{"id":4566,"date":"2010-07-18T14:57:05","date_gmt":"2010-07-18T14:57:05","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/influjo-de-lo-internacional-en-la-independencia-de-la-nueva-granada\/"},"modified":"2010-07-18T14:57:05","modified_gmt":"2010-07-18T14:57:05","slug":"influjo-de-lo-internacional-en-la-independencia-de-la-nueva-granada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/influjo-de-lo-internacional-en-la-independencia-de-la-nueva-granada\/","title":{"rendered":"Influjo de lo internacional en la independencia de la Nueva Granada"},"content":{"rendered":"<p>El imperio espa\u00f1ol en los comienzos del Siglo XIX era un grande y viejo barco mohoso con su maderamen henchido de agua y tripulado por fantasmas feudales en una \u00e9poca de ebullici\u00f3n burguesa. Se parec\u00eda \u2013lo cual no es coincidencia- al barco del \u201cDiario de un naufrago\u201d encontrado en una botella, de Allan Poe. El tim\u00f3n se lo disputaban dos reyes, la econom\u00eda estaba arruinada, el d\u00e9ficit fiscal hac\u00eda tambalear el dorado trono, la miseria pol\u00edtica y cient\u00edfica no la hab\u00edan remediado los pa\u00f1os de agua tibia de los Borbones y, para escalar sus males, se encontraba en medio de la lucha tit\u00e1nica de dos colosos capitalistas, Inglaterra y Francia.<\/p>\n<p>Pero al igual que el enorme barco del poeta norteamericano navegaba a todo trapo con su desueto velamen imperial desplegado en la tormenta. A eso lo hab\u00eda arrastrado la ambici\u00f3n de conservar su escler\u00f3tico predominio, ya que no por su poder\u00edo econ\u00f3mico, s\u00ed por las razones de sus ca\u00f1ones, pol\u00edtica a menudo observada por los imperios en decadencia. <\/p>\n<p>Pese a sus deficiencias pod\u00eda vanagloriarse de una tradici\u00f3n marinera que subsist\u00eda precariamente al hundimiento de su flota de guerra por Nelson en Trafalgar, un ej\u00e9rcito heredero de las brillantes tradiciones guerreras de los famosos tercios espa\u00f1oles, una burocracia a\u00f1osa que, a pesar de la decadencia, ten\u00eda en su haber tres siglos de administraci\u00f3n colonial y, como lo demostrar\u00eda la guerra de liberaci\u00f3n contra el ej\u00e9rcito napole\u00f3nico, un apoyo popular \u2013por el sentimiento nacional y la tradici\u00f3n- cerril e ind\u00f3mito que no deb\u00eda menospreciarse. Eran activos en una \u00e9poca de pruebas inmensas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda contra\u00eddo una equ\u00edvoca alianza con el destructor de reyes y sepulturero de feudalismos y servidumbres: Napole\u00f3n, la cual le hab\u00eda costado su flota y la interrupci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n con los territorios de ultramar. La Guerra de las Naranjas del Binomio Francia-Espa\u00f1a contra Portugal e Inglaterra llevar\u00eda los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos al suelo espa\u00f1ol. Para 1808 le significar\u00eda el sablazo con el cual el cabito corso separar\u00eda la cabeza del a\u00f1ejo tronco de la corona espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n, con el f\u00e1cil expediente de ser el \u00e1rbitro en las desavenencias entre el pr\u00edncipe heredero, fel\u00f3n o deseado seg\u00fan el cristal con que se le mirara, y su padre, los apres\u00f3 y coloc\u00f3 a su hermano como rey del vetusto imperio. Las consecuencias de ese hecho, desencadenado por el ascenso victorioso de la revoluci\u00f3n burguesa en Europa, para los intereses de los americanos fueron de singular importancia. Qued\u00f3 el reino sin rey leg\u00edtimo. Calculaba Napole\u00f3n el derrumbe de Espa\u00f1a tal y como se hab\u00edan derrumbado ante sus trompetas otros reinos y se\u00f1or\u00edos. No fue as\u00ed. La guerra de guerrillas, las partidas de paisanos \u2013apoyados por los ingleses de Wellington- acosaron al mejor ej\u00e9rcito del mundo convirtiendo la invasi\u00f3n en una aut\u00e9ntica desgracia, una llaga purulenta que desangraba en hombres y recursos a Francia.<\/p>\n<p>La Espa\u00f1a se iba al garete y cada quisque trataba de salvarla. Las Juntas Locales y Supremas ideadas para liderar la guerra de independencia, fueron su salvaci\u00f3n y, contradictoriamente, la ruina de su dominio en Am\u00e9rica.  Un ejemplo funesto. Eclosionaron las Juntas bajo la patri\u00f3tica adhesi\u00f3n a la corona. En realidad eran otra cosa. Pero no hab\u00eda nada que hacer. Espa\u00f1a deb\u00eda ser salvada de Napole\u00f3n, lo dem\u00e1s era lo dem\u00e1s. Los virreyes que pudieron sostenerse, como el del Per\u00fa, lo hicieron con los recursos que ten\u00edan a mano, los dem\u00e1s sucumbieron uno a uno.<\/p>\n<p>Unos pocos decenios antes las colonias inglesas en Norteam\u00e9rica se hab\u00edan levantado contra su metr\u00f3poli. Espa\u00f1a y Francia las ayudaron por gracia de sus contradicciones con Inglaterra. El ejemplo de la revoluci\u00f3n norteamericana fue aciago a mediano plazo en lo ideol\u00f3gico y en lo pol\u00edtico para las testas coronadas de Madrid y Par\u00eds, pero eso naturalmente no pod\u00eda entrar en sus c\u00e1lculos acuciados por las exigencias de la hora.<\/p>\n<p>Pero sin lugar a dudas el hecho de mayor importancia, un asunto hist\u00f3rico universal categ\u00f3rico, fue la revoluci\u00f3n francesa. 1789 estaba gravado con fuego y metal pesado. Por el peso espec\u00edfico de Francia expresado en su econom\u00eda, su poblaci\u00f3n, su ciencia, el dominio ideol\u00f3gico que hab\u00eda alcanzado sobre el resto de Europa y que se extender\u00eda despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n por m\u00e1s de un siglo, lo que le sucediera impactaba decisivamente al continente y al mundo. A eso se a\u00f1adi\u00f3 un algo que se\u00f1alar\u00eda Marx: los franceses llevaron sus asuntos hasta sus \u00faltimas consecuencias: 1789, 1830, 1848 y la Comuna de Par\u00eds. Las cabezas de Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta en un cesto, el terror del a\u00f1o 1793 y Napole\u00f3n trastornaron y transformaron a Europa y al mundo.<\/p>\n<p>Los ilustrados neogranadinos seguidos por artesanos y campesinos que hicieron o\u00edr su voz en Santa Fe como un poco antes lo hab\u00edan hecho en otras ciudades hund\u00edan tres siglos de dominio feudal y absolutista, aupados por las revoluciones burguesas europeas, las cuales ten\u00edan, a su vez, un antecedente categ\u00f3rico: la formaci\u00f3n de los Estados nacionales. Por eso la palabra independencia que inscribir\u00edan en sus banderas, muy pronto despu\u00e9s del 20 de julio de 1810, era deudora y desarrollo natural del proceso de formaci\u00f3n y desarrollo del capitalismo en Europa.<\/p>\n<p>Doscientos a\u00f1os despu\u00e9s pretenden el gobierno y sus \u00e1ulicos convertir la conmemoraci\u00f3n en un asunto banal de peque\u00f1os detalles y an\u00e9cdotas, y  en una cuesti\u00f3n parroquial, tratando de negar que la guerra de independencia movilizara las fuerzas que yac\u00edan en el seno del pueblo, despertadas gracias a enormes hechos internacionales. Por supuesto que lo hacen a toda conciencia ya que su intenci\u00f3n es evitar que los colombianos hagan los necesarios paralelos entre su triste suerte en manos del imperio espa\u00f1ol en 1810 y las deplorables condiciones en que se encuentran en 2010 en manos del imperialismo norteamericano y que lleguen a la justa consecuencia de requerir una segunda independencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El imperio espa\u00f1ol en los comienzos del Siglo XIX era un grande y viejo barco mohoso con su maderamen henchido de agua y tripulado por fantasmas feudales en una \u00e9poca de ebullici\u00f3n burguesa. Se parec\u00eda \u2013lo cual no es coincidencia- al barco del \u201cDiario de un naufrago\u201d encontrado en una botella, de Allan Poe. 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