{"id":6845,"date":"2012-09-16T19:13:43","date_gmt":"2012-09-16T19:13:43","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/destejiendo-el-arcoiris-fragmento\/"},"modified":"2012-09-16T19:13:43","modified_gmt":"2012-09-16T19:13:43","slug":"destejiendo-el-arcoiris-fragmento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/destejiendo-el-arcoiris-fragmento\/","title":{"rendered":"Destejiendo el arcoiris (Fragmento)"},"content":{"rendered":"<p>El secuestro por los pseudocient\u00edficos no es la \u00fanica amenaza a nuestro sentido de la maravilla. Otra es la \u201cestupidizaci\u00f3n\u201d populista, de la que luego hablar\u00e9. Una tercera es la hostilidad de algunos acad\u00e9micos sofisticados. Una moda caprichosa ve la ciencia como uno de tantos mitos culturales, no m\u00e1s verdadero ni v\u00e1lido que los mitos de cualquier otra cultura. En Estados Unidos esta moda est\u00e1 alimentada por un sentimiento de culpabilidad justificado hacia el tratamiento hist\u00f3rico de los nativos norteamericanos. Pero las consecuencias pueden ser rid\u00edculas; tal es el caso del Hombre de Kennewick.<\/p>\n<p>El Hombre de Kennewick es un esqueleto descubierto en el estado de Washington en 1996, y cuya edad, estimada por el m\u00e9todo del carbono radiactivo, es de m\u00e1s de 9000 a\u00f1os. Los antrop\u00f3logos estaban intrigados por ciertos rasgos anat\u00f3micos que indicaban que pod\u00eda no estar relacionado con los amerindios t\u00edpicos, y por lo tanto pod\u00eda representar una migraci\u00f3n antigua y distinta a trav\u00e9s de lo que ahora es el estrecho de Bering, o incluso desde Islandia. Cuando se dispon\u00edan a realizar pruebas de ADN de suma importancia, las autoridades legales se apropiaron del esqueleto con la pretensi\u00f3n de cederlo a representantes de las tribus indias locales, que propusieron enterrarlo e impedir cualquier estudio ulterior. Naturalmente, hubo una protesta generalizada por parte de la comunidad cient\u00edfica y arqueol\u00f3gica. Incluso si el Hombre de Kennewick es un amerindio de alguna clase, es muy improbable que tenga afinidades con cualesquiera de las tribus que viven casualmente en la misma regi\u00f3n 9000 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Los nativos norteamericanos tienen una fuerza legal impresionante, y \u201cEl Antiguo\u201d podr\u00eda haber sido cedido a las tribus locales de no ser por un giro inesperado. La Asamblea Popular Asatru, un grupo de adoradores de los dioses escandinavos Tor y Od\u00edn, interpuso una reclamaci\u00f3n legal afirmando que el Hombre de Kennewick era en realidad un vikingo. Esta secta n\u00f3rdica, cuyo ideario puede consultarse en el n\u00famero de verano de 1997 de la publicaci\u00f3n de magia y misterio The Runestone, obtuvo el permiso de las autoridades para celebrar una ceremonia religiosa sobre los huesos. Pero esto enfad\u00f3 a la comunidad Yakama, cuyo portavoz tem\u00eda que el rito vikingo pudiera \u201cimpedir que el esp\u00edritu del Hombre de Kennewick encontrara su cuerpo\u201d. La disputa entre indios y escandinavos podr\u00eda zanjarse mediante el estudio del ADN, y los n\u00f3rdicos est\u00e1n completamente dispuestos a aceptar esta prueba. El estudio cient\u00edfico de estos restos arrojar\u00eda una luz fascinante sobre la cuesti\u00f3n de los primeros pobladores de Am\u00e9rica. Pero los cabecillas indios rechazan la idea misma de investigar esta cuesti\u00f3n, porque creen que sus antepasados han vivido en Norteam\u00e9rica desde la creaci\u00f3n. Como dice Armand Minthorn, l\u00edder religioso de la tribu Umatilla: \u201cPor nuestras tradiciones orales, sabemos que nuestro pueblo ha formado parte de esta tierra desde el principio de los tiempos. No creemos que nuestro pueblo migrara aqu\u00ed desde otro continente, como afirman los cient\u00edficos\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la mejor pol\u00edtica para los arque\u00f3logos ser\u00eda que se declararan una religi\u00f3n y convirtieran la prueba del ADN en su t\u00f3tem sacramental. Por chistoso que parezca, \u00e9ste es posiblemente el \u00fanico recurso que funcionar\u00eda en el clima estadounidense de finales del siglo XX. Si uno dice: \u201cMire, a partir de la dataci\u00f3n por carbono radiactivo, del ADN mitocondrial y del estudio arqueol\u00f3gico de la cer\u00e1mica, hay pruebas abrumadoras de que la situaci\u00f3n es X\u201d, no llegar\u00e1 a ninguna parte. Pero si dice: \u201cEs una creencia fundamental e incuestionable de mi cultura que la situaci\u00f3n es X\u201d, merecer\u00e1 inmediatamente la atenci\u00f3n de un juez.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ser\u00e1 escuchado por muchos miembros de la comunidad acad\u00e9mica que, a finales del siglo XX, han descubierto una nueva forma de ret\u00f3rica anticient\u00edfica, a veces llamada \u201ccr\u00edtica posmoderna\u201d de la ciencia. El an\u00e1lisis m\u00e1s acabado y demoledor de este tipo de cosa es el espl\u00e9ndido libro de Paul Gross y Norman Levitt Higher Superstition: The Academic Left and its Quarrels with Science [Superstici\u00f3n superior: La izquierda acad\u00e9mica y sus pendencias con la ciencia] (1994). El antrop\u00f3logo norteamericano Matt Cartmill resume as\u00ed el credo b\u00e1sico:<\/p>\n<p>Quienquiera que afirme que tiene conocimiento objetivo de algo est\u00e1 intentando controlar y dominar al resto de nosotros\u2026 No existen hechos objetivos. Todos los supuestos \u201chechos\u201d est\u00e1n contaminados por teor\u00edas, y todas las teor\u00edas est\u00e1n infestadas por doctrinas morales y pol\u00edticas\u2026 Por lo tanto, cuando alg\u00fan tipo enfundado en una bata de laboratorio te dice que tal y cual es un hecho objetivo\u2026 es que tiene un programa pol\u00edtico escondido bajo su manga blanca y almidonada.<br \/>\n\u201cOprimido por la evoluci\u00f3n\u201d, revista Discover (1998)<\/p>\n<p>Hay incluso unos cuantos quintacolumnistas dentro de la propia ciencia que sostienen las mismas opiniones, y las utilizan para hacernos perder tiempo a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La tesis de Cartmill es que en el momento presente existe una alianza inesperada y perniciosa entre la derecha religiosa fundamentalista e ignorante y la izquierda acad\u00e9mica refinada. Una estrafalaria manifestaci\u00f3n de esta alianza es su oposici\u00f3n conjunta a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. La de los fundamentalistas se explica por s\u00ed sola. La de la izquierda es una mezcla de hostilidad a la ciencia en general y de \u201crespeto\u201d (palabra equ\u00edvoca de nuestra \u00e9poca) a los mitos tribales de la creaci\u00f3n, adem\u00e1s de diversos programas pol\u00edticos. Estos extra\u00f1os compa\u00f1eros de cama comparten una misma preocupaci\u00f3n por la \u201cdignidad humana\u201d y se ofenden cuando se trata a los seres humanos como \u201canimales\u201d. En su art\u00edculo \u201cEl nuevo creacionismo\u201d, publicado en 1997 en la revista The Nation, Barbara Ehrenreich y Janet McIntosh hablan en t\u00e9rminos parecidos de lo que llaman \u201ccreacionistas seculares\u201d.<\/p>\n<p>Los proveedores del relativismo cultural y de la \u201csuperstici\u00f3n superior\u201d tienden a desde\u00f1ar la b\u00fasqueda de la verdad. Ello se deriva en parte de la convicci\u00f3n de que las verdades de cada cultura son diferentes (\u00e9ste era el meollo de la historia del Hombre de Kennewick) y en parte de la incapacidad de los fil\u00f3sofos de la ciencia para ponerse de acuerdo sobre la noci\u00f3n misma de verdad. Existen, desde luego, dificultades filos\u00f3ficas genuinas. Una verdad, \u00bfes s\u00f3lo una hip\u00f3tesis que hasta el momento no ha sido refutada? \u00bfQu\u00e9 categor\u00eda tiene la verdad en el mundo extra\u00f1o e incierto de la teor\u00eda cu\u00e1ntica? \u00bfAcaso hay algo que sea, en \u00faltima instancia, verdadero? Por otra parte, ning\u00fan fil\u00f3sofo tiene inconveniente en utilizar el lenguaje de la verdad cuando se le acusa falsamente de un crimen, o cuando sospecha que su mujer le enga\u00f1a. \u201c\u00bfEs cierto?\u201d parece una pregunta razonable, y pocos de los que la plantean en su vida privada se sentir\u00edan satisfechos con sofismas que destrozan la l\u00f3gica como respuesta. Puede que los que hacen experimentos mentales en el mundo cu\u00e1ntico no sepan en qu\u00e9 sentido es \u201cverdad\u201d que el gato de Schr\u00f6dinger est\u00e1 muerto. Pero todo el mundo sabe lo que hay de cierto en la afirmaci\u00f3n de que la gata de mi infancia, Jane, est\u00e1 muerta. Y hay montones de verdades cient\u00edficas de las que lo \u00fanico que afirmamos es que son verdaderas en este mismo sentido cotidiano. Si le digo al lector que los seres humanos y los chimpanc\u00e9s compartimos un antepasado com\u00fan, \u00e9ste puede dudar de la verdad de mi afirmaci\u00f3n y buscar (en vano) evidencias de su falsedad. Pero ambos sabemos qu\u00e9 significar\u00eda que fuera verdadera y qu\u00e9 significar\u00eda que fuera falsa. Es de la misma categor\u00eda que \u201c\u00bfEs cierto que estaba usted en Oxford la noche del crimen?\u201d y no de la categor\u00eda problem\u00e1tica de \u201c\u00bfEs cierto que un cuanto tiene posici\u00f3n?\u201d. S\u00ed, el concepto de verdad plantea dificultades filos\u00f3ficas, pero podemos recorrer un largo camino antes de que \u00e9stas tengan que preocuparnos. Alegar prematuramente supuestos problemas filos\u00f3ficos es a veces una cortina de humo para la malicia.<\/p>\n<p>La \u201cestupidizaci\u00f3n\u201d populista es otra clase muy distinta de amenaza a la sensibilidad cient\u00edfica. El \u201cmovimiento para la divulgaci\u00f3n de la ciencia\u201d, suscitado en Norteam\u00e9rica por la triunfante entrada de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en al carrera espacial y en la actualidad impulsado (al menos en Gran Breta\u00f1a) por la alarma p\u00fablica ante la reducci\u00f3n de las solicitudes para puestos cient\u00edficos en las universidades, se est\u00e1 volviendo dem\u00f3tico. Las \u201csemanas de la ciencia\u201d y \u201cquincenas de la ciencia\u201d delatan una ansiedad entre los cient\u00edficos por ser amados. Sombreros rid\u00edculos y voces juguetonas proclaman que la ciencia es divertida, divertida, divertida. \u201cPersonalidades\u201d exc\u00e9ntricas efect\u00faan explosiones y trucos que amilanan. Recientemente asist\u00ed a una sesi\u00f3n informativa en la que se urg\u00eda a los cient\u00edficos a simular casos en galer\u00edas comerciales para atraer a la gente a los placeres de la ciencia. El orador nos aconsejaba que no hici\u00e9ramos nada que pudiera interpretarse como un extrav\u00edo. Hay que hacer que la ciencia de uno sea \u201crelevante\u201d para la vida de la gente ordinaria, para lo que sucede en su propia cocina o cuarto de ba\u00f1o. Siempre que sea posible, hay que elegir materiales experimentales que la audiencia pueda comerse al final. En el \u00faltimo evento organizado por el mismo orador, el fen\u00f3meno cient\u00edfico que realmente cautiv\u00f3 la atenci\u00f3n fue el orinal que vierte agua cuando uno se aparta. Se nos dijo que era mejor evitar la misma palabra \u201cciencia\u201d, porque la gente \u201cde la calle\u201d la considera amenazadora.<\/p>\n<p>No tengo ninguna duda de que tal estupidizaci\u00f3n es efectiva si lo que se pretende es maximizar el recuento total de poblaci\u00f3n que asiste al \u201cevento\u201d. Pero cuando me quejo de que lo que se est\u00e1 comercializando no es ciencia aut\u00e9ntica, se me reprende por mi \u201celitismo\u201d y se me dice que, en cualquier caso, en un primer paso necesario para atraer a la gente. Bueno, si me obligan a usar la palabra (yo no lo har\u00eda), puede que el elitismo no sea tan terrible. Hay una gran diferencia entre un esnobismo exclusivista y un elitismo integrador y halag\u00fce\u00f1o que intenta ayudar a la gente a levantar el vuelo y unirse a la \u00e9lite. Mucho peor es la estupidizaci\u00f3n calculada, condescendiente y paternalista. Cuando expres\u00e9 estas opiniones en una reciente conferencia que di en Estados Unidos, al final un individuo, cuyo coraz\u00f3n blanco y masculino deb\u00eda estar henchido de autosuficiencia pol\u00edtica, tuvo la insultante impertinencia de sugerir que la estupidizaci\u00f3n pod\u00eda ser necesaria para acercar la ciencia a \u201clas minor\u00edas y la mujeres\u201d.<\/p>\n<p>Me preocupa que esta promoci\u00f3n de la ciencia como algo divertido, juguet\u00f3n y f\u00e1cil almacene problemas para el futuro. La aut\u00e9ntica ciencia puede ser dura (o mejor desafiante, para expresarlo m\u00e1s positivamente), pero, como leer a los cl\u00e1sicos o tocar el viol\u00edn, merece la pena. Si se atrae a los ni\u00f1os a la ciencia, o cualquier otra ocupaci\u00f3n que valga la pena, con la promesa de diversi\u00f3n f\u00e1cil, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n cuando finalmente tengan que enfrentarse a la realidad? Los anuncios de reclutamiento para el ej\u00e9rcito, con buen criterio, no prometen un picnic: se dirigen a j\u00f3venes lo bastante diligentes para mantener el paso. \u201cDiversi\u00f3n\u201d emite un mensaje incorrecto y puede conferir a la ciencia un atractivo enga\u00f1oso. Tambi\u00e9n la literatura corre el peligro de verse socavada. Se seduce a estudiantes indolentes para que cursen unos desvalorizados \u201cestudios culturales\u201d con la promesa de que pasar\u00e1n el tiempo desmontando melodramas televisivos, princesas de la prensa sensacionalista y \u201cteletubbies\u201d. Como los estudios literarios leg\u00edtimos, la ciencia puede ser dura y desafiante, pero, como los estudios literarios leg\u00edtimos, la ciencia es maravillosa. La ciencia puede pagarse el viaje, pero, como el gran arte, no deber\u00eda tener que hacerlo. Y no deber\u00edan hacer falta personajes exc\u00e9ntricos ni explosiones divertidas para persuadirnos del valor de una vida dedicada a investigar por qu\u00e9 existe la vida.<\/p>\n<p>Temo haber sido demasiado negativo en este ataque, pero hay ocasiones en las que el p\u00e9ndulo se ha desviado m\u00e1s de la cuenta y necesita un fuerte impulso en el otro sentido para recuperar el equilibrio. Por supuesto que la ciencia es divertida, en el sentido de que es todo lo contrario de aburrida. Puede cautivar a una buena mente durante toda una vida. Ciertamente, las demostraciones pr\u00e1cticas pueden comunicar de manera m\u00e1s v\u00edvida las ideas y hacer que perduren en la mente. Desde las conferencias de Michael Faraday de Navidad en la Instituci\u00f3n Real hasta el Bristol Exploratory de Richard Gregory, los ni\u00f1os se ven estimulados por la experiencia de poder \u201ctocar\u201d la aut\u00e9ntica ciencia. Yo mismo he tenido el honor de impartir las conferencias de Navidad, en su moderna forma televisada, y he empleado abundantes demostraciones del tipo \u201ctoca, toca\u201d. Faraday nunca cay\u00f3 en la estupidizaci\u00f3n. S\u00f3lo ataco esa forma de prostituci\u00f3n populista que corrompe la maravilla de la ciencia.<\/p>\n<p>*Richard Dawikins naci\u00f3 en Nairobi en 1942. Es un afamado investigador en el campo de la etolog\u00eda. Ateo declarado, defensor de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n se opone firmemente al creacionismo y a su moderna versi\u00f3n denominada \u201cdise\u00f1o inteligente\u201d. En su texto \u201cDestejiendo el arco iris\u201d, demuestra que la ciencia no destruye la poes\u00eda que se encuentra en los fen\u00f3menos naturales; por el contrario, el conocimiento cient\u00edfico los ensalza y brinda la oportunidad de admirar a\u00fan m\u00e1s su belleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El secuestro por los pseudocient\u00edficos no es la \u00fanica amenaza a nuestro sentido de la maravilla. Otra es la \u201cestupidizaci\u00f3n\u201d populista, de la que luego hablar\u00e9. Una tercera es la hostilidad de algunos acad\u00e9micos sofisticados. 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