{"id":8107,"date":"2013-12-01T17:05:33","date_gmt":"2013-12-01T17:05:33","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/la-foto-robada\/"},"modified":"2013-12-01T17:05:33","modified_gmt":"2013-12-01T17:05:33","slug":"la-foto-robada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-foto-robada\/","title":{"rendered":"La foto robada"},"content":{"rendered":"<p>En la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Medicina y Fisiolog\u00eda en 1962, disimulando bajo la pulcritud de sus fracs y sus corbatines blancos un secreto que ver\u00eda la luz a\u00f1os despu\u00e9s, los tres cient\u00edficos galardonados, James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins, le participaron al mundo su descubrimiento de la estructura molecular del \u00e1cido desoxirribonucleico. Ninguno mencion\u00f3 en su discurso la contribuci\u00f3n crucial de Rosalind Franklin.<\/p>\n<p>A\u00f1os atr\u00e1s, mientras las ansias expansionistas de Hitler abonaban el camino para la debacle de la Segunda Guerra Mundial, Rosalind presentaba con \u00e9xito los ex\u00e1menes que le permitir\u00edan ingresar a Newnham College, en Cambridge, despu\u00e9s de terminar su secundaria en Londres en 1937. La cuarta hija del matrimonio era, en palabras de su t\u00eda, \u201cde una inteligencia alarmante\u201d. \u00bfSentir\u00eda \u201cMamie\u201d Bentwich que un rasgo as\u00ed en una mujer de la familia era como unos pechos colosales que hab\u00eda que cubrir a toda costa para no faltar al decoro? El adjetivo, en todo caso, da cuenta de unas capacidades intelectuales que har\u00edan de Rosalind una investigadora eminente. Su padre, Ellis Franklin, un banquero acomodado de Londres, y su madre, Muriel Waley, jud\u00eda igual que \u00e9l, nunca dudaron de la importancia de la formaci\u00f3n acad\u00e9mica de sus hijos, incluidas las mujeres, y no se opusieron \u2013como se ha cre\u00eddo err\u00f3neamente\u2013 a que Rosalind asistiera a la universidad. La biograf\u00eda de Brenda Maddox, Rosalind Franklin: The Dark Lady of DNA, corrige este y otros entuertos.<\/p>\n<p>El \u00faltimo a\u00f1o de Franklin en Cambridge transcurri\u00f3 en medio de los bombardeos alemanes a Inglaterra. Hab\u00eda llegado el momento de escoger un camino: prestar sus servicios a la industria de la guerra o dedicarse a la investigaci\u00f3n pura y obtener un doctorado. Franklin opt\u00f3 por lo segundo y desde entonces hasta su temprana muerte trabajar\u00eda en laboratorios de fisicoqu\u00edmica y biof\u00edsica.<\/p>\n<p>Su primer tema de estudio fue el carb\u00f3n, primero en Londres y luego en el Par\u00eds de la posguerra. Dos a\u00f1os despu\u00e9s de terminada la Segunda Guerra Mundial acept\u00f3 un trabajo en el Laboratoire Central des Services Chimiques de l\u2019\u00c9tat, que dirig\u00eda Jacques Mering. All\u00ed adquiri\u00f3 experiencia en el an\u00e1lisis de la difracci\u00f3n de los rayos X para comprender la organizaci\u00f3n de las mol\u00e9culas de ciertos cristales. Durante los a\u00f1os finales de la d\u00e9cada de 1940 y comienzos de la siguiente, public\u00f3 varios art\u00edculos relativos a sus descubrimientos sobre el carb\u00f3n y los grafitos, que todav\u00eda hoy son referente en la materia.<\/p>\n<p>Sus a\u00f1os en Par\u00eds, desde 1947 hasta 1950, ir\u00edan a ser, como relata Maddox, los m\u00e1s felices de su vida. Franklin adoraba caminar en las monta\u00f1as y no se intimidaba ante las rutas m\u00e1s escarpadas. El trabajo con un cient\u00edfico de los quilates de Mering, sus caminatas y la profundidad de las charlas con sus amigos de izquierda, lejos de la rigidez brit\u00e1nica, fueron un oasis. Rosalind vivi\u00f3 con pesar su regreso a Londres en 1951.<\/p>\n<p>El f\u00edsico John Randall contrat\u00f3 a Franklin en el King\u2019s College de Londres por su excelencia como cristal\u00f3grafa. Sin embargo, la ambig\u00fcedad de Randall en la explicaci\u00f3n de las funciones en relaci\u00f3n con otros miembros del equipo gener\u00f3 conflictos entre ella y Wilkins. Trabajando aparte de este, Franklin descubri\u00f3 que hab\u00eda dos formas de ADN que produc\u00edan im\u00e1genes diferentes. Para intentar resolver las tensiones entre los dos, Randall le asign\u00f3 a Franklin el estudio de la forma A y a Wilkins el de la forma B. Estancado en su avance, Wilkins estrech\u00f3 amistad con Crick y Watson, en el laboratorio de Cavendish, en Cambridge. Watson y Crick estaban decididos a construir un modelo del ADN bas\u00e1ndose en hip\u00f3tesis y no en datos experimentales (pues no los ten\u00edan). As\u00ed, en 1951, propusieron un modelo errado. Franklin los corrigi\u00f3: la principal cadena de fosfatos se ubicaba en una espiral externa, no en una interna. Tras este fracaso, Watson y Crick pasaron mucho tiempo sin avanzar en su modelo. En 1952, Wilkins le mostr\u00f3 a Watson, sin la autorizaci\u00f3n de Franklin, una fotograf\u00eda obtenida por ella de la difracci\u00f3n de los rayos X de la forma B del ADN, que suger\u00eda la forma helicoidal de la mol\u00e9cula. Luego, el director de tesis de Crick le dio a conocer a su alumno una informaci\u00f3n todav\u00eda no publicada por Franklin. Los datos experimentales a los que Watson y Crick accedieron de manera abusiva les permitieron adelantarse en su publicaci\u00f3n de un art\u00edculo en la revista Nature, en 1953. Cuando Franklin public\u00f3 los resultados de sus investigaciones, poco despu\u00e9s, parec\u00eda que el suyo era una mera confirmaci\u00f3n del trabajo de los investigadores de Cambridge. En 1953, cuando las tensiones se hicieron insostenibles, Franklin cambi\u00f3 su \u00e1rea de estudio y se dedic\u00f3 al an\u00e1lisis de los virus en Birkbeck College. Randall bloque\u00f3 sus posibilidades de seguir investigando el ADN.<\/p>\n<p>Transcurrieron cinco a\u00f1os en Birkbeck College. En este tiempo, Franklin cay\u00f3 enferma. La certeza de que la muerte le llegar\u00eda pronto no hizo vacilar a Rosalind en su devoci\u00f3n por la ciencia, y sigui\u00f3 trabajando hasta pocas semanas antes de morir, en 1958. A sus treinta y siete a\u00f1os de edad, la lucha contra un c\u00e1ncer de ovario llegaba al final.<\/p>\n<p>Cuando Rosalind Franklin ya no estaba presente para hacer o\u00edr su voz, James Watson \u2013en un libro que suscit\u00f3 la indignaci\u00f3n de muchos de sus colegas\u2013 se refiri\u00f3 a Franklin con un menosprecio que parece ser la prueba reina de su misoginia. Sin embargo, Watson debi\u00f3 reconocer (tal vez obligado por la mancha que su omisi\u00f3n empezaba a dejar en su reputaci\u00f3n como cient\u00edfico) que las investigaciones de Franklin hab\u00edan sido fundamentales para el desciframiento de la estructura del ADN.<\/p>\n<p>Desde muy joven, en discusiones con su padre, Rosalind manifest\u00f3 un agnosticismo sin fisuras. Con seguridad, ella sigui\u00f3 creyendo hasta el final que no se necesita tener fe en otro mundo para creer que este es posible. Su mente sigue brillando hoy como una invitaci\u00f3n a creer que nuestro deber es, como ella misma dec\u00eda, trabajar por el mejoramiento de la humanidad, aunque no haya otra vida despu\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Medicina y Fisiolog\u00eda en 1962, disimulando bajo la pulcritud de sus fracs y sus corbatines blancos un secreto que ver\u00eda la luz a\u00f1os despu\u00e9s, los tres cient\u00edficos galardonados, James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins, le participaron al mundo su descubrimiento de la estructura molecular del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-8107","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8107\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}