{"id":6023,"date":"2011-10-15T13:29:49","date_gmt":"2011-10-15T13:29:49","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/biocombustibles-una-promesa-fallida\/"},"modified":"2011-10-15T13:29:49","modified_gmt":"2011-10-15T13:29:49","slug":"biocombustibles-una-promesa-fallida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/biocombustibles-una-promesa-fallida\/","title":{"rendered":"Biocombustibles: una promesa fallida"},"content":{"rendered":"<h2>La sustituci\u00f3n del petr\u00f3leo por combustibles de origen vegetal entra\u00f1a mayores dificultades de las que se pensaba<\/h2>\n<p>La apuesta de Range Fuels era arriesgada pero seductora. Esta empresa, fundada por Mitch Mandich, antiguo directivo de Apple, logr\u00f3 atraer millones de d\u00f3lares de capital privado y hasta 156 millones de d\u00f3lares en subvenciones y cr\u00e9ditos del gobierno de EE.UU. Proyectaba la construcci\u00f3n de una gran planta de biocombustibles que transformar\u00eda 1000 toneladas diarias de astillas de madera y desechos de la industria papelera en m\u00e1s de un mill\u00f3n de litros de etanol. Durante la ceremonia de apertura, en noviembre de 2007, el entonces secretario de Energ\u00eda de EE.UU., Samuel Bodman, declar\u00f3 que hab\u00edan seleccionado a Range Fuels por considerarla la \u201cflor y nata\u201d del sector.<\/p>\n<p>A principios de este a\u00f1o, Range Fuels cerraba su reci\u00e9n estrenada refiner\u00eda biol\u00f3gica  sin haber vendido ni una gota de etanol: convertir biomasa en carburante l\u00edquido hab\u00eda resultado mucho m\u00e1s dif\u00edcil de lo previsto. Ahora, la maquinaria contin\u00faa acumulando polvo mientras la empresa busca m\u00e1s financiaci\u00f3n. El caso de Range Fuels no es ni mucho menos el \u00fanico. Empresas como Cilion o Ethanex Energy, entre otras, han abandonado la producci\u00f3n de biocombustibles debido a unos costes excesivos. A pesar de las esperanzas de cient\u00edficos, empresarios y pol\u00edticos, de las inversiones de cientos de millones de d\u00f3lares y de d\u00e9cadas de esfuerzos concienzudos, la posibilidad de obtener un biocombustible que compita en precio y prestaciones con la gasolina contin\u00faa siendo una quimera.<\/p>\n<p>El fracaso resulta especialmente desalentador. Hasta hace pocos a\u00f1os, los biocombustibles se consideraban la soluci\u00f3n ideal a dos grandes problemas: la dependencia del petr\u00f3leo y el cambio clim\u00e1tico. El terrorismo y el encarecimiento del crudo hab\u00edan convertido el petr\u00f3leo de Oriente Medio en una preocupaci\u00f3n creciente; al mismo tiempo, el calentamiento global acentuaba la necesidad de encontrar otros combustibles. En teor\u00eda, dado que las plantas absorben di\u00f3xido de carbono del aire, el empleo de combustibles de origen vegetal deber\u00eda enlentecer la acumulaci\u00f3n de gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de que los biocombustibles no han satisfecho las expectativas podr\u00eda resultar chocante, en vista del r\u00e1pido ascenso de la producci\u00f3n de etanol en EE.UU.: de 190 millones de litros en 1979, se ha pasado a casi 50.000 millones en 2010. Sin embargo, este crecimiento no obedece sino al mandato gubernamental de suministrar el 10 por ciento del combustible para el transporte de pasajeros, y solo se ha sostenido gracias a las cuantiosas subvenciones estatales. El ahorro neto en emisiones de di\u00f3xido de carbono que se consigue con el etanol \u2013si es que se logra alguno- es m\u00ednimo. Y, por si fuera poco, la producci\u00f3n de esos 50.000 millones de litros consumi\u00f3 el 40 por ciento de la cosecha nacional de ma\u00edz (13 millones de hect\u00e1reas). En consecuencia, subieron los precios de los alimentos y se cre\u00f3 una enorme \u201czona muerta\u201d en el golfo de M\u00e9xico, donde el Mississippi vuelca todos los fertilizantes que absorben los campos de ma\u00edz del Medio Oeste.<\/p>\n<p>Otros biocombustibles quiz\u00e1 careciesen de tales inconvenientes. En lugar de emplear el grano comestible, el etanol podr\u00eda obtenerse a partir de la c\u00e1scara y el tallo del ma\u00edz, as\u00ed como de algunas hierbas e incluso \u00e1rboles, como pretend\u00eda Range Fuels. Para ello se utilizan las partes de la planta ricas en celulosa, las cuales no sirven de alimento ni para personas ni para el ganado, por lo que no afectar\u00eda el precio de la comida. Otra opci\u00f3n consistir\u00eda en producir combustibles l\u00edquidos a partir de algas, las cuales convierten con gran eficiencia el agua, el CO2 y la luz solar en aceites aptos para la s\u00edntesis de hidrocarburos. A\u00fan mejor, tambi\u00e9n podr\u00edan crearse microorganismos manipulados gen\u00e9ticamente que segregasen hidrocarburos.<\/p>\n<p>Hoy por hoy, ninguna de las propuestas anteriores resulta viable desde un punto de vista econ\u00f3mico. Seg\u00fan la Ley de Combustibles Renovables de la Agencia de Protecci\u00f3n Ambiental (EPA) estadounidense, en 2011 el pa\u00eds deber\u00eda haber alcanzado una producci\u00f3n de 400 millones de litros de etanol de celulosa al a\u00f1o. El a\u00f1o pasado, la EPA rebaj\u00f3 ese objetivo hasta los 25 millones de litros; ahora tan siquiera garantiza esa cifra.<\/p>\n<p>La experiencia reciente parece indicar que los avances necesarios para hacer viable la producci\u00f3n de biocombustibles quiz\u00e1 resulten m\u00e1s dif\u00edciles. A\u00fan m\u00e1s lejos queda la meta de los  136.000 millones de litros por a\u00f1o para 2022, establecida por el Gobierno de EE.UU. como posible soluci\u00f3n a la dependencia energ\u00e9tica y el cambio clim\u00e1tico. Seg\u00fan Timothy Donohue, microbi\u00f3logo y director del Centro de Investigaci\u00f3n Bioenerg\u00e9tica de los Grandes Lagos en Madison, uno de los tres laboratorios del Departamento de Energ\u00eda estadounidense que investiga en biocombustibles avanzados, se trata de un objetivo dif\u00edcil: \u201cEl reto no es en absoluto menor que el de las c\u00e9lulas madre ni que el de cualquiera de los grandes proyectos cient\u00edficos que haya acometido el pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>ETANOL DE MA\u00cdZ: INSUFICIENTE<\/p>\n<p>Hasta ahora, el \u00fanico biocombustible comercializado en EE.UU. es el etanol. La raz\u00f3n obedece a las subvenciones estatales: seg\u00fan la Oficina de Gesti\u00f3n y Presupuestos de la Casa Blanca, en 2010 estas ascendieron a 5680 millones de d\u00f3lares. El etanol se obtiene a partir del ma\u00edz, por fermentaci\u00f3n. Durante los \u00faltimos 9000 a\u00f1os, los humanos hemos perfeccionado el uso de enzimas y de levadura para fermentar los az\u00facares de los granos de ma\u00edz, de la ca\u00f1a de az\u00facar o de otras plantas. La producci\u00f3n estadounidense se ha disparado en el pasado decenio gracias a una densa infraestructura de molinos de ma\u00edz, tanques de fermentaci\u00f3n y otros equipos que han brotado por todo el Medio Oeste como setas despu\u00e9s de la lluvia.<\/p>\n<p>Por desgracia, la eficiencia energ\u00e9tica del etanol de ma\u00edz no es mucha. Se requieren grandes cantidades de energ\u00eda para destilar el etanol de la mezcla de agua y levadura en la que ha fermentado, y esa energ\u00eda suelen aportarla los combustibles f\u00f3siles. Despu\u00e9s de tanto trabajo, un litro de etanol solo suministra al veh\u00edculo dos tercios de la energ\u00eda de un litro de gasolina.<\/p>\n<p>Puede que el etanol de ma\u00edz nunca logre competir con la gasolina si no goza de subvenciones. Adem\u00e1s, su producci\u00f3n viene limitada por la cantidad de tierra f\u00e9rtil disponible. En octubre de 2010, el servicio de Investigaciones del Congreso estadounidense se\u00f1alaba que, a\u00fan si toda la cosecha de ma\u00edz del pa\u00eds en 2009 (a\u00f1o en que marc\u00f3 un r\u00e9cord) se hubiese dedicado a la producci\u00f3n de etanol, solo habr\u00eda reemplazado al 18 por ciento del consumo nacional de gasolina. Se concluy\u00f3, pues, que el fomento de la producci\u00f3n de etanol de ma\u00edz no conseguir\u00eda reforzar en grado apreciable la seguridad energ\u00e9tica.<\/p>\n<p>J. Craig Venter, cofundador de Synthetic Genomics, la empresa que alg\u00fan d\u00eda podr\u00eda convertirse en una f\u00e1brica de algas artificiales, apunta de manera m\u00e1s incisiva al problema de la escasez de tierra. Calcula que sustituir por etanol de ma\u00edz todo el combustible necesario para el transporte en EE.UU. exigir\u00eda cultivar un terreno tres veces mayor que el \u00e1rea continental del pa\u00eds.<\/p>\n<p>CELULOSA: DESCOMPOSICI\u00d3N DIF\u00cdCIL<\/p>\n<p>No hay duda de que destinar a la fabricaci\u00f3n de combustible toda la producci\u00f3n nacional de ma\u00edz privar\u00eda de alimentos a personas y ganado. Por ello, el foco de inter\u00e9s cient\u00edfico y pol\u00edtico se ha dirigido hacia el etanol de celulosa. Este no se obtiene del grano, rico en almid\u00f3n, sino de los desechos de la planta, por lo que no repercutir\u00eda en la alimentaci\u00f3n. Esa celulosa residual podr\u00eda proporcionar enormes cantidades de energ\u00eda. Seg\u00fan el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, la producci\u00f3n estadounidense de material rico en celulosa de ma\u00edz ascender\u00eda a 1400 millones de toneladas por a\u00f1o, el 80 por ciento de las cuales podr\u00edan convertirse en biocombustibles. Eso reemplazar\u00eda al 30 por ciento del carburante destinado al transporte.<\/p>\n<p>El problema principal consiste en descomponer las c\u00e9lulas de la planta para llegar hasta la celulosa. La pared celular contiene lignina, un compuesto que sostiene la pared y que impide a los animales digerir la madera. Luego viene la hemicelulosa, una larga fibra de az\u00facares que se adhiere al soporte de lignina y sirve de protecci\u00f3n contra las enzimas. Solo despu\u00e9s se llega al n\u00facleo fibroso de celulosa: largas cadenas de mol\u00e9culas de glucosa donde se encuentra la energ\u00eda que se aprovechar\u00e1 en el combustible.<\/p>\n<p>Las hormigas cortadoras de hojas han inspirado un m\u00e9todo para superar las barreras org\u00e1nicas. En el Centro Bioenerg\u00e9tico de los Grandes Lagos, estos insectos pululan en recipientes de pl\u00e1stico. All\u00ed cavan peque\u00f1os hoyos donde cultivan los hongos encargados de procesar las hojas y convertirlas en aceites y amino\u00e1cidos, el verdadero alimento de los insectos. Para ello, ciertos microorganismos del tracto digestivo de las hormigas reducen primero las hojas a fragmentos min\u00fasculos, que luego las hormigas obreras trasladan hasta los hoyos de compostaje. Otro conjunto de microbios segregado por las hormigas convierte esos fragmentos, con agua a\u00f1adida, en gotas de l\u00edpidos. En esencia, las hormigas construyen un \u201cintestino externo\u201d que transforma la celulosa en combustible. Un modelo en miniatura para una f\u00e1brica. Lo que se propone el laboratorio es, seg\u00fan Donohue, utilizar esos mismos microorganismos, o bien aislar el material gen\u00e9tico que codifica sus enzimas y utilizarlo en un proceso industrial para arrancar la pared celular.<\/p>\n<p>Otra fuente de inspiraci\u00f3n procede del ganado vacuno. Al masticar la hierba y lavarla en saliva, las vacas descomponen las c\u00e9lulas: despu\u00e9s, en el tracto digestivo, un enjambre de microorganismos fermentan el bolo alimenticio y lo transforman en l\u00edpidos, los elementos grasos de los combustibles. Con el fin de emular la masticaci\u00f3n de la vaca, los expertos han intentado reventar las paredes celulares con vapor o ba\u00f1arlas en l\u00edquidos compuestos por mol\u00e9culas dotadas de carga el\u00e9ctrica. La compa\u00f1\u00eda HCL Cleantech disuelve las plantas en \u00e1cido clorh\u00eddrico concentrado para acceder a la celulosa del interior de las c\u00e9lulas. Para mantener el bajo coste, recicla despu\u00e9s el \u00e1cido.<\/p>\n<p>Otro procedimiento consiste en el uso de celulasas, una familia de enzimas a las que pertenece la que usan las termitas para hacer comestible la madera. Solo una de ellas se encuentra comercializada \u2013la de la compa\u00f1\u00eda danesa Novozymes- y cuesta unos 9 c\u00e9ntimos de euro por litro, m\u00e1s de 10 veces el precio de las enzimas utilizadas para la fermentaci\u00f3n et\u00edlica tradicional. Cynthia Bryant, gerente para el desarrollo mundial de Novozymes, reconoce la necesidad de reducir los costes de la enzima para que la industria pueda echarse a andar. La empresa Codexis, radicada en California, intenta obtener una enzima m\u00e1s asequible a partir de una criba de miles de versiones naturales y combinarlas hasta conseguir una enzima h\u00edbrida que d\u00e9 mejor resultado en la f\u00e1brica que en la naturaleza. Esta compa\u00f1\u00eda tambi\u00e9n se dedica a la manipulaci\u00f3n de los genes responsables de la creaci\u00f3n de enzimas en las c\u00e9lulas, con la esperanza de producir una enzima a\u00fan mejor.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque se logre dar con una enzima excelente, descomponer la celulosa lleva tiempo, puesto que la cadena de procesos biol\u00f3gicos implicados es lenta. En consecuencia, la producci\u00f3n en masa se prev\u00e9 dif\u00edcil. Pero \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si fueran los mismos cultivos, como el ma\u00edz o el pasto, los que produjesen las enzimas que descomponen la celulosa? Las enzimas permanecer\u00edan en las c\u00e9lulas a la espera de que el calor o alg\u00fan otro agente industrial las liberase y la celulosa se degradar\u00eda en az\u00facares con rapidez y comodidad.<\/p>\n<p>El gigante agroindustrial suizo Syngenta ha concebido un m\u00e9todo para dotar a los granos de ma\u00edz de la capacidad para producir enzimas, a fin de que los propios granos puedan convertir en almid\u00f3n un az\u00facar cuando se les someta a las condiciones adecuadas de temperatura, humedad y acidez. A pesar de las objeciones de ecologistas y fabricantes de alimentos, como la Asociaci\u00f3n Norteamericana de Molineros, el Departamento de Agricultura de EE.UU. ha aprobado el proceso. Las semillas de Syngenta saldr\u00e1n a la venta este a\u00f1o. Ello demuestra que puede obtenerse combustible a partir del ma\u00edz, pero no resuelve los problemas derivados de destinar la planta a la producci\u00f3n de combustibles en lugar de a la de alimentos. Por su parte, la empresa Agrivida espera poder aplicar la t\u00e9cnica a la celulosa de los desechos de ma\u00edz o a la obtenida a partir de pastos cultivados expresamente para ese fin.<\/p>\n<p>Pero puede que las enzimas autogeneradas no basten para obtener etanol de celulosa a un precio asequible. Como afirma Patrick R. Gruber, de la compa\u00f1\u00eda biot\u00e9cnica Gevo, el coste de los az\u00facares liberados no deber\u00eda superar un tercio del de un barril de crudo, ya que despu\u00e9s ha de a\u00f1adirse el coste de refinar los az\u00facares para obtener combustible l\u00edquido. En conclusi\u00f3n, Gevo y otras empresas, como Virent, sostienen que los biocombustibles avanzados tan siquiera pueden competir con los precios m\u00e1s elevados de la gasolina. Todas esas compa\u00f1\u00edas est\u00e1n perdiendo el inter\u00e9s por el etanol y se encuentran modificando sus procesos para convertir los az\u00facares \u2013ya sean de celulosa o de ca\u00f1a de az\u00facar- en otros compuestos, como los precursores de los pl\u00e1sticos para botellas, cuyos precios actuales decuplican el de los combustibles f\u00f3siles.<\/p>\n<p>Aun cuando el az\u00facar de la celulosa llegase a resultar competitivo, su empleo conllevar\u00eda un notable deterioro agr\u00edcola y ambiental. Los residuos de ma\u00edz suelen dejarse en el campo tras la recolecci\u00f3n y, al descomponerse, act\u00faan como abono. Empacar y sacar del lugar toda esa biomasa puede acelerar la degradaci\u00f3n del suelo e impedir que admita nuevos cultivos. Expertos como Jeffrey Jacobs, vicepresidente del sector de hidr\u00f3geno y biocombustibles en Chevron Technology Ventures, estiman que, para no comprometer la seguridad del terreno, no podr\u00edan extraerse m\u00e1s de 80 millones de toneladas de material rico en celulosa de los campos de EE.UU. Una vez convertidas en etanol, no cubrir\u00edan m\u00e1s del 3 por ciento de la demanda nacional de gasolina.<\/p>\n<p>En lugar de emplear residuos de ma\u00edz, algunas petroleras que buscan materias primas m\u00e1s baratas, como Royal Dutch Shell, invierten en etanol fermentado a partir de ca\u00f1a de az\u00facar, la cual proporciona m\u00e1s energ\u00eda y cuyo cultivo resulta m\u00e1s sencillo. Tras 40 a\u00f1os de trabajo, Brasil cuenta con una infraestructura que produce al a\u00f1o unos 26.500 millones de litros de etanol de ca\u00f1a de az\u00facar. Seg\u00fan explica Jeremy Sherars, directivo de bioinnovaci\u00f3n de Shell, la compa\u00f1\u00eda ha formado, junto al fabricante brasile\u00f1o Cosan, una empresa mixta llamada Raizen para producir 2200 millones de litros al a\u00f1o de dicho combustible. Sin embargo, un crecimiento tan acusado agravar\u00eda la destrucci\u00f3n de los h\u00e1bitats naturales en Brasil y favorecer\u00eda la deforestaci\u00f3n de la selva amaz\u00f3nica. \u201cLa destrucci\u00f3n del planeta no vendr\u00e1 de la mano de los biocombustibles obtenidos a partir de cultivos tradicionales, pues ah\u00ed todo el mundo parece aceptar que existen l\u00edmites. El problema radica en los biocombustibles de celulosa\u201d, observa el experto agr\u00f3nomo Timothy D. Searchinger, de la Universidad de Princeton. \u201cHablamos de un efecto descomunal sobre el uso de la tierra y la biodiversidad mundial\u201d.<\/p>\n<p>ALGAS: MUERTE O ASESINATO<\/p>\n<p>Algunos han optado por considerar un organismo mucho m\u00e1s eficiente que las plantas a la hora de convertir la luz del sol en energ\u00eda qu\u00edmica: las algas microsc\u00f3picas. Ciertas variedades aprovechan un tres por ciento de la radiaci\u00f3n solar que reciben para fabricar materia vegetal; en cambio, el ma\u00edz o la ca\u00f1a de az\u00facar no pasan del uno por ciento. Gracias a la fotos\u00edntesis, estos organismos fabrican las grasas que despu\u00e9s pueden convertirse en combustible.<\/p>\n<p>El cultivo de algas no necesita tierras de labor. Crecen hasta en el desierto, pueden regarse con agua salada e incluso con aguas residuales, por lo que no amenazan ning\u00fan cultivo destinado a la alimentaci\u00f3n ni consumen recursos preciosos, como el agua dulce. La eficiencia del proceso promete hasta 40.000 litros de combustible por hect\u00e1rea. Seg\u00fan Venter, para sustituir por aceite de algas todo el combustible dedicado al transporte en EE.UU. habr\u00eda que explotar una extensi\u00f3n de unos 35.000 kil\u00f3metros cuadrados. En el caso del etanol del ma\u00edz, la superficie necesaria abarcar\u00eda el triple del \u00e1rea continental del pa\u00eds. \u201cLa diferencia es enorme\u201d, se\u00f1ala Venter. \u201cUna soluci\u00f3n es factible, la otra, simplemente absurda\u201d.<\/p>\n<p>Sapphire Energy es una de las empresas que investiga el cultivo de algas. Para ello, ha dispuesto una serie de estanques ovales a lo largo de nueve hect\u00e1reas de desierto en el estado de Nuevo M\u00e9xico y proyecta una ampliaci\u00f3n de 120 hect\u00e1reas. En su caso, ser\u00eda la primera planta integrada de producci\u00f3n de algas en EE.UU. La compa\u00f1\u00eda ha conseguido una subvenci\u00f3n de 50 millones de d\u00f3lares del Departamento de Agricultura y la garant\u00eda de un cr\u00e9dito de 54,5 millones por parte del Departamento de Energ\u00eda. Las algas crecer\u00edan en un medio salino \u2013los acu\u00edferos que discurren bajo Nuevo M\u00e9xico- y el aceite obtenido se enviar\u00eda a una refiner\u00eda de Luisiana.<\/p>\n<p>Pero la producci\u00f3n de biocombustibles a partir de algas tropieza con m\u00faltiples problemas. Si el crecimiento tiene lugar en estanques abiertos, \u00bfc\u00f3mo evitar que los microorganismos sucumban a los predadores, las plagas o la contaminaci\u00f3n de los microbios naturales? Y si las algas crecieran en biorreactores, \u00bfc\u00f3mo justificar los gastos en equipo e impedir que las algas se adhieran a las superficies interiores? \u00bfPodr\u00edan costearse los nutrientes (nitr\u00f3geno y f\u00f3sforo) necesarios para fomentar su crecimiento? Una vez criadas, \u00bfc\u00f3mo separar las c\u00e9lulas maduras para extraer el aceite sin gastar tanta o m\u00e1s energ\u00eda que la que este proporcionar\u00eda? Muy pocas empresas han obtenido cantidades \u00fatiles de aceite de algas. Beneficios, menos a\u00fan.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el reto m\u00e1s importante resida en el hecho de que las algas producen hidrocarburos como mecanismo de defensa contra largos per\u00edodos sin luz solar o sin nutrientes. Es decir, lo hacen bajo una situaci\u00f3n de estr\u00e9s biol\u00f3gico, durante la cual el organismo crece muy despacio. Habr\u00eda que hallar alg\u00fan m\u00e9todo contra natura que impulsase a las c\u00e9lulas a responder al estr\u00e9s pero que, al mismo tiempo, las hiciera crecer con rapidez.<\/p>\n<p>Sapphire ha examinado 4000 variedades de algas y elegido 20 para intentar mejorarlas. Si todo marcha bien, la instalaci\u00f3n ampliada fabricar\u00eda cerca de cuatro millones de litros de aceite de algas al a\u00f1o, los cuales podr\u00edan refinarse para obtener di\u00e9sel o combustible para reactores. Las c\u00e9lulas muertas se reciclar\u00edan (volver\u00edan a utilizarse en el proceso a modo de nutrientes), en vez de comercializarse como alimento para ganado u otros productos. \u201cSe trata de una biomasa cara y no podemos prescindir de ella\u201d, se\u00f1ala Tim Zenk, vicepresidente corporativo de Sapphire. \u201cDe tener que a\u00f1adir una gran cantidad de nutrientes al proceso, ser\u00eda imposible obtener beneficios\u201d.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior, despu\u00e9s de 18 a\u00f1os y tras un gasto de 25 millones de d\u00f3lares, el Laboratorio de Energ\u00edas Renovables de EE.UU. cancel\u00f3 en 1996 su programa de investigaci\u00f3n sobre aceite de algas. Los expertos comprendieron que este jam\u00e1s competir\u00eda con el crudo. Tras el cierre, se perdieron miles de variedades de algas caracterizadas. Las compa\u00f1\u00edas que hoy rentabilizan la explotaci\u00f3n de algas lo logran gracias a la producci\u00f3n de \u00e1cidos grasos como omega 3, que se vende como complemento alimenticio a un precio mucho mayor que el petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>La \u00fanica empresa que ha comercializado combustible de algas, Solazyme, lo hizo evitando la fotos\u00edntesis. En 2010, la compa\u00f1\u00eda entreg\u00f3 76.000 litros a la Marina estadounidense. Si bien se trataba de un contrato que contemplaba la inversi\u00f3n en I + D, el monto total que recibi\u00f3 la empresa dividido por la cantidad de combustible  arrojaba el resultado de 112 d\u00f3lares por litro. Solazyme hace crecer las algas en el interior de cubas industriales similares a las utilizadas para la fermentaci\u00f3n de insulina, pero las alimenta con az\u00facares en lugar de con luz solar y agua. Al igual que otras compa\u00f1\u00edas, Solazyme se mantendr\u00e1 en el mercado gracias a que fabrica productos m\u00e1s caros que el combustible; tambi\u00e9n vende aceites para cosm\u00e9ticos y se ha asociado con Dow Chemicals para obtener productos qu\u00edmicos especiales, como fluidos aislantes.<\/p>\n<p>ORGANISMOS SINT\u00c9TICOS: INCIERTO<\/p>\n<p>Los productores de combustible de algas persiguen modificar el c\u00f3digo gen\u00e9tico de estos organismos a fin de superar los obst\u00e1culos anteriores. Sin embargo, a\u00fan no han dado con la combinaci\u00f3n adecuada. Venter recorri\u00f3 los mares durante todo un a\u00f1o en busca de variedades ventajosas sin encontrar ninguna claramente superior. Como era presumible, no es f\u00e1cil hallar un organismo m\u00e1gico que lo arregle todo. Una soluci\u00f3n, por tanto, ser\u00eda quiz\u00e1 fabricarlo.<\/p>\n<p>Los investigadores han decidido empezar por manipular los genes de otros microorganismos, en especial los de Escherichia coli. Jay D. Keasling, director del Instituto Mixto de Bioenerg\u00eda del Departamento de Energ\u00eda de EE.UU., ha transformado E. coli en una eficiente f\u00e1brica biol\u00f3gica que convierte radiaci\u00f3n solar, CO2 y agua en diferentes hidrocarburos; entre ellos, biodi\u00e9sel. Con gran acierto, Keasling alter\u00f3 la bacteria para que excretase el aceite, de manera que no hubiese que matarla para recogerlo. El aceite flota en lo alto de la cuba, de donde puede extraerse. La bacteria crece tres veces m\u00e1s de prisa que la levadura, prolifera en climas tropicales y exhibe una gran resistencia, ya que ha heredado la facultad de sobrevivir en las condiciones de anaerobia y toxicidad frecuentes en el tracto digestivo humano.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed ser\u00e1n los hidrocarburos el primer mercado \u2013en caso de que lo haya- de estas f\u00e1bricas biol\u00f3gicas. La empresa Amyris ha manipulado levaduras para fermentar az\u00facares y obtener farneseno, el cual puede comercializarse directamente o transformarse en otros productos, como la escualana, un emoliente empleado en cosm\u00e9ticos de lujo. Su director financiero, Jeryl I. Hilleman, explica que la compa\u00f1\u00eda ha comenzado por lanzar productos de precio elevado para producir despu\u00e9s otros m\u00e1s baratos, como di\u00e9sel y combustibles. Amyris acaba de abrir en Brasil su primera factor\u00eda, anexa a una planta de fermentaci\u00f3n de ca\u00f1a de az\u00facar.<\/p>\n<p>Pero aunque se lograsen manipular organismos con gran acierto, puede que producir hidrocarburos que compitiesen con los combustibles f\u00f3siles resultase dif\u00edcil. Venter sostiene que, a largo plazo, la soluci\u00f3n consistir\u00e1 en dise\u00f1ar desde cero el c\u00f3digo gen\u00e9tico completo y controlar todos los par\u00e1metros. Su compa\u00f1\u00eda ya ha creado una bacteria sint\u00e9tica que segregaba aceite, as\u00ed como el primer organismo vivo cuyo c\u00f3digo gen\u00e9tico hab\u00eda sido sintetizado por completo. \u201cAhora estamos investigando miles de cepas y un gran n\u00famero de modificaciones gen\u00e9ticas\u201d, explica Venter.<\/p>\n<p>El enfoque anterior parece tan prometedor que ExxonMobil, el coloso de los combustibles f\u00f3siles, ha invertido 600 millones de d\u00f3lares en la compa\u00f1\u00eda de Venter. Pero los obst\u00e1culos principales tienen que ver con cuestiones de biolog\u00eda b\u00e1sica: hasta el genoma m\u00e1s peque\u00f1o posee cientos de genes misteriosos cuya funci\u00f3n se desconoce. Los arquitectos de la biolog\u00eda como Venter pueden construir un genoma, pero se ignora qu\u00e9 genes hacen falta para obtener un microorganismo, resistente, rentable de mantener con vida y que produzca combustible en abundancia. Venter considera que el desaf\u00edo supera al que supuso la secuenciaci\u00f3n del genoma humano.<\/p>\n<p>Incluso si alguien llegara a producir un organismo m\u00e1gico, su viabilidad depender\u00eda de lo que costase alimentarlo. La fuente m\u00e1s econ\u00f3mica en estos momentos es la ca\u00f1a de az\u00facar brasile\u00f1a, empleada entre otros por Amyris y LS9, pero es a\u00fan demasiado cara para utilizarla como punto de partida para un biocombustible avanzado. Al igual que ocurre con las algas, las infecciones y otros accidentes pueden echar a perder las cubas de producci\u00f3n, un problema a\u00fan m\u00e1s agudo en el caso de los microorganismos especializados, mal adaptados para sobrevivir sin intervenci\u00f3n humana. Y, desde luego, la producci\u00f3n en masa de biocombustibles resulta inevitablemente m\u00e1s lenta que el procesado del crudo.<\/p>\n<p>El director t\u00e9cnico de Amyris, Neil Renninger, reconoce que en ning\u00fan caso lograr\u00e1n reemplazar al petr\u00f3leo: \u201cEl consumo de petr\u00f3leo aumentar\u00e1. Podr\u00edamos darnos por satisfechos si logr\u00e1ramos atender ese incremento en la demanda\u201d. Un objetivo semejante requerir\u00eda, adem\u00e1s, un hidrocarburo que pudiese circular por los mismos oleoductos que se usan hoy, que admitiese ser tratado en las mismas refiner\u00edas y que fuese apto para los mismos motores.<\/p>\n<p>\u00bfEL SUE\u00d1O DE UN LOCO?<\/p>\n<p>A la vista de la situaci\u00f3n, Renninger y otros expertos opinan que deber\u00edamos rebajar nuestras expectativas. Toda la energ\u00eda que podr\u00edan proporcionar los cultivos actuales \u2013incluidos los que sirven de alimento al ganado, los \u00e1rboles de las madereras y los de la industria del papel- se estima en unos 180 exajulios, alrededor de un tercio del consumo de energ\u00eda mundial. Aumentar esa cifra tal vez resulte inviable en un futuro cercano e implicar\u00eda notables repercusiones sociales y ecol\u00f3gicas. Searchinger propone como meta m\u00e1s factible una producci\u00f3n equiparable al consumo mundial de combustible para la navegaci\u00f3n a\u00e9rea.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de biocombustibles m\u00e1s rentables contin\u00faa, por lo que siempre cabe esperar innovaciones. Pero inversores y pol\u00edticos deber\u00edan proceder con tiento y no arriesgar demasiado en el empe\u00f1o. Otra opci\u00f3n la proporcionar\u00eda el transporte el\u00e9ctrico, pero, hasta que eso ocurra, el grueso de cualquier alternativa al petr\u00f3leo seguir\u00e1n siendo el ma\u00edz y la ca\u00f1a de az\u00facar. Ello incrementar\u00e1 la presi\u00f3n sobre la agricultura mundial, que ya se esfuerza en proporcionar alimento a siete mil millones de habitantes, as\u00ed como pastos y fibras a innumerables cabezas de ganado. Como se\u00f1ala el ec\u00f3logo G. David Tilman, de la Universidad de Minnesota: \u201cEs posible vivir con diferentes tipos de transporte. Pero no podemos vivir sin comer\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sustituci\u00f3n del petr\u00f3leo por combustibles de origen vegetal entra\u00f1a mayores dificultades de las que se pensaba La apuesta de Range Fuels era arriesgada pero seductora. 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