{"id":7690,"date":"2013-07-04T12:29:28","date_gmt":"2013-07-04T12:29:28","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/no-somos-lombrices-no-comemos-tierra\/"},"modified":"2013-07-04T12:29:28","modified_gmt":"2013-07-04T12:29:28","slug":"no-somos-lombrices-no-comemos-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/no-somos-lombrices-no-comemos-tierra\/","title":{"rendered":"No somos lombrices, no comemos tierra"},"content":{"rendered":"<p>Por all\u00e1 hace unos veinte a\u00f1os, a mediados de los noventas, un buen n\u00famero de productores de caf\u00e9 y de arroz y algunos profesionales de las ciencias agrarias, est\u00e1bamos en Ibagu\u00e9, en la casa de \u00c1ngel Mar\u00eda Caballero, deliberando en una Asamblea de la reci\u00e9n creada Asociaci\u00f3n Nacional por la Salvaci\u00f3n Agropecuaria, organizaci\u00f3n cuyo objetivo principal era defender el sector agrario de la violenta arremetida de la pol\u00edtica aperturista neoliberal. En esa \u00e9poca la batalla democr\u00e1tica se daba contra la llamada Alca (\u00c1rea de Libre Comercio para las Am\u00e9ricas) que el gobierno  norteamericano quer\u00eda imponerle al resto del continente para convertirlo en su coto de caza directo: \u201cUna sola zona comercial desde el puerto de Anchorage hasta La Tierra del Fuego\u201d. O sea, desde Alaska hasta la Patagonia, como lo se\u00f1alara Aurelio Su\u00e1rez en su libro Cr\u00edtica al Alca. La recolonizaci\u00f3n (Ediciones Aurora, Bogot\u00e1, 2003). <\/p>\n<p>Digamos de una vez que cuando en Washington se percataron de que los tiempos no estaban para esas r\u00e1pidas imposiciones, cambiaron de t\u00e1ctica y les ordenaron a sus funcionarios y a sus mayordomos en el Continente optar por hacer aprobar, con paciencia, y seg\u00fan las condiciones, tratados de libre comercio con todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n. Se demoraron un poco m\u00e1s, pero lo lograron: \u201cAlianza del Pac\u00edfico ya desgrav\u00f3 el 92% de su comercio\u201d titula con gran despliegue en primera p\u00e1gina El Tiempo del 1 de julio de 2013. Y en esa misma edici\u00f3n agrega que \u201cla pr\u00f3xima semana, los viceministros de ambas carteras (`cancilleres y ministros de Comercio) se reunir\u00e1n en Santiago de Chile para dejar sin gravamen alguno el 8 por ciento restante\u201d. Los titulares de prensa recientes han insistido, haci\u00e9ndose cruces, sobre las dificultades del agro y la industria nacionales, mientras el gobierno santista intensifica esas pol\u00edticas que causan el mal y por ello crecen y crecen las importaciones de todo lo que podemos producir en el pa\u00eds. Queda claro que el avance de la pol\u00edtica neoliberal ha sido arrasador. Se ha cumplido el vaticinio de Francisco Mosquera: \u201cEn cada trato ellos vienen por todo. Quieren el telar, la tela y a la que teje\u201d (La naci\u00f3n se salva si corrige sus errores. En Resistencia Civil, Ediciones Tribuna Roja, Bogot\u00e1, 1995).<\/p>\n<p>Precisamente en eso and\u00e1bamos en la mencionada asamblea de Salvaci\u00f3n Agropecuaria mencionada antes. Busc\u00e1bamos unificar a los productores del campo (y no solo a cafeteros y arroceros) para que entendieran que al desplomarse la URSS, Estados Unidos acentuar\u00eda su expansi\u00f3n imperial por toda la Tierra, y en primer lugar en Latinoam\u00e9rica, su patio trasero. Y que, por tanto, deb\u00edamos consolidar nuestra unidad, ampliar la lucha y ajustar las t\u00e1cticas.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda, las deliberaciones transcurrieron con gran \u00e9xito: los cerca de cien asistentes aprobamos por unanimidad unos puntos b\u00e1sicos, a manera de programa m\u00ednimo de Salvaci\u00f3n Agropecuaria, que contemplaban la b\u00fasqueda de soluciones a los problemas m\u00e1s agobiantes en ese momento para los agricultores: No a la importaci\u00f3n de productos agropecuarios (importaciones que crec\u00edan con rapidez al calor de la apertura econ\u00f3mica); que el gobierno garantizara precios de sustentaci\u00f3n rentables para sus productos; que hubiera cr\u00e9ditos agrarios oportunos, baratos y suficientes; que fueran controlados los precios de los insumos, cada vez m\u00e1s caros; y freno al abandono del Estado en servicios tales como asistencia t\u00e9cnica, investigaci\u00f3n, mercadeo, v\u00edas de comunicaci\u00f3n, y atenci\u00f3n al creciente deterioro del orden p\u00fablico. <\/p>\n<p>Para el segundo d\u00eda hubo nuevos asistentes a la reuni\u00f3n y algunos presentaron sus propuestas, que fueron acogidas con gran benepl\u00e1cito, pues se resum\u00edan en que Salvaci\u00f3n Agropecuaria le exigiera al gobierno el cumplimiento de los compromisos adquiridos con las diferentes organizaciones del campo en medio de sus luchas reivindicativas. Sin embargo, hubo una delegaci\u00f3n que present\u00f3 una exigencia perentoria: \u201cNosotros participamos en las luchas que ustedes plantean y defendemos los puntos que han aprobado, pero se debe agregar una petici\u00f3n y es la de la tierra, que nos den tierra\u201d.<\/p>\n<p>Se inici\u00f3 entonces una amplia deliberaci\u00f3n, en la que hubo cerca de veinte intervenciones alrededor de no incluir el tema de la tierra, con gran cantidad de argumentos, pero los m\u00e1s contundentes fueron dos: 1. Que ser\u00eda una inconsecuencia pol\u00edtica incluirlo pues la Asociaci\u00f3n Nacional por la Salvaci\u00f3n Agropecuaria estaba conformada por agricultores propietarios de tierra: centenares de miles de peque\u00f1os y medianos productores de caf\u00e9; miles de parceleros, medianos e incluso empresarios que cultivan el arroz; miles de maiceros, paneleros, paperos, cultivadores de frijoles, frutas, hortalizas, sorgo, ajonjol\u00ed, yuca, \u00f1ame, y una lista grande de nuestras especies cultivadas. 2. Que la posesi\u00f3n de la tierra (como propietarios, arrendatarios o cualesquiera otras formas de tenencia) no representaba el problema del momento pues hab\u00eda una cuesti\u00f3n determinante que deb\u00edamos enfrentar primero: la ofensiva de la pol\u00edtica neoliberal que, m\u00e1s temprano que tarde, acabar\u00eda con la producci\u00f3n nacional.   <\/p>\n<p>Sobre este aspecto hubo dos intervenciones con las que quiero terminar esta nota. La primera fue a manera de chiste pol\u00edtico: \u201cEsta discusi\u00f3n, de si se amerita luchar hoy por la tierra, me trajo a la memoria un chiste cruel: `un buzo que estaba en el fondo del mar, recibi\u00f3 un mensaje del barco: s\u00fabete que nos hundimos\u00b4. Y es que algo as\u00ed sucede con quienes nos proponen que luchemos, como sea, por conseguir una parcela de tierra. \u00bfPara qu\u00e9? Si hoy miles de agricultores est\u00e1n saliendo de sus tierras hacia las ciudades o hacia otras actividades. Si miles se quiebran como consecuencia de las pol\u00edticas aperturistas. Si miles de miles tienen que salir a las carreteras para exigirle al Estado soluciones a sus problemas como productores. Si centenares de miles de campesinos propietarios de tierra est\u00e1n hundidos en las dificultades, \u00bfpara qu\u00e9 les decimos a los que no la tienen que se suban al barco que se va a hundir? Creemos firmemente que hoy la pol\u00edtica es, sin ninguna duda, luchar contra las pol\u00edticas empobrecedoras, y unir a todos los afectados por ellas. Ser\u00edan chistes demasiado crueles pedirles a los campesinos que entreguen sus esfuerzos e incluso la vida misma para obtener una parcela que est\u00e1 amenazada por un violento tsunami que se llama apertura econ\u00f3mica\u201d.<\/p>\n<p>La segunda intervenci\u00f3n acab\u00f3 la discusi\u00f3n. El gobernador ind\u00edgena del resguardo de Chenche Asoleado (si mi memoria no me falla) pidi\u00f3 la palabra y dijo: \u201cYo expreso mi respaldo a los doctores Caballero y Robledo y a  quienes piden que no se incluya el tema de la tierra en el programa de Salvaci\u00f3n Agropecuaria. El problema no es la falta de tierra. El problema est\u00e1 en las pol\u00edticas que no apoyan la producci\u00f3n nuestra pero s\u00ed le abren las puertas de nuestro pa\u00eds, como hace quinientos a\u00f1os, al poder extranjero. Les cuento nuestra experiencia: los ind\u00edgenas de esta regi\u00f3n tenemos 18 mil hect\u00e1reas en una de las tierras m\u00e1s ricas del pa\u00eds, el Tri\u00e1ngulo del Tolima, pero nos estamos muriendo de hambre porque el Estado, que es quien puede hacerlo, no nos da agua, ni asistencia t\u00e9cnica, ni facilidades de mercadeo, no nos garantiza precios para nuestros productos y ni siquiera los cr\u00e9ditos usureros nos llegan. Tenemos tierra y tan buena que hasta comerla quisi\u00e9ramos para calmar el hambre. \u00a1Pero no somos lombrices!\u201d<\/p>\n<p>Aunque, antes de terminar, es bueno dejar claro que hoy hay un punto que se vuelve fundamental: la acelerada concentraci\u00f3n de la tierra en manos de grandes potentados nacionales y extranjeros. Mientras a los campesinos y productores peque\u00f1os y medianos, e incluso no pocos empresarios no monopolistas, sufren el embate de las pol\u00edticas neoliberales y son desplazados de sus tierras, hay un buen n\u00famero de empresas multinacionales y de \u201ccacaos\u201d del pa\u00eds, \u201cLos Nuevos Llaneros\u201d, con Cargill y Luis Carlos Sarmiento Angulo a la cabeza, que saltan toda clase de barreras legales e ilegales para acaparar terrenos en la Orinoquia con destino a la especulaci\u00f3n financiera e inmobiliaria y al mercado internacional. Es el Modelo Carimagua, tan defendido por Uribe V\u00e9lez, Andr\u00e9s Felipe Arias y Juan Manuel Santos. \u00a1Hoy m\u00e1s que nunca tenemos que esforzarnos por cuidar el telar, la tela y a la que teje!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por all\u00e1 hace unos veinte a\u00f1os, a mediados de los noventas, un buen n\u00famero de productores de caf\u00e9 y de arroz y algunos profesionales de las ciencias agrarias, est\u00e1bamos en Ibagu\u00e9, en la casa de \u00c1ngel Mar\u00eda Caballero, deliberando en una Asamblea de la reci\u00e9n creada Asociaci\u00f3n Nacional por la Salvaci\u00f3n Agropecuaria, organizaci\u00f3n cuyo objetivo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-7690","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7690\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}