{"id":3538,"date":"2009-09-18T11:30:57","date_gmt":"2009-09-18T11:30:57","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/el-tratado-de-comercio-de-1935-con-estados-unidos-un-precedente-historico-tambien-de-funestas-consecuencias\/"},"modified":"2009-09-18T11:30:57","modified_gmt":"2009-09-18T11:30:57","slug":"el-tratado-de-comercio-de-1935-con-estados-unidos-un-precedente-historico-tambien-de-funestas-consecuencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-tratado-de-comercio-de-1935-con-estados-unidos-un-precedente-historico-tambien-de-funestas-consecuencias\/","title":{"rendered":"El Tratado de Comercio de 1935 con Estados Unidos: UN PRECEDENTE HIST\u00d3RICO TAMBI\u00c9N DE FUNESTAS CONSECUENCIAS"},"content":{"rendered":"<p>El Tratado de Libre Comercio, TLC, con Estados Unidos, no constituye el primer acuerdo de comercio de Colombia con el pa\u00eds del Norte. En 1933 y 1935 se suscribieron sendos tratados, uno por Enrique Olaya Herrera que fracas\u00f3 y otro por Alfonso L\u00f3pez Pumarejo que se extendi\u00f3 por catorce a\u00f1os hasta 1949, cuando fue suspendido por  Mariano Ospina P\u00e9rez. No pocas coincidencias hist\u00f3ricas y pol\u00edticas as\u00ed como profundas diferencias, caracterizaron aquellos tratados en comparaci\u00f3n con el que se est\u00e1 negociando desde el a\u00f1o pasado. Resulta apenas natural que un Gobierno colombiano como el actual y los negociadores del TLC de hoy, que viene actuando en contra del inter\u00e9s nacional igual que entonces, no tengan en cuenta las experiencias hist\u00f3ricas sobre un tratado comercial que puede determinar el futuro del pa\u00eds. <\/p>\n<p> En ambos casos, los tratados responden a una pol\u00edtica de Estados Unidos para todo el continente; profundas desigualdades determinaron entonces y determinan hoy las dos econom\u00edas;   reacciones encontradas frente a los tratados por parte de los sectores productivos y de la opini\u00f3n p\u00fablica se agitaron entonces y se agitan hoy; presiones objetivas provenientes de las situaciones pol\u00edticas en los dos casos signan los procesos de negociaci\u00f3n. Pero pervive  la misma naturaleza del contenido, la liberaci\u00f3n del comercio\u2014de mercanc\u00edas, de servicios y de capitales. <\/p>\n<p>La apertura comercial, necesidad estrat\u00e9gica de Estados Unidos <\/p>\n<p>Desde principios del siglo veinte Estados Unidos ya se hab\u00eda convertido en una potencia mundial y pugnaba por zonas de influencia en todo el mundo. Mientras las potencias europeas compet\u00edan por la redistribuci\u00f3n colonial de Europa, Asia y Africa en una lucha feroz que las conducir\u00eda a dos guerras mundiales en s\u00f3lo un escaso intermedio de treinta a\u00f1os, Estados Unidos se abr\u00eda campo en lo que desde entonces se ha llamado \u201csu patio trasero\u201d, Am\u00e9rica Latina. Sin embargo, su trayectoria de haber sido la primera naci\u00f3n democr\u00e1tica del mundo y no haberse contaminado con el colonialismo decimon\u00f3nico de las potencias europeas, lo llev\u00f3 a dise\u00f1ar una estrategia in\u00e9dita en el mundo para su expansi\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Dos principios la inspiraron, los cuales quedaron consignados en el famoso Destino Manifiesto de finales del siglo diecinueve, la expansi\u00f3n de su propio modelo de democracia liberal y de libertad de comercio. <\/p>\n<p>Convertido en potencia mundial, Estados Unidos se hab\u00eda trazado el objetivo de adecuar las econom\u00edas latinoamericanas a sus necesidades expansionistas: una modernizaci\u00f3n de las estructuras estatales, bancarias, de servicios, de infraestructura y de finanzas que le permitiera exportar capital y mercanc\u00edas, para lo cual se sirvi\u00f3 de la Misi\u00f3n Kemmerer en Colombia,  en dos ocasiones,  y en todo el continente. (1) Como un elemento fundamental de su pol\u00edtica de influencia, se propuso firmar tratados de comercio con casi todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina antes de la Segunda Guerra Mundial. Wilson, Hoover y Roosevelt fueron los que desarrollaron para Estados Unidos cuatro principios de una nueva dominaci\u00f3n mundial de car\u00e1cter imperialista en la que predominaban los medios indirectos de control sobre el tipo de dominaci\u00f3n colonial: 1) una estructura de pol\u00edtica exterior conducente a estimular el comercio y la inversi\u00f3n norteamericana; 2) una ideolog\u00eda global compatible con los ideales pol\u00edticos norteamericanos; 3) el establecimiento de la supremac\u00eda norteamericana en Am\u00e9rica Latina sobre los tradicionales rivales europeos y los nuevos rivales asi\u00e1ticos; 4) el mantenimiento de una prosperidad y estabilidad dom\u00e9stica e internacional. (2) <\/p>\n<p>Colombia fue un pa\u00eds at\u00edpico en este proceso de adecuaci\u00f3n de la zona estadounidense de influencia. Primero, el conflicto del robo de Panam\u00e1 impidi\u00f3 que Estados Unidos manejara libremente su pol\u00edtica de expansi\u00f3n durante las dos primeras d\u00e9cadas. Segundo, Colombia tuvo que declarar la moratoria de la primera deuda externa moderna con los prestamistas norteamericanos en 1929 coincidente con el estallido de la crisis de la econom\u00eda mundial, s\u00f3lo recompuesta a finales del primer gobierno de L\u00f3pez Pumarejo.  Tercero, el tratado de comercio con Colombia solamente vino a aprobarse hasta 1935 en un momento en que se coc\u00edan las condiciones de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que se hab\u00edan iniciado conversaciones desde finales de la d\u00e9cada anterior. <\/p>\n<p>Una vez aprobado el Tratado Urrutia-Thompson de 1922 para finiquitar el conflicto sobre Panam\u00e1, Estados Unidos busc\u00f3 afanosamente la apertura de un comercio fluido con Colombia. Pero la pol\u00edtica proteccionista de Hoover, las leyes que fueron aprobadas por el Congreso en la d\u00e9cada del 20, las dificultades econ\u00f3micas de la depresi\u00f3n de 1930, la moratoria de la deuda de Colombia de la d\u00e9cada del 20 con los prestamistas estadounidenses privados y las contradicciones de los poderosos hombres de negocios dentro y fuera del gobierno en el pa\u00eds del Norte, conspiraron contra su pol\u00edtica continental y contra  sus prop\u00f3sitos estrat\u00e9gicos de abrir el comercio. <\/p>\n<p>La Colombia de 1935: el incipiente desarrollo <\/p>\n<p>Gobernaba el pa\u00eds Alfonso L\u00f3pez Pumarejo con su llamada \u201cRevoluci\u00f3n en Marcha\u201d, t\u00edtulo con el que ha pasado  a la historia nacional. Se trataba, despu\u00e9s de Olaya Herrera en 1930,  del segundo gobierno liberal desde 1882. Hab\u00edan pasado las etapas de la Regeneraci\u00f3n y de la hegemon\u00eda conservadora. Pero L\u00f3pez se inscrib\u00eda en la tendencia modernizadora ajustada a los intereses norteamericanos que hab\u00eda iniciado el presidente conservador Pedro Nel Ospina, una vez resuelto en 1922 el conflicto con Estados Unidos sobre Panam\u00e1. El Partido Conservador, dirigido por Laureano G\u00f3mez, a pesar de abrigar distintas tendencias en su seno, se ve\u00eda atra\u00eddo por la falange espa\u00f1ola y por la esv\u00e1stica de Hitler y enfrentaba al gobierno liberal y a la tendencia pro norteamericana que lo inspiraba. (3) <\/p>\n<p>Mientras Estados Unidos completaba setenta a\u00f1os de auge econ\u00f3mico y de desarrollo industrial, una vez superada la Guerra Civil del siglo XIX, Colombia apenas daba sus primeros pasos de industrializaci\u00f3n, iniciada durante la primera d\u00e9cada del siglo veinte, en las l\u00edneas de textiles, alimentos, bebidas y confecciones. Tanto la indemnizaci\u00f3n de Panam\u00e1 como los cr\u00e9ditos estadounidenses, ya declarados para entonces en moratoria, hab\u00edan dado un impulso a v\u00edas p\u00fablicas, carreteras, ferrocarriles, acueductos, alcantarillados, transporte, y alguna otra l\u00ednea de producci\u00f3n. Pero todo era incipiente. Colombia era un pa\u00eds agrario, de muy reducidas comunicaciones internas, de muy incipiente comercio interior, sin industria pesada de ninguna naturaleza, sin urbanizaci\u00f3n, enormemente atrasado. Lo \u00fanico que exportaba de valor era caf\u00e9, oro, esmeraldas, banano y petr\u00f3leo. Ambos pa\u00edses sufr\u00edan las consecuencias de la crisis econ\u00f3mica del 30, Estados Unidos por superproducci\u00f3n y Colombia por ausencia de producci\u00f3n. <\/p>\n<p>El primer embate: el fallido tratado de comercio de 1933 <\/p>\n<p>Estados Unidos ven\u00eda planeando cuidadosamente una estrategia para Am\u00e9rica Latina en la d\u00e9cada del veinte con tres objetivos: 1) estimular las exportaciones al \u00e1rea para contrarrestar los efectos de la superproducci\u00f3n interna que se empezaba a sufrir y que conducir\u00eda a la crisis econ\u00f3mica de 1930; 2) desplazar la competencia europea y japonesa del continente y asegurar su hegemon\u00eda; 3) apoderarse en esta forma de un amplio mercado de capitales de inversi\u00f3n directa e indirecta que le asegurara el control econ\u00f3mico de la regi\u00f3n (4). Por esta raz\u00f3n, toda la diplomacia norteamericana en Colombia se orienta en este per\u00edodo a la obtenci\u00f3n de un tratado de comercio con el pa\u00eds, por una parte, y a controlar la producci\u00f3n petrolera, por otra. <\/p>\n<p>Estos dos elementos\u2014comercio y petr\u00f3leo\u2014constituyeron un factor decisivo en las elecciones presidenciales de 1930. Estados Unidos dej\u00f3 de apoyar a los conservadores, con  quienes ven\u00edan negociando desde el gobierno de Reyes y cambi\u00f3 a su embajador en Colombia con la orden de sacar adelante la candidatura de Enrique Olaya Herrera, liberal, pero que hab\u00eda servido ocho a\u00f1os como embajador en Washington durante los dos gobiernos conservadores de Ospina y de Abad\u00eda M\u00e9ndez. Olaya se hab\u00eda comprometido a tres cosas para ganarse el apoyo norteamericano: entregarle a las compa\u00f1\u00edas estadounidenses la explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo, resolver la moratoria de la deuda externa mediante el pago a los tenedores norteamericanos de bonos extranjeros  y firmar un tratado de comercio (5).  S\u00f3lo tuvo \u00e9xito en la primera una vez lleg\u00f3 a la presidencia.<br \/>\nSin embargo, Olaya firm\u00f3 en diciembre de 1933, seis meses antes de terminar su mandato,  un tratado de comercio con Estados Unidos. Ni el Congreso colombiano ni el norteamericano lo aprobaron y fracas\u00f3. Para el Congreso estadounidense no eran suficientes las concesiones de Colombia en la liberaci\u00f3n del comercio a sus exportaciones. Y en Colombia prevalecieron los industriales antioque\u00f1os sobre los productores y exportadores de caf\u00e9, en parte porque el gobierno de Olaya no contaba con una mayor\u00eda en el Congreso. <\/p>\n<p>Tres intereses econ\u00f3micos entraron en juego. Los de los cafeteros, cuya producci\u00f3n representaba el 18% del Producto Interno Bruto del pa\u00eds y el 80% de las exportaciones, que  presionaban la firma y la aprobaci\u00f3n del tratado. Estaban sufriendo los bajos precios del grano y la disminuci\u00f3n del consumo por la crisis econ\u00f3mica en Estados Unidos, a donde llegaba el 90% de su caf\u00e9. Pretend\u00edan que el tratado les protegiera de la fluctuaci\u00f3n de los precios y les asegurara el flujo de las exportaciones. Se enfrentaban a ellos los industriales, principalmente antioque\u00f1os, que proteg\u00edan una producci\u00f3n incipiente pero de gran dinamismo. En realidad, solamente 25 firmas superaban un capital superior al mill\u00f3n de pesos de aquella \u00e9poca, mientras el grueso del sector estaba por debajo de los 50 mil pesos, casi todav\u00eda al nivel de producci\u00f3n artesanal. (6)  Una libertad de importaciones de productos manufacturados los liquidar\u00eda y ser\u00eda el fin de la incipiente industrializaci\u00f3n del pa\u00eds. Como dec\u00eda Luis V\u00e9lez Marulanda, secretario de la federaci\u00f3n de industriales, \u201cel acuerdo comercial propuesto ser\u00eda simplemente un intento de parte de las naciones desarrolladas de reconquistar mercados perdidos.\u201d (7)  Pero los cafeteros  contaban con el apoyo de los banqueros estadounidenses y de las poderosas firmas exportadoras de caf\u00e9 radicadas en Colombia y que monopolizaban la actividad exportadora como Grace &#038; Cia., American Coffee Company y Great Atlantic and Pacific Tea Company, as\u00ed como de las grandes distribuidoras del grano en Estados Unidos. Para los cafeteros la derrota de 1933 se convertir\u00eda en victoria, dos a\u00f1os despu\u00e9s. Iba a entrar en escena la familia L\u00f3pez Pumarejo, de rancia estirpe cafetera y exportadora. <\/p>\n<p>En medio de las negociaciones, exist\u00edan dos presiones sobre el gobierno colombiano que debilitaban su posici\u00f3n, la de la moratoria de la deuda externa con los tenedores de bonos norteamericanos y las necesidades econ\u00f3micas que exig\u00eda la guerra que el pa\u00eds sosten\u00eda con el Per\u00fa para defender el trapecio amaz\u00f3nico. Los acreedores reclamaban de su gobierno que exigieran condiciones de pago. Y Colombia buscaba el auxilio norteamericano para financiar la guerra en Leticia.  Tanto el ministro de Colombia en Washington Fabio Lozano Torrijos, como el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Urdaneta Arbel\u00e1ez\u2014el mismo que entregar\u00eda Los Monjes a Venezuela en el gobierno de Laureano G\u00f3mez\u2014buscaban una tabla de salvaci\u00f3n en medio de un tr\u00e1mite negociador totalmente desigual. Es que el negociador norteamericano Jefferson Caffery, que hab\u00eda sido embajador en Bogot\u00e1, exig\u00eda la eliminaci\u00f3n o reducci\u00f3n de tarifas a la tercera parte de los productos exportados por Estados Unidos a Colombia en 1931, argumentando que el 99% de los productos colombianos exportados a Estados Unidos estaban libres de arancel. Ese porcentaje no equival\u00eda sino a una vig\u00e9sima parte de lo que exig\u00eda el negociador Caffery. <\/p>\n<p>A la oposici\u00f3n de los industriales y de los agricultores\u2014excepto los caficultores\u2014se a\u00f1adi\u00f3 la de la prensa. El Tiempo y El Pa\u00eds de Bogot\u00e1 y el Diario Nacional de Medell\u00edn arremetieron contra el tratado. En la columna Mundo al D\u00eda se defend\u00eda que era preferible que Estados Unidos gravara las importaciones de caf\u00e9 pero conservara a cambio \u201cnuestra absoluta independencia pol\u00edtica y comercial\u201d (8).  Y el 8 de diciembre, cuatro d\u00edas antes de firmarse el tratado, el influyente columnista de El Tiempo, Calib\u00e1n,  planteaba el dilema: \u201co exigimos completa protecci\u00f3n o iremos a la ruina. En lo que se refiere a nuestra industria manufacturera debemos evaluar el capital invertido en ella para determinar si tienen suficiente fuerza para competir con el flujo de productos extranjeros con bajos aranceles\u201d. (9) Sin embargo, los estadounidenses no consiguieron la reducci\u00f3n de los aranceles de importaci\u00f3n para el trigo, en lo que estaba muy interesado el Gobierno debido al control ejercido por los transportadores estadounidenses sobre el producto.  <\/p>\n<p>A petici\u00f3n del embajador en Washington, el economista Alejandro L\u00f3pez que ser\u00eda nombrado dos a\u00f1os despu\u00e9s gerente de la Federaci\u00f3n Nacional de Cafeteros,  meses antes de la firma del Tratado, planteaba las condiciones en que se podr\u00eda aceptar un pacto de esa naturaleza. Como principios generales se\u00f1alaba el atraso industrial del pa\u00eds y la necesidad de una m\u00ednima autosuficiencia: \u201cUna segunda explicaci\u00f3n del principio de bastarse a s\u00ed propio,\u201d afirmaba, \u201ces esta: Colombia debe tener por norma rechazar el pacto colonial en sus relaciones comerciales. Necesitamos industrializarnos y los tratados p\u00fablicos deben dejar el camino expedito para que podamos andarlo en la medida de la velocidad que estimamos conveniente.\u201d (10) Partiendo de la norma de que \u201cnos necesitan, los necesitamos, les servimos y nos sirven,\u201d propuso definir la tarifa aduanera en tres clases, a los art\u00edculos de producci\u00f3n actual o posible, a los art\u00edculos de producci\u00f3n interior menos posible, y a los art\u00edculos que Colombia va a comprar por mucho tiempo en el extranjero. Nada de su propuesta qued\u00f3 en el tratado. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en el momento de firmarse el Tratado, renunciar\u00eda a sus principios una vez estuvo ejerciendo su cargo de gerente de la Federaci\u00f3n.   <\/p>\n<p>El mismo mes de diciembre en que se firm\u00f3 el tratado, el Secretario de Estado, Cordell Hull logr\u00f3 en la Conferencia de Montevideo que se aprobara una resoluci\u00f3n contra el proteccionismo que prevalec\u00eda en Latinoam\u00e9rica, imponiendo el principio de la \u201cnaci\u00f3n m\u00e1s favorecida\u201d en su provecho. A Colombia la represent\u00f3 Alfonso L\u00f3pez Pumarejo, ya entonces virtual presidente sucesor de Olaya. Su declaraci\u00f3n ante la propuesta de Hull signar\u00e1 su futura pol\u00edtica con los norteamericanos: \u201cEstados Unidos ha comenzado a mostrar una orientaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica m\u00e1s conforme con los intereses de los pueblos de Am\u00e9rica\u201d. (11)  Y a continuaci\u00f3n vot\u00f3 a favor. Ser\u00eda el preludio del tratado de 1935. Como dice el historiador canadiense Stephen Randall: \u201cEstados Unidos ha considerado a Am\u00e9rica Latina como una fuente de materias primas, un mercado para sus excedentes, y un \u00e1rea de apoyo estrat\u00e9gico; esta orientaci\u00f3n de las relaciones interamericanas prevaleci\u00f3 en el tratado con Colombia y en las propuestas de Montevideo.\u201d(12)<\/p>\n<p>El Tratado de Comercio de 1935: se consuma el desastre<\/p>\n<p>La familia del presidente L\u00f3pez era banquera y exportadora de caf\u00e9. \u00c9l mismo hab\u00eda sido el gerente del primer banco norteamericano en Colombia, el banco Mercantil Americano. Su hermano ven\u00eda de representar a los cafeteros en New York por ocho a\u00f1os. Un Michelsen, su primo, era el viceministro de Hacienda.  Los grandes cafeteros, las firmas exportadoras norteamericanas y la banca estaban urgidas de un tratado despu\u00e9s del fracaso de 1933. La familia L\u00f3pez, en tales circunstancias y con tantos intereses, no pod\u00edan dejar hu\u00e9rfano el tratado con Estados Unidos. Y en efecto no lo hizo. Alfonso L\u00f3pez Pumarejo nombra como ministro de Relaciones Exteriores a su predecesor, Enrique Olaya Herrera, con el prop\u00f3sito de aminorar ante los norteamericanos su imagen de izquierdista dentro del Partido Liberal. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed de nuevo estaban en juego tres intereses estrat\u00e9gicos de Estados Unidos, el petr\u00f3leo, la moratoria de la deuda y el tratado de comercio. A diferencia de Olaya, L\u00f3pez le mejor\u00f3 a las empresas petroleras las ya exageradas condiciones concedidas por su predecesor, lleg\u00f3 a un acuerdo con los tenedores de bonos norteamericanos y firm\u00f3 el tratado de comercio. Su control sobre el Congreso le permiti\u00f3 que la aprobaci\u00f3n del tratado no tuviera obst\u00e1culos. Sus delegados lo firmaron en septiembre de 1935, en febrero del a\u00f1o siguiente fue aprobado por la C\u00e1mara de Representantes con s\u00f3lo cinco votos en contra y en abril del mismo a\u00f1o el Senado le dio el visto bueno con un solo voto en contra, el hist\u00f3ricamente valioso de Diego Luis C\u00f3rdoba del Choc\u00f3. Imagen de lo que all\u00ed sucedi\u00f3 son las palabras pronunciadas por el senador H\u00e9ctor Jos\u00e9 Vargas de Boyac\u00e1: \u201cvoto a favor del tratado con Estados Unidos, porque considero que al aceptar el punto de vista de su nueva pol\u00edtica comercial, haci\u00e9ndoles importantes concesiones sin obtener nada a cambio excepto la confirmaci\u00f3n de nuestro actual estado de cosas, le estamos dando la mejor muestra de nuestro sincero deseo de cooperar con el restablecimiento del equilibrio y del ritmo de nuestro intercambio comercial.\u201d (13) En el Concejo de Bogot\u00e1 fracasaba una proposici\u00f3n presentada por Gilberto Vieira, representante del Partido Comunista, de rechazo al Tratado. Entre tanto, los grupos monopolistas norteamericanos exultaron de gozo, como lo testifica Thomas Lamont de la firma J.P. Morgan &#038; Co.: \u201ces la primera medida constructiva para remediar el declive general del comercio\u201d. (14)<\/p>\n<p>El Tratado era pr\u00e1cticamente igual al firmado por el gobierno de Olaya en 1933. Roosevelt hab\u00eda conseguido facultades extraordinarias para negociarlo y firmarlo, despu\u00e9s de un arduo debate en el Congreso. Mientras todos los productos industriales estadounidenses obtuvieron o libre ingreso o muy bajos aranceles, ninguno de los colombianos ofrec\u00eda competencia: caf\u00e9, esmeraldas, platino, banano, ipecacuana, b\u00e1lsamo de Tol\u00fa, sombreros de paja, semillas de ricino, tagua, tamarindo&#8211;\u00bflo conocer\u00edan?\u2014y unos pocos productos m\u00e1s por el estilo. (15) En cambio la lista de los norteamericanos ocupaba veinte p\u00e1ginas del tratado, incluyendo no solamente maquinaria, productos qu\u00edmicos, instrumentos quir\u00fargicos, sino todo lo que produc\u00eda la industria colombiana y lo que estaba en proceso de iniciar producci\u00f3n. Por eso, con clarividencia de la cuesti\u00f3n nacional,  Diego Luis C\u00f3rdoba dejaba constancia en el senado de que \u201cel tratado es un obst\u00e1culo insalvable para el progreso industrial del pa\u00eds\u201d. (16)<\/p>\n<p>Contra la maquinaria lopista para nada hab\u00eda servido la protesta de los industriales.  Los gerentes de la Industria Nacional Colombiana, de la Compa\u00f1\u00eda de Tejidos Rosell\u00f3n, de la F\u00e1brica de Hilados y Tejidos del Hato, de la Compa\u00f1\u00eda de Tejidos Uni\u00f3n y muchos otros,  hab\u00edan firmado una carta dirigida al ministro de Industria, Dr. Francisco Jos\u00e9 Chaux en la que le dec\u00edan:<\/p>\n<p>En nombre de los industriales colombianos que han venido laborando tesoneramente por el desarrollo de sus empresas a la sombra de la moderada pol\u00edtica proteccionista implantada en los \u00faltimos a\u00f1os, lo mismo que de la prensa que nos ha secundado con calor en esta campa\u00f1a y de la opini\u00f3n general que se interesa en el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds, con todo respeto nos permitimos solicitar del Gobierno, por el digno conducto de su Se\u00f1or\u00eda, la posibilidad de antes de someter a consideraci\u00f3n de las C\u00e1maras Legislativas el tratado Colombo-Americano, se permita que este sea conocido por los industriales colombianos, tal como fue posible a quinientos t\u00e9cnicos americanos, seg\u00fan declaraci\u00f3n oficial del doctor Arturo Hern\u00e1ndez, miembro de la Comisi\u00f3n. De esta manera podr\u00e1n aportarse al debate elementos de estudio emanados de la pr\u00e1ctica y de la experiencia. Para abordar un estudio completo ser\u00eda tambi\u00e9n pertinente que el Ministerio a su digno cargo adquiera una completa informaci\u00f3n sobre capitales invertidos en todas las industrias, valor total de la producci\u00f3n anual, n\u00famero de obreros ocupados en estas actividades y valor de los salarios devengados. Todas estas informaciones  pondr\u00edan al Congreso Nacional en capacidad de abocar el estudio del Tratado en menci\u00f3n y de cualquier otro tratado comercial semejante sobre bases, que unidas al recto criterio de nuestros legisladores, asegurar\u00edan conclusiones acertadas.\u201d  (17)<\/p>\n<p>Los industriales, por tanto, no conoc\u00edan el texto del Tratado, no lo hab\u00edan podido discutir antes de ser firmado por el gobierno, cuando ya hab\u00eda sido examinado por quinientos t\u00e9cnicos norteamericanos, y el Ministerio no estaba enterado del desarrollo de la industria nacional ni conoc\u00eda la inversi\u00f3n en ella, ni el n\u00famero de obreros ocupados, ni el valor de los salarios devengados. No fueron atendidos. En su desesperaci\u00f3n se aliaron con la c\u00e9lebre Acci\u00f3n Patri\u00f3tica Econ\u00f3mica Nacional, APEN,  conformada por los terratenientes para defenderse contra la pol\u00edtica de L\u00f3pez. (18) Pero la oposici\u00f3n de los industriales no logr\u00f3 impedir que la maquinaria lopista en el Congreso aprobara el Tratado.  Pudo m\u00e1s el peque\u00f1o grupo de incipientes exportadores industriales que iniciaban su actividad que la situaci\u00f3n general a que se ve\u00eda expuesta toda la industria. (19) Quienes se opusieron al tratado, incluyendo sus vacilaciones e ingenuidades, pusieron por encima los intereses nacionales, a pesar de que en sus declaraciones no visualizaron toda la trascendencia hist\u00f3rica de defensa de la econom\u00eda nacional que representaban, ni se atrevieron a hacer causa com\u00fan con las organizaciones obreras opuestas al Tratado. (20)<\/p>\n<p>Por presiones del gobierno, el peri\u00f3dico liberal El Tiempo hab\u00eda morigerado su oposici\u00f3n, y El Espectador hab\u00eda reafirmado su posici\u00f3n proclive a Estados Unidos. En abril plante\u00f3 que el Tratado ser\u00eda un reconocimiento de que Am\u00e9rica Latina y Estados Unidos constituyen mercados naturales para sus productos y lo describi\u00f3 como \u201cel nacimiento de de una nueva orientaci\u00f3n de las relaciones comerciales\u201d. El Heraldo Industrial de Cali, en una actitud de feroz regionalismo,  sali\u00f3 en apoyo del tratado porque quebrar\u00eda el monopolio de la harina de trigo de la Sabana de Bogot\u00e1 con las importaciones del producto provenientes de Estados Unidos. (21) En cambio, el columnista conservador de  El Pa\u00eds Guillermo Camacho Montoya hab\u00eda defendido que una aceptaci\u00f3n del tratado por parte de Colombia significar\u00eda la transformaci\u00f3n del pa\u00eds en una subsidiaria de Estados Unidos. Por su parte, la prensa norteamericana, tanto el New York Times como el Times, llenaron de alabanzas al Secretario de Estado por las negociaciones: \u201cel acuerdo es altamente favorable para los intereses comerciales norteamericanos al otorgar concesiones sobre el 50% de los productos importados de los Estados Unidos.\u201d (22)<\/p>\n<p>Firmado y aprobado el Tratado, se oper\u00f3 de inmediato un cambio en el comercio exterior de Colombia. A los veinte a\u00f1os de la Primera Guerra Mundial, las exportaciones del pa\u00eds hab\u00edan pasado de Europa a Estados Unidos, de un 50% a un 83%. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el comercio con Alemania y Gran Breta\u00f1a\u2014tradicionales destinatarios del comercio colombianos por m\u00e1s de un siglo\u2014hab\u00eda disminuido significativamente, a diferencia de lo que suced\u00eda en Argentina, Brasil y Chile, notoriamente cercanos al Eje fascista. En un enfrentamiento entre los dos partidos tradicionales, los conservadores defend\u00edan que Colombia mantuviera la neutralidad en la confrontaci\u00f3n de la guerra contra el fascismo. Fue el presidente Eduardo Santos quien tom\u00f3 una determinaci\u00f3n hist\u00f3rica de alinear el pa\u00eds con Estados Unidos y los aliados en contra del Eje fascista compuesto por Alemania, Italia y Jap\u00f3n, a pesar de la oposici\u00f3n del Partido Conservador partidario de mantener una neutralidad que s\u00f3lo favorec\u00eda al Eje en la confrontaci\u00f3n mundial, como lo hab\u00edan hecho los pa\u00edses del Cono Sur. (23) Para entonces las importaciones provenientes de Estados Unidos disminu\u00edan cada vez m\u00e1s debido a la atenci\u00f3n prioritaria que ten\u00eda que darle a la dotaci\u00f3n y alimentaci\u00f3n de su ej\u00e9rcito en Europa y a la fabricaci\u00f3n de armamento para la guerra. <\/p>\n<p>De 1936 a 1940 el comercio de Colombia hacia Estados Unidos no aument\u00f3 significativamente, excepto, como era de suponer, el del caf\u00e9 y el banano. Ese hab\u00eda sido el verdadero prop\u00f3sito del Tratado. En cambio el valor de las exportaciones de Estados Unidos a Colombia se duplic\u00f3 en s\u00f3lo dos a\u00f1os.  Como dice Randall, los productos norteamericanos a los que se les hab\u00eda otorgado concesiones, inundaron el mercado colombiano de inmediato. Sin embargo, su efecto en la producci\u00f3n industrial no alcanz\u00f3 a sentirse antes de la paralizaci\u00f3n del Tratado por efecto del ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El gobierno colombiano tuvo que proteger una serie de art\u00edculos producidos por la industria nacional amenazados por las concesiones del Tratado. (24) Uno de ellos fue el algod\u00f3n, materia prima de los textiles, en peligro de desaparecer por las importaciones norteamericanas. (25) El primer efecto en las exportaciones hacia Estados Unidos lo constituy\u00f3 una disminuci\u00f3n del 3%, pero al a\u00f1o siguiente, 1937, aumentaron 37%, mientras que las norteamericanas a Colombia se incrementaron en casi un 70%.  <\/p>\n<p>Los funcionarios estadounidenses se quejaron un a\u00f1o despu\u00e9s de que los tratados firmados en nada hab\u00edan aliviado los excedentes agr\u00edcolas de trigo, ma\u00edz, carne de cerdo, tabaco y algod\u00f3n. Sin embargo, Estados Unidos logr\u00f3 quitarle a Jap\u00f3n el segundo puesto en  las exportaciones de textiles  y competir por el primero con el Reino Unido que lo manten\u00eda desde el siglo anterior.  R\u00e1pidamente logr\u00f3 desplazar a Alemania en maquinaria y bienes met\u00e1licos hasta llegar casi al 80% de todas estas importaciones. De todas maneras, antes del ingreso de Estados Unidos a la guerra, el Tratado no favoreci\u00f3 a Colombia, en una palabra, porque sus posibilidades de exportaci\u00f3n se reduc\u00edan al caf\u00e9 y al banano. Ni el petr\u00f3leo, ni el oro, ni el platino, jugaban un papel significativo en el comercio con Estados Unidos. (26) Randall concluye su detallado an\u00e1lisis de las consecuencias del Tratado con estas palabras: \u201cEl fracaso de Colombia en lograr un mayor avance en sus exportaciones a los Estados Unidos confirma la impresi\u00f3n de que el Tratado no fue sino una garant\u00eda para el estado de cosas que el pa\u00eds ten\u00eda a cambio de grandes concesiones a la contraparte.\u201d (27) Ten\u00eda raz\u00f3n el embajador norteamericano William Dawson cuando le escrib\u00eda al Departamento de Estado: \u201cTodo indica que la pol\u00edtica comercial del Gobierno de Colombia definitivamente se acerca cada vez m\u00e1s a los prop\u00f3sitos fundamentales y a los objetivos al programa de tratados comerciales de los Estados Unidos.\u201d (28)<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n <\/p>\n<p>De inmediato, durante los cuatro a\u00f1os siguientes, el Tratado de Comercio de 1935 s\u00f3lo favoreci\u00f3 a los norteamericanos. Pero con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial el intercambio entre ambos pa\u00edses se redujo notablemente. Estados Unidos se vio obligado a concentrar toda su producci\u00f3n en modernizar y fortalecer su aparato de guerra para enfrentar a Jap\u00f3n en el Pac\u00edfico y Alemania en Europa y concentrar su aparato productivo en atender su ej\u00e9rcito y apoyar a los aliados. En la pr\u00e1ctica, el Tratado no se desarroll\u00f3 y, por tanto, result\u00f3 casi imposible medir sus consecuencias sobre la econom\u00eda nacional en ese per\u00edodo. <\/p>\n<p>Finalizada la confrontaci\u00f3n mundial y reactivada con inusitada fuerza la econom\u00eda estadounidense, empezaron a sentirse los verdaderos efectos del Tratado. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s se hab\u00edan vuelto asfixiantes para el proceso de industrializaci\u00f3n en que se hab\u00eda comprometido el pa\u00eds. Colombia hab\u00eda entrado, como toda Am\u00e9rica Latina, en la v\u00eda de la sustituci\u00f3n de importaciones para industrializar el pa\u00eds, bajo la inspiraci\u00f3n de la CEPAL y la teor\u00eda de Ra\u00fal Prebish y Osvaldo Sunkel.  Para ponerla en pr\u00e1ctica se hac\u00eda ineludible una pol\u00edtica proteccionista como lo plante\u00f3 el presidente Ospina P\u00e9rez en la proclamaci\u00f3n de su candidatura y materializ\u00f3 en 1949 al expedir el decreto 3848  sobre una nueva tarifa aduanera: \u201cEs l\u00f3gico que nosotros aspiremos a la defensa de esa naciente y pr\u00f3spera rama de nuestra actividad econ\u00f3mica que tan se\u00f1alados servicios acaba de prestar a nuestra econom\u00eda en la reciente emergencia internacional. Se trata de una aspiraci\u00f3n conjunta de los pa\u00edses latinoamericanos\u2026de lograr el mantenimiento de la protecci\u00f3n aduanera indispensable para defender nuestras nacientes industrias en un per\u00edodo cr\u00edtico de su desarrollo y crecimiento.\u201d (29)<\/p>\n<p>En consecuencia, con esta pol\u00edtica de protecci\u00f3n a la industria, el ministro de Hacienda del gobierno de Ospina P\u00e9rez, Hern\u00e1n Jaramillo Ocampo,  planteaba en 1949: \u201cLas tarifas eran por lo tanto insuficientes como herramientas para salvaguardar la industria nacional e igualmente  eran muy d\u00e9biles como mecanismos fiscales\u2026Corregir tan gravosa situaci\u00f3n era una de las grandes necesidades nacionales.\u201d (30) Y mediante una muy dif\u00edcil negociaci\u00f3n con Estados Unidos logr\u00f3 desmontar el Tratado de Comercio de 1935 el 1\u00b0 de diciembre de 1949. Como dice Jaramillo, entonces \u201cel pa\u00eds recuper\u00f3 su soberan\u00eda en materias arancelarias\u201d. (31)<\/p>\n<p>Con un tratado de comercio, como el firmado en 1933 y en 1935 y aprobado en 1936 por el Congreso colombiano, Estados Unidos no se jugaba simplemente la apertura de un comercio min\u00fasculo como era el de Colombia. Se trataba de un componente importante de una pol\u00edtica perfectamente delineada para competir en el mundo con las potencias europeas y abrirse camino con Am\u00e9rica Latina en la baraja de repartici\u00f3n del mundo. La pol\u00edtica del Buen Vecino, los pr\u00e9stamos del Banco de Exportaciones e Importaciones, el Consejo de Tenedores de Bonos Extranjeros, el programa de Tratados de Comercio, fueron medidas tendientes a estabilizar la zona latinoamericana para los intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos de Estados Unidos. Si el atraso de Colombia pod\u00eda constituir un obst\u00e1culo, se comprometer\u00eda a ofrecerle en cr\u00e9ditos los recursos necesarios para modernizar la econom\u00eda, la infraestructura y la pol\u00edtica y adecuarlas a sus intereses de dominaci\u00f3n mundial. Y eso fue lo que hizo. (32)<\/p>\n<p>En la actualidad el gobierno de Alvaro Uribe V\u00e9lez se encuentra negociando el Tratado de Libre Comercio, TLC, con Estados Unidos dentro de la perspectiva del establecimiento de un \u00c1rea de Libre Comercio de las Am\u00e9ricas, ALCA, mucho m\u00e1s amplio que un intercambio de mercanc\u00edas como el de 1935.  No exist\u00eda entonces el dominio ideol\u00f3gico que ejerce hoy sobre el mundo y sobre los negociadores el libre mercado. Fracas\u00f3,  cuando Colombia se dio cuenta que con una apertura arancelaria ser\u00eda imposible su desarrollo industrial y agr\u00edcola. Como lo plantea Stephen Randall en su libro: \u201cEstados Unidos percib\u00eda la hegemon\u00eda norteamericana en Am\u00e9rica Latina dentro de un amplio contexto de puertas abiertas, como esencial para sus intereses nacionales y utiliz\u00f3 su poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico para asegurar su predominio en el hemisferio\u2026Lo mercados y las fuentes de materias primas las consider\u00f3 como esenciales para la realizaci\u00f3n de sus objetivos y de tiempo atr\u00e1s concibi\u00f3 a Am\u00e9rica Latina como el \u00e1rea m\u00e1s promisoria de mercados y proveedores.\u201d(33) <\/p>\n<p>Las coincidencias entre la etapa de 1935 y la de hoy resultan sorprendentes. Primero, Estados Unidos. Ha pasado de ser una potencia ascendente en competencia con Gran Breta\u00f1a, Francia, Alemania y Jap\u00f3n como lo era entonces, a representar la superpotencia hegem\u00f3nica de una agresividad militar inusitada del tipo \u201cGuerra Preventiva\u201d. Pero Am\u00e9rica Latina sigue siendo un \u00e1rea de defensa estrat\u00e9gica para sus intereses globales como lo fue entonces y de ah\u00ed su necesidad de los tratados de intercambio de mercanc\u00edas, capitales y  servicios. Segundo, Colombia. No es el pa\u00eds agrario de antes de la Segunda Guerra Mundial, pero persiste un atraso relativo a Estados Unidos igual o superior al del momento del Tratado de 1935.  En efecto, la diferencia del ingreso por habitante ha pasado de diez o doce veces superior al de Colombia de entonces a quince veces del de hoy. (34) Un libre flujo de capitales, de medicamentos, de empresas, de servicios, de contratos estatales, significa hoy una amenaza para las condiciones de Colombia m\u00e1s graves que las que visualizaba Jaramillo Ocampo contra el r\u00e9gimen arancelario nacional.  Tercero, el Gobierno. Si L\u00f3pez Pumarejo le entregaba a Estados Unidos la negociaci\u00f3n de la deuda, el petr\u00f3leo y la industria, Uribe se somete  a las condiciones de Bush sin atenuantes, a cambio de su apoyo a la \u201cseguridad democr\u00e1tica\u201d, acata su pol\u00edtica mundial contra el terrorismo frente al conflicto interno, e igual que L\u00f3pez, prepara la entrega de la econom\u00eda nacional con un tratado desigual y atentatorio contra los intereses estrat\u00e9gicos del pa\u00eds. Cuarto, los gremios econ\u00f3micos. Hoy existen intereses mucho m\u00e1s comprometidos con Estados Unidos que los de 1935, comenzando por el sector financiero ligado directamente al capital extranjero, siguiendo por los grandes monopolios industriales y comerciales, cuatro o cinco sectores agrarios dependientes de las exportaciones al pa\u00eds del Norte, y otros sectores econ\u00f3micos, a los que no les importa un desarrollo nacional aut\u00f3nomo. Quinto, la ideolog\u00eda. Aunque el libre mercado constitu\u00eda una constante hist\u00f3rica estrat\u00e9gica  de la pol\u00edtica norteamericana, el factor ideol\u00f3gico que representa la globalizaci\u00f3n no pesaba como hoy en la mente de la burocracia y de la academia colombiana.  Sexto, la oposici\u00f3n. Las organizaciones industriales\u2014a\u00fan con sus vacilaciones\u2014, las organizaciones obreras, el Partido Comunista, el Partido Conservador, desarrollaron, cada uno por su cuenta y con una estrategia separada, diferentes niveles de oposici\u00f3n, pero nunca lograron agruparse para enfrentar el enemigo com\u00fan, mientras que hoy las organizaciones obreras, campesinas, ind\u00edgenas, de profesores universitarios, de profesionales, de maestros, y sectores representativos de la industria nacional, adelantan una lucha coordinada contra el Tratado de Libre Comercio, TLC. <\/p>\n<p>El Tratado de Comercio de 1935 constituy\u00f3 una amenaza contra el desarrollo aut\u00f3nomo, econ\u00f3mico y pol\u00edtico, de Colombia. Fue desmontado y no alcanz\u00f3 a surtir sus efectos destructores. Ahora es el Tratado de Libre Comercio, TLC, el que se cierne desafiante sobre el pa\u00eds y puede convertirse en la tragedia m\u00e1s grande de la historia nacional. <\/p>\n<p>Febrero de 2005<\/p>\n<p>1. La mission Kemmerer fue la m\u00e1s importante de una serie de misiones norteamericanas de asesor\u00eda econ\u00f3mica y financiera enviadas por Estados Unidos a los pa\u00edses subdesarrollados despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial. Ver Robert Seidel, \u201cAmerican Reformers Abroad: The Kemmerer Misi\u00f3n in South America, 1923-1931,\u201d The Journal of Economic History, vol. XXXII, N\u00b0 2, junio 1972.<\/p>\n<p>2. Stephen J. Randall, The Diplomacy of Modernization: Colombian-American Relations, 1920-1940. University of Toronto, 1976, p. 7. <\/p>\n<p>3. Ver, entre otros muchos documentos,  \u201cInforme del embajador de Estados Unidos en Colombia al Secretario de Estado sobre Laureano G\u00f3mez,\u201d en David Bushnell, Eduardo Santos y la pol\u00edtica del Buen Vecino, El \u00c1ncora Editores, 1984, pags. 169-184. <\/p>\n<p>4. Ver Jos\u00e9 Fernando Ocampo, Colombia siglo XX, Editorial Tercer Mundo, 1984, cap\u00edtulo primero. <\/p>\n<p>5. Jos\u00e9 Fernando Ocampo, op. cit.,  pags. 59-64; Randall, op. cit., pags. 60-65. <\/p>\n<p>6. Randall, op. cit., pag. 30. <\/p>\n<p>7. El Espectador, 24 de agosto de 1933, citado por Randall, op. cit., pag. 30. <\/p>\n<p>8. Citado por Randall, op. cit., pag. 34. <\/p>\n<p>9. Ibid. <\/p>\n<p>10. Efra\u00edn Estrada, Sucesos colombianos, 1925-1950, Universidad de Antioquia, 1990, pag. 464. <\/p>\n<p>11. Citado por Randall, op.cit., pag. 36. <\/p>\n<p>12. Ibid.<\/p>\n<p>13. Ocampo, op. cit.<\/p>\n<p>14. Randall, op.cit., pag. 39.<\/p>\n<p>15. Ver Eduardo Guzm\u00e1n Esponda, Tratados y convenios de Colombia, 1919-1938. Imprenta Nacional, Bogot\u00e1, 1938. <\/p>\n<p>16. Ignacio Torres Giraldo, Los inconformes, T. 5\u00b0, Editorial Latina, Bogot\u00e1, pag. 1140.<\/p>\n<p>17. Ibid., pag. 1134. <\/p>\n<p>18. Ver Jos\u00e9 Fernando Ocampo, Ensayos sobre historia de Colombia, Biblioteca de escritores caldenses, Manizales, 1988, pag. 119. Ver Efra\u00edn Estrada, op.cit., pag. 446. . <\/p>\n<p>19. Ver Estrada, op. cit., pag. 460. <\/p>\n<p>20. Hoy como ayer, los industriales representantes de una burgues\u00eda nacional amenazada por la pol\u00edtica imperialista y por los gobiernos\u2014entonces el de L\u00f3pez como el de hoy el de Uribe V\u00e9lez\u2014tambi\u00e9n alzan su voz contra el TLC, pero no desarrollan una oposici\u00f3n radical y vacilan en aliarse con otros sectores populares para impedir el desastre. <\/p>\n<p>21. Randall, op.cit., pag. 46. <\/p>\n<p>22. Ibid. <\/p>\n<p>23. El peri\u00f3dico El Siglo apoyaba decididamente la prioridad del comercio con Alemania. Ver el editorial del 22 de mayo de 1937, cit. por Randall, op.cit., pag. 182.  <\/p>\n<p>24. Randall, op.cit. pag. 182. <\/p>\n<p>25. Ver las declaraciones de los algodoneros en este per\u00edodo en Estrada, op. cit.,  passim. <\/p>\n<p>26. Ver Randall, op.cit.,pags. 48-53.<\/p>\n<p>27. Ibid., pag. 54. <\/p>\n<p>28. Ver Ocampo, Colombia siglo XX, pag. 125. <\/p>\n<p>29. Mariano Ospina P\u00e9rez en el discurso de aceptaci\u00f3n de su candidatura, citado por Hern\u00e1n Jaramillo Ocampo, De la unidad nacional a la hegemon\u00eda conservadora, 1946-1950, Editorial Pluma, 1980, pag. 360.<\/p>\n<p>30. Jaramillo Ocampo, op.cit.,pag. 187. <\/p>\n<p>31. Ibid., pag. 361. <\/p>\n<p>32. Es la tesis fundamental de la primera parte de mi libro Colombia siglo XX ya citado en esta art\u00edculo. <\/p>\n<p>33. Randall, op.cit., pag. 164.<\/p>\n<p>34. United Nations, Statistical Year Book, 1970; Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, 1979; World Bank, World Development Report 1991; World Bank, World Development Report, 2002.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Tratado de Libre Comercio, TLC, con Estados Unidos, no constituye el primer acuerdo de comercio de Colombia con el pa\u00eds del Norte. En 1933 y 1935 se suscribieron sendos tratados, uno por Enrique Olaya Herrera que fracas\u00f3 y otro por Alfonso L\u00f3pez Pumarejo que se extendi\u00f3 por catorce a\u00f1os hasta 1949, cuando fue suspendido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[58],"tags":[],"class_list":["post-3538","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jose-fernando-ocampo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":629,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-viii-junta-nacional-respalda-la-movilizacion-andina-contra-el-alca-y-los-tratados-bilaterales-de-libre-comercio-con-estados\/","url_meta":{"origin":3538,"position":0},"title":"LA VIII JUNTA NACIONAL RESPALDA LA MOVILIZACI\u00d3N ANDINA CONTRA EL ALCA Y LOS TRATADOS BILATERALES DE LIBRE COMERCIO CON ESTADOS","author":"admin","date":"agosto 11, 2004","format":false,"excerpt":"La Asociaci\u00f3n Nacional por la Salvaci\u00f3n Agropecuaria considerando: Que en el a\u00f1o 2004 se iniciar\u00e1n las negociaciones de acuerdos bilaterales de los pa\u00edses andinos, entre los que se incluye a Colombia, y adem\u00e1s se tiene fijado el final del proceso de construcci\u00f3n del ALCA, Que los estudios y an\u00e1lisis, incluidos\u2026","rel":"","context":"En \u00abPronunciamientos de Organizaciones Sociales\u00bb","block_context":{"text":"Pronunciamientos de Organizaciones Sociales","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/pronunciamientos-de-organizaciones-sociales\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":69,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/mi-voto-por-el-no-en-el-tlc-de-chile-con-eeuu\/","url_meta":{"origin":3538,"position":1},"title":"MI VOTO POR EL NO EN EL TLC DE CHILE CON EEUU","author":"admin","date":"agosto 4, 2004","format":false,"excerpt":"Hoy esta Corporaci\u00f3n se ve enfrentada a una decisi\u00f3n hist\u00f3rica. 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Se ha repetido nuevamente el penoso espect\u00e1culo\u2026","rel":"","context":"En \u00ab\u00a1No a los TLC y al ALCA!\u00bb","block_context":{"text":"\u00a1No a los TLC y al ALCA!","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/temas\/no-a-los-tlc-y-al-alca\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]}],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3538"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3538\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}