{"id":8298,"date":"2014-03-07T11:40:30","date_gmt":"2014-03-07T11:40:30","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/mujeres-intrepidas-y-sabias\/"},"modified":"2014-03-07T11:40:30","modified_gmt":"2014-03-07T11:40:30","slug":"mujeres-intrepidas-y-sabias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/mujeres-intrepidas-y-sabias\/","title":{"rendered":"Mujeres intr\u00e9pidas\u2026 y sabias"},"content":{"rendered":"<p>El acceso de las mujeres a profesiones tenidas tradicionalmente por propias de hombres como la medicina, el profesorado y tambi\u00e9n la investigaci\u00f3n ha sido problem\u00e1tico hasta fechas relativamente recientes. Algunas, sin embargo, como las tres que presenta como ejemplo el art\u00edculo, han sido pioneras en algunas de las disciplinas y espacios m\u00e1s dif\u00edciles y comprometidos.<\/p>\n<p>\u00bfY las mujeres? \u00bfEs que no ha habido cient\u00edficas viajeras? Por los caminos de la Europa medieval, sobre todo siguiendo los itinerarios de las grandes peregrinaciones (como el camino de Santiago), acompa\u00f1ando ej\u00e9rcitos en campa\u00f1a o camino de las cruzadas o de las conquistas coloniales, bien consta que ha habido mujeres. Pero es cierto que para encontrar mujeres que, perseverando en unos objetivos de obtener conocimientos nuevos y de transmitirlos, alcanzasen resultados cient\u00edficos estimables que hayan dejado huella, no podemos ir muy atr\u00e1s en la historia. Pr\u00e1cticamente nos tenemos que limitar a los siglos XIX y XX, que es cuando se ha iniciado y consolidado el acceso de las mujeres a una educaci\u00f3n superior y han sido aceptadas por un mundo acad\u00e9mico antes exclusivamente masculino.<\/p>\n<p>LA TRANSFORMACI\u00d3N DE LA SOCIEDAD Y LA APARICI\u00d3N DE MUJERES INDEPENDIENTES<\/p>\n<p>A lo largo de los siglos se han ido consolidando unos estereotipos culturales que diferenciaban las tareas socialmente admitidas como propias de cada g\u00e9nero. A partir de la revoluci\u00f3n industrial las cosas empiezan a cambiar. Un hecho que hay que tener presente aqu\u00ed es el progresivo acceso a una educaci\u00f3n formal, inicialmente reservada a los hombres, que fue permitiendo la incorporaci\u00f3n de mujeres a profesiones antes tenidas por exclusivamente masculinas como la medicina, el profesorado y tambi\u00e9n la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es este el lugar de reconstruir los or\u00edgenes y la consolidaci\u00f3n del capitalismo industrial a partir del siglo XVIII y los primeros decenios del XIX ni de ver c\u00f3mo surge una nueva cultura social entre las \u00e9lites empresariales y profesionales que favorece actividades como el coleccionismo, los viajes y el mecenazgo y una nueva concepci\u00f3n del papel de la mujer en el marco familiar y en la proyecci\u00f3n que propicia el acceso de algunas mujeres j\u00f3venes de estas clases sociales a la ense\u00f1anza superior. En definitiva, ayuda a que algunas de estas mujeres j\u00f3venes se incorporen al mundo de la ciencia y en alg\u00fan caso sientan el gusto por la aventura necesario para convertirse en hero\u00ednas de la vanguardia de la investigaci\u00f3n en los espacios m\u00e1s dif\u00edciles y comprometidos. <\/p>\n<p>Es el caso de las tres mujeres escogidas como ejemplos, hijas respectivamente de un m\u00e9dico, un jurista y un artista reconocido. Las tres recorrieron diferentes regiones de \u00c1frica, siempre en condiciones dif\u00edciles y, a veces, muy adversas y tomaron partido por los africanos, fuesen los antepasados reconocidos de los humanos modernos, las v\u00edctimas del esclavismo o los luchadores contra el colonialismo por la libertad de sus pueblos en los a\u00f1os de la descolonizaci\u00f3n. En los tres casos, mujeres apasionadas por la vida y la aventura que fueron, en su hacer d\u00eda a d\u00eda, singulares: Mary Henrietta Kingsley, Germaine Tillion y Mary Leakey, etn\u00f3grafas las dos primeras y paleont\u00f3loga humana la tercera. Estas tres mujeres, investigadoras sociales, son solo una peque\u00f1a muestra de muchas de las mujeres que, en todos los continentes, trabajaron y descollaron en todos los campos de las ciencias.<\/p>\n<p>MARY KINGSLEY, LA REINA DE \u00c1FRICA<\/p>\n<p>Mary Henrrieta Kingsley (Londres 1862 \u2013 Simon\u2019s Town, Sud\u00e1frica, 1900) hubiese podido ser una t\u00edpica mujer victoriana de clase media (y, de hecho, en muchos aspectos lo fue) dedicada a la administraci\u00f3n del hogar y al cuidado de su madre enferma. Su padre, George Kingsley, era un m\u00e9dico apasionado por la naturaleza y los viajes y no se hab\u00eda casado con su madre (una criada a quien hab\u00eda dejado embarazada) hasta pocos d\u00edas antes del nacimiento de Mary. Su educaci\u00f3n fue pr\u00e1cticamente autodidacta, la casa paterna estaba llena de libros y la curiosidad y el inter\u00e9s de Mary compensaron la ausencia de una educaci\u00f3n m\u00e1s formal. Para ayudar a su padre a preparar algunos de los libros que escrib\u00eda sobre \u00c1frica aprendi\u00f3 alem\u00e1n, sin embargo, mientras los padres vivieron, se mantuvo retra\u00edda de toda vida social.<\/p>\n<p>Fallecidos su padre y su madre en 1892, con poco tiempo de diferencia, y libre de obligaciones familiares, pudo iniciar con treinta a\u00f1os su carrera de viajera y estudiosa de los pueblos africanos. Un primer viaje la llev\u00f3 aquel mismo a\u00f1o a las islas Canarias. Fue solo una prueba que la convenci\u00f3 de que ya no pod\u00eda vivir sin viajar y que su objetivo ten\u00eda que ser conocer \u00c1frica lo mejor que pudiese. As\u00ed, despu\u00e9s de hacer un curso de enfermer\u00eda en Alemania, el verano de 1893 se embarcaba en Liverpool a Sao Paulo de Luanda, capital de la entonces colonia portuguesa de Angola.<\/p>\n<p>Desde este punto inici\u00f3 un largo itinerario que la llev\u00f3 a Cabinda, donde inici\u00f3 sus investigaciones sobre la religiosidad de los nativos y por el camino recogi\u00f3 tambi\u00e9n ejemplares de insectos, peces, batracios y reptiles. Recorri\u00f3 una parte del llamado Estado Libre del Congo, entonces propiedad personal del rey de los belgas Leopoldo I, y qued\u00f3 indignada de la crueldad del sistema colonial all\u00ed impuesto. Continu\u00f3 hacia el norte por el entonces Congo franc\u00e9s hasta Libreville y de all\u00ed se embarc\u00f3 hacia Calabar, entonces capital de la colonia brit\u00e1nica de Nigeria, desde donde volvi\u00f3 a Inglaterra. Depositadas en el British Museum las colecciones reunidas y entregados al editor MacMillan los originales del libro de su padre que ella hab\u00eda completado con sus notas de viaje, se le hac\u00eda larga la espera para volver a \u00c1frica. Tanto el director del departamento de zoolog\u00eda del British Museum, Albert Gunther, como la editorial le facilitaron recursos para el viaje. Nuevamente en Calabar, recorri\u00f3 desde este punto el delta del N\u00edger, visit\u00f3 la isla de Fernando Poo, entonces colonia espa\u00f1ola, y finalmente remont\u00f3 en vapor y en canoa el r\u00edo Ogoou\u00e9 y despu\u00e9s de un itinerario por tierra volvi\u00f3 a la costa por el r\u00edo Rembu\u00e9 hasta el estuario del Gab\u00f3n. A\u00fan encontr\u00f3 la oportunidad de ser la primera mujer en alcanzar la cima del Camer\u00fan, la m\u00e1s elevada de \u00c1frica occidental.<\/p>\n<p>En 1899 emprendi\u00f3 su \u00faltimo viaje a \u00c1frica. El objetivo eran esta vez las orillas del r\u00edo Orange, en Sud\u00e1frica, pero al llegar se encontr\u00f3 que hab\u00eda empezado la guerra de los B\u00f3ers y decidi\u00f3 ofrecerse como enfermera. Fue adscrita a cuidar prisioneros enemigos en la base naval brit\u00e1nica de Simon\u2019s Town, all\u00ed enferm\u00f3 de tifus y muri\u00f3 el 3 de junio de 1900. Sus publicaciones (Travels in West Africa, de 1897, y West African Studies, de 1899) est\u00e1n repletas de iron\u00eda y buen humor, pero sobre todo contienen acertados an\u00e1lisis etnogr\u00e1ficos bastante a contracorriente de las opiniones dominantes en su tiempo. De forma valiente, expone sus criterios sobre el maltrato y las vejaciones a los que los pa\u00edses coloniales someten a los nativos africanos y sus cr\u00edticas a la acci\u00f3n de las misiones, tanto protestantes como cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>GERMAINE TILLION, LA ETN\u00d3LOGA TRASHUMANTE<\/p>\n<p>Germaine Tillion (All\u00e8gre, Alto Loira, 1907 \u2013 Par\u00eds 2008) era hija de un juez de paz y escritor (autor de gu\u00edas de viaje de diferentes pa\u00edses de Europa), que muri\u00f3 cuando ella ten\u00eda dieciocho a\u00f1os. Su madre, tambi\u00e9n escritora, colaboraba en las Guides Bleues de pa\u00edses de Europa de su marido y continu\u00f3 con este trabajo para sostener la familia.<\/p>\n<p>A pesar de las adversidades familiares, sigui\u00f3 estudios de arte antiguo y prehist\u00f3rico en la \u00c9cole du Louvre; de folclore, prehistoria y religiones de los pueblos primitivos en la \u00c9cole Pratique des Hautes \u00c9tudes; de sociolog\u00eda en la facultad de letras de la Sorbona; de lengua amaziga en la \u00c9cole des Langues Orientales y de etnolog\u00eda el College de France (con Marcel Mauss). Tras una estancia en Alemania, Checoslovaquia y Dinamarca, su maestro Marcel Mauss le consigui\u00f3 una beca para una campa\u00f1a de exploraci\u00f3n por la regi\u00f3n monta\u00f1osa del Aur\u00e9s, al este de Argelia, un territorio de poblaci\u00f3n amaziga, donde, a lo largo de tres a\u00f1os (entre 1935 y 1937) tuvo que vivir pr\u00e1cticamente sola estudiando la cultura de los bereberes xauia, compartiendo sus desplazamientos trashumantes.<\/p>\n<p>De vuelta a Par\u00eds en 1939 obtiene el diploma de la \u00c9cole Pratique des Hautes \u00c9tudes con su estudio Morphologie d\u2019une r\u00e9publique berb\u00e8re: Les Ah-Abderrahman, transhumants de l\u2019Aur\u00e8s meridional y puede volver a Argelia para continuar sus estudios. Cuando en 1940 vuelve a Par\u00eds ocupado por los nazis se incorpora al Mus\u00e9e de l\u2019Homme, donde participa, junto a su madre, en la organizaci\u00f3n de un n\u00facleo de resistencia. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, por una denuncia de un agente doble, son arrestadas, entre otros, ella y su madre y son deportadas ambas al campo de trabajo de Ravensbruck, donde su madre muri\u00f3 gaseada mientras que ella, posiblemente gracias a los h\u00e1bitos adquiridos viviendo en soledad en lugares dif\u00edciles, consigui\u00f3 sobrevivir. Incluso escribi\u00f3 una opereta, Le Verf\u00fcgbar aux Enfers (\u201cA punto para el infierno\u201d).<\/p>\n<p>Tras unos a\u00f1os de actividad m\u00e1s fijada en el activismo sobre el mundo concentracionario a partir de sus experiencias, en 1954 vuelve a Argelia, que en aquel momento se encontraba en situaci\u00f3n muy convulsa, en lucha contra el colonialismo franc\u00e9s. Hasta el fin de la guerra de independencia argelina se compromete en la defensa de los m\u00e1s desvalidos y marginados y multiplica las actuaciones contra las penas de muerte, la tortura y los atentados terroristas.<\/p>\n<p>Eso no le impide proseguir sus trabajos de investigaci\u00f3n sobre la estructura familiar, trabajos que culmina en 1966 con su obra m\u00e1s conocida, Le harem et les cousins, que servir\u00e1 de modelo de an\u00e1lisis de las familias tradicionales en todo el Mediterr\u00e1neo. Su tesis principal es que las familias mediterr\u00e1neas, independientemente de su religi\u00f3n, son muy endog\u00e1micas y que buscan las alianzas matrimoniales entre \u00abprimos\u00bb.<\/p>\n<p>De vida muy longeva \u2013vivi\u00f3 casi cien a\u00f1os\u2212, dec\u00eda que su aprendizaje cabalgaba entre una actitud muy rigurosa en el campo cient\u00edfico de descripci\u00f3n etnol\u00f3gica y una actitud \u00e9tica y de servicio a los m\u00e1s desvalidos.<\/p>\n<p>MARY LEAKEY, DE LO CR\u00d2S MANHON A OLDUVAI<\/p>\n<p>Mary Leakey (Londres, 1913 \u2013 Nairobi, 1996) era hija del pintor escoc\u00e9s de origen irland\u00e9s Erskine E. Nicol, uno de los pocos pintores de su tiempo que reflej\u00f3 en su pintura los horrores del hambre, el desahucio y la emigraci\u00f3n en la Irlanda del siglo XIX. Mary no curs\u00f3 estudios reglados, pero al lado de su padre alcanz\u00f3 una remarcable habilidad en el dibujo. De bien joven viaj\u00f3 con su familia por Francia e Italia y en uno de estos viajes, cuando ten\u00eda doce a\u00f1os, hicieron una estancia a Las Eisi\u00e1s de Taiac, donde se encuentra Lo Cr\u00f2s Manhon, el lugar donde hab\u00edan aparecido los restos f\u00f3siles del llamado hombre de Croma\u00f1\u00f3n, y all\u00ed se empez\u00f3 a interesar por la arqueolog\u00eda.<\/p>\n<p>Fallecido el padre en 1926, su madre la llev\u00f3 a una escuela de monjas de donde fue expulsada en dos ocasiones. No pudiendo entrar en ninguna universidad, empez\u00f3 a frecuentar clases y conferencias de arqueolog\u00eda en el University College de Londres y en el London Museum. Eso y su buena mano con el dibujo le permiti\u00f3 entrar en contacto con bastantes arque\u00f3logos, en particular con Louis Leakey, que en 1934 le pidi\u00f3 que le hiciese los dibujos de su obra Adam Ancestors. Fue el inicio de una relaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de esc\u00e1ndalo en sus inicios (Louis Leakey estaba casado, era veinte a\u00f1os mayor que Mary y tard\u00f3 m\u00e1s de dos a\u00f1os en divorciarse), que la llev\u00f3 a viajar a \u00c1frica oriental, al valle del Rift, el escenario futuro de sus descubrimientos, con el hombre de quien estaba enamorada.<\/p>\n<p>Al principio de su carrera africana Mary se interesaba sobre todo por el conocimiento de las habilidades manuales y art\u00edsticas de los hom\u00ednidos primitivos, pero muy pronto sobresali\u00f3 por su habilidad en intuir d\u00f3nde buscar (y encontrar) los restos y los testimonios, fruto tal vez de su aprendizaje en el dibujo paisajista en la Dordo\u00f1a. Antes que nada, de 1935 a 1959, Louis y Mary Leakey trabajaron en el desfiladero de Olduvai, al norte de Tanzania. All\u00ed descubrieron, en 1959, el cr\u00e1neo f\u00f3sil de lo que llamaron Dear boy (\u201cChico querido\u201d) porque era como el premio a m\u00e1s de veinte a\u00f1os de excavaciones en que hab\u00edan encontrado muchos f\u00f3siles de animales e instrumentos de piedra primitivos pero nunca un f\u00f3sil de hom\u00ednido tan completo y tan inequ\u00edvocamente fechado. Se trataba de un australopiteco (Australopithecus boisei), pero el hallazgo les hizo decidirse a establecer all\u00ed mismo un campamento base permanente y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde Mary identific\u00f3 los primeros restos de Homo habilis, el f\u00f3sil propiamente humano m\u00e1s antiguo conocido hasta entonces, y m\u00e1s tarde, Louis, los primeros f\u00f3siles de Homo erectus.<\/p>\n<p>Fallecido Louis Leakey en 1972, Mary continu\u00f3 trabajando en las excavaciones emprendidas en com\u00fan y, a partir de 1974, inici\u00f3 otras nuevas en Laetoli, 45 kil\u00f3metros al sur de Olduvai, en el \u00e1rea de conservaci\u00f3n del Ngorongoro, donde encontr\u00f3 y describi\u00f3 las famosas pisadas de hom\u00ednidos que demostraban que estos ya caminaban erguidos 3,75 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. De hecho, aunque se retir\u00f3 en 1983 al cumplir los setenta a\u00f1os, nunca abandon\u00f3 la investigaci\u00f3n sobre sus f\u00f3siles hasta su muerte, en Nairobi, en 1996.<\/p>\n<p>*Dolors Llopart. Antrop\u00f3loga y Muse\u00f3loga. Instituto Catal\u00e1n de Antropolog\u00eda, Barcelona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acceso de las mujeres a profesiones tenidas tradicionalmente por propias de hombres como la medicina, el profesorado y tambi\u00e9n la investigaci\u00f3n ha sido problem\u00e1tico hasta fechas relativamente recientes. Algunas, sin embargo, como las tres que presenta como ejemplo el art\u00edculo, han sido pioneras en algunas de las disciplinas y espacios m\u00e1s dif\u00edciles y comprometidos. 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