-08-13T14:18:29","slug":"palabras-para-un-teatrero-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/palabras-para-un-teatrero-muerto\/","title":{"rendered":"Palabras para un teatrero muerto"},"content":{"rendered":"<p>De peque\u00f1o, a Rodrigo Saldarriaga lo \u201cprestaban\u201d sus padres para que hiciera de ni\u00f1o Jes\u00fas en los pesebres de los vecinos.<\/p>\n<p>Parec\u00eda un vikingo extraviado en el tr\u00f3pico, rubio y ojiazul. De cuna conservadora, se convirti\u00f3 en un l\u00edder revolucionario y en uno de los principales directores teatrales colombianos.<\/p>\n<p>Fundador hace 39 a\u00f1os de Peque\u00f1o Teatro de Medell\u00edn, el artista que estuvo a punto de un infarto mientras representaba a Heisenberg, en la obra Copenhague, muri\u00f3 el domingo 22 de junio.<\/p>\n<p>Saldarriaga, perteneciente a una familia confesional antioque\u00f1a, de aquellas de misa y comuni\u00f3n diarias, comenz\u00f3 a conocer la realidad real cuando entr\u00f3 a estudiar Arquitectura en la Universidad Nacional. Era la convulsionada d\u00e9cada de los sesentas, en la que, por primera vez, los j\u00f3venes comenzaron a ser protagonistas de su historia. \u201cUrgidos de vida y libertad\u201d, como recordar\u00eda en su libro de memorias Tercer Timbre, esos d\u00edas fueron el contacto con nuevos discursos, distintos a los que dominaban la cotidianidad de la muy goda Medell\u00edn.<\/p>\n<p>Con sus amigos de universidad se iban al caf\u00e9 Versalles y al Fest\u00edn a hablar de todo, menos de arquitectura. Eran los d\u00edas de la educaci\u00f3n sentimental, con Bergman, Visconti, la Nueva Ola francesa, el Manifiesto comunista y las historias de la revoluci\u00f3n bolchevique. A veces se cre\u00edan la reencarnaci\u00f3n criolla de Daniel el Rojo, en pleno mayo del 68, cuando la imaginaci\u00f3n se tom\u00f3 las calles no solo de Par\u00eds sino del mundo.<\/p>\n<p>Uno de sus \u201cbautismos\u201d revolucionarios los asumi\u00f3 cuando, en los bajos del consulado americano en la Avenida Primero de Mayo, en Medell\u00edn, junto a otros muchachos, coreaba \u201cHo-Ho-Ho Chi Minh-Yanquis go home, fuera de Vietnam\u201d, mientras sosten\u00edan centenares de efigies del Che Guevara. Pero su bautismo teatral lo recibi\u00f3 de Jairo An\u00edbal Ni\u00f1o, s\u00ed, el del Montecalvo y el de Las bodas de lata o el baile del arzobispo. En 1968, Ni\u00f1o fund\u00f3 la Brigada de Teatro, de la que el joven Saldarriaga hizo parte, entre otros con los montajes de La madre, de Gorki, y de La masacre de Santa B\u00e1rbara.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo montaje le cost\u00f3 que su familia lo pusiera en una situaci\u00f3n l\u00edmite: o abandonaba el teatro (que solo sirve para entretener negros, as\u00ed le dijeron) o se iba de la casa. Prefiri\u00f3 lo \u00faltimo y se fue de arrimado a un inquilinato de universitarios en el barrio Sevilla, de Medell\u00edn, muy cerca de la Universidad de Antioquia.<\/p>\n<p>En 1975 fund\u00f3, con otros compa\u00f1eros, Peque\u00f1o Teatro, cuyo nombre fue un homenaje a Stanislavski, que ten\u00eda en el Teatro del Arte de Mosc\u00fa un Peque\u00f1o Teatro (el drama) para diferenciarlo del Gran Teatro (la \u00f3pera). Y a partir de ah\u00ed sus montajes teatrales, en cuyo repertorio siempre estuvieron los cl\u00e1sicos, ten\u00edan la concepci\u00f3n de servir al pueblo. Sus obras de iniciaci\u00f3n se presentaron en carpas huelgu\u00edsticas, escenarios estudiantiles, pueblos y caser\u00edos de Colombia. Despu\u00e9s, los griegos y Shakespeare fueron parte sustancial de los montajes dirigidos por Saldarriaga.<\/p>\n<p>El autor de Todo fue, Los chorros de Tapart\u00f3 y El ej\u00e9rcito de los guerreros, un amante de Piazzolla y de Roberto Goyeneche, dijo alguna vez que hubiera querido tener al cantor argentino en su elenco para representar al Rey Lear.<\/p>\n<p>Era un ser que rezumaba teatro d\u00eda y noche, con sus cigarrillos y cervezas al clima. Dec\u00eda que el mejor director de teatro era Giorgio Strehler, del Piccolo Teatro de Mil\u00e1n, al que una vez le vio en Par\u00eds la obra Arlequ\u00edn, servidor de dos se\u00f1ores. \u201cSe me reventaron las manos de aplaudir\u201d, cont\u00f3 alguna vez.<\/p>\n<p>Estudioso de Shakespeare, Brecht y otros dramaturgos, Saldarriaga mont\u00f3 con \u00e9xito taquillero la obra En la diestra de Dios Padre, de Tom\u00e1s Carrasquilla, con dramaturgia de Enrique Buenaventura. Y se qued\u00f3 pendiente el montaje de El jard\u00edn de los cerezos, de Chejov, otro autor de sus amores. Y, claro, como hubiera querido, y como utop\u00eda personal, se quedaron por montar todos los griegos, todos los latinos, la Comedia del Arte, todo Shakespeare, todo Brecht. Los que dirigi\u00f3, m\u00e1s de sesenta montajes, los hizo con pasi\u00f3n y sapiencia.<\/p>\n<p>Su libro de memorias, termina con un tremendo colof\u00f3n: \u201cLos nietos de mi nieto disfrutar\u00e1n nuevamente con Esquilo, con Shakespeare, con Strindberg y con Brecht y el teatro volver\u00e1 a ser el list\u00f3n m\u00e1s alto del pensamiento como lo ha sido siempre. Habr\u00e1n pasado los oscuros d\u00edas de la ignorancia, de los pretenciosos necromantes de la \u201ccarne de perro\u201d y de los desesperados desencantados del pensamiento. Y yo estar\u00e9 ah\u00ed, porque al cerrar los ojos el mundo no desaparecer\u00e1\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De peque\u00f1o, a Rodrigo Saldarriaga lo \u201cprestaban\u201d sus padres para que hiciera de ni\u00f1o Jes\u00fas en los pesebres de los vecinos. Parec\u00eda un vikingo extraviado en el tr\u00f3pico, rubio y ojiazul. 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