{"id":6332,"date":"2012-02-27T18:55:40","date_gmt":"2012-02-27T18:55:40","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/en-memoria-de-guillermo-alberto-arevalo\/"},"modified":"2012-02-27T18:55:40","modified_gmt":"2012-02-27T18:55:40","slug":"en-memoria-de-guillermo-alberto-arevalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/en-memoria-de-guillermo-alberto-arevalo\/","title":{"rendered":"En memoria de Guillermo Alberto Ar\u00e9valo"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo ser, al mismo tiempo, un cr\u00edtico literario y un militante partidista? \u00bfC\u00f3mo ser un hombre de profundas e indeclinables convicciones de izquierda y un profesor de literatura que distingue \u2013y ense\u00f1a a sus alumnos a distinguir- entre valor est\u00e9tico y valor pol\u00edtico? \u00bfC\u00f3mo aunar todo eso y, al mismo tiempo, ser un poeta intimista y solitario? \u00bfC\u00f3mo hacer compatibles, por ejemplo, la pasi\u00f3n cr\u00edtica y la pasi\u00f3n pol\u00edtica? \u00bfLa poes\u00eda y la militancia de partido? Podr\u00eda decirse que Guillermo Alberto Ar\u00e9valo nunca encontr\u00f3 la mutua exclusi\u00f3n entre estos supuestos contrarios. \u00c9l fue un cr\u00edtico literario militante y un profesor igualmente militante, si por tal se entiende no el sectario que convierte cada frase en una consigna de su secta, sino el que sabe que en el trasfondo del texto que escribe o del curso que ense\u00f1a siempre brillar\u00e1n, impl\u00edcitos, los principios y valores m\u00e1s universales por los que lucha en todos los frentes, sin descartar hacerlos expl\u00edcitos cuantas veces lo considere conveniente. Tal vez por paradojas de la edad, Ar\u00e9valo, que en su juventud hab\u00eda  intentado ser un poeta pol\u00edticamente comprometido, camino en el cual no hizo un largo recorrido, fue en sus \u00faltimos a\u00f1os un sorprendente poeta de la sujetividad reconcentrada, logro notable alcanzado con los 23 poemas de su libro de versos: Hay un grito escondido, publicado en 2003. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s public\u00f3 otro, Habanera, igualmente \u00edntimo.<\/p>\n<p>Ser profesor de literatura se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s problem\u00e1tico para la generaci\u00f3n que comenz\u00f3 su carrera acad\u00e9mica en los setenta. Ar\u00e9valo se inici\u00f3 como un joven profesor muy bien preparado en su campo, muy aguerrido en la lucha pol\u00edtica universitaria, y lleno de ideas e ideales que fueron el fundamento de su docencia. Comenz\u00f3 a escribir y publicar muy temprano. Sus dos libros m\u00e1s conocidos en el \u00e1mbito de la cr\u00edtica acad\u00e9mica, el titulado C\u00e9sar Vallejo, poes\u00eda en la historia, y el que recopila la Obra Po\u00e9tica de Luis Carlos L\u00f3pez acompa\u00f1ada de un largo pr\u00f3logo, de aproximadamente cien p\u00e1ginas, lo m\u00e1s pol\u00e9mico y lo m\u00e1s debatido que public\u00f3, fueron escritos antes de cumplir los treinta a\u00f1os. La universidad p\u00fablica era entonces el lugar adecuado para hacer una vida de docente-escritor, sin perder la autonom\u00eda propia de quien se responsabiliza por lo que escribe y lo que ense\u00f1a. Se supon\u00eda que la universidad era eso: la patria de las pasiones intelectuales, disciplinadas por la cultura de las humanidades y de las ciencias sociales. Y la finalidad de la docencia sal\u00eda de ah\u00ed: comunicar la pasi\u00f3n por el conocimiento y el ideal de la reflexi\u00f3n aut\u00f3noma, ilustrada por la lectura cr\u00edtica de los textos cl\u00e1sicos en las distintas \u00e1reas del saber.<br \/>\nEnfrentar la reciente idea de universidad y sus transformaciones en el primer decenio del nuevo siglo no fue tarea f\u00e1cil para los veteranos de la lucha de clases, como Ar\u00e9valo. No fue solo ser testigo de c\u00f3mo el Estado iba renunciando a su deber de financiar la educaci\u00f3n p\u00fablica y c\u00f3mo lo p\u00fablico se privatizaba y degradaba cada vez m\u00e1s, ni fue solo la evidencia de que los m\u00e9todos y fines empresariales comenzaban a primar sobre los m\u00e9todos y fines acad\u00e9micos, hasta subordinarlos y envilecerlos, sino tambi\u00e9n contemplar el triste espect\u00e1culo del profesor que debe hacer publicidad a sus cursos para reclutar estudiantes, \u00fanica forma de sobrevivir en un medio en el que la competencia mercantil por resultados cuantitativos se ha convertido en la \u00fanica ley, cuya consecuencia inevitable es un mercado de cursos que compiten por el \u00e9xito con ofertas ligeras, de fr\u00edvolas modas y jergas acad\u00e9micas, en las que el profesor viene a ser la estrella pop de la escena. Las dos palabras clave de la universidad de los setenta, autonom\u00eda y cr\u00edtica, se cambiaron luego por competitividad y recorte de gastos. No pocas de las depresiones del final de su vida las debi\u00f3 Guillermo Alberto a esta situaci\u00f3n de la universidad y a tener que sufrir a algunos de sus colegas, incluso ex-combatientes de mejores causas, que ejerc\u00edan y ejercen como lugartenientes de tales pol\u00edticas y las aplican con celo como si se tratara de f\u00f3rmulas salvadoras.<\/p>\n<p>El ejercicio de la cr\u00edtica literaria fue, para \u00e9l, hasta cierto punto, una extensi\u00f3n de la c\u00e1tedra. No ser\u00eda disminuir su valor afirmar que es, con frecuencia, cr\u00edtica did\u00e1ctica y comparte los mismos fines de la docencia. Los profesores escribimos ante todo para nuestros alumnos, afirm\u00f3 alguna vez. Ar\u00e9valo era un interlocutor de sus estudiantes, intelectualmente muy generoso con ellos por fuera de la clase, y estaba dispuesto, como muy pocos, a prologar o rese\u00f1ar los libros primerizos de sus alumnos. Los fundamentos te\u00f3ricos de sus escritos, igual que de sus clases, se asentaban en el pensamiento marxista, en especial en las obras te\u00f3ricas y en los ensayos anal\u00edticos de Georg Luk\u00e1cs. De \u00e9l tom\u00f3, ante todo, la categor\u00eda a la vez est\u00e9tica y pol\u00edtica de realismo. Y armado con ella emprendi\u00f3 su primer trabajo de envergadura: el pr\u00f3logo a la obra po\u00e9tica de Luis Carlos L\u00f3pez. Ar\u00e9valo sostiene, sin rodeos y sin atenuantes, no solo que la poes\u00eda del \u201cTuerto\u201d L\u00f3pez es realista sino que de ah\u00ed proviene todo su valor est\u00e9tico. Y a partir de lo anterior, argumenta que \u201cla obra de L\u00f3pez es revolucionaria porque es realista\u201d. La pol\u00e9mica no tard\u00f3 en desatarse. Por primera vez un cr\u00edtico literario colombiano se atrev\u00eda a hablar de poes\u00eda con terminolog\u00eda marxista. Pero el joven cr\u00edtico sab\u00eda exactamente de qu\u00e9 hablaba y precis\u00f3 los significados de sus t\u00e9rminos. Por \u201crealista\u201d entend\u00eda esa clase de arte que no se limita a observar la superficie de la realidad, lo meramente contingente,  y a reproducirla en su minucia por medios art\u00edsticos, sino aquel que produce una imagen de lo real concreto, una forma art\u00edstica en la que se unifican lo aparente y lo esencial, las grandes contradicciones hist\u00f3ricas que dinamizan los procesos de cambio en un momento hist\u00f3rico determinado, representadas en s\u00edntesis indisoluble con el mundo cotidiano y cambiante. Ar\u00e9valo polemiz\u00f3 en defensa de esta concepci\u00f3n est\u00e9tica que signific\u00f3, para \u00e9l, ni m\u00e1s ni menos, la convicci\u00f3n de que el arte es conocimiento de la realidad y no entretenimiento de gentes ociosas. Nunca abandon\u00f3 esta posici\u00f3n cuyas implicaciones son a la par est\u00e9ticas y pol\u00edticas ni se intimid\u00f3 por el dudoso argumento de que ya hab\u00eda pasado de moda. La complement\u00f3, en cambio, con una n\u00f3mina de te\u00f3ricos que inclu\u00eda a Brecht, a Sartre y a Bajt\u00edn, entre otros.  Lo que s\u00ed hizo, con el pasar de los a\u00f1os y el buen criterio que le dej\u00f3 la experiencia acumulada en la c\u00e1tedra y la escritura, fue ir despojando su vocabulario cr\u00edtico de toda jerga te\u00f3rica, marxista o de otro tipo. Ar\u00e9valo fue un escritor eminentemente legible, aun en sus textos m\u00e1s acad\u00e9micos, as\u00ed como fue un expositor claro y did\u00e1ctico como el que m\u00e1s en clases y conferencias. Eso form\u00f3 parte de su cortes\u00eda con los alumnos y de sus buenas maneras de intelectual.<\/p>\n<p>En sus tiempos de estudiante en la universidad de los Andes public\u00f3 Guillermo Alberto un tomito de poemas titulado Andamos formando un amanecer. Era la poes\u00eda pol\u00edtica de la \u00e9poca, muy preocupada por el mensaje y poco por el cuidado en la dicci\u00f3n po\u00e9tica. La edici\u00f3n fue hecha por un grupo de estudiantes, con todas las limitaciones que impon\u00edan las circunstancias, y nunca circul\u00f3 entre un p\u00fablico m\u00e1s amplio. Tres decenios se tard\u00f3 en publicar un segundo volumen, Hay un grito escondido, esta vez de poes\u00eda l\u00edrica, intimista, con un lenguaje muy cercano a lo coloquial, pero de un esmero admirable por la precisi\u00f3n de la palabra y la nitidez de la imagen. No desapareci\u00f3 de su poes\u00eda la preocupaci\u00f3n pol\u00edtica. Lo que desapareci\u00f3 fue la demagogia de la poes\u00eda pol\u00edtica. En versos de implacable autoconfesi\u00f3n, Ar\u00e9valo dej\u00f3 el testimonio po\u00e9tico de sus vivencias en cl\u00ednicas y casas de reposo, de sus dolores f\u00edsicos y de sus tormentos interiores. Habl\u00f3 de s\u00ed mismo y habl\u00f3 de otros que compart\u00edan sus males, con la comprensi\u00f3n de quien los sufre y los convierte luego en reflexi\u00f3n y material po\u00e9tico. Encontrar un libro equiparable en la poes\u00eda colombiana actual, con esa intensidad en la expresi\u00f3n y esa hondura en el pensar y en el sentir, ser\u00eda casi imposible. Ese tomito de setenta p\u00e1ginas deja al lector sumido en la paradoja de la poes\u00eda m\u00e1s aut\u00e9ntica: abrumado por la experiencia de un hombre que ha visitado mundos, reales y mentales, que los dem\u00e1s ni vislumbramos, y exaltado de goce por la dura belleza de las palabras. <\/p>\n<p>Hay un poema en este libro, una miniatura en la que aparece la imagen de un copet\u00f3n, un piaf, dice el autor, que el poeta ve por la ventana de su cuarto, probablemente en una de tantas cl\u00ednicas que conoci\u00f3. El copet\u00f3n se entretiene con dos palitos, como si estuviera en combate con ellos: uno es de paleta chupada, el otro es un gajo quebrado de rosal. Es el amanecer, por la ventana entra la luz y la confusa sinfon\u00eda de los trinos, saludos al d\u00eda o ecos quiz\u00e1  de alguna discusi\u00f3n indescifrable. La mirada del poeta sigue embebida en la contemplaci\u00f3n del \u201cpiaf\u201d y su lucha con los palitos. Como ha llovido, el copet\u00f3n resbala a cada rato sobre uno u otro. Parece un esquiador alpino, piensa el poeta. \u00bfQu\u00e9 significar\u00e1 todo esto? \u00bfQu\u00e9 le querr\u00e1n decir el copet\u00f3n y el amanecer, los trinos y los dos palitos? El poema ensaya una explicaci\u00f3n en diez palabras: con los palitos, el piaf se est\u00e1 haciendo unas muletas. Apoyado en ellas, su alma se echar\u00e1 a volar. La condensaci\u00f3n de la escena es una maravilla. Lo m\u00e1s peque\u00f1o convertido en alegor\u00eda: piaf significa gorri\u00f3n y es el nombre que eligi\u00f3 para s\u00ed misma la cantante francesa cuya alma caminaba en muletas pero volaba y trinaba como sus hom\u00f3nimos. El poeta se sent\u00eda parte de esa familia, los piaf, y ve\u00eda a su compa\u00f1ero de madrugada prepararse para el vuelo. Sin consignas, sin mencionar la palabra siquiera, es el poema de la esperanza. Y la esperanza del poeta, y de todo hombre, quiz\u00e1, as\u00ed sea profesor y cr\u00edtico literario, es volar y cantar, aunque en tierra necesite dos muletas: una de paleta chupada y la otra de rosal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo ser, al mismo tiempo, un cr\u00edtico literario y un militante partidista? \u00bfC\u00f3mo ser un hombre de profundas e indeclinables convicciones de izquierda y un profesor de literatura que distingue \u2013y ense\u00f1a a sus alumnos a distinguir- entre valor est\u00e9tico y valor pol\u00edtico? \u00bfC\u00f3mo aunar todo eso y, al mismo tiempo, ser un poeta intimista [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-6332","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6332","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6332"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6332\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6332"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6332"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6332"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}