{"id":6083,"date":"2011-11-04T21:33:02","date_gmt":"2011-11-04T21:33:02","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/las-relaciones-interamericanas-1810-1959-de-la-independencia-a-la-revolucion-cubana\/"},"modified":"2022-06-16T16:23:02","modified_gmt":"2022-06-16T16:23:02","slug":"las-relaciones-interamericanas-1810-1959-de-la-independencia-a-la-revolucion-cubana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/las-relaciones-interamericanas-1810-1959-de-la-independencia-a-la-revolucion-cubana\/","title":{"rendered":"Las relaciones interamericanas (1810-1959): De la independencia a la revoluci\u00f3n cubana"},"content":{"rendered":"<p>La trayectoria de las relaciones interamericanas<\/p>\n<p>Las relaciones interamericanas s\u00f3lo se inician en Am\u00e9rica con la consti\u00actuci\u00f3n de los estados-naci\u00f3n. El primer estado-naci\u00f3n se conforma en este Continente con la revoluci\u00f3n norteamericana de 1776. A \u00e9l le siguen los dem\u00e1s estados-naci\u00f3n producto del pro\u00acceso independentista en Am\u00e9rica Latina de las dos primeras d\u00e9cadas del siglo diecinueve. A medida que surgen y se consolidan los esta\u00acdos naciones en el Continente con el triunfo de las revoluciones de independencia nacional, las relaciones interamericanas van tomando forma.<\/p>\n<p>Primero, los contactos para defender la independencia; despu\u00e9s las negociaciones, conflictos y guerras para resolver los l\u00edmites del territorio; en seguida, la necesidad de defenderse ante los en-emigos exteriores; y, finalmente, el reconocimiento por parte del mundo, son elementos que obligan a los nuevos pa\u00edses a establecer contactos, tratados y pactos. As\u00ed va desarroll\u00e1ndose la idea de establecer alguna forma de unidad americana, aparte de la aspiraci\u00f3n federativa de las antiguas colonias espa\u00f1olas ideada por Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Relaciones interamericanas existen hist\u00f3ricamente, por tanto, desde el momento en que aparecen los estados-naci\u00f3n de tipo mo\u00acderno en el continente americano. Desde un principio quedan sig\u00acnadas por la lucha contra el colonialismo europeo. Es necesario, por tanto, partir de la revoluci\u00f3n de independencia en el conti\u00acnente, punto de partida ineludible si se quiere seguir un proceso dif\u00edcil, tormentoso, contradictorio, repleto de aspiraciones, colmado al mismo tiempo de frustraciones y no pocas amarguras, como ha sido el de las relaciones interamericanas.<\/p>\n<p>Antes de la llegada de Col\u00f3n al continente, Am\u00e9rica no ten\u00eda entidad en el conocimiento universal. No exist\u00eda como tal. Tampoco hab\u00eda adquirido el car\u00e1cter hist\u00f3rico definido que la har\u00eda un continente distinto a los hasta entonces conocidos. &#8220;Am\u00e9rica es otra cosa&#8221;, ha escrito el historiador colombiano Germ\u00e1n Arciniegas, para expresar la diferenciaci\u00f3n radical de este continente. No importa que los intentos y esfuerzos por convertirse en federaci\u00f3n americana, uni\u00f3n panamericana, confe\u00acderaci\u00f3n de pa\u00edses, pacto o comunidad, no hayan tenido mucho \u00e9xito.<\/p>\n<p>Desde el comienzo del movimiento independentista de Am\u00e9rica Latina en 1810 hasta la guerra hispano-norteamericana en 1898 las relaciones interamericanas se orientan a la b\u00fasqueda de una pol\u00edtica com\u00fan. Esta es la primera etapa de las relaciones inter\u00acamericanas. Al contrario, en una segunda etapa, despu\u00e9s de la intervenci\u00f3n norteamericana hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, esas relaciones oscilan entre el intervencionismo, la conciliaci\u00f3n y el en\u00acfrentamiento.<\/p>\n<p>Durante la Segunda Guerra Mundial, toda Am\u00e9rica Latina se une a Estados Unidos contra el Eje y se inicia un proceso de uni\u00f3n en torno a la seguridad del continente. En la postguerra, hasta el comienzo de la guerra fr\u00eda con el muro de Berl\u00edn en 1961 y el triunfo de la revoluci\u00f3n cubana en 1959, se restablece el objetivo de un prop\u00f3sito com\u00fan, pero ahora bajo la hegemon\u00eda de un pa\u00eds americano, Estados Unidos, convertido en la potencia m\u00e1s poderosa de la historia. Con la guerra fr\u00eda la situaci\u00f3n mundial conduce a una clasificaci\u00f3n pol\u00edtica de los pa\u00edses que se denomin\u00f3 tres mundos. Estados Unidos, parte del primer mundo como una de las superpotencias con la capacidad de controlar militarmente el mundo y Am\u00e9rica Latina toda como parte del tercer mundo subdesarrollado y sin posibilidad alguna de competir por el dominio de la tierra. En esta cuarta etapa, Am\u00e9rica Latina llega al final de la d\u00e9cada del ochenta en medio de la crisis de la deuda externa.<\/p>\n<p>Y finalmente, el fin de las dictaduras militares, la crisis con el narcotr\u00e1fico, la iniciativa Bush para las Am\u00e9ricas, el desmoronamiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la desintegraci\u00f3n de pa\u00edses de la antigua cortina de hierro, una corriente de gobiernos antiestadounidenses y nuevas formas de alineaci\u00f3n continental en el concierto mundial.<\/p>\n<p>Primera etapa: Am\u00e9rica independiente, 1810-1898<\/p>\n<p>Am\u00e9rica puede ser clasificada b\u00e1sicamente en dos formas dife\u00acrentes. Desde el punto de vista de su origen hist\u00f3rico moderno dado por el descubrimiento y la colonia, existe una Am\u00e9rica in-doeespa\u00f1ola con una extensi\u00f3n de catorce millones de kil\u00f3metros; una inglesa (Estados Unidos) con un poco m\u00e1s de nueve millones; una an\u00acglofrancesa (Canad\u00e1) con casi diez millones; y la portuguesa (Brasil) con ocho millones y medio. En esta forma de clasificaci\u00f3n podr\u00edan distinguirse cuatro Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Si se toma como punto de referencia el desarrollo pol\u00edtico y econ\u00f3mico, s\u00f3lo existen dos, Estados Unidos y Canad\u00e1, por un lado y el resto de Am\u00e9rica, por el otro. De hecho, la conquista y la colo\u00acnizaci\u00f3n de Am\u00e9rica por los europeos dur\u00f3 m\u00e1s de tres siglos. En cambio, el per\u00edodo de diferenciaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica a partir de la independencia americana desde su culminaci\u00f3n en la segunda d\u00e9cada del siglo diecinueve, no alcanza a los dos siglos. Pero m\u00e1s que las caracter\u00edsticas culturales o ling\u00fcisticas propias del ori\u00acgen hist\u00f3rico moderno, es preferible adoptar como gu\u00eda de an\u00e1lisis el del desarrollo hist\u00f3rico que nos conduce hasta el presente.<\/p>\n<p>Para los colonos ingleses llegados a la costa este de los Es\u00actados Unidos, la independencia comienza con su huida de Inglaterra para formar &#8220;un cuerpo pol\u00edtico civil&#8221; en el siglo diecisiete y la conquista en el siglo diecinueve con la expansi\u00f3n hacia el Oeste en busca del oro de California y de las tierras de los indios. S\u00f3lo entonces termina el descubrimiento, y su independencia culmina con el triunfo de George Washington.<\/p>\n<p>Al sur del r\u00edo Grande, por su parte, la independencia fue una lucha contra el colonialismo y la dominaci\u00f3n pol\u00edtica; el descubrimiento ya se hab\u00eda constituido en un hecho de la historia universal y la con\u00acquista en una gigantesca aventura de los Cort\u00e9s, Pizarro, Jim\u00e9nez y los dem\u00e1s que mostraron al mundo culturas sorprendentes y llegaron hasta los r\u00edos m\u00e1s grandes del mundo, el Amazonas, el Orinoco, el Paran\u00e1. Ello posibilit\u00f3, por fin, alcanzar el conocimiento de la tierra, asegurarse de la unidad biol\u00f3gica del ser humano, abrir la infinitud del universo y de la ciencia, e im\u00acpulsar definitivamente el capitalismo.<\/p>\n<p>El proceso del descubrimiento y conquista al sur del r\u00edo Bravo fue cruento, como casi todos los acontecimientos trascendentales de la historia humana. Los ind\u00edgenas nativos fueron esclavizados y millares murieron a causa del trabajo forzado, las guerras y las enfermedades. Se generaliz\u00f3 el comercio de esclavos negros tra\u00eddos de Africa. Y se produjo, como producto hist\u00f3rico, un mestizaje generalizado de tres razas a lo largo de los cinco siglos.<\/p>\n<p>Fue diferente, por tanto, el proceso de independencia en las dos Am\u00e9ricas, y tambi\u00e9n el de conquista y colonia. Sus caminos dis\u00actintos o contrapuestos no provienen del color de la piel, de las caracter\u00edsticas culturales, del mestizaje o de las pr\u00e1cticas reli\u00acgiosas, con todo lo que influyeron en la conformaci\u00f3n de cada una. Es el mismo proceso hist\u00f3rico de las sociedades ind\u00edgenas, de la evoluci\u00f3n del pa\u00eds colonialista, de la estructura colonial estable\u00accida en cada regi\u00f3n, del proceso de independencia, de la forma de gobierno adoptada o dise\u00f1ada, en una palabra, de los acontecimien\u00actos hist\u00f3ricos determinantes, lo que define esa trayectoria.<\/p>\n<p>El contraste es muy notorio. El desenvolvimiento de un go\u00acbierno democr\u00e1tico en Estados Unidos no ha tenido interrupciones. En Am\u00e9rica Latina s\u00f3lo un pa\u00eds ha escapado al sino de los golpes militares. Mientras Estados Unidos se erig\u00eda al final del siglo diecinueve como una potencia econ\u00f3mica capitalista, en Am\u00e9rica Latina apenas se iniciaba la industrializaci\u00f3n. A finales del siglo veinte, casi dos siglos despu\u00e9s de la independencia latinoameri\u00accana, Estados Unidos sigue siendo la potencia econ\u00f3mica m\u00e1s grande de la historia y los pa\u00edses latinoamericanos permanecen, sin excep-ci\u00f3n, en el subdesarrollo econ\u00f3mico. Si bien la independencia pol\u00edtica fue la condici\u00f3n sine qua non de la conformaci\u00f3n del estado-naci\u00f3n, los pa\u00edses latinoamericanos no empiezan a conformarse como tales sino despu\u00e9s de la segunda d\u00e9cada del siglo pasado. Para entonces, el pa\u00eds del norte, plenamente establecido como estado-naci\u00f3n, era ya reconocido internacionalmente y se dedicaba a definir sus fronteras territoriales.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses latinoamericanos se dividieron y se subdividieron en su lucha de conformaci\u00f3n del estado-naci\u00f3n. Estados Unidos par\u00acti\u00f3 de las colonias originales hasta conformar un pa\u00eds de costa a costa. Todav\u00eda hoy no han sido plenamente definidas las fronteras nacionales en Am\u00e9rica Latina. La trayectoria econ\u00f3mica ha sido m\u00e1s dram\u00e1tica. Solamente al final del siglo XIX inician algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina un proceso lento de industrializaci\u00f3n, cuando ya Estados Unidos se ha transformado en una potencia econ\u00f3mica mundial, se ha colocado a la vanguardia de la industrializaci\u00f3n moderna y sus d\u00f3lares empiezan a inundar el mundo.<\/p>\n<p>Ninguno de los pa\u00edses latinoamericanos se erige hoy como una potencia mundial, no obstante el territorio y el n\u00famero de habi\u00actantes de M\u00e9xico y Brasil. Tras dos guerras mundiales, en las que ha sido factor decisorio, Estados Unidos emergi\u00f3 como la superpo\u00actencia, s\u00f3lo desafiada durante veinticinco a\u00f1os por la que hoy ha resultado ser una superpotencia con pies de barro, la Uni\u00f3n So-vi\u00e9tica, esfumada ante los ojos at\u00f3nitos de todo el mundo.<\/p>\n<p>En el comienzo de las relaciones interamericanas estaba en juego no solamente la independencia nacional sino tambi\u00e9n la definici\u00f3n del territorio de cada uno de los pa\u00edses, su conforma\u00acci\u00f3n, por tanto, como estados-naci\u00f3n, la adopci\u00f3n de una forma de gobierno y su acomodaci\u00f3n en el contexto de las relaciones interna\u00accionales.<\/p>\n<p>La independencia nacional de los pa\u00edses latinoamericanos tiene que ver con la liberaci\u00f3n del colonialismo europeo. Europa viv\u00eda a principios del siglo diecinueve el espectro de la revoluci\u00f3n francesa y de las consecuencias pol\u00edticas y sociales que hab\u00edan es\u00actremecido hasta los cimientos la sociedad francesa. El primer in\u00actento de gobierno democr\u00e1tico, sin embargo, hab\u00eda sucumbido con el triunfo del imperio napole\u00f3nico. Pero Napole\u00f3n iba arrasando con el r\u00e9gimen econ\u00f3mico y social del feudalismo por donde asentaba sus reales, y las monarqu\u00edas feudales de Austria, Prusia y Rusia, con todas las contradicciones inherentes a sus intereses de expansi\u00f3n territorial, formaban alianzas para defender sus reg\u00edmenes. Gran Breta\u00f1a se inclinaba hacia ellas, no s\u00f3lo por los v\u00ednculos mon\u00e1rquicos que las acercaban, sino por la amenaza del enemigo com\u00fan proveniente de Francia. Napole\u00f3n, aun despu\u00e9s de la derrota sufrida en Trafalgar, segu\u00eda buscando el bloqueo econ\u00f3mico de la isla.<\/p>\n<p>Estados Unidos hab\u00eda consolidado su independencia y defend\u00eda el primer gobierno republicano de la historia contra los intentos ingleses de restauraci\u00f3n del colonialismo y contra las intenciones de reconstituci\u00f3n mon\u00e1rquica en el mundo provenientes de Austria, Prusia y Rusia. Es en esa realidad hist\u00f3rica en donde se origina la Doctrina Monroe. Para los norteamericans, independencia nacional y gobierno democr\u00e1tico eran inseparables. Jefferson, Adams y Monroe definen la pol\u00edtica internacional de Estados Unidos bajo esos dos par\u00e1metros fundamentales. Esos mismos principios ser\u00e1n aplicados a las relaciones interamericanas en un primer per\u00edodo. No puede olvi\u00acdarse que en el momento de la revoluci\u00f3n independendista de Am\u00e9rica Latina no exist\u00eda un solo gobierno democr\u00e1tico en Europa. Pero tam\u00acpoco que un siglo despu\u00e9s, antes de la Primera Guerra Mundial, to\u00acdav\u00eda predominaban los imperios mon\u00e1rquicos en el Viejo Continente y a ellos seguir\u00edan las dictaduras de Mussolini, Hitler y Franco.<\/p>\n<p>Si bien la independencia latinoamericana hab\u00eda definido su car\u00e1cter entre 1810 y 1820 como un movimiento de separaci\u00f3n efec\u00activa y no persist\u00edan dudas sobre el objetivo de constituir Estados-naci\u00f3n, la mayor\u00eda de los pa\u00edses sufr\u00edan enormes vacilaciones en torno a la forma de gobierno que deb\u00edan adoptar. Desde Europa la influencia pol\u00edtica favorec\u00eda la restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda, aunque ideol\u00f3gicamente la defensa de la democracia conservaba el arraigo que tra\u00eda de la revoluci\u00f3n independendista. De esa vacilaci\u00f3n resultar\u00edan formas de gobierno imperiales en cuatro ocasiones, uno en Brasil de setenta a\u00f1os, uno en Hait\u00ed y dos en Mj\u00e9xico. Pero varios intentos mon\u00e1rquicos en casi todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n hab\u00eda sido derrotado por una coalici\u00f3n mon\u00e1rquica de Gran Breta\u00f1a, Austria, Prusia y Rusia. El Tratado de Par\u00eds en 1814, el Congreso de Viena de 1815 y el protocolo de Tropeau firmado en 1820 condujeron a la elaboraci\u00f3n de la &#8220;doctrina Metternich&#8221; como un pacto de seguridad colectiva de las potencias europeas contra la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. La ola mundial predominante del momento conduc\u00eda a la monarqu\u00eda, no al gobierno democr\u00e1tico. S\u00f3lo Estados Unidos navegaba contra la corriente restauracionista.<\/p>\n<p>No obstante el auge de la ola mon\u00e1rquica europea, la influen\u00accia de los grandes ideol\u00f3gos de la revoluci\u00f3n burguesa de la Ilus\u00actraci\u00f3n no se hab\u00eda perdido en Am\u00e9rica Latina. La concepci\u00f3n hegeliana de la culminaci\u00f3n del desarrollo de la idea absoluta en la monarqu\u00eda prusiana no contaba con seguidores en Am\u00e9rica Latina como tampoco la de la encarnaci\u00f3n de la raz\u00f3n y libertad en el es\u00actado. En Estados Unidos la concepci\u00f3n pr\u00e1ctica y sistem\u00e1tica de una democracia representativa proven\u00eda de Locke. Los latinoamericanos radicales hab\u00edan recibido la influencia francesa m\u00e1s difusa y con\u00ac tradictoria de Rousseau. Desde el punto de vista ideol\u00f3gico, de to\u00acdas maneras, la corriente mundial favorec\u00eda la instauraci\u00f3n de go\u00acbiernos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Por otra parte, todav\u00eda no se hab\u00eda fortalecido la reacci\u00f3n cat\u00f3lica fundamentalista de oposici\u00f3n a la democracia, al libera\u00aclismo y al desarrollo del capitalismo que tanto arraigar\u00eda en Am\u00e9rica Latina. La revoluci\u00f3n de independencia en los pa\u00edses lati\u00acnoamericanos tom\u00f3 su inspiraci\u00f3n en dos fuentes coantrapuestas que influir\u00edan poderosamente en el proceso ideol\u00f3gico del siglo dieci-nueve, la fuente de la Ilustraci\u00f3n y la fuente del escolasticismo radical. La primera conduc\u00eda a una forma de gobierno basada en la voluntad popular, la segunda a la continuaci\u00f3n mon\u00e1rquica inspirada en un origen divino del poder real. No ser\u00eda aventurado atribuir a esta contraposici\u00f3n ideol\u00f3gica una explicaci\u00f3n de la debilidad de la democracia en Am\u00e9rica Latina desde el mismo comienzo de la formaci\u00f3n de los estados-naci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este contexto mundial no resulta extra\u00f1o que Bol\u00edvar se hu\u00acbiera inclinado por la monarqu\u00eda como una forma de gobierno apta para frenar la anarqu\u00eda de los latinoamericanos, que en M\u00e9xico, Brasil y Hait\u00ed se hubieran establecido imperios mon\u00e1rquicos, que se hu\u00acbieran importado pr\u00edncipes europeos de sangre aristocr\u00e1tica para gobernar y se hubiera intentado traer varios m\u00e1s de los que go-bernaron efectivamente. Bol\u00edvar consideraba que el modelo para Am\u00e9rica Latina era la monarqu\u00eda inglesa y no la democracia norteamericana. As\u00ed se lo manifest\u00f3 al capit\u00e1n Maling en su famosa en-trevista de 1825 en el Per\u00fa y lo ratific\u00f3 en varias oportunidades a los c\u00f3nsules ingleses en Bogot\u00e1. Su constituci\u00f3n boliviana de poder presidencial dictatorial y congreso hereditario m\u00e1s bien result\u00f3 del fracaso de su iniciativa para importar un pr\u00edncipe ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Igualmente, ve\u00eda inconveniente el establecimiento de un go\u00acbierno federal semejante al de Estados Unidos, abogaba por el apoyo incondicional de Inglaterra y se propon\u00eda convencer a las potencias europeas de que la posici\u00f3n de los pa\u00edses latinoamericanos no era hostil a las monarqu\u00edas del Viejo Continente.<\/p>\n<p>Hasta su disoluci\u00f3n en 1832, la Gran Colombia se constituy\u00f3 en el centro de una pol\u00edtica interamericana que miraba m\u00e1s las relaciones de los pa\u00edses hisp\u00e1nicos que los dem\u00e1s de Am\u00e9rica. Principalmente a Bol\u00edvar se debi\u00f3 la idea de llegar a un tratado de &#8220;uni\u00f3n, liga y confe\u00acderaci\u00f3n&#8221; con todos ellos en la b\u00fasqueda de una federaci\u00f3n de pa\u00edses que conservaran cada uno su propia autonom\u00eda pol\u00edtica. Bol\u00edvar so\u00f1\u00f3 realmente en conformar un gran pa\u00eds federal muy fuerte con las excolonias espa\u00f1olas o con muchas de ellas. La inclusi\u00f3n de Estados Unidos en la confederaci\u00f3n fue siempre motivo de mutua sospecha. Por esa raz\u00f3n, tanto Estados Unidos y las dos potencias europeas, Francia e Inglaterra, miraron con reservas el tratado propuesto por Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Estados Unidos, debido a las tendencias mon\u00e1rquicas del Liber\u00actador y a su propuesta reiterada de convertir la Gran Colombia y toda la Am\u00e9rica del Sur en un protectorado ingl\u00e9s (Rivas, 164; Rippy), se abstuvo siempre de comprometerse en cualquier tipo de federaci\u00f3n o confederaci\u00f3n, inclusive en cumplimiento de su pol\u00edtica de la Doctrina Monroe. Los temores y objeciones de los norteamericanos influyeron poderosamente en su actitud frente al Con\u00acgreso de Panam\u00e1. Fue, por tanto, determinante en el comienzo de las relaciones interamericanas, la selecci\u00f3n y adopci\u00f3n de una forma de gobierno democr\u00e1tico o mon\u00e1rquico o de dictadura militar por las nuevas naciones.<\/p>\n<p>Los ingleses, por su parte, a pesar de estar a favor de una confederaci\u00f3n convertida en protectorado ingl\u00e9s de acuerdo a la propuesta de Bol\u00edvar o de una Gran Colombia gobernada por un Pr\u00edncipe europeo a la muerte del Libertador, como lo propusiera el Consejo de Ministros en 1829 (Rivas, pag. 165), no se sent\u00edan se\u00acguros a causa de las pugnas internas suscitadas por las ideas mon\u00e1rquicas y dictatoriales de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Monarqu\u00eda con pr\u00edncipe europeo o protectorado ingl\u00e9s, consti\u00actuyeron dos ingredientes substanciales en el inicio de las relaciones interamericanas frente a la pol\u00edtica mundial. Los norteameri\u00accanos no solamente se opon\u00edan, para entonces, a la posibilidad de una injerencia brit\u00e1nica o de cualquier otra potencia europea, sino que impulsaban la forma de gobierno republicana que ellos hab\u00edan adoptado y que consideraban modelo para el mundo, en abierta con\u00actradicci\u00f3n y competencia con los brit\u00e1nicos.<\/p>\n<p>Consolidar la independencia y defenderla, escoger y adoptar una forma de gobierno y asegurar un territorio, hicieron parte del mismo proceso al principio de las relaciones interamericanas. La formaci\u00f3n y desmembramiento de la Gran Colombia; la definici\u00f3n de los pa\u00edses en el R\u00edo de la Plata con el reconocimiento de Uruguay como estado-naci\u00f3n; las fronteras de Brasil; las de Per\u00fa, Bolivia y Paraguay; las de Chile; y las de Centroam\u00e9rica, entre los mismos pa\u00edses que compon\u00edan la Confederaci\u00f3n Controamericana, pero tambi\u00e9n con M\u00e9xico, con la Gran Colombia y a\u00fan con Estados Unidos; las de M\u00e9xico con Estados Unidos; las de Estados Unidos con Luisiana, Florida, Texas, Nuevo M\u00e9xico y California; y las del Caribe y las Antillas, especialmente Cuba y Puerto Rico; las del Paraguay y las de Chile, constituyeron un elemento siempre presente en la construcci\u00f3n de las relaciones interamericanas.<\/p>\n<p>Cada uno de estos conflictos de fronteras condujo a al\u00acguna forma de negociaci\u00f3n, mediaci\u00f3n o intervenci\u00f3n de los pa\u00edses americanos y, en no pocas ocasiones, de las potencias europeas. As\u00ed mismo no pocas veces desembocaron en confrontaciones armadas no so\u00aclamente en el siglo pasado, sino muy recientemente en la primera mitad del siglo veinte.<\/p>\n<p>Estados Unidos dise\u00f1\u00f3 paulatinamente una pol\u00edtica para sus relaciones con Am\u00e9rica Latina. Partieron del reconocimiento de las nuevas naciones. En 1822 estableci\u00f3 relaciones diplom\u00e1ticas con la Gran Colombia y para 1826 hab\u00eda establecido relaciones con casi to\u00acdos los pa\u00edses independientes de Am\u00e9rica Latina, incluyendo el im\u00acperio mexicano. Su prop\u00f3sito fundamental radicaba en desarraigar los v\u00ednculos de las nuevas naciones con sus antiguas metr\u00f3polis y con toda Europa. El reconocimiento mutuo como naciones era un principio esencial de las relaciones interamericanas.<\/p>\n<p>No se trataba de conformar una confederaci\u00f3n, como de pronto lo so\u00f1ara Bol\u00edvar. A ello se opusieron consistentemente los Presi\u00acdentes norteamericanos. En consecuencia, Estados Unidos plante\u00f3 una t\u00e1ctica diferente. Primero, defender la independencia de todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica sobre la base de instituciones democr\u00e1ticas. Segundo, establecer en el Continente tratados comerciales con la cl\u00e1usula de naci\u00f3n m\u00e1s favorecida. Tercero, abrir los mares a la navegaci\u00f3n de todos los pa\u00edses sin privilegios de ninguna natu\u00acraleza.<\/p>\n<p>Para las relaciones interamericanas los tres objetivos de los norteamericanos se van a constituir en objetivos nacionales durante esta etapa. El desarrollo del comercio con Estados Unidos, para equilibrar el dominio mercantil ejercido por Inglaterra a nivel mundial. Pero tambi\u00e9n la apertura de la navegaci\u00f3n, cuyo objetivo central radicaba en la formaci\u00f3n de una marina mercante propia con miras a defender la autonom\u00eda del propio comercio. Si se adiciona el prop\u00f3sito norteamericano de defensa de la independencia, el pro\u00acgrama continental de Estados Unidos podr\u00eda haber sido adoptado por los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina sin dificultades.<\/p>\n<p>La misma Gran Colombia trat\u00f3 en diferentes formas de salva\u00acguardar condiciones favorables que le permitieran formar una gran marina mercante. R\u00e1pidamente se vieron frustrados por p\u00e9simas nego\u00acciaciones en los tratados de comercio con Inglaterra y Estados Unidos, principalmente despu\u00e9s del tratado de Amistad y Comercio Gual-Hamilton-Campbell.<\/p>\n<p>Sin embargo, la conformaci\u00f3n del territorio nacional origin\u00f3 una serie de conflictos de Estados Unidos con los pa\u00edses lati\u00acnoamericanos. Desde el principio de la naci\u00f3n norteamericana, Cuba fue considerada parte del territorio. Monroe le comunicaba a Jef\u00acferson que &#8220;siempre he convenido en que esa isla tiene un valor ina\u00acpreciable&#8230; de ser posible, debemos incorpor\u00e1rnosla&#8221;. (Conell-Smith, pag. 84). De all\u00ed se origin\u00f3 el principio de &#8220;gravitaci\u00f3n pol\u00edtica&#8221; planteado por Adams, seg\u00fan el cual Cuba &#8220;tendr\u00e1 que caer hacia la Uni\u00f3n Norteamericana&#8221;. Por esa raz\u00f3n, se opusieron con\u00acsistentemente a todo intento de los pa\u00edses latinoamericanos, espe\u00accialmente M\u00e9xico y Colombia, por liberar a Cuba del yugo espa\u00f1ol. Algo semejante suced\u00eda con Puerto Rico. Estados Unidos prefer\u00eda que Cuba siguiera en manos de la decadente Espa\u00f1a en cumplimiento de aquel principio de &#8220;retener a la prenda en manos del m\u00e1s d\u00e9bil&#8221;.<\/p>\n<p>Pero el principal conflicto fronterizo de Estados Unidos con pa\u00edses latinoamericanos en este per\u00edodo fue, sin duda, el de la frontera con M\u00e9xico que condujo a las guerras de 1835 y 1845. De all\u00ed result\u00f3 la independencia de Texas y su anexi\u00f3n a la Uni\u00f3n Americana. En seguida vino la toma de California. Con ello se con\u00acsum\u00f3 lo que los norteamericanos hab\u00edan denominado el principio de finis Hispaniae, el fin de Espa\u00f1a. No quedaban sino las islas del Caribe.<\/p>\n<p>Cuatro principios guiaron el proceso de conformaci\u00f3n del terri\u00actorio norteamericana. El de &#8220;la gravitaci\u00f3n territorial&#8221; apli\u00accado a Cuba. Un segundo del &#8220;destino manifiesto&#8221;, seg\u00fan el cual, hist\u00f3ricamente el pa\u00eds del norte estaba destinado por sus institu\u00acciones y por sus condiciones raciales a ser un pa\u00eds grande y poderoso. Otro, el de &#8220;el fin de Espa\u00f1a&#8221;, que orientaba el despojo de las colonias espa\u00f1olas en Norteam\u00e9rica. Y uno m\u00e1s denominado &#8220;retenci\u00f3n de la prenda en las manos m\u00e1s d\u00e9biles&#8221; con miras a ase\u00acgurar m\u00e1s f\u00e1cilmente la conformaci\u00f3n de su territorio nacional.<\/p>\n<p>Estados Unidos dise\u00f1\u00f3 desde el principio de su vida republicana una pol\u00edtica de conformaci\u00f3n del territorio que se mantuvo consistentemente hasta finales de siglo con miras a lograr un pa\u00eds grande y poderoso. En Am\u00e9rica Latina existi\u00f3 el mismo objetivo. Bol\u00edvar conform\u00f3 la Gran Colombia con Venezuela, Colombia, Panam\u00e1 y Ecuador, trat\u00f3 de incorporar a Per\u00fa y Bolivia para lograr una gran Confederaci\u00f3n suramericana. La Gran Colombia, bajo su inspiraci\u00f3n, logr\u00f3 firmar, para llevar adelante este prop\u00f3sito, tratados de uni\u00f3n, liga y confederaci\u00f3n con varios pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur, incluyendo a Chile. Igualmente Rivadavia en el cono sur escudri\u00f1\u00f3 estrategias para unir Argentina, Paraguay y Uruguay. Era como el producto de una conciencia de que s\u00f3lo con un territorio grande se pod\u00eda llegar a pa\u00edses poderosos. No difer\u00eda, por tanto, el objetivo norteamericano con el de los latinoamericanos.<\/p>\n<p>El principal obst\u00e1culo de Estados Unidos en su meta territorial fue Europa. En Am\u00e9rica Latina, las rivalidades internas con ra\u00edces en el sistema colonial espa\u00f1ol. Los norteamericanos lo superaron aprovechando h\u00e1bilmente los conflictos europeos, pero tambi\u00e9n dise\u00f1ando hacia M\u00e9xico una pol\u00edtica consistente. No sucedi\u00f3 as\u00ed en Am\u00e9rica Latina, en donde fracas\u00f3 r\u00e1pidamente ese intento y perdi\u00f3 continuidad la pol\u00edtica territorial.<\/p>\n<p>No era en ese entonces Estados Unidos la potencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica del mundo. Inglaterra dominaba la navegaci\u00f3n, monopolizaba el comercio, ampliaba su imperio colonial, hab\u00eda llegado a ser la primera potencia militar despu\u00e9s de la derrota de Napole\u00f3n, se hab\u00eda convertido en el centro de la revoluci\u00f3n industrial e ini\u00acciaba la expansi\u00f3n capitalista de la inversi\u00f3n directa en empresas de otros pa\u00edses. Espa\u00f1a hab\u00eda entrado en decadencia despu\u00e9s de la p\u00e9rdida de sus colonias americanas y Francia se esforzaba por no perder la competencia por la hegemon\u00eda mundial con Inglaterra. Para finales de siglo el imperio ingl\u00e9s se extend\u00eda a todos los continentes sin excepci\u00f3n con colonias, dominios, protectorados, condominios y presencia portuaria.<\/p>\n<p>Estados Unidos no desarroll\u00f3 en este per\u00edodo una pol\u00edtica colonialista de gran potencia hacia Am\u00e9rica Latina. Bol\u00edvar se equivoc\u00f3 confundiendo la potencialidad norteamericana territorial y econ\u00f3mica con una pol\u00edtica colonialista por parte de Estados Unidos. La guerra con M\u00e9\u00acxico fue el resultado de la ambici\u00f3n sobre territorios que hab\u00edan pertenecido a Espa\u00f1a, pero que hab\u00edan comenzado a desmembrarse, por fuerza de la colonizaci\u00f3n espont\u00e1nea, del dominio mexicano. Pero la doctrina del &#8220;destino manifiesto&#8221; no parece haber llegado al extremo de lanzarse a la conquista de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En cambio, la injerencia inglesa en Am\u00e9rica Latina fue notoria durante este per\u00edodo. Los brit\u00e1nicos se apoderaron de Belice, se establecieron en la Mosquitia, crearon conflictos intervencionistas en Yucat\u00e1n, entraron en contradicci\u00f3n con Venezuela por la Guayana, fueron acusados de haber instigado la guerra del Pac\u00edfico a favor de Chile, tomaron partido en el R\u00edo de La Plata y se quedaron con Las Malvinas. Como producto de las intervenciones permanentes de Inglaterra en Am\u00e9rica, Estados Unidos mantuvo relaciones tensas con los brit\u00e1nicos, cuyo origen naturalmente proven\u00eda de dos guerras con la antigua metr\u00f3poli. Pero, adem\u00e1s, trataron en todas las for\u00acmas de obstaculizar los tratados de comercio de los pa\u00edses lati\u00acnoamericanos con Estados Unidos por considerarlos un desaf\u00edo a la hegemon\u00eda mundial que ejercieron hasta bien entrado el siglo veinte.<\/p>\n<p>Por una parte la Doctrina Monroe, de origen norteamericano y aplicable a toda Am\u00e9rica, y por otra parte los Congresos y Conferencias en b\u00fasqueda de una forma de uni\u00f3n o colaboraci\u00f3n entre los pa\u00edses, de iniciativa latinoamericana, son los elementos determinantes en la conformaci\u00f3n de relaciones interamericanas en el per\u00edodo que llega hasta la guerra hispano-norteamericana.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de la Doctrina Monroe no fue uniforme. Estados Unidos naveg\u00f3 en un mar de contradicciones en la defensa de la in\u00acdependencia americana frente a las potencias europeas. Por una parte, las conveniencias de sus relaciones internacionales carac\u00acterizadas por un tire y afloje con Inglaterra y Francia, fundamen\u00actalmente debido al inter\u00e9s b\u00e1sico de la consolidaci\u00f3n de su terri\u00actorio. Por otra parte, las diferentes tendencias pol\u00edticas y sociales que tan agudamente se enfrentaban en el pa\u00eds del Norte, especialmente respecto del candente problema de la esclavitud, influyeron o en agudizar tendencias expansionistas o en reaccionar contra zonas latinoamericanas con poblaci\u00f3n negra esclava o liberada. Ambos factores nublaron el panorama de aplicaci\u00f3n de la Doctrina Monroe.<\/p>\n<p>Inicialmente la defensa a ultranza del derecho divino de los monarcas y emperadores proclamada por la Santa Alianza, defini\u00f3 claramente las condiciones de aplicaci\u00f3n de la Doctrina Monroe en defensa de la independencia americana y de la generalizaci\u00f3n de go\u00acbiernos democr\u00e1ticos. Pero en la d\u00e9cada del cincuenta, a medida que se acercaba la guerra civil, perd\u00eda actualidad en los medios pol\u00edticos norteamericanos. Solamente despu\u00e9s de la Guerra de Sece\u00acsi\u00f3n volvi\u00f3 a recuperarse el sentido americanista de la Doctrina Monroe, pero su significado original durar\u00eda ya muy poco.<\/p>\n<p>Muy posiblemente la aplicaci\u00f3n m\u00e1s contundente de la Doctrina Monroe tuvo que ver con la intervenci\u00f3n de Estados Unidos contra la injerencia pro-mon\u00e1rquica de los franceses en M\u00e9xico que dio al traste con el reinado de Maximiliano en 1867. Fue su m\u00e1s ajustada aplicaci\u00f3n. En seguida, la reconstrucci\u00f3n del Sur, la colonizaci\u00f3n del Oeste y la gran revoluci\u00f3n industrial en el Norte, modificaron radicalmente su contenido en el contexto de las relaciones interamericanas.<\/p>\n<p>Si Estados Unidos ten\u00eda como preocupaci\u00f3n fundamental mantener fuera de Am\u00e9rica a las potencias europeas y establecer una zona amplia de comercio libre, en Am\u00e9rica Latina las aspiraciones iban m\u00e1s all\u00e1, a la conformaci\u00f3n de una gran confederaci\u00f3n de habla hispana. La Gran Colombia, con Bol\u00edvar al frente, se propuso lograr esa meta grandiosa. En ello consisti\u00f3 el primer paso de las relaciones latinoamericanas.<\/p>\n<p>Para 1822 la Gran Colombia hab\u00eda firmado tratados de confe\u00acderaci\u00f3n con Per\u00fa y Chile. En 1823 se firm\u00f3 con M\u00e9xico y en 1825 la Convenci\u00f3n Torrens-Gual que ampliaba el tratado de Ligas y Confe\u00acderaci\u00f3n Perpetuas. Aunque no se logr\u00f3 tratado semejante con las Provincias Unidas de Centroam\u00e9rica por las diferencias sobre el concepto de arbitraje, pudo firmarse uno de conciliaci\u00f3n en 1826. No fue posible obtener un acuerdo con el Estado de Buenos Aires de\u00acbido a que Bernardino Rivadavia defend\u00eda una alianza tambi\u00e9n con los europeos que defendieran la independencia, como en su concepto lo era Inglaterra. S\u00f3lo se firm\u00f3 un pacto de amistad y defensa.<\/p>\n<p>Toda esta pol\u00edtica conduc\u00eda a la Asamblea de Plenipotenciarios propuesta por la Gran Colombia en 1823. En ella se pretend\u00eda obtener cinco prop\u00f3sitos: consolidar la alianza y confederaci\u00f3n de pa\u00edses independientes con territorios propios; definir el principio del uti possidetis juris para fijar las fronteras territoriales de lo que hab\u00eda sido la divisi\u00f3n de las antiguas colonias espa\u00f1olas y portuguesas; los derechos de los individuos en los distintos pa\u00edses y las formas del comercio que podr\u00edan utilizar; fijar una reuni\u00f3n para Panam\u00e1; el pacto no interferir\u00eda las relaciones interna\u00accionales de cada uno de los comprometidos. En el fondo, se es\u00actablec\u00eda una alianza y confederaci\u00f3n perpetua, se manten\u00eda la uni\u00acformidad ante las potencias neutrales y se formaba una fuerza con\u00actra Espa\u00f1a. Era la propuesta del Dn. Pedro Gual, Ministro de la Gran Colombia.<\/p>\n<p>Como el prop\u00f3sito fundamental de la pol\u00edtica grancolombiana apuntaba a la formaci\u00f3n de la confederaci\u00f3n de los pa\u00edses de ra\u00edz hispana, cuando fue a convocarse el Congreso de Panam\u00e1 que estar\u00eda destinado a la realizaci\u00f3n definitiva de este gran objetivo, la participaci\u00f3n de Estados Unidos se convirti\u00f3 en objeto de aguda pol\u00e9mica. Lo contradictorio del asunto fue que Bol\u00edvar, al mismo tiempo que se opon\u00eda a la participaci\u00f3n de Estados Unidos, defend\u00eda la incorporaci\u00f3n de Inglaterra a la alianza americana. Y Rivadavia, por su parte, se inclinaba por la integraci\u00f3n de ambos.<\/p>\n<p>Pero result\u00f3 ser m\u00e1s contradictoria la actitud de Estados Unidos y de Inglaterra, una vez se defini\u00f3 invitarlos a ambos. Tan agudo result\u00f3 el debate en el Congreso norteamericano que los delegados, escogidos finalmente, no alcanzaron a llegar a tiempo a las sesiones de Panam\u00e1. E Inglaterra, para no profundizar sus diferencias con los norteamericanos, s\u00f3lo particip\u00f3 como pa\u00eds observador. Ninguno de los dos ve\u00eda con buenos ojos la propuesta bolivariana de formar una entidad independiente, con ej\u00e9rcito independiente y con la unificaci\u00f3n de la moneda, as\u00ed fueran sus intenciones las de defender a Am\u00e9rica. No parecen haber existido condiciones pol\u00edticas y territoriales para establecer una entidad del tipo de la Alianza del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte en la segunda d\u00e9cada del siglo diecinueve. No puede olvidarse que Bol\u00edvar tuvo en mente atacar al imperio brasile\u00f1o, intervenir en el R\u00edo de la Plata y derrotar al dictador Francia en Paraguay.<\/p>\n<p>Panam\u00e1 fue un fracaso, por la poca asistencia de los pa\u00edses americanos y por la ineficacia de los acuerdos firmados. A rengl\u00f3n seguido surgieron conflictos en M\u00e9xico, en Gran Colombia y en Per\u00fa. Los acuerdos del Congreso ni siquiera quedaron en letra muerta. Ni la situaci\u00f3n pol\u00edtica, ni el desarrollo econ\u00f3mico, ni el car\u00e1cter de los conflictos, ni las propuestas de confederaci\u00f3n, se adecuaban a unos pa\u00edses embrionarios, en cada uno de los cuales de antemano se hab\u00edan establecido tradiciones culturales espec\u00edficas no f\u00e1ciles de compaginar. Una propuesta como la de un ej\u00e9rcito permanente de 60.000 hombres resultaba ut\u00f3pica, as\u00ed como la de una armada naval com\u00fan. La escuadra del Pac\u00edfico quedar\u00eda al mando del Per\u00fa; la del Atl\u00e1ntico con direcci\u00f3n plural de tres comisionados, cada uno de los cuales gozar\u00eda de inmunidad. Te\u00f3ricamente, el Congreso de Panam\u00e1 se adelant\u00f3 m\u00e1s de un siglo a principios de las Naciones Unidas. Pero en la realidad concreta, resultaron impracticables para un continente en formaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Panam\u00e1 no se hizo famosa s\u00f3lo por haber albergado el m\u00e1s importante de los congresos interamericanos del siglo XIX, sino por las posibilidades de un canal interoce\u00e1nico que uniera el Atl\u00e1ntico con el Pac\u00edfico, meta anhelada por Am\u00e9rica y Europa. Desde la conquista espa\u00f1ola se elaboraron proyectos para unir los dos oc\u00e9anos con un canal. Pero las exigencias de un comercio cada vez m\u00e1s internacionalizado como efecto del desarrollo capitalista en Europa y Am\u00e9rica, hicieron m\u00e1s apremiante su construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s estadounidense en el canal acentuado a medida que los intereses econ\u00f3micos hac\u00edan m\u00e1s urgente la conexi\u00f3n del este y oeste de Estados Unidos especialmente despu\u00e9s del descubrimiento de las minas de oro en California, puede ser un elemento de explicaci\u00f3n de la agresiva pol\u00edtica de este pa\u00eds en Centroam\u00e9rica a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX. En la etapa siguiente la actuaci\u00f3n norteamericana en esta regi\u00f3n del continente determinar\u00e1n en gran medida las relaciones interamericanas. En la presente, el proyecto del canal apenas produjo escaramuzas, negociaciones e intervenciones moment\u00e1neas por parte de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el solemne compromiso norteamericano incluido en el Tratado Mallarino-Bidlack de 1846 entre Nueva Granada (Colombia) y Estados Unidos \u2014con grandes ventajas comerciales para el pa\u00eds del Norte\u2014, de mantener la neutralidad del istmo y respetar la soberan\u00eda colombiana sobre \u00e9l, durar\u00eda solamente sesenta a\u00f1os. El Tratado estipul\u00f3 que: &#8220;Estados Unidos tambi\u00e9n garantizan del mismo modo, los derechos de soberan\u00eda y propiedad que Nueva Granada tiene y posee sobre dicho territorio (istmo de Panam\u00e1).&#8221;(1) Theodore Roosevelt volver\u00eda a\u00f1icos el Tratado Mallarino-Bidlack en 1903, sin ni siquiera inmutarse, anex\u00e1ndose la zona del Canal y convirtiendo a Panam\u00e1 en una especie de protectorado.<\/p>\n<p>No fue el Congreso de Panam\u00e1 el \u00fanico esfuerzo adelantado por los americanos para establecer principios de uni\u00f3n, de colaboraci\u00f3n o de acci\u00f3n colectiva. Cuatro conferencias m\u00e1s se celebraron antes de la guerra hispano- norteamericana, dos en Lima, una en Santiago de Chile y la \u00faltima en Washington. Podr\u00eda decirse que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, se dirigieron a establecer principios de defensa frente a guerras externas e internas y elementos de relaciones comerciales entre los pa\u00edses americanos.<\/p>\n<p>Los acuerdos aprobados en el Congreso de Lima de 1847 no fueron ratificados por ninguno de los pa\u00edses asistentes. Lo mismo sucedi\u00f3 con las resoluciones adoptadas en el Congreso de Lima de 1864, convocado para tratar la agresi\u00f3n de Espa\u00f1a contra Per\u00fa. El Congreso Continental adquiri\u00f3 un significado diferente, porque enfrent\u00f3 por primera vez una amenaza directa de Estados Unidos contra un pa\u00eds americano en la guerra de M\u00e9xico y en la intervenci\u00f3n del filibustero Walker en Centroam\u00e9rica. Por primera vez se estableci\u00f3 un principio de arbitraje. Como en el anterior, ninguna de las resoluciones fue ratificada por los gobiernos participantes.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n de Washington en 1890 se convirti\u00f3 en la Primera Conferencia Internacional de Estados Americanos, la cual adquirir\u00eda un significado especial por las circunstancias que dieron origen a una nueva etapa de las relaciones interamericanas. All\u00ed se establecieron dos oficinas, la de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas americanas y la Oficina Comercial de las Rep\u00fablicas americanas. Como se ver\u00e1, sus conclusiones resultaron inocuas.<\/p>\n<p>Aparte del reconocimiento mutuo como estados naciones independientes y soberanas y de la discusi\u00f3n de una serie de principios te\u00f3ricos sobre las relaciones entre los pa\u00edses americanos, el sistema interamericano ni se estableci\u00f3 ni funcion\u00f3. Las diferencias de desarrollo econ\u00f3mico no constituyeron un elemento importante en estas relaciones como s\u00ed lo van a significar en la etapa siguiente. Pero pol\u00edticamente, la variabilidad de los pa\u00edses latinoamericanos y su inconsistencia frente al sistema democr\u00e1tico de gobierno establecieron una distancia significativa entre Estados Unidos y el resto de Am\u00e9rica. No solamente por haberse establecido monarqu\u00edas, sino por la asiduidad de golpes de estado y gobiernos dictatoriales en Am\u00e9rica Latina. A diferencia de lo que suceder\u00eda en el futuro, las distancias econ\u00f3micas no se erigieron en un obst\u00e1culo para las relaciones interamericanas, pero los conflictos pol\u00edticos afectaron m\u00e1s las relaciones entre los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina que de estos con Estados Unidos. Fue una etapa de tanteo, an\u00e1lisis, conocimiento y primeros intentos de establecer un sistema interamericano.<\/p>\n<p>Segunda etapa: el intervencionismo norteamericano determina las relaciones interamericanas, 1890-1939<\/p>\n<p>Las relaciones interamericanas hasta la guerra civil nortea\u00acmericana corrieron por dos cauces relativamente separados, el de Estados Unidos con la Doctrina Monroe y el de los pa\u00edses lati-noamericanos dirigido a buscar una unidad basada en la cultura y la tradici\u00f3n. Con posterioridad a la Guerra de Secesi\u00f3n, Estados Unidos trat\u00f3 de tomar la iniciativa en colocar la Doctrina Monroe como gu\u00eda de las relaciones interamericanas por un cauce unificado. Pero los hechos hist\u00f3ricos acaecidos al final del siglo, modifi\u00accaron substancialmente el contexto en que se mover\u00edan las relaciones entre los pa\u00edses americanos.<\/p>\n<p>Lentamente fue desapareciendo o diluy\u00e9ndose la amenaza europea contra la independencia; los territorios hab\u00edan llegado a l\u00edmites definidos; con los tratados de liga, uni\u00f3n y confederaci\u00f3n no se hab\u00eda alcanzado nada concreto; los intentos de mediaci\u00f3n, conci\u00acliaci\u00f3n y arbitraje no hab\u00edan sido muy exitosos; y las condiciones para un sistema interamericano distaban mucho de obtener una formu-laci\u00f3n efectiva. Ni el Congreso de Panam\u00e1, ni las Conferencias de Lima, ni los tratados defensivos de Washington y Lima hab\u00edan tenido repercusiones trascendentales sobre las relaciones interamericanas. Pero con todo, los intentos de establecerlas continentalmente part\u00edan de una condici\u00f3n necesaria para el futuro, la conformaci\u00f3n de los estados naciones que fue consolid\u00e1ndose a lo largo del siglo XIX.<\/p>\n<p>La Guerra hispano-norteamericana de 1898 modific\u00f3 substancialmente la situaci\u00f3n. Primero, Estados Unidos surgi\u00f3 como una potencia econ\u00f3mica con ambiciones colonialistas. Segundo, las relaciones in\u00acteramericanas empezaron a girar en torno al poderoso pa\u00eds del Norte y a sus acciones en Am\u00e9rica Latina. Tercero, unas veces por su\u00acmisi\u00f3n, otras veces por reacci\u00f3n, Am\u00e9rica Latina fue dise\u00f1ando una pol\u00edtica interamericana defensiva basada en la no intervenci\u00f3n y en la no injerencia.<\/p>\n<p>Cada una de los tres per\u00edodos en que se divide esta etapa adopta el nombre de una pol\u00edtica norteamericano espec\u00edfica. El big stick (gran garrote) y la diplomacia del d\u00f3lar se extienden desde Theodore Roosevelt hasta la llegada de Woodrow Wilson a la presi\u00acdencia de Estados Unidos. Con la pol\u00edtica del new deal (nuevo trato), Wilson intenta modificar la imagen del gran garrote, con resultados completamente contrarios. Y finalmente entre Hoover y F.D. Roosevelt dise\u00f1an la pol\u00edtica good neighbor (buen vecino) con mejores resultados.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 90 lo que hab\u00eda constituido el principio del Destino Manifiesto de Estados Unidos para conformar su territorio fue transform\u00e1ndose en toda una tendencia colonialista. Todos los pa\u00edses europeos con desarrollo econ\u00f3mico pose\u00edan colonias en Asia, Africa y Am\u00e9rica. El Imperio Alem\u00e1n, reci\u00e9n constituido, iba a con\u00acvertirse en una amenaza para el mundo en pos, precisamente, de cons\u00actruir su imperio colonial. Pero Estados Unidos, que intentaba abrirse paso hacia el Pac\u00edfico, conectar sus dos costas por el mar a trav\u00e9s de un canal interoce\u00e1nico, consolidar una zona de influen-cia econ\u00f3mica y competir ventajosamente con Europa en el poder\u00edo mundial, no contaba con colonias al acercarse la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX.<\/p>\n<p>Las teor\u00edas de Josiah Strong, de Alfred Thayer Mahan y Henry Cabot Lodge, aparecidas y ampliamente difundidas en la d\u00e9cada del noventa, en obras como Our Country, Expansion under New World Conditions, Forum y otras, contribuyeron decisivamente a formar una conciencia colonialista con el criterio de que Estados Unidos deb\u00eda convertirse en potencia mundial. Su base te\u00f3rica part\u00eda de la supe\u00acrioridad anglosajona y del destino manifiesto de los norteamericanos en la salvaci\u00f3n de la humanidad. Los objetivos preferidos de esta teor\u00eda colonialista eran el Caribe, M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica, Fili\u00acpinas, Hawai y China. No se trataba ya, por tanto, de un expan\u00acsionismo tendiente a la conformaci\u00f3n del territorio nacional, sino del poder\u00edo global colonialista en Am\u00e9rica y ultramar.<\/p>\n<p>Sin embargo, a finales del siglo XIX ya no era lo mismo cons\u00actruir un imperio colonial que un siglo antes. Am\u00e9rica no se encon\u00actraba en las mismas condiciones de Africa. Am\u00e9rica ven\u00eda de un siglo de independencia y de construcci\u00f3n de estados en el estricto sentido moderno del t\u00e9rmino. Hacerse a los pa\u00edses latinoamericanos y convertirlos en colonias no constitu\u00eda un objetivo f\u00e1cil. Pero Estados Unidos contaba con un arma que llegar\u00edan a utilizar m\u00e1s eficazmente que los europeos en la en la construcci\u00f3n de su imperio colonial, el poder del capital financiero, el auge del d\u00f3lar que compet\u00eda ya exitosamente con la libra esterlina y el franco. En dos d\u00e9cadas, la \u00faltima del siglo XIX y la primera del siglo XX se con\u00acsolidaron grandes imperios monopolistas en carb\u00f3n, acero, petr\u00f3leo y surgieron inmensos trust financieros. El poder\u00edo econ\u00f3mico norteamericano reci\u00e9n estrenado en el mundo, imprimir\u00eda un sello de supremac\u00eda y de arrogancia a las relaciones de Estados Unidos con los pa\u00edses latinoamericanos sumidos en intrincados conflictos de pol\u00edtica interna y con unas econom\u00edas que no despegaban de su atraso secular.<\/p>\n<p>Mirada en perspectiva, no parece que la convocatoria a la Primera Conferencia Internacional de Estados Americanos de 1889 en Washington, a la que, por primera vez, acudieron todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica, con la excepci\u00f3n de Rep\u00fablica Dominicana, hubiera sido una coincidencia. Estados Unidos tomaba la iniciativa de convocar los pa\u00edses americanos para ponerse de acuerdo en una pol\u00edtica con\u00actinental.<\/p>\n<p>Respond\u00eda esta iniciativa a una renovada idea de panamerica\u00acnismo que reflejaba la intenci\u00f3n de tomar la direcci\u00f3n pol\u00edtica del continente americano como efecto del poder\u00edo econ\u00f3mico producto de su vertiginoso desarrollo econ\u00f3mico y financiero. El gobierno norteamericano hizo todos los esfuerzos por deslumbrar a los dele\u00acgados con su adelanto tecnol\u00f3gico en una excursi\u00f3n de casi mil kil\u00f3metros en tren. No hab\u00eda un pa\u00eds en la tierra que pudiera mostrar semejante red de comunicaciones. Su significado simb\u00f3lico en el contexto de las relaciones interamericanas no se escapa, no importa que el objetivo econ\u00f3mico de una uni\u00f3n aduanera no se hu\u00acbiera materializado, debido, principalmente, a la oposici\u00f3n de Ar\u00acgentina.<\/p>\n<p>El Presidente McKinley, no solamente lanz\u00f3 el pa\u00eds a la guerra contra Espa\u00f1a para defender los intereses norteamericanos \u2014tales como el comercio, las inversiones, la paz \u2014, sino tambi\u00e9n derrotar a Espa\u00f1a para apoderarse de Filipinas, Puerto Rico y Guam. As\u00ed lo logr\u00f3 en el tratado de Par\u00eds de 1899. La pol\u00edtica del gran garrote hab\u00eda comenzado. Theodore Rossevelt no hizo sino continuarla y darle su verdadero sentido con lo que se ha llamado el Corolario Roosevelt, su pol\u00edtica hacia Cuba, su injerencia en Rep\u00fablica Do\u00acminicana y Panam\u00e1 y la toma de la zona del Canal.<\/p>\n<p>Puede considerarse la Enmienda Platt como el primer paso en una cadena intervencionista norteamericana, primero en el Caribe, despu\u00e9s en Am\u00e9rica Latina. Aprobada en el Congreso de Estados Unidos en 1901 reci\u00e9n posesionado Theodore Roosevelt, como una condici\u00f3n para el retiro de las tropas norteamericana acordado en el tratado de Par\u00eds, fue impuesta a Cuba e incorporada a su propia Constituci\u00f3n. Por primera vez en Am\u00e9rica Latina, una cl\u00e1usula in\u00actervencionista de una potencia extranjera quedaba elevada a norma constitucional. Mediante ella, Estados Unidos adquir\u00eda el derecho de intervenir en el pa\u00eds caribe\u00f1o en defensa de su independencia y para la protecci\u00f3n del orden. Adem\u00e1s, la enmienda permit\u00eda a Es\u00actados Unidos mantener una base naval en territorio cubano.<\/p>\n<p>Este fue el origen de la base naval de Guant\u00e1namo. Las tropas norteamericanas no se retiraron ni siquiera despu\u00e9s de derogada la Enmienda en 1934 y todav\u00eda hoy se encuentran en poder de la base. La Enmienda Platt signific\u00f3 la derrota definitiva de la lucha por la independencia nacional de Cuba que hab\u00edan llevado a cabo patrio\u00actas cubanos como M\u00e1ximo G\u00f3mez, Antonio Maceo, Jos\u00e9 Mart\u00ed y Calixto Garc\u00eda en la Guerra de los Diez A\u00f1os. Pero tambi\u00e9n signific\u00f3 un cambio de la Doctrina Monroe y el comienzo del intervencionismo norteamericano en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Theodore Roosevelt enunci\u00f3 el Corolario a la Doctrina Monroe en su mensaje anual al Congreso de 1904. Seg\u00fan \u00e9l, Estados Unidos se erig\u00eda en &#8220;una potencia de polic\u00eda internacional&#8221; con el fin de mantener el orden hemisf\u00e9rico y proteger los ciudadanos norteameri\u00accanos y sus negocios en el extranjero. El Corolario Roosevelt, adem\u00e1s de haber significado el viraje definitivo de la Doctrina Monroe hacia el intervencionismo, imprimi\u00f3 un sello de justifi\u00accaci\u00f3n a todas las invasiones de tropas norteamericanas de 1898 a 1930.<\/p>\n<p>Desde la primera intervenci\u00f3n militar en Cuba a finales del siglo diecinueve hasta la invasi\u00f3n de Nicaragua en 1926, Estados Unidos realiz\u00f3 no menos de veinte expediciones militares en el Caribe y Centroam\u00e9rica. Pero no hab\u00edan sido las primeras. En las cuatro d\u00e9cadas que van de 1850 a 1890, del siglo pasado Estados Unidos hab\u00eda inter\u00acvenido directa o indirectamente en casi todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, incluyendo los del cono sur, pero especialmente en Panam\u00e1 y Nicaragua. En algunos de ellos, como en Colombia en 1885, a petici\u00f3n de las mismas autoridades nacionales. Pero, tanto las aventuras del pirata Walker en Nicaragua como los negocios del ferrocarril de Panam\u00e1 y del llamado &#8220;incidente del mel\u00f3n&#8221;, en el que murieron varios norteamericanos en Col\u00f3n, ni tampoco el auxilio prestado al Presidente N\u00fa\u00f1ez de Colombia, o el auxilio prestado a ciudadanos norteamericanos en varios pa\u00edses pueden considerarse producto de una pol\u00edtica colonialista dirigida a establecer un dominio militar, pol\u00edtico o econ\u00f3mico sobre los territorios intervenidos. El nuevo car\u00e1cter de las excursiones militares norteamericanas posteriores a la guerra hispano-norteamericana posee un car\u00e1cter diferente y obedecen a la trans\u00acformaci\u00f3n sustancial sufrida por la Doctrina Monroe.<\/p>\n<p>La Doctrina Monroe queda despojada de su sentido primigenio en el per\u00edodo que se extiende entre la Enmienda Platt y el Corolario Roosevelt, es decir, entre 1901 y 1904. El bloqueo angloalem\u00e1n a Venezuela define la nueva situaci\u00f3n. Venezuela hab\u00eda sido bloqueada por las fuerzas combinadas de Inglaterra y Alemania en 1902, a las que posteriormente se unir\u00edan las de Italia, para forzarla a pagar obligaciones financieras. El secretario de Estado de Roosevelt, John Hay, dio v\u00eda libre a la intervenci\u00f3n europea con la condici\u00f3n de que no se convirtiera en adquisici\u00f3n de territorio. El gobierno de Roosevelt no pod\u00eda condenar la intervenci\u00f3n europea precisamente porque sus puntos de vista coincid\u00edan con las intenciones de las potencias europeas. No importa que el gobierno norteamericano, por las presiones de la opini\u00f3n p\u00fablica, hubiera modificado su posi\u00acci\u00f3n, la declaraci\u00f3n misma y la pol\u00edtica adoptada por Roosevelt en Am\u00e9rica Latina, dejaron sin piso el principio fundamental de la Doctrina Monroe. De ah\u00ed en adelante esta ser\u00eda considerada en Am\u00e9rica Latina como la justificaci\u00f3n de las intervenciones nortea\u00acmericanas en el continente.<\/p>\n<p>Panam\u00e1 representa el caso dram\u00e1tico que sintetiza la interven\u00acci\u00f3n militar y la injerencia pol\u00edtica y diplom\u00e1tica de Estados Unidos en Am\u00e9rica Latina durante este per\u00edodo, uno por medios mi\u00aclitares y otro por medios diplom\u00e1ticos y financieros. El 13 de noviembre de 1903 Panam\u00e1 le entrega parte de su territorio a los norteamericanos para la construcci\u00f3n del canal interoce\u00e1nico y el derecho de intervenci\u00f3n a perpetuidad con la firma del Tratado Hay-Bunau Varilla, solamente una semana escasa despu\u00e9s de haber declarado su independencia de Colombia y s\u00f3lo a cuatro meses \u2014el 13 de junio\u2014 de haber sido pactado por el famoso personaje estadounidense de este episodio, Nelson Cronwell, la maniobra en las oficinas del propio presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt. Estados Unidos se anexaba la zona del Canal mediante una maniobra pol\u00edtica que le daba el control sobre Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s las tropas norteamericanas desembarcaban en Rep\u00fablica Doninicana. Y en 1909 se sucede la primera intervenci\u00f3n directa en Nicaragua para apoyar un gobierno de su benepl\u00e1cito. McKinley, Roosevelt y Taft, cada uno en su momento, con su estilo, con sus prop\u00f3sitos espec\u00edficos, intervinieron militarmente, se in\u00acmiscuyeron en la pol\u00edtica, desarrollaron la diplomacia del d\u00f3lar y utilizaron ac\u00e1 y acull\u00e1 el gran garrote sin contemplaciones. Las relaciones interamericanas quedar\u00edan signadas por estos hechos para todo el siglo.<\/p>\n<p>Gran garrote de Theodore Roosevelt o Diplomacia del d\u00f3lar de Taft, am\u00acbas pol\u00edticas tuvieron el mismo sabor. Mediante la primera Estados Unidos se erig\u00eda en &#8220;polic\u00eda internacional&#8221;. Con la segunda el pa\u00eds del Norte surg\u00eda como impulsor de la modernizaci\u00f3n y del progreso. Se trataba de sacar de la quiebra a los pa\u00edses latinoamericanos y ponerlos &#8220;en el camino del progreso, de la paz y de la prosperi\u00acdad&#8221;. Para ello, no importaba cualquier descarada intervenci\u00f3n. Era algo as\u00ed, como modernizarlos a punta de &#8220;gran garrote&#8221;.<\/p>\n<p>Woodrow Wilson proclam\u00f3 desde el primer momento de su posesi\u00f3n a la presidencia de Estados Unidos su oposici\u00f3n a la pol\u00edtica del gran garrote y a la diplomacia del d\u00f3lar. Su tradici\u00f3n intelectual lo compromet\u00eda con principios fundamentales como la autodetermi\u00acnaci\u00f3n de las naciones, el pacifismo, la buena conducta en el trato internacional y con una nueva visi\u00f3n de Estados Unidos en el mundo. A su pol\u00edtica la denominaron &#8220;la diplomacia misionera&#8221;, para carac\u00acterizar su inter\u00e9s en promover la seguridad norteamericana en un mundo convulsionado por la Primera Guerra Mundial, pero tambi\u00e9n para definir su visi\u00f3n internacionalista de promotor de la paz en las negociaciones del Tratado de Versalles y en la organizaci\u00f3n de la Sociedad de Naciones.<\/p>\n<p>Su discurso de Mobile en 1913 se hizo famoso por el giro que en \u00e9l di\u00f3 a las relaciones internacionales de Estados Unidos y por el rechazo dado a la &#8220;diplomacia del d\u00f3lar&#8221; en China y en Am\u00e9rica Latina. Como efecto de la revoluci\u00f3n rusa, Wilson levant\u00f3 la ban\u00acdera mundial contra el comunismo en defensa de la democracia occi\u00acdental. Su pol\u00edtica internacional inici\u00f3 &#8220;el nuevo trato&#8221; que m\u00e1s tarde Franklin D. Roosevelt aplicar\u00eda tambi\u00e9n a su pol\u00edtica in\u00acterna.<\/p>\n<p>Pero el &#8220;nuevo trato&#8221; fracasar\u00eda en su pol\u00edtica para Am\u00e9rica Latina. Y fracas\u00f3 porque Wilson navegaba entre su pol\u00edtica mora\u00aclista y su visi\u00f3n financiera. En Mobile hab\u00eda dicho &#8220;los estados latinoamericanos han sufrido m\u00e1s imposiciones en la forma de pr\u00e9s\u00actamos que ningunos otros pueblos del mundo,&#8221; pero una d\u00e9cada antes hab\u00eda escrito &#8220;los ministros de Estado deber\u00e1n salvaguardar las concesiones que hayan obtenido los financistas, aun cuando haya que arrollar la soberan\u00eda de naciones que no quieran someterse de buen grado.&#8221;(2)<\/p>\n<p>En Wilson pudo m\u00e1s la defensa de los intereses financieros de su pa\u00eds que sus escr\u00fapulos moralistas. En 1915 intervino en Hait\u00ed y lo convirti\u00f3 en un protectorado norteamericano. En 1916 ocup\u00f3 con los marines la Rep\u00fablica Dominicana y de ah\u00ed en adelante hasta 1930 todas las elecciones fueron vigiladas por las fuerzas norteameri\u00accanas. As\u00ed resultar\u00eda en la Presidencia Rafael Leonidas Trujillo e iniciar\u00eda la dictadura de su familia que se prolongar\u00eda por treinta a\u00f1os. Wilson tambi\u00e9n llev\u00f3 a cabo dos intervenciones militares en M\u00e9xico que ir\u00edan a tener honda repercusi\u00f3n en el contenido de las relaciones interamericanas.<\/p>\n<p>Lo que puso a prueba la moralidad de Wilson fue la Revoluci\u00f3n Mexicana. Probablemente con la mente puesta en los des\u00f3rdenes de M\u00e9xico, propios de toda revoluci\u00f3n, Wilson declaraba en marzo de 1913 que &#8220;tendremos estos principios como la base de mutua relaci\u00f3n, de respeto, y ayuda con nuestras hermanas rep\u00fablicas y entre nosotros mismos.&#8221; Se refer\u00eda a que &#8220;un gobierno justo des\u00accansa siempre en la aprobaci\u00f3n de sus gobernados y en que no puede haber libertad sin un orden basado en la ley, en la conciencia y aprobaci\u00f3n p\u00fablica.&#8221; Y a\u00f1ad\u00eda &#8220;someteremos nuestra influencia de todo tipo a la realizaci\u00f3n de estos principios en la pr\u00e1ctica y en los hechos, conscientes de que el desorden, la intriga personal y el desaf\u00edo a los derechos constitucionales debilitan y desacreditan los gobiernos&#8230;No podemos tener simpat\u00eda por aquellos que se toman el poder para defender sus intereses y ambiciones personales.&#8221; (3)<\/p>\n<p>En la revoluci\u00f3n mexicana se operaron varias tomas del poder, no se respet\u00f3 la constituci\u00f3n, intervinieron toda clase de intere\u00acses y ambiciones, el desorden fue parte natural de una lucha a muerte por el poder y casi siempre primaron las fuerzas anti- norteamericanas, no ajenas al resentimiento dejado por las guerras entre los dos pa\u00edses en el siglo XIX. Para la teor\u00eda de Wilson no hab\u00eda alternativa distinta a la de hacer valer sus principios. En\u00actonces orden\u00f3 ocupar el puerto de Veracruz el 21 de abril de 1914 sin la aprobaci\u00f3n del Congreso. Y en su defensa de la ocupaci\u00f3n ar\u00acgument\u00f3 la necesidad de proteger el pueblo mexicano pobre, opri\u00acmido, desamparado y sin participaci\u00f3n alguna en el proceso pol\u00edtico. Y de nuevo en 1916 envi\u00f3 al Brigadier Pershing en busca de Pancho Villa a territorio mexicano para castigarlo.<\/p>\n<p>La ocupaci\u00f3n de Veracruz y la expedici\u00f3n de Pershing consti\u00actuyen la primera intervenci\u00f3n norteamericana en defensa de la democracia, del orden y del pueblo oprimido latinoamericano. Wilson intervendr\u00eda una vez m\u00e1s en Rep\u00fablica Dominicana en 1915; volver\u00eda a Nicaragua e iniciar\u00eda una tercera en Hait\u00ed para mantenerlo como protectorado. En este pa\u00eds Wilson impondr\u00eda una nueva Constituci\u00f3n, cuya autor\u00eda reclam\u00f3 Franklin D. Roosevelt, entonces Secretario ad\u00acjunto de Marina de Wilson. (4)<\/p>\n<p>Pero el verdadero sentido de las acciones de Wilson ten\u00edan que ver con los intereses estrat\u00e9gicos de Estados Unidos en M\u00e9xico y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, con los intereses petroleros. M\u00e9xico estaba pro\u00acduciendo m\u00e1s de cien millones de barriles de petr\u00f3leo y una deuda de m\u00e1s de quinientos millones de d\u00f3lares, cuyos intereses alcan\u00aczaron al terminar la revoluci\u00f3n en 1920 a doscientos millones de d\u00f3lares. Tambi\u00e9n por razones estrat\u00e9gicas Wilson comprar\u00eda a Dina\u00acmarca las islas V\u00edrgenes.<\/p>\n<p>En los episodios mexicanos los gobiernos del grupo ABC, com\u00acpuesto por Argentina, Brasil y Chile, a los que se uni\u00f3 Uruguay, apoyaron a Estados Unidos. Esta actitud pro norteamericana entre los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina no iba a ser excepcional, aun en medio de los peores atropellos. Brasil hab\u00eda apoyado expresamente el Coro\u00aclario Roosevelt. Uno de los prohombres de Colombia, Rafael Uribe Uribe, solamente a tres a\u00f1os de la p\u00e9rdida de Panam\u00e1 a manos del pa\u00eds del Norte, al terminar la Conferencia Panamericana de R\u00edo de Janeiro de 1906, conclu\u00eda su informe oficial al gobierno con esta hiperb\u00f3lica loa a Estados Unidos:<\/p>\n<p>&#8220;contra los pron\u00f3sticos pesimistas de muchos que auguraban una pol\u00edtica ego\u00edsta, absorbente e imperiosa de los Estados Unidos de Am\u00e9rica en el seno de la Conferencia, &#8230; la conducta de los representantes de la rep\u00fablica del Norte ha sido inspirada en su conjunto, como en el m\u00e1s insignificante de sus detalles, por el m\u00e1s elevado, noble y desinteresado amor al bienestar com\u00fan. &#8230; El gran trust panamericano, predicho por algunos, bajo la direcci\u00f3n de Estados Unidos, no ha parecido por ninguna parte. La delegaci\u00f3n norteamericana ha dado esta vez el inesperado espect\u00e1culo de hacerse amar irresistiblemente, aun de sus adversarios naturales.&#8221; (4)<\/p>\n<p>En v\u00edsperas de la aplicaci\u00f3n del gran garrote de Roosevelt contra Colombia, uno de los negociadores del canal de Panam\u00e1 con Estados Unidos e inmediatamente despu\u00e9s elegido Presidente del pa\u00eds, el general Rafael Reyes, declaraba en su discurso a la Segunda Conferencia Interna\u00accional de Estados Americanos celebrada en M\u00e9xico en 1901:<\/p>\n<p>&#8220;los norteamericanos han contribuido a disipar, no s\u00f3lo en nuestro continente, las tinieblas, sino en el mundo entero; ellos son un poder civilizador, y no hay por lo mismo que temerlos como conquistadores ni como expoliadores. Ellos han plantado el estandarte de la libertad y del progreso en Cuba, Puerto Rico y Filipinas: ellos son la humanidad selec\u00accionada.&#8221; (5)<\/p>\n<p>No acababan de pasar los hechos de Panam\u00e1, estaba fresco el rechazo de los norteamericanos a la doctrina Drago y su condena por la Corte de la Haya, no hab\u00edan salido de Cuba, cuando Estados Unidos convoca la Conferencia de Washington de 1907 para firmar un tratado de paz y amistad con los dictadores centroamericanos. A la conferencia acudieron el dictador de M\u00e9xico, Porfirio D\u00edaz, el de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, y el de Nicaragua, Jos\u00e9 Santos Zelaya. De all\u00ed resultar\u00eda la doctrina Tobar, propuesta por el diplom\u00e1tico ecuatoriano Carlos Tobar, seg\u00fan la cual los pa\u00edses cen-troamericanos s\u00f3lo reconocer\u00edan gobiernos libremente elegidos, cl\u00e1usula a la cual se acogi\u00f3 inmediatamente Estados Unidos para in\u00actervenir a su gusto en Am\u00e9rica Central, principalmente en Nicaragua, no obstante no haber firmado el Tratado ni haber propi\u00acciado la doctrina Tobar.<\/p>\n<p>Estados Unidos siempre cont\u00f3 en los pa\u00edses latinoamericanos con aliados incondicionales que le permitieron su injerencia en los asuntos internos y sus intervenciones militares. Baste con men-cionar a Batista en Cuba, a la familia Trujillo en Rep\u00fablica Do\u00acminicana, a los Somoza en Nicaragua, cada uno de ellos apoyado por sectores dirigentes antinacionales. Para el poderoso pa\u00eds del Norte nunca import\u00f3 que representaran los intereses m\u00e1s antidemocr\u00e1ticos y m\u00e1s antipopulares.<\/p>\n<p>Al terminar la Primera Guerra Mundial, Am\u00e9rica Latina inicia un proceso de reacci\u00f3n contra el intervencionismo militar nortea\u00acmericano y contra su hegemon\u00eda econ\u00f3mica en el \u00e1rea. En la Sociedad de Naciones los pa\u00edses latinoamericanos trataron de bloquear el art\u00edculo 21 del Pacto que mencionaba la Doctrina Monroe como un el\u00acemento de preservaci\u00f3n de la paz en el Hemisferio, precisamente por las funestas consecuencias que hab\u00edan resultado de su Corolario enunciado por Theodore Roosevelt.<\/p>\n<p>Pero fueron las conferencias panamericanas posteriores a la Guerra las que dieron la pauta. La protesta de M\u00e9xico no asistiendo a la Conferencia de Santiago de Chile en 1923, con una actitud muy diferente a la demostrada por el gobierno colombiano en 1906 des\u00acpu\u00e9s de la p\u00e9rdida de Panam\u00e1, sent\u00f3 un precedente decisorio. Pero donde se iniciar\u00eda la ofensiva latinoamericana contra la pol\u00edtica intervencionista de Estados Unidos y de injerencia permanente en los asuntos de estos pa\u00edses, fue en la Conferencia de 1928 en La Habana. Este esfuerzo culminar\u00eda en las Conferencias de Montevideo en 1933, de Buenos Aires en 1936 y de Lima en 1938, no obstante que, para las dos \u00faltimas, Estados Unidos estar\u00eda enfrentado a M\u00e9\u00acxico por las expropiaciones petroleras y de propiedades agr\u00edcolas norteamericanas.<\/p>\n<p>El primer paso definitivo fue dado con el art\u00edculo 8\u00ba del Tratado de Derechos y Obligaciones de las Naciones, firmado en la Conferencia de Montevideo por Cordell Hull, Secretario de Estado norteamericano, que a la letra rezaba: &#8220;ninguna naci\u00f3n tiene dere\u00accho a intervenir en los asuntos internos o externos de otra.&#8221; Como Hull coloc\u00f3 a rengl\u00f3n seguido que la pol\u00edtica de Estados Unidos se basar\u00eda en &#8220;el derecho de las naciones tal como est\u00e1 generalmente reconocido y aceptado,&#8221; con lo cual dejaban la duda de si seguir\u00edan interviniendo en protecci\u00f3n de vidas y propiedades de ciudadanos de Estados Unidos en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>El segundo paso lo constituy\u00f3 el &#8220;Protocolo adicional rela\u00activo a la no intervenci\u00f3n&#8221;, firmado en Buenos Aires, el cual no dej\u00f3 duda alguna sobre el compromiso adquirido por Estados Unidos. Este famoso texto de tanta trascendencia en las relaciones inter\u00acamericanas es muy simple: &#8220;las Partes Contratantes Principales declaran inadmisible la intervenci\u00f3n de cualquiera de ellas, di\u00acrecta o indirectamente, y fuere cual fuese la raz\u00f3n, en los asuntos internos y externos de cualquiera de las otras Partes.&#8221;<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, en la Carta de la Organizaci\u00f3n de Estados Ameri\u00accanos, se reformular\u00eda este principio. En lugar de &#8220;Partes Contratantes&#8221; se habla de &#8220;Estados o grupos de Estados&#8221;; la inad-misibilidad de la intervenci\u00f3n se reemplaza por el concepto de no tener derecho a intervenir; y lo hace m\u00e1s expl\u00edcito al incluir cualquier otro tipo de injerencia como intervenci\u00f3n; pero, adem\u00e1s, adiciona otro principio que enuncia la prohibici\u00f3n de utilizar me\u00acdidas coercitivas de car\u00e1cter econ\u00f3mico y pol\u00edtico. La Carta dir\u00eda:<\/p>\n<p>&#8220;Ning\u00fan Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino tambi\u00e9n cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales que los constituyen.&#8221;<\/p>\n<p>Tanto en uno como en otro, la no intervenci\u00f3n fue un compromiso, pero carente de mecanismos de &#8220;acci\u00f3n colectiva&#8221; para hacerlo efi\u00accaz.<\/p>\n<p>Haberse comprometido con el principio de no intervenci\u00f3n sig\u00acnificaba un cambio substancial de la pol\u00edtica norteamericana en las relaciones interamericanas. Una serie de factores determinaron ese cambio: el fracaso de las experiencias intervencionistas; la pre\u00acsi\u00f3n de los pa\u00edses latinoamericanos; el \u00e9xito de una pol\u00edtica de cr\u00e9dito, inversi\u00f3n directa y tratados comerciales en Am\u00e9rica Latina; y la pavorosa crisis econ\u00f3mica del 30.<\/p>\n<p>Por su parte, Hoover hab\u00eda visitado diez pa\u00edses latinoameri\u00accanos en 1928, y el m\u00e1s prestigioso dirigente del Partido Democr\u00e1ta, F.D. Roosevelt, entonces gobernador de New York, hab\u00eda fijado unas nuevas pautas para las relaciones in\u00acteramericanas que podr\u00edan resumirse en tres, ganarse de nuevo la buena voluntad de Am\u00e9rica Latina; remplazar la intervenciones ar\u00acbitrarias por rela\u00acciones de comercio; y buscar una forma de coope\u00acraci\u00f3n en el hemis\u00acferio.<\/p>\n<p>Con la firma del compromiso de no intervenci\u00f3n por el Secre\u00actario de Estado de F.D. Roosevelt se inicia el \u00faltimo per\u00edodo de las relaciones de Estados Unidos con Am\u00e9rica Latina en esta etapa, la de la pol\u00edtica del buen vecino. En esencia significa la mate\u00acrializaci\u00f3n de los principios enunciados por F. D. Roosevelt. Apuntaba a poner t\u00e9rmino a &#8220;la agresi\u00f3n norteamericana \u2014territo\u00acrial y finan\u00acciara\u2014&#8221; y a conducir las naciones latinoamericanas &#8220;a una especie de asociaci\u00f3n hemisf\u00e9rica en la cual ninguna rep\u00fablica obtendr\u00eda indebida ventaja.&#8221; (7)<\/p>\n<p>Roosevelt critic\u00f3 la pol\u00edtica de Wilson, no obstante haber aceptado la necesidad de la ocupaci\u00f3n de Veracruz. Igualmente puso en duda la conveniencia de las acciones militares en Hait\u00ed y Nicaragua. Expresamente rechaz\u00f3 la diplomacia del d\u00f3lar utilizada por Hoover, su inmediato predecesor, y la pol\u00edtica de la banca norteamericana en las tres primeras d\u00e9cadas de este siglo. &#8220;Los bancos de New York,&#8221; afirmaba, &#8220;ayudados por los viajes del Profe\u00acsor Kemmerer a varias rep\u00fablicas, obligaron a la mayor\u00eda de \u00e9stas a aceptar empr\u00e9stitos innecesarios a tipos exorbitantes de inter\u00e9s y pagando fuertes comisiones.&#8221; (8) Kemmerer hab\u00eda recorrido Am\u00e9rica Latina como un reformador de la estructura financiera de los pa\u00edses latinoamericanos. En Colombia, por ejemplo, fue el iniciador de lo que se llam\u00f3 entonces &#8220;la danza de los millones&#8221; y sus f\u00f3rmulas de reestructuraci\u00f3n del sistema financiero se orientaban a modernizar la estructura de las finanzas de tal manera que se adecuaran al manejo de los inmensos empr\u00e9stitos de los financistas norteameri\u00accanos. Sus reformas persistir\u00edan hasta la d\u00e9cada de los ochenta.<\/p>\n<p>Roosevelt regresaba a los principios iniciales de la pol\u00edtica hemisf\u00e9rica norteamericana en la b\u00fasqueda de una asociaci\u00f3n que &#8220;desterrara el miedo de una agresi\u00f3n territorial o financiera&#8221; y de un acercamiento &#8220;desde el punto de vista del derecho de autodeter\u00acminaci\u00f3n y del empleo de un sistema de aislamiento para el restablecimiento del orden.&#8221;<\/p>\n<p>Estados Unidos siempre se opuso a una confederaci\u00f3n pol\u00edtica. En su ambici\u00f3n colonialista se convirti\u00f3 en la &#8220;polic\u00eda interna\u00accional&#8221; hemisf\u00e9rica del otro Roosevelt para apoderarse de territo\u00acrios, para controlar econ\u00f3micamente y para mantener el orden. El nuevo Roosevelt insinuaba en su documento la posibilidad de es\u00actablecer una &#8220;acci\u00f3n colectiva&#8221; destinada al restablecimiento del orden en reemplazo de la intervenci\u00f3n armada o del chantaje fi\u00acnanciero. Se hab\u00eda operado un cambio substancial en la pol\u00edtica norteamericana hacia Am\u00e9rica Latina el cual preparar\u00eda las condi\u00acciones para una alianza hemisf\u00e9rica contra el fascismo en los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n<p>Lo que determinaba para Roosevelt la pol\u00edtica interior y exte\u00acrior de Estados Unidos era la superaci\u00f3n de la peor crisis econ\u00f3mica posiblemente de su historia independiente. El derrumbe de una econom\u00eda como la norteamericana tan s\u00f3lida que lleg\u00f3 a considerarse invulnerable en octubre de 1929, trajo consigo la m\u00e1s profunda re\u00accesi\u00f3n de este siglo. Una superproducci\u00f3n proveniente de la falta de consumo en un sistema de enorme concentraci\u00f3n del capital; el proteccionismo que cerr\u00f3 mercados de exportaci\u00f3n con los que se aliviara la superproducci\u00f3n; la expansi\u00f3n del sector financiero so\u00acbre la base de la ampliaci\u00f3n desmesurada y desordenada del cr\u00e9dito que condujo a la especulaci\u00f3n desembocada; y una depresi\u00f3n agr\u00ed\u00accola, han sido se\u00f1alados como las causas m\u00e1s posibles de aquella crisis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Continuar en la l\u00ednea de erigirse en &#8220;polic\u00eda internacional&#8221; no significaba ning\u00fan beneficio econ\u00f3mico para aliviar la crisis. Al mismo tiempo, Europa y Jap\u00f3n hab\u00edan iniciado una ofensiva sobre Am\u00e9rica Latina, bien para conservar la influencia comercial que ya pose\u00edan ante la creciente expansi\u00f3n norteamericana, bien para con\u00acquistar nuevos mercados en medio de una competencia aguda, la cual conducir\u00eda a la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos estaba obli\u00acgado a buscar nuevos mercados si quer\u00eda contrarrestar la contrac\u00acci\u00f3n de su mercado interno y la superproducci\u00f3n que afectaba su econom\u00eda. Para ello deb\u00eda desplazar a los europeos y japoneses y ganarles la competencia en el continente. Se trataba de un mercado de bienes de consumo, intermedios y de capital en pleno proceso de expansi\u00f3n y de una zona con una inmensa capacidad para absorber capital.<\/p>\n<p>El gran acierto de Roosevelt en las relaciones interamericanas consisti\u00f3 en comprender la inutilidad de una pol\u00edtica colonialista en Am\u00e9rica Latina y la oportunidad que le ofrec\u00eda la regi\u00f3n para la ampliaci\u00f3n del mercado norteamericano. En respuesta a su viraje en la pol\u00edtica latinoamericana, el Secretario de Estado Cordell Hull firm\u00f3 el compromiso de no intervenci\u00f3n militar en el continente, no sin antes dejar una especie de constancia hist\u00f3rica sobre la posi\u00acbilidad de seguir utilizando la injerencia diplom\u00e1tica.<\/p>\n<p>No fue f\u00e1cil poner en pr\u00e1ctica la nueva pol\u00edtica anticolonia\u00aclista. Roosevelt se neg\u00f3 a intervenir militarmente en Cuba y en Nicaragua. A seguir la pol\u00edtica anterior lo presionaban tanto su subsecretario de Estado Summer Wells cuya frase &#8220;ning\u00fan gobierno puede sobrevivir un largo per\u00edodo sin el reconocimiento de los Es\u00actados Unidos&#8221;, se habia hecho famosa, como los embajadores suyos en Cen\u00actroam\u00e9ricano y la Guardia Nacional nicarag\u00fcense bajo la direc\u00acci\u00f3n de Anastasio Somoza. As\u00ed mismo es modificada la pol\u00edtica de injerencia en un instructivo del propio Welles a los diplom\u00e1ticos en Centroam\u00e9rica para no seguir gui\u00e1ndose por el Tratado General de Paz y Amistad. &#8220;Generalmente ha ocurrido&#8221;, dec\u00eda el instructivo, &#8220;que ese consejo se ha considerado inmediatamente como interven\u00acci\u00f3n, y, en efecto, a veces termin\u00f3 en una verdadera interven\u00acci\u00f3n.&#8221; (9)<\/p>\n<p>Pero ser\u00edan M\u00e9xico y Bolivia los pa\u00edses que se constituir\u00edan en la piedra de toque de la pol\u00edtica del buen vecino de Roosevelt. Primero Bolivia y despu\u00e9s M\u00e9xico expropiaron las compa\u00f1\u00edas petro\u00acleras, basadas en la propiedad estatal del subsuelo y en conflictos con las multinacionales norteamericanas. En gran medida la pol\u00edtica intervencionista de Estados Unidos se hab\u00eda sustentado en la lega\u00aclidad de defender las inversiones econ\u00f3micas y de proteger la vida de sus ciudadanos. No fue este el caso. Roosevelt exigi\u00f3 reciproci\u00acdad por parte de los dos pa\u00edses a su pol\u00edtica del buen vecino, pre\u00acsion\u00f3 una soluci\u00f3n negociada y se abstuvo de intervenir militar\u00acmente.<\/p>\n<p>En realidad, dispuso de muy poco espacio de maniobra diplom\u00e1tica. Por una parte, la opini\u00f3n p\u00fablica de ambos pa\u00edses abrigaba fuertes sentimientos antinorteamericanos y, por otra parte, la situaci\u00f3n mundial les permit\u00eda escudarse en la protecci\u00f3n de Alemania y Jap\u00f3n, los rivales de Estados Unidos. Tanto en este caso como en el de las relaciones interamericanas en general, el estallido de la Segunda Guerra Mundial modific\u00f3 substancialmente la situaci\u00f3n a favor de Roosevelt.<\/p>\n<p>Progresivamente la pol\u00edtica norteamericana de agresi\u00f3n militar y diplom\u00e1tica se fue transformando durante las dos d\u00e9cadas del veinte y del treinta en una pol\u00edtica de control econ\u00f3mico sobre el continente. Estados Unidos contaba con una punta de lanza, sus in\u00acversiones petroleras y agroindustriales en el Caribe, en Cen\u00actroam\u00e9rica, en M\u00e9xico, Venezuela, Colombia y Bolivia. Hab\u00eda ini\u00acciado una pol\u00edtica agresiva de cr\u00e9dito a trav\u00e9s de la compra de bonos de deuda p\u00fablica y privada y para garantizar su cobro hab\u00eda es\u00actablecido el Consejo de Protecci\u00f3n de los Tenedores de Bonos Ex-tranjeros. Y con miras a ampliar su mercado de capitales hab\u00eda fun\u00acdado el Banco de Exportaci\u00f3n e Importaci\u00f3n, el cual se transfor\u00acmar\u00eda en la d\u00e9cada del cincuenta en el Banco Mundial. Para contra-rrestar la trayectoria colonialista, lo que hace Roosevelt es apo\u00acyarse al m\u00e1ximo en estos instrumentos econ\u00f3micos en sus relaciones con Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Ninguna medida tan trascendental para el nuevo giro de las relaciones interamericanas como la Ley de Convenios Comerciales de 1934, la cual se enmarca dentro de las medidas para superar una crisis econ\u00f3mica ligada a la contracci\u00f3n del mercado. Ella le daba medios legales al gobierno de Roosevelt para establecer tratados comerciales con los pa\u00edses latinoamericanos. Las medidas protec-cionistas establecidas por el Acto Legislativo Smoot-Hawley de 1930 no hab\u00edan permitido acelerar su firma. Cuba, Colombia, Brasil y Argentina firmaron tratados rec\u00edprocos de comercio entre 1934 y 1938. Asignarle a Estados Unidos el tratamiento de &#8220;naci\u00f3n m\u00e1s fa\u00acvorecida&#8221; para equiparar el tratamiento de su comercio al de las naciones europeas; congelar las tarifas aduaneras o disminuirlas de los productos norteamericanos; liberar los impuestos protec\u00accionistas de los productos primarios exportados por los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, constituyeron ejes centrales de los tratados.<\/p>\n<p>Las condiciones excepcionales del mercado internacional im\u00acpuestas por la guerra mundial no permitieron evaluar inmediatamente las consecuencias de los tratados rec\u00edprocos de comercio. Solamente una vez se restableci\u00f3 la normalidad al finalizar la guerra, se sintieron los efectos demoledores de unos tratados desiguales que concedieron ventajas excesivas a Estados Unidos. Para entonces se hab\u00edan convertido en un obst\u00e1culo para el desarrollo de la industria de los pa\u00edses signatarios debido a la competencia de las mercanc\u00edas norteamericanas y hab\u00edan impedido el manejo racional de los recur\u00acsos del Estado.<\/p>\n<p>El Ministro de Hacienda de Colombia, a quien le toc\u00f3 desmontar el tratado en 1948, Hern\u00e1n Jaramillo Ocampo, lo consider\u00f3 suprema\u00acmente gravoso para la econom\u00eda del pa\u00eds. Los pa\u00edses latinoameri\u00accanos se sometieron a la apertura de sus mercados a cambio del mejoramiento de las condiciones de ingreso para sus productos pri\u00acmarios. Roosevelt, en esencia, ca\u00eda, as\u00ed, en la utilizaci\u00f3n de las mismas presiones econ\u00f3micas indebidas de sus predecesores tan dura\u00acmente criticadas por \u00e9l en el lanzamiento de su pol\u00edtica del buen vecino.<\/p>\n<p>Tampoco fue ejemplar el comportamiento del buen vecino frente a las dictaduras latinoamericanas. Estados Unidos se mantuvo im\u00acpert\u00e9rrito frente a los gobiernos dictatoriales de Venezuela, Ar\u00acgentina, Brasil, Centroam\u00e9rica, el Caribe, y le abri\u00f3 camino a las de Rep\u00fablica Dominicana y Cuba. Ya como Secretario de Estado de Roosevelt, Summer Wells calificar\u00eda a Batista como &#8220;esa figura ex\u00actraordinariamente brillante y h\u00e1bil&#8221;. No era otra la forma como se refer\u00edan a los dictadores latinoamericanos en ese momento. El go\u00acbierno de Roosevelt quedar\u00eda comprometido con el asesinato de Agusto C\u00e9sar Sandino; apoyar\u00eda el gobierno paralelo de la Guardia Nacional de Somoza y lo llevar\u00eda al poder; se comprometer\u00eda con el ascenso de Trujillo en Rep\u00fablica Dominicana; mantendr\u00eda a Hait\u00ed como protectorado; y atacar\u00eda el gobierno de Grau Sanmart\u00edn en Cuba para defender la subida de Fulgencio Batista. Ninguna acci\u00f3n en fa\u00acvor de los gobiernos democr\u00e1ticos fue tomada en esta etapa. Si ellos no florec\u00edan en Am\u00e9rica Latina, tampoco eran respetados por la potencia del Norte. Ning\u00fan inter\u00e9s o intenci\u00f3n de desarrollar una &#8220;acci\u00f3n colectiva&#8221; en defensa de la democracia se asom\u00f3 en el horizonte.<\/p>\n<p>Las relaciones interamericanas pasaron por el per\u00edodo m\u00e1s tur\u00acbulento de su historia entre 1890 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Estuvieron dominadas por el intento colonialista de Estados Unidos; se vieron enfrentadas al intervencionismo militar y a la injerencia diplom\u00e1tica en los asuntos internos de casi todos los pa\u00edses del continente. Program\u00e1ticamente la Doctrina Monroe pas\u00f3 a ser de una defensa del continente para los americanos a una doctrina de agresi\u00f3n en favor de los interese econ\u00f3micos y es\u00actrat\u00e9gicos de Estados Unidos. Al terminar la Primera Guerra Mundial hab\u00eda quedado con las manos libres para convertir a Am\u00e9rica Latina en lo que se ha llamado mundialmente su &#8220;patio trasero&#8221;. Y al ini\u00acciarse la Segunda Guerra Mundial sus intentos colonialistas se hab\u00edan trocado en una agresiva pol\u00edtica comercial de dominio econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En el entretanto, los pa\u00edses latinoamericanos no lograron unirse para enfrentar la pol\u00edtica colonialista de agresi\u00f3n por parte de Estados Unidos. M\u00e1s preocupados por los conflictos entre ellos, s\u00f3lo obtuvieron el reconocimiento de la no intervenci\u00f3n y de la no injerencia en los asuntos internos de los pa\u00edses despu\u00e9s de casi cuarenta a\u00f1os de la guerra hispano-norteamericana. No tuvieron la capacidad de asociarse en defensa de la integridad nacional. M\u00e1s bien, asumieron con frecuencia actitudes sumisas que no se com\u00acpadec\u00edan con la pol\u00edtica de agresi\u00f3n que dominaba las relaciones interamericanas. Cuando finalmente, al t\u00e9rmino de esta etapa, lo\u00acgraron ponerse de acuerdo para lograr la consagraci\u00f3n del principio de no intervenci\u00f3n, ya Estados Unidos hab\u00eda obtenido un predominio econ\u00f3mico sobre el \u00e1rea no superado todav\u00eda a finales del siglo XX.<\/p>\n<p>Ninguna acci\u00f3n colectiva eficaz contra el colonialismo. Ning\u00fan intento colectivo contra el intervencionismo. Ninguna acci\u00f3n colec\u00activa en defensa de la democracia. La Uni\u00f3n Panamericana, creada a finales del siglo XIX, era presidida invariablemente por funciona\u00acrios norteamericanos. Su ineficacia apenas era comparable con la de las resoluciones inocuas de las Conferencias Panamericanas.<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina, ensombrecida por el despotismo y amarrada por el lacayismo, se manten\u00eda impotente. Veintisiete a\u00f1os de dictadura en Venezuela; veintid\u00f3s a\u00f1os en Guatemala; once a\u00f1os en el Per\u00fa; e inestabilidad pol\u00edtica en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, no es un panorama edificante. Y se hab\u00eda dado comienzo a la de Getulio Var\u00acgas de quince a\u00f1os en Brasil, a la de Anastasio Somoza en Nicaragua de treinta y dos, a la de Fulgencio Batista de veintitr\u00e9s en Cuba, a la de Trujillo de treinta y uno en Rep\u00fablica Dominicana, a la de Ubico en Guatemala de trece. Era un panorama desolador. En estas condiciones las relaciones interamericanas tienen que afrontar el desaf\u00edo de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Tercera etapa: la alianza estrat\u00e9gica con Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y la conformaci\u00f3n del sistema interamericano, 1939-1959<\/p>\n<p>Cuando Estados Unidos ingresa a la Segunda Guerra Mundial, des\u00acpu\u00e9s del ataque japon\u00e9s a Pearl Harbor, la conciencia lati\u00acnoamericana en torno al fascismo y a las pretensiones de dominaci\u00f3n mundial del Eje, conformado por Alemania, Italia y Jap\u00f3n, hab\u00eda avanzado notoriamente. No hay duda de que medio siglo de interven\u00accionismo militar e injerencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica estadounidense en Am\u00e9rica hab\u00edan contribuido a abrirle un campo de simpat\u00eda a otras potencias, especialmente a Alemania, adem\u00e1s de una corriente ideol\u00f3gica proclive al fascismo, en amplios c\u00edrculos pol\u00edticos de Am\u00e9rica Latina. En los conflictos de M\u00e9xico y Bolivia, Alemania hab\u00eda servido de una especie de refugio potencial frente a cualquier intento de retaliaci\u00f3n por parte de la pol\u00edtica nortea\u00acmericana. Pero la agresi\u00f3n alemana directa sobre el centro y norte de Europa hab\u00eda cambiado con rapidez la posici\u00f3n de casi todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Alemania no s\u00f3lo pose\u00eda intereses econ\u00f3micos muy importantes en el hemisferio, sino que su influencia ideol\u00f3gica se hab\u00eda arra\u00acigado en amplios sectores pol\u00edticos. La misma contemporizaci\u00f3n de los europeos con Hitler, refugiados en la pol\u00edtica de concesiones de Chamberlain para detenerlo, contribuy\u00f3 no poco a distorsionar la imagen del nazismo en el mundo y, particularmente, en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>El fascismo latinoamericano se hab\u00eda alimentado del auge de Mussolini en Italia, del resurgimiento econ\u00f3mico y militar de Ale\u00acmania durante el gobierno de Hitler despu\u00e9s de la humillaci\u00f3n del Tratado de Versalles, del triunfo del General Franco en Espa\u00f1a con\u00actra los republicanos y de la pol\u00edtica imperialista de Estados Unidos en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. El Movimiento Integralista de Brasil fue quiz\u00e1s su m\u00e1s refinada expresi\u00f3n. Hoy, probablemente, no est\u00e9 de moda el nazifascismo, especialmente despu\u00e9s de que se destaparon los cr\u00edmenes cometidos con los jud\u00edos en Alemania. Pero, como tendencia ideol\u00f3gica y de conducta, pervive agazapada en sec\u00actores pol\u00edticos y militares latinoamericanos. S\u00f3lo es suficiente para comprobarlo, el remitirse a las recientes dictaduras militares de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay.<\/p>\n<p>El fascismo se conform\u00f3 ideol\u00f3gicamente como una posici\u00f3n irre\u00acconciliable con el liberalismo individualista de la democracia representativa y contra el comunismo colectivista de la dictadura del proletariado. Al final de la Primera Guerra Mundial no era sino un movimiento localizado en Italia. Una d\u00e9cada despu\u00e9s hab\u00eda echado ra\u00edces en Autria, Hungr\u00eda, Polonia, Rumania, Bulgaria, Grecia y Jap\u00f3n. En Alemania se hab\u00eda convertido en el nacional socialismo bajo la direcci\u00f3n de Adolfo Hitler. Y para el comienzo de la Se\u00acgunda Guerra, el fascismo hab\u00eda alcanzado extensi\u00f3n mundial. Su radical posici\u00f3n contra Estados Unidos, Inglaterra y Francia, se constituy\u00f3 en uno de los atractivos pol\u00edticos en Am\u00e9rica Latina, por el hecho de la trayectoria del enfrentamiento secular con la dominaci\u00f3n inglesa y estadounidense.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n ciertos aspectos de la ideolog\u00eda fascista encontraron eco profundo en algunos sectores dirigentes de Am\u00e9rica Latina. La concepci\u00f3n de un gobierno autoritario, el rechazo al r\u00e9gimen de elecciones populares, el caudillismo carism\u00e1tico, la convicci\u00f3n sobre la natural desigualdad social y econ\u00f3mica de la sociedad, la afirmaci\u00f3n de una jerarqu\u00eda r\u00edgida como forma de es\u00actructura social, la conformaci\u00f3n de un corporativismo ligado al Es\u00actado, la eliminaci\u00f3n de las organizaciones sindicales y populares aut\u00f3nomas, una econom\u00eda de acumulaci\u00f3n privada absolutamente depen\u00acdiente del r\u00e9gimen pol\u00edtico, el militarismo, la arbitrariedad de las reglas del juego ante la ausencia de fiscalizaci\u00f3n del poder absoluto del gobernante, el rechazo al parlamento, eran rasgos ideo\u00acl\u00f3gicos del nazifascisnmo que encajaban en las concepciones pol\u00edticas de influyentes sectores de la clase dirigente latinoame\u00acricana.<\/p>\n<p>Entroncaban admirablemente con la nostalgia de imperio y del facilismo del poder absoluto de la tradici\u00f3n autocr\u00e1tica de la colonia espa\u00f1ola. Pero tambi\u00e9n facilitaban el aplastamiento de los movimientos obreros que hab\u00edan surgido con fuerza y beligerancia en el hemisferio por influencia de la Revoluci\u00f3n Rusa y de las organi\u00aczaciones campesinas que luchaban por una redistribuci\u00f3n de la tierra contra los latifundistas tradicionales de la Am\u00e9rica his\u00acpanoportuguesa. El fascismo alentaba la conciencia aristocr\u00e1tica de las clases poderosas latinoamericanas hondamente orgullosas de su jerarqu\u00eda intocable frente a las clases populares, frente a los campesinos y obreros. Y, as\u00ed mismo, alentaba un oculto y vergonzoso racismo contra los ind\u00edgenas y los negros, descendientes estos \u00fal-timos de los esclavos importados de Africa en los siglos XVII y XVIII.<\/p>\n<p>Para los movimientos fascistas y profascistas de Am\u00e9rica Latina, la pr\u00e9dica de Mussolini y Hitler contra el liberalismo in\u00acdividualista, contra la revoluciones francesa y rusa, contra el co-munismo, contra la clase obrera, contra la democracia representa\u00activa, ca\u00edan como anillo al dedo; serv\u00edan de soporte ideol\u00f3gico para defender gobiernos dictatoriales y arbitrarios. El catolicismo fun-damentalista y tramontano de finales del siglo XIX que hab\u00eda defen\u00acdido los privilegios terratenientes coloniales y medievales contra el liberalismo y el capitalismo individualista, ya no ofrec\u00eda sufi\u00acciente fundamentaci\u00f3n de sus convicciones antidemocr\u00e1ticas y aris\u00actocratizantes. Mussolini so\u00f1aba en un nuevo Imperio Romano Ger\u00acm\u00e1nico. Hitler reviv\u00eda la edad brillante de Bismarck. Y en Am\u00e9rica Latina, estos sectores fascistas, recurr\u00edan para su inspiraci\u00f3n a figuras hist\u00f3ricas del pasado defensoras de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola, de las monarqu\u00edas o de las estructuras econ\u00f3micas feudales que tan\u00actas guerras civiles hab\u00edan producido en el siglo XIX.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los ideol\u00f3gicos o hereditarios, otros factores ope\u00acraban en la definici\u00f3n de Am\u00e9rica Latina frente a la Segunda Guerra Mundial. Los intereses econ\u00f3micos alemanes, como el monopolio de la aviaci\u00f3n comercial o las inversiones industriales en varios pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, imped\u00edan una decisi\u00f3n r\u00e1pida de ali\u00acneamiento con Estados Unidos. El peso ideol\u00f3gico de los partidos pol\u00edticos favorables al fascismo o con simpat\u00edas hacia Mussolini, Hitler o Franco, determinaban la posici\u00f3n de los gobiernos. Los \u00e9xi\u00actos militares de Alemania en los dos primeros a\u00f1os de la guerra inclinaban la opini\u00f3n en favor de los triunfadores potenciales.<\/p>\n<p>Pero, por otro lado, Estados Unidos hab\u00eda ya logrado modi\u00acficar su imagen noto\u00acriamente y su decisi\u00f3n de comprometerse a una pol\u00edtica de no inter\u00acvenci\u00f3n militar y de no injerencia en los asun\u00actos internos de los otros pa\u00edses, hab\u00eda logrado una unificaci\u00f3n de criterio en las con\u00acferencias continentales de 1936 y 1938. La ima\u00acgen del Presidente Roosevelt fascinaba a no pocos estadistas del hemisferio. Y la firma de los tratados comerciales con los gobier\u00acnos latinoameri\u00accanos, contrarrestaba eficazmente los intereses econ\u00f3micos alemanes en el \u00e1rea. Con todos sus tropiezos e inconsis\u00actencias, la pol\u00edtica del Buen Vecino fue factor determinante en la posici\u00f3n de Am\u00e9rica Latina frente al Eje.<\/p>\n<p>Inicialmente los pa\u00edses americanos llegaron a un acuerdo com\u00fan de mantener la neutralidad en el conflicto b\u00e9lico, considerado fun\u00acdamentalmente como una conflagraci\u00f3n europea. Esta decisi\u00f3n no en\u00accontr\u00f3 mayores obst\u00e1culos. Haber optado por la neutralidad el go\u00acbierno de Roosevelt hasta el ataque de Pearl Harbor, fortaleci\u00f3 ini\u00accialmente el movimiento fascista en un momento en que no cab\u00eda ya dudas sobre su ambici\u00f3n de dominar el mundo. Estados Unidos hab\u00eda adquirido una responsabilidad mundial con su participaci\u00f3n en la Primera Guerra Mundial; hab\u00eda jugado un papel decisorio en el tratado de paz de Versalles; el fracaso de la Sociedad de Naciones en detener la ofensiva de Hitler en el centro de Europa, no le de\u00acjaba alternativa. Resultaba incomprensible haberse comprometido en la Primera Guerra Mundial y mantenerse neutral frente al peligro nazifascista.<\/p>\n<p>No se trataba solamente de un conflicto de supremac\u00eda econ\u00f3mica, como hab\u00eda podido ser la Primera Guerra Mundial. En esa ocasi\u00f3n Estados Unidos tampoco hab\u00eda respondido inmediatamente a las condiciones de la situaci\u00f3n de Europa. Lo que estaba en juego era el futuro de la humanidad frente a una doctrina de dominaci\u00f3n universal contra la que acabar\u00edan unidos los defensores de la democracia representativa y de la dictadura del proletariado . Man\u00actener la neutralidad, como lo exig\u00edan los partidos y movimientos fascistas y profascistas de Am\u00e9rica Latina, significaba una garan-t\u00eda para las pretensiones alemanas y japonesas de dominaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>En la Octava Conferencia Internacional de Estados Americanos celebrada en Lima en diciembre de 1938 se trat\u00f3 por primera vez el problema de una guerra europea que podr\u00eda acarrear graves conse\u00accuencias sobre la situaci\u00f3n de Am\u00e9rica. No se aprob\u00f3 ninguna acci\u00f3n colectiva para defenderse de la agresi\u00f3n de un pa\u00eds extra\u00f1o al con\u00actinente. La Declaraci\u00f3n de Lima o Declaraci\u00f3n de Solidaridad de Am\u00e9rica no pas\u00f3 de all\u00ed, de ser una declaraci\u00f3n de solidaridad que dejaba a cada pa\u00eds la decisi\u00f3n soberana de actuar sin compromiso colectivo. Solamente se avanz\u00f3 en dise\u00f1ar un organismo de consulta que ser\u00eda convocado en caso de agresi\u00f3n o de peligro.<\/p>\n<p>Persisti\u00f3 en la Conferencia el temor de los latinoamericanos a que Estados Unidos aprovechara cualquier garant\u00eda que se le otor\u00acgara exclusivamente en su propio inter\u00e9s expansionista. Argentina se opuso a unir fuerzas con Estados Unidos para una acci\u00f3n de defensa conjunta. Insistentemente hab\u00eda sido contraria en conferencias an\u00acteriores a compromisos de esa naturaleza, m\u00e1s por mantener una conexi\u00f3n europea que por no comprender el car\u00e1cter de la solidari\u00acdad americana. Pero ahora pesaba el factor de la influencia fascista en el continente, adem\u00e1s de la desconfianza y el rechazo a la pol\u00edtica norteamericana del \u00faltimo medio siglo. Se avecinaba un conflicto entre los dos pa\u00edses que ir\u00eda hasta despu\u00e9s de la Guerra.<\/p>\n<p>Cuatro reuniones americanas (Panam\u00e1, La Habana, R\u00edo de Janeiro y M\u00e9xico), tres de consulta y la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, tuvieron lugar durante la guerra. Cada pa\u00eds fue tomando por su cuenta las determinaciones soberana\u00acmente. Para 1942 los nueve centroamericanos y del Caribe hab\u00edan declarado la guerra y otros tres pa\u00edses (M\u00e9xico, Venezuela y Colom\u00acbia) hab\u00edan roto relaciones con el Eje. Ni siquiera en este momento trascendental para la humanidad amenazada por el peligro fascista, los pa\u00edses americanos lograron tomar una acci\u00f3n conjunta, ni para defenderse del enemigo com\u00fan, ni para incorporarse colectivamente a la guerra antifascista.<\/p>\n<p>Sin embargo, fue la guerra la que prepar\u00f3 las condiciones in\u00acmediatas de un sistema interamericano que partir\u00eda definitivamente del Acta de Chapultepec a principios de 1945. En primer lugar, la confrontaci\u00f3n con la guerra traslad\u00f3 el blanco de conflicto al peligro mundial fuera del continente. Estados Unidos se convirti\u00f3 en un aliado ineludible. Varios pa\u00edses latinoamericanos le permi\u00actieron establecer bases militares. Unos cien mil soldados nortea\u00acmericanos llegaron a estar acantonados en Am\u00e9rica Latina. Esto le permiti\u00f3 a Estados Unidos estrechar sus relaciones con casi todos los ej\u00e9rcitos latinoamericano, lo cual constituir\u00eda un factor esen\u00accial para su pol\u00edtica en las d\u00e9cadas subsiguientes. Todas las declaraciones contra el Eje, obtuvieron unanimidad, a pesar de las divergencias profundas con Argentina y Chile que las suavizaron.<\/p>\n<p>En realidad, Argentina s\u00f3lo rompi\u00f3 relaciones con el Eje en enero de 1944, cuando ya la balanza se inclinaba hacia los aliados. Para entonces los alemanes hab\u00edan comenzado su retirada de Rusia, hab\u00edan tenido que abandonar el cerco de Stalingrado, los aliados hab\u00edan entrado en Italia por Sicilia y avanzaban hacia el norte, la ingleses hab\u00edan derrotado a los alemanes en Africa y en el Pac\u00edfico los japoneses retroced\u00edan cada vez m\u00e1s. La tardanza sospechosa de Argentina en un momento crucial para la historia del mundo, demues\u00actra las dificultades pasadas y presentes de la solidaridad ameri\u00accana. De todas maneras, frente al car\u00e1cter de la guerra, Am\u00e9rica Latina termin\u00f3 por unificarse y por establecer la alianza con Esta\u00acdos Unidos.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la econom\u00eda de guerra oblig\u00f3 a Estados Unidos a modificar su actitud de presi\u00f3n y abuso con su poder\u00edo econ\u00f3mico que hab\u00eda mantenido desde la \u00faltima d\u00e9cada del siglo pasado, a\u00fan en los momentos m\u00e1s brillantes de la pol\u00edtica del Buen Vecino. Durante cinco a\u00f1os el pa\u00eds del Norte facilit\u00f3 todas las condiciones para que los pa\u00edses latinoamericanos fortalecieran sus econom\u00edas en el abastecimiento de materias primas. Cobre en Chile, esta\u00f1o en Bolivia, acero en Brasil, petr\u00f3leo en Venezuela, produc\u00acci\u00f3n industrial de bienes primarios e intermedios para el abaste-cimiento de las tropas.<\/p>\n<p>Con la excepci\u00f3n de Argentina y Panam\u00e1, todos los dem\u00e1s pa\u00edses latinoamericanos recibieron pr\u00e9stamos generosos y blandos con base en los Convenios Bilaterales de Pr\u00e9stamo y Arrendamiento. De una suma total de 475 millones de d\u00f3lares entregados, casi el 75% se destin\u00f3 a Brasil por haber dado facilidades especiales para el transporte a\u00e9reo de las tropas norteamericanas. La presi\u00f3n nortea-mericana sobre los latinoamericanos para adecuar las econom\u00edas al desaf\u00edo mundial de la guerra contra el fascismo hab\u00eda comenzado desde la reuni\u00f3n de Panam\u00e1 en octubre de 1939. De all\u00ed saldr\u00eda el Comit\u00e9 Consultivo Interamericano Econ\u00f3mico y Financiero con ese prop\u00f3sito. Y en la reuni\u00f3n de La Habana de 1940 se establecer\u00eda la Comisi\u00f3n Interamericana de Desarrollo. Estados Unidos buscaba con ello asegurarse sus materias primas y mercados firmes para sus ma\u00acnufacturas; Am\u00e9rica Latina trataba de defender los precios de sus productos primarios.<\/p>\n<p>Casi todas las econom\u00edas latinoamericanas obtuvieron cre\u00accimientos econ\u00f3micos espectaculares en este per\u00edodo. Estados Unidos hab\u00eda dise\u00f1ado desde principios de siglo una pol\u00edtica sistem\u00e1tica de promover la modernizaci\u00f3n de la econom\u00eda y del Estado en toda Am\u00e9rica Latina. Buscaba con ello crear condiciones favorables para la inversi\u00f3n directa y fortalecer la estructura financiera con mi\u00acras a la exportaci\u00f3n de capital. Inversi\u00f3n y cr\u00e9dito requer\u00edan la modernizaci\u00f3n de la infraestructura econ\u00f3mica y de la organizaci\u00f3n del Estado. La misi\u00f3n Kemmerer, en los a\u00f1os veinte, hab\u00eda hecho parte de ese prop\u00f3sito. Durante la guerra, la pol\u00edtica de modernizaci\u00f3n se aceler\u00f3 y, de-bido a ello, toda Am\u00e9rica Latina experiment\u00f3 ese crecimiento econ\u00f3mico pocas veces logrado antes o despu\u00e9s. Estados Unidos aprovechar\u00eda al m\u00e1ximo las posibilidades que le cre\u00f3 la moder\u00acnizaci\u00f3n de este quinquenio en la d\u00e9cada del cincuenta con la in\u00acversi\u00f3n directa que le permiti\u00f3 la pol\u00edtica de sustituci\u00f3n de im\u00acportaciones y las condiciones de una estructura estatal y fi\u00acnanciera apropiadas para el cr\u00e9dito externo.<\/p>\n<p>De entonces en adelante, las relaciones interamericanas se desenvolver\u00edan dentro de una contradicci\u00f3n permanente, Estados Unidos tras la seguridad continental, Am\u00e9rica Latina en pos de condiciones favorables para su desarrollo econ\u00f3mico. Apenas fina\u00aclizada la guerra, la confrontaci\u00f3n internacional entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica convertir\u00eda la seguridad continental en prioridad ineludible para el pa\u00eds del Norte, pero la modernizaci\u00f3n latinoamericana alcanzada durante la guerra colocar\u00eda desaf\u00edos ma\u00acyores a las econom\u00edas de estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Estados Unidos empez\u00f3 a exigir reciprocidad para la ayuda econ\u00f3mica. Tres fueron las condiciones en las que insisti\u00f3 siempre: eliminaci\u00f3n o disminuci\u00f3n de tarifas aduaneras, est\u00edmulo a la in\u00acversi\u00f3n extranjera y econom\u00eda de empresa privada sin injerencia es\u00actatal. Desde los primeros tratados de comercio firmados en la primera mitad del siglo XIX, en una u otra forma, estas tres exi\u00acgencias han persistido en el tiempo, aunque en ciertos momentos es\u00actrat\u00e9gicos se han hecho m\u00e1s apremiantes. Sin duda alguna, al final de la guerra, Estados Unidos se encontraba en una posici\u00f3n privile\u00acgiada de control econ\u00f3mico sobre Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la guerra result\u00f3 un escenario de primera categor\u00eda para establecer las bases definitivas del sistema inter\u00acamericano. Ya el principio de seguridad colectiva contra amenazas provenientes de fuera del continente no adolec\u00edan de falta de con\u00actenido concreto. Por esa raz\u00f3n, las declaraciones de defensa colec\u00activa firmadas durante un siglo y casi nunca ratificadas adquirieron una realidad dram\u00e1tica. Cuando en La Habana los Ministros de Rela\u00acciones Exteriores suscribieron el principio de que &#8220;todo intento de parte de un Estado no americano contra la integridad o inviolabili-dad del territorio, soberan\u00eda o independencia pol\u00edtica de un Estado americano ser\u00e1 considerado como un acto de agresi\u00f3n contra los Es\u00actados que firman esta declaraci\u00f3n,&#8221; Alemania hab\u00eda ocupado Noruega, Dinamarca, Holanda, B\u00e9lgica, Luxemburgo y parte de Francia y hab\u00eda encontrado gobiernos t\u00edteres fascistas o profascistas sobre los cuales solidificar su expansi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que Estados Unidos no logr\u00f3 una resoluci\u00f3n de rompimiento colectivo de relaciones con el Eje ni menos una declaratoria de beligerancia activa ni en 1939 o en 1940 cuando no hab\u00eda entrado en la guerra y tampoco lo logr\u00f3 en 1942 en medio de la ofensiva general de Alemania en Europa, de Jap\u00f3n en el Pac\u00edfico y de Italia y Alemania en Africa, cada vez se fue dise\u00f1ando un sistema de solidaridad, asistencia y defensa pol\u00edtica interameri\u00accano. El obst\u00e1culo para que el sistema no fuera simplemente declaratorio, sino efectivo, con instrumentos y medidas eficaces, fue la oposici\u00f3n de Argentina, permanentemente acusada por Estados Unidos y otros pa\u00edses latinoamericanos de tendencias nazi-fascis\u00actas.<\/p>\n<p>Primero se estableci\u00f3 la Junta Interamericana de Defensa. En seguida el Comit\u00e9 Consultivo de Emergencia para la Defensa Pol\u00edtica. Al mismo tiempo se conformaron comisiones conjuntas entre Estados Unidos y pa\u00edses latinoamericanos como M\u00e9xico y Brasil. Y dos meses escasos antes de la rendici\u00f3n alemana y cinco antes de las bombas at\u00f3micas sobre Jap\u00f3n, los pa\u00edses americanos firmaron el Acta de Chapultepec en la Conferencia Interamericana sobre Proble\u00acmas de la Guerra y la Paz.<\/p>\n<p>Durante la guerra, dos preocupaciones de primer orden hab\u00edan sido el centro de atenci\u00f3n de los acuerdos interamericanos, la se\u00acguridad continental frente a la agresi\u00f3n del Eje y la contenci\u00f3n de la subversi\u00f3n fascista desplegada masivamente en todos los pa\u00edses del continente. El Acta de Chapultepec hace parte de la seguridad continental y responde a las condiciones hist\u00f3ricas del momento, a las de la guerra. Sin embargo, adem\u00e1s de la solidaridad frente a las amenazas extracontinentales, incluye la solidaridad frente a cualquier amenaza, independientemente de su origen. Es decir, se refiere a la inviolabilidad del territorio, de la soberan\u00eda y de la independencia, no importa si la agresi\u00f3n proviniere de fuera o de dentro del continente.<\/p>\n<p>Por otra parte, exige que los pa\u00edses signatarios adopten en caso de amenazas o actos de agresi\u00f3n medidas tales como &#8220;el retiro de Jefes de Misi\u00f3n; la ruptura de las relaciones diplom\u00e1ticas; la ruptura de las relaciones consulares; la ruptura de las relaciones postales, telegr\u00e1ficas, telef\u00f3nicas y radiotelef\u00f3nicas; la inter\u00acrupci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas, econ\u00f3micas y financieras, el empleo de las fuerzas militares para evitar o repeler la agresi\u00f3n.&#8221; Como se trataba del problema de la guerra, esta resoluci\u00f3n entr\u00f3 en vigencia inmediatamente, sin obligaci\u00f3n de ser ratificada por los gobiernos. Era la primera vez que el sistema interamericano apro\u00acbaba una acci\u00f3n colectiva, en defensa de la seguridad del conti\u00acnente.<\/p>\n<p>Desde la Conferencia de Buenos Aires en 1936 hasta el final de la guerra, cada reuni\u00f3n interamericana se refiri\u00f3 a la defensa pol\u00edtica del continente. Mientras la seguridad colectiva se orien-taba a contrarrestar amenazas militares o violaciones territo\u00acriales, la defensa pol\u00edtica ten\u00eda que ver con el peligro ideol\u00f3gico y la infiltraci\u00f3n doctrinaria del nazifascismo. Cada conferencia expidi\u00f3 resoluciones referentes al problema de la infiltraci\u00f3n pol\u00edtica y en la mayor\u00eda de las naciones del hemisferio fueron com\u00acplementadas con legislaci\u00f3n propia. Seg\u00fan la resoluci\u00f3n de Buenos Aires, hab\u00eda que defenderse del &#8220;peligro que supon\u00edan para las ins\u00actituciones democr\u00e1ticas del Continente las ideolog\u00eda y actividades nazifascistas.&#8221; All\u00ed mismo se declar\u00f3 la &#8220;existencia de una demo\u00accracia solidaria en Am\u00e9rica.&#8221;<\/p>\n<p>En Panam\u00e1 se hizo referencia a las &#8220;ideolog\u00edas subversivas&#8221; que atentaban contra el &#8220;ideal interamericano&#8221; y se recomend\u00f3 a los gobiernos tomar medidas para &#8220;extirpar en las Am\u00e9ricas la propa\u00acganda de las doctrinas que tiendan a poner en peligro el com\u00fan ideal democr\u00e1tico interamericano.&#8221; En La Habana se aprobaron cinco resoluciones sobre la defensa pol\u00edtica del continente. Todas ellas tuvieron que ver con recomendaciones a los gobiernos para que tomaran medidas contra actividades il\u00edcitas de los diplom\u00e1ticos o de particulares extranjeros o de nacionales provenientes de agentes nazifascistas atentatorias contra la paz y la tradici\u00f3n democr\u00e1tica de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>En R\u00edo de Janeiro se aprobaron medidas m\u00e1s estrictas, precisa\u00acmente en un momento en que el desarrollo de la guerra era m\u00e1s grave para los aliados. La Resoluci\u00f3n XVII clasific\u00f3 en cuatro las medi\u00acdas que deber\u00edan tomar los gobiernos americanos contra el nazifas\u00accismo: controlar a los extranjeros peligrosos, evitar el abuso de la naturalizaci\u00f3n, regular el tr\u00e1nsito a trav\u00e9s de las fronteras naturales y evitar actos de agresi\u00f3n pol\u00edtica. Reiteradamente se hace referencia en los apartes de la resoluci\u00f3n a la defensa de las instituciones democr\u00e1ticas, a la lucha contra la propaganda an-tidemocr\u00e1tica y a la preservaci\u00f3n de la integridad e independen\u00accia del Continente Americano.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 Consultivo de Emergencia para la Defensa Pol\u00edtica que funcion\u00f3 desde 1942 hasta la creaci\u00f3n de la OEA en 1948, cons\u00actituy\u00f3 un paso definitivo en la conformaci\u00f3n del sistema interame\u00acricano. Aunque s\u00f3lo trabajaron en \u00e9l Argentina, Brasil, Chile, Es\u00actados Unidos, M\u00e9xico, Uruguay y Venezuela, las determinaciones tomadas respondieron a la situaci\u00f3n de emergencia que viv\u00eda el mundo y en la que estaba implicada toda Am\u00e9rica. El \u00faltimo informe del Comit\u00e9 conclu\u00eda en la necesidad de la existencia de un r\u00e9gimen democr\u00e1tico aut\u00e9ntico en todos los pa\u00edses americanos, &#8220;exento de los vicios y debilidades que predisponen a la infiltraci\u00f3n y desarro\u00acllo de las doctrinas totalitarias.&#8221;<\/p>\n<p>Con la guerra, la seguridad colectiva del Continente hab\u00eda salido por fin de la ret\u00f3rica; la confrontaci\u00f3n con un enemigo real y com\u00fan lo hab\u00eda logrado. Al mismo tiempo, el car\u00e1cter de la ideo-log\u00eda fascista y el desarrollo de las dictaduras en Alemania, Italia y Jap\u00f3n colocaba a la democracia representativa como una forma de gobierno ineludible. No resulta f\u00e1cil entender las declaraciones de este per\u00edodo referentes a la trayectoria democr\u00e1tica de Am\u00e9rica, tomada como un todo, ni a los ideales democr\u00e1ticos del continente. Solamente Estados Unidos, Colombia y Chile contaban en ese momento con la autoridad suficiente para referirse a esa trayectoria. La historia latinoamericana de los siguientes cincuenta a\u00f1os s\u00f3lo dejar\u00eda intacto a Estados Unidos.<\/p>\n<p>No resulta f\u00e1cil comprender las declaraciones sobre el &#8220;ideal democr\u00e1tico interamericano&#8221;, ni las amenazas contra las &#8220;instituciones democr\u00e1ticas del Continente&#8221;, cuando la democracia representativa no era en ese momento, ni lo hab\u00eda sido, una forma de gobierno generalizada en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Durante la guerra hab\u00edan persistido las dictaduras de Rep\u00fablica Dominicana, Cuba, Nicaragua, Brasil y Guatemala, sin tener en cuenta las que se hab\u00edan derrumbado en v\u00edsperas del estallido b\u00e9lico, como las de Per\u00fa, Venezuela y El Salvador. De aqu\u00ed en adelante, la referencia a los ideales democr\u00e1ticos habr\u00e1 que entenderla como el rechazo a la ideolog\u00eda nazifascista en la coyuntura del momento y a la ideolog\u00eda marxista en el inmediato futuro, con connotaciones de car\u00e1cter econ\u00f3mico y social m\u00e1s que como una afirmaci\u00f3n de la democracia representativa. Las declaraciones en favor del ideal democr\u00e1tico hay que entenderlas como un rechazo a transformaciones econ\u00f3micas y sociales contrarias al funcionamiento del capitalismo de libre em\u00acpresa defendido por Estados Unidos.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada del cincuenta ver\u00e1 florecer las dictaduras militares por toda Am\u00e9rica Latina. A las dictaduras del tiempo de guerra se sumar\u00e1n la de Leonardi en Argentina, la de la Junta Militar en Bolivia, la de Rojas Pinilla en Colombia, la de otra Junta Militar en Honduras, la de Stroessner en Paraguay, la de Odr\u00eda en Per\u00fa y la de P\u00e9rez Jim\u00e9nez en Venezuela, adem\u00e1s del derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala que no har\u00e1n honor a la democracia. Para Estados Unidos no importar\u00e1 la defensa de los gobiernos elegidos por voto popular, sino la contenci\u00f3n del comunismo, no importa el tipo de r\u00e9gimen pol\u00edtico que se requiera para ello. Todo lo que no se someta a los intereses estrat\u00e9gicos mundiales y continentales del pa\u00eds vencedor de la Segunda Guerra Mundial, tendr\u00e1 el sabor de comunismo. En esa forma se ir\u00e1 preparando el ambiente para involucrar a Am\u00e9rica Latina en la guerra fr\u00eda en el per\u00edodo siguiente a la revoluci\u00f3n cubana.<\/p>\n<p>Liquidado el fascismo, quedaba como enemigo ideol\u00f3gico y pol\u00edtico, el comunismo. Resulta coincidencialmente simb\u00f3lico que la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos, OEA, hubiera nacido al mismo tiempo y en el mismo lugar de un levantamiento popular contra el gobierno de Colombia de Mariano Ospina P\u00e9rez, a ra\u00edz del asesinato del dirigente liberal Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, que bien pudo haberse convertido en una revoluci\u00f3n socialista. Fue el bogotazo del 9 de abril de 1948, mientras se celebraba la Novena Conferencia Internacional Americana. Durante las dos d\u00e9cadas siguientes, pero, sobre todo, en la d\u00e9cada del sesenta, el \u00f3rgano de consulta de la OEA jugar\u00e1 un papel determinante en la que se denominar\u00e1 la contenci\u00f3n del comunismo en el hemisferio. La Conferencia aprobar\u00eda la primera resoluci\u00f3n anticomunista de los pa\u00edses americanos denominada &#8220;La conservaci\u00f3n y defensa de la democracia en Am\u00e9rica&#8221;.<\/p>\n<p>Si el Acta de Chapultepec hab\u00eda recogido la experiencia de la guerra en la pr\u00e1ctica de la solidaridad americana y de una alianza de Am\u00e9rica Latina con Estados Unidos, igualmente defini\u00f3 las pautas del sistema interamericano que se har\u00eda realidad en el Tratado In\u00acteramericano de Asistencia Rec\u00edproca, TIAR, en la Carta de la OEA y en el Pacto de Bogot\u00e1. Como intento de confederaci\u00f3n pol\u00edtica, en la forma de solidaridad y asistencia o en el car\u00e1cter de organi\u00aczaci\u00f3n, el sistema interamericano ha intentado permanentemente con\u00acvertirse en una instancia continental de acci\u00f3n colectiva. Esos tres documentos expresan el esfuerzo de siglo y medio por llegar a una realizaci\u00f3n tangible.<\/p>\n<p>Tres obst\u00e1culos de mucho peso se interpusieron entonces en la obtenci\u00f3n de esa meta. Ante todo, la contradicci\u00f3n de un \u00f3rgano regional con el de uno de car\u00e1cter mundial como la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas. En este caso, de nuevo surge el choque con los criterios defendidos por Estados Unidos, porque ni permit\u00eda representaci\u00f3n permanente de Am\u00e9rica Latina en el Consejo de Seguridad, ni aceptaba la independencia del \u00f3rgano regional. En el forcejeo de las grandes potencias por obtener el control de las Naciones Unidas, Estados Unidos pretend\u00eda al mismo tiempo preservar su influencia dominante en el continente, pero dejar el campo abierto para ampliarla fuera de \u00e9l. En palabras de un especialista en Am\u00e9rica Latina, David Green, Estados Unidos buscaba &#8220;un hemisferio cerrado en un mundo abierto&#8221;. Su constancia en el Acta de Chapultepec es consecuencia de esa posici\u00f3n: &#8220;Dicho acuerdo y las actividades y procedimientos pertinentes estar\u00e1n de conformidad con los fines y principios de la organizaci\u00f3n internacional general, cuando llegue a establecerse&#8221;.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la posici\u00f3n secundaria de Am\u00e9rica Latina en el contexto mundial. Para Estados Unidos las dos preocupaciones del momento ten\u00edan que ver con la reconstrucci\u00f3n de Europa y con la contenci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. De los acuerdos de Yalta, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda obtenido ventajas decisivas, pero los esfuerzos de recuperaci\u00f3n por las p\u00e9rdidas de la guerra, mayores que la de todos los dem\u00e1s pa\u00edses beligerantes, dejaban a Estados Unidos transitoriamente como \u00e1rbitro de la situaci\u00f3n mundial. En lugar de debilitarse, Estados Unidos hab\u00eda emergido de la guerra como la primera potencia econ\u00f3mica. Su territorio hab\u00eda quedado inc\u00f3lume. Su sistema productivo m\u00e1s fortalecido que nunca por el esfuerzo de aprovisionamiento para la guerra. Y militarmente se hab\u00eda convertido en la \u00fanica potencia at\u00f3mica.<\/p>\n<p>En la Conferencia de R\u00edo de Janeiro en 1947, el Secretario de Estado, George Marshall, notific\u00f3 a los pa\u00edses latinoamericanos sobre las prioridades de su pa\u00eds. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en Bogot\u00e1, lo ratificar\u00eda. Tanto para el gobierno de Truman como para el de Eisenhower, Am\u00e9rica Latina y la OEA, constituir\u00edan un problema de segunda categor\u00eda. Vendr\u00eda la guerra de Corea y la transformaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en una potencia at\u00f3mica, con lo cual la pol\u00edtica norteamericana de contenci\u00f3n adquirir\u00eda mayor vigencia. Ni los acontecimientos de Guatemala, interpretados como una amenaza comunista en el continente, ni la asonada contra el vicepresidente Richard Nixon en Caracas, har\u00edan cambiar la posici\u00f3n de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, las relaciones de los pa\u00edses latinoamericanos con el pa\u00eds del Norte, convertido ahora en la superpotencia mundial m\u00e1s poderosa de la historia, enfrentaron dificultades adicionales. Inmediatamente, al t\u00e9rmino de la guerra, Am\u00e9rica Latina aspir\u00f3 a sacar ventajas econ\u00f3micas del esfuerzo hecho durante la guerra para colaborar con Estados Unidos y de la alianza pol\u00edtica y militar que hab\u00eda establecido. En este sentido, exigi\u00f3 de Estados Unidos, sin muchos resultados, condiciones favorables para los productos de la regi\u00f3n y para las materias primas de que lo abastec\u00eda. As\u00ed mismo, abog\u00f3 por sistemas de cr\u00e9dito blando con miras a desarrollar el proceso de modernizaci\u00f3n ya iniciado durante las dos d\u00e9cadas anteriores. Entre los latinoamericanos fue tomando influencia la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina, CEPAL, con asiento en las Naciones Unidas, en donde adquirieron auge las teor\u00edas de la dependencia, cr\u00edticas de la situaci\u00f3n de hegemon\u00eda econ\u00f3mica atribuida a la superpotencia estadounidense.<\/p>\n<p>Inicialmente, la propuesta cepalina de sustituci\u00f3n de importaciones, acogida por casi todos los pa\u00edses latinoamericanos, pareci\u00f3 poder erigirse en una f\u00f3rmula de desarrollo econ\u00f3mico eficaz y de independencia frente al dominio de Estados Unidos. Por esa raz\u00f3n, los norteamericanos se opusieron a la CEPAL. Pero, a la vuelta de pocos a\u00f1os, result\u00f3 lo contrario, es decir, lleg\u00f3 a ser la f\u00f3rmula m\u00e1s eficaz de inversi\u00f3n directa por parte de los grandes consorcios industriales estadounidenses. A primera vista, los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina que supieron aprovechar la sustituci\u00f3n de importaciones aumentaron su planta industrial, pero perdieron su capacidad financiera que pas\u00f3 inexorablemente a manos de los organismos internacionales de cr\u00e9dito reci\u00e9n fortalecidos y de la banca privada de la superpotencia.<\/p>\n<p>Aprovechando el poder econ\u00f3mico logrado durante la guerra y el puesto casi hegem\u00f3nico en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Internacional de Reconstrucci\u00f3n y Fomento, Estados Unidos, con la direcci\u00f3n de John Foster Dulles, Secretario de Estado de Eisenhower, regres\u00f3 a las peores \u00e9pocas agresivas de la diplomacia del d\u00f3lar. Con el fin de contener la influencia sovi\u00e9tica en el mundo, cualquier m\u00e9todo era factible y cualquier instrumento resultaba l\u00edcito. De la Ley de Seguridad Mutua aprobada en 1951, Dulles sac\u00f3 las mayores ventajas. Estados Unidos logr\u00f3 firmar Convenios de Ayuda para la Defensa Mutua con doce pa\u00edses latinoamericanos, a las que obligaba a limitar su comercio con las naciones sovi\u00e9ticas.<\/p>\n<p>De un mayor dramatismo result\u00f3 la contradicci\u00f3n sobre la democracia. Todas las resoluciones contra el comunismo invocan de ah\u00ed en adelante la defensa de la democracia. Pero ninguna define lo que quiere significarse con el t\u00e9rmino. En Bogot\u00e1 fracasa estruendosamente un intento por definir el significado del t\u00e9rmino democracia. No pod\u00eda ser de otra manera. Todas las resoluciones anticomunistas de la OEA y en favor de la democracia est\u00e1n firmadas por los dictadores latinoamericanos. Lo hicieron entonces sin ning\u00fan escr\u00fapulo, precisamente por su particular interpretaci\u00f3n del t\u00e9rmino &#8220;democr\u00e1tico&#8221;, dentro del cual todos ellos se inclu\u00edan.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, Estados Unidos ven\u00eda cortejando a los dictadores latinoamericanos. A Trujillo le deb\u00eda favores de guerra por haber puesto a su disposici\u00f3n sin restricciones el pa\u00eds entero para el establecimiento de bases militares. Y a P\u00e9rez Jim\u00e9nez, el haberse convertido en el modelo de la lucha contra la subversi\u00f3n anticomunista y por las pol\u00edticas de inversi\u00f3n norteamericana sin limitaciones que hab\u00eda adoptado. John Foster Dulles, que se hab\u00eda convertido en el ap\u00f3stol de la lucha contra el comunismo en Am\u00e9rica Latina, llegar\u00eda a afirmar de P\u00e9rez Jim\u00e9nez: &#8220;Venezuela es un pa\u00eds que ha adoptado la clase de pol\u00edtica que a nuestro entender deber\u00edan adoptar los dem\u00e1s pa\u00edses de Sudam\u00e9rica&#8221;. Juan Domingo Per\u00f3n en Argentina abanderaba una posici\u00f3n &#8220;tercerista&#8221; que \u00e9l denomin\u00f3 &#8220;justicialismo&#8221;, algo as\u00ed como una posici\u00f3n distinta del capitalismo y el socialismo, pero de todas maneras opuesta a la pol\u00edtica norteamericana y poco afecta a la democracia. Sin embargo, a fines de la de la d\u00e9cada del cincuenta, en medio de la grave crisis econ\u00f3mica que se hab\u00eda desatado en Argentina, acudi\u00f3 a su secular enemigo y fue aceptado con bombos y platillos.<\/p>\n<p>Todas estas contradicciones del sistema interamericano vinieron a sentirse mucho antes de que cualquiera lo hubiera previsto. Los presidentes electos de Guatemala al t\u00e9rmino de la dictadura de Ubico, Juan Jos\u00e9 Ar\u00e9valo y Jacobo Arbenz, iniciaron un conjunto de reformas radicales, especialmente de reforma agraria. Arbenz, tambi\u00e9n c\u00e9lebre por su famosa pol\u00e9mica con Estados Unidos titulada F\u00e1bulas del tibur\u00f3n y las sardinas, se embarc\u00f3 en la expropiaci\u00f3n de 160.000 hect\u00e1reas de la United Fruit Company, de la cual Foster Dulles hab\u00eda sido abogado. Inmediatamente el gobierno de Guatemala fue acusado de comunista.<\/p>\n<p>En la D\u00e9cima Conferencia Interamericana de Caracas celebrada en 1954, Dulles trat\u00f3 de obtener el apoyo de los pa\u00edses latinoamericanos para una declaraci\u00f3n que considerara violatorio de los tratados de asistencia rec\u00edproca y de la Doctrina Monroe el establecimiento de un gobierno comunista en el Continente. M\u00e9xico y Argentina votaron en contra de un proyecto de resoluci\u00f3n muy suavizado. Como Guatemala se opuso igualmente a una declaraci\u00f3n de esa naturaleza, Dulles declar\u00f3, refiri\u00e9ndose a la actitud guatemalteca: &#8220;Esta penetraci\u00f3n del despotismo sovi\u00e9tico fue, claro est\u00e1, una amenaza directa a nuestra Doctrina Monroe, la primera y m\u00e1s fundamental de nuestras pol\u00edticas extranjeras.&#8221; La invocaci\u00f3n de la Doctrina Monroe se hab\u00eda convertido en un arma expansionista de Estados Unidos y hab\u00eda dejado de ser la defensa de la soberan\u00eda de los pa\u00edses americanos contra la amenaza de reconquista europea.<\/p>\n<p>En seguida Honduras y Nicaragua recibieron ayuda militar de Estados Unidos y Guatemala fue sorprendida por la invasi\u00f3n de tropas provenientes de Honduras al mando del coronel exilado Carlos Castillo Armas. Posteriormente se comprob\u00f3 la intervenci\u00f3n de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, en ese momento dirigida por el hermano del Secretario de Estado. Guatemala llev\u00f3 el caso al Consejo de Seguridad, Honduras y Nicaragua pidieron intervenci\u00f3n del Comit\u00e9 Interamericano de Paz, mientras Estados Unidos propon\u00eda en el Consejo de Seguridad que el caso fuera llevado a la OEA. La proposici\u00f3n norteamericana fue vetada por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el caso fue llevado a la OEA, el gobierno de Arbenz fue derrocado y ninguna de las dos organizaciones, ni la internacional ni la interamericana, se pronunciaron sobre el hecho.<\/p>\n<p>Un gobierno elegido por elecciones democr\u00e1ticas hab\u00eda sido derrocado por una intervenci\u00f3n armada y la OEA, con tantas declaraciones en defensa de la democracia, hab\u00eda sido incapaz de tomar una determinaci\u00f3n para preservarla en Guatemala. Al contrario, el Consejo de la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos revoc\u00f3 la resoluci\u00f3n de convocatoria del Consejo Consultivo aprobado en el Tratado de R\u00edo de Janeiro para que tratara el conflicto de Guatemala. El Presidente del Consejo comenz\u00f3 su informe de la siguiente manera: &#8220;&#8230;me permito dar a los honorables miembros del Consejo una noticia que estoy seguro de que han de recibir con sumo agrado.&#8221; En seguida explicaba el acuerdo de los militares para quedarse en el gobierno y la inutilidad de convocar el \u00f3rgano de consulta que iba a considerar &#8220;el peligro que significaba para la paz de Am\u00e9rica la penetraci\u00f3n del Comunismo Internacional en las instituciones pol\u00edticas de Guatemala.&#8221; A continuaci\u00f3n fue aplazada sin fecha la Reuni\u00f3n de Ministros de Relaciones Exteriores y nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a tratar el derrocamiento de un gobierno elegido legal y popularmente.<\/p>\n<p>Cuando en la d\u00e9cada siguiente el sistema interamericano se enfrente a la situaci\u00f3n de Cuba en el Continente, la divisi\u00f3n de los pa\u00edses latinoamericanos ser\u00e1 m\u00e1s grave de lo que fue ante el caso de Guatemala. Pero el conflicto entre lo que se denominar\u00e1 la defensa de la democracia o el ataque a la penetraci\u00f3n del comunismo se agudizar\u00e1. El fracaso de la OEA frente al caso de Guatemala alcanzar\u00e1 entonces hondas repercusiones. Am\u00e9rica Latina se encontraba en medio de un conflicto mundial, en el que no iba a ser simplemente un convidado de piedra, como m\u00e1s o menos lo hab\u00eda sido durante la Segunda Guerra Mundial. El caso Guatemala hab\u00eda puesto a prueba el sistema interamericano s\u00f3lo a seis a\u00f1os de haberse aprobado la Carta de la OEA y hab\u00eda probado ser in\u00fatil. La democracia no hab\u00eda sido defendida. Y los mecanismos establecidos para ello hab\u00edan sido manipulados impunemente por Estados Unidos. Una vez m\u00e1s el intervencionismo estadounidense encontraba una justificaci\u00f3n para actuar y los pa\u00edses latinoamericanos lo aceptaban con la excepci\u00f3n de M\u00e9xico, Argentina y el pa\u00eds afectado. Se hab\u00edan confundido de nuevo los intereses econ\u00f3micos del pa\u00eds del Norte con la defensa de los intereses del Continente.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Caicedo Castilla, Historia diplom\u00e1tica de Colombia, 2 vols., en Historia extensa de Colombia, vol XVII, pag. 243.<\/p>\n<p>(2) Van Alstyne, The Rising American Empire, pag. 201, citado por Connell-Smith, Los Estdos Unidos y la Am\u00e9rica Latina, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 1977, pag. 161.<\/p>\n<p>(3) Citado por J. F. Rippy, The United States and Mexico, Alfred A. Knox, 1926, pag. 332.<\/p>\n<p>(4) Ver Connell-Smith, op. cit., pag. 176<\/p>\n<p>(5) Rafael Uribe Uribe, &#8220;Conferencia Panamericana, informe de la delegaci\u00f3n de Colombia en la tercera Conferencia Panamericana,&#8221; en Por Am\u00e9rica del Sur, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, Editorial Kelly, 2 vols, Bogot\u00e1, 1955, t.I, pag. 135.<\/p>\n<p>(6) Rafael Reyes en la Conferencia de M\u00e9xico de 1901, citado por Jos\u00e9 Fernando Ocampo, Colombia siglo XX, Ediciones Tercer Mundo, Bogot\u00e1, 1980, pag. 55.<\/p>\n<p>(7) En un texto dictado por Roosevelt a Stefen Early en 1940, citado enteramente por Bryce Wood, La pol\u00edtica del buen vecino, editorial UTEHA, M\u00e9xico, 1961, pag. 116.<\/p>\n<p>(8)Ibid.<\/p>\n<p>(9)Ibid., pag. 132.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA M\u00cdNIMA<\/p>\n<p>Arciniegas, Germ\u00e1n. Am\u00e9rica es otra cosa. Intermedio editores, Bogot\u00e1, 1992.<\/p>\n<p>Caicedo Castilla, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn. Historia diplom\u00e1tica de Colombia, 2 vols., en Historia extensa de Colombia, vol XVII.<\/p>\n<p>Conell-Smith, Gordon. Los Estados Unidos y la Am\u00e9rica Latina. An\u00e1lisis hist\u00f3rico de las relaciones interamericanas. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 1977.<\/p>\n<p>Foner S., Philip. La guerra hispano\/cubana y el nacimiento del imperialismo norteamericano. 1895-1898. Akal Editor, Madrid, 1975.<\/p>\n<p>Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de Am\u00e9rica Latina. Siglo XXI editores, 1971.<\/p>\n<p>Kennedy, Paul. Auge y ca\u00edda de las grandes potencias. Plaza y Janes Editores, Barcelona, 1994.<\/p>\n<p>Krugman, Paul R. De vuelta a la econom\u00eda de la Gran Depresi\u00f3n. Norma, Bogot\u00e1, 1999.<\/p>\n<p>Lynch, John. Las revoluciones hispanoamericanas. 1808-1826. Editorial Ariel, Buenos Aires, 1976<\/p>\n<p>Mosquera, Francisco. Resistencia civil. Editor Tribuna Roja, Bogot\u00e1, 1995.<\/p>\n<p>Ocampo, Javier. El proceso ideol\u00f3gico de la emancipaci\u00f3n en Colombia. Instituto Colombiano de Cultura, Bogot\u00e1, 1980.<\/p>\n<p>Ocampo Jos\u00e9 Antonio y Santiago Montenegro. Crisis mundial, protecci\u00f3n e industrializaci\u00f3n. Ensayos de historia econ\u00f3mica colombiana. Fondo Editorial CEREC, Bogot\u00e1, 1984.<\/p>\n<p>Ocampo, Jos\u00e9 Fernando. Ensayos sobre historia de Colombia. Biblioteca de autores caldenses, Manizales, 1988. www.moir.org.co\/-blogs-.\/html<\/p>\n<p>Ocampo, Jos\u00e9 Fernando. Colombia siglo XX. Estudio hist\u00f3rico y antolog\u00eda pol\u00edtica. Editorial Tercer Mundo, Bogot\u00e1, 1982. www.moir.org.co\/-blogs-.\/html<\/p>\n<p>Ocampo, Jos\u00e9 Fernando (ed.). Historia de las ideas pol\u00edticas en Colombia. Editorial Taurus, Bogot\u00e1, 2008.<\/p>\n<p>Rivas, Raimundo. Historia diplom\u00e1tica de Colombia (1810-1934). Imprenta Nacional, Bogot\u00e1, 1961.<\/p>\n<p>Rippy, J. Fred. La rivalidad entre Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a por Am\u00e9rica Latina, 1808-1830. EUDEBA, Buenos Aires, 1967.<\/p>\n<p>Ronning, C. Neale. Intervention in Latin America. Alfred A. Knopf, New York, 1970.<\/p>\n<p>Wood, Bryce. La pol\u00edtica del buen vecino. Editorial UTEHA, M\u00e9xico, 1961.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La trayectoria de las relaciones interamericanas Las relaciones interamericanas s\u00f3lo se inician en Am\u00e9rica con la consti\u00actuci\u00f3n de los estados-naci\u00f3n. El primer estado-naci\u00f3n se conforma en este Continente con la revoluci\u00f3n norteamericana de 1776. A \u00e9l le siguen los dem\u00e1s estados-naci\u00f3n producto del pro\u00acceso independentista en Am\u00e9rica Latina de las dos primeras d\u00e9cadas del siglo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[104,97,105,58],"tags":[],"class_list":["post-6083","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","category-imperialismo-y-neoliberalismo","category-internacional-articulos-de-actualidad","category-jose-fernando-ocampo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":19940,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/las-relaciones-victoria-de-cuba\/","url_meta":{"origin":6083,"position":0},"title":"LAS RELACIONES, VICTORIA DE CUBA","author":"admin","date":"agosto 28, 2004","format":false,"excerpt":"El pasado 6 de marzo los gobiernos de Colombia y de Cuba anunciaron la reanudaci\u00f3n de sus relaciones interrumpidas por m\u00e1s de trece a\u00f1os. En el breve comunicado conjunto al respecto, dado a conocer simult\u00e1neamente por las canciller\u00edas de los dos pa\u00edses, se lee: \u201cla amistad que une a los\u2026","rel":"","context":"En \u00abTribuna Roja N\u00ba 14, marzo 18 de 1975\u00bb","block_context":{"text":"Tribuna Roja N\u00ba 14, marzo 18 de 1975","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/tribuna-roja\/ediciones-1975-1979\/tribuna-roja-no-14-marzo-18-de-1975\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":3910,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-bicentenario-del-grito-de-la-primera-independencia\/","url_meta":{"origin":6083,"position":1},"title":"El bicentenario del grito de la primera independencia","author":"admin","date":"enero 10, 2010","format":false,"excerpt":"Despu\u00e9s de muchos intentos, todos fracasados, Francisco de Miranda, el precursor de la independencia de Am\u00e9rica del sur del yugo espa\u00f1ol, dej\u00f3 sembrada la semilla de la revoluci\u00f3n cuya germinaci\u00f3n lograr\u00eda extenderse a todos los estados de Suram\u00e9rica, exhortando a los miembros de los cabildos a no dudar m\u00e1s y\u2026","rel":"","context":"En \u00abIndependencia\u00bb","block_context":{"text":"Independencia","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/temas\/historia\/independencia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":16732,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/un-debate-necesario-en-este-bicentenario\/","url_meta":{"origin":6083,"position":2},"title":"Un debate necesario en este Bicentenario","author":"admin","date":"enero 7, 2019","format":false,"excerpt":"Gustavo Quesada, Bogot\u00e1, enero 7 de 2019 Las declaraciones del presidente Ivan Duque en su reuni\u00f3n con Mike Pompeo, Secretario de Estado norteamericano, del mi\u00e9rcoles 2 de enero de 2019, en las que agradeci\u00f3 el apoyo de los \u201cpadres fundadores\u201d de los Estados Unidos a la Independencia de Colombia, no\u2026","rel":"","context":"En \u00abGustavo Quesada\u00bb","block_context":{"text":"Gustavo Quesada","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/bitacoras\/gustavo-quesada\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":5153,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/1810-la-independencia-de-colombia-dos-siglos-de-lucha\/","url_meta":{"origin":6083,"position":3},"title":"1810: La independencia de Colombia, dos siglos de lucha","author":"admin","date":"diciembre 25, 2010","format":false,"excerpt":"Significado del Bicentenario (I). 1810: La independencia, dos siglos de lucha Jos\u00e9 Fernando Ocampo T., Bogot\u00e1, abril 27 de 2010 El movimiento de independencia de 1810 a 1819 nos liber\u00f3 de la dominaci\u00f3n colonial de Espa\u00f1a. Signific\u00f3 un cambio profundo de las instituciones, de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda.\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria\u00bb","block_context":{"text":"Historia","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/temas\/historia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":21373,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/contexto-economico-de-la-independencia\/","url_meta":{"origin":6083,"position":4},"title":"Contexto econ\u00f3mico de la Independencia","author":"admin","date":"agosto 5, 2010","format":false,"excerpt":"La liberaci\u00f3n de las colonias espa\u00f1olashizo parte de una lucha que en el mundo se prolong\u00f3 durante ocho siglos entre el sistema feudal y el burgu\u00e9s.En esta contienda Espa\u00f1a form\u00f3 parte de los pa\u00edses que se opusieron a las transformaciones capitalistas, cuando \u00e9stas ya hab\u00edan triunfado orbitalmente con el tr\u00e1nsito\u2026","rel":"","context":"En \u00abIndependencia\u00bb","block_context":{"text":"Independencia","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/temas\/historia\/independencia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":7650,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-abrazo-del-oso\/","url_meta":{"origin":6083,"position":5},"title":"El abrazo del oso","author":"admin","date":"junio 17, 2013","format":false,"excerpt":"La historia de las relaciones exteriores de Colombia desde principios del siglo pasado deja al descubierto su alineamiento desembozado con los intereses de los Estados Unidos, naci\u00f3n que en los albores del siglo XX se perfilaba como una nueva potencia imperial y como tal desmembr\u00f3 la integridad territorial de nuestro\u2026","rel":"","context":"En \u00abTemas\u00bb","block_context":{"text":"Temas","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/temas\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]}],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6083"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6083\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16878,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6083\/revisions\/16878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}