{"id":4635,"date":"2010-08-09T14:01:37","date_gmt":"2010-08-09T14:01:37","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/los-acuerdos-con-los-contrarios\/"},"modified":"2010-08-09T14:01:37","modified_gmt":"2010-08-09T14:01:37","slug":"los-acuerdos-con-los-contrarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/los-acuerdos-con-los-contrarios\/","title":{"rendered":"Los acuerdos con \u201clos contrarios\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Se ha vuelto casi dogma en el debate pol\u00edtico afirmar que los acuerdos se hacen con \u201clos contrarios\u201d y no con los iguales. Con ello se validan  agendas personales, para cuidar ambiguos protagonismos justificados como pragm\u00e1ticos atrevimientos; se cultivan ingenuidades que, sin ir a lo esencial, conf\u00edan en las buenas intenciones personales de \u201clos contrarios\u201d; y tambi\u00e9n se rebusca subsistencia pol\u00edtica o supervivencia econ\u00f3mica, camuflados en la esperanza que despiertan \u201clos contrarios\u201d cuando reparten la n\u00f3mina.<\/p>\n<p>Mucho de esto, o  mezclas de tales factores, han inspirado a quienes fueron pasajeros de los distintos trenes de convocatoria nacional puestos a rodar en la historia de Colombia. \u201cLa Revoluci\u00f3n en Marcha\u201d de 1934, que impel\u00eda a un nuevo Estado luego de 30 a\u00f1os de hegemon\u00eda conservadora; el Frente Nacional en 1958 para erradicar la violencia partidista; el Mandato Claro, en 1974, para limpiar los vicios incubados en el bipartidismo; el \u201cS\u00ed se puede\u201d, para alentar la paz y la vivienda; el \u201cBienvenidos al futuro\u201d para aclimatar concordia y \u201cmodernidad\u201d. En esos periodos, excepto algunas concesiones secundarias, que luego se desmontaron, el establecimiento dominante, criollo y extranjero, ha edificado su poder\u00edo, que a veces  parece irreversible pese a la enorme y creciente iniquidad en la que est\u00e1 cimentado.<\/p>\n<p>Ahora es la \u201cUnidad Nacional\u201d, cuya envoltura, el \u201cbuen gobierno\u201d, se presenta como ant\u00eddoto de ocho a\u00f1os de detestables pr\u00e1cticas uribistas. No es distinto a lo acaecido en el siglo XX, y en el primer decenio del siglo XXI. Los discursos de posesi\u00f3n presidencial, iguales a los escuchados los 7 de agosto cada cuatrienio, se convierten en se\u00f1uelo para el apaciguamiento y en coartada para felon\u00edas.<\/p>\n<p>Dichas ense\u00f1anzas no pueden desecharse. Los partidos pol\u00edticos que de verdad aspiren a establecer nuevos rumbos para la vida nacional; que no se satisfagan con  m\u00ednimas partes de sus programas a cambio del todo o que no piensen que de a poco se llega hasta el final, o que crean que el pa\u00eds s\u00ed tiene arreglo, deben, si no est\u00e1n corrompidos, tomar nota del aprendizaje proverbial de varias generaciones sobre estos acuerdos con \u201clos contrarios\u201d.<\/p>\n<p>Cuando la correlaci\u00f3n de fuerzas favorece a \u201clos contrarios\u201d, imponen sus leyes, avanzan en la pr\u00f3rroga del pa\u00eds colonial que han moldeado y utilizan las vacilaciones de los dem\u00e1s como reflectores para iluminar sus vallas. Otra oportunidad es, como tambi\u00e9n ha sucedido en la historia universal, cuando \u201clos de abajo ya no quieren y los de arriba ya no pueden\u201d; compete entonces a dem\u00f3cratas y patriotas convocar a la salvaci\u00f3n de las naciones. No es el caso actual. Por ahora todo espejismo puede implicar un desierto mayor. La labor es elevar la conciencia colectiva y no trastornarla m\u00e1s.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se ha vuelto casi dogma en el debate pol\u00edtico afirmar que los acuerdos se hacen con \u201clos contrarios\u201d y no con los iguales. 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