{"id":6337,"date":"2012-02-28T15:50:22","date_gmt":"2012-02-28T15:50:22","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/grillo-un-intento-de-minicuento-cientifico\/"},"modified":"2012-02-28T15:50:22","modified_gmt":"2012-02-28T15:50:22","slug":"grillo-un-intento-de-minicuento-cientifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/grillo-un-intento-de-minicuento-cientifico\/","title":{"rendered":"Grillo: Un intento de minicuento cient\u00edfico"},"content":{"rendered":"<p>El planeta contin\u00faa girando alrededor de su brillante estrella. Bajo las cerradas nubes de la atm\u00f3sfera los continentes, que hab\u00edan sido uno solo, se est\u00e1n despedazando en dos grandes masas rocosas. En los bosques de con\u00edferas y helechos gigantes no hay rastros de aromas florales. Las aguas y las tierras est\u00e1n dominadas por los lagartos terribles; en los cielos gobiernan los lagartos alados. Algunos de aquellos lagartos terribles se han cubierto de plumas\u2026 y esperan. En las selvas de este caluroso mundo, cuando sobre parte del orbe cae el manto de la noche, desde diversas madrigueras emergen unos cuerpos peque\u00f1os, peludos, que se mueven r\u00e1pida y nerviosamente, observan con cautela las siluetas de las ominosas sombras, olfatean el aire buscando alimento o al enemigo que los acecha\u2026 ellos tambi\u00e9n esperan, su oportunidad caer\u00e1 de los cielos.<\/p>\n<p>Al abrigo de una rama otro ser, con largas antenas, ojos saltones, de delicado y endurecido cuerpo, posado sobre sus seis articuladas patas hace rato emite un canto de amor y de guerra. Con \u00e9l avisa que es un amante dispuesto, pero tambi\u00e9n hace saber que ese es su sagrado territorio y que no permitir\u00e1 que rival alguno intente invadirlo. De hacerlo, tendr\u00e1 que afrontar las consecuencias. De pronto, sin saber c\u00f3mo, una fuerza tel\u00farica, inmanejable, apag\u00f3 su melod\u00eda para siempre. Lo que \u00e9l era qued\u00f3 intacto, completo, enterrado en el suelo, sumido en un sue\u00f1o de eones.<\/p>\n<p>El planeta azul segu\u00eda girando y vio como desde lo m\u00e1s oscuro del cosmos se dirig\u00eda contra \u00e9l una roca sideral. \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda? Cuando el aerolito choc\u00f3 contra la dura corteza continental todo se trastorn\u00f3 y la vida se hizo imposible para los que hasta entonces fueron los se\u00f1ores del orbe; su ocaso era inexorable. El cataclismo fue la oportunidad para los que eran minor\u00eda. El mundo se abr\u00eda para ellos y llegar\u00edan a dominarlo. En alguna parte el oscuro suelo segu\u00eda guardando al bello durmiente.<\/p>\n<p>Las masas continentales se fragmentaron y se unieron hasta llegar a ser lo que son hoy. En el pa\u00eds de Mao, tras 165 millones de a\u00f1os, las manos de unos paleont\u00f3logos de la Universidad de Beijing desenterraron el delicado cuerpo de aquel que hace tanto hab\u00eda dejado de cantar. Los rasgados ojos admiraron el hallazgo, era un f\u00f3sil bello, el cuerpo de un grillo bien conservado.<\/p>\n<p>En otra parte del mundo, en la muy inglesa Universidad de Bristol, estaba Fernando Montealegre, del pa\u00eds que se dice produce el caf\u00e9 m\u00e1s suave del mundo. Ya no es as\u00ed. \u00c9l es bi\u00f3logo, experto en fisiolog\u00eda, biomec\u00e1nica y ac\u00fastica. Todo un cerebro fugado. Fernando, el hijo de la Palmira Se\u00f1orial, y Daniel Robert, un suizo, llegaron a la milenaria China. Colombiano, helv\u00e9tico y chinos escudri\u00f1aron con el microscopio las alas fosilizadas del ort\u00f3ptero y se plantearon una pregunta que parec\u00eda no tener raz\u00f3n alguna: \u00bfc\u00f3mo cantaba el grillo que conoci\u00f3 los dinosaurios?<\/p>\n<p>Se armaron con poderosos instrumentos computarizados, escucharon los cantos de  grillos del Choc\u00f3 y de los que est\u00e1n presos en la isla de Gorgona, compararon la anatom\u00eda de sus alas con las del f\u00f3sil pues ellas son el insect\u00edvoro viol\u00edn para estridular, dise\u00f1aron modelos, se valieron de la hermosa abstracci\u00f3n num\u00e9rica, siguieron el camino del m\u00e9todo cient\u00edfico y tras muchos esfuerzos lograron recrear el canto que con seguridad el malogrado tenor (bautizado con el sugestivo nombre de Archaboilus musicus) entonaba en medio de un bosque jur\u00e1sico.<\/p>\n<p>Pero no pod\u00eda faltar el fantoche que se atrevi\u00f3, con sorna, a preguntar: \u00bfy eso para qu\u00e9 sirve? Con paciencia, que es la marca del hombre sabio, Fernando le explic\u00f3 que lo aprendido tendr\u00eda importantes aplicaciones en el campo de las comunicaciones m\u00f3viles, para la construcci\u00f3n de microsensores y otras maravillas que la tecnolog\u00eda pudiera desarrollar. Pero tambi\u00e9n le dijo: \u201cLos seres humanos somos nuevos en este planeta y debemos aprender del pasado, y trabajar por lograr el mayor conocimiento cient\u00edfico hacia el futuro. Esta es la \u00fanica esperanza que tenemos para estar cada vez menos gobernados por la superstici\u00f3n\u201d. Ante la contundencia de las palabras, el otro prefiri\u00f3 callar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El planeta contin\u00faa girando alrededor de su brillante estrella. Bajo las cerradas nubes de la atm\u00f3sfera los continentes, que hab\u00edan sido uno solo, se est\u00e1n despedazando en dos grandes masas rocosas. 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