{"id":3537,"date":"2009-09-18T11:22:38","date_gmt":"2009-09-18T11:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/estados-unidos-y-colombia-raices-de-la-actual-injerencia-norteamericana\/"},"modified":"2009-09-18T11:22:38","modified_gmt":"2009-09-18T11:22:38","slug":"estados-unidos-y-colombia-raices-de-la-actual-injerencia-norteamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/estados-unidos-y-colombia-raices-de-la-actual-injerencia-norteamericana\/","title":{"rendered":"ESTADOS UNIDOS Y COLOMBIA:  RAICES DE LA ACTUAL INJERENCIA NORTEAMERICANA"},"content":{"rendered":"<p>Desde finales del siglo XIX comenz\u00f3 a aparecer una inmensa literatura sobre el surgimiento de un nuevo fen\u00f3meno en el concierto mundial, toda la cual coincidi\u00f3 en denominarlo imperialismo. Fueron obras famosas, entre otras,  las de Hilferding sobre el capital financiero y la de Hobson sobre el imperialismo, pero hasta el gran economista Schumpeter plante\u00f3 su teor\u00eda sobre la novedosa situaci\u00f3n del mundo. Lenin atribuy\u00f3 el fen\u00f3meno imperialista al predominio del capital financiero que se separaba cada vez m\u00e1s de la producci\u00f3n y empezaba a recorrer el mundo sin raigambre nacional aparente.<\/p>\n<p>Entre 1876 y 1914 s\u00f3lo seis naciones &#8211;Inglaterra, Alemania, Francia, Rusia, Jap\u00f3n y Estados Unidos&#8211;, se hab\u00edan anexado 25 millones de kil\u00f3metros cuadrados de territorio, equivalentes a dos veces y media la extensi\u00f3n de Europa, con aproximadamente quinientos millones de habitantes. Pero hacia la segunda d\u00e9cada del siglo XX no hab\u00eda territorios nuevos por repartir y se inici\u00f3 una pugna por la redistribuci\u00f3n de los ya conquistados. Esto dio paso al imperialismo, fen\u00f3meno diferente al colonialismo de los siglos anteriores.<\/p>\n<p>Las dos guerras mundiales de este siglo pusieron en aprietos todas las teor\u00edas sociol\u00f3gicas y pol\u00edticas que intentaron dar una interpretaci\u00f3n coherente a una lucha a muerte por el control del orbe. Ni la defensa de la patria, ni la locura de los dirigentes, ni la fuerza cultural de las masas, se acomodaban a las proporciones de una conflagraci\u00f3n mundial. Y en todo el trayecto de la \u201cguerra fr\u00eda\u201d m\u00e1s de ciento ochenta guerras locales dif\u00edcilmente encontraban explicaci\u00f3n en el fanatismo religioso, precisamente cuando en la mayor\u00eda de los casos se ubic\u00f3 el conflicto en los sitios estrat\u00e9gicos de las superpotencias.<\/p>\n<p>La gigantesca acumulaci\u00f3n de capital a finales del siglo pasado y la vertiginosa internacionalizaci\u00f3n de inmensas sumas de dinero le han permitido a un pu\u00f1ado de pa\u00edses cada vez m\u00e1s industrializados controlar la vida y el destino de mucho otros, imponerle sus condiciones, amarrar sus mercados, definir el curso de su econom\u00eda, determinar su pol\u00edtica y asegurar su apoyo en la lucha por la hegemon\u00eda orbital. A pesar de todo, no resulta f\u00e1cil dilucidar los vericuetos casi insondables por los que el capital financiero se inmiscuye en la pol\u00edtica y la econom\u00eda de los pa\u00edses para maximizar sus ganancias. Estas relaciones de dominaci\u00f3n indirecta fueron las que reemplazaron la dominaci\u00f3n colonialista de imposici\u00f3n pol\u00edtico-militar, aunque esta no haya sido suprimida del todo.<\/p>\n<p>Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia nunca pasaron por una etapa de colonialismo, es decir, de control pol\u00edtico-militar  directo, como en el caso del colonialismo espa\u00f1ol. Durante casi un siglo los dos pa\u00edses coincidieron las m\u00e1s de las veces en la defensa continental de la democracia y en el impulso al comercio. Pero el desarrollo econ\u00f3mico de cada uno determin\u00f3 las v\u00edas opuestas que tomaron en el presente siglo hasta la crisis del narcotr\u00e1fico, la peor desde la separaci\u00f3n de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Primera etapa: de objetivos comunes a la p\u00e9rdida de Panam\u00e1, 1819-1903<\/p>\n<p>Estados Unidos y toda Am\u00e9rica Latina, con la sola excepci\u00f3n de Cuba y Puerto Rico, coincidieron a lo largo de casi todo el siglo XIX en la defensa de la independencia contra el colonialismo europeo. Al mismo tiempo ambos lucharon por la definici\u00f3n y consolidaci\u00f3n de los estados-naci\u00f3n y se esforzaron en incorporar sus econom\u00edas al mercado mundial. Mientras los norteamericanos siempre identificaron independencia con democracia, los latinoamericanos nunca lo hicieron y uno de los puntos determinantes en sus discrepancias fue la forma de gobierno que adoptar\u00edan las nuevas naciones.<\/p>\n<p>Con miras a la defensa de la independencia, el pa\u00eds del Norte proclam\u00f3 la doctrina Monroe; para definir su territorio, enarbol\u00f3 la bandera del finis Hispaniae, el fin de Espa\u00f1a; y en la perspectiva de defender el libre mercado, pugn\u00f3 por tratados de comercio bilaterales que le abrieran el intercambio de mercanc\u00edas al sur del r\u00edo Bravo con la perspectiva de conectar el Atl\u00e1ntico y el Pac\u00edfico por Panam\u00e1 o Nicaragua. A su turno, los latinoamericanos, bajo la inspiraci\u00f3n de Bol\u00edvar, en unos casos, y de Rivadavia, en otros, trataron in\u00fatilmente de federarse, establecer convenios para fortalecer su capacidad de acci\u00f3n, definir sus fronteras bajo el principio del uti possidetis y oscilaron entre la monarqu\u00eda, la democracia presidencialista y la dictadura caudillista.<\/p>\n<p>Colombia, con la direcci\u00f3n de Bol\u00edvar, impuls\u00f3 uno de los proyectos m\u00e1s ambiciosos de la historia latinoamericana con la propuesta de \u201cuni\u00f3n, liga y confederaci\u00f3n\u201d que aunar\u00eda los esfuerzos de todas las ex-colonias espa\u00f1olas en pos de una fuerza econ\u00f3mica y pol\u00edtica de proyecci\u00f3n mundial. Con este prop\u00f3sito fue convocado el Congreso de Panam\u00e1. Estados Unidos no ve\u00eda con buenos ojos la conformaci\u00f3n de un poder sure\u00f1o ni tampoco, en aplicaci\u00f3n de la doctrina Monroe, la inclinaci\u00f3n bolivariana hacia Inglaterra. En cambio, esta maniobraba hacia la conformaci\u00f3n de un poder distinto a los norteamericanos, siempre y cuando se acercaran a su modelo pol\u00edtico y a sus ambiciones colonialistas. Por eso Bol\u00edvar, que por ese entonces coqueteaba con un gobierno mon\u00e1rquico para Colombia y con la perspectiva de importar un pr\u00edncipe ingl\u00e9s,  se esforz\u00f3 en evitar que Estados Unidos asistiera al Congreso de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Quienes han defendido, en una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica reduccionista, el car\u00e1cter imperialista estadounidense desde principios del siglo XIX, pretermiten elementos fundamentales. En primer lugar, la etapa de desarrollo econ\u00f3mico de Estados Unidos que no se hab\u00eda convertido ni siquiera en un pa\u00eds capitalista, lo cual conducir\u00eda a atribuirle un colonialismo feudal o mercantilista que no concuerda con su posici\u00f3n hist\u00f3rica. En segundo lugar, se califica err\u00f3neamente como imperialista el expansionismo de las fronteras en un proceso de conformaci\u00f3n territorial, dentro del cual se incluir\u00eda las anexiones que lograron M\u00e9xico, Per\u00fa, Venezuela, Chile, Argentina o cualquier otro pa\u00eds en iguales circunstancias, ninguna de las cuales se ha considerado como imperiales. Y, en tercer lugar, el car\u00e1cter de potencia hegem\u00f3nica mundial no le correspond\u00eda a Estados Unidos, sino a Inglaterra, convertida en tal despu\u00e9s de su victoria sobre Napole\u00f3n. Por el contrario, ante la corriente restauracionista europea, Estados Unidos surgi\u00f3 como la vanguardia de la revoluci\u00f3n burguesa mundial.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n, ning\u00fan planteamiento tan controvertido en las relaciones de Estados Unidos con el continente como la doctrina Monroe.  No puede olvidarse que despu\u00e9s de 1815, Inglaterra hab\u00eda constituido una \u201cSanta Alianza\u201d con las potencias feudales Austria, Prusia y Rusia y desarrollado la \u201cdoctrina Metternich\u201d con el prop\u00f3sito de defender la monarqu\u00eda absoluta y proteger su pol\u00edtica colonialista. De ah\u00ed que la consigna de Monroe de \u201cAm\u00e9rica para los americanos\u201d adquiri\u00f3 el significado de una defensa de la independencia y  la democracia, dos elementos esenciales de la revoluci\u00f3n mundial burguesa.<\/p>\n<p>Fracasado el proyecto bandera del Libertador y disuelta la Gran Colombia, fueron dos los problemas que enfrentaron las relaciones con Estados Unidos, el comercio y la utilizaci\u00f3n de Panam\u00e1. Ambos estaban \u00edntimamente ligados. El Istmo representaba la conexi\u00f3n entre el Este y el Oeste del pa\u00eds del Norte, especialmente estrat\u00e9gico despu\u00e9s del descubrimiento del oro en California. Y la apertura del comercio entre las dos naciones hac\u00eda parte de la incorporaci\u00f3n al mercado mundial, elemento de gran trascendencia para una especie de acumulaci\u00f3n originaria de capital. A lo largo de todo el siglo XIX Panam\u00e1 signific\u00f3 el punto neur\u00e1lgico de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos.<\/p>\n<p>Colombia no tuvo una pol\u00edtica coherente con relaci\u00f3n a la importancia estrat\u00e9gica de Panam\u00e1 . La construcci\u00f3n del ferrocarril del Istmo, terminada en 1855, fue entregada en concesi\u00f3n a una empresa norteamericana. A rengl\u00f3n seguido se firm\u00f3 el tratado de comercio Mallarino-Bidlack con la cl\u00e1usula 35 que permit\u00eda a los ciudadanos estadounidenses el paso libre por el territorio paname\u00f1o, aunque reconoc\u00eda la soberan\u00eda colombiana sobre la zona y planteaba su neutralidad. Antes y despu\u00e9s de ser reconocido por ambos parlamentos, el tratado no hizo sino crear conflictos, como el famoso incidente de la sand\u00eda o del mel\u00f3n. En \u00faltimo t\u00e9rmino el tr\u00e1nsito libre de sus ciudadanos por el Istmo ofreci\u00f3 a Estados Unidos la oportunidad de ganar la lucha por el control estrat\u00e9gico de la zona.<\/p>\n<p>Con el triunfo de la burgues\u00eda norte\u00f1a en la guerra de Secesi\u00f3n, se hab\u00eda operado un desarrollo econ\u00f3mico vertiginoso que produjo un cambio sustancial en el car\u00e1cter de pa\u00eds del Norte. Ya no estaba en peligro la independencia, la mayor\u00eda de los pa\u00edses en Am\u00e9rica se hab\u00edan consolidado como estados-naci\u00f3n, y Estados Unidos se daba \u00ednfulas de gran potencia. Entonces empezaron a utilizar la doctrina Monroe para agredir por doquier y no resistieron la tentaci\u00f3n de adoptar la corriente europea del expansionismo imperialista con el argumento de la defensa de su seguridad nacional y  sus derechos comerciales.  <\/p>\n<p>Entre 1901 y 1904 aplicaron a Cuba la Enmienda Platt, incorpor\u00e1ndola a la Constituci\u00f3n, de tal manera que el gobierno norteamericano pod\u00eda intervenir en cualquier momento para salvaguardar la  independencia de la isla y proteger los ciudadanos estadounidenses. Roosevelt se apoder\u00f3 de la zona del Canal y auspici\u00f3 la independencia del Istmo con el argumento de salvaguardar el derecho de tr\u00e1nsito adquirido en el tratado de 1846 con Colombia. Para ello utiliz\u00f3 el bloqueo de la armada y la sumisi\u00f3n de la oligarqu\u00eda paname\u00f1a. A continuaci\u00f3n apareci\u00f3 el Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, para proteger con las armas el orden hemisf\u00e9rico y las inversiones estadounidenses en el extranjero. As\u00ed qued\u00f3 enunciada la pol\u00edtica del big stick o gran garrote. Fruto de ella fueron m\u00e1s de veinte intervenciones armadas de la infanter\u00eda de marina de Estados Unidos en Centroam\u00e9rica y el Caribe antes de la Primera Guerra Mundial. <\/p>\n<p>No puede explicarse el asalto sobre Cuba, Puerto Rico, la guerra contra Espa\u00f1a para apoderarse de la isla y el robo de Panam\u00e1, si no se comprende el esp\u00edritu expansionista que se apoder\u00f3 de la sociedad norteamericana despu\u00e9s de 1880. El auge econ\u00f3mico del pa\u00eds del Norte produjo teor\u00edas como las de Josiah Strong, de Alfred Thayer Mahan y Henry Cabot Lodge, ampliamente difundidas en la d\u00e9cada del noventa, en obras como Our Country, Expansion under New World Conditions, Forum y otras, que contribuyeron decisivamente a formar una conciencia de gran potencia en la sociedad norteamericana. Part\u00edan todas ellas de la supe\u00acrioridad anglosajona y del \u201cdestino manifiesto\u201d de los norteamericano en la salvaci\u00f3n de la humanidad con el esp\u00edritu democr\u00e1tico. Sus objetivos eran el Caribe, M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica, Fili\u00acpinas, Hawai y China.<\/p>\n<p>Pero el punto m\u00e1s estrat\u00e9gico del mundo para los intereses norteamericanos era Panam\u00e1. Tres elementos se conjugaron en su favor:  la astucia del agente estadounidense, William Nelson Cromwell, y de la figura del antiguo ingeniero jefe de la primera compa\u00f1\u00eda del canal, Philip Buneau-Varilla; las maniobras del personaje nacional Rafael Reyes para entregarle la construcci\u00f3n a los norteamericanos y de la poca entereza de diplom\u00e1ticos colombianos como Carlos Mart\u00ednez Silva, Jos\u00e9 Vicente Concha  y Tom\u00e1s Herr\u00e1n; y la desidia del gobierno colombiano y de su clase dirigente.<\/p>\n<p>El gobierno colombiano abri\u00f3 el camino a la intervenci\u00f3n norteamericana, al haberle solicitado en varias ocasiones su ayuda militar para guardar el orden en el Istmo. Durante la Guerra de los Mil D\u00edas, el general Benjam\u00edn Herrera, que se hab\u00eda atrincherado all\u00ed,  no se atrevi\u00f3 a tomar las ciudades de Panam\u00e1 y Col\u00f3n con su ej\u00e9rcito liberal por temor a la invasi\u00f3n de Estados Unidos, pero, en cambio, decidi\u00f3 firmar la paz con el gobierno colombiano en el buque de guerra estadounidense,  Wisconsin. Nadie en el pa\u00eds acert\u00f3 en el an\u00e1lisis de la pol\u00edtica internacional de Estados Unidos, de la transformaci\u00f3n de su econom\u00eda, de la tendencia imperialista de sus gobernantes desde la guerra hispano-norteamericana, del car\u00e1cter de todas las maniobras sobre Panam\u00e1 tejidas en el ambiento de la Enmienda Platt y del Corolario Roosevelt, precisamente en el momento en que en Europa aparec\u00eda toda la literatura sobre el imperialismo. <\/p>\n<p> As\u00ed Colombia perdi\u00f3 el Canal y dej\u00f3 escapar a Panam\u00e1. Bajo la apariencia de movimiento independentista una oligarqu\u00eda paname\u00f1a que hab\u00eda cambiado los intereses nacionales por los extranjeros en todo el proceso del ferrocarril y del canal, ampar\u00e1ndose en la incapacidad del gobierno colombiano para guardar el orden y atender sus necesidades, convirtieron su separaci\u00f3n en un protectorado gringo para todo el siglo. Y la oligarqu\u00eda colombiana de los N\u00fa\u00f1ez, Caro, Marroqu\u00edn, Mart\u00ednez Silva, Herr\u00e1n, Reyes, Concha, Herrera y Uribe Uribe, no dispararon un tiro para defender la soberan\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Solamente una semana despu\u00e9s de haber declarado su independencia, el 13 de noviembre de 1903, la oligarqu\u00eda paname\u00f1a firm\u00f3 el tratado Hay-Buneau-Varilla para entregar el canal a los Estados Unidos y concederle a perpetuidad el derecho de intervenci\u00f3n. Apenas cuatro meses atr\u00e1s, el 13 de junio,  Cromwell hab\u00eda tramado en la propia Casa Blanca con Teodoro Roosevelt la maniobra pol\u00edtica de la separaci\u00f3n del Istmo.  As\u00ed comenz\u00f3 el proceso de dominaci\u00f3n imperialista sobre el pa\u00eds y la traici\u00f3n de los dirigentes colombianos.<\/p>\n<p>Ni en el comercio ni en la banca, Estados Unidos ejerc\u00eda un gran control sobre la econom\u00eda colombiana en ese momento. El relativo auge mercantil de la d\u00e9cada del  setenta entre los dos pa\u00edses, favorecido por el libre cambio instaurado en Colombia, hab\u00eda decrecido debido al proteccionismo artesanal de la Regeneraci\u00f3n y el ritmo de la acumulaci\u00f3n de capital sufr\u00eda un estancamiento. Las inversiones norteamericanas no eran significativas con relaci\u00f3n a la econom\u00eda nacional. Se concentraban en algunos ferrocarriles, en el tranv\u00eda de Bogot\u00e1, en algunas minas de carb\u00f3n y en los 5.000 hect\u00e1reas de la United Fruit Company en la zona de Santa Marta. No ten\u00eda Colombia deuda externa con el pa\u00eds del Norte y la  banca multilateral era inexistente. Mientras Estados Unidos se erig\u00eda como una potencia econ\u00f3mica,  con una industria monop\u00f3lica y un sector financiero fuerte y agresivo, Colombia no hab\u00eda iniciado su industrializaci\u00f3n y sus bancos eran apenas cajas prestamistas. Para ese momento la distancia del desarrollo econ\u00f3mico de los dos pa\u00edses era enorme, pero la penetraci\u00f3n norteamericana no determinaba nada en la econom\u00eda colombiana.<\/p>\n<p>Segunda etapa: la formaci\u00f3n del patio trasero, 1903-1945<\/p>\n<p>El big stick o gran garrote de Rossevelt, la dollar diplomacy o diplomacia del dolar de Taft, el new deal o nuevo trato de Wilson y el good neighbor o buen vecino del otro Roosevelt, Franklin Delano, constituyeron diferentes estrategias norteamericanas del siglo XX para convertir a Am\u00e9rica Latina en su patio trasero. Centroam\u00e9rica, el Caribe, Venezuela, Bolivia y Colombia  se convirtieron en zonas estrat\u00e9gicas de este proceso. Lo significativo de esta etapa radic\u00f3 en la elaboraci\u00f3n consciente y planificada de una zona de influencia en el concierto mundial en competencia con Inglaterra y Alemania, principalmente. <\/p>\n<p>Colombia sufri\u00f3 ejemplarmente tres de ellas, la del gran garrote con el robo de Panam\u00e1, la del nuevo trato con la danza de los millones y la del buen vecino con la modernizaci\u00f3n pol\u00edtica y la alianza durante la Segunda Guerra Mundial. Pero el gran garrote y la diplomacia del d\u00f3lar no dejaron de operar en todo el continente. El gran garrote, por ejemplo, cay\u00f3 sobre Cuba para instalar a Batista, sobre Rep\u00fablica Dominicana para montar a Trujillo, sobre Nicaragua para implantar a Somoza, sobre M\u00e9xico para invadirlo y amedrentarlo. El mismo Wilson, palad\u00edn de la paz y del nuevo trato, convertir\u00eda a Hait\u00ed en un protectorado e invadir\u00eda a M\u00e9xico dos veces entre 1914 y 1920.<\/p>\n<p>Lo que determin\u00f3 la pol\u00edtica de Estados Unidos para Am\u00e9rica Latina hasta la Segunda Guerra Mundial fue el Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, destinado a proteger los ciudadanos y los negocios estadounidenses en el Hemisferio. Con \u00e9l, una doctrina, cuyo car\u00e1rcter se orientaba a defender la independencia americana de las monarqu\u00edas feudales europeas, vino a ser la base de una Am\u00e9rica para los norteamericanos. <\/p>\n<p>Bajo esta perspectiva se desarrollaron las relaciones con Colombia. En 1914 se firm\u00f3 el tratado Urrutia-Thompson con el cual quedaba arreglado el asunto de Panam\u00e1. Su ratificaci\u00f3n tom\u00f3 siete a\u00f1os m\u00e1s en los Congresos de Estados Unidos y Colombia. En el pa\u00eds del Norte no se estaba de acuerdo con aceptar una f\u00f3rmula de excusas por el atentado de Panam\u00e1 y en el Sur a muchos parec\u00eda rid\u00edculo terminar el asunto con una frase protocolaria de \u201csincero pesar\u201d  y la aceptaci\u00f3n de una indemnizaci\u00f3n de veinticinco millones de d\u00f3lares a cambio del reconocimiento de Panam\u00e1 como naci\u00f3n independiente. A la comisi\u00f3n negociadora del tratado no le fue muy bien. El mismo a\u00f1o de la firma cay\u00f3 asesinado Rafael Uribe Uribe en las calles de Bogot\u00e1 y el pueblo de Barranquilla se levant\u00f3 contra el general V\u00e1zquez Cobo cuando intent\u00f3 desembarcar a su regreso de la negociaciones.<\/p>\n<p>Entre quienes firmaron el tratado tambi\u00e9n se contaba Marco Fidel Su\u00e1rez a quien Colombia le debe el haber dise\u00f1ado una pol\u00edtica internacional que dominar\u00eda todo el siglo, la del \u201crespice Polum\u201d, mirar hacia la potencia del Norte. No obstante haberse consumado el atropello m\u00e1s grande a la soberan\u00eda nacional en la historia del pa\u00eds, amplios sectores de la oligarqu\u00eda colombiana suspiraban por restablecer relaciones amistosas con Estados Unidos para ampliar sus negocios. Ya Reyes, desde el inicio de su mandato, se lo hab\u00eda propuesto, firmando dos tratados que toda la naci\u00f3n rechaz\u00f3 por considerarlos una verg\u00fcenza. Su embajador itinerante por Am\u00e9rica del Sur, el jefe del partido liberal Rafael Uribe Uribe, en compa\u00f1\u00eda de quien fuera m\u00e1s tarde candidato a la presidencia Guillermo Valencia, a s\u00f3lo tres a\u00f1os del robo de Panam\u00e1, se inclin\u00f3 sumiso ante la potencia estadounidense en la Conferencia Panamericana de R\u00edo de Janeiro en 1906, con aquella asombrosa declaraci\u00f3n sobre la conducta de los norteamericanos: \u201cLa delegaci\u00f3n norteamericana ha dado esta vez el inesperado espect\u00e1culo de hacerse amar irresistiblemente, aun de sus adversarios naturales.&#8221; <\/p>\n<p>\tResuelto el conflicto de Panam\u00e1 y ratificado el tratado por ambos Congresos, se inici\u00f3 en Colombia un proceso acelerado de incorporaci\u00f3n a la estrategia norteamericana de dominaci\u00f3n continental, dise\u00f1ada por Wilson con su pol\u00edtica de New Deal, tanto m\u00e1s cuanto se avizoraba el peligro del triunfo de la revoluci\u00f3n rusa.  Cuatro puntos se constituyeron en la palanca que convirti\u00f3 a Am\u00e9rica Latina en el patio trasero del pa\u00eds del Norte: 1) la modernizaci\u00f3n  de la infraestructura, del Estado y del sector financiero; 2) la conquista de las materias primas latinoamericanas, especialmente, petr\u00f3leo, cobre, esta\u00f1o y zinc; 3) la libertad de comercio para abrirle mercado a los productos estadounidenses; 4) la exportaci\u00f3n de capital mediante la inversi\u00f3n directa y el endeudamiento externo.  En esta forma, Estados Unidos se convirti\u00f3 en el gran \u201cmodernizador\u201d del continente a todo lo largo del siglo XX y gan\u00f3 la contienda a Inglaterra. <\/p>\n<p>En Colombia,  Estados Unidos impuls\u00f3 cinco modernizaciones en este siglo. La de la infraestructura en la d\u00e9cada del veinte acompa\u00f1ada por el primer gran endeudamiento externo ; la del sector financiero con la misi\u00f3n Kemmerer ; la del capitalismo de Estado de la \u201crevoluci\u00f3n en marcha\u201d de L\u00f3pez, de corte keynesiano, a lo Franklin D. Roosevelt ; la de los planes de desarrollo en las d\u00e9cadas del cincuenta y sesenta ;  y la de la \u201capertura econ\u00f3mica\u201d con la nueva constituci\u00f3n de 1991 . <\/p>\n<p>Por la moratoria de la deuda externa a que condujo la llamada \u201cprosperidad a debe\u201d de los a\u00f1os veinte, Colombia fue amenazada con la invasi\u00f3n. La misi\u00f3n Kemmerer, conformada por el gobierno norteamericano para muchos pa\u00edses subdesarrollados de Am\u00e9rica y Asia, inici\u00f3 al pa\u00eds en el manejo de los grandes capitales provenientes del endeudamiento.   L\u00f3pez prepar\u00f3 el Estado para las exigencias de este tipo de modernizaci\u00f3n mediante el intervencionismo de Estado para adecuarlo al endeudamiento y a la inversi\u00f3n directa del extranjero. <\/p>\n<p>As\u00ed fue dise\u00f1ada en Colombia una estrategia de modernizaci\u00f3n por endeudamiento externo y ajustada a la pol\u00edtica continental de los Estados Unidos. La diferencia esencial de esta dependencia con la de una imposici\u00f3n pol\u00edtico militar consiste en que los encargados de tomar las medidas de una dominaci\u00f3n indirecta son los dirigentes nacionales, asimiladas por ellos, interiorizadas por su propia concepci\u00f3n y practicada por convencimiento propio, pero en completa coincidencia con el pa\u00eds dominante que las ha impulsado expresamente en forma planificada. El resultado es que el pa\u00eds no ha salido del subdesarrollo, solamente ha avanzado lo suficiente como para que Estados Unidos pueda seguir utiliz\u00e1ndolo. <\/p>\n<p>Petr\u00f3leo, platino y oro constituyeron recursos naturales colombianos apetecidos por los estadounidenses desde finales del siglo pasado. A ellos se a\u00f1adi\u00f3 el banano con la historia de la United Fruit Company hasta la matanza de las bananeras. Desde las presiones de los norteamericanos para anular el contrato con el ingl\u00e9s Pearson sobre la exploraci\u00f3n de petr\u00f3leo, pasando por las maniobras de Marco Fidel Su\u00e1rez para entreg\u00e1rselo a la Texas, pasando por el episodio de la concesi\u00f3n De Mares, por la injerencia del Departamento de Comercio para elegir a Olaya Herrera con la Circular especial de 1928,  por una legislaci\u00f3n leonina que beneficiaba a las multinacionales en el gobierno de L\u00f3pez y mucho m\u00e1s, la historia del petr\u00f3leo en Colombia ejemplifica como ninguna otra el poder del capital, la obsecuencia de los dirigentes y la decisi\u00f3n arrolladora del imperialismo para conquistar los recursos naturales estrat\u00e9gicos y defenderlos.  Estados Unidos lo hab\u00eda demostrado con la invasi\u00f3n a M\u00e9xico para defender los cien millones de barriles anuales de producci\u00f3n y el pago de la deuda de quinientos millones de d\u00f3lares, cifras no despreciables para la \u00e9poca. <\/p>\n<p>Fue Franklin D. Roosevel quien imprimi\u00f3 el verdadero sello neocolonialista a la pol\u00edtica norteamericana. Rechaz\u00f3 el gran garrote, se opuso a la diplomacia del d\u00f3lar, critic\u00f3 el nuevo trato que hab\u00eda llevado a las invasiones de Hait\u00ed, M\u00e9xico, Nicaragua y Rep\u00fablica Dominicana, en una palabra, abandon\u00f3 esa mezcla del viejo colonialismo con la arrogancia del d\u00f3lar y se propuso abrir camino con la estrategia de promotor del progreso, de la innovaci\u00f3n econ\u00f3mica y de la pr\u00e1ctica del keinesianismo. En lugar de la amenaza militar o econ\u00f3mica instaur\u00f3 la t\u00e1ctica de la imperceptible fuerza del capital financiero. Cre\u00f3 el Consejo de Protecci\u00f3n de Tenedores de Bonos Extranjeros, el Banco de Exportaci\u00f3n e Importaci\u00f3n y obtuvo la Ley de Convenios Comerciales de 1934. A esta se le apunt\u00f3 L\u00f3pez Pumarejo con el Tratado de Comercio de 1935 que rebajaba y suprim\u00eda aranceles de importaci\u00f3n a miles de productos norteamericanos a cambio de que nos recibieran el caf\u00e9, los sombreros de paja, la hipecacuana y el b\u00e1lsamo de Tol\u00fa.  No obstante, con Roosevelt se cumpli\u00f3 ese principio de que el imperialismo tambi\u00e9n acude a los viejos m\u00e9todos colonialistas. A su gobierno se le atribuye el asesinato de Sandino en Nicaragua. <\/p>\n<p>Un hecho de proporciones globales oper\u00f3 un viraje hist\u00f3rico inesperado. El fascismo amenazaba apoderarse de toda la tierra y contaba en el pa\u00eds con un apoyo pol\u00edtico significativo. Los a\u00f1os treinta fueron testigo de un enfrentamiento ideol\u00f3gico que acercaba el partido conservador a Alemania y Espa\u00f1a, mientras el partido liberal se inclinaba por Estados Unidos. En la contienda mundial contra la agresi\u00f3n fascista se present\u00f3 la aguda competencia entre el imperialismo alem\u00e1n y el imperialismo estadounidense. Cada partido se alineaba con una dominaci\u00f3n diferente. Colombia se defini\u00f3 por una alianza estrat\u00e9gica de sobrevivencia con el pa\u00eds del Norte venciendo a las fuerzas conservadoras que defend\u00edan el mantenimiento de la neutralidad. <\/p>\n<p>Estados Unidos hab\u00eda preparado minuciosamente, durante cuarenta a\u00f1os, su patio trasero mediante invasiones, amenazas, empr\u00e9stitos, inversiones y una modernizaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Aunque durante la conflagraci\u00f3n mundial disminuy\u00f3 la dominaci\u00f3n al encontrarse ocupado en Europa, Asia y Africa combatiendo contra Alemania, Italia  y Jap\u00f3n, su victoria b\u00e9lica le permiti\u00f3 ganar la partida a las dem\u00e1s potencias y emerger como due\u00f1o absoluto de la situaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. Todo qued\u00f3 preparado para el gran asalto. Si Colombia se hab\u00eda salvado del fascismo con su alineamiento al lado de Estados Unidos, la victoria norteamericana la dejar\u00eda a merced de sus dict\u00e1menes. Para entonces, como efecto de la crisis del treinta en el pa\u00eds del Norte, de la moratoria de la deuda externa en Colombia de 1929 hasta 1938,  del esfuerzo total estadounidense en la guerra con el Eje, y a pesar de unos cuantos enclaves, la econom\u00eda nacional no estaba todav\u00eda amarrada indisolublemente a la de los gringos.<\/p>\n<p>Sin embargo, ning\u00fan presidente de esta primera mitad de siglo mostr\u00f3 independencia alguna frente al coloso del Norte ni mantuvo una posici\u00f3n consecuente con la defensa de la soberan\u00eda nacional. Reyes, fuera de negociar el canal y arrodillarse en la negociaci\u00f3n de los tratados consideraba que  a los norteamericanos  no hay  que &#8220;temerlos como conquistadores ni como expoliadores. Ellos han plantado el estandarte de la libertad y del progreso en Cuba, Puerto Rico y Filipinas: ellos son la humanidad selec\u00accionada.&#8221;  Carlos E. Restrepo se inclin\u00f3 ante Wilson en el caso de Panam\u00e1 y del contrato Pearson.  Su\u00e1rez los ten\u00eda como los salvadores de Am\u00e9rica y obr\u00f3 en concordancia en la negociaci\u00f3n del tratado Urrutia-Thompson.   Pedro Nel Ospina fue el pionero de la modernizaci\u00f3n por endeudamiento externo con Estados Unidos. Abad\u00eda M\u00e9ndez se llen\u00f3 de oprobio por su obsecuencia con la United Fruit Company. Olaya se convirti\u00f3 en agente de las compa\u00f1\u00edas petroleras durante sus tres per\u00edodos de embajador en Washington y en el candidato preferido del Departamento de Comercio a la presidencia de 1930 que en frase de la llamada Circular Especial elaborada por el agregado comercial de la embajada norteamericana \u201cfue lo que hizo posible la elecci\u00f3n del doctor Olaya con todos los esperados beneficios para los Estados Unidos\u201d . L\u00f3pez Pumarejo despu\u00e9s de haber sido el primer gerente del Banco Mercantil Americano y agente fideicomisario de los empr\u00e9stitos norteamericanos, firm\u00f3 un tratado de Comercio con Estados Unidos que agradecer\u00eda el embajador Dawson con estas palabras: \u201cno hay duda de que la pol\u00edtica comercial del gobierno colombiano tiende a ponerse de acuerdo con los prop\u00f3sitos b\u00e1sicos y los objetivos del programa de acuerdos comerciales de los Estados Unidos.\u201d  Santos bajo el pretexto de una alianza estrat\u00e9gica con Estados Unidos contra el fascismo, fue mucho m\u00e1s all\u00e1 hasta los negocios de la aviaci\u00f3n, el banano, el petr\u00f3leo y el endeudamiento.  <\/p>\n<p>Tercera etapa: se consolida la dominaci\u00f3n norteamericana: 1945-1980<\/p>\n<p>Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergi\u00f3 en lo pol\u00edtico y econ\u00f3mico como la potencia hegem\u00f3nica. Como tal, control\u00f3 la fundaci\u00f3n de la  Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, ONU, y estableci\u00f3 una serie de organizaciones continentales y subcontinentales, como la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos, OEA, para el manejo de su influencia en cada parte del mundo. Con su patio trasero perfectamente conformado, ninguna potencia europea tuvo c\u00f3mo disputarle su dominio sobre Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En este per\u00edodo surgi\u00f3 el movimiento de los No Alineados, y al iniciarse la campa\u00f1a sovi\u00e9tica por el control del mundo, dos superpotencias se disputaron el control orbital, Estados Unidos cedi\u00f3 terreno ante la expansi\u00f3n rusa y se dobleg\u00f3 en Nicaragua, Ir\u00e1n y Vietnam. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica control\u00f3 el sudeste asi\u00e1tico, se instal\u00f3 en el coraz\u00f3n de Africa e implant\u00f3 su influencia a noventa millas de la frontera estadounidense. La guerra fr\u00eda signific\u00f3 el sometimiento de hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n del planeta al ajedrez de los dos colosos.<\/p>\n<p>No fue dif\u00edcil para Estados Unidos controlar todo el sistema interamericano, cuyas condiciones se estructuraron en la Conferencia de Chapultepec en 1945. Las reuniones celebradas durante la guerra le hab\u00edan preparado el terreno pol\u00edtico y la masiva utilizaci\u00f3n de los recursos naturales estrat\u00e9gicos latinoamericanos como el zinc, el esta\u00f1o, el cobre y el petr\u00f3leo, le hab\u00edan dado la entrada definitiva. Pero, adem\u00e1s, la instalaci\u00f3n de bases militares durante la conflagraci\u00f3n mundial permiti\u00f3 al ej\u00e9rcito norteamericano estrechar relaciones con los ej\u00e9rcitos del Hemisferio. Aunque en toda la regi\u00f3n se hab\u00eda operado un importante crecimiento econ\u00f3mico en una situaci\u00f3n de relativa autonom\u00eda, esta alianza estrat\u00e9gica le dejar\u00eda expedito el camino. En Colombia, sin endeudamiento externo, se oper\u00f3 uno de los mayores crecimientos industriales de todo el siglo.<\/p>\n<p>Estados Unidos impuso su teor\u00eda de la seguridad continental contra el comunismo, convirti\u00f3 su oposici\u00f3n a la revoluci\u00f3n cubana en su principal estrategia regional, manipul\u00f3 la OEA a su antojo  y aparecieron dictaduras militares por doquier, se dise\u00f1aron t\u00e1cticas de contenci\u00f3n en todos los pa\u00edses: intervino militarmente en Guatemala para derrocar a Jacobo Arbenz, en Rep\u00fablica Dominicana para destituir a Juan Bosch y un poco m\u00e1s tarde en Granada para expulsar a los cubanos;  Allende fue derrocado y asesinado;  y, m\u00e1s tarde, tendr\u00eda las manos libres para imponer sus condiciones en la lucha contra el narcotr\u00e1fico hasta la invasi\u00f3n de Panam\u00e1 y el acogotamiento de Colombia, Per\u00fa y Bolivia. <\/p>\n<p>De esta nueva situaci\u00f3n resultaron cuatro estrategias norteamericanas orientadas a consolidar su control y  defenderlo: 1) un sistema de banca multinacional de exportaci\u00f3n de capital orientada a evitar los riesgos de las moratorias de la etapa anterior; 2)  planes de desarrollo con miras a amarrar  el endeudamiento externo de los pa\u00edses latinoamericanos; 3) la \u201cAlianza para el Progreso\u201d dirigida a resolver la amenaza de la revoluci\u00f3n cubana en el continente; y 4) la integraci\u00f3n latinoamericana en conjunto o en bloques subregionales para asegurar la inversi\u00f3n directa y ampliar el comercio.  <\/p>\n<p>En el fondo eran viejas f\u00f3rmulas en nueva envoltura. Continuaba y se profundizaba la modernizaci\u00f3n neocolonial. Se le pavimentaba el camino a la exportaci\u00f3n de capitales. Quedaba expedito la senda al hegemonismo comercial en el continente. Y se estableci\u00f3 un sistema de defensa continental contra el comunismo. Un factor nuevo, sin embargo, se a\u00f1ad\u00eda al proceso, el de que ya estaba listo el patio trasero en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>La realidad de una precaria industrializaci\u00f3n despu\u00e9s de medio siglo, que aprovechaba espacios abandonados o cedidos por Estados Unidos, y que posteriormente erigieron Osvaldo Sunkel y Ra\u00fal Prebish en la teor\u00eda de \u201cla sustituci\u00f3n de importaciones\u201d con el lenguaje dependista del deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio, fue r\u00e1pidamente utilizada por los norteamericanos como instrumento de inversi\u00f3n directa y endeudamiento externo. En Colombia, un conjunto de empresas nacionales que hab\u00edan florecido como producto de la involuci\u00f3n econ\u00f3mica producida por la Segunda Guerra Mundial, pasaron a manos de monopolios estadounidenses que inundaron el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Colombia fue escogido como pa\u00eds piloto para los planes de desarrollo auspiciados por el Banco Mundial en todo el orbe. As\u00ed lleg\u00f3 al pa\u00eds Lauchlin Currie, el economista canadiense que dirigi\u00f3 en 1950 esa primera misi\u00f3n y que, m\u00e1s tarde, ser\u00eda el autor de la Operaci\u00f3n Colombia y de la consolidaci\u00f3n del sector financiero con las UPAC. De ah\u00ed en adelante cada gobierno elabor\u00f3 un plan de desarrollo como instrumento y justificaci\u00f3n del endeudamiento externo y, mediante este, la forma m\u00e1s eficaz del control financiero.  En esta forma, despu\u00e9s de cincuenta a\u00f1os de la misi\u00f3n Kemmerer, en la d\u00e9cada del setenta, con sus mismas f\u00f3rmulas, Estados Unidos logr\u00f3 su prop\u00f3sito de conformar un sector de las finanzas adecuado a sus necesidades de canalizaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds atrasado como Colombia, los planes de desarrollo conformaron una estructura econ\u00f3mica que en nada han favorecido la superaci\u00f3n del atraso. En lugar de fortalecer la producci\u00f3n agr\u00edcola e industrial, han hecho crecer desproporcionadamente el sector financiero y el de servicios. En la d\u00e9cada del sesenta la distancia del PIB per c\u00e1pita con los cinco pa\u00edses m\u00e1s avanzados del mundo era de unos 500 d\u00f3lares y treinta a\u00f1os despu\u00e9s asciende a alrededor de 30.000 d\u00f3lares. Este desarrollo en el atraso permite al capital financiero internacional y a quien lo controle &#8211;en este caso Estados Unidos&#8211;, la posibilidad de lucrarse con el comercio, la deuda y el servicio de la deuda, am\u00e9n de las condiciones concomitantes que en cada caso se vayan imponiendo. Este es el verdadero dominio imperialista, tantas veces imperceptible, pero que se hace visible en los momentos m\u00e1s agudos de una crisis. <\/p>\n<p>Lo que determin\u00f3 la pol\u00edtica hemisf\u00e9rica de Estados Unidos por casi tres d\u00e9cadas, fue el desaf\u00edo de la revoluci\u00f3n cubana a su dominio. Como consecuencia, se impusieron en la regi\u00f3n una pol\u00edtica estadounidense de tres patas, agenciada por la OEA: la seguridad continental, la estabilidad de los gobiernos y la contenci\u00f3n de la revoluci\u00f3n cubana. Una vez m\u00e1s Colombia fue escogida como modelo de la nueva estrategia y se convirti\u00f3 en la ventana de la Alianza para el Progreso, propuesta del Presidente Kennedy para impedir el reto cubano a su patio trasero y ligada por la resoluci\u00f3n quinta de la Reuni\u00f3n de Punta del Este en 1962 a la necesidad de la cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica entre los Estados Americanos.<\/p>\n<p>Era una f\u00f3rmula que combinaba el endeudamiento externo con medidas sociales, reformas econ\u00f3micas y cambios pol\u00edticos. Respond\u00eda a esa permanente inquietud estadounidense de salirle al paso a la situaci\u00f3n social explosiva del Hemisferio. Una de ellas fue la reforma agraria dirigida a crear empresas comunitarias de campesinos sin modificar la estructura de la propiedad de la tierra. Inclusive la izquierda colombiana de ese entonces cay\u00f3 en la trampa de considerarla como un comienzo de redenci\u00f3n en lugar de una t\u00e1ctica de apaciguamiento.<\/p>\n<p>Colombia le garantiz\u00f3 al pa\u00eds del Norte la estabilidad que requer\u00eda para su exportaci\u00f3n de capital, primero con el golpe militar de Rojas Pinilla y, en seguida, con el Frente Nacional. Las condiciones fueron preparadas por los pactos y tratados militares, especialmente el de 1952.  As\u00ed los colombianos pasaron a ser en todas las conferencias americanas los principales defensores de los postulados defendidos  por Estados Unidos para el control del continente, de los cuales vale mencionar el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Rec\u00edproca.  Entre los actores de esta subyugaci\u00f3n pol\u00edtica sobresalieron Alberto Lleras Camargo, Gonzalo Restrepo Jaramillo y Eduardo Zuleta Angel.<\/p>\n<p> Despu\u00e9s del amotinamiento popular del 9 de abril, una buena parte de la injerencia estadounidense en el pa\u00eds se dirigi\u00f3 a moldear el movimiento sindical y a impedir la influencia de los comunistas. Lleras Restrepo le solicit\u00f3 ayuda al Departamento de Estado en 1950, en su calidad de director del Partido Liberal, para sanear de comunistas la CTC.  En 1953 el delegado de la CIO, un Sr. Shwarz, entr\u00f3 en arreglos con los l\u00edderes liberales de la CTC. En 1957, 1959 y 1960 la embajada norteamericana intervino directamente para detener las huelgas en la planta metal\u00fargica de Bogot\u00e1 de Sears Roebuck, en la Frontino Gold Company y en la Tropical Oil Company de Barrancabermeja.  Esta fue la t\u00f3nica durante todo el per\u00edodo. Uno de los principales resultados de esta pol\u00edtica de mantener el control sobre el movimiento sindical lo constituy\u00f3 la fundaci\u00f3n del Instituto Americano para el Desarrollo de los Sindicatos Libres, el cual infiltrar\u00eda y financiar\u00eda la UTC y la CTC durante toda esta etapa. Las dos centrales establecieron estrechos lazos con la CIOSL y con la AFL-CIO bajo los auspicios norteamericanos. <\/p>\n<p>Los planes de integraci\u00f3n latinoamericana, ll\u00e1mense ALALC, Pacto Andino, Mercosur o cualquier otro, fueron inspirados, impulsados y patrocinados por Estados Unidos con un inter\u00e9s espec\u00edfico de largo alcance. As\u00ed fue en Punta del Este, en Cartagena, en Centroam\u00e9rica, en M\u00e9xico, cuya propuesta inicial provino del embajador plenipotenciario de Nixon, Nelson Rockefeller con su informe sobre Am\u00e9rica Latina intitulado Calidad de vida en las Am\u00e9ricas. Es indudable que una pol\u00edtica de esta naturaleza no habr\u00eda sido acogida en el Hemisferio si no implicara elementos favorables a los pa\u00edses signatarios como el aumento del intercambio entre ellos, pero a donde ha apuntado Estados Unidos desde el siglo pasado ha sido a la ampliaci\u00f3n de una zona de libre mercado que le permita controlar con sus productos, su capital y sus cr\u00e9ditos, el comercio latinoamericano, basado en expansi\u00f3n de las grandes multinacionales con asiento en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero el principal instrumento de dominaci\u00f3n indirecta ha sido la banca estadounidense, las agencias internacionales controladas por el pa\u00eds del Norte y la banca multilateral, coordinada por \u00e9l. Hasta ahora ni una sola intervenci\u00f3n del Fondo Monetario Internacional ha dejado de favorecer los intereses de Estados Unidos. Este proceso qued\u00f3  al descubierto sin duda alguna con la crisis de la deuda externa  en la d\u00e9cada del ochenta, cuando brill\u00f3 la \u00edntima conexi\u00f3n de Estados Unidos con la banca multilateral y la banca comercial. Las transitorias contradicciones del FMI o del Banco Mundial con algunos gobiernos como el de Lleras Restrepo o Belisario Betancur, no significaron el establecimiento de una pol\u00edtica de autonom\u00eda o de dignidad nacional a favor de un desarrollo econ\u00f3mico soberano. El FMI, el Banco Mundial, el BID, la AID hicieron exigencias en la educaci\u00f3n, en la pol\u00edtica laboral, en la pol\u00edtica fiscal, en la pol\u00edtica tributaria, en la pol\u00edtica social, en todos los terrenos de la vida nacional y fueron acogidas sin excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>La estrategia de modernizaci\u00f3n imperialista, dise\u00f1ada por los norteamericanos para controlar a Colombia, dio sus frutos con creces durante la d\u00e9cada del setenta. Hab\u00eda pasado casi medio siglo. La \u201cdanza de los millones\u201d y  la \u201cprosperidad a debe\u201d; la misi\u00f3n Kemmerer para la adecuaci\u00f3n del sector financiero; las reformas pol\u00edticas del 36, del 45 y del 68; la sustituci\u00f3n de importaciones de la CEPAL; la masiva inversi\u00f3n directa; el desarrollo por endeudamiento externo; las reformas educativas; las reformas laborales y de empleo. En esta forma, Estados Unidos  logr\u00f3 un control hegem\u00f3nico sobre la econom\u00eda colombiana.<\/p>\n<p>En medio de transitorias contradicciones pol\u00edticas, los presidentes de Colombia de esta etapa siguieron la tradici\u00f3n de Reyes y Su\u00e1rez. Rojas Pinilla sirvi\u00f3 la estrategia militar de Estados Unidos de contenci\u00f3n del comunismo. Lleras Camargo se convirti\u00f3 en un prohombre de los gringos, alabado, protegido, condecorado y  exaltado por ellos.  Valencia sigui\u00f3 al pi\u00e9 de la letra los dict\u00e1menes de la Alianza para el Progreso. Lleras Restrepo se comprometi\u00f3 con una reforma constitucional de capitalismo de Estado y con una reforma laboral adecuadas a los intereses estadounidenses.  Pastrana impuls\u00f3 y defendi\u00f3 la reforma educativa imperialista y la adecuaci\u00f3n definitiva del sistema financiero. <\/p>\n<p>Pero el agudizamiento de la \u201cguerra fr\u00eda\u201d trajo consigo el desaf\u00edo sovi\u00e9tico en el patio trasero de los Estados Unidos y le permiti\u00f3 a la nueva potencia imperialista colocar a Colombia en su mira. No obstante una serie de escaramuzas de confrontaci\u00f3n entre las dos superpotencias despu\u00e9s de 1956, la situaci\u00f3n mundial no se coloc\u00f3 a favor de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hasta 1975. El triunfo de Vietnam sobre Estados Unidos, el control sovi\u00e9tico en Angola con tropas cubanas mercenarias, la victoria sandinista en Nicaragua, el poder\u00edo militar de la potencia del Este, le dieron ventaja pol\u00edtica a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y amenazaron  la preponderancia norteamericana. <\/p>\n<p>Por primera vez se oper\u00f3 una coincidencia entre los sovi\u00e9ticos y los cubanos en una t\u00e1ctica expansionista sobre Am\u00e9rica Latina, reafirmada por el fracaso de Allende en Chile, la de  la utilizaci\u00f3n del guerrillerismo foquista que hab\u00eda  popularizado el intelectual franc\u00e9s Regis Debray en su libro Revoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n. Todos los movimientos guerrilleros colombianos adoptaron la t\u00e1ctica guevarista y absolvieron a los sovi\u00e9ticos de todas sus fechor\u00edas expansionistas. Sin distingos, apoyaron la invasi\u00f3n de los nuevos zares a Afganist\u00e1n, en igual forma como hab\u00edan transigido con el intervencionismo sovi\u00e9tico en Cuba, Libia, Egipto, Siria, Vietnam, Laos, Angola, Yemen del Sur, Nicaragua  y tantos otros m\u00e1s.  <\/p>\n<p>El hecho de que se hubiera desmoronado la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica unos a\u00f1os despu\u00e9s, no es raz\u00f3n para negar el cambio radical de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en Am\u00e9rica Latina y en Colombia, en la que Estados Unidos perdi\u00f3 moment\u00e1neamente la iniciativa pol\u00edtica, aunque mantuvo y afianz\u00f3 su dominio econ\u00f3mico. Mientras m\u00e1s en peligro estuvo su predominio pol\u00edtico m\u00e1s trat\u00f3 de apretar su control econ\u00f3mico. Ning\u00fan otro gobierno expres\u00f3 esta contradicci\u00f3n tan perfectamente como el de Belisario Betancur con sus propuestas de \u201cpaz\u201d, con su pol\u00edtica internacional, especialmente en Centroam\u00e9rica, y con una especie de jerga \u201csocalistoide\u201d con que logr\u00f3 embaucar a toda la izquierda prosovi\u00e9tica colombiana, a pesar de proseguir la l\u00ednea econ\u00f3mica del imperialismo norteamericano.<\/p>\n<p>Cuarta etapa: la crisis de la deuda y la recolonizaci\u00f3n: de 1980 hasta el presente <\/p>\n<p>Ning\u00fan otro factor ha amarrado tanto el Hemisferio a la dominaci\u00f3n norteamericana como la crisis de la deuda externa. Tres elementos contribuyeron a afianzarla. Primero, la crisis econ\u00f3mica de Estados Unidos. Segundo, el gigantesco endeudamiento latinoamericano. Tercero, el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Por el primero, el pa\u00eds del Norte busc\u00f3 desesperadamente reconquistar su patio trasero amenazado por la ofensiva pol\u00edtica sovi\u00e9tica y ponerlo al servicio de su econom\u00eda. Por el segundo, se le present\u00f3 la oportunidad de poner contra la pared en todo terreno a Am\u00e9rica Latina para que respondiera por esas sumas ingentes de capital. Por el tercero, desapareci\u00f3 el desaf\u00edo pol\u00edtico y recuper\u00f3 su hegemon\u00eda mundial, lo que le ha permitido competir ventajosamente con Europa y Jap\u00f3n en el plano econ\u00f3mico. <\/p>\n<p>Un d\u00e9ficit fiscal enorme, una balanza comercial cada vez m\u00e1s deficitaria, una disminuci\u00f3n peligrosa de su productividad, un inmenso gasto militar para contrarrestar el poder\u00edo sovi\u00e9tico, la debilidad del d\u00f3lar ante el embate del marco y el yen, la falta de competitividad de sus productos en el mercado mundial y otros factores, manifestaban expresaban la crisis de la econom\u00eda estadounidense a principios de la d\u00e9cada del ochenta. <\/p>\n<p>Al mismo tiempo reventaba la crisis latinoamericana de la deuda con la moratoria declarada por M\u00e9xico, incapaz de pagarla. Para 1982 el endeudamiento de Am\u00e9rica Latina representaba el 50% de su producto interno bruto y hab\u00eda aumentado en la d\u00e9cada un 600%, mientras la amortizaci\u00f3n de intereses y capital se hab\u00eda incrementado en un 1.000%, alcanzando la suma de 500.000 millones de d\u00f3lares, es decir, m\u00e1s de 1.000 d\u00f3lares por habitante al a\u00f1o con lo que superaba el ingreso per capita de la regi\u00f3n. A Ar\u00acgentina, el servicio de una deuda de casi cincuenta mil millones de d\u00f3lares para 1983 le representaba un 154% de sus ex\u00acportaciones; a Brasil un  117% para una suma total de ciento siete mil mi\u00acllones; a M\u00e9xico un 126% para ciento diez mil mi\u00acllones; a Colombia el 95% para una deuda de quince mil millones de d\u00f3lares. Se trataba de un peso insoportable. Por primera vez en el siglo XX Am\u00e9rica Latina se hab\u00eda convertido en una regi\u00f3n exportadora neta de capital por gracia del servicio y de la amortizaci\u00f3n de la deuda. Para mediados de la d\u00e9cada del ochenta se calculaba que la transferencia de capital a los pa\u00edses desarrollados, como producto de esta situaci\u00f3n,  representaba un 3% del PIB, o sea, una descapitalizaci\u00f3n de 50.000 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o.<\/p>\n<p>Ambos factores, la crisis de la econom\u00eda estadounidense y la crisis de la deuda externa, se conjugaron para producir una ofensiva sin precedentes sobre Am\u00e9rica Latina. Es lo que Francisco Mosquera denomin\u00f3 la recolonizaci\u00f3n. Si la crisis de los cohetes en Cuba  coloc\u00f3 al mundo al borde de una guerra at\u00f3mica, la crisis de la deuda hab\u00eda puesto a temblar el sis\u00actema financiero internacional. S\u00f3lo las obligaciones financieras internacionales de Brasil, M\u00e9xico y Venezuela representaban cada una entre el 150% y el 245% del capital suscrito de los cinco bancos m\u00e1s importantes de los Estados Unidos, mientras las de los pa\u00edses latinoamericanos entre un 70% y un 180% de los cuatro bancos principales de Gran Bre\u00acta\u00f1a.  Es decir, que para la banca comercial, una moratoria como la de M\u00e9xico o Brasil, significaba la posibilidad de una bancarrota. <\/p>\n<p>Jam\u00e1s hab\u00eda quedado Am\u00e9rica Latina tan inerme en el panorama internacional como a consecuencia de la crisis de la deuda externa; nunca se hab\u00eda encontrado la soberan\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n tan al vaiv\u00e9n del sistema financiero internacional; pocas veces la diplomacia del d\u00f3lar, en esta ocasi\u00f3n manejada por el Fondo Mone\u00actario Internacional y el Banco Mundial, hab\u00eda tenido tanta injeren\u00accia en los asuntos internos de los pa\u00edses latinoamericanos.<\/p>\n<p>Por primera vez qued\u00f3 plenamente al descubierto el poder norteamericano sobre la banca multilateral y comercial. Estados Unidos respondi\u00f3 con el plan Baker, primero, y con el Brady, despu\u00e9s. Toda soluci\u00f3n posible formulada en reuniones internacionales, asambleas t\u00e9cnicas, parlamentos regionales o instituciones financieras, incluy\u00f3 invariablemente la exigencia de un plan de ajuste de las econom\u00edas deudoras y de una vigilancia por parte de los dos organismos superiores de las finanzas interna\u00accionales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. <\/p>\n<p>Si en\u00actre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la crisis de la deuda, los dos organismos hab\u00edan impuesto onerosas y permanentes condiciones a los pa\u00edses subdesarrollados, unas veces mediante  cartas de intenci\u00f3n, otras reteniendo los desembolsos correspondientes a los cr\u00e9ditos o bloqueando la negociaci\u00f3n de los pr\u00e9sta\u00acmos, se destap\u00f3 esa ligaz\u00f3n \u00edntima entre la banca comercial, la banca multilateral, los organismos internacionales de cr\u00e9dito y Estados Unidos, que literalmente sitiaron a Am\u00e9rica Latina. No puede extra\u00f1ar que el informe del Banco Mundial de 1991 se\u00f1ala una meta de crecimiento del 4.5%  a los pa\u00edses subdesarrollados de Am\u00e9rica Latina supeditada a que en los pa\u00edses desarrollados no crezca el d\u00e9ficit fiscal, no suban los intereses y mejoren las condiciones internacionales del comercio libre, condicionando de este modo el avance econ\u00f3mico a la internacionalizaci\u00f3n,<\/p>\n<p>En Colombia la negociaci\u00f3n de los cuatro famosos cr\u00e9ditos de la d\u00e9cada, el Jumbo, el Challenger, el Concorde y el H\u00e9rcules, en medio de la crisis latinoamericana, ilustraron a la perfecci\u00f3n el dominio ejercido por Estados Unidos en la econom\u00eda mundial, especialmente, en los organismos internacionales de cr\u00e9dito.  En estas condiciones, Virgilio Barco, con su ministro de Hacienda C\u00e9sar Gaviria, inici\u00f3  el proceso de la \u201capertura econ\u00f3mica\u201d como condici\u00f3n para el desembolso del cr\u00e9dito Challenger. <\/p>\n<p>Lenta pero seguramente Estados Unidos dise\u00f1\u00f3 una t\u00e1ctica para afrontar la nueva situaci\u00f3n, la propia y la del Hemisferio. Las circunstancias mundiales vendr\u00edan a completar el panorama con el arribo de Gorbachov al poder en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el derrumbamiento de su imperio en s\u00f3lo cinco a\u00f1os. George Bush propuso un Nuevo Orden Mundial basado en el libre mercado y la empresa privada. As\u00ed mismo, lanz\u00f3 la Iniciativa para las Am\u00e9ricas dirigida a convertir el Hemisferio en un solo mercado sin fronteras, para los capitales y para las mercanc\u00edas. Am\u00e9rica Latina entera recibi\u00f3 alborozada las dos propuestas y el sistema interamericano en reuni\u00f3n tras reuni\u00f3n acept\u00f3 y adopt\u00f3 las propuestas de Bush. Se repet\u00eda la historia de todo el siglo XX. Pero ahora Estados Unidos ten\u00eda en sus manos todas las riendas de la situaci\u00f3n y no las iba a soltar. <\/p>\n<p>El asedio de Estados Unidos en conjunci\u00f3n con el sistema financiero internacional sobre los pa\u00edses deudores fue tomando la forma pol\u00edtica y econ\u00f3mica m\u00e1s apropiada a los intereses de los prestamistas. Como en ocasiones anteriores, las f\u00f3rmulas econ\u00f3micas han requerido de cam\u00acbios pol\u00edticos y viceversa. Para enfrentar la crisis de la deuda las constantes fueron una estrategia econ\u00f3mica neoliberal, reformas constitucionales para adecuar la pol\u00edtica al nuevo paradigma, la elecci\u00f3n como jefes de estado de personajes aparecidos repentinamente a la escena pol\u00edtica f\u00e1ciles de manipular y la proliferaci\u00f3n de grupos regionales y subregionales orientados al libre comercio. En los pa\u00edses m\u00e1s endeudados, como M\u00e9xico, Argentina y Chile, fue donde se inici\u00f3 el experimento.  Pero la concreci\u00f3n de toda esta f\u00f3rmula de sometimiento tom\u00f3 en Colombia el nombre de \u201capertura econ\u00f3mica\u201d, \u201capertura educativa\u201d, \u201csalto social\u201d para eliminar las fronteras y apaciguar la miseria resultante.<\/p>\n<p>Eliminaci\u00f3n de aranceles para dar libre paso a los productos estadounidenses, venta -privatizaci\u00f3n- de los bienes del Estado para responder por la deuda, reformas laborales para abaratar la mano de obra y mejorar lo que L\u00f3pez Michelsen llam\u00f3 \u201cla ventaja comparativa\u201d de nuestro pa\u00eds, desmonte del control de cambios con miras a dolarizar la econom\u00eda, reformas constitucionales para adecuar el sistema jur\u00eddico a la nueva realidad, reforma tributaria concomitante, en fin, como lo llam\u00f3 el art\u00edfice colombiano de toda esta parafernalia, C\u00e9sar Gaviria, un \u201crevolc\u00f3n\u201d, constituyeron la materializaci\u00f3n de la p\u00f3cima.<\/p>\n<p>Durante todo este siglo el factor ideol\u00f3gico ha representado un elemento determinante de la dominaci\u00f3n imperialista. En ocasiones el keinesianismo o la sustituci\u00f3n de importaciones o el deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio o las ventajas comparativas de la mano de obra barata o los planes de desarrollo o la integraci\u00f3n regional, para cada momento los economistas criollos y los jefes de Estado han contado con la justificaci\u00f3n te\u00f3rica para plegarse a los dict\u00e1menes del amo del Norte. Pero en ning\u00fan momento antes el pa\u00eds hab\u00eda sufrido una invasi\u00f3n ideol\u00f3gica de las proporciones de la internacionalizaci\u00f3n, de la globalizaci\u00f3n, del descr\u00e9dito de la soberan\u00eda nacional, del montaje de la antipol\u00edtica, del car\u00e1cter m\u00edtico de una nueva Constituci\u00f3n, del relativismo de las normas vigentes. Es el economismo propagado por la escuela de Harvard que se ha propuesto indoctrinar los dirigentes de toda Am\u00e9rica Latina para facilitar el anexionismo econ\u00f3mico. En Am\u00e9rica Latina a estos paladines de la avalancha ideol\u00f3gica se les denomina los \u201ctecno-yupis\u201d y en Colombia \u201cla panda de los Andes\u201d, por haberse graduado la mayor\u00eda en la Universidad de los Andes.  <\/p>\n<p>Todo el andamiaje se ha montado sobre las dos premisas fundamentales de la doctrina neoliberal, a saber, que la econom\u00eda se regula y se equilibra espont\u00e1neamente por las fuerzas del mercado y que la competencia libre por iniciativa privada  sin intervenci\u00f3n del estado regula el intercambio y, en este caso, principalmente el comercio internacional. No importa que estos pa\u00edses no produzcan, si pueden comprar lo que necesitan m\u00e1s barato en el extranjero, es la pr\u00e9dica. De ah\u00ed ha resultado lo que la revista Time en abril de 1991 llam\u00f3 \u201cla venta en realizaci\u00f3n\u201d de toda Am\u00e9rica Latina a las multinacionales con la subasta de las empresas estatales para pagar deuda externa y emprender \u201cobras sociales\u201d. La misma publicaci\u00f3n advert\u00eda: \u201cque no les pase lo que al individuo que vende su casa para comprar autom\u00f3vil y, cuando el autom\u00f3vil se acaba, ya no hay de donde sacar para comprar uno nuevo\u201d. As\u00ed se entiende la ofensiva ideol\u00f3gica contra la soberan\u00eda de la naci\u00f3n, a la cual se le atribuye que obstaculiza la internacionalizaci\u00f3n, impide el mercado libre, fomenta la ineficiencia y recarga los costos.  <\/p>\n<p>La arremetida estadounidense para recuperar su patio trasero en el terreno pol\u00edtico contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y en el terreno econ\u00f3mico contra sus competidores europeos y japon\u00e9s, ha dado frutos con creces. El peligro sovi\u00e9tico se esfum\u00f3. Y Estados Unidos ha pasado al primer lugar una vez m\u00e1s, por encima de Alemania y Jap\u00f3n en los \u00edndices de productividad, en empleo, en la recuperaci\u00f3n del ingreso por habitante y, sobre todo, en la participaci\u00f3n de las exportaciones mundiales manufactureras.  Ello se debe a la superexplotaci\u00f3n de sus trabajadores y a la agresiva pol\u00edtica imperialista en el mundo, especialmente, en Am\u00e9rica Latina. En esta forma logr\u00f3, despu\u00e9s de m\u00e1s de un siglo, consolidar su patio trasero y avanzar en sus m\u00e1s anhelados objetivos: una zona de libre comercio, el flujo libre de inversi\u00f3n de capitales y un control pol\u00edtico como su garant\u00eda. <\/p>\n<p>En estas circunstancias lleg\u00f3 Colombia a mediados de la d\u00e9cada del 90, embarcada en el mismo proceso de toda Am\u00e9rica Latina, no obstante no haber alcanzado su econom\u00eda las proporciones de la crisis mexicana o argentina. Pero cada una de las determinaciones estrat\u00e9gicas econ\u00f3micas y pol\u00edticas tomadas a lo largo de este siglo, especialmente, las de la \u00faltima d\u00e9cada, la hab\u00edan amarrado indefectiblemente a los dict\u00e1menes de Estados Unidos. Result\u00f3 muy f\u00e1cil para el gobierno norteamericano imponerle a Barco, Gaviria y Samper la guerra contra el narcotr\u00e1fico y dictarle las medidas que deb\u00edan tomar en la pol\u00edtica antinarc\u00f3ticos. Una vez m\u00e1s en esta historia, los norteamericanos han convertido la lucha contra el narcotr\u00e1fico en el pa\u00eds en un asunto de su seguridad nacional. Sobre esa base, invadieron en este per\u00edodo a Somalia, Panam\u00e1 y Hait\u00ed e hicieron la Guerra del Golfo. Con todas las riendas en sus manos, el imperialismo norteamericano como nunca antes en la historia de Colombia, impondr\u00e1 las condiciones, apretar\u00e1 las clavijas, exigir\u00e1 reformas, cambiar\u00e1 los mandatarios, se rodear\u00e1 de lacayos, acudir\u00e1 a toda clase de justificaciones. Igual que en Panam\u00e1 para secuestrar a Noriega, no tendr\u00e1 escr\u00fapulos en acudir a una invasi\u00f3n. <\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>La dominaci\u00f3n imperialista en este siglo, como el colonialismo en los siglos pasados, no solamente norteamericana, sino tambi\u00e9n europea, no es una ficci\u00f3n o una novela producto de mentes calenturientas. En el caso de Colombia ha obedecido a una estrategia trazada ex profeso por Estados Unidos a todo lo largo del siglo XX, cuyo \u00e9xito, a pesar de los contratiempos moment\u00e1neos, ha sido completo. Si hay un elemento que no haya permitido el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds es el de la opresi\u00f3n extranjera, el del endeudamiento externo, el de una pol\u00edtica trazada para resolverle los problemas al imperio, no para definir un futuro aut\u00f3nomo. Por convicci\u00f3n ideol\u00f3gica, por intereses propios, por sumisi\u00f3n de lacayos, los gobernantes colombianos, sin excepci\u00f3n en este siglo, se han puesto de acuerdo con los intereses norteamericanos en contra de los nacionales. Esta ha sido la tragedia nacional que llega al final del siglo en la peor crisis pol\u00edtica de los \u00faltimos cien a\u00f1os. <\/p>\n<p>Desde la p\u00e9rdida de Panam\u00e1 el pueblo colombiano ha dado permanentes manifestaciones de defensa de la soberan\u00eda nacional, en protestas callejeras, en revueltas nacionales, en paros contra las medidas antinacionales, en huelgas de los sindicatos, en marchas campesinas, en luchas por la tierra,  en organizaciones pol\u00edticas de oposici\u00f3n, en el movimiento estudiantil, en la conformaci\u00f3n de movimientos antiimperialistas. Es necesario persistir en la conformaci\u00f3n del m\u00e1s amplio frente en defensa de la soberan\u00eda nacional, como una tarea hist\u00f3rica y patriota, hoy como nunca cuando el dominio norteamericano es visible a\u00fan para los m\u00e1s esc\u00e9pticos. <\/p>\n<p>Agosto de 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde finales del siglo XIX comenz\u00f3 a aparecer una inmensa literatura sobre el surgimiento de un nuevo fen\u00f3meno en el concierto mundial, toda la cual coincidi\u00f3 en denominarlo imperialismo. 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