{"id":7000,"date":"2012-11-14T20:17:29","date_gmt":"2012-11-14T20:17:29","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/manizales-y-su-proyeccion-en-la-historia-de-colombia\/"},"modified":"2012-11-14T20:17:29","modified_gmt":"2012-11-14T20:17:29","slug":"manizales-y-su-proyeccion-en-la-historia-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/manizales-y-su-proyeccion-en-la-historia-de-colombia\/","title":{"rendered":"Manizales y su proyecci\u00f3n en la historia de Colombia"},"content":{"rendered":"<p>&#8211;\tUna introducci\u00f3n necesaria.<\/p>\n<p>&#8211;\tSignificado de las guerras civiles de 1860 y 1876.<\/p>\n<p>&#8211;\tDos d\u00e9cadas tormentosas, entre 1930 y 1945.<\/p>\n<p>&#8211;\tA mediados del siglo XX, de 1945 a 1957.<\/p>\n<p>&#8211;\tDos notas hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>&#8211;\tTres historiadores: Li\u00e9vano, Tirado y Arciniegas.<\/p>\n<p>&#8211;\tBibliograf\u00eda esencial<\/p>\n<p><strong>I.\tUna introducci\u00f3n necesaria<\/strong><\/p>\n<p>Perm\u00edtanme comenzar esta nota hist\u00f3rica con una aclaraci\u00f3n personal. El libro sobre Manizales titulado Dominio de clase en la ciudad colombiana fue publicado en 1972 por la editorial Oveja Negra y estaba basado en la tesis doctoral que present\u00e9 en Estados Unidos. Fue un paso intermedio de mi evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica. Me toc\u00f3 all\u00ed de 1965 a 1969 la lucha de estudiantes y profesores contra la guerra en Vietnam que se constituy\u00f3 en la primera derrota militar  de la historia de Estados Unidos. Me sac\u00f3 del escolasticismo jesu\u00edtico javeriano de  filosof\u00eda en que me hab\u00eda formado y me introdujo en un marxismo muy academicista a lo Herbert Marcuse y otros autores de moda como Althusser, Sweezy, Poulantzas, Macheray, Harnecker y hasta Gramsci. Pero el movimiento estudiantil del 71, el m\u00e1s importante de la historia colombiana, contra la reforma universitaria impulsada por las fundaciones Ford, Rockefeller y Kellog me toc\u00f3 en la Universidad de Antioquia a donde me hab\u00eda llevado Carlos Gaviria D\u00edaz y en donde mis estudiantes, varios de ellos dirigentes del movimiento estudiantil,  me introdujeron a una visi\u00f3n diferente del marxismo, el de la revoluci\u00f3n china de Mao Tse-tung. Digamos que pas\u00e9 de un escolasticismo modernizado a un marxismo intelectualista y salt\u00e9 de all\u00ed a un marxismo maoista muy adecuado para la interpretaci\u00f3n de la realidad colombiana. En ese \u00faltimo paso encontr\u00e9 un personaje colombiano excepcional que me ayud\u00f3 a estructurar una nueva visi\u00f3n de la realidad nacional y mundial, Francisco Mosquera, fundador del Moir. Ah\u00ed estoy. Ya no m\u00e1s vueltas. Esta evoluci\u00f3n pol\u00edtica me sac\u00f3 de la filosof\u00eda, me pas\u00f3 a la ciencia pol\u00edtica y me qued\u00e9 en la historia de Colombia. Ah\u00ed sigo. <\/p>\n<p>Hoy tengo una visi\u00f3n personal sobre mi libro Dominio de clase. No he modificado mi punto de vista sobre la econom\u00eda cafetera de entonces, el problema de la vivienda y el proceso pol\u00edtico de la \u00e9poca. Pero s\u00ed  sobre la historia de la colonizaci\u00f3n. Los datos pueden ser los mismos. Fue un esfuerzo interesante y novedoso. Cambi\u00f3 esa visi\u00f3n rom\u00e1ntica y paradis\u00edaca enraizada en la tradici\u00f3n manizale\u00f1a en torno a la denominada colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a. Recog\u00ed como fuente de primera clase los trabajos de Otto Morales Ben\u00edtez que me llevaron a estudiar la lucha por la tierra contra las concesiones realengas y contra las herencias coloniales a las que se enfrentaron los colonizadores antioque\u00f1os camino al sur de Marinilla, Sons\u00f3n, Rionegro, La Ceja y dem\u00e1s. Pero influido por los marxistas europeos hablo de burgues\u00eda en la colonizaci\u00f3n del siglo XIX y de capitalismo por doquier donde no hab\u00eda una sola industria. <\/p>\n<p>Desde el punto de vista te\u00f3rico hay modificaciones fundamentales. Una es la de la diferenciaci\u00f3n de las clases sociales. All\u00ed unifiqu\u00e9 todas las clases en burgues\u00eda y proletariado. No es as\u00ed. Los terratenientes no son burgueses y los campesinos ni son proletariado ni, estrictamente, peque\u00f1a burgues\u00eda, as\u00ed como los artesanos que ni son proletarios ni industriales capitalistas. Son clases aparte, clases que vienen de etapas econ\u00f3micas anteriores al desarrollo del capitalismo y que se mantienen en Colombia como persistencia de formas feudales de producci\u00f3n y organizaci\u00f3n social. Este es un punto fundamental. Otra diferencia tiene que ver con la exposici\u00f3n de la teor\u00eda pol\u00edtica, no de los autores norteamericanos, cuya cr\u00edtica es en general acertada, sino sobre la utilizaci\u00f3n del marxismo, cuya aplicaci\u00f3n a la realidad colombiana y, en particular, de la sociedad manizale\u00f1a, no es acertada. Un estudio m\u00e1s profundo de los cl\u00e1sicos y de las revoluciones a las que se ha aplicado el marxismo, en especial la China, sobre la aplicaci\u00f3n que Mao Tse-tung elabora en el proceso de la revoluci\u00f3n, hace las condiciones de Colombia semejantes a la de ese pa\u00eds, lo cual hacen de su proceso y de su teor\u00eda, una fuente invaluable de estudio. Este an\u00e1lisis y un estudio m\u00e1s juicioso de las condiciones concretas de la sociedad y la historia de Colombia me ha hecho modificar la orientaci\u00f3n general que  le d\u00eda a los dos primeros cap\u00edtulos del libro. La lectura del libro debe tener en cuenta estas dos observaciones, la de los autores y la de las caracter\u00edsticas del desarrollo econ\u00f3mico de la colonizaci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>II.\tSignificado de las guerras civiles de 1860 y 1876<\/strong><\/p>\n<p>La colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a en Manizales fue conservadora. Una serie de factores se conjugaron para ello. Me parece que el m\u00e1s importante de todos fue la necesidad que tuvieron los te\u00acrratenientes de Antioquia de convertir a Manizales en una muralla de contenci\u00f3n contra el revolucionario Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera. E, inmediata\u00acmente despu\u00e9s, como consecuencia del triunfo de Mosquera, la pro\u00acgresiva consolidaci\u00f3n de la separaci\u00f3n partidista con el obliga\u00actorio alineamiento de la poblaci\u00f3n frente a las profundas refor\u00acmas del Estado y de la econom\u00eda. La tradici\u00f3n religiosa de Antio\u00acquia se fue haciendo m\u00e1s firme en Manizales debido al en\u00acfrentamiento de la Iglesia con el Estado. No lograron las con\u00acfrontaciones con los terratenientes herederos de la colonia que los nuevos pobladores renunciaran al Partido Conservador. Los nuevos terratenientes surgidos de la colonizaci\u00f3n parecen haber logrado neutralizar ese descontento, aprovechando el poder de la Iglesia, las contradicciones de los gobiernos radicales con ella y el sectarismo infundido por el clero en el pueblo cat\u00f3lico de Manizales. <\/p>\n<p>Si Roma no se hubiera empe\u00f1ado en una posici\u00f3n intransigente con relaci\u00f3n a la revoluci\u00f3n liberal y hubiera, as\u00ed, inducido al clero colombiano a obedecerla, la historia de Colombia hubiera sido muy diferente. Porque de la ley de la llamada desamortizaci\u00f3n de bienes de manos muertas\u2014que eran las tierras que le dejaban en herencia a la Iglesia como especie de pasaporte para ir al cielo\u2014se derivaron cuatro luchas de distinto car\u00e1cter: Una, fue la lucha entre la Iglesia y el Estado por la supremac\u00eda del poder. Otra, fue el enfrentamiento entre el Partido Liberal y el Partido Con\u00acservador, cada uno de los cuales defini\u00f3 n\u00edtidamente la afi-liaci\u00f3n de los colombianos y oblig\u00f3 al pa\u00eds a decidir su posici\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica. Adem\u00e1s, la pugna de comerciantes y te\u00acrratenientes por apoderarse de las tierras desamortizadas en con\u00actra de la pol\u00edtica del Estado y en contra de la corriente m\u00e1s avanzada que forcejeaba por adelantar una reforma agraria democr\u00e1tica. Y por \u00faltimo, la soterrada guerra de los terrate\u00acnientes, unidos al clero y a la Iglesia, por defender sus intere\u00acses monopolistas sobre la tierra, convertida en la riqueza funda\u00acmental del pa\u00eds, origen y base entonces del poder econ\u00f3mico y social. <\/p>\n<p>Dos guerras civiles que caracterizaron el siglo XIX, en 1860 y en 1876, resultaron de este enfrentamiento de los dos partidos, signado por elementos econ\u00f3micos que se manifestaron en una lucha religiosa. Pero fue Manizales su centro, producto en el fondo de una lucha pol\u00edtica, ideol\u00f3gica y econ\u00f3mica que, hist\u00f3ricamente, terminar\u00eda en la guerra de los Mil D\u00edas, de 1899 a 1902. De la guerra del 60 resultar\u00eda la ley de \u201cdesamortizaci\u00f3n de bienes de manos muertas\u201d la reforma agraria m\u00e1s profunda de la historia nacional, llevada a cabo por Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera, inicio de un enfrentamiento con la Iglesia Cat\u00f3lica que se aferraba a la defensa las tierras amortizadas a su favor. Gracias a ella pudieron los municipios reci\u00e9n fundados, producto de la colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a del sur de Antioquia hacia Caldas, defender su territorio y a los peque\u00f1os y medianos colonos reclamar sus tierras contra las concesiones realengas de los Aranzazu y dem\u00e1s herederos de la Colonia. Durante sus dos gobiernos que siguieron a la Constituci\u00f3n de Rionegro de 1863, Mosquera no hizo sino echar para adelante la reforma agraria y defender los colonos caldenses, a pesar de que los acontecimientos pol\u00edticos producidos por los reg\u00edmenes de los \u201cradicales\u201d fueron desvirtuando la gran reforma agraria de la desamortizaci\u00f3n.  <\/p>\n<p>El acuerdo de 1860, llamado de la \u201cEsponsi\u00f3n\u201d de Manizales, firmado por Mosquera y los generales conservadores,  defini\u00f3 el triunfo del liberalismo y el rumbo de la historia colombiana en los veinticinco a\u00f1os siguientes. Las medidas tomadas por Mosquera como producto de la revoluci\u00f3n demarcaron las l\u00edneas ideol\u00f3gicas de los dos partidos en Colombia durante el siglo XIX. Es decir, las confu\u00acsiones, las vacilaciones y las dudas sobre el alineamiento de los partidos quedaron completamente superadas despu\u00e9s de la revo\u00acluci\u00f3n llevada a cabo por Mosquera en 1861 y la proclamaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de Rionegro. Podr\u00eda decirse que los partidos liberal y conservador se consolidaron como tales desde el punto de vista ideol\u00f3gico, program\u00e1tico y t\u00e1ctico frente a la lucha por el poder del Estado. En el momento de la independencia se dieron dos tendencias claramente definidas ante el car\u00e1cter de la re\u00acvoluci\u00f3n contra Espa\u00f1a, la que defend\u00eda el proceso de autonom\u00eda nacional y la que propugnaba por un cambio de gobierno colonial manteniendo el dominio de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Fue un primer paso para la constituci\u00f3n de los partidos. Las profundas con\u00actradicciones que produjeron  el proyecto bolivariano de constituci\u00f3n y sus secretas pretensiones de establecer una monarqu\u00eda en Colom\u00acbia, constituyen el segundo paso en esa demarcaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds. Sin embargo, se debe al primer gobierno de Mosquera con el desmonte del r\u00e9gimen fiscal de la colonia y a las transforma\u00acciones sociales de Jos\u00e9 Hilario L\u00f3pez la conformaci\u00f3n definitiva de los dos partidos. Pero su consolidaci\u00f3n como dos organiza\u00acciones program\u00e1ticas, ideol\u00f3gicas y t\u00e1cticas que llevaran al pa\u00eds a escoger entre las dos posiciones antag\u00f3nicas, s\u00f3lo se viene a dar con el triunfo de Mosquera en 1860. <\/p>\n<p>Por otra parte, la llamada capitulaci\u00f3n de San Antonio en Manizales, diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s, le dio, a pesar de su derrota militar a manos del general mosquerista Juli\u00e1n Trujillo y de inmediato Presidente del pa\u00eds,  un triunfo pol\u00edtico al conservatismo. All\u00ed se defini\u00f3 el comienzo de la Regeneraci\u00f3n. Despu\u00e9s de la independencia, ning\u00fan aconte\u00accimiento tan trascendental para la historia del pa\u00eds como el pro\u00acceso de la Regeneraci\u00f3n que determin\u00f3 el curso pol\u00edtico de los \u00faltimos cien a\u00f1os. En mi libro Colombia siglo XX he hecho un an\u00e1lisis extenso sobre el car\u00e1cter y consecuencias de la Rege\u00acneraci\u00f3n para la historia nacional. Podr\u00eda resumirse en la si\u00acguiente forma. La Regeneraci\u00f3n condujo a la frustraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa que se hab\u00eda iniciado con la re\u00acvoluci\u00f3n de los Comuneros, hab\u00eda continuado con el triunfo de la revoluci\u00f3n emancipadora, hab\u00eda logrado un avance gigantesco con las transformaciones llevadas a cabo por el primer gobierno de Mosquera y por el de  L\u00f3pez, hab\u00eda estado a punto de consolidarse con la reforma agraria iniciada por Mosquera en su segundo go\u00acbierno y se hab\u00eda ido empantanando despu\u00e9s de 1874 hasta su de\u00acrrota final en la guerra civil de 1885. La Regeneraci\u00f3n desde el punto de vista econ\u00f3mico y pol\u00edtico significa la derrota de esa revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. Y desde el punto de vista de los partidos, signific\u00f3 al final de la guerra de los Mil D\u00edas la li\u00acquidaci\u00f3n del Partido Liberal del siglo XIX. Inicia, entonces, un proceso de transformaci\u00f3n de los dos partidos que va a culminar con el Frente Nacional de la segunda mitad del siglo XX. <\/p>\n<p>El r\u00e9gimen de los \u201cradicales\u201d por veinte a\u00f1os, iniciado en 1863 hasta el final del primer gobierno de Rafael N\u00fa\u00f1ez, agudiz\u00f3 el enfrentamiento pol\u00edtico entre los dos partidos que desembocar\u00eda en la guerra de 1876. Una lucha ideol\u00f3gica de grandes proporciones alrededor del control sobre el sistema educativo; un enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado sobre la supremac\u00eda de los poderes; una rebeli\u00f3n de la Iglesia para recuperar sus privilegios econ\u00f3micos de la Colonia; un conflicto pol\u00edtico sobre la soberan\u00eda de los Estados ante la amenaza de An\u00actioquia y Tolima por invadir al Cauca; una confrontaci\u00f3n por el poder del Estado ante las nuevas elecciones para Presidente; y un apoyo total del Partido Conservador a la ideolog\u00eda, la pol\u00edtica y los privilegios econ\u00f3micos de la Iglesia; una profunda divisi\u00f3n del Partido Liberal entre radicales, mosqueristas e indepen\u00acdientes; y un intento separatista de la Provincia de Pasto para incorporarse al Ecuador cat\u00f3lico y religioso de Garc\u00eda Moreno. As\u00ed estall\u00f3 la guerra de 1876.<\/p>\n<p>Las medidas tomadas en la Convenci\u00f3n de Rionegro en aplicaci\u00f3n de la desamortizaci\u00f3n a favor de los colonos pobres de Neira, Manizales, Villa Mar\u00eda y Santa Rosa de Cabal, no lograron romper la hegemon\u00eda conservadora en esta regi\u00f3n. Tampoco lo logr\u00f3 el gobierno liberal de Pascual Bravo en el Estado de Antioquia despu\u00e9s de la Convenci\u00f3n de Rionegro. El estado de Antioquia sigui\u00f3 siendo un baluarte conservador durante casi todo el tiempo del radicalismo. Parad\u00f3jicamente cuando la fiebre nu\u00f1ista desbarat\u00f3 la hegemon\u00eda liberal en 1880 y en 1884 el Estado de Antioquia vot\u00f3 con los radicales en contra de la coalici\u00f3n conservadora-nu\u00f1ista y, m\u00e1s adelante, surgi\u00f3 una disidencia conservadora, la de los hist\u00f3ricos, que contribuir\u00eda a un intento de rebeli\u00f3n contra la Regeneraci\u00f3n. Es muy posible que el desarrollo de la econom\u00eda cafetera hubiera comenzado a tener sus efectos pol\u00edticos, como los tuvo indudablemente durante la Regeneraci\u00f3n, debido a las medidas impositivas del gobierno de Caro contra los cafeteros, liderados por Rafael Uribe Uribe. Esa transformaci\u00f3n, de todas maneras, no tocar\u00eda de lleno a lo que en el tiempo de la colonizaci\u00f3n comprend\u00eda la Provincia de C\u00f3rdova. Tendr\u00eda que esperar el liberalismo el arribo de la d\u00e9\u00accada del treinta, en condiciones ya completamente diferentes, para ver el crecimiento de su votaci\u00f3n en Manizales con la aparici\u00f3n de un personaje emblem\u00e1tico del liberalismo regional, Federico Mej\u00eda. <\/p>\n<p>Manizales se hab\u00eda convertido diez a\u00f1os despu\u00e9s de su fun\u00acdaci\u00f3n en la v\u00eda de comunicaci\u00f3n del Cauca y de Antioquia con la capital del pa\u00eds. Pero la guerra de 1860 hab\u00eda transformado ese poblado de escasas  diez mil almas en el \u00faltimo baluarte del Estado de Antioquia frente el Estado del Cauca y, en consecuencia, en un sitio estrat\u00e9gico de las fuerzas conservadoras antioque\u00f1as para las dos guerras civiles. Manizales se constituy\u00f3 en el punto de demarcaci\u00f3n de las dos fuerzas partidaria m\u00e1s claramente caracterizadas del pa\u00eds durante el per\u00edodo que va de 1857 a 1874. Antioquia como basti\u00f3n del Partido Conservador. Cauca como for\u00actaleza  del Partido Liberal. Contradictoriamente, la guerra del 76 modific\u00f3 este alineamiento. El Cauca terci\u00f3 hacia el movimiento regenerador y Antioquia se enfrent\u00f3 al nu\u00f1ismo. Llegar\u00eda la Regeneraci\u00f3n como consecuencia de un acuerdo entre el presidente mosquerista Trujillo y N\u00fa\u00f1ez. El llamado Presidente de El Cabrero, abandonar\u00eda el Partido Liberal, formar\u00eda su fuerza pol\u00edtica independiente y formar\u00eda la alianza con el conservatismo m\u00e1s radical de Miguel Antonio Caro. Y as\u00ed desembocar\u00edamos en la Guerra de los Mil D\u00edas y en la p\u00e9rdida de Panam\u00e1. Cap\u00edtulo de otra historia. <\/p>\n<p><strong>III.\tDos d\u00e9cadas tormentosas, entre 1930 y 1945<\/strong> <\/p>\n<p>El r\u00e9gimen conservador se hab\u00eda iniciado en el gobierno de Rafael N\u00fa\u00f1ez de 1884, se hab\u00eda fortalecido con la dictadura de Miguel Antonio Caro, hab\u00eda afrontado el embate de la guerra de los Mil D\u00edas y se hab\u00eda prolongado hasta la crisis econ\u00f3mica mundial del 29 y 30 del siglo pasado. No recuerdo sino un solo ministro manizale\u00f1o o caldense en los gobiernos de la hegemon\u00eda conservadora, Aquilino Villegas, nombrado en Obras P\u00fablicas por Pedro Nel Ospina en 1922, seguido en esa cartera por Laureano G\u00f3mez. No me imagino a Aquilino Villegas en el gobierno de un modernizador como Ospina que pondr\u00eda a trabajar en obras p\u00fablicas los d\u00f3lares de la indemnizaci\u00f3n de Panam\u00e1, convencido como estaba de que las m\u00e1quinas industriales constitu\u00edan una fuente de pobreza y de hambre entre los trabajadores. Como \u00e9l mismo dec\u00eda en su folleto La moneda ladrona de 1933: \u201ces mil veces preferible nuestra pobreza y nuestra ignorancia, nuestra peque\u00f1a industria y nuestro artesanado colonial, laborioso y libre, que siquiera asegura el pan de cada d\u00eda para todos.\u201d <\/p>\n<p>Aunque el presidente Pedro Nel ven\u00eda de la tradici\u00f3n denominada \u201chist\u00f3rica\u201d antioque\u00f1a del Partido Conservador, opuesta a la l\u00ednea \u201cnacional\u201d de  Caro, con el nombramiento de Laureano incorpor\u00f3 a su gobierno ambas l\u00edneas. Un primer rompimiento ocurrir\u00eda en la primera etapa del gobierno de Olaya Herrera, con el que colaborar\u00eda el Partido Conservador. La l\u00ednea opuesta a Laureano, la de los hist\u00f3ricos del siglo anterior,  hab\u00eda aceptado colaborar con el gobierno de Olaya Herrera que hab\u00eda roto la hegemon\u00eda conservadora desde la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX. Otro caldense entr\u00f3 al gabinete como Ministro de Agricultura, Sinforoso Ocampo\u2014mi abuelo\u2014al que le toc\u00f3 inaugurar esa cartera de Agricultura. Laureano regresaba de su embajada en Alemania deslumbrado con el ascenso vertiginoso de Adolfo Hitler. No dur\u00f3 mucho la colaboraci\u00f3n conservadora con el primer gobierno liberal desde el segundo gobierno de N\u00fa\u00f1ez. Laureano rompi\u00f3 con el gobierno y oblig\u00f3 a los conservadores a abandonar la colaboraci\u00f3n con Olaya, despu\u00e9s de un feroz debate contra los colaboracionistas, a quienes denomin\u00f3 \u201cromanistas\u201d por el jefe conservador Rom\u00e1n G\u00f3mez, presagio de la nueva divisi\u00f3n del Partido Conservador entre laureanistas y ospinistas que vendr\u00eda de inmediato. <\/p>\n<p>En 1930 irrumpi\u00f3 la crisis econ\u00f3mica mundial y esa fecha adquiri\u00f3 un significado hist\u00f3rico de grandes proporciones. En el mundo, la crisis econ\u00f3mica todav\u00eda la m\u00e1s profunda del sistema capitalista hasta hoy. En Colombia, la ca\u00edda del r\u00e9gimen conservador de cuarenta a\u00f1os y el ascenso del Partido Liberal al gobierno. En Alemania, el surgimiento de Adolfo Hitler que ganar\u00eda las elecciones para Canciller en 1932. El ascenso vertiginoso de Hitler determinar\u00eda la orientaci\u00f3n fascista que G\u00f3mez le dar\u00eda al Partido Conservador hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y que influir\u00eda en el conservatismo manizale\u00f1o de esos quince a\u00f1os. La mayor\u00eda de la prensa conservadora se alinear\u00eda con el fascismo alem\u00e1n e italiano y apoyar\u00eda la lucha del franquismo en la guerra civil espa\u00f1ola. All\u00ed colaborar\u00edan con asiduidad los caldenses de proyecci\u00f3n nacional  Silvio Villegas, Gilberto Alzate Avenda\u00f1o y Fernando Londo\u00f1o y Londo\u00f1o. Alzate hizo aprobar en la Convenci\u00f3n Conservadora de 1937 una proposici\u00f3n de apoyo a los nacionalistas espa\u00f1oles de Franco: \u201cEl partido conservador de Colombia hace constar su solidaridad moral con los nacionalistas espa\u00f1oles, cuya gesta descomunal defiende los colores perennes de la civilizaci\u00f3n occidental cristiana contra la invasi\u00f3n vertical de los b\u00e1rbaros.\u201d (El porvenir del pasado, pag. 156). <\/p>\n<p>Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 se agudizaron las contradicciones pol\u00edticas en el pa\u00eds y se  clarificaron a\u00fan m\u00e1s las posiciones a favor y en contra del fascismo. Alzate Avenda\u00f1o, que hab\u00eda propuesto la candidatura presidencial de Mariano Ospina P\u00e9rez en 1937, cuya posici\u00f3n siempre fue pro estadounidense, se aline\u00f3 sin ambages con el fascismo de Mussolini y defendi\u00f3 a uno de los esp\u00edas nazis en Colombia m\u00e1s connotados, Heriberto Schwartau. Su movimiento se llam\u00f3 Acci\u00f3n Nacionalista Popular, de extrema derecha, bajo la imagen de un Sim\u00f3n Bol\u00edvar derechista, el de la dictadura de sus \u00faltimo a\u00f1os. \u00c9l y G\u00f3mez organizaron brigadas de j\u00f3venes, como las de Hitler y Mussolini, signadas por el nombre de camisas negras. El gobierno de Eduardo Santos\u20141938-1942\u2014rompi\u00f3 relaciones con Alemania en el momento en que Estados Unidos decidi\u00f3 entrar en la guerra con los Aliados, a ra\u00edz del ataque japon\u00e9s a Pearl Harbor. Por eso, el gobierno de Santos persigui\u00f3 a Alzate Avenda\u00f1o para encerrarlo en el campo de concentraci\u00f3n de los alemanes que se instal\u00f3 cerca de Fusagasug\u00e1, acus\u00e1ndolo de fascista por su compromiso con la defensa del nazi Schwartau. Silvio Villegas y Fernando Londo\u00f1o y Londo\u00f1o defendieron a Alzate en el Congreso y adoptaron en los debates parlamentarios una posici\u00f3n antiestadounidense que se consider\u00f3 abiertamente pro fascista. El estallido de la guerra oblig\u00f3 a los conservadores a tomar partido, los laureanistas a favor de la l\u00ednea nazi-fascista y los ospinistas a favor de los Aliados. Laureano aline\u00f3 El Siglo bajo su direcci\u00f3n con el Eje fascista. Todos sus columnistas defend\u00edan a Hitler, Mussolini y Franco, los dos primeros por el Eje y el tercero por el gobierno fascista triunfante en la guerra civil espa\u00f1ola de 1936. En el hundimiento de una fragata colombiana cerca de San Andr\u00e9s y Providencia por submarinos alemanes tanto El Siglo como La Patria siempre ignoraron la amenaza y atacaron el gobierno liberal por una que considerar susceptibilidad exagerada. <\/p>\n<p>Sobre  Hitler,  Laureano G\u00f3mez adopt\u00f3 posiciones contradictorias, unas veces de cr\u00edtica  como en su libro El Cuadril\u00e1tero de 1935, otras a favor, como en muchos de sus debates de la \u00e9poca.  Pero una vez Alemania avanz\u00f3 triunfante sobre Polonia, Checoeslovaquia y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, no dud\u00f3 en tomar partido a su favor. En una entrevista publicada en La Patria le afirma a Silvio Villegas que si Hitler gana la guerra\u2014como lo estaba haciendo en ese momento\u2014pasar\u00eda a la historia como una de sus grandes figuras. La prensa conservadora se hac\u00eda eco de su jefe pol\u00edtico, no importa sus divergencias t\u00e1cticas del momento. Villegas escribi\u00f3 un famoso art\u00edculo titulado El advenimiento del fascismo, en el que ya se\u00f1alaba refiri\u00e9ndose al papel del Partido Conservador: \u201cUna organizaci\u00f3n t\u00e1ctica, de ascendencia fascista, con jefes arrojados y valientes nos llevar\u00eda r\u00e1pidamente al poder, con heroicos sacrificios.\u201d (El porvenir del pasado, pag. 180). No es extra\u00f1o, entonces,  que el embajador de Estados Unidos, Spruille Braden,  en Bogot\u00e1, diez meses antes del rompimiento de relaciones de Colombia con Alemania escribiera a su gobierno: \u201cHace unos pocos a\u00f1os G\u00f3mez se opon\u00eda furiosamente a Hitler, lo denunciaba en el Senado y escrib\u00eda libros en su contra, pero cuando el a\u00f1o pasado llegaron las victorias alemanas se volvi\u00f3 totalitario y nazi. Ahora que su bolsillo est\u00e1 siendo amenazado y que Hitler no parece haber avanzado tal lejos en el frente, Laureano G\u00f3mez se voltea una vez m\u00e1s.\u201d Posiblemente el embajador estadounidense no conoc\u00eda el discurso de Laureano contra la pol\u00edtica, la  cultura y la  econom\u00eda de su pa\u00eds, profundamente antinorteamericano,  pronunciado en el Senado el 20 de agosto de 1940, cuando todav\u00eda no se hab\u00edan roto las relaciones con Alemania e Italia. <\/p>\n<p>La prensa conservadora, enfrentada a los gobiernos liberales bajo la direcci\u00f3n de Laureano, sufr\u00eda por la escasez de papel debido a los avatares de la guerra que se iba volviendo ya mundial. El director de El Siglo, agobiado por la falta de papel, acudi\u00f3 a la embajada estadounidense el 26 de marzo de 1941 en busca de auxilio para poder importarlo. En dos largos informes del embajador de Estados Unidos a su gobierno advierte que  Laureano le hace la promesa de no seguir defendiendo al Eje ni atacando a los estadounidenses. No convencido con las promesas de Laureano, el embajador le deja clara la  posici\u00f3n a su gobierno: \u201cEl Siglo y el doctor G\u00f3mez en persona han adoptado una pol\u00edtica decididamente antinorteamericana y pro nazi\u201d (Bushnell, p. 174).  Laureano, por su parte, le replica al embajador que organizar\u00e1 una oposici\u00f3n contra la candidatura de L\u00f3pez Pumarejo a la reelecci\u00f3n y que acudir\u00e1 hasta la guerra civil en caso de que se intente la reelecci\u00f3n de L\u00f3pez. Notificado por el embajador que Estados Unidos no colaborar\u00e1 en su intento de guerra, Laureano termina la entrevista con una notificaci\u00f3n: \u201cEntonces tendremos que buscar ayuda en cualquier otra parte.\u201d (\u00cdbid., p. 184) El embajador logr\u00f3 que su pa\u00eds le suspendiera la venta de papel a El Siglo y puso todo su personal en la Embajada a seguir las actividades de la prensa conservadora. Fue Augusto Ram\u00edrez Moreno\u2014casado con manizale\u00f1a, mi t\u00eda Mariela\u2014quien alert\u00f3 a los estadounidenses sobre los prop\u00f3sitos de Laureano G\u00f3mez de un golpe de Estado contra el gobierno de L\u00f3pez Pumarejo en 1943 (Galvis y Donadio, p. 301). <\/p>\n<p>Era la divisi\u00f3n del Partido Conservador, transitoriamente interrumpida para las elecciones de 1946 contra un Partido Liberal escindido entre Turbay y Gait\u00e1n, pero que revivir\u00eda en forma aguda hasta conducir el ospinismo a liderar el golpe de Estado contra Laureano a favor de Rojas Pinilla. Pero era tambi\u00e9n la tentativa permanente de G\u00f3mez contra el gobierno liberal, la cual desembocar\u00eda en el frustrado golpe de Estado y en la renuncia de L\u00f3pez Pumarejo en 1945, un a\u00f1o antes de cumplirse su per\u00edodo presidencial. Toda la prensa conservadora se unir\u00eda en contra del gobierno de L\u00f3pez. Episodios de todo tipo ser\u00edan aprovechados en la prensa de oposici\u00f3n,  tendientes a debilitar el Gobierno e intentar su derrocamiento. Ah\u00ed est\u00e1 en la historia el asesinato del boxeador Mamatoco, del que se acusar\u00eda al gobierno, as\u00ed como  los negociados del hijo del Presidente, Alfonso L\u00f3pez Michelsen, que s\u00f3lo se borrar\u00edan en la pol\u00edtica del Frente Nacional y su arribo a la presidencia en 1974. Se olvida en la historia de Colombia que G\u00f3mez hab\u00eda jurado el derrocamiento de L\u00f3pez, as\u00ed como el alineamiento de su pol\u00edtica con el fascismo en plena guerra mundial, opuesto a la pol\u00edtica de los gobiernos liberales de apoyo a Estados Unidos y a los Aliados. En el gobierno de L\u00f3pez tambi\u00e9n figur\u00f3 un caldense, Arcesio Londo\u00f1o Palacio, como ministro de Trabajo, casado con manizale\u00f1a\u2014mi t\u00eda Ligia\u2014quien a pesar de la divisi\u00f3n del Departamento de Caldas sigui\u00f3 siempre vinculado a esta ciudad. Le tocar\u00eda manejar el apoyo del sindicalismo incipiente organizado en la CTC al gobierno de  L\u00f3pez Pumarejo y la vinculaci\u00f3n de los sindicatos comunistas a esa central.    <\/p>\n<p>La historia del fascismo en Colombia se ha querido olvidar y no se toca para nada el apoyo abierto tanto a los alemanes como a los franquistas espa\u00f1oles aun en medio de sus contradicciones con la jefatura conservadora de Laureano G\u00f3mez. S\u00f3lo menciono tres manizale\u00f1os decididamente partidarios del fascismo,  Silvio Villegas, Alzate Avenda\u00f1o y Fernando Londo\u00f1o y Londo\u00f1o. No hay nada escrito en la historia de Colombia tan de extrema derecha como el famoso folleto  de Silvio Villegas titulado \u201cNo hay enemigos a la derecha\u201d. Por el lado contrario, de la l\u00ednea ospinista, alineados con Estados Unidos contra el Eje fascista,  mi abuelo Sinforoso Ocampo y Augusto Ram\u00edrez Moreno, padre de Augusto y Jorge\u2014mis primos\u2014m\u00e1s adelante ministros en los gobiernos de Belisario y L\u00f3pez Michelsen. Augusto padre, adversario enconado de Laureano, miembro de Los Leopardos, un movimiento mezcla de todo, desde Villegas con las fascistas internacionales hasta  Ram\u00edrez Moreno con Churchill. Con el gobierno liberal de L\u00f3pez Pumarejo, mi otro pariente Arcesio Londo\u00f1o Palacio, un liberal decidido pero poco sectario, casado con una conservadora. Y, finalmente, otro conservador, Antonio \u00c1lvarez Restrepo, para nada radical en su alineamiento, lo cual le permite llegar a ser un conciliador en la crisis de la ca\u00edda de Rojas Pinilla.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es necesario traer una nota metodol\u00f3gica. Aprend\u00ed a juzgar la trayectoria de los personajes en la historia, en un escrito de Mao Tse-tung, sobre un porcentaje de 100% dividido entre los aspectos positivos y negativos. Y as\u00ed lo aplico a la historia de Colombia. Por ejemplo, de los cinco  gobiernos conservadores de la primera mitad del siglo XX, Reyes, Concha, Su\u00e1rez, Ospina y Abad\u00eda, ninguno tiene puntaje positivo. Reyes, porque firm\u00f3 un tratado de entrega de Panam\u00e1 a Estados Unidos. Concha, porque se la entreg\u00f3 a la potencia del Norte. Su\u00e1rez porque les vendi\u00f3 a los gringos el petr\u00f3leo a menosprecio. Abad\u00eda por la matanza de las bananeras. Y Ospina que pod\u00eda estar 50% positivo y otro tanto negativo, por la modernizaci\u00f3n de la infraestructura. De los tres gobiernos liberales el \u00fanico con puntaje positivo es Eduardo Santos por haber  alineado el pa\u00eds con los Aliados en la Segunda Guerra Mundial contra el fascismo italo-germano-japon\u00e9s. A Laureano G\u00f3mez s\u00f3lo le reconocer\u00eda el acuerdo con Alberto Lleras Camargo con el prop\u00f3sito de terminar el enfrentamiento liberal conservador que llevar\u00eda al Frente Nacional, para una calificaci\u00f3n de s\u00f3lo un diez por ciento positivo. Y a los pol\u00edticos manizale\u00f1os comprometidos con el fascismo, una calificaci\u00f3n altamente negativa, de 70 puntos negativos para arriba. Alzate Avenda\u00f1o colabor\u00f3 en el derrocamiento de Laureano, para un 10% positivo. Fernando Londo\u00f1o y Londo\u00f1o, le reconozco  el Ministerio de Gobierno de Lleras Camargo a la ca\u00edda de L\u00f3pez Pumarejo y la Alcald\u00eda de Manizales en el centenario de su fundaci\u00f3n, para un 20% positivo. Y as\u00ed seguir\u00edamos con cada uno de los gobernantes y pol\u00edticos. <\/p>\n<p><strong>IV.\tA mediados del siglo XX, 1945-1957<\/strong><\/p>\n<p>Sobre este per\u00edodo escrib\u00ed un ensayo en 1986 para una colecci\u00f3n de historia de Colombia que no tuvo mucha vida y qued\u00f3 incorporado al libro que public\u00f3 la Imprenta Departamental de Caldas Ensayos sobre historia de Colombia. All\u00ed caracterizaba esta etapa en la siguiente forma:<\/p>\n<p>Desde el primer gobierno de Alberto Lleras Camargo (1946) hasta el golpe militar de Rojas Pinilla contra Laureano G\u00f3mez (1953) y su derrocamiento en 1957, se definir\u00eda una de las etapas m\u00e1s convulsionadas de la historia colombiana del siglo XX. El momento m\u00e1s \u00e1lgido de la \u00abviolencia\u00bb, el \u00fanico golpe militar del presente siglo, los primeros \u00abplanes de desarrollo\u00bb auspiciados por agencias internacionales, los g\u00e9rme-nes del movimiento guerrillero contempor\u00e1neo, la abstenci\u00f3n electoral del Partido Liberal en dos elecciones consecutivas, el intento de una reforma constitucional de car\u00e1cter corporativista y cuatro intentos de gobiernos compartidos por los dos parti-dos tradicionales, son hechos hist\u00f3ricos particulares que caracterizan a Colombia al doblar el siglo XX y definen con asombrosa determinaci\u00f3n el proceso seguido por el pa\u00eds durante la segunda mitad de esta centuria. <\/p>\n<p>Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945 se opera un cambio en la situaci\u00f3n mun-dial. Ya no son Inglaterra, Francia o Alemania las potencias que deciden la pol\u00edtica interna-cional. El que gana la guerra es Estados Unidos que ven\u00eda avanzando como potencia mun-dial desde la \u00faltima d\u00e9cada del siglo diecinueve y es el pa\u00eds que va a definir el curso de la situaci\u00f3n, a pesar de que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica constituye lo que se llamar\u00e1 la \u201ccortina de hie-rro\u201d en un abierto desaf\u00edo a la hegemon\u00eda estadounidense. Ser\u00e1n m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de confrontaci\u00f3n entre las dos superpotencias. Para entender este per\u00edodo hist\u00f3rico conviene tener en cuenta la llamada teor\u00eda de los Tres Mundos que desarrollar\u00eda para su momento el l\u00edder de la Revoluci\u00f3n China, Mao Tse-tung. Un primer mundo de las dos superpotencias, Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Un segundo mundo de los pa\u00edses europeos que se re-ponen r\u00e1pidamente de la guerra con el famoso Plan Marshall. Y el tercer mundo de los pa\u00ed-ses subdesarrollados, en cierta forma, sometidos o pol\u00edtica o econ\u00f3micamente por las dos grandes superpotencias. Entre estos \u00faltimos queda Colombia y, por supuesto, toda Am\u00e9rica Latina. Estados Unidos utiliza su poder econ\u00f3mico con exportaci\u00f3n de capital y de mercan-c\u00edas para solidificar un imperio en un momento hist\u00f3rico en que la dominaci\u00f3n directa colo-nial va desapareciendo a pasos agigantados y preservar el control de lo que se ha llamado su \u201cpatio trasero\u201d en   Latinoam\u00e9rica. Es el capital financiero lo que reemplaza los ej\u00e9rcitos coloniales y les da el triunfo a los norteamericanos en la lucha por la hegemon\u00eda con las an-tiguas potencias coloniales de  Inglaterra, Francia y Alemania. <\/p>\n<p>Colombia no solamente se alinea con Estados Unidos en la pol\u00edtica mundial, sino que abre su econom\u00eda a las condiciones de la expansi\u00f3n estadounidense. La potencia norteamericana utiliza dos instrumentos de dominaci\u00f3n indirecta a la que Colombia se somete, los denomi-nados \u201cplanes de desarrollo\u201d y el endeudamiento externo dirigido por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, controlados y dirigidos por la potencia del Norte. El que inicia este proceso dirigido en forma sistem\u00e1tica a la exportaci\u00f3n de capital y a la adecua-ci\u00f3n de la econom\u00eda colombiana a la importaci\u00f3n sistem\u00e1tica de ese capital es el llamado Plan Currie de 1951, cuyo nombre se toma del director del programa de nacionalidad cana-diense y m\u00e1s adelante con ciudadan\u00eda colombiana de adopci\u00f3n. Le sigue en importancia hist\u00f3rica el plan de las Cuatro Estrategias del gobierno de Misael Pastrana Borrero en 1970, el cuarto gobierno del Frente Nacional, signado por la acusaci\u00f3n del robo de las elecciones presidenciales a Rojas Pinilla. De all\u00ed nace el M-19 que se levanta en armas para defender la elecci\u00f3n de Rojas Pinilla y vengar el robo electoral. <\/p>\n<p>El gobierno de Laureano G\u00f3mez se embarcaba en una Asamblea Constituyente signada por las ideas corporativistas de tendencia fascista cuyos principios esenciales se inspiraban en la obra del jesuita F\u00e9lix Restrepo, entonces presidente de la Academia Colombiana de la Len-gua. No tuvo \u00e9xito debido a los avatares del gobierno militar de Rojas que se apoder\u00f3 de ella y trat\u00f3 de utilizarla para mantenerse en el gobierno. El Partido Liberal no hab\u00eda partici-pado en las elecciones presidenciales y se iniciaba contra sus dirigentes una persecuci\u00f3n sin contemplaciones desde el gobierno laureanista. Se hab\u00eda abierto un enfrentamiento entre los dos partidos tradicionales, que pasar\u00eda a la historia del pa\u00eds como el per\u00edodo de la violencia liberal conservadora. Acababa de caer asesinado el 9 de abril de 1948,  en pleno el centro de Bogot\u00e1, Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n. Las masas enfurecidas se organizaron espont\u00e1neamente y buscaron por toda la ciudad a Laureano G\u00f3mez a quien culpaban del crimen. Despu\u00e9s enfi-laron su ataque contra el Palacio de Nari\u00f1o acusando al Presidente Ospina P\u00e9rez de haberlo mandado asesinar. No se hizo esperar la respuesta del gobierno sindicando al \u201ccomunismo internacional\u201d de un acto de alta provocaci\u00f3n destinado a desatar la insurrecci\u00f3n y tomarse el poder. El veredicto de las masas qued\u00f3 inconcluso porque fracasaron en su b\u00fasqueda y porque no tuvieron ni la organizaci\u00f3n ni la direcci\u00f3n suficientes para lograr su cometido. El gobierno, por su parte, rompi\u00f3 relaciones con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, expuls\u00f3 a sus diplom\u00e1ti-cos, ilegaliz\u00f3 el Partido Comunista y teji\u00f3 toda clase de f\u00e1bulas para implicar al estudiante Fidel Castro que, por ese entonces, no pertenec\u00eda a ning\u00fan partido revolucionario pero que recorr\u00eda Am\u00e9rica Latina en una campa\u00f1a antiimperialista contra la dominaci\u00f3n norteameri-cana sobre el continente. Ese d\u00eda a los dos de la tarde se iba a reunir con Gait\u00e1n para invitar-lo a ser el orador principal de la asamblea estudiantil latinoamericana o llamada Conferencia Anti Norteamericana . <\/p>\n<p>En el momento de su muerte, Gait\u00e1n era el jefe indiscutido del Partido Liberal. Hab\u00eda llega-do a esa jefatura, parte por la claudicaci\u00f3n de los dem\u00e1s dirigentes liberales, parte por la ex-traordinaria ascendencia que habla adquirido sobre el pueblo. Derrotada electoralmente su candidatura presidencial en 1946, convirti\u00f3 en victoria pol\u00edtica dentro de su partido la vota-ci\u00f3n minoritaria que hab\u00eda logrado despu\u00e9s de que los dem\u00e1s connotados representantes de la c\u00fapula liberal hicieron mutis por el foro ante la p\u00e9rdida del poder. Profundas contradic-ciones de concepci\u00f3n pol\u00edtica, de programa ideol\u00f3gico, de estilo partidario se hab\u00edan desa-rrollado entre Gait\u00e1n y cada uno de los componentes de la exclusiva torre dirigente liberal. Principalmente con Lleras Restrepo, con quien hab\u00eda sostenido una agria pol\u00e9mica en la d\u00e9cada del treinta sobre la pol\u00edtica agraria, y con L\u00f3pez Pumarejo quien lo hab\u00eda destituido fulminantemente de la Alcald\u00eda de Bogot\u00e1, temeroso como estaba el Presidente de perder su predominio en el liberalismo bogotano ante las masas populares y a cuya reelecci\u00f3n se hab\u00eda opuesto radicalmente, sus diferencias se hab\u00edan hecho cada vez m\u00e1s irreconciliables. Mi primera memoria de Gait\u00e1n la tengo de mi infancia, cuando lleg\u00f3 a Manizales a apoyar la huelga de los choferes que se hab\u00edan tirado cuando largos eran al frente del entonces Cole-gio de Cristo en la plaza de Los Fundadores y el discurso lo trasmit\u00edan por una emisora de la ciudad. No puedo olvidar que mi madre, laureanista furibunda, me prohibi\u00f3 volver a escu-char a Gait\u00e1n. Quien dirig\u00eda las huestes gaitanistas en Manizales era Federico Mej\u00eda, el mismo que hab\u00eda abierto la ciudad al liberalismo, en donde los votos liberales se contaban en los dedos de la mano, herencia, por supuesto, de las guerras del siglo XIX.  Con \u00e9l se uni\u00f3 el camarada Montoya ese 9 de abril, un zapatero que colocaba una especie de p\u00falpito en plena plaza de Bol\u00edvar a la salida de la misa de 12 a arengar a los transe\u00fantes contra el gobierno de turno. S\u00f3lo volv\u00ed a escuchar a Gait\u00e1n en grabaci\u00f3n magnetof\u00f3nica y a leerlo con pasi\u00f3n, especialmente sus discursos sobre la matanza de las bananeras y  en defensa de los campesinos contra los terratenientes del Chocho y Sumapaz en Fusagasug\u00e1. Por eso soy gaitanista hist\u00f3rico. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed es necesario tener en cuenta varios hechos hist\u00f3ricos relacionados con Manizales. El secretario privado del Presidente  Ospina P\u00e9rez en los acontecimientos del 9 de abril era el manizale\u00f1o Hern\u00e1n Jaramillo Ocampo\u2014marido de mi t\u00eda Rosa\u2014nombrado despu\u00e9s del retiro de los liberales del gobierno, al que se hab\u00edan incorporado en la grave crisis de aque-llos acontecimientos, como ministro de Hacienda. De inmediato Jaramillo tom\u00f3 la extraor-dinaria decisi\u00f3n  de romper el Tratado de Libre Comercio, el primero en la historia de Co-lombia, con Estados Unidos. Olaya Herrera se lo hab\u00eda prometido al gobierno estadouniden-se, siendo embajador del gobierno conservador de Pedro Nel Ospina y de Abad\u00eda M\u00e9ndez, pero la crisis econ\u00f3mica mundial, le impidi\u00f3 cumplirle a los gringos. No solamente eso. Tu-vo que declarar la moratoria de la deuda externa con la asombrosa suma, para aquella \u00e9poca, de doscientos y pico de millones de d\u00f3lares, por supuesto no comparable con la actual de setenta y seis mil millones d\u00f3lares, esa s\u00ed aterradora. Los \u201ctenedores\u201d de los bonos de la deuda, como era de suponerse, le exigieron a su propio gobierno la intervenci\u00f3n militar para recuperar su dinero. De la invasi\u00f3n estadounidense s\u00f3lo nos salv\u00f3 la crisis econ\u00f3mica por la que atravesaba el pa\u00eds del Norte. Pero el tratado lo firm\u00f3 L\u00f3pez Pumarejo en 1935. Lo firm\u00f3 para  salvar unos d\u00f3lares del precio del caf\u00e9, en aquel momento el \u00fanico producto de impor-tancia que Colombia exportaba y en el que el departamento de Caldas se hab\u00eda constituido en el primero o segundo productor. El pa\u00eds le entreg\u00f3 en el tratado todo el comercio a Esta-dos Unidos. Se puso en peligro la peque\u00f1a industria nacional, principalmente antioque\u00f1a, pero tambi\u00e9n la f\u00e1brica de hilados y tejidos de Manizales, entonces a la par de Coltejer y Fabricato. Lo que salv\u00f3 el pa\u00eds del desastre fue la guerra mundial, porque Estados Unidos se vio obligado a invertir todos sus esfuerzos en la guerra del Pac\u00edfico y de Europa. Terminada la guerra, el pa\u00eds del Norte, convertido en la potencia hegem\u00f3nica del mundo, de inmediato puso en ejecuci\u00f3n el tratado y apercoll\u00f3 la d\u00e9bil econom\u00eda nacional. Fue lo que comprendi\u00f3 Jaramillo Ocampo y actu\u00f3 de inmediato para suspender el tratado, sin contemplaciones. Considero m\u00e1s grave la situaci\u00f3n en este momento hist\u00f3rico con el TLC que acaba de entrar en vigencia, con el que Estados Unidos se propone resarcirse de su profunda crisis econ\u00f3-mica y de la competencia comercial desafiante de China, exprimiendo a fondo nuestra eco-nom\u00eda subdesarrollada. <\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1948 a 1957 Colombia vivi\u00f3 una etapa hist\u00f3rica de sobresaltos y convulsio-nes. Fue la primera etapa de la violencia liberal-conservadora; el gobierno dictatorial de Laureano G\u00f3mez; la persecuci\u00f3n al Partido Liberal con sus jefes asilados en el extranjero; el acuerdo de liberales y conservadores para derrocar el gobierno de G\u00f3mez; la dictadura mili-tar de Rojas Pinilla;  la injerencia sin medida de los organismos internacionales de cr\u00e9dito en la direcci\u00f3n de la econom\u00eda nacional. Culmin\u00f3 con el Plebiscito de 1957, el gobierno de transici\u00f3n de la Junta Militar y el comienzo del Frente Nacional. Caldas no fue ajeno al r\u00e9-gimen laureanista, a los gobiernos militares, a la violencia liberal conservadora. Alzate Avenda\u00f1o particip\u00f3 en la Asamblea Constituyente de Laureano, pero hizo parte del golpe Estado contra su gobierno y se convirti\u00f3 en defensor del gobierno de Rojas Pinilla del que se convirti\u00f3 en  vocero, sobre todo desde su peri\u00f3dico el Diario de Colombia. De los jefes conservadores fue el \u00fanico que se mantuvo con Rojas hasta el final. <\/p>\n<p><strong>V.\tDos notas hist\u00f3ricas<\/strong> <\/p>\n<p>Tres personajes vinculados a Manizales  jugaron un papel prominente en la ca\u00edda de Rojas Pinilla y en el inicio del Frente Nacional: Antonio \u00c1lvarez Restrepo, Hern\u00e1n Jaramillo Ocampo y Augusto Ram\u00edrez Moreno. Ya he mencionado a Hern\u00e1n y a Augusto, pero no a Antonio. Los tres apoyaron el golpe de Estado de Rojas. Coincid\u00edan con el jefe del Partido Conservador, Mariano Ospina P\u00e9rez, en el desastre a que estaba conduciendo el pa\u00eds la pre-sidencia de G\u00f3mez; los tres colaboraron en el gobierno de Rojas hasta que consideraron su transformaci\u00f3n en un gobierno dictatorial que pretend\u00eda prolongarse indefinidamente. \u00c1lva-rez ser\u00eda ministro de Educaci\u00f3n de Rojas, Ram\u00edrez Moreno embajador en Par\u00eds y Jaramillo miembro de la Asamblea Constituyente. Pero tambi\u00e9n se pusieron a la cabeza del movi-miento contra \u00e9l,  cuando inici\u00f3 el viraje hacia su movimiento personalista. Los tres partici-paron en todo el proceso de conformaci\u00f3n del Frente Nacional. \u00c1lvarez Restrepo ser\u00eda mi-nistro de la Junta Militar  de 1957 y Ram\u00edrez Moreno ministro de Gobierno de Lleras Ca-margo, el  primero del Frente Nacional. Despu\u00e9s \u00c1lvarez Restrepo y Jaramillo Ocampo co-laborar\u00edan en el gobierno de Lleras Restrepo. El acuerdo del Frente Nacional hab\u00eda surgido del llamado Pacto de Sitges entre Lleras Camargo y Laureano G\u00f3mez, se hab\u00eda perfecciona-do en negociaciones complejas entre el Partido Liberal unido y las dos facciones del Partido Conservador, el de G\u00f3mez y el de Ospina. G\u00f3mez no olvidaba que su copartidario hab\u00eda sido un factor clave en el golpe militar de Rojas Pinilla contra \u00e9l. Inicialmente el acuerdo no inclu\u00eda sino la repartici\u00f3n paritaria de la burocracia a todos los niveles, desde los Ministerios hasta las Alcald\u00edas. Cuando ninguna de las dos facciones del Partido Conservador se puso de acuerdo sobre el candidato para el primer per\u00edodo de la Presidencia surgi\u00f3 como \u00fanica alternativa la candidatura de Alberto Lleras Camargo como art\u00edfice del convenio bipartidis-ta. Solamente fue posible lograrlo sobre la base de adicionar a la llamada paridad de la bu-rocracia, lo que se llam\u00f3 la  alternaci\u00f3n, es decir, el turno de la presidencia entre las dos co-lectividades pol\u00edticas por diecis\u00e9is a\u00f1os. No hubo sino una disidencia en torno a la alterna-ci\u00f3n, la de Alfonso L\u00f3pez Michelsen, de la que surgi\u00f3 el MRL, Movimiento Revolucionario Liberal, que s\u00f3lo durar\u00eda el per\u00edodo de la alternaci\u00f3n, pero se integrar\u00eda al Frente Nacional de repartici\u00f3n burocr\u00e1tica al final del per\u00edodo pactado. L\u00f3pez Michelsen, entonces, ser\u00eda el presidente de 1974 a 1978.<\/p>\n<p>La hegemon\u00eda liberal conservadora del Frente Nacional fue justificada por sus autores como un pacto de conciliaci\u00f3n entre las dos fuerzas partidarias tradicionales de la historia colom-biana, pero tambi\u00e9n como un ant\u00eddoto para detener la violencia desatada despu\u00e9s del 9 de abril con el asesinato de Gait\u00e1n, declarada primero por los partidarios del l\u00edder sacrificado y despu\u00e9s transformada en bandolerismo. Caldas sufri\u00f3 por todo el departamento la violencia desatada. Pero surge otra historia, porque despu\u00e9s de enero de 1959,  a ra\u00edz del triunfo de la Revoluci\u00f3n Cubana y de la ruptura de China mao\u00edsta con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de Kruschev, surgir\u00edan diferentes movimientos guerrilleros en el pa\u00eds, como el MOEC, el ELN, el EPL y el \u00faltimo de los cuales ser\u00eda el M19 originado en la decisi\u00f3n de Rojas Pinilla de no rebelarse contra el robo de las elecciones de 1970 por el gobierno de Lleras Restrepo a favor de la candidatura de Misael Pastrana Borrero. Contra la reforma econ\u00f3mica de Lleras Restrepo se organiz\u00f3 el Movimiento Obrero, Independiente  y Revolucionario, MOIR, como una fuerza de sindicatos independientes opuestos a las centrales UTC y CTC que no se hab\u00edan enfren-tado a la reforma econ\u00f3mica del gobierno. Y su primera acci\u00f3n fue el llamado Paro Nacio-nal Patri\u00f3tico de 1970 contra las medidas de la reforma. Pero esta es otra historia. <\/p>\n<p>El MOIR dej\u00f3 de ser una organizaci\u00f3n gremial y se convirti\u00f3 en un movimiento pol\u00edtico. En 1971 estall\u00f3 el movimiento estudiantil m\u00e1s importante del \u00faltimo siglo en Colombia contra el control de la reforma universitaria por las fundaciones estadounidenses. Todas las univer-sidades del pa\u00eds se vincularon, cada una a su manera. En la Universidad de los Andes, donde era fuerte la organizaci\u00f3n juvenil del MOIR, la Juventud Patri\u00f3tica,  se vincul\u00f3 Jorge Enri-que Robledo que, entonces, estudiaba arquitectura. Graduado como arquitecto, Robledo despleg\u00f3 su actividad pol\u00edtica en las poblaciones de la Sabana de Bogot\u00e1. Pero la pol\u00edtica de expansi\u00f3n de su organizaci\u00f3n pol\u00edtica exig\u00eda que se cubriera el pa\u00eds. Robledo se traslad\u00f3 a Manizales, en donde fue nombrado profesor en la facultad de Arquitectura de la Universi-dad Nacional. All\u00ed inici\u00f3 su trabajo de formaci\u00f3n del movimiento pol\u00edtico en el Departa-mento de Caldas. R\u00e1pidamente fue adquiriendo auge su prestigio hasta tomar forma una candidatura a la gobernaci\u00f3n a nombre del MOIR, con la cual lleg\u00f3 a alcanzar m\u00e1s de cin-cuenta mil votos. Vio, entonces, la posibilidad de lanzar su candidatura al Senado de la Re-p\u00fablica. S\u00f3lo lleg\u00f3 en la segunda oportunidad con m\u00e1s de cuarenta mil votos en todo el pa\u00eds. En su tercer per\u00edodo, ya a nombre del Polo Democr\u00e1tico Alternativo,  sobrepas\u00f3 los ciento veinte mil votos, una de las m\u00e1s importantes votaciones al Senado en esas elecciones. Mani-zales y Caldas hab\u00edan sido la base de su carrera pol\u00edtica al Senado con la votaci\u00f3n obtenida a la gobernaci\u00f3n. Era la primera vez en la historia que era elegido un senador de izquierda cuya fuerza pol\u00edtica se hab\u00eda originado en Manizales y Caldas. Robledo es hoy el senador de la conciencia pol\u00edtica de la oposici\u00f3n al gobierno de Santos, en una denuncia permanente de esa pol\u00edtica contra los obreros, los campesinos, los estudiantes, los peque\u00f1os empresarios, del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el m\u00e1s grave de la historia contempor\u00e1-nea del pa\u00eds. Es una amenaza contra la producci\u00f3n nacional proveniente de las garant\u00edas desmedidas entregadas al capital extranjero norteamericano. Hoy Robledo es considerado en el pa\u00eds como un senador estrella. <\/p>\n<p><strong>VI.\tA  prop\u00f3sito de tres historiadores: Li\u00e9vano, Tirado y Arciniegas<\/strong> <\/p>\n<p>Los amigos que me han invitado a esta sesi\u00f3n, me han solicitado que adicione unas notas sobre algunos historiadores colombianos. Con mucho gusto. En historia de Colombia sos-tengo un debate con casi todos los representantes de la llamada \u201cnueva historia\u201d. Entre ellos considero dos autores de gran influencia en la educaci\u00f3n universitaria, Indalecio Li\u00e9vano Aguirre y \u00c1lvaro Tirado Mej\u00eda. Li\u00e9vano abre el camino de la \u201cnueva historia\u201d y Tirado Me-j\u00eda lo consolida. Me quiero referir a Li\u00e9vano sobre la historia del siglo XIX, especialmente a su visi\u00f3n sobre Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera y Rafael N\u00fa\u00f1ez. Los juicios sobre los perso-najes hist\u00f3ricos est\u00e1n determinados por hechos contundentes que definen su proceder y su obra. No se juzga a N\u00fa\u00f1ez ni por la letra del himno nacional ni por su matrimonio con Sole-dad Rom\u00e1n. Y para referirme a una serie de televisi\u00f3n, no se juzga a Jorge Tadeo Lozano por sus imaginarios amor\u00edos con la esposa de Nari\u00f1o. Ni tampoco a Bol\u00edvar por sus amor\u00edos a lo largo de sus legendarias correr\u00edas de sur a norte y de norte a sur por toda Am\u00e9rica. Se les juzga por las decisiones que determinaron el curso de la historia en un momento dado del pa\u00eds o del mundo. Y eso es lo que es la historia. Para poner un ejemplo de la historia contempor\u00e1nea, juzgo a Stalin por haberse aliado con Churchill, Roosevelt y De Gaulle para derrotar a Hitler, Mussolini e Hirohito; por haber  definido la Segunda Guerra Mundial en las batallas de Stalingrado y Leningrado contra Hitler; por haber formado la Uni\u00f3n Sovi\u00e9ti-ca y haber transformado su econom\u00eda hasta el punto de resistir a Hitler y derrotarlo.  <\/p>\n<p>Dirigido por Rafael Uribe Uribe, el liberalismo de la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX rompi\u00f3 con N\u00fa\u00f1ez. A la muerte del \u201cregenerador\u201d el gobierno, presidido por Miguel Antonio Caro, desata una persecuci\u00f3n sin medida contra los liberales. Los encarcela, los deporta, los man-da asesinar. Por esa raz\u00f3n Uribe Uribe conduce el Partido Liberal a la guerra de los Mil D\u00edas. N\u00fa\u00f1ez hab\u00eda sido el ministro de Hacienda del segundo gobierno de Mosquera, hab\u00eda partido para Europa como c\u00f3nsul en Manchester, Inglaterra y all\u00ed hab\u00eda sido testigo del pro-ceso de industrializaci\u00f3n de Europa agitada por la lucha de los obreros sometidos a espanto-sas condiciones de trabajo. En 1870 regresa al pa\u00eds decidido a acceder a la presidencia. Con-forma una disidencia del Partido Liberal, se une con los mosqueristas dirigidos por Juli\u00e1n Trujillo, proclama como presidente del Congreso su consigna de lucha \u201cregeneraci\u00f3n admi-nistrativa fundamental o cat\u00e1strofe\u201d y llega al gobierno en 1880. Es reelegido tres per\u00edodos m\u00e1s. Impulsa la Constituci\u00f3n de 1886 que redacta Miguel Antonio Caro, jefe de la l\u00ednea fundamentalista del Partido Conservador, con cuyo apoyo hab\u00eda llegado N\u00fa\u00f1ez al gobierno y se hab\u00eda mantenido en \u00e9l. N\u00fa\u00f1ez se hab\u00eda prometido desde Manchester que no permitir\u00eda la transformaci\u00f3n de su pa\u00eds de la artesan\u00eda a la industria para anular la posibilidad de que en Colombia se repitieran los levantamientos obreros. La Constituci\u00f3n del 86 es para eso, mantener la econom\u00eda terrateniente y artesanal del pa\u00eds, impedir por todos los medios las condiciones de modernizaci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica, reabrirle el camino de dominaci\u00f3n a la Iglesia Cat\u00f3lica sobre la tierra y sobre la educaci\u00f3n, atornillar esa  econom\u00eda feudal que do-minaba en el pa\u00eds. <\/p>\n<p>Li\u00e9vano dedica su obra a cambiar la imagen de N\u00fa\u00f1ez que le hab\u00eda dejado al pa\u00eds la tradi-ci\u00f3n del liberalismo decimon\u00f3nico. Esa imagen es la que nos deja los panfletos de Jos\u00e9 Ma-r\u00eda Vargas Vila. El gran panfletario llena a N\u00fa\u00f1ez de oprobio con un vocabulario de insultos que reflejan a fondo la contradicci\u00f3n hist\u00f3rica en torno al \u201cregenerador\u201d, por haber traicio-nado la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica del siglo XIX, contra el poder omn\u00edmodo de la Iglesia que quer\u00eda preservar los privilegios que Espa\u00f1a le hab\u00eda entregado durante la Colonia. N\u00fa\u00f1ez triunfa porque enarbola una sola bandera, contra el federalismo de los radicales a favor del centralismo. Pero Li\u00e9vano le abona la creaci\u00f3n de un banco central cuyas funciones en un pa\u00eds feudal eran tan ineficaces que va muriendo por inanici\u00f3n sin ninguna trascendencia his-t\u00f3rica. La \u201cnueva historia\u201d sigue a Li\u00e9vano y convierte al banco nacional en una especie del Banco de la Rep\u00fablica que s\u00f3lo nace con la Misi\u00f3n Kemmerer en el gobierno de Pedro Nel Ospina s\u00f3lo hasta 1924; elude juzgarlo por la entrega de la educaci\u00f3n a la Iglesia que dura un siglo;  Li\u00e9vano no est\u00e1 con Santander, no est\u00e1 con las reformas de los liberales radicales de mitad del siglo XIX, defiende los artesanos, se inclina en favor del proteccionismo, unas veces a favor de Mosquera y otras en contra; le perdona a Bol\u00edvar sus errores dictatoriales y anti estadounidenses; est\u00e1 muy en la l\u00ednea de los historiadores latinoamericanos, especial-mente cubanos y mexicanos, que pasan por alto el significado de la independencia de Esta-dos Unidos como la primera revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de la historia porque lo consideran im-perialista a todo lo largo del siglo diecinueve. Por esa raz\u00f3n, ni Li\u00e9vano ni la Nueva Histo-ria.<\/p>\n<p>No puedo estar de acuerdo con la defensa que Li\u00e9vano hace de la instituci\u00f3n de los resguar-dos y de los ejidos. Ni tampoco con la de los artesanos. Son instituciones feudales, medieva-les, rezagos coloniales que se hab\u00edan apoderado de la producci\u00f3n impidiendo su desarrollo. No demuestran sino el atraso, el estancamiento, el rechazo al avance de la sociedad. Su po-sici\u00f3n conduce a Li\u00e9vano a una diatriba contra Jos\u00e9 Hilario L\u00f3pez y Murillo Toro, compro-metidos con reformas profundas que en 1850 golpearon a fondo las instituciones coloniales y medievales reinantes en el pa\u00eds. No es de extra\u00f1arse, entonces, que Li\u00e9vano se haya con-vertido en el defensor de Rafael N\u00fa\u00f1ez, en el enemigo de los liberales decimon\u00f3nicos que luchaban, bien o mal, contra el atraso de la econom\u00eda nacional. Germ\u00e1n Arciniegas elabora-r\u00e1 una historia de Colombia opuesta a la de Li\u00e9vano. Mi maestro Francisco Mosquera, en su extraordinario discurso en honor de Arciniegas, para resarcir la humillaci\u00f3n que el gobierno de C\u00e9sar Gaviria le hab\u00eda asestado destituy\u00e9ndolo de la comisi\u00f3n del segundo centenario de la independencia, se refer\u00eda al tema de las instituciones atrasadas que normas modernas re-sucitaban sin sentido: \u201cLas expresiones comunales de apropiaci\u00f3n, t\u00edpicas en los principios de la noche colonial, se basaban en la antiqu\u00edsima organizaci\u00f3n gentilicia que hallaron los espa\u00f1oles y obedec\u00edan a las necesidades mon\u00e1rquicas de recoger tributos y utilizar las mano de obra de los naturales\u2026 Sin excepci\u00f3n alguna, a los sectores ind\u00edgenas sobrevivientes se les debe respetar sus tradiciones y culturas, pero algo muy distinto ser\u00e1 sembrarlos como plantas en las formas de producci\u00f3n ya relegadas por los logros del desarrollo.\u201d La defensa de estas instituciones conduce a Li\u00e9vano a favorecer la rebeli\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Melo y a po-nerse de acuerdo con Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando contra Mosquera, contra L\u00f3pez y, en ese momen-to, contra los radicales. La defensa del atraso contra el desarrollo. <\/p>\n<p>Tirado Mej\u00eda no es disc\u00edpulo directo de Li\u00e9vano pero asume su posici\u00f3n hist\u00f3rica y su posi-ci\u00f3n en la pol\u00edtica nacional. Hist\u00f3rica por la defensa de L\u00f3pez Pumarejo y pol\u00edtica por su colaboraci\u00f3n con el gobierno de L\u00f3pez Michelsen. En ambos casos coincide con Li\u00e9vano, ministro de Relaciones Exteriores de L\u00f3pez Michelsen. Tirado pudo haber dejado constan-cia hist\u00f3rica de su oposici\u00f3n al robo de Panam\u00e1, al asalto de Estados Unidos sobre el petr\u00f3-leo colombiano en el primer tercio del siglo XX. Pero ha contribuido m\u00e1s eficazmente que Li\u00e9vano a la defensa de L\u00f3pez Pumarejo. Su libro sobre el pensamiento del Presidente Libe-ral no deja duda sobre la comuni\u00f3n con su obra y su pensamiento. L\u00f3pez Pumarejo es quien inicia en Colombia del siglo XX lo que yo llamar\u00eda la pol\u00edtica de cambiar lo superficial para dejar intacta la estructura econ\u00f3mica nacional. Es indudable que se arriesga a tocar la es-tructura de la tierra sin resolver su concentraci\u00f3n; a relacionarse con al movimiento obrero en pleno desarrollo para neutralizarlo; a abrirle el camino a la explotaci\u00f3n petrolera para entreg\u00e1rsela a los gringos;  a la reorganizaci\u00f3n de la administraci\u00f3n p\u00fablica para ponerla al servicio del imperialismo norteamericano. Tirado analiza los cambios que produce L\u00f3pez partiendo de la realidad del atraso nacional adjudicado en gran medida a la hegemon\u00eda con-servadora de cuarenta a\u00f1os iniciada por N\u00fa\u00f1ez y Caro. Tirado descubre la contradicci\u00f3n de L\u00f3pez con los reg\u00edmenes conservadores, pero deja en el tintero el car\u00e1cter imperialista de su modernizaci\u00f3n con el modelo de Franklin Delano Roosevelt, a quien admiraba por encima de cualquier consideraci\u00f3n. <\/p>\n<p>Es extra\u00f1o, en una obra de casi quinientas p\u00e1ginas de gran formato, Tirado no menciona para nada el Tratado de Comercio firmado por L\u00f3pez con Estados Unidos. De sus efectos demoledores para la incipiente industria nacional s\u00f3lo lo libr\u00f3 al pa\u00eds la Segunda Guerra Mundial pero, como queda dicho, vinieron a sentirse una vez el pa\u00eds del Norte qued\u00f3 hege-m\u00f3nico en el mundo. Tirado, en su af\u00e1n de defender a L\u00f3pez, olvida el papel modernizador de Estados Unidos as\u00ed como la competencia de la industria desarrollada contra una que ape-nas despegaba en el pa\u00eds con un retardo secular. L\u00f3pez juega ese papel hist\u00f3rico, el de ser el gran modernizador. Sin la modernizaci\u00f3n lopista hubiera sido imposible el surgimiento, en ese momento hist\u00f3rico, del capital financiero en el pa\u00eds, la exportaci\u00f3n de capital, el desa-rrollo de la mano de obra barata, la alineaci\u00f3n efectiva en pol\u00edtica exterior, en suma, lo que Lenin denomin\u00f3 la dominaci\u00f3n imperialista de car\u00e1cter indirecto, sin las caracter\u00edsticas de un dominio colonial. Por eso Tirado no tiene dificultad alguna en colaborar con el gobierno del hijo de L\u00f3pez Pumarejo, tambi\u00e9n Alfonso, en 1974, ya en pleno auge la dominaci\u00f3n es-tadounidense en un pa\u00eds modernizado con el dominio del capital financiero. <\/p>\n<p>Germ\u00e1n Arciniegas \u201ces otra cosa\u201d. As\u00ed se titula una de sus obras para se\u00f1alar que la historia de Am\u00e9rica, a la que dedic\u00f3 sus escritos, \u201ces otra cosa\u201d. Lo descubr\u00ed muy tarde, a ra\u00edz del bicentenario de la independencia. Lo hab\u00eda le\u00eddo antes a trochas y a mochas, sin captar su verdadera trascendencia en la historiograf\u00eda colombiana. Se\u00f1alo tres aspectos de su obra que caracterizan su pensamiento y su aporte a nuestra historia. Primero, el Descubrimiento de Am\u00e9rica. No importa que antes que Col\u00f3n hubieran llegado los que hubieran llegado de Asia o Europa, le corresponde a \u00e9l y a los que le siguieron haber encontrado el sitio exacto que le corresponde en la tierra, a la que \u00e9l prob\u00f3 ser redonda y no plana como la del G\u00e9ne-sis. Arciniegas dedica gran parte de su obra a iluminar la haza\u00f1a de Col\u00f3n, de los Magalla-nes y los Vespucio que por primera vez en la historia de esta humanidad por fin definieron el sitio donde nos encontr\u00e1bamos. No importa que sostuviera con los monarcas que hab\u00eda llegado a donde les hab\u00eda dicho que viajaba por otro camino a la India. C\u00f3mo trabaja Arci-niegas el descubrimiento. C\u00f3mo lo caracteriza para todos aquellos que intentan desconocer-lo o ignorarlo. Vale la pena releerlo.  <\/p>\n<p>Segundo, la Independencia. Arciniegas estudia la haza\u00f1a de Bol\u00edvar y Santander, su origen, su trayectoria en la liberaci\u00f3n de Espa\u00f1a y su papel en la construcci\u00f3n de la Naci\u00f3n. No se deja enredar en las demagogias de izquierda o derecha para caracterizar a Bol\u00edvar. Ni el po-pulismo de Ch\u00e1vez con Bol\u00edvar ni el fascismo de Alzate Avenda\u00f1o para colocar a Bol\u00edvar en la extrema derecha. Ni la sa\u00f1a del bolivarismo radical contra Santander ni la furia demo-cratera de los santanderistas contra Bol\u00edvar. Para Arciniegas, Bol\u00edvar es el m\u00e1ximo dirigente de la haza\u00f1a independentista. No importa su dictadura de los \u00faltimos a\u00f1os. Le dar\u00edamos un 80% positivo sobre 100. Pero la revoluci\u00f3n educativa de Santander, base de la educaci\u00f3n p\u00fablica nacional, permanece como el modelo que tomaron los liberales radicales del siglo XIX con la reforma educativa de 1870 y que permanece como tal para la misma educaci\u00f3n contempor\u00e1nea. De la ense\u00f1anza de Arciniegas le dar\u00edamos a Santander 90% positivo sobre 100. No tiene sentido hist\u00f3rico la tendencia en boga de invalidar el descubrimiento por las consecuencias negativas para los ind\u00edgenas y los esclavos negros tra\u00eddos de \u00c1frica. Tampo-co para negar la independencia de Espa\u00f1a. Fue indignante el art\u00edculo publicado por la minis-tra de Cultura del gobierno de Uribe en El Tiempo el 20 de julio de 2010 en conmemoraci\u00f3n del grito de independencia, al reivindicar su origen racial africano y negar la lucha de inde-pendencia en la que Bol\u00edvar liber\u00f3 todos los esclavos que se vincularon a la lucha y puso las bases para la liberaci\u00f3n de todos legalizada por Jos\u00e9 Hilario L\u00f3pez en 1850.<\/p>\n<p>Tercero, Am\u00e9rica. S\u00ed, Col\u00f3n sosten\u00eda que lo que hab\u00eda descubierto era otra cosa. S\u00ed, tampo-co sab\u00eda qu\u00e9 era. Para Arciniegas Am\u00e9rica es una sola. Y tambi\u00e9n se duele de que el Norte haya impuesto su dominaci\u00f3n. Claro, trabaja el proceso de la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica del Norte de car\u00e1cter protestante dirigido a construir una sociedad que reemplazara la que ha-b\u00edan abandonado por persecuci\u00f3n religiosa. Y la distingue de la de los conquistadores del Sur obsesionados por la extracci\u00f3n del oro y de todo cuanto encontraran para enriquecerse de vuelta al viejo continente. No importa que Cort\u00e9s hubiera quemado sus naves para morir en el nuevo continente. Su libro m\u00e1s importante se titula El continente de siete colores, libro apasionante, de un estilo transparente, brillante y americano. La obra de Arciniegas es ajena a las modas impuestas por los historiadores cubanos o por la izquierda argentina o uruguaya sobre Am\u00e9rica Latina los cuales, incluso, se atreven a negar el descubrimiento y la indepen-dencia como la l\u00ednea extrema de los indigenistas. Por su posici\u00f3n americanista, no espa\u00f1o-lista, s\u00ed independentista, reivindico a Arciniegas. As\u00ed puedo decir, no estoy de acuerdo con Li\u00e9vano Aguirre ni con Tirado Mej\u00eda, pero s\u00ed con Arciniegas. <\/p>\n<p>NOTA: La menci\u00f3n de mis parientes en este trabajo es simplemente hist\u00f3rica y no significa ninguna coincidencia con su pol\u00edtica, ni con la de mi abuelo, ni con la de mis t\u00edos. Es, sim-plemente, historia de Manizales y del pa\u00eds. Ya dej\u00e9 claro que nunca milit\u00e9 en el Partido Li-beral ni en el Partido Conservador. Hoy trabajo en el Polo Democr\u00e1tico Alternativo, con el senador Jorge Enrique Robledo y Clara L\u00f3pez. As\u00ed es la historia.  <\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA M\u00cdNIMA<\/strong><\/p>\n<p>I.\tUna introducci\u00f3n necesaria<\/p>\n<p>Ocampo Trujillo, Jos\u00e9 Fernando. Dominio de clase en la ciudad colombiana, Editorial La Oveja Negra, Medell\u00edn, 1972.<br \/>\nMorales Ben\u00edtez, Otto.  Testimonio de un pueblo. Interpretaci\u00f3n econ\u00f3mico-social de la colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a. Imprenta del Banco de la Rep\u00fablica, Bogot\u00e1, 1962. <\/p>\n<p>II.\tDos guerras civiles, 1860 y 1876<\/p>\n<p>Arango, Mariano. Caf\u00e9 e industria, 1850-1930. Calos Valencia editores, 1977.   Li\u00e9vano Aguirre, Indalecio. El proceso de Mosquera ante el Senado. Colecci\u00f3n Populibro, Bogot\u00e1, 1966.<br \/>\nLi\u00e9vano Aguirre, Indalecio. Los grandes conflictos sociales y econ\u00f3micos de nuestra histo-ria. Editorial Nueva Prensa, Bogot\u00e1, 1963.<br \/>\nLondo\u00f1o, Luis. Manizales. Contribuci\u00f3n al estudio de su historia hasta el septuag\u00e9simo quinto aniversario de su fundaci\u00f3n, octubre de 1924. Manizales, 1936.<br \/>\nMosquera de, Tom\u00e1s Cipriano. Los partidos pol\u00edticos en Colombia, Editorial Incunables, Bogot\u00e1, 1984.<br \/>\nOcampo Trujillo, Jos\u00e9 Fernando. \u201cManizales, la colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a y las guerras civi-les de 1860 y 1876,\u201d en Ensayos sobre Historia de Colombia, Biblioteca de autores caldenses, Manizales, 1988.  https:\/\/moir.org.co\/-ENSAYOS-SOBRE-HISTORIA-DE-COLOMBIA-.html<br \/>\n_________________________. Colombia siglo XX, 1886-1934. Estudio hist\u00f3rico y antolo-g\u00eda pol\u00edtica. Editorial Tercer Mundo, Bogot\u00e1, 1980. https:\/\/moir.org.co\/-COLOMBIA-SIGLO-XX-Estudio-.html<br \/>\nPalacios, Marco. El caf\u00e9 en Colombia, 1850-1970. Una historia social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica.  Editorial El Ancora Editores, Bogot\u00e1, 1983.<br \/>\nD\u00edaz L\u00f3pez, Zamira. \u201cLa pol\u00edtica dirige la econom\u00eda, 1850-1880,\u201d en Jos\u00e9 Fernando Ocam-po, ed. Historia de las ideas pol\u00edticas en Colombia, Editorial Taurus, Bogot\u00e1, 2008. <\/p>\n<p>III.\tDos d\u00e9cadas tormentosas, entre 1930 y 1945 <\/p>\n<p>Alzate Avenda\u00f1o. Obras selectas. Colecci\u00f3n Pensadores pol\u00edticos colombianos. C\u00e1mara de Representantes, 1979.<br \/>\nAyala Diago, C\u00e9sar Augusto. El porvenir del pasado: Gilberto Alzate Avenda\u00f1o, sensibili-dad leoparda y democracia. La derecha colombiana de los a\u00f1os treinta. Fundaci\u00f3n Alzate Avenda\u00f1o, Gobernaci\u00f3n de Caldas, Bogot\u00e1, 2007.<br \/>\nBushnell, David. Eduardo Santos y la pol\u00edtica del Buen Vecino. 1938-1942. El \u00c1ncora Edi-tores, Bogot\u00e1, 1994.<br \/>\nGalvis, Silvia y Alberto Donadio. Colombia Nazi. 1929-1945. Planeta, 1986.<br \/>\nG\u00f3mez, Laureano. Obras Selectas. Colecci\u00f3n Pensadores pol\u00edticos colombianos. C\u00e1mara de Representantes, 1981.<br \/>\nOcampo Trujillo, Jos\u00e9 Fernando. El Tratado de Comercio de 1935 con Estados Unidos. Un precedente hist\u00f3rico tambi\u00e9n de funestas consecuencias. https:\/\/moir.org.co\/El-Tratado-de-Comercio-de-1935-con.html<br \/>\nOrjuela, Luis Javier. \u201cTensi\u00f3n entre tradici\u00f3n y modernidad, 1904-1945,\u201d en Jos\u00e9 Fernando Ocampo T., ed., Historia de las ideas pol\u00edticas en Colombia, Editorial Taurus, Bogo-t\u00e1, 2008.<br \/>\nRam\u00edrez Moreno, Augusto. Obras selectas. Colecci\u00f3n pensadores pol\u00edticos colombianos. C\u00e1mara de Representantes, 1984.<br \/>\nVillegas, Silvio. No hay enemigos a la derecha. Materiales para una teor\u00eda nacionalista. Casa editorial Arturo Zapata, Manizales, 1937.<\/p>\n<p>IV.\tA mediados del siglo XX, 1945-1957<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez, Fern\u00e1n, S.J. \u201c\u00bfUna historia violenta? Continuidad y ruptura de la violencia pol\u00edti-ca en las guerras civiles del siglo XIX y la violencia del siglo XX,\u201d en Jos\u00e9 Fernando Ocampo T., ed., Historia de las ideas pol\u00edticas en Colombia, Editorial Taurus, Bogo-t\u00e1, 2008.<br \/>\nJaramillo Ocampo, Hern\u00e1n. 1946-1950. De la Unidad nacional a la hegemon\u00eda conservado-ra. Editorial Pluma, Bogot\u00e1, 1980.<br \/>\n____________________. Momentos estelares de la pol\u00edtica colombiana. Tercer Mundo editores, Bogot\u00e1, 1989.<br \/>\nLleras Camargo, Alberto. Un a\u00f1o de gobierno, 1945-1946. Imprenta Departamental, Bogo-t\u00e1, 1946.<br \/>\nOcampo Trujillo, Jos\u00e9 Fernando. Colombia siglo XX, 1886-1934. Estudio hist\u00f3rico y anto-log\u00eda pol\u00edtica. Editorial Tercer Mundo, Bogot\u00e1, 1980. https:\/\/moir.org.co\/-COLOMBIA-SIGLO-XX-Estudio-.html<br \/>\n_________________________. \u201cA mediados del siglo XX: convulsi\u00f3n pol\u00edtica y subdesa-rrollo econ\u00f3mico.\u201d Ensayos sobre Historia de Colombia, Biblioteca de autores cal-denses, Manizales, 1988. https:\/\/moir.org.co\/-ENSAYOS-SOBRE-HISTORIA-DE-COLOMBIA-.html<br \/>\n_________________________. Estados Unidos y Colombia. Ra\u00edces de la actual injerencia norteamericana. https:\/\/moir.org.co\/ESTADOS-UNIDOS-Y-COLOMBIA-RAICES.html<br \/>\nS\u00e1nchez, Ricardo. \u201cBajo la \u00e9gida de los Estados Unidos,\u201d en Jos\u00e9 Fernando Ocampo T., ed., Historia de las ideas pol\u00edticas en Colombia, Editorial Taurus, Bogot\u00e1, 2008. <\/p>\n<p>V.\tNota sobre tres historiadores: Li\u00e9vano, Tirado y Arciniegas<\/p>\n<p>Arciniegas, Germ\u00e1n. El continente de siete colores. Historia de la cultura en Am\u00e9rica Lati-na. Aguilar, Bogot\u00e1, 1989.<br \/>\n_______________.  Am\u00e9rica es otra cosa. Intermedio editores, Bogot\u00e1, 1992.<br \/>\nLi\u00e9vano Aguirre, Indalecio. Los grandes conflictos sociales y econ\u00f3micos de nuestra histo-ria. Editorial Nueva Prensa, Bogot\u00e1, 1963.<br \/>\nMosquera, Francisco. \u201cEn respaldo a Germ\u00e1n Arciniegas,\u201d en Resistencia civil, Editor Tri-buna Roja, Bogot\u00e1, 1995.<br \/>\nTirado Mej\u00eda, Alvaro. El pensamiento de Alfonso L\u00f3pez Pumarejo. Benjam\u00edn Villegas y asociados, Bogot\u00e1, 1986. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Una introducci\u00f3n necesaria. &#8211; Significado de las guerras civiles de 1860 y 1876. &#8211; Dos d\u00e9cadas tormentosas, entre 1930 y 1945. &#8211; A mediados del siglo XX, de 1945 a 1957. &#8211; Dos notas hist\u00f3ricas. &#8211; Tres historiadores: Li\u00e9vano, Tirado y Arciniegas. &#8211; Bibliograf\u00eda esencial I. 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