{"id":8139,"date":"2013-12-22T17:21:43","date_gmt":"2013-12-22T17:21:43","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/medicina-y-ciencia\/"},"modified":"2013-12-22T17:21:43","modified_gmt":"2013-12-22T17:21:43","slug":"medicina-y-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/medicina-y-ciencia\/","title":{"rendered":"Medicina y ciencia"},"content":{"rendered":"<p>A los humanos nos gustan las teor\u00edas unificadoras, sencillas, simples y que lo abarquen todo. Queremos creer que nos enfermamos por una raz\u00f3n, una sola, que todav\u00eda no es conocida, pero que alg\u00fan d\u00eda se la va a descubrir. Las medicinas alternativas, en general, le apuntan a ese blanco. Est\u00e1 de moda pensar que el yo, ese ente que da unidad, que podr\u00eda no ser m\u00e1s que una ilusi\u00f3n, ese que recoge las caracter\u00edsticas variables y siempre cambiantes que nos engloban, es responsable de lo que ocurre en nuestra carcasa biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Si nos enfermamos, piensan hoy muchas personas, es culpa nuestra: ya sea porque no nos alimentamos bien, o porque no hemos resuelto determinados conflictos internos, o porque no nos portamos como deber\u00edamos, o porque no sabemos relajarnos y el estr\u00e9s nos come, o porque no expresamos las emociones adecuadamente. La idea de que estamos hechos de partes y de que esas partes se enferman por una o varias causas, muchas veces desconocidas, es una idea que no agrada; no es est\u00e9ticamente tan atractiva como la de una especie de circuito (simb\u00f3lico) que se interrumpe en alguna parte y que se arregla reconect\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>En el pasado se cre\u00eda que las enfermedades eran causadas por esp\u00edritus hostiles (en el presente lo es tambi\u00e9n as\u00ed para algunas comunidades). Estos se met\u00edan en el cuerpo y hab\u00eda que exorcizarlos; despu\u00e9s, la interpretaci\u00f3n enfoc\u00f3 toda su atenci\u00f3n en los fluidos del cuerpo, \u201clos humores\u201d y su recorrido. El tratamiento m\u00e9dico tambi\u00e9n los extra\u00eda del cuerpo: sangre, heces, sudor, l\u00e1grimas. Pr\u00e1cticamente todos los tratamientos existentes en ese momento debilitaban al paciente o lo mataban. Un poco m\u00e1s adelante, y m\u00e1s refinada la medicina, para curar se segu\u00edan sacando cosas de adentro: am\u00edgdalas, ves\u00edculas, ap\u00e9ndices, adenoides\u2026 Y lo que es peor, todav\u00eda entre los \u201calternativos\u201d se oye hablar de procesos de desintoxicaci\u00f3n; como si nuestros \u00f3rganos o lo que ingerimos estuvieran contaminados. Pero si se les pregunta a los que pregonan las curas de desintoxicaci\u00f3n de qu\u00e9 nos vamos a descontaminar, dicen que la mala alimentaci\u00f3n llena de toxinas el cuerpo.<\/p>\n<p>La medicina es una ciencia muy nueva, mucho m\u00e1s de lo que creemos. Hasta mediados del siglo 19 se actuaba por ensayo y error, sin exigirse conocimiento alguno sobre causa y efecto. Hasta ese momento, los tratamientos m\u00e9dicos hac\u00edan m\u00e1s mal que bien. Al tuberculoso lo enviaban al balneario a recibir sol y a ba\u00f1arse en agua de mar, al infectado lo trataban con buena alimentaci\u00f3n, a la parturienta la dejaban en cama engordando con caldos y presas de pollo. No ten\u00edan en cuenta que sin descubrir y eliminar el bacilo tuberculoso o la espiroqueta de la s\u00edfilis, sin matar las bacterias con antibi\u00f3ticos, sin vacunas para los virus, sin medidas de higiene para evitar infecciones de distinta \u00edndole, no hay sol, exorcismo, jugo de ar\u00e1ndanos, pollo, ni brebaje alguno que pueda revivir al pobre enfermo.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n por la cual muchas personas denigran de la medicina, aunque el m\u00e9todo cient\u00edfico que se aplica en la actualidad ha demostrado con cifras ser el \u00fanico capaz de conducirnos a una medicina confiable, es que muchas enfermedades todav\u00eda son desconocidas, siguen cursos impredecibles o remiten espont\u00e1neamente. La experiencia personal cuenta, mas no deber\u00eda contar, pues interesa la eficacia del tratamiento medida contra placebos y en un n\u00famero significativo de pacientes. La historia m\u00e9dica personal aporta un valor muy peque\u00f1o a una informaci\u00f3n que para validarse requiere miles de casos. Adem\u00e1s, el paciente casi siempre es un mal observador de su propio caso. Muchas enfermedades se curan gracias a los mecanismos de autodefensa que poseemos, y cuando esto ocurre, el paciente atribuye la milagrosa curaci\u00f3n al \u00faltimo procedimiento utilizado (se cur\u00f3 de la tos tomando agua de cascaras de mandarina, por ejemplo).<\/p>\n<p>Aunque la medicina y la ingeniera sanitaria son ciencias nuevas, nunca en la historia de la cultura el ser humano hab\u00eda sido m\u00e1s longevo ni hab\u00eda sobrevivido a m\u00e1s enfermedades y deficiencias propias. Sin embargo, la medicina no sabe todav\u00eda c\u00f3mo curar muchas enfermedades mentales, ni la mayor\u00eda de los c\u00e1nceres, ni la artritis, ni el Alzheimer, ni el Parkinson, para mencionar solo algunas, no obstante sus m\u00e9todos constituyan la mejor opci\u00f3n que seguimos teniendo.<\/p>\n<p>El economista de Princeton Angus Deaton, experto en temas de salud global, dice y lo confirma la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud 2013 (OMS) en su compendio estad\u00edstico, que entre 1990 y 2010 el porcentaje de ni\u00f1os que murieron antes de cumplir los cinco a\u00f1os se redujo casi a la mitad en todo el mundo, las muertes por sarampi\u00f3n se redujeron en 71 %, y tanto la tuberculosis y la mortalidad materna se redujeron a la mitad. Las muertes por enfermedades relacionadas con el SIDA se han frenado sustancialmente, hasta en un 24% desde 2005. La esperanza de vida global a principios de 1950 era de 47 a\u00f1os, en el 2011 subi\u00f3 a 70 a\u00f1os, un salto del 50%.<\/p>\n<p>Por a\u00f1o, hay millones menos de muertos, tanto adultos como ni\u00f1os, millones de personas aliviadas de sus dolores y de sus enfermedades, y todo esto gracias al m\u00e9todo cient\u00edfico: \u00fanico m\u00e9todo capaz de hacer investigaci\u00f3n de calidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los humanos nos gustan las teor\u00edas unificadoras, sencillas, simples y que lo abarquen todo. Queremos creer que nos enfermamos por una raz\u00f3n, una sola, que todav\u00eda no es conocida, pero que alg\u00fan d\u00eda se la va a descubrir. Las medicinas alternativas, en general, le apuntan a ese blanco. 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