{"id":6383,"date":"2012-03-19T15:47:06","date_gmt":"2012-03-19T15:47:06","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/existen-o-no-las-verdades-absolutas\/"},"modified":"2012-03-19T15:47:06","modified_gmt":"2012-03-19T15:47:06","slug":"existen-o-no-las-verdades-absolutas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/existen-o-no-las-verdades-absolutas\/","title":{"rendered":"\u00bfExisten o no las verdades absolutas?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong> <\/p>\n<p>La ponencia no pretende configurar una nueva propuesta dentro del \u00e1mbito de las ideas. El objetivo es m\u00e1s bien tomar distancia de ciertas corrientes de pensamiento que han venido ganando terreno hace ya varias d\u00e9cadas, convirti\u00e9ndose en una tendencia dominante dentro de la intelectualidad contempor\u00e1nea. Lo que se\u00f1alo en esta ponencia ya ha sido dicho y reiterado muchas veces por quienes han asumido una posici\u00f3n coherente con los hechos pr\u00e1cticos planteados te\u00f3ricamente y sustentados en la pr\u00e1ctica, con respecto al potencial cognoscitivo del ser humano. <\/p>\n<p>Se trata de una defensa del conocimiento cient\u00edfico, con las herramientas filos\u00f3ficas que nos da el materialismo dial\u00e9ctico, cristalizadas en la relaci\u00f3n que dicha l\u00ednea ideol\u00f3gica establece entre los aspectos relativo y absoluto de la verdad. <\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n epistemol\u00f3gica acerca de la cual se reflexionar\u00e1 permite esclarecer importantes cuestiones fundamentales dentro del quehacer filos\u00f3fico, evitando as\u00ed naufragar en el mar de oscurantismo y confusi\u00f3n posmodernista que rige el pensamiento filos\u00f3fico actual. Es una apuesta por rescatar la capacidad humana de buscar y alcanzar la verdad, recorriendo el incesante, y muchas veces escabroso, espiral dial\u00e9ctico que traza la ciencia dentro de la historia y en esencial  relaci\u00f3n con la sociedad y la necesidad humana. Este \u00faltimo aspecto pondr\u00e1 en claro la \u00edntima relaci\u00f3n entre desarrollo cient\u00edfico y progreso material y espiritual de la sociedad: c\u00f3mo la sociedad influye sobre el desarrollo cient\u00edfico y c\u00f3mo el desarrollo cient\u00edfico influye sobre la sociedad. Concluiremos que es evidente que en pa\u00edses como el nuestro, sometidos al atraso, la miseria y a la coyunda de potencias for\u00e1neas, es una exigencia un modelo educativo cuyo eje principal sea la ciencia y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica como palancas para el desarrollo econ\u00f3mico y cultural de sociedad. <\/p>\n<p>Las ideas que expresar\u00e9 representan principios obvios o elementales con respecto a problemas epistemol\u00f3gicos generales. Mas no por ello dejan de tener importancia fundamental, mucho m\u00e1s en esta \u00e9poca, en la cual, concatenado al auge del oscurantismo posmoderno dentro de los intelectuales, se suma todo tipo de charlataner\u00eda y superstici\u00f3n que promueven los medios comunicativos y que hormiguea en las calles como una peste que amenaza la salud p\u00fablica. <\/p>\n<p>Como la idea es defender el conocimiento cient\u00edfico como el veh\u00edculo para llegar a la verdad objetiva, empecemos, pues, por la noci\u00f3n de verdad. <\/p>\n<p><strong>La noci\u00f3n de verdad<\/strong> <\/p>\n<p>La verdad no existe como ser independiente. La verdad no es una entidad tangible que podamos atrapar mientras flota por fuera de nuestras cabezas. Los objetos del mundo son reales pero no son verdaderos ni falsos. Las cosas simplemente son entidades materiales. Debemos definir la verdad, s\u00ed, como el grado de aproximaci\u00f3n que nuestra mente puede alcanzar con respecto al mundo objetivo, por lo que se trata de una relaci\u00f3n entre el sujeto cognoscente y el objeto cognoscible en la que, para considerarse un conocimiento como verdadero, debe el primero ajustarse rigurosamente a la objetividad que le plantea el segundo. <\/p>\n<p>\u00bfPodemos hablar, entonces, del car\u00e1cter verdadero de una determinada idea, de una afirmaci\u00f3n, de un conocimiento, de nuestras opiniones? Nuestras opiniones, ideas, son verdaderas en la medida que reflejen acertadamente la realidad objetiva. Nuestra mente es capaz de abstraer lo que sucede en el mundo exterior convirti\u00e9ndolo en im\u00e1genes, reflejos y representaciones mentales mucho m\u00e1s profundas que el simple conocimiento sensorial. Esto sucede a trav\u00e9s de la marcha dial\u00e9ctica en la que el individuo parte de la observaci\u00f3n del mundo sensitivo (desde la pr\u00e1ctica) hasta lo abstracto, mental y racional (lo te\u00f3rico) y luego debe volver al mundo sensitivo, a la pr\u00e1ctica, en donde se puede determinar si aquella elaboraci\u00f3n mental posee un car\u00e1cter verdadero o falso. He aqu\u00ed la unidad inseparable entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica. <\/p>\n<p>Marx dec\u00eda en su segunda tesis sobre Feuerbach que \u201cel problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema te\u00f3rico sino un problema pr\u00e1ctico. Es en la pr\u00e1ctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad, el poder\u00edo, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento aislado de la pr\u00e1ctica, es un problema puramente escol\u00e1stico\u201d. <\/p>\n<p>El conocimiento parte de la pr\u00e1ctica y es llevado al cerebro humano, en donde a trav\u00e9s de distintas operaciones es convertido en una idea s\u00f3lida y mucho m\u00e1s elaborada que el simple conocimiento sensorial, despu\u00e9s debe ser llevado nuevamente a la pr\u00e1ctica para comprobar la veracidad o falsedad de las teor\u00edas producidas. En este proceso, repetido una y otra vez, se encontrar\u00e1 que este reflejo de la realidad es falso total o parcialmente, por lo cual debe volver a la mente para ser desbrozado de su parte falsa, llevarlo a la pr\u00e1ctica e ir correspondi\u00e9ndose con la realidad para configurarse como verdad. Es precisamente aqu\u00ed en donde entran a jugar un papel importante los aspectos relativo y absoluto de la verdad. <\/p>\n<p>El conocimiento ser\u00e1 siempre incompleto, pues se encuentra sometido en todos sus casos al nivel de desarrollo material de la humanidad, es decir, tiene un car\u00e1cter hist\u00f3rico y social.  M\u00e1s por ser incompleto, no por ello es incapaz de brindarnos importantes trazas de verdad, as\u00ed como el aspecto absoluto y el aspecto relativo de esa verdad. Cuando decimos que contiene un aspecto absoluto, nos referimos a que es una representaci\u00f3n de la realidad absolutamente cierta e irrebatible en la posteridad; la verdad absoluta es esa parte de un conocimiento que permanecer\u00e1 inamovible en el futuro y sobre la cual, necesariamente, se deber\u00e1 edificar cualquier desarrollo ulterior. Cuando hablamos de su aspecto relativo queremos decir que esas representaciones son siempre susceptibles de ser profundizadas y perfeccionadas de tal modo que nos brinden una verdad cada vez m\u00e1s completa y enriquecida por la pr\u00e1ctica en concordancia con el car\u00e1cter acumulativo de la ciencia. <\/p>\n<p>Todo conocimiento est\u00e1 m\u00e1s o menos limitado a sus condiciones hist\u00f3ricas. Por ejemplo, la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n contiene aspectos de verdad absoluta por cuanto refleja una verdad irrebatible: que el hombre y la multiplicidad de especies provienen de un largu\u00edsimo proceso evolutivo que ha tardado miles de millones de a\u00f1os y que por lo tanto el origen del hombre encuentra su lugar en causas naturales, opini\u00f3n contraria a como lo plantean las diversas escuelas creacionistas. Esta es una teor\u00eda que conten\u00eda, en su momento, aspectos de verdad absoluta aunque tambi\u00e9n albergara algunos vac\u00edos que constituyeran su aspecto relativo. En ese sentido, si bien la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de las especies era en esencia una verdad absoluta, a\u00fan no explicaba c\u00f3mo se transmit\u00edan los patrones gen\u00e9ticos heredables y responsables, a la larga, del proceso evolutivo; por lo tanto era relativa a su momento hist\u00f3rico y complementada ulteriormente con los conocimientos logrados en el campo de la gen\u00e9tica y con el descubrimiento de la mol\u00e9cula del ADN, conocimientos que constituyen igualmente una verdad absoluta que se va desarrollando a trav\u00e9s del tiempo y va ensanchando sus posibilidades de alcance sin llegar a constituirse como un conocimiento totalmente acabado de nuestra comprensi\u00f3n del funcionamiento de la vida. Antonio V\u00e9lez Montoya dice: \u201cEl modelo evolutivo de variaci\u00f3n y selecci\u00f3n natural propuesto en \u2018El origen de las especies\u2019 por Darwin es el que acepta de forma casi un\u00e1nime la comunidad cient\u00edfica. No se vislumbran alternativas mejores para explicar la evoluci\u00f3n de la vida sobre la Tierra. Adem\u00e1s, se ha reunido tal c\u00famulo de evidencias a favor del darwinismo y en contra de las otras teor\u00edas, que dudar de \u00e9l como responsable importante de los cambios evolutivos es una demostraci\u00f3n de ignorancia, o efecto del enceguecimiento que producen los prejuicios ideol\u00f3gicos\u201d. <\/p>\n<p>Es en este sentido que debe comprenderse el car\u00e1cter absoluto de la verdad. Cuando hablamos de verdades absolutas no nos referimos a cuestiones obvias del tipo \u201cpara vivir necesitamos ingerir alimentos, el fuego quema, si permaneces demasiado tiempo expuesto a bajas temperaturas podr\u00e1s pescar un resfriado\u201d o el hecho de que ustedes existan independientemente de mi consciencia. Esas son cuestiones indiscutibles o del llamado sentido com\u00fan. Lo que se encuentra en juego aqu\u00ed es si los conocimientos cient\u00edficos son capaces de brindarnos esa verdad y si cualquier afirmaci\u00f3n es v\u00e1lida o si debe obedecer a patrones objetivos que comprueben experimentalmente su veracidad. Considero que s\u00ed existen patrones objetivos para determinar la veracidad o falsedad de una idea. Y esto, que es tan evidente y que c\u00e9lebres pensadores ponen en tela de juicio, testimonia que la pr\u00e1ctica concreta, los avances tecnol\u00f3gicos y la vida cotidiana demuestran de muchas formas la capacidad humana de alcanzar la verdad objetiva y de que no todo lo que el hombre opine, ni lo que las tradiciones culturales imponen por verdadero sean igualmente v\u00e1lidas como el cuerpo de conocimientos que la ciencia ha logrado adquirir. <\/p>\n<p>Nuestros conocimientos acerca de los secretos de la naturaleza, la sociedad y el Universo pueden ser obtenidos y profundizados en el desarrollo de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre verdad relativa y verdad absoluta ya que, por un lado, son siempre incompletos, relativos y necesitan ser  profundizados con el avance de la ciencia, la t\u00e9cnica y la pr\u00e1ctica social y, por otro lado, son capaces de proporcionarnos la verdad absoluta que se va concretando con cada paso que el hombre da, mientras su conciencia penetra en las profundidades del mundo objetivo y su inagotable fuente de conocimiento. <\/p>\n<p>Si las verdades fueran \u00fanicamente absolutas, las posibilidades de conocer a futuro ser\u00edan nulas y las investigaciones, absurdas o in\u00fatiles, pues estar\u00edamos trabajando sobre un campo acabado, incapaz de brindarnos m\u00e1s y mejor conocimiento. Si las verdades fueran \u00fanicamente relativas y no fueran capaces de proporcionarnos aspectos absolutos de la realidad, ser\u00eda in\u00fatil indagarnos acerca del universo, pues cada idea que de \u00e9l nos hagamos no corresponder\u00eda a las leyes objetivas de la realidad y cada investigaci\u00f3n ser\u00eda algo est\u00e9ril, porque la realidad se reducir\u00eda a la percepci\u00f3n del sujeto o del grupo social aislado. As\u00ed, la posibilidad de sistematizar un cuerpo de conocimientos coherente, que nos explique el universo; y, en funci\u00f3n de ello, aplicar esos conocimientos en la pr\u00e1ctica para el avance de la sociedad y la satisfacci\u00f3n de las necesidades ser\u00eda una empresa ut\u00f3pica, pues para ello necesitamos de verdades universales cuya existencia ser\u00eda negada si limitamos nuestros conocimientos al relativismo. <\/p>\n<p>De aqu\u00ed se comprende lo err\u00f3neo de creer que los opuestos absoluto y relativo son dos extremos irreconciliables, pues dentro del conocimiento representan dos aspectos que, si bien aparentan excluirse, son los que posibilitan su avance y los que concretan su aut\u00e9ntica validez. Es una pareja de contrarios que surte el espiral dial\u00e9ctico del conocimiento. <\/p>\n<p>La capacidad cognoscitiva del ser humano, cristalizada en la ciencia, la raz\u00f3n y la objetividad est\u00e1 evidenciada en las constantes y pr\u00f3digas aplicaciones pr\u00e1cticas de la ciencia. Es cierto que la ciencia se abre camino a trav\u00e9s de los errores, pero casi nunca sucede que una teor\u00eda cient\u00edfica sea totalmente falsa, pues a cada paso va depurando sus errores y encontrando en su lugar nuevos aciertos que llenan cada vez m\u00e1s esos vac\u00edos inherentes al momento hist\u00f3rico en que surge o se ubica una idea cient\u00edfica. <\/p>\n<p>La superioridad de la ciencia en su competencia para proporcionarnos la verdad universal es evidente. Si los conocimientos que se han logrado, por ejemplo en gen\u00e9tica, no fueran verdaderos, no ser\u00edan posibles los avances realizados en materia de biotecnolog\u00eda y sus aplicaciones particulares, como el Ma\u00edz Bt que, al ser gen\u00e9ticamente modificado, es capaz de producir la prote\u00edna Bacillus thuringiensis que lo protege del ataque de su principal plaga, lo que a su vez repercute en un menor uso de plaguicidas y, por lo tanto, en una menor contaminaci\u00f3n del medio ambiente derivada del uso de esos productos qu\u00edmicos. Si la F\u00edsica de los rayos X no tuviera conocimientos verdaderos y se tratara de simples falacias o conceptos vac\u00edos, ser\u00eda imposible tomar radiograf\u00edas y detectar fracturas, tumores y aneurismas, para establecer su adecuado tratamiento. Si la Biolog\u00eda no tuviera conocimientos verdaderos sobre los virus y sus mutaciones, ser\u00eda imposible el desarrollo de vacunas eficientes y ser\u00edan in\u00fatiles las investigaciones que se adelantan para el tratamiento del VIH y  otras enfermedades que acechan a la humanidad. Si no fueran verdades lo que se sabe sobre la gravedad y el funcionamiento del universo con arreglo a leyes, ser\u00eda imposible poner sat\u00e9lites en \u00f3rbita y realizar investigaciones que nos permitan ensanchar nuestra comprensi\u00f3n del cosmos y descubrir la manera de c\u00f3mo se ha llevado a cabo su largu\u00edsimo proceso de evoluci\u00f3n&#8230; Y un largo, muy largo, etc\u00e9tera. <\/p>\n<p>En pocas palabras, si no fu\u00e9ramos capaces de obtener conocimientos verdaderos, opuestos a los vicios del dogma y del relativismo radical, jam\u00e1s hubi\u00e9ramos podido hacer semejante civilizaci\u00f3n, pues el mundo ser\u00eda algo extra\u00f1o a nuestro entendimiento, ser\u00edamos incapaces para transformar la naturaleza y as\u00ed no hubi\u00e9ramos podido sobrevivir como especie. <\/p>\n<p><strong>Contra el oscurantismo contempor\u00e1neo<\/strong> <\/p>\n<p>Como hemos visto, la ciencia es un valioso tesoro que debemos cuidar y defender por las importantes implicaciones que su desarrollo tiene para la humanidad.  De sus aplicaciones depende, de manera definitiva, la soluci\u00f3n de los m\u00e1s importantes problemas de la sociedad contempor\u00e1nea. Su desarrollo es nuestra \u00fanica garant\u00eda para acceder a la verdad y transformar el mundo para resolver nuestras necesidades fundamentales y las que van surgiendo mientras el tiempo avanza. <\/p>\n<p>Si la sociedad pretende liberarse de los grilletes de la ignorancia, el fanatismo y la supercher\u00eda, deber\u00e1 apropiarse del m\u00e9todo y los principios de la ciencia y erigirlos en piedra angular de su cultura.  La ciencia le permite al hombre tener una presentaci\u00f3n de la realidad tal como es, sin accesorios fant\u00e1sticos que surgen como fruto de la incomprensi\u00f3n del mundo exterior y de s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>Hace mucho que la ciencia es la forma m\u00e1s confiable de conquistar conocimientos. Despu\u00e9s del extenso periodo oscurantista de la Edad Media, el ser humano comenz\u00f3 a comprender que s\u00f3lo la raz\u00f3n, la objetividad y la experiencia podr\u00edan ayudarle a conocer el mundo y a transformarlo en su propio beneficio. Tambi\u00e9n comprendi\u00f3 que, para elevar su condici\u00f3n humana y sus valios\u00edsimas capacidades, no pod\u00eda depositar sus esperanzas en manos de las extra\u00f1as fuerzas que el dogmatismo religioso le impon\u00eda, sino que deb\u00eda comenzar a desentra\u00f1ar la verdad del universo con base en la racionalidad y las leyes objetivas del universo. El sentido de la existencia no se encontraba en prepararse y resignarse para una mejor vida de ultratumba sino en comprender el funcionamiento del mundo y con base en ello lograr la aut\u00e9ntica libertad, pues s\u00f3lo sobre esa s\u00f3lida base es posible actuar conscientemente para alcanzar determinados prop\u00f3sitos; nuestra libertad, nuestro libre albedr\u00edo, estar\u00e1n determinados y subordinados por el grado en que comprendamos c\u00f3mo funciona esa realidad objetiva, esas relaciones causales y necesarias entre los fen\u00f3menos. La ciencia permiti\u00f3 al hombre liberarse de prejuicios religiosos y avanzar hacia una comprensi\u00f3n verdadera del mundo. <\/p>\n<p>Tampoco tard\u00f3 la ciencia en convertirse en factor determinante de la producci\u00f3n. Para elevar el nivel de vida de la sociedad era necesario que los medios de producci\u00f3n de bienes materiales cambiaran radicalmente; deb\u00edan tomar una gran distancia de las r\u00fasticas formas del feudalismo medieval. Para que estos cambios cualitativos en la producci\u00f3n fueran posibles, se necesitaba  una revoluci\u00f3n en las ideas y esa revoluci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda realizarse mediante la promoci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. As\u00ed, la ciencia se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de progreso.  El cascar\u00f3n herrumbroso que paraliz\u00f3 a la ciencia durante la noche medieval comenz\u00f3 a resquebrajarse progresivamente, aportando, a cada alumbramiento, conquistas de inmenso valor para el avance de la humanidad. Tales conquistas s\u00f3lo fueron posibles gracias a que los hombres de ciencia del periodo posterior al medioevo entregaron sus mejores esfuerzos por rescatar la tradici\u00f3n cl\u00e1sica que el oscurantismo hab\u00eda intentado sepultar. <\/p>\n<p>La cultura cient\u00edfica se hab\u00eda impuesto y dicha imposici\u00f3n ser\u00eda tan s\u00f3lo el comienzo de un desarrollo cada vez m\u00e1s acelerado que se extiende hasta nuestros d\u00edas. Las banderas de la objetividad, la raz\u00f3n y el m\u00e9todo experimental hab\u00edan puesto sus estacas sobre la d\u00e9bil y erosionada tierra de la credulidad y la tiran\u00eda. Ahora la luz de la ciencia disipaba las tinieblas de la ignorancia  y la superstici\u00f3n; el ser humano avanzaba hacia la verdad que se le hab\u00eda negado por tantos siglos, por fin pod\u00eda salir del atraso intelectual que le hab\u00edan impuesto en la \u00e9poca precedente. <\/p>\n<p><strong>Neo-oscurantismo<\/strong> <\/p>\n<p>No obstante las bases que estableci\u00f3 la Revoluci\u00f3n Cient\u00edfica y los hechos de ayer y de hoy que corroboran la supremac\u00eda de la ciencia sobre la creencia y la fe, podemos advertir, a estas alturas, que a\u00fan subsisten ingentes manifestaciones de oscurantismo que se resisten a desaparecer, como testimonios vivos de superstici\u00f3n, irracionalidad y credulidad, desde el culto al relicario de bronce que encierra una gota de sangre de Juan Pablo II hasta la pr\u00e1ctica de estramb\u00f3ticas y \u201calternativas terapias\u201d con pinchazos de agujas en las orejas. <\/p>\n<p>Proliferan los charlatanes y los brujos que curan enfermedades o prometen un futuro exitoso por medio de m\u00e1gicos procedimientos; la astrolog\u00eda, la numerolog\u00eda y la lectura del tarot son promovidas por los medios de comunicaci\u00f3n sin preocuparse por difundir con el mismo empuje la astronom\u00eda y las matem\u00e1ticas; abundan las revistas especializadas en clarividencia, necromancia o telepat\u00eda, todo presentado, obviamente, como cuesti\u00f3n comprobada. Se prefiere el chamanismo, la curander\u00eda, a la medicina cient\u00edfica, con graves consecuencias sociales, culturales y de salud p\u00fablica. <\/p>\n<p>Toda esta irracionaloman\u00eda, adobada con toda clase de artima\u00f1as ret\u00f3ricas y publicitarias, es presentada como la llegada de la humanidad a una nueva era de fortuna y armon\u00eda, en la cual, como es obvio, la ciencia ser\u00e1 desechada, por inhumana, antinatural y perjudicial; entroniz\u00e1ndose, en cambio, el imperio de lo alternativo, natural, humano, ancestral, tradicional, espiritual y hasta oriental, astral y amaz\u00f3nico. <\/p>\n<p>En el campo del charlatanismo (charlataner\u00eda acad\u00e9mica) es notable la influencia de la teor\u00eda del Dise\u00f1o Inteligente (un intento ingenioso por reencauchar \u201ccient\u00edficamente\u201d el viejo creacionismo), el cual prescinde de las suficientes evidencias que sustentan la veracidad de la teor\u00eda evolucionista. Tal parece que el fanatismo superado despu\u00e9s de la Edad Media a\u00fan no ha desaparecido y en la actualidad prosperan manifestaciones acient\u00edficas y anticient\u00edficas que siembran confusi\u00f3n y necesitan ser combatidas, con armas intelectuales claro est\u00e1, para proseguir el camino que la ciencia ha venido andando hace siglos y que tantos \u00e9xitos ha tra\u00eddo para la vida material de las personas as\u00ed como para su desarrollo intelectual. <\/p>\n<p>No podemos dejar que la tradici\u00f3n cient\u00edfica y avanzada ceda ante las pr\u00e1cticas anticient\u00edficas propias del medioevo; dejar el m\u00e1s peque\u00f1o lugar al resurgimiento de estas tendencias es dar pasos hacia atr\u00e1s en el avance del conocimiento. La ciencia es nuestra \u00fanica luz en el camino hacia la verdad. <\/p>\n<p><strong>En rescate de una concepci\u00f3n cient\u00edfica del mundo<\/strong> <\/p>\n<p>Como se puede ver, desviarse del cauce que ha venido transitando la ciencia significa retroceder al oscurantismo, por m\u00e1s que \u00e9ste intente esconderse entre las sutilezas del mundo contempor\u00e1neo tomando tantos disfraces que incluso entre los intelectuales logra enraizar sus ideas. Abandonar la ciencia significa abandonar la verdad pues s\u00f3lo puede ser obtenida y profundizada mediante la aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo cient\u00edfico; todas las promesas alternativas de llegar a la vedad son s\u00f3lo quimeras. Aunque muchos pongan el grito en el cielo y proclamen que han superado la modernidad y que hemos entrado en la posmodernidad; y por m\u00e1s que algunos intelectuales echen mano de un oscuro discurso atiborrado de lenguaje ininteligible para proclamar la superaci\u00f3n del pensamiento racional heredado de la Ilustraci\u00f3n, lo cierto es que seguimos trabajando sobre las bases que se establecieron desde la Revoluci\u00f3n Cient\u00edfica y, negar dicha herencia es hacer caso omiso de los hechos o hacerse el ciego ante las innumerables pruebas que sustentan la prevalencia de esa l\u00ednea racional: la ciencia y el conocimiento est\u00e1n presentes en todas partes; en todo lo que nos rodea. <\/p>\n<p>No podemos dejar que la irracionalidad y la mentira se inmiscuyan en la mentalidad de la las personas cuando poseemos una herramienta tan valiosa como el m\u00e9todo cient\u00edfico que ensancha nuestras posibilidades de llegar a la verdad y nos permite mirar el mundo cada vez con mayor claridad y profundidad. <\/p>\n<p>Es cierto que hay muchas cuestiones frente a las cuales la ciencia no tiene respuesta definitiva. La superstici\u00f3n, la seudociencia y el enga\u00f1o suelen arrojarse, con frecuencia, a llenar esos vac\u00edos. Pero se necesita tener en claro que no hay misterio que la ciencia no pueda llegar a resolver; solo se necesita de paciencia y la investigaci\u00f3n disciplinada. La verdad cient\u00edfica va avanzando en la medida en que las condiciones socio-hist\u00f3ricas le sean favorables. Es la condici\u00f3n ineludible en el desarrollo del conocimiento. Lo que hoy se sabe no se sab\u00eda ayer, y muchas de las cosas que hoy no conocemos, con seguridad, ser\u00e1n dilucidadas ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>Hoy la humanidad ha extendido sus esperanzas y su calidad de vida gracias al desarrollo de la ciencia. La soluci\u00f3n desconocida a muchos de los problemas del pasado hoy est\u00e1 a nuestro alcance, as\u00ed como muchos problemas que hoy parecen irresolubles, ser\u00e1n solucionados en el futuro porque la ciencia es un espiral que no detiene su desarrollo. Todo esto es un ejemplo del car\u00e1cter progresivo del conocimiento, de que podemos ir conociendo a cada paso la verdad, un conocimiento mayor cuantitativamente y cualitativamente. Pero nada de esto ser\u00eda posible sin el m\u00e9todo cient\u00edfico. <\/p>\n<p>El conocimiento nunca deja de avanzar, pues el mundo mismo posee un car\u00e1cter din\u00e1mico; siempre estar\u00e1 planteando nuevos retos y problemas que la acci\u00f3n cient\u00edfica puede resolver. Aunque nuestro c\u00famulo de conocimientos sea s\u00f3lo una part\u00edcula de toda la multiplicidad y variedad que el Universo nos plantea, es lo m\u00e1s valioso que el hombre ha podido lograr en su desarrollo cultural a lo largo de la historia. Por eso siempre podremos saber m\u00e1s, siempre podremos ensanchar el campo de nuestro conocimiento. No hay cosas que no podamos conocer, s\u00f3lo hay cuestiones a\u00fan desconocidas que saldr\u00e1n m\u00e1s tarde a la luz. Lo desconocido y lo aparentemente misterioso no pueden ser interpretados a la ligera y al margen del rigor cient\u00edfico, ese modo de proceder le abre la ventanilla a la irracionalidad y la superstici\u00f3n. <\/p>\n<p>De ah\u00ed la necesidad de adoptar una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo. Es un arma eficaz contra el enga\u00f1o y la mentira. No se trata s\u00f3lo de reconocer los avances de la ciencia, sino de adoptar su m\u00e9todo como una forma de pensar; una forma racional, objetiva, desprendida por completo de la especulaci\u00f3n infundada. Desde el momento en que el hombre divorcia sus concepciones de la objetividad, el experimento y la raz\u00f3n, se entrega a la est\u00e9ril especulaci\u00f3n y la adopci\u00f3n de esas ideas cobran el precio de la inutilidad pr\u00e1ctica, cuesti\u00f3n que resulta mucho m\u00e1s nociva cuando logra inmiscuirse en la intelectualidad de pa\u00edses como el nuestro, donde la ciencia resulta indispensable para salir del lodazal de pobreza y atraso material y cultural en que se encuentra sumergida nuestra sociedad. <\/p>\n<p>Por eso considero que la ciencia debe ser popularizada, y debe representar el sustrato vital e inamovible de la filosof\u00eda. La filosof\u00eda reflexiona y saca conclusiones generales acerca de los fen\u00f3menos del mundo, pero reflexionar desconociendo el m\u00e9todo y los avances de la ciencia es filosofar sin base. Es cierto que la poblaci\u00f3n se encuentra, a menudo, desligada de la ciencia, pero podemos impedir que esta tendencia siga avanzando. Si el ciudadano com\u00fan carece normalmente de esos valiosos fundamentos, es a\u00fan m\u00e1s grave que la comunidad filos\u00f3fica carezca de ellos. Es responsabilidad nuestra adquirir una cultura cient\u00edfica como base para encontrar la verdad y es tambi\u00e9n nuestra tarea popularizar esa verdad. El mundo necesita de una concepci\u00f3n cient\u00edfica para enfrentar los grandes retos que enfrenta la humanidad. Las interpretaciones subjetivas estar\u00e1n m\u00e1s limitadas al car\u00e1cter de opini\u00f3n y alejadas de la verdad mientras m\u00e1s se est\u00e9 alejado de una concepci\u00f3n cient\u00edfica del mundo. <\/p>\n<p>El ser humano es un ser social e hist\u00f3rico y, en \u00faltimas,  un producto del movimiento del mundo material. El pensamiento es igualmente un atributo de ese inmenso mundo material, por m\u00e1s que algunas personas encuentren en este planteamiento una simplificaci\u00f3n del alma humana.  El hecho es que el esp\u00edritu, al ser un producto de la materia altamente desarrollada (el cerebro humano) debe, en consecuencia, emitir sus explicaciones e interpretaciones sobre la base del conocimiento de las leyes que dominan el comportamiento del universo; esa es la \u00fanica forma de obtener aciertos en la pr\u00e1ctica y de tomar distancia de la in\u00fatil especulaci\u00f3n desligada de la objetividad. Podremos pasarnos la vida a la luz de una amena charla intelectual especulativa, acompa\u00f1ada de cigarrillos y vino, pero siempre ser\u00e1 est\u00e9ril si nuestras ideas no se contrastan con la realidad, con pr\u00e1ctica. <\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong> <\/p>\n<p>La ciencia, como m\u00e9todo para encontrar la verdad, forma de ver el mundo, cuerpo acumulativo de conocimientos, factor determinante en la producci\u00f3n, es insustituible para jalonar el progreso de las naciones y para resolver sus problemas y satisfacer sus necesidades. De ah\u00ed se desprende la importancia de promover un proyecto independiente en ciencia y tecnolog\u00eda, as\u00ed como tambi\u00e9n la divulgaci\u00f3n de sus avances y principios, de tal modo que, por un lado, apalanquemos nuestro propio bienestar y desarrollo sin condicionamientos externos, y, del otro, irrumpir en un per\u00edodo, \u00e9ste s\u00ed nuevo, en el que la ciencia haga parte de la cotidianidad y la cultura popular. <\/p>\n<p>La posibilidad de tener acceso al conocimiento del mundo es, adem\u00e1s de una labor pr\u00e1ctica para el progreso, una cuesti\u00f3n moral propia de los sistemas sociales avanzados, pues presupone que el conocimiento no es exclusividad de una \u00e9lite sino un bien com\u00fan que le da a cada individuo el poder de acceder a la verdad y de participar en el mundo con los pies en la tierra y no adormecido por las distintas formas de manipulaci\u00f3n mental que circundan el mundo contempor\u00e1neo. La vida de la sociedad colombiana se mueve lenta y totalmente marginada del desarrollo cient\u00edfico que s\u00ed prospera en las sociedades avanzadas; en lugar de ello se arraiga el fanatismo y las diversas formas de superstici\u00f3n y confusi\u00f3n ideol\u00f3gica, entorpeciendo el proceso de transformaci\u00f3n que nuestra sociedad reclama con tanta justicia e impaciencia. <\/p>\n<p>Podr\u00e1n algunos no compartir esta posici\u00f3n y negar la necesidad de desarrollar la ciencia por diferentes razones; sea apelando a los desastres ambientales, o a las guerras at\u00f3micas o al falso humanismo que plantea la incompatibilidad entre ciencia y espiritualidad. Lo cierto es que esas posiciones les convierten en ingenuos colaboradores de la conservaci\u00f3n del desastroso orden actual, pues no est\u00e1n comprendiendo que la ruina ambiental se debe al atraso de la t\u00e9cnica y al car\u00e1cter depredador del capitalismo; que si la ciencia se ha visto involucrada en los desmanes de la guerra ha sido por encontrarse al servicio de intereses opuestos a los de las amplias mayor\u00edas y no por su propia \u00edndole; y que la ciencia, lejos de ser incompatible con la espiritualidad, eleva hasta lo m\u00e1s alto los esp\u00edritus; en palabras de Carl Sagan, \u201cen su encuentro con la naturaleza, la ciencia provoca invariablemente reverencia y admiraci\u00f3n. El mero hecho de entender algo es una celebraci\u00f3n de la uni\u00f3n, la mezcla, aunque sea a escala muy modesta, con la magnificencia del cosmos\u2026La ciencia no solo es compatible con espiritualidad sino que es una fuente de espiritualidad profunda. Cuando reconocemos nuestro lugar en la inmensidad de a\u00f1os luz y en el paso de las eras, cuando captamos la complicaci\u00f3n, belleza y sutileza de la vida, la elevaci\u00f3n de este sentimiento, la sensaci\u00f3n combinada de regocijo y humildad  es sin duda espiritual\u201d. Ciencia y humanismo son dos caras de una misma moneda, de la misma manera en que lo son anti-ciencia y opresi\u00f3n espiritual. <\/p>\n<p>Avancemos hacia una cultura cient\u00edfica, racional y que obedezca a las necesidades de la mayor\u00eda de la gente, pues la confusi\u00f3n y la irracionalidad no contribuir\u00e1n mas que ha perpetuar un sistema socioecon\u00f3mico caduco que conduce, a paso acelerado, hacia la decadencia, la miseria y el atraso. Contribuyamos, pues, desde nuestro campo, al desarrollo de una sociedad nueva, para lo cual, como se dijo, es necesario aclarar nuestras ideas, sacudirnos de las talanqueras del posmodernismo filos\u00f3fico y enarbolar las banderas luminosas de la ciencia y el progreso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n La ponencia no pretende configurar una nueva propuesta dentro del \u00e1mbito de las ideas. El objetivo es m\u00e1s bien tomar distancia de ciertas corrientes de pensamiento que han venido ganando terreno hace ya varias d\u00e9cadas, convirti\u00e9ndose en una tendencia dominante dentro de la intelectualidad contempor\u00e1nea. 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