{"id":4081,"date":"2010-02-11T15:18:42","date_gmt":"2010-02-11T15:18:42","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/el-enigma-de-la-vida\/"},"modified":"2010-02-11T15:18:42","modified_gmt":"2010-02-11T15:18:42","slug":"el-enigma-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-enigma-de-la-vida\/","title":{"rendered":"El enigma de la vida"},"content":{"rendered":"<p>Desentra\u00f1ar el misterio de la vida ha sido la mayor ilusi\u00f3n del hombre de ciencia.<\/p>\n<p>Sabemos que esta extravagancia de la materia existe en la Tierra desde hace m\u00e1s de 3 500 millones de a\u00f1os, y que en sus distintas formas, desde las m\u00e1s elementales hasta las m\u00e1s complejas, la vida es una sola. Varios millones de especies que pueblan el planeta descienden sin excepci\u00f3n de organismos unicelulares que habitaron los profundos respiraderos hidrotermales de los desolados mares primigenios, al amparo de la inclemente radiaci\u00f3n ultravioleta del nuevo Sol, y de la incesante lluvia de remanentes de la creaci\u00f3n del sistema solar.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de medio siglo, un joven qu\u00edmico, Stanley Miller, en su af\u00e1n de encontrar el enigm\u00e1tico \u00c9lan vital, prepar\u00f3 un caldo de metano, hidr\u00f3geno, amon\u00edaco y vapor de agua en un matraz esterilizado el cual someti\u00f3 a continuas descargas el\u00e9ctricas, simulando \u2014seg\u00fan se supon\u00eda en su momento\u2014 las condiciones prevalentes en la primitiva atm\u00f3sfera terrestre. Para sorpresa de Miller y de su director de tesis, el premio Nobel Harold Urey, en pocos d\u00edas el caldo se hab\u00eda transformado en una espuma de color marr\u00f3n: Miller hab\u00eda logrado cocinar una sopa prebi\u00f3tica rica en amino\u00e1cidos, los bloques fundamentales que componen las prote\u00ednas de todos los seres vivientes.<\/p>\n<p>\u201cSi Dios no cre\u00f3 la vida de esta manera desaprovech\u00f3 una buena oportunidad\u201d, coment\u00f3 lleno de optimismo Urey, convencido de que unos pocos chispazos m\u00e1s era todo lo que faltaba para dar con la receta definitiva, cuando en realidad los verdaderos problemas apenas comenzaban.<\/p>\n<p>Las prote\u00ednas son mol\u00e9culas gigantes que se fabrican en el interior de la c\u00e9lula, y est\u00e1n conformadas por interminables secuencias de amino\u00e1cidos. Su confecci\u00f3n requiere la colaboraci\u00f3n de otras prote\u00ednas, las enzimas, diminutas maquinitas qu\u00edmicas que nadan por el citoplasma celular, cortando y pegando otras mol\u00e9culas bajo las \u00f3rdenes precisas del ADN. Entonces, como en el viejo acertijo del huevo y la gallina, \u00bfqu\u00e9 fue primero, la prote\u00edna o el ADN?, una paradoja inevitable si tenemos en cuenta que el ensamble repentino de miles de amino\u00e1cidos que conforman una prote\u00edna compleja \u2013digamos, la hemoglobina\u2014 es tan improbable como que un chimpanc\u00e9 tecleando al azar en un computador escriba el Quijote.<\/p>\n<p>Algunos cient\u00edficos, entre quienes se encuentra el investigador colombiano Alonso Ricardo, han propuesto escenarios plausibles para explicar la aparici\u00f3n de las primeras mol\u00e9culas con capacidad de replicarse. Para el cient\u00edfico colombiano, es posible que mucho antes del reino del ADN haya existido un mundo arcaico dominado por alg\u00fan ancestro del acido ribonucleico (ARN), capaz de realizar sus propios procesos catal\u00edticos, y del cual quedar\u00edan vestigios en los ribosomas de nuestras c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Los nucle\u00f3tidos que conforman el ARN pudieron haberse formado a partir de compuestos qu\u00edmicos simples, como cianuro, acetileno, formaldehido y agua, seg\u00fan lo demostraron hace unos a\u00f1os investigadores de la Universidad de Manchester. El bioqu\u00edmico John Sutherland y sus colaboradores lograron sintetizar a partir de estos y otros compuestos presentes en los mares primitivos lo que pudo haber sido el precursor de todos los nucle\u00f3tidos: un simple fragmento de az\u00facar ligado a un pedazo de base nucl\u00e9ica.<\/p>\n<p>Una vez formados los nucle\u00f3tidos, subsiste el delicado problema de unir unos con otros para fabricar ARN. Este paso definitivo es un misterio de la qu\u00edmica prebi\u00f3tica que la madre naturaleza se niega a revelar. Algunos investigadores conjeturan que pudo darse gracias a propiedades intr\u00ednsecas de algunos minerales de arcilla que facilitan el enlace de mol\u00e9culas reactivas, y que ayudaron a acoplar unas cuantas decenas de nucle\u00f3tidos, dando origen a min\u00fasculos fragmentos de ARN. Una vez constituidas, estas fr\u00e1giles mol\u00e9culas pudieron haber encontrado refugio seguro en el interior de diminutas burbujas de \u00e1cidos grasos, cre\u00e1ndose as\u00ed las primeras protoc\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Si esas hip\u00f3tesis resultan v\u00e1lidas, la vida estar\u00eda destinada a emerger, y ser\u00eda un evento c\u00f3smico m\u00e1s frecuente de lo que podr\u00edamos imaginar. Otros cient\u00edficos, sin embargo, se inclinan a pensar que la vida es un suceso accidental, fruto de una semilla irrepetible que lleg\u00f3 de alg\u00fan conf\u00edn del espacio exterior abordo del meteorito providencial encargado de preservarla durante milenios, antes de diseminarla finalmente en este remoto rinc\u00f3n del universo.<\/p>\n<p>Para los proponentes del dise\u00f1o inteligente y los creacionistas rasos, las dificultades que enfrentan los investigadores para explicar el origen de la vida corroboran su creencia en la necesidad de la intervenci\u00f3n divina. Pero el esp\u00edritu inquisitivo y esc\u00e9ptico de muchos hombres de ciencia no se satisface con actos de fe. Para ellos la vida, su misterioso origen y la cuesti\u00f3n de su ubiquidad, son un desaf\u00edo; quiz\u00e1s el m\u00e1s grande que enfrente la raz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desentra\u00f1ar el misterio de la vida ha sido la mayor ilusi\u00f3n del hombre de ciencia. 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