{"id":5050,"date":"2010-11-24T10:52:20","date_gmt":"2010-11-24T10:52:20","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/el-profesor-guevara-rompe-una-lanza\/"},"modified":"2010-11-24T10:52:20","modified_gmt":"2010-11-24T10:52:20","slug":"el-profesor-guevara-rompe-una-lanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-profesor-guevara-rompe-una-lanza\/","title":{"rendered":"El profesor Guevara rompe una lanza"},"content":{"rendered":"<p><em>Samuel Johnson, al escuchar decir de un amigo<\/p>\n<p>Que el idealismo de Berkeley era irrefutable,<\/p>\n<p>Pate\u00f3 una piedra exclamando:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1as\u00ed es como lo refuto!\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En uno de sus hermosos y m\u00e1s profundos libros Thomas Mann nos pone en guardia contra la \u201cvenenosa flor del quietismo\u201d, el manifiesto influjo del neoplatonismo resurgido en el siglo XVII, tal como reapareci\u00f3 a comienzos del Siglo XX y ahora, en los tiempos \u201cposmodernos\u201d, bajo distintas denominaciones. Ya nos lo hab\u00eda advertido su maestro, el gran Goethe, en su solitario \u2013as\u00ed lo se\u00f1ala- combate contra el romanticismo, que con toda su carga de subjetivismo e irracionalismo se apoderaba de la vida intelectual europea, empezando con la alemana. Tiempo ha pasado desde el inicio de esas batallas \u2013prefiguradas en otras tantas-, cuando un sencillo profesor de un colegio nocturno p\u00fablico, uno de esos denostados y perseguidos maestros colombianos a los que nuestra instruida e ignara oligarqu\u00eda desprecia, rompe una lanza contra el miasma del idealismo, del cual surgi\u00f3 el quietismo y del cual surte la abigarrada confusi\u00f3n de las escuelas idealistas subjetivistas, irracionalistas y abiertamente reaccionarias que predominan actualmente.<\/p>\n<p>Para ello no duda el profesor Guillermo Guevara en comenzar ad ovo, desde el mismo momento en que surgi\u00f3 en Grecia la cl\u00e1sica belleza del conocimiento filos\u00f3fico y cient\u00edfico, desde que se plante\u00f3 la composici\u00f3n material de todo lo existente a partir de tierra, aire, fuego y agua y no de criterios religiosos. Tarea enjundiosa que acomete con entereza al inscribir en sus armas el combatido nombre del materialismo. Para ello toma el Cogito ergo sum cartesiano y, poni\u00e9ndolo de pie, lo transforma en un revelador sum ergo cogito, su grito de batalla: existo, luego pienso.  <\/p>\n<p>Demuestra Guillermo valor y virtud en una \u00e9poca en que la mayor\u00eda de los intelectuales siguen comport\u00e1ndose como anta\u00f1o, \u201cprecavidos filisteos que temen pillarse los dedos\u201d. Ese s\u00f3lo vigor ser\u00eda suficiente para animarnos a leer de cabo a rabo su libro, \u201cCiencias Naturales, entre el Materialismo y el Idealismo\u201d. <\/p>\n<p>No conozco antecedente de semejante empresa intelectual en Colombia: desde Grecia y Roma, por la conventual Europa del Medioevo, hasta las universidades, academias y laboratorios de la modernidad de Estados Unidos, Europa y Asia; de los presocr\u00e1ticos en un recorrido que va peinando las cada vez m\u00e1s largas grebas de la ciencia y la filosof\u00eda, hasta estas calendas. Y todo ello, preciso es repetirlo, enfocado desde el punto de vista del materialismo dial\u00e9ctico, sin una concesi\u00f3n a las tendencias dominantes, sin un silencio c\u00f3mplice, sin una vergonzosa claudicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos cap\u00edtulos del libro son capitales. Siguiendo la cr\u00edtica demoledora del idealismo subjetivo que hace Lenin en \u201cMaterialismo y Empiriocriticismo\u201d, nuestro autor aborda el desarrollo de la ciencia y la filosof\u00eda en el Siglo XX. Recoge las posiciones de Einstein, Broglie, Schr\u00f6dinger y Bohm, que se apartan de las interpretaciones idealistas de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y del principio de la indeterminaci\u00f3n de Heisenberg. <\/p>\n<p>Recoge para el lector verdades profundas en frases de elemental arquitectura: \u201cEl proceso de las propias cosas reales constituye, por consiguiente, el tiempo\u201d, Hegel; \u201cLas propiedades del espacio dependen de la distribuci\u00f3n de la materia\u201d, Lobachevski. Nos lleva a al terreno maravilloso de la ciencia moderna, que es para el hombre com\u00fan un arcano y que ha sido fuente de especulaci\u00f3n idealista, y lo hace con sencillas maneras, las maneras del pedagogo que lleva de la mano a su disc\u00edpulo a las fuentes del conocimiento. Se atreve a disentir de la teor\u00eda del Big Bang, \u201cpues no tiene sentido hablar de principio del tiempo o creaci\u00f3n de la materia\u201d. Y nos se\u00f1ala que cada vez hay m\u00e1s teor\u00edas que abarcan la existencia de una etapa anterior a la gran explosi\u00f3n. Y no podr\u00eda faltar su animosa batalla contra el Dise\u00f1o Inteligente, esa farragosa teor\u00eda anticient\u00edfica que pretende en vano enmendarle la plana a Darwin.<\/p>\n<p>Guillermo nos invita a realizar ese grandioso recorrido no por un prurito de adocenado sabio, o para hacernos la ilusi\u00f3n de la \u201ccultura general\u201d, ni para librarnos del tedio de una tarde desapacible de domingo, libro en mano o, mucho menos, para ser propagandista de lo que hoy retorcidamente se llama movilidad social gracias a la educaci\u00f3n y que es una de las grandes estafas de nuestro tiempo. No son esas sus metas, por el contrario, nos reta a asumir una posici\u00f3n, la del materialismo con todas las consecuencias pr\u00e1cticas que ello implica.<\/p>\n<p>Concluye ese libro comprometido, con las palabras de Carlos Marx, \u201cdel mismo modo que la filosof\u00eda encuentra en el proletariado su arma material, as\u00ed tambi\u00e9n el proletariado encuentra en la filosof\u00eda su arma espiritual\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samuel Johnson, al escuchar decir de un amigo Que el idealismo de Berkeley era irrefutable, Pate\u00f3 una piedra exclamando: \u201c\u00a1as\u00ed es como lo refuto!\u201d. 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