{"id":3539,"date":"2009-09-18T11:36:06","date_gmt":"2009-09-18T11:36:06","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/las-reelecciones-presidenciales-en-colombia-entre-el-fracaso-y-la-dictadura\/"},"modified":"2009-09-18T11:36:06","modified_gmt":"2009-09-18T11:36:06","slug":"las-reelecciones-presidenciales-en-colombia-entre-el-fracaso-y-la-dictadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/las-reelecciones-presidenciales-en-colombia-entre-el-fracaso-y-la-dictadura\/","title":{"rendered":"LAS REELECCIONES PRESIDENCIALES EN COLOMBIA:  ENTRE EL FRACASO Y LA DICTADURA"},"content":{"rendered":"<p>Las reelecciones presidenciales en Colombia han tenido un sino maldito. O han fracasado ruidosamente o se han convertido en dictaduras oprobiosas. De la experiencia hist\u00f3rica recogida en fracasos y dictaduras, las reformas constitucionales contempor\u00e1neas han sido supremamente temerosas de las reelecciones presidenciales. A la luz de estas experiencias, resulta ineludible especular sobre el futuro de la reelecci\u00f3n del actual mandatario Alvaro Uribe V\u00e9lez, si repetir\u00e1 la historia de las reelecciones en Colombia, como fracaso o como dictadura. Rojas Pinilla hab\u00eda sido el \u00faltimo presidente en ejercicio en intentar una reelecci\u00f3n, contra la cual una coalici\u00f3n liberal conservadora se levant\u00f3 y condujo a su derrocamiento el 10 de mayo de 1957 y al pacto bipartidista del Frente Nacional. En tres ocasiones de la historia nacional republicana los mandatarios en ejercicio han sido reelegidos para el per\u00edodo siguiente sobre la base de constituciones completamente nuevas: Rafael N\u00fa\u00f1ez, Rafael Reyes y Rojas Pinilla.  Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera y Manuel Murillo Toro fueron reelegidos con la constituci\u00f3n vigente,  sin ninguna reforma previa. Pero por primera vez es Alvaro Uribe V\u00e9lez quien, siendo presidente en ejercicio, logra en el Congreso una modificaci\u00f3n de la constituci\u00f3n vigente para su propia reelecci\u00f3n inmediata.<\/p>\n<p>No ha habido en el pa\u00eds reelecci\u00f3n alguna que no se hubiera defendido con el argumento de la tarea inacabada de un solo per\u00edodo. Dos o cuatro o hasta seis a\u00f1os han sido considerados insuficientes por los reeleccionistas en el poder para lograr la oportunidad de concluir su obra suprema. Reyes abandon\u00f3 el poder por su propia cuenta y Rojas Pinilla fue obligado a dejar la presidencia por el movimiento bipartidista del Frente Nacional, despu\u00e9s de que les hab\u00edan aprobado su reelecci\u00f3n. Ambos hab\u00edan arg\u00fcido la insuficiencia del tiempo en el poder. Hoy se repite la historia. Uribe V\u00e9lez argument\u00f3 que su obra pacificadora quedar\u00eda inconclusa si el Congreso no aprobaba su reelecci\u00f3n.  En los tres casos se siente un tufillo mesi\u00e1nico rondando la historia. <\/p>\n<p>No podemos ser profetas. Lo que la historia ense\u00f1a no hace sino advertir posibilidades futuras. Nadie puede predecir lo que le suceder\u00e1 a Uribe si es reelegido. Ese ejercicio de an\u00e1lisis sobre acontecimientos similares o totalmente diferentes no coinciden sino en que las reelecciones en la historia de Colombia, o han fracasado o se han convertido en dictaduras oprobiosas. Y sobre ninguna de las reelecciones ni hubo ni hay unanimidad de criterio hist\u00f3rico. A Rojas Pinilla lo derrocaron, lo privaron de sus derechos pol\u00edticos y resucit\u00f3 para poner en tela de juicio la elecci\u00f3n de Misael Pastrana Borrero. No obstante que los gobiernos de N\u00fa\u00f1ez condujeron a tres guerras civiles, los historiadores se dividen entre los que lo veneran como un  salvador de la Naci\u00f3n y quienes lo aborrecen como un dictador funesto. Desde ya sobre Uribe se tejen semejantes predicciones hasta augurar una prolongaci\u00f3n dictatorial de su mandato. <\/p>\n<p>De todas las reelecciones en Colombia, tres fracasaron\u2014Mosquera, Reyes y L\u00f3pez Pumarejo\u2014dos se convirtieron en dictaduras\u2014Bol\u00edvar y N\u00fa\u00f1ez\u2014y una, la de Rojas Pinilla, se frustr\u00f3 antes de iniciarse. Solamente  la de Manuel Murillo Toro termin\u00f3 sin mayores repercusiones o contratiempos. <\/p>\n<p>Las reelecciones convertidas en fracaso: Mosquera, Reyes y L\u00f3pez <\/p>\n<p>Fracas\u00f3 Rafael Reyes cuando tuvo que retirarse del gobierno en 1909, cinco a\u00f1os antes de terminar su mandato. Le sucedi\u00f3 lo mismo a Alfonso L\u00f3pez Pumarejo en 1945, un a\u00f1o antes. Y a Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera lo derrocaron en su segunda reelecci\u00f3n y lo condenaron a prisi\u00f3n en 1867, aunque le conmutaron la pena por el exilio. Fueron tres fracasos estruendosos. Cada uno en per\u00edodos hist\u00f3ricos muy diferentes. Mosquera en la segunda mitad del siglo diecinueve, Reyes y L\u00f3pez, a principios y en la mitad del siglo veinte. Lo importante de tener en cuenta es que los tres fracasos, a pesar de haberse sucedido en \u00e9pocas tan distintas, ofrecen una constante, la de que la reelecci\u00f3n presidencial en Colombia ha sido peligrosa. L\u00f3pez Pumarejo puede considerarse como el m\u00e1s caracterizado representante del liberalismo del siglo pasado en el pa\u00eds, mientras Reyes y Mosquera se constituyeron en disidentes de sus propios partidos pol\u00edticos, el Conservador el primero y el Liberal el segundo. Y, sin embargo, fracasaron en sus reelecciones. <\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 fracasaron? Hoy puede juzgar la historia que las razones esgrimidas por sus contempor\u00e1neos para presionar su salida de la presidencia no constituyen un argumento contundente. A Mosquera lo condenaron sus enemigos, los liberales \u201cradicales\u201d, m\u00e1s por un sectarismo virulento de oposici\u00f3n que por un crimen valedero. A Reyes lo acorralaron sus contrincantes, provenientes del liberalismo y el conservatismo de su \u00e9poca, hasta agotarle su paciencia y su resistencia. A L\u00f3pez Pumarejo lo arrinconaron las presiones de toda \u00edndole de unos contendientes rayanos en el fanatismo. Pero en los tres casos se generaron movimientos de suficiente poder como para obligarlos a salir o a dimitir y hacer fracasar la reelecci\u00f3n. As\u00ed es la historia. No es de extra\u00f1arse que solamente diez a\u00f1os despu\u00e9s de interrumpir su mandato, L\u00f3pez Pumarejo hubiera jugado un papel determinante en la creaci\u00f3n del Frente Nacional y a Mosquera le hubieran hecho un homenaje impresionante hasta sus m\u00e1s enconados enemigos a ra\u00edz de la muerte pocos a\u00f1os despu\u00e9s de su condena. <\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s de las razones aparentes de sus fracasos, subyace el papel hist\u00f3rico de cada uno de ellos. Ante todo Mosquera (1845-49; 1860-62; 1863-64; 1866-68). El mundo se encuentra a mediados del siglo XIX en la etapa de pleno ascenso del capitalismo y del liberalismo pol\u00edtico.  Es el momento del esplendor de la econom\u00eda de libre competencia y de la democracia pol\u00edtica que acaban de enterrar el r\u00e9gimen feudal y el absolutismo mon\u00e1rquico. Aqu\u00ed Colombia ten\u00eda que mirar hacia el desarrollo industrial, hacia la b\u00fasqueda de los recursos de capital necesarios para la transformaci\u00f3n de una producci\u00f3n artesanal de car\u00e1cter feudal en una industria moderna de car\u00e1cter capitalista. Y hacia ese objetivo dirigi\u00f3 Mosquera sus mandatos. Pero sin ser liberada la propiedad de la tierra en manos de la Iglesia y de los grandes terratenientes herederos de la colonia espa\u00f1ola, resultaba imposible pensar siquiera en una transformaci\u00f3n industrial. Mosquera llev\u00f3 a cabo la m\u00e1s grande reforma agraria de la historia colombiana, la denominada \u201cdesamortizaci\u00f3n de bienes de manos muertas\u201d. En t\u00e9rminos modernos lo que ello signific\u00f3 fue la  expropiaci\u00f3n de las tierras donadas por los terratenientes herederos de la colonia a la Iglesia para salvaci\u00f3n de sus almas, cuya propiedad se volv\u00eda inalienable, con el objeto de crear propietarios medianos de producci\u00f3n agraria avanzada. Lo que Mosquera afect\u00f3 fue la esencia del r\u00e9gimen terrateniente en Colombia, el poder omn\u00edmodo de la Iglesia y la supervivencia de la ideolog\u00eda medieval. <\/p>\n<p>Lo parad\u00f3jico de esta historia es que no fueron los terratenientes ni la Iglesia quienes acorralaron a Mosquera y su reforma, sino los liberales \u201cradicales\u201d con el argumento de que encarnaba una amenaza dictatorial. Por eso lo derrotaron en la Convenci\u00f3n de Rionegro, cometieron la insensatez de consagrar en la Constituci\u00f3n un per\u00edodo presidencial de dos a\u00f1os, la estructuraron para cerrarle el paso, entablaron un federalismo hirsuto y anularon la reforma agraria que se hab\u00eda echado a andar con la desamortizaci\u00f3n de 1861. Primaron en ellos los intereses terratenientes amenazados.  Pero Mosquera vuelve sobre la reforma agraria en 1866 enfrent\u00e1ndose a su predecesor Murillo Toro, por haber permitido que los bienes incautados a la Iglesia se convirtieran en latifundios en manos de los comerciantes con el patrocinio del gobierno. Por eso los liberales \u201cradicales\u201d no le permitieron desarrollar su pol\u00edtica arguyendo el fantasma de la dictadura y haci\u00e9ndole el trabajo a los conservadores fundamentalistas, sus enemigos jurados. Pero, en el fondo, lo que imped\u00edan era la profunda reforma econ\u00f3mica que Mosquera estaba decidido a llevar a cabo y que, finalmente, termin\u00f3 en el fracaso de su reelecci\u00f3n y de su proyecto hist\u00f3rico. <\/p>\n<p>Sigue Reyes. Cuando Reyes fue elegido presidente en 1904 por la Asamblea de electores con una mayor\u00eda de s\u00f3lo 12 votos en un total de 1.800, la historia mundial hab\u00eda dado un vuelco completo y Colombia, despu\u00e9s de la Guerra de los Mil D\u00edas y la p\u00e9rdida de Panam\u00e1, hab\u00eda entrado en un nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico. En el mundo se hab\u00eda impuesto ya el monopolio sobre la libre competencia en la producci\u00f3n industrial, se hab\u00eda iniciado la era del predominio del capital financiero sobre el productivo y las grandes potencias industriales del mundo se hab\u00edan lanzado al dominio econ\u00f3mico sobre el globo terr\u00e1queo. Pero Colombia todav\u00eda no hab\u00eda entrado siquiera a la era industrial, su rezago econ\u00f3mico hab\u00eda sido agudizado por una guerra civil de tres a\u00f1os y acababa de sufrir la p\u00e9rdida del territorio estrat\u00e9gico del Istmo de Panam\u00e1, arrebatado por la maniobra del poder imperial de Estados Unidos. Reyes hab\u00eda sido protagonista de primera l\u00ednea en la vergonzosa entrega que el gobierno de Marroqu\u00edn hab\u00eda hecho de Panam\u00e1, despu\u00e9s de haber dejado abandonadas las tropas colombianas bajo su mando, destinadas a reconquistar el territorio desmembrado. A pesar de su traici\u00f3n, Reyes hab\u00eda sido elegido presidente con el apoyo de los liberales derrotados en la guerra civil, a quienes incorpor\u00f3 en su gabinete ministerial y en las misiones diplom\u00e1ticas, entre ellos a dos de sus m\u00e1s connotados jefes, Rafael Uribe Uribe y Benjam\u00edn Herrera.  Con ellos y el apoyo de su partido, conform\u00f3 la Asamblea Nacional Constituyente de 1905 que le prolong\u00f3 el per\u00edodo presidencial hasta 1914. <\/p>\n<p>Constitu\u00eda una reelecci\u00f3n sin tr\u00e1mite electoral previo. Pero Panam\u00e1 segu\u00eda siendo la piedra en el zapato de su gobierno. Reyes se hab\u00eda caracterizado por haber sido en toda su trayectoria pol\u00edtica un ferviente \u00e1ulico de Estados Unidos. Trat\u00f3 en todas las formas de sacar adelante ya en el gobierno el tratado Herr\u00e1n-Hay para entregarle Panam\u00e1 al pa\u00eds del Norte, pero la opini\u00f3n p\u00fablica y el Congreso se lo impidieron. En el Congreso Panamericano de 1906, sus delegados Guillermo Valencia y Rafael Uribe Uribe, dejaron declaraciones de sumisi\u00f3n vergonzosa a los ladrones de Panam\u00e1. Reyes instaur\u00f3 una dictadura modernizante que so\u00f1aba en seguir los pasos de  Porfirio D\u00edaz en M\u00e9xico. Pero todo lo atropell\u00f3 para congraciarse con Estados Unidos y sacar adelante sus proyectos de modernizaci\u00f3n. Con ellos iniciaba lo que m\u00e1s adelante se consolidar\u00eda como una modernizaci\u00f3n imperialista en Colombia con Pedro Nel Ospina (1922-1926), Enrique Olaya Herrera (1930-1934) y L\u00f3pez Pumarejo (1934-1938). El fue su predecesor. Presiones nacionalistas y democr\u00e1ticas fueron ahogando a Reyes hasta obligarlo a renunciar en 1909. El pa\u00eds no le perdonaba su intento de congraciarse con Estados Unidos y no reclamar la devoluci\u00f3n de Panam\u00e1. Su reelecci\u00f3n inducida hab\u00eda terminado en un fracaso estrepitoso. <\/p>\n<p>Y ahora L\u00f3pez. La leyenda liberal ha convertido a L\u00f3pez Pumarejo en un personaje casi intocable, a pesar del fracaso de su reelecci\u00f3n en el per\u00edodo presidencial de  1942 a 1946. A su primer gobierno lo bautizaron como la Revoluci\u00f3n en Marcha y  as\u00ed ha pasado a los textos de historia. Pero su trayectoria de agente financiero estadounidense, como presidente del Banco Mercantil Americano, y como intermediario de los exportadores cafeteros norteamericanos, adem\u00e1s de su admiraci\u00f3n por Franklin D. Roosevelt, presidente de Estados Unidos por cuatro per\u00edodos consecutivos, le imprimen car\u00e1cter a su prontuario hist\u00f3rico. No extra\u00f1a que L\u00f3pez le hubiera entregado el petr\u00f3leo a las compa\u00f1\u00edas norteamericanas en condiciones gravosas para el pa\u00eds ni que hubiera firmado un tratado de comercio con Estados Unidos que puso en peligro de desaparecer la incipiente producci\u00f3n industrial nacional. Se trataba de un momento hist\u00f3rico de lucha entre las grandes potencias imperialistas por el control del pa\u00eds, principalmente Inglaterra, Alemania y Estados Unidos. L\u00f3pez terci\u00f3 a favor de la potencia norteamericana en ascenso. Pero su imagen de gran modernizador ha logrado opacar el verdadero car\u00e1cter imperialista de sus grandes reformas. Y ese se constituy\u00f3 en un factor decisivo a favor de su reelecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Si Roosevelt en medio de la Segunda Guerra Mundial entraba en su tercer per\u00edodo presidencial, \u00bfpor qu\u00e9 \u00e9l, con el apoyo popular de su primer per\u00edodo, de los l\u00edderes obreros, de la izquierda comunista, no pod\u00eda aspirar a una reelecci\u00f3n exitosa? La situaci\u00f3n mundial hab\u00eda cambiado radicalmente. Colombia se hab\u00eda alineado al lado de los aliados y Estados Unidos en la conflagraci\u00f3n mundial contra el fascismo propugnado por Alemania e Italia. Eduardo Santos se hab\u00eda alejado de las posiciones de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay que hab\u00edan escogido la neutralidad, t\u00e1ctica propiciada por el fascismo internacional en Am\u00e9rica a favor de Alemania e Italia, y hab\u00eda decidido darle el apoyo oficial de Colombia a los aliados. El Partido Conservador, bajo la direcci\u00f3n de Laureano G\u00f3mez y con el apoyo de  Silvio Villegas, Fernando Londo\u00f1o, Gilberto Alzate Avenda\u00f1o, denunci\u00f3 el alineamiento con Estados Unidos y defendi\u00f3 una neutralidad sospechosa de apoyo a Franco, Hitler y Mussolini. Para L\u00f3pez, el cambio de la situaci\u00f3n mundial favorec\u00eda su tendencia pro norteamericana y los intereses de una burgues\u00eda financiera en ciernes. S\u00f3lo que  las condiciones de la guerra hab\u00edan operado una transmutaci\u00f3n completa en la situaci\u00f3n internacional y determinaban el desarrollo interno del pa\u00eds en una direcci\u00f3n contraria. <\/p>\n<p>A Colombia le correspond\u00eda estar al lado de Estados Unidos en la guerra mundial como lo hab\u00eda decidido Eduardo Santos, una vez le hubo declarado la guerra a Alemania, Italia y Jap\u00f3n. Todos los esfuerzos econ\u00f3micos y pol\u00edticos del pa\u00eds del Norte se ocupaban en la confrontaci\u00f3n contra el fascismo. Se hab\u00eda visto obligado a aplazar por el tiempo de la duraci\u00f3n de la guerra, por lo menos, su poder expansionista con el que ya hab\u00eda comenzado a desplazar a las potencias europeas en Am\u00e9rica Latina. L\u00f3pez ten\u00eda que ocuparse de sobreaguar sin el capital extranjero,  sin el apoyo directo de sus amigos norteamericanos.  Se arriesg\u00f3 a la reelecci\u00f3n, la logr\u00f3 y afront\u00f3 una de las m\u00e1s dif\u00edciles etapas de la historia contempor\u00e1nea del pa\u00eds. El Partido Conservador, bajo la direcci\u00f3n de Laureano G\u00f3mez,  le enfil\u00f3 toda su agresividad para tumbar el gobierno y se vio favorecido en su prop\u00f3sito por una serie de acusaciones contra el hijo del presidente, Alfonso L\u00f3pez Michelsen, a prop\u00f3sito de negocios oscuros o abusivos, as\u00ed como por el asesinato de Mamatoco, un desconocido boxeador que publicaba panfletos en contra del gobierno. Tambi\u00e9n el ej\u00e9rcito se alebrest\u00f3 en su contra y ensay\u00f3 un golpe de estado fallido. Finalmente, L\u00f3pez renunci\u00f3 a mediados de 1945, a un a\u00f1o de finiquitar su per\u00edodo de reelecci\u00f3n. Hab\u00eda fracasado como Mosquera o como Reyes. <\/p>\n<p>Las reelecciones convertidas en dictadura: Bol\u00edvar y N\u00fa\u00f1ez <\/p>\n<p>No quedan sino dos reelecciones para ser analizadas, la de Bol\u00edvar (1819-1830) y la de Rafael N\u00fa\u00f1ez (1880-82, 1892-1898). Las dos devinieron en dictaduras. Dif\u00edcil encontrar en la historia colombiana personajes casi intocables como ellos dos. La casi totalidad de los historiadores contempor\u00e1neos se pliegan ante sus dictaduras. Ambos gobernaron a Colombia diez a\u00f1os, con interrupciones temporales m\u00e1s o menos cortas. Bol\u00edvar no fue reelegido por voto popular, sino por su car\u00e1cter de Libertador, en Convenciones o Congresos, a diferencia de N\u00fa\u00f1ez que gan\u00f3 cuatro elecciones, directas e indirectas. Curiosamente los dos acudieron a sus vicepresidentes o a sus delegatarios para que los reemplazaran en su cargo en varias ocasiones. N\u00fa\u00f1ez no termin\u00f3 sino su primer per\u00edodo completo, aunque nunca perdi\u00f3 su investidura presidencial y muri\u00f3 antes de culminar su \u00faltimo per\u00edodo, casi sin haber ejercido el cargo. As\u00ed era este personaje extra\u00f1o y todopoderoso, \u201ctiraba la piedra y escond\u00eda la mano\u201d. Apenas tomaba las medidas dictatoriales, emprend\u00eda viaje a su mansi\u00f3n de El Cabrero, en Cartagena, y desde all\u00ed inspiraba a sus mandaderos. <\/p>\n<p>Bol\u00edvar y N\u00fa\u00f1ez tienen un sino semejante y una diferencia asombrosa. Su sino es la dictadura a que condujeron el pa\u00eds. Su diferencia asombrosa es que Bol\u00edvar libert\u00f3 a Colombia. Es decir, Bol\u00edvar puede haber ca\u00eddo en una dictadura en sus \u00faltimos a\u00f1os, pero para la historia es el libertador de cinco rep\u00fablicas del yugo colonial espa\u00f1ol. En cambio a N\u00fa\u00f1ez lo \u00fanico que puede atribu\u00edrsele positivo de su trayectoria pol\u00edtica es el entierro del federalismo hirsuto de la Constituci\u00f3n de Rionegro, pero para conducir el pa\u00eds a una dictadura que cost\u00f3 tres guerras civiles\u2014y, de pronto, hasta la p\u00e9rdida de Panam\u00e1\u2014adem\u00e1s de haber restaurado el poder eclesi\u00e1stico de la \u00e9poca feudal, cuyo dominio tuvo que sufrir el pa\u00eds por un siglo con consecuencias fatales para la educaci\u00f3n que durar\u00eda controlada por la Iglesia Cat\u00f3lica hasta avanzada la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Como en el famoso soneto de \u00d1ito Restrepo, N\u00fa\u00f1ez es: traidor, judas, d\u00e9spota, precito, frailuno.  O como en la diatriba de Jos\u00e9 Mar\u00eda Vargas Vila: \u201ceh aqu\u00ed al tirano esfinge\u201d.   En \u00e9l se hizo la reelecci\u00f3n ley implacable. Para lograrlo persigui\u00f3 y desterr\u00f3 a sus contradictores. Durante el per\u00edodo de la Regeneraci\u00f3n, de 1886 a 1898, con cuyo nombre conoce la historia su \u00e9poca de dictadura, el sistema electoral impuesto y la manipulaci\u00f3n de los comicios por el Ejecutivo, no permiti\u00f3 llegar al Congreso sino a un solo liberal antinu\u00f1ista, Rafael Uribe Uribe. Porque el prop\u00f3sito de N\u00fa\u00f1ez, aliado con Miguel Antonio Caro, jefe de una fracci\u00f3n del Partido Conservador, feudal, terrateniente y cat\u00f3lico fundamentalista, consisti\u00f3 en liquidar el Partido Liberal. <\/p>\n<p>Apenas a\u00f1o y medio corrido despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1886, el gobierno de N\u00fa\u00f1ez hizo aprobar en un Congreso monol\u00edtico, sin oposici\u00f3n alguna, la famosa Ley 61 de 1888, apodada por sus violentas medidas antidemocr\u00e1ticas, ley de los caballos. Con las facultades omn\u00edmodas otorgadas por la ley, el r\u00e9gimen nu\u00f1ista arras\u00f3 la oposici\u00f3n liberal\u2014la \u00fanica que exist\u00eda entonces\u2014mediante proscripciones, deportaciones, multas a la prensa, suspensi\u00f3n de peri\u00f3dicos, clausura de imprentas, violaci\u00f3n de domicilios, clausura de institutos docentes, interceptaci\u00f3n del correo, prohibici\u00f3n del derecho de reuni\u00f3n, violaci\u00f3n de todos los derechos. Todas las medidas antidemocr\u00e1ticas\u2014\u201cmedidas de seguridad\u201d como las denomin\u00f3 Uribe Uribe en el Congreso\u2014iban dirigidas a mantener el Partido Liberal fuera de la ley. <\/p>\n<p>Entonces, tres reelecciones, una por dos a\u00f1os y dos por cuatro  cada una. La muerte en 1894 le impidi\u00f3 a N\u00fa\u00f1ez culminar la \u00faltima de 1892 a 1898. Su r\u00e9gimen dictatorial le imprimir\u00eda al pa\u00eds una impronta pol\u00edtica conservadora de inspiraci\u00f3n religiosa contra la que no prevalecer\u00eda ninguna reforma ni ninguna guerra civil hasta la reforma constitucional de 1975 y la Constituci\u00f3n de 1991. A pesar de su agnosticismo, N\u00fa\u00f1ez adopt\u00f3 para su lucha pol\u00edtica de la Regeneraci\u00f3n el socialismo cristiano de corte medieval de Le\u00f3n XIII que le gan\u00f3 la concesi\u00f3n vaticana de la Orden Piana.  N\u00fa\u00f1ez hab\u00eda vuelto de Europa en 1870 con una obsesi\u00f3n  anticapitalista que lo llev\u00f3 a implantar una pol\u00edtica econ\u00f3mica opuesta al desarrollo industrial, a favor del r\u00e9gimen terrateniente y para impedir el libre desenvolvimiento de las fuerzas productivas. Se ali\u00f3 con los artesanos, favoreci\u00f3 a los se\u00f1ores de la tierra, le devolvi\u00f3 los privilegios econ\u00f3micos a la Iglesia los mismos que le hab\u00eda arrebatado Mosquera, anul\u00f3 todo rastro de la desamortizaci\u00f3n, control\u00f3 el r\u00e9gimen monetario con un Banco Nacional escler\u00f3tico, llen\u00f3 de impuestos a los productores cafeteros, control\u00f3 el libre comercio hasta casi su inmovilizaci\u00f3n. Sus medidas obedecieron a una concepci\u00f3n econ\u00f3mica feudal y a su temor pol\u00edtico de una reacci\u00f3n en su contra por parte del liberalismo. La dictadura de N\u00fa\u00f1ez arras\u00f3 las garant\u00edas democr\u00e1ticas y defendi\u00f3 los intereses econ\u00f3micos opuestos al desarroll\u00f3 nacional. Esa fue la conclusi\u00f3n de sus reelecciones: dictadura y retroceso econ\u00f3mico. <\/p>\n<p>En el caso de Bol\u00edvar no es f\u00e1cil abordar el tema de la reelecci\u00f3n. En los pa\u00edses que fueron escenario de su gesta libertadora, los criterios apasionados hacen elusivos los juicios hist\u00f3ricos sobre \u00e9l. A Bol\u00edvar lo reeligi\u00f3 el Congreso Constituyente de C\u00facuta en 1821. Y \u00e9l esperaba que la Convenci\u00f3n de Oca\u00f1a lo reeligiera de nuevo en 1826. Pero la Convenci\u00f3n fracas\u00f3, los delegados favorables a Bol\u00edvar se retiraron y Bol\u00edvar se arrog\u00f3 el poder sin que se   hubiera tomado una decisi\u00f3n para reelegirlo. Dos factores condujeron la Convenci\u00f3n a un fracaso y a la dictadura de Bol\u00edvar. Uno, la serie de medidas autoritarias tomadas en su \u00faltima jornada militar desde Bolivia hasta Colombia, las cuales antecedieron a la Convenci\u00f3n y que fueron un factor determinante para ponerla en contra suya. Y dos, todo un ambiente creado por \u00e9l, con proyectos pol\u00edticos, medidas, mensajes, contactos internacionales, correspondencia de distinta \u00edndole, francamente autoritario o mon\u00e1rquico. Bol\u00edvar propuso para Bolivia un r\u00e9gimen de presidencia vitalicia y senado hereditario que fue aprobado en distintas provincias de Per\u00fa y Ecuador y que fue acogido por sus m\u00e1s radicales partidarios para ser implantado en Colombia, precisamente, despu\u00e9s del fracaso de la Convenci\u00f3n de Oca\u00f1a. Pero, adem\u00e1s, la tentaci\u00f3n mon\u00e1rquica que siempre le rond\u00f3 por la cabeza a Bol\u00edvar. Est\u00e1 en la carta de Jamaica. Qued\u00f3 de sus relaciones con los emisarios franceses. Sali\u00f3 a relucir en sus mensajes con los diplom\u00e1ticos ingleses. Y se materializ\u00f3 en la propuesta que su Consejo de Ministros plante\u00f3 en 1828 de que asumiera la presidencia vitalicia y, a su muerte, se instaurara la monarqu\u00eda hereditaria de un pr\u00edncipe ingl\u00e9s. <\/p>\n<p>Bol\u00edvar termin\u00f3 sus reelecciones en una dictadura precedida por golpe de estado. Pero sus relaciones de gran intimidad con la monarqu\u00eda inglesa introducen un elemento a\u00fan de mayor gravedad hist\u00f3rica. Am\u00e9rica acababa de lograr su independencia de Europa y \u00e9l hab\u00eda sido uno de los m\u00e1s grandes protagonistas de esta gesta. Su tendencia mon\u00e1rquica y sus relaciones con ingleses y franceses durante la guerra independentista, lo hac\u00edan proclive a las relaciones con la Santa Alianza de los poderes reaccionarios y restauradores de la monarqu\u00eda en Europa. Estados Unidos lideraba en Am\u00e9rica el movimiento de defensa de la independencia  contra los poderes europeos  y hab\u00eda propuesto la Doctrina Monroe como un acuerdo de los americanos en defensa de su independencia contra la Santa Alianza. Pero Bol\u00edvar ignora a Estados Unidos en la convocatoria del Congreso de Panam\u00e1 con el criterio de conformar una federaci\u00f3n exclusivamente hispanoamericana, pero, en el fondo, con la idea de convertirla en un protectorado brit\u00e1nico. Estados Unidos no era la potencia imperialista que llegar\u00eda a ser en el siglo XX, sino la primera naci\u00f3n en haber llevado a cabo una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, a\u00fan antes que la revoluci\u00f3n francesa. Las reelecciones de Bol\u00edvar terminaron en una dictadura reaccionaria con el peligro de un alineamiento con la Santa Alianza y el sometimiento al imperio brit\u00e1nico o franc\u00e9s. <\/p>\n<p>\u00bfY la reelecci\u00f3n de Uribe V\u00e9lez?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con la reelecci\u00f3n de Alvaro Uribe V\u00e9lez? Es el \u00fanico presidente de Colombia que ha hecho modificar la Constituci\u00f3n vigente para su propia reelecci\u00f3n. N\u00fa\u00f1ez no lo hizo exactamente as\u00ed, es decir, no tramit\u00f3 una modificaci\u00f3n de la carta para hacerse reelegir de inmediato, sino que convoc\u00f3 un Consejo Nacional de Delegatarios para que elaborara y aprobara una constituci\u00f3n completamente nueva, la Constituci\u00f3n de 1886, distinta por completo de la de Rionegro. Tampoco Rojas Pinilla tramit\u00f3 una modificaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n vigente, sino que convoc\u00f3 una Asamblea Nacional Constituyente para una nueva carta, en la que se inclu\u00eda la reelecci\u00f3n inmediata. Lo propio hizo Reyes. En cambio Uribe se la jug\u00f3 en el Congreso siendo presidente en ejercicio, no para una nueva carta, sino para reformar la existente en beneficio propio en lo pertinente exclusivamente al punto de la reelecci\u00f3n inmediata. Pero, adem\u00e1s, es el \u00fanico caso en que el presidente en ejercicio somete su reelecci\u00f3n inmediata al veredicto de las urnas.  Ning\u00fan otro de los presidentes reelectos lo hizo. En mayo de este a\u00f1o, el pueblo decidir\u00e1 si lo reelige o no. Es un hecho que no tiene antecedentes hist\u00f3ricos en el pa\u00eds. <\/p>\n<p>La etapa hist\u00f3rica en que se encuadra la reelecci\u00f3n de Uribe difiere por completo de la de todas las dem\u00e1s en que se desarrollaron las reelecciones anteriores. Colombia se convirti\u00f3 en la segunda mitad del siglo veinte en una neocolonia estadounidense. A Reyes no le toc\u00f3 sino un comienzo de este proceso aplazado gracias a la  feroz reacci\u00f3n nacional contra el robo de Panam\u00e1, lo que no permiti\u00f3 el afianzamiento  del embate imperialista. En cambio a L\u00f3pez le tocaron dos per\u00edodos contradictorios, el primero en el que favorec\u00eda el proceso de entrega de la econom\u00eda a Estados Unidos y, el segundo, en el que el poderoso del Norte tuvo que dedicarse a la tarea mundial de derrotar el fascismo y dej\u00f3 en remojo su zarpazo sobre la Naci\u00f3n. Podr\u00eda pensarse que la reelecci\u00f3n de Rojas ser\u00eda la opci\u00f3n m\u00e1s conveniente en la pol\u00edtica de dominaci\u00f3n estadounidense, pero los imperialistas prefirieron la estrategia frentenacionalista que les dar\u00eda todas las garant\u00edas de control sobre la econom\u00eda durante la d\u00e9cada del sesenta. <\/p>\n<p>Uribe llega al gobierno bajo tres condiciones hist\u00f3ricas sin precedentes. Una, la implantaci\u00f3n en Colombia de la \u201capertura econ\u00f3mica\u201d iniciada en los gobiernos de Barco y C\u00e9sar Gaviria, estrategia bajo la cual se aplica en el pa\u00eds la globalizaci\u00f3n imperialista, con la cual Estados Unidos pretende contrarrestar los embates de Europa y Asia contra su dominaci\u00f3n global, principalmente, en Am\u00e9rica Latina.   Dos, la adopci\u00f3n por el gobierno de Bush de la lucha mundial contra el terrorismo despu\u00e9s del atentado del 11 de septiembre en las torres gemelas de Nueva York. El imperialismo norteamericano se va convirtiendo en una m\u00e1quina militar de invasiones como la de Afganist\u00e1n e Ir\u00e1n, s\u00f3lo semejantes al m\u00e1s ignominioso colonialismo de \u00e9pocas que parec\u00edan superadas. Tres, el surgimiento de una ola antinorteamericana y antineoliberal en Am\u00e9rica Latina de distintos matices, desde Chavez en Venezuela hasta Kirchner en Argentina. El pago de Argentina de toda la deuda al Fondo Monetario Internacional en un contado indica el comienzo de una tendencia que conduce a prescindir del FMI en el control de las econom\u00edas latinoamericanas. <\/p>\n<p>En esta coyuntura hist\u00f3rica, Uribe se erige como  la punta de lanza del imperialismo norteamericano en Am\u00e9rica Latina. No hay un gobierno en el continente hoy tan fiel a las pol\u00edticas de Estados Unidos como el de Uribe.  Su pol\u00edtica neoliberal practicada con todo detalle, la sumisi\u00f3n de los negociadores colombianos en la negociaci\u00f3n del Tratado de Libre Comercio a las exigencias gringas, el ataque sistem\u00e1tico a la producci\u00f3n nacional, la aplicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las condiciones fondomentaristas contra el trabajo de los colombianos, el rendimiento de la pol\u00edtica econ\u00f3mica a los condicionamientos del capital financiero, la aplicaci\u00f3n incondicional de la estrategia de Bush contra el terrorismo a las circunstancias particulares del pa\u00eds. Uribe ha desvertebrado la Constituci\u00f3n para su beneficio, ha violado todas las reglas de juego m\u00ednimo para acomodarlas a sus intereses reeleccionistas, mientras las condiciones democr\u00e1ticas se van restringiendo progresivamente hacia un r\u00e9gimen cada vez m\u00e1s absolutista. Su \u201cseguridad democr\u00e1tica\u201d se revela aceleradamente como un r\u00e9gimen de extrema derecha. <\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 que Uribe repetir\u00e1 la historia? Puede ser que pierda la elecci\u00f3n. Puede que su reelecci\u00f3n quede para la historia como fracaso o como dictadura. Puede que se convierta en tragedia o en farsa. Para la historia quedar\u00e1 toda una trayectoria de presiones indebidas, de manipulaciones arteras, de fallos incomprensibles, de comedias rid\u00edculas, de d\u00e1divas subrepticias, todas ellas dirigidas a obtener las votaciones favorables en el Congreso y la aprobaci\u00f3n de la Corte Constitucional. Ah\u00ed est\u00e1n las posibilidades hist\u00f3ricas: el fracaso de Bol\u00edvar, la c\u00e1rcel o el destierro de Mosquera, la dictadura de N\u00fa\u00f1ez, la huida de Reyes, la renuncia de L\u00f3pez o el derrocamiento de Rojas Pinilla. Si Uribe no obtiene la mayor\u00eda absoluta en la primera vuelta, tendr\u00e1 que ir a la segunda vuelta. Y si obtiene la reelecci\u00f3n, le quedan tres opciones: la muy improbable de Murillo Toro, de pasar el per\u00edodo sin una mayor impronta hist\u00f3rica; la de los fracasos de Mosquera, Reyes o L\u00f3pez Pumarejo; o la de las dictaduras  como en el caso de N\u00fa\u00f1ez o Bol\u00edvar. Si gana la elecci\u00f3n, dados el vencimiento de los per\u00edodos y las facultades de que gozar\u00eda para definir su composici\u00f3n, puede llegar a quedar con el control hegem\u00f3nico de la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de la Judicatura, el Banco de la Rep\u00fablica, la Fiscal\u00eda, la Procuradur\u00eda, la Defensor\u00eda del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral y, posiblemente,  el Congreso. Entonces,  \u00bfsobrevendr\u00e1 la dictadura? <\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA M\u00cdNIMA<\/p>\n<p>Obras generales<br \/>\nNueva historia de Colombia. Rep\u00fablica siglo XIX. Editorial Planeta, 1989.<br \/>\nNueva historia de Colombia. Historia pol\u00edtica. 1886-1946. Editorial Planeta, 1989.<br \/>\nTAMAYO, Joaqu\u00edn. N\u00fa\u00f1ez, Mosquera, Jos\u00e9 Mar\u00eda Plata. Biblioteca del Banco Popular, 1975.<br \/>\nOSPINA V\u00c1SQUEZ, Luis. Industria y protecci\u00f3n en Colombia. Editorial Santa Fe, 1955.<br \/>\nARIZMENDI POSADA, Ignacio. Presidentes de Colombia. 1810-1990. Editorial Planeta, 1980.<br \/>\nOCAMPO, Jos\u00e9 Fernando. Colombia siglo XX. Estudio hist\u00f3rico y antolog\u00eda pol\u00edtica. 1886-1934.  Tercer Mundo, 1980.<\/p>\n<p>Sobre Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera<br \/>\nCASTRILL\u00d3N ARBOLEDA, Diego. Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera. Litograf\u00eda Arco, 1979.<br \/>\nLI\u00c9VANO AGUIRRE, Indalecio. El proceso de Mosquera ante el Senado. Editorial Revista Colombiana, 1966.<br \/>\nD\u00cdAZ D\u00cdAZ, Fernando. \u201cEstado, Iglesia y desamortizaci\u00f3n,\u201d en Manual de historia de Colombia, Instituto Colombiano de Cultura, T. III, 1979. <\/p>\n<p>Sobre Rafael Reyes<br \/>\nDELGADO MART\u00cdNEZ, Luis. Historia Extensa de Colombia, Vol X, Tomo I, Editorial Lerner.<br \/>\nMESA, Dar\u00edo. \u201cLa vida pol\u00edtica despu\u00e9s de Panam\u00e1,\u201d en Manual de Historia de Colombia, T. II. Instituto Colombiano de Cultura, 1980.<br \/>\nVILLEGAS, Jorge y Jos\u00e9 Yunis. Sucesos colombianos. 1900-1924. Universidad de Antioquia. <\/p>\n<p>Sobre L\u00f3pez Pumarejo<br \/>\nL\u00d3PEZ PUMARJEO, Alfonso. Obras selectas. Dos tomos, Pensadores pol\u00edticos colombianos, C\u00e1mara de Representantes, 1980.<br \/>\nTIRDO MEJ\u00cdA, Alvaro. El pensamiento de Alfonso L\u00f3pez Pumarejo. Biblioteca del Banco Popular, 1986.<br \/>\nOCAMPO, Jos\u00e9 Fernando. \u201cL\u00f3pez Pumarejo: modernizaci\u00f3n y neocolonialismo,\u201d en Ensayos sobre historia de Colombia, Biblioteca de escritores caldenses, 1988.<br \/>\nOCAMPO, Jos\u00e9 Fernando. \u201cEl Tratado de Comercio de 1935: antecedentes para no repetir,\u201d en Deslinde, No. 37, abril-junio de 2005.<\/p>\n<p>Sobre Rafael N\u00fa\u00f1ez<br \/>\nN\u00da\u00d1EZ, Rafael. La reforma pol\u00edtica en Colombia. 7 vol\u00famenes, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1945.<br \/>\nCARO, Miguel Antonio. Escritos pol\u00edticos. Instituto Caro y Cuervo, 1990<br \/>\nLI\u00c9VANO AGUIRRE, Indalecio. Rafael N\u00fa\u00f1ez. Segundo Festival de Libro Colombiano, 1960.<br \/>\nOCAMPO, Jos\u00e9 Fernando. \u201cEl ascenso de N\u00fa\u00f1ez y el conservatismo,\u201d en Ensayos sobre historia de Colombia, Biblioteca de escritores caldenses, 1988.<\/p>\n<p>Sobre Bol\u00edvar<br \/>\nMADARIAGA DE, Salvador. Bol\u00edvar. Dos tomos. Espasa-Calpe, S.A., 1979.<br \/>\nARCINIEGAS, Germ\u00e1n. Bol\u00edvar y la revoluci\u00f3n. Editorial Planeta, 1984.<br \/>\nARCINIEGAS, Germ\u00e1n. Bol\u00edvar y Santander, vidas paralelas. Editorial Planeta, 1995.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las reelecciones presidenciales en Colombia han tenido un sino maldito. O han fracasado ruidosamente o se han convertido en dictaduras oprobiosas. De la experiencia hist\u00f3rica recogida en fracasos y dictaduras, las reformas constitucionales contempor\u00e1neas han sido supremamente temerosas de las reelecciones presidenciales. 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