{"id":5556,"date":"2011-04-28T16:05:00","date_gmt":"2011-04-28T16:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/1-de-mayo-hace-125-anos-la-clase-obrera-irrumpio-en-la-palestra-mundial\/"},"modified":"2011-04-28T16:05:00","modified_gmt":"2011-04-28T16:05:00","slug":"1-de-mayo-hace-125-anos-la-clase-obrera-irrumpio-en-la-palestra-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/1-de-mayo-hace-125-anos-la-clase-obrera-irrumpio-en-la-palestra-mundial\/","title":{"rendered":"1 de mayo: hace 125 a\u00f1os la clase obrera irrumpi\u00f3 en la palestra mundial"},"content":{"rendered":"<p>A finales del siglo diecinueve, las movilizaciones obreras por la jornada de ocho horas,  conmovieron los pa\u00edses industrializados, en especial al m\u00e1s pujante de todos, Estados Unidos, justo cuando \u00e9ste se convert\u00eda en potencia imperial al servicio del capital financiero y de los monopolios. <\/p>\n<p>La lucha por la reducci\u00f3n de la jornada surgi\u00f3 con el capitalismo mismo, el cual, desde el periodo manufacturero someti\u00f3 a hombres, mujeres y ni\u00f1os, a jornadas brutales, hasta el colmo de que las breves horas de sue\u00f1o las hac\u00edan en las instalaciones de las f\u00e1bricas y s\u00f3lo ve\u00edan el sol cada ocho d\u00edas. En plena Revoluci\u00f3n Francesa fueron condenados a la guillotina varios trabajadores de las panader\u00edas, que reclamaban la regulaci\u00f3n de la jornada, \u201cpor atentar contra los derechos humanos de los franceses\u201d. En Gran Breta\u00f1a, el movimiento de las Tredeuniones conquist\u00f3 sucesivamente la ley de f\u00e1bricas de 1847, que limit\u00f3 la jornada a 10 horas para los menores de 18 a\u00f1os y para las mujeres, y la Ley de F\u00e1bricas de 1874 que universaliz\u00f3 ese horario, lo cual lograron en inn\u00fameras batallas electorales, manifestaciones y huelgas. Los obreros que tomaron el cielo por asalto en la Comuna de Par\u00eds, regularon la jornada en los setenta d\u00edas en que el proletariado se tom\u00f3 el poder por primera vez. Fue vinculados a estos procesos, donde Carlos Marx y Federico Engels desentra\u00f1aron las leyes del capitalismo y revelaron el papel hist\u00f3rico de los proletarios modernos, que no es otro que construir otra sociedad.<\/p>\n<p><strong>Las jornadas de mayo del 86<\/strong><\/p>\n<p>Agonizaba la centuria, cuando Estados Unidos lleg\u00f3 al fragor de su desarrollo industrial. Chicago se convirti\u00f3 en la segunda ciudad del pa\u00eds y una oleada de inmigrantes, provenientes de Europa y de los mismos EU, arrib\u00f3 a las urbes industrializadas ubicadas alrededor de los Grandes Lagos, donde se hacinaron en tugurios, cientos de miles de familias. Aunque la ley imperante \u201climitaba\u201d la jornada laboral a 18 horas, en la pr\u00e1ctica, dado el tama\u00f1o del ejercito de reserva de desempleados, los salarios iban a la baja y la jornadas superaban a menudo este lapso inhumano cuando hab\u00eda \u201cnecesidad\u201d. <\/p>\n<p>Los albores de esta batalla en Norteam\u00e9rica datan de 1829, cuando surgi\u00f3 un movimiento para solicitar al estado de Nueva York la limitaci\u00f3n de la jornada. Hacia finales del siglo, entre las varias organizaciones sindicales, se destac\u00f3 por la firmeza de sus posiciones y adquiri\u00f3 gran influencia la American Federation of Labor. El 17 de octubre de 1884, un Congreso de la AFL resolvi\u00f3 promover una huelga general por la limitaci\u00f3n legal efectiva de la jornada laboral, dando inicio a una vigorosa campa\u00f1a de propaganda y organizaci\u00f3n. La consigna fue  \u00abocho horas para el trabajo, ocho horas para el sue\u00f1o y ocho horas para la casa\u00bb.<\/p>\n<p>Ante la amenaza cierta de la huelga, el presidente Andrew Johnson promulg\u00f3 en 1886 la Ley Ingersoll, legalizando el l\u00edmite de 8 horas de trabajo diarias. Pero dadas las complejidades del sistema federal, los 19 estados de la Uni\u00f3n que interpretaron la ley, aunque limitaron formalmente la jornada a 8 y 10 horas, adicionaron cl\u00e1usulas que, mediante varios subterfugios, permit\u00edan sobrepasar este l\u00edmite legal, para imponer las acostumbradas 14  y 18 horas diarias. Como la Ley Ingersoll se convirti\u00f3 en una burla, las organizaciones sindicales de EE.UU. ordenaron la movilizaci\u00f3n y se\u00f1alaron el 1 de Mayo como la hora cero. Se sumaron a la batalla los obreros canadienses. Tambi\u00e9n se unieron miles de desempleados, que entendieron que la reducci\u00f3n de la jornada abrir\u00eda la posibilidad de que se crearan m\u00e1s puestos de trabajo.<\/p>\n<p>La prensa norteamericana descalific\u00f3 el movimiento por las ocho horas de trabajo como \u00abindignante e irrespetuoso\u00bb, lo tild\u00f3 de \u00abdelirio de lun\u00e1ticos poco patriotas\u00bb, y manifest\u00f3 que equival\u00eda a \u00abpedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo\u00bb. Falsedades ya esgrimidas en la p\u00e9rfida Albi\u00f3n, donde la burgues\u00eda augur\u00f3 el fin de la civilizaci\u00f3n, seg\u00fan consta en los debates de Carlos Marx en El Capital. Hoy se esgrime el mismo argumento fatalista ante cualquier reclamo de los asalariados. <\/p>\n<p>La huelga general en Norteam\u00e9rica se inici\u00f3 el 1 de mayo de 1886, con la participaci\u00f3n de m\u00e1s de 400.000 trabajadores. Algunos patrones concedieron la jornada en el inicio del paro, pero en Chicago hicieron gala de intransigencia, y la fuerza p\u00fablica fue movilizada contra los manifestantes. El 2 y el 3 de mayo, en la entrada de la f\u00e1brica de maquinaria agr\u00edcola McCormik, que llevaba varios meses en huelga, 50.000 trabajadores se concentraron y chocaron con los esquiroles. La polic\u00eda dispar\u00f3 contra los desarmados trabajadores, asesinando a seis e hiriendo a decenas. Al d\u00eda siguiente, 20.000 manifestantes se enfrentaron a la polic\u00eda en la plaza de Haymarket, donde resultaron heridos decenas de manifestantes y muerto un agente. Inmediatamente  se decret\u00f3 el estado de sitio y el toque de queda, fueron detenidos, y torturados centenares de huelguistas, y se arm\u00f3 un juicio de comedia con pruebas fabricadas y decisiones pol\u00edticas, en el que se conden\u00f3 a prisi\u00f3n y muerte a varios destacados dirigentes.<\/p>\n<p>Sin embargo, ni la represi\u00f3n, ni los juicios ama\u00f1ados, ni las calumnias de la gran prensa, pudieron impedir que la lucha continuara y finalmente se consagrara la limitaci\u00f3n de la jornada laboral en Estados Unidos y en el mundo, acicateando de paso la mecanizaci\u00f3n de la industria.<\/p>\n<p>La lucha por los tres ochos represent\u00f3 la confirmaci\u00f3n de que los proletarios modernos son una clase universal, con intereses comunes, por encima de las fronteras, la nacionalidad, la cultura o el color de la piel. El pleno ejercicio de la jornada legal de 8 horas, tardar\u00eda muchos a\u00f1os en imponerse en el mundo, pero las jornadas de mayo del 1886 abrieron la puerta a la legalizaci\u00f3n en todo el orbe.<\/p>\n<p><strong>Rescatar el esp\u00edritu del d\u00eda del trabajador<\/strong><\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, conviene rememorar la efem\u00e9ride, cuando el capitalismo imperialista sufre otra de sus crisis c\u00edclicas, en la que aflora un inevitable antagonismo: Mientras, de una parte, un pu\u00f1ado de especuladores par\u00e1sitos se apropia de las riquezas del mundo, convierte en vulgares negocios especulativos la salud, la educaci\u00f3n, el ambiente, el agua, de otro, miles de millones de seres humanos se hunden en la pobreza y la miseria, el desempleo y la descomposici\u00f3n social, y los pocos que consiguen un trabajo, por regla temporal, lo hacen por migajas. Contradicci\u00f3n que es tanto m\u00e1s dolorosa cuando la ciencia, la tecnolog\u00eda y la capacidad instalada ofrecen los medios para satisfacer pr\u00e1cticamente todas las necesidades humanas.<\/p>\n<p>La actual crisis, que dista mucho de haberse superado, es el desenlace fatal de la ofensiva del capital financiero, bajo el catecismo neoliberal. Tras la consecuci\u00f3n de mayores tasas de ganancia, han saqueado los patrimonios estatales de los pa\u00edses dependientes y de los otrora pa\u00edses socialistas, y han revivido las formas m\u00e1s salvajes de la explotaci\u00f3n de la mano de obra bajo el eufemismo de la \u201cflexibilizaci\u00f3n laboral\u201d. El exceso de ganancias as\u00ed obtenido y multiplicado con delincuenciales maniobras especulativas, se convirti\u00f3 en una burbuja planetaria, que explot\u00f3 demostrando que est\u00e1 muy lejos \u201cEl final de la historia\u201d. <\/p>\n<p>El desacreditado discurso neoliberal resuena irracional, cuando el libre mercado, incluido el laboral, esparce males por doquier. En ese escenario, resalta la unidad de consignas de los trabajadores en los cinco continentes tanto en pro de sus propias reivindicaciones, como en las del conjunto de la poblaci\u00f3n, cuando rechazan el salvaje libre comercio, las privatizaciones, la conversi\u00f3n de los servicios sociales a cargo del estado en mercanc\u00edas, la persecuci\u00f3n a los inmigrantes, y se abanderan de la lucha por la democracia y las soberan\u00edas nacionales de los pueblos oprimidos. Traen esperanzas al mundo las luchas de los obreros griegos, irlandeses, franceses, portugueses y los obreros que encabezan las luchas por soberan\u00eda y democracia en Egipto, Tunez y Barein. En ese escenario resuena digna la declaraci\u00f3n de oposici\u00f3n al gobierno Santos por parte de la CUT, en la que se a\u00fanan los intereses de los asalariados y de todos los colombianos. <\/p>\n<p>Seguir el ejemplo de los huelguistas de 1886 es hoy m\u00e1s necesario que nunca, pues los imperios y las agencias de cr\u00e9dito internacionales pretenden recuperarse del desastre que causaron, entre otras formas, con el incremento de la explotaci\u00f3n de la mano de obra, la desfiguraci\u00f3n del contrato laboral, el envilecimiento de las condiciones de trabajo, la prolongaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de la jornada laboral y la eliminaci\u00f3n pr\u00e1ctica del salario m\u00ednimo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A finales del siglo diecinueve, las movilizaciones obreras por la jornada de ocho horas, conmovieron los pa\u00edses industrializados, en especial al m\u00e1s pujante de todos, Estados Unidos, justo cuando \u00e9ste se convert\u00eda en potencia imperial al servicio del capital financiero y de los monopolios. 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