{"id":5617,"date":"2011-05-15T15:14:55","date_gmt":"2011-05-15T15:14:55","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/la-vivienda-digna-no-puede-ser-un-negocio\/"},"modified":"2011-05-15T15:14:55","modified_gmt":"2011-05-15T15:14:55","slug":"la-vivienda-digna-no-puede-ser-un-negocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-vivienda-digna-no-puede-ser-un-negocio\/","title":{"rendered":"La vivienda digna no puede ser un negocio"},"content":{"rendered":"<p>Bajo la abrigada sombra de un palo de mango, en la casa de don Hernando Narv\u00e1ez, ubicada en la esquina de entrada al barrio Carbonelll nos sentamos a recordar con Virgelina y otros, las vicisitudes del pasado para lograr el techo que hoy los cobija. La piel tostada del jefe del hogar es una evidencia del rigor con que ha afrontado las responsabilidades de mantener una familia, su voz firme y alegre nos traslada al momento en que debi\u00f3 permanecer a la intemperie, en el lote con rastrojo que era el espacio que ocupa y luego en un cambuche por largo tiempo, mientras juntaba con paciencia ladrillo tras ladrillo y teja por teja los materiales que requer\u00eda para hacer el encierro de su anhelada vivienda.<\/p>\n<p>Sin amarguras, a pesar de las dificultades inherentes a su relato, don Hernando fija su memoria en Septiembre de 1976 cuando toma la decisi\u00f3n, junto a otras decenas de familias, de recuperar terrenos bald\u00edos para procurarse una soluci\u00f3n de vivienda dada la sordera del Estado; el gobierno responde con la polic\u00eda para desalojarlos, pero la resistencia de los ocupantes obliga a negociar su ubicaci\u00f3n temporal en la caseta del barrio Caracol\u00ed junto al rio Magdalena, all\u00ed permanecen 13 meses aguantando, recurriendo a una olla comunitaria y al contrabando de energ\u00eda y agua para poder sobrevivir. En septiembre del a\u00f1o 77 finalmente el municipio decide adjudicarles unos lotes en el sector del Venado, distante de la ciudad, sin servicios p\u00fablicos, con una v\u00eda destapada y sin ruta de bus, pero ellos aferrados a la esperanza de cristalizar sus sue\u00f1os los reciben e inician la tit\u00e1nica tarea de civilizarlos. En la reconstrucci\u00f3n de la historia surgen otros nombres: \u00c1ngela, Pachelo, Petra, Mar\u00eda Liz y por supuesto Jaime Soto y Pablo Emilio Escobar, los dirigentes de la Central Nacional Provivienda quienes los asesoraron y acompa\u00f1aron en ese tortuoso proceso.<\/p>\n<p>Esta historia es similar a la de muchos barrios de la ciudad de Neiva, construidos a pesar de la obstrucci\u00f3n del Estado, que dan cuenta de la incapacidad de quienes han gobernado para resolver una necesidad sentida de las gentes. De las recuperaciones se pas\u00f3 a la autoconstrucci\u00f3n y posteriormente a los Planes de Vivienda, formas creativas de la comunidad de buscarle soluci\u00f3n a su problema. El Estado por el contrario, convirti\u00f3 la necesidad en un negocio del sector financiero y de los grandes propietarios de la tierra, a los primeros les organiz\u00f3 primero el UPAC y luego la UVR, y a los segundos les urbaniza los predios con servicios p\u00fablicos y v\u00edas, a costilla del erario, que somos los contribuyentes y les permite engordar lotes para hacerse a valorizaciones astron\u00f3micas por esfuerzos hechos por la sociedad y no por ellos. <\/p>\n<p>Ahora, en la pol\u00edtica neoliberal de asegurar los negocios a los grandes capitales y a los alcahuetes de los pol\u00edticos de la manguala nacional, se han dispuesto normas para impedir los procesos de autogesti\u00f3n, no los de los urbanizadores piratas, sino aquellos que con \u00e9xito han resuelto, apoyados por los aspirantes a soluciones de vivienda, la construcci\u00f3n de barrios enteros que significan un mordisco a los proyectos privados o p\u00fablicos que acaparan los denominados subsidios de vivienda y que en el segundo caso resultan regularmente mecanismos dise\u00f1ados para otorgar gigantescos contratos a los comisionistas bendecidos por las administraciones locales, que entregan obras inconclusas, con materiales de p\u00e9sima calidad y en tiempos por fuera de los cronogramas programados.<\/p>\n<p>Ahora, Olga, William y los herederos del esp\u00edritu de los habitantes del Carbonell, retomaran las banderas de sus progenitores, para reclamar un derecho inalienable que deben tener todos los que nacen y viven bajo este cielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo la abrigada sombra de un palo de mango, en la casa de don Hernando Narv\u00e1ez, ubicada en la esquina de entrada al barrio Carbonelll nos sentamos a recordar con Virgelina y otros, las vicisitudes del pasado para lograr el techo que hoy los cobija. 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