{"id":8408,"date":"2014-04-30T19:00:31","date_gmt":"2014-04-30T19:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/los-riesgos-del-agro\/"},"modified":"2014-04-30T19:00:31","modified_gmt":"2014-04-30T19:00:31","slug":"los-riesgos-del-agro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/los-riesgos-del-agro\/","title":{"rendered":"Los riesgos del agro"},"content":{"rendered":"<p>Producir en el agro es riesgoso. Y no por las violencias que desde hace d\u00e9cadas afectan varias zonas del pa\u00eds. Lo es por razones econ\u00f3micas, tecnol\u00f3gicas y ambientales. Todas asociadas a la condici\u00f3n de productor agropecuario. Los productores se enfrentan, entre otras cosas, a que la oferta de sus productos es de cosecha (concentrada en el tiempo) y dispersa territorialmente (los productores producen donde pueden), mientras la demanda es permanente y concentrada geogr\u00e1ficamente. Y el comercializador (acopiador) juega un papel dominante en el mercado y en el precio que se paga a los productores.<\/p>\n<p>Las calidades de la tierra son distintas y determinan la renta que se puede extraer. La loma no es igual a la planicie. Invertir en el agro es tener plata al sol y al agua. No da lo mismo que llueva mucho o poco o que el sol le d\u00e9 al cultivo con mayor o menor intensidad. Las l\u00f3gicas econ\u00f3micas, adem\u00e1s, son diversas. El campesino busca reponer los costos de producci\u00f3n y obtener un ingreso que le permita a \u00e9l y su familia reproducirse. El empresario persigue obtener la mayor rentabilidad posible. Y el terrateniente especular con la tierra. Compren tierra que de esa ya no hacen, dec\u00eda Mark Twain.<\/p>\n<p>La agricultura es un sector diferente al del resto de la econom\u00eda. Por eso merece un tratamiento especial. No olvidemos que en ella se produce la comida. Y con la comida no se juega, dicen las mam\u00e1s. La agricultura colombiana, tanto en las v\u00edsperas de la apertura econ\u00f3mica como hoy, explica Aurelio Su\u00e1rez en su libro sobre la historia agr\u00edcola colombiana, es semifeudal. La apertura y los TLC prometieron modernizaci\u00f3n. Y al contrario est\u00e1n arruinando al campesinado y al empresariado no conectado con el sistema financiero y los especuladores. Seg\u00fan el PNUD, a 2008 los cultivos campesinos ocupaban 76% del \u00e1rea y 66% de la producci\u00f3n agraria. El camino impuesto hace dos d\u00e9cadas en t\u00e9rminos relativos tiene el pa\u00eds cada vez est\u00e9 m\u00e1s rezagado.<\/p>\n<p>Medido en d\u00f3lares reales de 2005, seg\u00fan datos del Banco Mundial, el PIB o valor agregado por trabajador agropecuario, que mide la capacidad de generaci\u00f3n de riqueza promedio, para 1990 en Colombia era $3.653. En ese momento cada trabajador agrario en Estados Unidos generaba un valor agregado 5,5 veces mayor al nuestro, uno brasilero dos veces menor, uno franc\u00e9s siete veces mayor, y el sudafricano y el chino 1,5 veces y once veces menor, respectivamente. A 2011 la estad\u00edstica en Colombia se ubic\u00f3 en 3.485 d\u00f3lares. Las diferencias se redujeron o ampliaron en contra nuestra. Con Estados Unidos la diferencia creci\u00f3 a 14 veces, Brasil nos sobrepas\u00f3 y ahora es 1,4 veces m\u00e1s, con Francia se ampli\u00f3 a 22 veces, Sud\u00e1frica ya nos supera en 1,6 veces y China redujo a cinco veces la distancia. En el mundo el indicador, entre 1990-2011, creci\u00f3 45%. En Colombia cay\u00f3 en 5%. Mientras otros agros crecen en su capacidad de generar riqueza, en el nuestro decrece.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el \u00edndice de producci\u00f3n de alimentos, donde se recogen todos los g\u00e9neros agr\u00edcolas comestibles y con contenidos de nutrientes, entre 1990-2011 en Colombia creci\u00f3 56%. Para China lo hizo en 153%, Brasil 151%, los pa\u00edses de ingreso medio 109% y el mundo 75%.<\/p>\n<p>El libre comercio contribuy\u00f3 a agravar el mal uso de la tierra y su p\u00e9sima distribuci\u00f3n. De las 22 millones de hect\u00e1reas con vocaci\u00f3n agr\u00edcola, se siembran 5,3 millones (24% del potencial). Solo usamos el 8% de la tierra arable disponible. El Gini de propietarios es 0,86, uno de los m\u00e1s altos del mundo. Y 70% de los predios, que ocupan menos de 5 hect\u00e1reas, poseen el 6% de la tierra, mientras los de m\u00e1s de 200 hect\u00e1reas (1% de los predios) tienen el 43% de la tierra.<\/p>\n<p>La liquidaci\u00f3n de las instituciones gubernamentales que como el Idema incid\u00edan en la formaci\u00f3n de los precios pagados al agricultor, pas\u00f3 toda la tarea a los comercializadores privados, quienes, como se quejan los productores, les transfieren todos los riesgos del mercado y reducen su participaci\u00f3n en el precio al consumidor. Esto, combinado con la concentraci\u00f3n del retail (comercio de grandes superficies) en pocas manos, desprotege en mayor medida a quienes viven del campo. El grupo \u00c9xito, propiedad de la multinacional Casino, controla la mitad de las ventas de las grandes superficies y supermercados. Junto con Carulla, tienen el 75% del mercado. 95% de los proveedores de los hipermercados son Pymes.<\/p>\n<p>Al respecto dice la SIC: \u201cEsta situaci\u00f3n les permite, por lo menos potencialmente, modificar las condiciones del mercado espec\u00edficamente en el mercado de la provisi\u00f3n (\u2026). Dichas empresas poseen posici\u00f3n dominante en el mercado.\u201d (http:\/\/bit.ly\/1iIsUiC) El retail representa el 40% del total de las ventas del comercio. Y 35% de los productos que comercializan son alimentos y bebidas no alcoh\u00f3licas.<\/p>\n<p>La competencia por los mercados no tiene cuartel. Los pa\u00edses desarrollados quieren poner sus excedentes agropecuarios en nuestro mercado. Colombia tiene 47,7 millones de habitantes, tomarse una porci\u00f3n o la totalidad de sus consumos per c\u00e1pita de alimentos y en especial de los estrat\u00e9gicos, es un negocio doblemente redondo. Se abre y se toma posesi\u00f3n de un mercado importante y a los proveedores se les despeja el camino para determinar o influir el funcionamiento del mercado de la comida, un as que llegado el momento puede ser empleado como arma pol\u00edtica. Los TLC les proveen abundante munici\u00f3n a quienes aspiran a ser los propietarios eternos y \u00fanicos de esa arma.<\/p>\n<p>El presupuesto de 2014, en pesos reales, es el m\u00e1s alto desde 1996. Comparado con 2013 es mayor en 92%, vale $2.700 millones de d\u00f3lares. Cifra jugosa, pero aun as\u00ed, ella sola no contrarrestar\u00e1 el gasto p\u00fablico de las potencias en apoyos a la agricultura. Que en el caso de Estados Unidos son 97 mil millones de d\u00f3lares y para la Uni\u00f3n Europea alrededor de 120 mil millones. Cifras que afectan los precios pagados a los productores del campo de casi todos los rincones del mundo. En las negociaciones de los TLC Colombia entreg\u00f3 los otros medios de apoyo a la agricultura (aranceles, cuotas de importaci\u00f3n, licencias previas, requisitos de desempe\u00f1o, etc.) distintos al erario y que tienen, entre otras funciones, contrarrestar el dumping de las econom\u00edas desarrolladas. En la guerra de las chequeras, por mucho \u00e1nimo que se ponga, Colombia poco tiene por hacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Producir en el agro es riesgoso. Y no por las violencias que desde hace d\u00e9cadas afectan varias zonas del pa\u00eds. Lo es por razones econ\u00f3micas, tecnol\u00f3gicas y ambientales. Todas asociadas a la condici\u00f3n de productor agropecuario. 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