{"id":4148,"date":"2010-02-23T15:20:02","date_gmt":"2010-02-23T15:20:02","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/redefiniendo-el-alma-y-la-muerte\/"},"modified":"2010-02-23T15:20:02","modified_gmt":"2010-02-23T15:20:02","slug":"redefiniendo-el-alma-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/redefiniendo-el-alma-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"Redefiniendo el alma y la muerte"},"content":{"rendered":"<p>Hace menos de un siglo, un individuo era declarado muerto una vez se comprobaba que hab\u00eda dejado de respirar y carec\u00eda por completo de pulso.<\/p>\n<p>No era infrecuente ver c\u00f3mo muchos difuntos resucitaban, algunas veces en su ata\u00fad, despu\u00e9s de yacer durante largas horas sin signos vitales perceptibles, en un estado catal\u00e9ptico que se asimilaba a la muerte.<\/p>\n<p>Casos como estos, y otros incidentes de personas revividas despu\u00e9s de haber permanecido sumergidas durante horas en aguas g\u00e9lidas, obligaron a redefinir la muerte. En una reuni\u00f3n hist\u00f3rica celebrada en Harvard a finales de la d\u00e9cada de 1960, se convino definir la muerte cl\u00ednica como \u201cel cese irreversible de toda la actividad vital del cerebro\u201d, criterio aceptado por la comunidad m\u00e9dica desde entonces.<\/p>\n<p>Sin embargo, investigaciones recientes dirigidas a regenerar el tejido nervioso han permitido identificar un conjunto de genes capaces de convertir c\u00e9lulas madres en neuronas activas, lo que crea la posibilidad inminente de restituir el c\u00f3rtex cerebral de individuos que han sufrido da\u00f1os irreparables debidos a traumas severos, o a enfermedades degenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. Estos avances controvierten el concepto de \u201cda\u00f1o irreversible\u201d, y hacen del protocolo vigente para delimitar la muerte una norma tan obsoleta como la aceptada hace medio siglo.<\/p>\n<p>Pero restablecer porciones del c\u00f3rtex de un individuo que ha sufrido una lesi\u00f3n irreversible suscita problemas \u00e9ticos y filos\u00f3ficos sin precedentes. No es suficiente rehabilitar el tejido muerto para resucitar al individuo, porque la resurrecci\u00f3n requiere adem\u00e1s recuperar la secuencia de experiencias que nos hacen lo que somos y definen nuestro \u201cyo\u201d, memorias almacenadas qui\u00e9n sabe d\u00f3nde: tal vez en la enmara\u00f1ada arquitectura de las redes neuronales, tal vez en su qu\u00edmica, o quiz\u00e1s en los patrones el\u00e9ctricos de la intricada actividad cerebral.<\/p>\n<p>Los escenarios a los que podr\u00eda llevar el uso de esta tecnolog\u00eda superan con creces cualquier historia de ciencia ficci\u00f3n. Imaginemos a un ser querido a quien se le ha diagnosticado muerte cl\u00ednica, pero que luego despierta despu\u00e9s de hab\u00e9rsele reparado una amplia zona de su l\u00f3bulo frontal, y partes de su temporal. \u00bfA qui\u00e9n realmente se estar\u00eda resucitando? El individuo que conoc\u00edamos podr\u00eda despertar de su letargo convertido en un extra\u00f1o, en un h\u00edbrido entre su antiguo y mutilado \u201cyo\u201d, y el nuevo, que como el ni\u00f1o de anta\u00f1o abre los ojos por primera vez.<\/p>\n<p>El renacido conservar\u00eda trazas de su inconfundible car\u00e1cter; quiz\u00e1s algo de su humor, de su agudeza, y de sus gustos. Sabr\u00eda quienes somos, y ser\u00eda capaz de recordar con precisi\u00f3n eventos pasados y aspectos \u00edntimos de nuestras vidas. Pero habr\u00eda en \u00e9l algo inexplicable, for\u00e1neo y siniestro que nos causar\u00eda la molesta impresi\u00f3n de estar de cara a un impostor.<\/p>\n<p>La literatura neurol\u00f3gica abunda en relatos como esos. Fui testigo de un colega, notorio por su car\u00e1cter jovial y sus buenos modales, que despu\u00e9s de un accidente automovil\u00edstico qued\u00f3 sumido en coma durante varias semanas. Una vez recuper\u00f3 la consciencia y sus facultades intelectuales, comenz\u00f3 a exhibir un comportamiento totalmente ajeno en \u00e9l: dej\u00f3 de ser el hombre refinado y alegre para convertirse en un individuo vulgar, malhumorado y agresivo. Del coma profundo hab\u00eda resurgido un ser hosco, retra\u00eddo y temible, que apenas guardaba alg\u00fan parecido con el joven que todos record\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s del fat\u00eddico accidente, una ma\u00f1ana cualquiera mientras se afeitaba, se vio de s\u00fabito en el espejo con la cabeza rapada. Afligido, y sin ser consciente de todo lo que le hab\u00eda ocurrido, comenz\u00f3 a indagar por la raz\u00f3n de la enorme cicatriz que le atravesaba la frente. Para asombro y alegr\u00eda de sus familiares y amigos, el verdadero milagro de la resurrecci\u00f3n hab\u00eda ocurrido esa misma ma\u00f1ana y no el d\u00eda en que despert\u00f3 del coma.<\/p>\n<p>A la luz de los nuevos avances de las neurociencias, el \u201cyo\u201d, con sus memorias, ambiciones y emociones, parece cada vez m\u00e1s un \u201cfen\u00f3meno emergente\u201d de la actividad el\u00e9ctrica y qu\u00edmica de ese vasto entramado de redes neuronales que es el cerebro. Mientras que el alma, ese ente et\u00e9reo e inmutable, se ha convertido en una hip\u00f3tesis tan irrelevante como el \u00e9ter en la f\u00edsica, y su inmutabilidad luce cada vez m\u00e1s deleznable, y m\u00e1s mortal.<\/p>\n<p>Desde hace algunos a\u00f1os, neurocient\u00edficos y fil\u00f3sofos se han atrevido a penetrar en un territorio considerado dominio exclusivo de los te\u00f3logos, y han comenzado a hacer conjeturas sobre la naturaleza material de la consciencia, sin necesidad de incluir en sus postulados entes intangibles que escapan a las leyes del mundo f\u00edsico.<\/p>\n<p>Estas conjeturas, no obstante, son tan distantes de las creencias de la mayor\u00eda de las personas, que verdaderamente podr\u00edan tomarse por \u201casombrosas\u201d, usando las palabras del Nobel Francis Crick. La existencia de un alma que habita el cuerpo y lo abandona al momento de morir, es quiz\u00e1 la creencia m\u00e1s arraigada en la cultura humana. Pero para la mayor\u00eda de los neurocient\u00edficos, el alma es solo una ficci\u00f3n, un mito; un atavismo de la era precient\u00edfica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace menos de un siglo, un individuo era declarado muerto una vez se comprobaba que hab\u00eda dejado de respirar y carec\u00eda por completo de pulso. 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