{"id":2991,"date":"2009-04-16T17:57:32","date_gmt":"2009-04-16T17:57:32","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/capitulo-tercero-los-partidos-liberal-y-conservador-en-el-siglo-xx\/"},"modified":"2022-06-28T15:57:48","modified_gmt":"2022-06-28T15:57:48","slug":"capitulo-tercero-los-partidos-liberal-y-conservador-en-el-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/capitulo-tercero-los-partidos-liberal-y-conservador-en-el-siglo-xx\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo Tercero. Los partidos liberal y conservador en el siglo XX"},"content":{"rendered":"<p> El establecimiento del Frente Nacional entre los dos partidos tradicionales colombianos, despu\u00e9s de que se enfrentaron en guerras civiles durante el siglo XIX y de que fue precedido inmediatamente por una d\u00e9cada de lucha intensa entre los dos, ha desatado las m\u00e1s dis\u00edmiles interpretaciones. Tres puntos centrales pueden llevarnos a clasificar estas interpretaciones. Primero, es el punto de que se concibe a los partidos liberal y conservador como partidos pluriclasistas, de lo cual podr\u00eda deducirse que el Frente Nacional es una expresi\u00f3n m\u00e1s de la interconexi\u00f3n de intereses de dos partidos compuestos por las mismas clases. Tirado Mej\u00eda, por ejemplo, dice que: &#8220;los partidos liberal y conservador son pluriclasistas por su composici\u00f3n pero en ellos la representaci\u00f3n de diferentes clases, o fracciones de clase, implica la imposici\u00f3n de los intereses de la clase dominante&#8221; (1). No solamente se\u00f1ala este car\u00e1cter de pluriclasistas, sino que atribuye al pluriclasismo la explicaci\u00f3n del bipartidismo, las coaliciones de diferente tipo tanto en el siglo pasado como en el presente, las divisiones internas de los partidos y la pol\u00edtica partidista general en los dos siglos. Por eso, Tirado puede concebir que la alianza contra Melo en el siglo pasado es ya un anuncio del Frente Nacional cien anos despu\u00e9s. Es algo as\u00ed como si fuera el anuncio b\u00edblico del Mes\u00edas en los profetas del Antiguo Testamento. El segundo punto se refiere a la concepci\u00f3n de los partidos liberal y conservador como dos agrupaciones amorfas, sin una ideolog\u00eda cohesionante, sin una organizaci\u00f3n estructuradora, sin mayores diferencias respecto de la sociedad, la econom\u00eda o la pol\u00edtica. Seg\u00fan esto el Frente Nacional no ser\u00eda sino el acuerdo de los dirigentes que dictan sus orientaciones y se\u00f1alan el camino en cada momento concreto. Pangloss dice en este sentido que &#8220;en el partido liberal colombiano profesan personas de opiniones muy distintas, desde socialistas abiertos hasta tradicionalistas disfrazados. En el conservador se encuentran fascistas declarados y republicanos de la m\u00e1s rancia estirpe. Son coaliciones&#8230;&#8221; (2). En el mismo sentido se expresa Dar\u00edo Echand\u00eda ante la pregunta de un reportero que le inquir\u00eda si el partido liberal se ha venido conservatizando: &#8220;Son maneras de hablar. \u00bfPor qu\u00e9 los conservadores van a ser menos ineptos para hacer pol\u00edtica social que los liberales? No. Hay conservadores que parecen socialistas. Entre otros, con todo respeto la Iglesia Cat\u00f3lica que no es liberal sino socialista&#8230; En cambio los burgueses liberales odian las reformas sociales, odian la memoria del viejo L\u00f3pez y se dicen liberales&#8221; (3). Y el tercer punto consiste en la idea de que los partidos liberal y conservador han dejado de representar diferentes clases sociales en pugna y que, por el contrario, el Frente Nacional es el resultado de la unificaci\u00f3n de la clase dominante, o sea, de la formaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la burgues\u00eda colombiana como \u00fanica clase gobernante (4). Esta posici\u00f3n ha hecho carrera en muchos sectores intelectuales, para los que la clase de los terratenientes desapareci\u00f3 del pa\u00eds o nunca existi\u00f3.<\/p>\n<p>    Estas tres interpretaciones de los partidos tradicionales colombianos son, a la vez, tres interpretaciones del Frente Nacional. Coinciden en abstraer el proceso hist\u00f3rico colombiano del proceso general de la transformaci\u00f3n que ha sufrido el capitalismo y de su influencia en la lucha de los partidos. En esencia, seg\u00fan estas interpretaciones, los partidos, su composici\u00f3n, su ideolog\u00eda y su comportamiento no han sufrido transformaciones esenciales del siglo pasado a la \u00e9poca contempor\u00e1nea. Pero, adem\u00e1s, el an\u00e1lisis del Frente Nacional no se aparta, substancialmente , de la justificaci\u00f3n que han ofrecido los mismos partidos que pactaron esta etapa de nuestra historia. En esto, las tres interpretaciones no solamente est\u00e1n de acuerdo, sino que se complementan. Es indudable que lo que desquicia, en el fondo, estas interpretaciones, es el hecho de que se haya formado un Frente por dos partidos que estuvieron enfrentados, o que aparentaron enfrentarse, durante siglo y medio, pero que en un momento dado resuelven hacer un gobierno compartido, como si se tratara de un partido \u00fanico de gobierno. Resulta, pues, insoslayable el abordar una interpretaci\u00f3n no solamente del car\u00e1cter del Frente Nacional, sino de los sectores que lo componen y del proceso que condujo a su establecimiento.<\/p>\n<p>1. Car\u00e1cter de clase de los partidos pol\u00edticos colombianos<\/p>\n<p>    Los partidos pol\u00edticos surgen en la historia del mundo como producto de la revoluci\u00f3n mundial democr\u00e1tico-burguesa, al abrirse paso la lucha por el poder pol\u00edtico entre las diferentes clases sociales, una vez que se hubo superado la concepci\u00f3n feudal de que la autoridad proven\u00eda de Dios y que, por tanto, correspond\u00eda por herencia a sus representantes directos o indirectos. En Colombia, los partidos pol\u00edticos son tambi\u00e9n el resultado de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa en el pa\u00eds, representada por la revoluci\u00f3n de independencia y por la lucha que libraron las clases sociales en conflicto durante el siglo XIX frente a los objetivos econ\u00f3micos y pol\u00edticos de la revoluci\u00f3n. Ni los escritores liberales y conservadores del siglo pasado ni los escritores de la &#8220;nueva historia&#8221; parecen estar en desacuerdo con esta proposici\u00f3n general, no importa que la interpretaci\u00f3n sobre el origen de la divisi\u00f3n en dos colectividades se aparte substancialmente o coincida en muchas ocasiones. Pero el problema central que nos ocupa radica en dilucidar si los partidos son pluriclasistas y si, por tanto, su ideolog\u00eda y su pr\u00e1ctica corresponden a intereses de clase contrapuestos o no. A pesar de que Tirado Mej\u00eda utiliza una f\u00f3rmula un tanto ambigua para abordar el problema en el art\u00edculo antes citado, sin embargo lo que queda claro de su posici\u00f3n, es que para \u00e9l los partidos son pluriclasistas. Cuando habla del liberalismo, reafirma su posici\u00f3n inicial y dice: &#8220;El esquema explicativo del liberalismo como sin\u00f3nimo de burgues\u00eda progresista, aparte de que olvida la composici\u00f3n pluriclasista de esta agrupaci\u00f3n ha permitido a este partido jugar el papel de catalizador de los movimientos populares&#8230;&#8221; (5). Lo que lleva a Tirado Mej\u00eda a tal confusi\u00f3n permanente es la tendencia, primero, a mirar los partidos pol\u00edticos colombianos con esa visi\u00f3n lineal que ya hemos criticado, partiendo de la \u00e9poca contempor\u00e1nea para aplicarle los mismos criterios de an\u00e1lisis a los fen\u00f3menos de hace siglo y medio que a los de &#8221; hoy y, segundo, en perderse entre la mara\u00f1a de fen\u00f3menos aparentes y menos importantes sin distinguir las contradicciones principales de las secundarias.<\/p>\n<p>    Lo que define el car\u00e1cter de clase de un partido no es, estrictamente, su composici\u00f3n, sino su ideolog\u00eda. Es \u00e9sta la que expresa la conciencia de clase de una agrupaci\u00f3n pol\u00edtica. La fidelidad a esa ideolog\u00eda y la consecuencia con sus intereses de clase se comprueba en la pr\u00e1ctica de su actuaci\u00f3n pol\u00edtica, de sus medidas en el poder y de su actitud frente a los distintos problemas concretos en conflicto. El partido conservador en el siglo XIX adopt\u00f3 durante todo el per\u00edodo la ideolog\u00eda de la Iglesia Cat\u00f3lica, opuesta radicalmente a la ideolog\u00eda liberal, democr\u00e1tica, capitalista. El liberalismo, como ideolog\u00eda, fue condenado en distintas oportunidades por los Papas y se sigui\u00f3 defendiendo la concepci\u00f3n feudal de la sociedad, aunque adaptada a las nuevas circunstancias del mundo. La Iglesia Cat\u00f3lica y su ideolog\u00eda fueron proterratenientes. Esto explica, por ejemplo, que se agudizaran tanto las contradicciones entre los dos partidos liberal y conservador, cuando el general Mosquera expropi\u00f3 a la Iglesia de sus inmensos latifundios en 1861 y que este hecho determinara en gran medida la lucha que sigui\u00f3 hasta la \u00e9poca de la &#8220;Regeneraci\u00f3n&#8221; y las grandes guerras civiles que surgieron despu\u00e9s de la Constituci\u00f3n de Rionegro. Se trataba de la lucha alrededor de un problema central de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, como era el de la reforma agraria de car\u00e1cter capitalista, iniciada en esta forma por el general Mosquera. La desamortizaci\u00f3n de bienes de manos muertas no s\u00f3lo afectaba a la Iglesia, sino que amenazaba el r\u00e9gimen terrateniente que dominaba en el pa\u00eds desde la Colonia. El r\u00e9gimen fiscal espa\u00f1ol, el monopolio estatal del comercio y otros puntos de la estructura colonial constitu\u00edan parte del soporte del r\u00e9gimen terrateniente. La pugna ideol\u00f3gica entre Ezequiel Rojas y Miguel Antonio Caro, uno defendiendo el utilitarismo y otro el escolasticismo, lo que expresa es esta contradicci\u00f3n fundamental (6). El utilitarismo se hab\u00eda convertido en la ideolog\u00eda de los partidos liberales, partidarios del capitalismo y enemigos del feudalismo, defensores de las reformas radicales que impulsaran el desarrollo capitalista y opuestos a la perpetuaci\u00f3n del r\u00e9gimen terrateniente. Esa era tambi\u00e9n la ideolog\u00eda del liberalismo colombiano, del partido liberal colombiano. Las contradicciones que se generaron a ra\u00edz de la ideolog\u00eda utilitarista y las inconsecuencias del partido liberal en diferentes etapas, se deben, muy principalmente, a que el utilitarismo respond\u00eda en Europa a una burgues\u00eda industrial en pleno desarrollo, mientras aqu\u00ed hab\u00eda sido adoptada por los comerciantes, porque no exist\u00eda esa burgues\u00eda.<\/p>\n<p>    El partido conservador representaba la ideolog\u00eda terrateniente, la defend\u00eda en todas las formas y la llev\u00f3 a la victoria despu\u00e9s de 1880. Por esta raz\u00f3n interpretamos al partido conservador como el partido de los terratenientes, defensor de sus intereses, ligado al monopolio latifundista de la propiedad privada de la tierra y opuesto a las reformas fundamentales que la pusieran en peligro. La contradicci\u00f3n con el partido conservador no proven\u00eda, por tanto, de la oposici\u00f3n a la monarqu\u00eda o a la aristocracia como parece sugerirlo Tirado. La semejanza esencial entre los latifundistas granadinos y los arist\u00f3cratas europeos radicaba en su defensa com\u00fan del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, a la cual renunciaron r\u00e1pidamente los europeos y se aferraron al mantenimiento de la monarqu\u00eda, problema \u00e9ste que no ten\u00eda vigencia en la Nueva Granada, por lo cual los conservadores estaban en inmejorables condiciones para defender sus intereses econ\u00f3micos. Tirado Mej\u00eda coloca la contradicci\u00f3n en su aspecto formal y no en su contenido, el cual consistir\u00eda en la defensa de lo que es la esencia del r\u00e9gimen feudal, la propiedad privada de la tierra por los latifundistas (7). Es interesante que en esta confusi\u00f3n coincida con Ospina Rodr\u00edguez en su an\u00e1lisis del conservatismo decimon\u00f3nico. Ospina Rodr\u00edguez defiende que no hay diferencias esenciales entre los liberales y los conservadores, distinta de la tolerancia, ya que unos y otros defienden la independencia y la forma democr\u00e1tica de gobierno, pero los conservadores quieren convivir con todos, mientras los liberales quieren arrasar con quienes guardan diferencias sobre puntos secundarios (8). Tanto los conservadores como los liberales son, para Ospina Rodr\u00edguez, &#8220;liberales&#8221;, unos liberales conservadores y otros liberales rojos y, en esta forma, elude el problema central de sus diferencias y sus luchas alrededor del desarrollo de la econom\u00eda. Cuando Li\u00e9vano Aguirre y L\u00f3pez Michelsen defienden el r\u00e9gimen colonial como un r\u00e9gimen anticapitalista y se colocan contra los liberales radicales del siglo pasado, cometen un error semejante al de Tirado Mej\u00eda, aunque con matices ligeramente distintos, y es la de no distinguir el car\u00e1cter de clase de los partidos. Pero al colocarse Li\u00e9vano y L\u00f3pez con el r\u00e9gimen colonial, se adhieren al partido conservador del siglo XIX, con su ideolog\u00eda anticapitalista, en favor del r\u00e9gimen feudal de explotaci\u00f3n terrateniente (9). El partido conservador fue el partido reaccionario del siglo pasado, no porque estuviera apegado a los rezagos aristocratizantes de la monarqu\u00eda, sino porque se aferraba a la perpetuaci\u00f3n del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, obst\u00e1culo fundamental para el desarrollo del capitalismo, lo cual lo pon\u00eda con las fuerzas que en el mundo iban a contracorriente de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, proceso general que determinaba el rumbo de la historia, aun en los aspectos de su desarrollo particular de un pa\u00eds como Colombia. Desde ese punto de vista, no tiene raz\u00f3n Tirado Mej\u00eda al tomar el proceso colombiano del siglo XIX como absolutamente diferenciado del proceso europeo (10).<\/p>\n<p>    Si el partido liberal fue un partido progresista en el siglo XIX se debi\u00f3 a la defensa que hizo de las grandes reformas exigidas por el desarrollo capitalista, el cual, a pesar de este esfuerzo, no lleg\u00f3 antes del siglo XX. Pero el partido liberal no representaba los intereses de una sola clase. Los comerciantes y los artesanos coincid\u00edan en la lucha contra el r\u00e9gimen fiscal de la Colonia y, por ese motivo, coincidieron en el impulso a la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en los primeros a\u00f1os de vida independiente. Pero cuando el desarrollo del pa\u00eds exigi\u00f3 la libertad de comercio, \u00fanica manera de lograr el capital necesario para la inversi\u00f3n en formas m\u00e1s avanzadas de producci\u00f3n industrial, se desat\u00f3 una contradicci\u00f3n irreductible entre las dos clases y el partido liberal se dividi\u00f3 entre radicales y draconianos. Poco a poco los draconianos, representantes de los artesanos, fueron siendo liquidados, hasta quedar el partido liberal como la representaci\u00f3n exclusiva de los comerciantes. Esta clase social que propugnaba por el libre cambio, en ausencia de la burgues\u00eda industrial, surge en el siglo XIX como la clase social m\u00e1s avanzada y progresista (11). Era porque impulsaba las condiciones necesarias para el desarrollo capitalista que hemos mencionado m\u00e1s atr\u00e1s, gui\u00e1ndose por la ideolog\u00eda liberal revolucionaria de la burgues\u00eda en el per\u00edodo de ascenso del proceso mundial (12). Lo tr\u00e1gico de este proceso radica en que los comerciantes, a diferencia de la burgues\u00eda industrial, pueden lucrarse, en un momento dado, tanto de un r\u00e9gimen terrateniente adaptado a las condiciones del comercio internacional capitalista, como de un r\u00e9gimen capitalista dirigido por la burgues\u00eda industrial. La confusi\u00f3n de la &#8220;nueva historia&#8221; a este respecto reside en la consideraci\u00f3n de que actualmente la burgues\u00eda industrial tambi\u00e9n se lucra del r\u00e9gimen terrateniente, pero no tienen en cuenta que no es la burgues\u00eda industrial la que domina el pa\u00eds, sino la gran burgues\u00eda financiera e industrial monopolista que no tiene contradicciones antag\u00f3nicas con los terratenientes como s\u00ed los tiene la burgues\u00eda industrial no monopolista. De todas maneras, entre 1861 y 1880 un sector de los comerciantes, en lugar de integrarse al proceso progresivo del desarrollo industrial, se aprovecha de las ventajas obtenidas en la lucha contra el general Mosquera para invertir en la compra de las tierras desamortizadas. Este fen\u00f3meno econ\u00f3mico es aceptado por los autores de la &#8220;nueva historia&#8221; y por los historiadores norteamericanos que se ocupan de la \u00e9poca. Pero pasan por alto sus consecuencias pol\u00edticas en la conformaci\u00f3n de los partidos. El partido liberal sufre una nueva divisi\u00f3n, acaudillada por Rafael N\u00fa\u00f1ez, la del liberalismo independiente, representante de un gran sector de comerciantes cuyos intereses hab\u00edan ido coincidiendo con los de los terratenientes hasta transformarse plenamente en los de ellos. As\u00ed se explica por qu\u00e9 N\u00fa\u00f1ez coincide con el sector m\u00e1s recalcitrante del partido conservador, el que se va a denominar de los conservadores nacionalistas, o pertenecientes al partido nacional fundado por N\u00fa\u00f1ez. El partido liberal traiciona as\u00ed la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Su \u00faltimo intento de retomar el camino lo hace en la &#8220;guerra de los mil d\u00edas&#8221;, pero ya, para entonces, todo un gran sector del viejo radicalismo prefiere negociar con los conservadores en lugar de persistir en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. M\u00e1s adelante haremos una interpretaci\u00f3n de este momento hist\u00f3rico crucial para entender el siglo XX. Ahora lo esencial es tener en cuenta que los vaivenes del partido liberal en el siglo XIX se debieron, primero, a su alianza interna con la clase de los artesanos, clase que no podr\u00eda jugar un papel hist\u00f3rico progresista y, segundo, a la transformaci\u00f3n de un sector de los comerciantes que claudican con la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y arrastran a la conciliaci\u00f3n la inmensa mayor\u00eda del partido liberal.<\/p>\n<p>    El partido liberal en el siglo XIX represent\u00f3 los intereses de la clase comerciante y ese fue su aspecto principal, pero en el siglo XX va a tener que sufrir un proceso de acondicionamiento al desarrollo del capitalismo nacional y del capitalismo imperialista. El desarrollo del capitalismo que se opera en Colombia desde principios de siglo da origen a dos clases sociales que no exist\u00edan antes en el pa\u00eds, a saber, la burgues\u00eda y el proletariado. Una, la burgues\u00eda, va a dividirse por efectos del dominio imperialista y penetraci\u00f3n del capital norteamericano, en burgues\u00eda monopolista y burgues\u00eda no monopolista o, lo que es lo mismo, en gran burgues\u00eda financiera y monopolista y burgues\u00eda nacional. El partido liberal va a dejar de representar los intereses de los comerciantes precapital\u00edstas en transici\u00f3n hacia el capitalismo, para apropiarse los intereses de la burgues\u00eda. El conflicto inherente al partido liberal durante la primera mitad del siglo XX ser\u00e1 el de la lucha entre estos dos sectores de la burgues\u00eda, conflicto que no viene a definirse por completo en favor de la gran burgues\u00eda sino hasta despu\u00e9s del asesinato de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n. Pero esta lucha dentro del partido liberal no significa que, en alg\u00fan momento, llegara ese partido a representar los intereses de la burgues\u00eda nacional. Los apologistas del partido liberal entre los escritores de la &#8220;nueva historia&#8221; siempre han presentado a los m\u00e1s connotados jefes del partido liberal, entre ellos a Olaya Herrera, L\u00f3pez Pumarejo y Lleras Restrepo, como los representantes de una burgues\u00eda industrial progresista y antifeudal. Para el profesor de la Universidad Nacional, Dar\u00edo Mesa, tan influyente en las nuevas generaciones liberales de soci\u00f3logos e historiadores, &#8220;en torno al doctor Olaya Herrera se dio lo que podemos llamar el combate antifeudal&#8230; La burgues\u00eda industrial que acaudillaba el doctor L\u00f3pez lleg\u00f3 a 1936 con la gran tarea de liquidar la Colonia y aupar el pa\u00eds hasta los tiempos modernos&#8221; (13). Podr\u00edamos decir que este criterio es dominante en escritores como Arrubla, Melo, Tirado Mej\u00eda, Bejarano, Torres Giraldo, Buenaventura, Oscar Rodr\u00edguez y otros. Mesa, en su entusiasmo de ver por fin el ascenso de la burgues\u00eda en Colombia exclama: &#8220;Ya no es dif\u00edcil descubrir en la base de todo ello el ascenso de la burgues\u00eda industrial. El doctor L\u00f3pez la encarnaba como nadie; la encarnba en todo, hasta en su desenfado y su audacia&#8221; (14). Sin embargo, la estrecha conexi\u00f3n del partido liberal con el imperialismo norteamericano en el proceso de &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; nos lleva a conclusiones diferentes.<\/p>\n<p>    Ni Olaya Herrera, ni L\u00f3pez Pumarejo, ni Santos, ni Lleras Camargo, ni Lleras Restrepo, ni L\u00f3pez Michelsen, ni Turbay, que han encabezado los gobiernos liberales de este siglo, han defendido la ideolog\u00eda burguesa correspondiente a una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica que garantice la independencia nacional, la reforma agraria contra los terratenientes y los plenos derechos para las masas. Todos ellos, sin excepci\u00f3n de ninguna naturaleza, han sido ide\u00f3logos, con mayor o menor brillantez, de la modernizaci\u00f3n imperialista, de un liberalismo moderno que se ha llamado de &#8220;intervencionismo de Estado&#8221;, del capitalismo de Estado como agente del endeudamiento externo, de las reformas constitucionales que puedan darle las mayores garant\u00edas no s\u00f3lo al tipo de econom\u00eda que ha impuesto aqu\u00ed la dominaci\u00f3n norteamericana, sino a los intereses directos del imperialismo. Los gobernantes elegidos por el partido liberal han sido los defensores m\u00e1s ac\u00e9rrimos, m\u00e1s audaces y m\u00e1s consecuentes, de la que hemos denominado &#8220;modernizaci\u00f3n imperialista&#8221;. La ideolog\u00eda de la gran burgues\u00eda financiera y monopolista es, precisamente, la que ha adoptado el partido liberal en el siglo XX y que comienza a introducir muy lentamente en ese partido nada menos que Rafael Uribe Uribe con sus tesis de &#8220;socialismo de Estado&#8221;. Acierta, por tanto, en su diagn\u00f3stico, Dar\u00edo Echand\u00eda al definir el partido liberal colombiano como &#8220;social-dem\u00f3crata&#8221;. Dice Echand\u00eda: &#8220;Casi todos los que se dicen &#8216;liberales&#8217;, lo que son es &#8216;social-dem\u00f3cratas&#8217;&#8230; El liberal es el partido del laissez-faire; \u00e9se desapareci\u00f3 del mundo. Aqu\u00ed quedan algunos pero no los nombro porque se ponen bravos&#8221; (15). Pero la socialdemocracia europea fue la que reivindic\u00f3 desde finales del siglo pasado, como resultado de la corriente &#8220;revisionista&#8221; de la \u00e9poca, el capitalismo de Estado, que se ir\u00eda imponiendo m\u00e1s tarde como la estructura pol\u00edtica econ\u00f3mica correspondiente al monopolio y al predominio del capital financiero. El pretendido &#8220;socialismo de Estado&#8221;, sin la revoluci\u00f3n que le d\u00e9 el poder al proletariado, es la ideolog\u00eda correspondiente a la burgues\u00eda financiera que posee la visi\u00f3n m\u00e1s audaz en la dominaci\u00f3n imperialista. Lenin afirma al respecto: &#8220;\u2026el error m\u00e1s generalizado est\u00e1 en la afirmaci\u00f3n reformista-burguesa de que el capitalismo monopolista o monopolista de Estado no es ya capitalismo, que puede llamarse ya &#8220;socialismo de Estado&#8221;, y otras cosas por el estilo&#8230; Naturalmente, los monopolios no entra\u00f1an, no han entra\u00f1ado hasta hoy ni pueden entra\u00f1ar una planificaci\u00f3n completa. Pero&#8230; por cuanto son los magnates del capital quienes calculan de antemano el volumen de la producci\u00f3n en escala nacional o incluso internacional&#8230; permanecemos, a pesar de todo, dentro del capitalismo: aunque en una nueva fase de \u00e9ste, permanecemos indudablemente, dentro del capitalismo- La &#8216;proximidad&#8217; de tal capitalismo al socialismo&#8230; no debe constituir, en modo alguno, un argumento para mantener una actitud de tolerancia ante los que niegan esta revoluci\u00f3n y ante los que hermosean el capitalismo, como hacen todos los reformistas&#8221; (16).<\/p>\n<p>    En el partido liberal ha predominado durante el siglo XX la ideolog\u00eda social-dem\u00f3crata del capitalismo de Estado y se ha rechazado sistem\u00e1ticamente la ideolog\u00eda de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Por esta raz\u00f3n el partido liberal representa los intereses de la gran burgues\u00eda financiera burocr\u00e1tica. As\u00ed como para la dominaci\u00f3n imperialista, el instrumento central ha sido el Estado y lo fue mucho m\u00e1s como agente que propici\u00f3 la entrega del pa\u00eds, en la misma forma el punto neur\u00e1lgico del debate ideol\u00f3gico dentro del partido liberal lo constituy\u00f3, desde principios del siglo, el car\u00e1cter del Estado. La dominaci\u00f3n imperialista ha ido paralela con la transformaci\u00f3n del Estado, llevada a cabo, principalmente, por los gobiernos liberales. Sin embargo, dentro del partido liberal se ha desarrollado una profunda lucha para poder imponer la nueva concepci\u00f3n del Estado, la dominaci\u00f3n imperialista y el rechazo de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Primero, esa lucha se dio contra las concepciones del siglo XIX, en las que predominaban los intereses de los comerciantes. Esta clase hab\u00eda adoptado, en esencia, la ideolog\u00eda burguesa de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, a la que traicion\u00f3, a finales del siglo. Esta lucha sumi\u00f3 al partido liberal en una crisis grave de transici\u00f3n que desemboc\u00f3 en un partido liberal diferente para la d\u00e9cada del treinta. Fue la transici\u00f3n producida por el desarrollo del capitalismo. Pero, al mismo tiempo que se superaba esa crisis, se generaba una nueva, debido al surgimiento en el pa\u00eds de la burgues\u00eda nacional con el desarrollo de la industrializaci\u00f3n , y de la gran burgues\u00eda financiera con el dominio imperialista que iniciaba el endeudamiento externo a trav\u00e9s del Estado. La aparici\u00f3n y el desarrollo de las dos burgues\u00edas, una ligada por sus intereses econ\u00f3micos al capitalismo nacional, y otra ligada por su necesidad de supervivencia al Estado y al capitalismo imperialista, en forma simult\u00e1nea, es el fen\u00f3meno fundamental que no se puede ignorar si se quiere comprender el proceso de la lucha pol\u00edtica, tanto dentro del partido liberal, como de los dos partidos en la historia contempor\u00e1nea. Dentro del partido liberal surge un sector minoritario y d\u00e9bil, pero importante a medida que se desarrollan las contradicciones del pa\u00eds, que representa los intereses de la burgues\u00eda nacional. Nosotros creemos que ese sector lo acaudilla Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, como lo analizaremos detalladamente a su tiempo. La divisi\u00f3n del partido liberal para las elecciones de 1946, expresa la agudizaci\u00f3n de la pugna interna. No puede decirse que Gait\u00e1n haya sido siempre fiel y consecuente en la representaci\u00f3n de los intereses de su clase. En lugar de lanzarse, como lo intent\u00f3 en un principio, a la formaci\u00f3n de un nuevo partido, se integr\u00f3 al liberalismo tomado ya m\u00e1s o menos f\u00e9rreamente por la gran burgues\u00eda empotrada en el Estado y, para poder ascender y llegar a tomarse la direcci\u00f3n de ese partido, tuvo que hacer no pocas concesiones que debilitaban su independencia y arriesgaban los objetivos democr\u00e1ticos. En este sentido tambi\u00e9n Gait\u00e1n cay\u00f3 en las tesis del &#8220;socialismo de Estado&#8221;, inherentes a la &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; imperialista. Despu\u00e9s del asesinato de Gait\u00e1n, el sector de la burgues\u00eda nacional dentro del partido liberal deja de tener expresi\u00f3n. La gran burgues\u00eda financiera, monopolista y burocr\u00e1tica queda completamente libre en poder del partido liberal, al cual, de todas formas, hab\u00eda conducido al control del Estado, por primera vez, en 1930 (17). La ideolog\u00eda socialdem\u00f3crata del partido liberal ha sido sellada en la pr\u00e1ctica por las medidas adoptadas en los gobiernos liberales, varias de las cuales hemos analizado con amplitud.<\/p>\n<p>    Por su parte, el partido conservador tambi\u00e9n tiene que adaptarse a las nuevas condiciones del desarrollo capitalista en el pa\u00eds, el surgimiento de la burgues\u00eda y a la aparici\u00f3n de la clase obrera. Para este partido el proceso de adaptaci\u00f3n ser\u00e1 mucho m\u00e1s traum\u00e1tico, porque su ideolog\u00eda siempre hab\u00eda sido anticapitalista y porque los intereses de los grandes terratenientes se contrapon\u00edan antag\u00f3nicamente con el desarrollo de unas clases que podr\u00edan amenazar la supervivencia de sus intereses. Sin embargo, un sector terrateniente en Antioquia, dadas las condiciones peculiares en que se desarrolla la actividad minera, el proceso de comercializaci\u00f3n y el auge de la colonizaci\u00f3n hacia el sur (18), se incorpora poco a poco a la industrializaci\u00f3n y vira r\u00e1pidamente hacia la &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; imperialista, como es el caso del general Pedro Nel &#8216;Ospina y la corriente pol\u00edtica de los conservadores &#8220;hist\u00f3ricos&#8221;. El surgimiento de este sector dentro del partido conservador conduce en pocos a\u00f1os a una profunda divisi\u00f3n y pugna interna que se har\u00e1 m\u00e1s aguda en los momentos en que se sienta en Colombia con mayor fuerza la competencia por la hegemon\u00eda mundial entre Estados Unidos y Alemania despu\u00e9s de 1935. Un sector dirigido por Laureano G\u00f3mez, profundamente enraizados en la ideolog\u00eda terrateniente y otro sector que va agrup\u00e1ndose en tomo de la familia Ospina, cuyo jefe llegar\u00e1 a ser Mariano Ospina P\u00e9rez. Mientras G\u00f3mez dirigir\u00e1 el sector recalcitrante de los terratenientes anticapitalistas, ferozmente opuestos a los Estados Unidos, Ospina, que a sus intereses terratenientes familiares a\u00f1adir\u00e1 los financieros, se erigir\u00e1 en el defensor de la &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; imperialista, coincidiendo en gran manera con el partido liberal. Por esta raz\u00f3n, Ospina podr\u00e1 trabajar en su retiro pol\u00edtico al que lo obliga el sectarismo de G\u00f3mez, aun para sus mismos copartidarios, con la burgues\u00eda financiera liberal (19). G\u00f3mez se une con todos aquellos que en cualquier momento se coloquen contra el peligro capitalista, venga de donde viniere, no importa si es de los masones, de los norteamericanos, de algunos t\u00edmidos miembros del clero que defienden la &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221;. De esta manera G\u00f3mez conduce el partido conservador a su gran crisis, la de 1930 a 1945, crisis de transformaci\u00f3n, similar a la sufrida por el partido liberal entre 1880 a 1930. En su lucha contra Estados Unidos, G\u00f3mez se pone de parte de los fascistas espa\u00f1oles y, m\u00e1s disimuladamente, de los fascistas italianos y alemanes. Entre 1934 y 1941, G\u00f3mez se convierte en una punta de lanza del imperialismo alem\u00e1n con su posici\u00f3n neutralista a ultranza (20). Alemania libraba una gran batalla por la hegemon\u00eda en Am\u00e9rica Latina y, particularmente, en Colombia, no s\u00f3lo por el comercio, en donde Alemania era desplazada r\u00e1pidamente por Estados Unidos, sino tambi\u00e9n en torno a la aviaci\u00f3n comercial latinoamericana que hab\u00eda llegado a convertirse en un sector estrat\u00e9gico de la lucha por la hegemon\u00eda mundial y que ten\u00eda su centro en Colombia (21). El partido conservador se mantiene unido en este momento por su tradici\u00f3n terrateniente, por el enfrentamiento partidista con rezagos del siglo XIX y porque no ha culminado el proceso de transformaci\u00f3n de los dos partidos que tendr\u00e1 lugar m\u00e1s adelante con la consolidaci\u00f3n del control imperialista sobre la econom\u00eda. Entre tanto, ante las nuevas circunstancias que hacen inevitable la penetraci\u00f3n del capitalismo en el pa\u00eds, el partido conservador se vuelve, unas veces t\u00edmidamente, otras abiertamente, hacia los movimientos fascistas europeos del veinte al cuarenta. Esta es la forma que adopta la defensa de los intereses de los terratenientes que es com\u00fan a todo el partido conservador. Aun el sector &#8221;ospinista&#8221;, que va lig\u00e1ndose al sector financiero, no deja de representar los intereses de la clase terrateniente, la cual no pierde poder, pero tiene que luchar por mantenerlo adaptado a las nuevas circunstancias. No es que los terratenientes hayan desaparecido como clase ni que hayan perdido su poder pol\u00edtico, sino que se han ligado al capitalismo por medio del capital financiero, con lo cual pueden lucrarse de las ventajas del capital y mantener inc\u00f3lume el r\u00e9gimen de la tierra que conviene a sus intereses.<\/p>\n<p>2. Las alianzas de los partidos y de las clases<\/p>\n<p>    El Frente Nacional ha institucionalizado la colaboraci\u00f3n de los dos partidos tradicionales en el gobierno. \u00bfPodr\u00eda, entonces, decirse que el desarrollo del mercado interior y la acumulaci\u00f3n de capital con su desarrollo en el capital financiero, llevaron a la unificaci\u00f3n de la clase dominante? Esta es una tesis impl\u00edcita o expl\u00edcita en la mayor parte de la literatura hist\u00f3rica de izquierda, a la cual hemos hecho referencia reiteradamente. Lo que esta tesis significar\u00eda tendr\u00eda que ver con la unificaci\u00f3n de las clases dominantes del siglo XIX en una sola clase, la burgues\u00eda. De hecho, esto implicar\u00eda que los terratenientes dejaron de serlo y se convirtieron, por fuerza del desarrollo capitalista del pa\u00eds, en burgues\u00eda agraria. No habr\u00eda entonces en Colombia sino una sola clase dominante, la burgues\u00eda, y el pa\u00eds, por lo tanto, ser\u00eda un pa\u00eds capitalista. Se llega as\u00ed a interpretar la colaboraci\u00f3n del partido liberal y el partido conservador en el Frente Nacional como la unificaci\u00f3n de la burgues\u00eda, determinante dentro de cada uno de los dos partidos, cuyas contradicciones y luchas han sido m\u00e1s aparentes que reales, m\u00e1s t\u00e1cticas que surgidas de intereses de clases sociales contrapuestas, debidas, preferentemente, a luchas burocr\u00e1ticas o personalistas entre fracciones de la burgues\u00eda. Para nosotros el Frente Nacional es una alianza de dos clases sociales, los grandes terratenientes y la gran burgues\u00eda financiera y monopolista, cuyos intereses no coinciden plenamente, pero muchos de ellos han llegado a identificarse por fuerza del desarrollo del capitalismo imperialista y de la dominaci\u00f3n norteamericana sobre nuestro pa\u00eds. Es de vital importancia, por tanto, mostrar c\u00f3mo la alianza del Frente Nacional no surgi\u00f3 de un momento a otro, sino que tuvo una preparaci\u00f3n concreta en otras alianzas desde principios de siglo y explicar por qu\u00e9 se rompi\u00f3 en diferentes oportunidades. Estas alianzas se empezaron a dar en momentos en que el mercado interior era apenas incipiente y cuando la acumulaci\u00f3n de capital no permit\u00eda todav\u00eda hablar con toda propiedad de una burgues\u00eda unificada. No fue por tanto el fen\u00f3meno que permiti\u00f3 las alianzas. El factor que llev\u00f3 a la coincidencia de intereses fue la dominaci\u00f3n imperialista, a todo lo largo y ancho del proceso, hasta consolidarse en una alianza necesaria en el Frente Nacional.<\/p>\n<p>    El proceso de alianza de los terratenientes y de la gran burgues\u00eda financiera ha pasado por tres etapas. La primera etapa, la de la concentraci\u00f3n nacional de Olaya Herrera en 1930; la segunda, la de la Uni\u00f3n Nacional de Ospina P\u00e9rez en 1946; y la tercera, la del Frente Nacional. Cada etapa tiene sus antecedentes, su proceso y su desenlace, menos la del Frente Nacional, en la que todav\u00eda nos encontramos en 1979,<\/p>\n<p>    Olaya Herrera, primer presidente liberal de este siglo, lanz\u00f3 su candidatura y desarroll\u00f3 su gobierno con un programa de &#8220;concentraci\u00f3n nacional&#8221;, nombr\u00f3 ministros conservadores, entre los que descoll\u00f3 Esteban Jaramillo, destacado economista y ministro de varios gobiernos conservadores, incluido el de Abad\u00eda M\u00e9ndez, y fervoroso defensor de los intereses norteamericanos, al cual Olaya nombr\u00f3, aun enfrent\u00e1ndose a algunos sectores de su propio partido, el liberal (22). Esta primera etapa, caracterizada por la concentraci\u00f3n nacional, es la culminaci\u00f3n de una serie de hechos de colaboraci\u00f3n entre el partido liberal y el partido conservador. Tanto L\u00f3pez Pumarejo como Eduardo Santos patrocinaron la pol\u00edtica colaboracionista con los gobiernos conservadores antes de 1930. Durante el gobierno del general Ospina estos jefes liberales libraron una lucha interna para lograr la participaci\u00f3n de su partido con los conservadores, movidos por la pol\u00edtica de &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; del presidente Ospina y ya hemos hecho menci\u00f3n del agrio debate que suscita el sector anticolaboracionista dirigido por el senador Luis Cano, centrado en el problema del endeudamiento externo. Finalmente L\u00f3pez y Santos no entraron al gobierno del general Ospina, pero L\u00f3pez sigui\u00f3 empe\u00f1ado en la colaboraci\u00f3n con los gobiernos conservadores. Durante el proceso de selecci\u00f3n del candidato para las elecciones de 1930, L\u00f3pez, que no ocultaba su oposici\u00f3n a Olaya Herrera basado en la participaci\u00f3n de \u00e9ste en el partido republicano de Carlos E. Restrepo, inici\u00f3 conversaciones con los dos candidatos conservadores, Guillermo Valencia y el general V\u00e1squez Cobo, con el objeto de escoger entre los dos para brindarle su apoyo y el del partido liberal (23). La posici\u00f3n colaboracionista del partido liberal no hab\u00eda sido ajena a sus jefes m\u00e1s connotados. Derrotados los liberales en la guerra de los mil d\u00edas, Uribe Uribe y Benjam\u00edn Herrera se convierten en el apoyo principal del general Reyes y el intelectual liberal m\u00e1s prestigioso de la \u00e9poca, Baldomero San\u00edn Cano, surge como la figura descollante de ese r\u00e9gimen autocr\u00e1tico. Los liberales, bajo la direcci\u00f3n de Benjam\u00edn Herrera, proponen y hacen aprobar en la Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa, durante sus sesiones de 1905, la prolongaci\u00f3n del per\u00edodo presidencial del general Reyes hasta el 31 de diciembre de 1914. M\u00e1s adelante, Uribe Uribe ordena votar al partido liberal por el candidato conservador Jos\u00e9 Vicente Concha, despu\u00e9s de lo cual acontece su asesinato en pleno centro de Bogot\u00e1. Casi todos los gobiernos conservadores de la \u00e9poca, que se han llamado &#8220;de hegemon\u00eda&#8221;, contaron con gabinetes de liberales y conservadores. Todo esto culmina con el nombramiento de Olaya Herrera como embajador en Washington de tres gobiernos conservadores consecutivos, despu\u00e9s de haber figurado como Ministro de Relaciones Exteriores en varios gobiernos de esa misma afiliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Este proceso de alianza entre el partido conservador y el partido liberal que desemboca en el gobierno de concentraci\u00f3n nacional de Olaya, tiene ra\u00edces en el fen\u00f3meno econ\u00f3mico que hemos examinado anteriormente y que denominamos desarrollo del capitalismo nacional. Es indudable que, durante el per\u00edodo de la &#8220;Regeneraci\u00f3n&#8221; de finales de siglo, el sector liberal que todav\u00eda se llamaba de los &#8220;radicales&#8221;, empe\u00f1ados en la guerra y dirigidos por Herrera y Uribe Uribe, coincide en no pocos intereses con los conservadores hist\u00f3ricos de Mart\u00ednez Silva y Pedro Nel Ospina. En cierta manera esto explica que ambos sectores se hayan opuesto a N\u00fa\u00f1ez y Caro, jefes de la &#8220;Regeneraci\u00f3n&#8221;  y hayan llegado a pensar en una alianza para llevar a cabo la guerra conjuntamente (24). Se trataba, entonces, de un sector de los comerciantes en proceso de transformaci\u00f3n en industriales y de ese sector de los terratenientes, predominantemente antioque\u00f1o, que se interesaba en la industrializaci\u00f3n, como lo era el mismo general Ospina. Los v\u00ednculos entre Uribe Uribe y el general Ospina quedan claramente al descubierto a ra\u00edz del mensaje conciliador y derrotista que Uribe Uribe le deja al retirarse de la plaza de Corozal en la guerra de los mil d\u00edas ante la implacable persecuci\u00f3n que le hace el general (25). Esta coincidencia de intereses vinculados al desarrollo del capitalismo nacional y a los fen\u00f3menos que prepararon el surgimiento de la industrializaci\u00f3n, expresado en un intento de alianza de los liberales &#8220;radicales&#8221; y los conservadores &#8220;hist\u00f3ricos&#8221;, cambia radicalmente cuando aparecen los intereses del imperialismo norteamericano, sobre todo, al iniciarse el endeudamiento externo de 1920. El imperialismo norteamericano, a trav\u00e9s del proceso ya descrito, produce en Colombia el surgimiento de la gran burgues\u00eda financiera empotrada en el Estado antes de que hubiera llegado a su pleno desarrollo la burgues\u00eda industrial no monopolista. El partido liberal se inclina por completo ante los nuevos intereses introducidos por el endeudamiento externo y sus consecuencias. Pero esta tendencia hacia Estados Unidos del partido liberal se daba ya, por lo menos, desde el conflicto del Canal de Panam\u00e1. Los jefes liberales Vargas Santos y Foci\u00f3n Soto autorizaron las declaraciones de Antonio Jos\u00e9 Restrepo al The Commercial Advertiser ofreci\u00e9ndole el Canal a los Estados Unidos, despu\u00e9s de que ganaran la guerra y llegaran al gobierno (26). Y el apoyo y la colaboraci\u00f3n de los liberales al gobierno de Reyes, connotado partidario de los Estados Unidos, es expresi\u00f3n de la misma tendencia que toma rumbos firmes cuando los representantes de los financieros L\u00f3pez y Santos arriban a la direcci\u00f3n de su partido.<\/p>\n<p>    En esta primera etapa el proceso ofrece no pocas confusiones que tienen su explicaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n que est\u00e1 sufriendo el partido liberal de un partido representante de los comerciantes precapitalistas en uno representante de la gran burgues\u00eda financiera pro-imperialista. El partido conservador se ve cada vez m\u00e1s acorralado ante las exigencias de los nuevos fen\u00f3menos que corroen sus cimientos ideol\u00f3gicos anticapitalistas mantenidos por \u00e9l hasta bien entrado el siglo XX. Esta es una primera etapa de acomodamiento de los dos partidos a las nuevas circunstancias hist\u00f3ricas. Por eso puede verse a una figura ascendente del partido conservador como Laureano G\u00f3mez aliarse en diferentes oportunidades con los liberales para atacar a aquellos copartidarios que se atreven a coquetear con el &#8220;monstruo capitalista norteamericano&#8221; o se entregan a \u00e9l. As\u00ed surg\u00eda como una figura fiel a sus principios, actitud que le abr\u00eda camino hacia la direcci\u00f3n del partido, mientras los liberales aprovechaban para recuperar terreno con la oposici\u00f3n a algunos gobiernos conservadores. Pero una vez que la posici\u00f3n norteamericana de Olaya Herrera queda completamente al descubierto y se profundiza la crisis del gobierno liberal por la guerra con el Per\u00fa, desaparecen las confusiones ideol\u00f3gicas y se definen por completo las posiciones pol\u00edticas. Para la d\u00e9cada del treinta el partido liberal representa ya a la gran burgues\u00eda financiera en r\u00e1pido desarrollo y patrocina sin ambages la &#8220;modernizaci\u00f3n imperialista&#8221;. El partido conservador, por su parte, se encuentra en el momento de la iniciaci\u00f3n de su crisis de acomodamiento. Elige como Jefe a Laureano G\u00f3mez a su regreso de la embajada en Berl\u00edn, rompe radicalmente con el partido liberal y adopta la posici\u00f3n recalcitrante proterrateniente de nuevas tonalidades religiosas. En un momento de lucha profunda por la hegemon\u00eda mundial entre el imperialismo alem\u00e1n y el imperialismo norteamericano, el partido conservador, bajo la direcci\u00f3n de G\u00f3mez se opone con toda su fuerza a la influencia del imperialismo norteamericano y adopta posiciones &#8220;nacionalistas&#8221;, de tinte fascista, que favorecen la posici\u00f3n y los intereses del imperialismo alem\u00e1n en Colombia (27). En gran medida el rompimiento del partido conservador con el partido liberal se debi\u00f3 a la contradicci\u00f3n de esos dos imperialismos y al conflicto mundial de preguerra por la hegemon\u00eda mundial. Tambi\u00e9n era un elemento determinante la transformaci\u00f3n del partido liberal en un partido de capitalismo de Estado y el apoyo que Estados Unidos hab\u00eda dado a sus programas y a sus candidatos como en el caso de la candidatura de Olaya Herrera. Cuando Alfonso L\u00f3pez Pumarejo, partidario siempre de la colaboraci\u00f3n de los dos partidos en el gobierno, ofreci\u00f3 tres ministerios al conservatismo en 1934, entre los cuales inclu\u00eda el nombre de Ospina P\u00e9rez para Hacienda, el Directorio Nacional Conservador, dirigido por G\u00f3mez, rechaz\u00f3 la oferta en forma tajante (28). Desde entonces hasta la renuncia de L\u00f3pez en 1945, el partido conservador se lanza a la m\u00e1s feroz oposici\u00f3n a los gobiernos liberales de L\u00f3pez y Santos.<\/p>\n<p>    De 1934 a 1953 vive la historia pol\u00edtica de Colombia una etapa durante la cual se manifiestan con toda nitidez las diferentes posiciones ideol\u00f3gicas que expresan los intereses de las clases en conflicto representados por los partidos liberal y conservador del siglo XX. El partido conservador representa los intereses de esos terratenientes que ven un peligro en las fuerzas capitalistas identificadas con la penetraci\u00f3n del imperialismo norteamericano. Los ide\u00f3logos de este partido que se han quedado sin las ideas que ten\u00edan en el siglo XIX recurren a un catolicismo trasnochado, a la hispanidad encamada en Franco, al fascismo de Mussolini, al nacionalsocialismo de Hitler. Las escisiones internas del partido conservador provienen de dos factores: 1) de que un sector de los terratenientes comprende que el imperialismo norteamericano y la penetraci\u00f3n del capitalismo imperialista por medio del endeudamiento no pone en peligro el r\u00e9gimen terrateniente, pero que \u00e9ste tiene que adaptarse a las nuevas condiciones incorpor\u00e1ndose a las actividades financieras y a las reformas del Estado; 2) de que este sector se coloca de parte del imperialismo norteamericano en el conflicto mundial por razones del poder de los Estados Unidos en el pa\u00eds y por el car\u00e1cter estrat\u00e9gico de Colombia para ese imperialismo. El fondo de la divisi\u00f3n conservadora entre &#8220;ospinistas&#8221; y &#8220;laureanistas&#8221; hunde sus ra\u00edces en las divergencias de los conservadores &#8220;nacionalistas&#8221; (es decir, pertenecientes al partido nacional de N\u00fanez) e &#8220;hist\u00f3ricos&#8221; en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo pasado, de una parte, y en la posici\u00f3n pronorteamericana de Ospina P\u00e9rez, mientras G\u00f3mez sostiene el antinorteamericanismo, de otra parte. La derrota del imperialismo alem\u00e1n, la oposici\u00f3n cerrada que suscita la constituci\u00f3n corporativista que G\u00f3mez intenta imponerle al pa\u00eds durante su gobierno, el convencimiento de G\u00f3mez despu\u00e9s de la segunda guerra mundial de que el imperialismo norteamericano no era el monstruo capitalista sino el defensor de la civilizaci\u00f3n occidental contra el enemigo socialista, al mismo tiempo propulsor de ideolog\u00edas muy semejantes a las que lo hab\u00edan llevado a ponerse de parte del fascismo, y la lucha contra Rojas Pinilla, son factores que posibilitan no solamente la unidad conservadora, sino, sobre todo, la alianza del partido conservador y el partido liberal, ya a finales de la d\u00e9cada del cincuenta. Por otra parte, el partido liberal, tal como lo hemos se\u00f1alado, no solamente desbroza en esta etapa el camino hacia la dominaci\u00f3n de la gran burgues\u00eda imperialista, sino que consolida sus condiciones econ\u00f3micas para que la burgues\u00eda nacional quede sin piso dentro del partido y del pa\u00eds, despejando as\u00ed la v\u00eda para la alianza con los terratenientes. El sector financiero y burocr\u00e1tico que surge de la &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; impulsada por los liberales no posee contradicciones antag\u00f3nicas con los grandes terratenientes. En el fondo, el mismo &#8220;parasitismo&#8221; improductivo del capital financiero reproduce en nuevas condiciones, el &#8220;parasitismo&#8221; feudal de los terratenientes. Cuando en 1930 se intenta una alianza de los dos partidos, todav\u00eda no se hab\u00eda culminado el proceso de transformaci\u00f3n con las caracter\u00edsticas propias del siglo XX. Para 1945, las dos fuerzas hab\u00edan definido sus posiciones y hab\u00edan &#8220;modernizado&#8221; sus ideolog\u00edas, en t\u00e9rminos generales. Es entonces cuando se hace un nuevo intento de alianza, propiciado por Alberto Lleras Camargo que hab\u00eda reemplazado a L\u00f3pez Pumarejo en su \u00faltimo a\u00f1o de gobierno y recogido por Mariano Ospina P\u00e9rez. Es el inicio de la segunda etapa.<\/p>\n<p>    Todos los factores indispensables para la alianza se encontraban listos para las elecciones de 1946 y s\u00f3lo faltaba encontrar la forma que ella tomar\u00eda. En efecto. El imperialismo norteamericano era hegem\u00f3nico en el mundo y hab\u00eda consolidado su posici\u00f3n dominante en Colombia. El sector terrateniente antinorteamericano del partido conservador ya no contaba con el apoyo ideol\u00f3gico y econ\u00f3mico del imperialismo alem\u00e1n, derrotado en la segunda guerra mundial. Tanto el partido liberal como el partido conservador hab\u00edan escogido sus candidatos oficiales en tal forma que fueran los m\u00e1s aceptables para la otra parte. Los financistas y los terratenientes hab\u00edan transitado el camino penoso de reconocimiento ante el pa\u00eds y hab\u00edan adquirido claridad sobre las nuevas caracter\u00edsticas de la situaci\u00f3n internacional y local. Pero s\u00f3lo un obst\u00e1culo se interpon\u00eda para el \u00e9xito de esta alianza tan esperada. Dentro del partido liberal se hab\u00eda fortalecido el sector comandado por Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n y no pocos oportunistas ve\u00edan en el caudillo popular el futuro de su partido y trasegaban en pos de \u00e9l. Aunque Gait\u00e1n se hab\u00eda iniciado en su juventud con el partido liberal, hizo un intento de formar su partido pol\u00edtico independiente con el apoyo del movimiento campesino del Sumapaz. La oligarqu\u00eda liberal hizo todo lo posible por captar y neutralizar a Gait\u00e1n, ofreci\u00e9ndole toda clase de garant\u00edas dentro de su partido. Pero las contradicciones iniciales que lo llevaron a separarse de \u00e9l moment\u00e1neamente fueron agudiz\u00e1ndose hasta hacerse antag\u00f3nicas en la campa\u00f1a electoral de 1946. Gait\u00e1n no estaba de acuerdo con el partido liberal, porque \u00e9ste hab\u00eda llegado a convertirse en el partido de la gran burgues\u00eda financiera y monopolista. Tanto por su ideolog\u00eda, por su estilo de masas, como por sus vacilaciones, Gait\u00e1n no representaba esa clase social. Era m\u00e1s bien la figura solitaria que representaba los intereses de esa burgues\u00eda nacional que se hab\u00eda quedado sin una expresi\u00f3n pol\u00edtica muy definida. De todas maneras la oligarqu\u00eda liberal nunca se imagin\u00f3 que Gait\u00e1n se convirtiera en un verdadero peligro para sus intereses. Jam\u00e1s calcul\u00f3 que Gait\u00e1n obtuviera en las elecciones de 1946 los votos necesarios para hacerle perder a Gabriel Turbay la presidencia. Pero exactamente eso fue lo que sobrevino. Y tras la derrota de Turbay, no queda como alternativa para el partido liberal sino la fuerza popular de Gait\u00e1n, quien gana las elecciones de mitaca, logra la mayor\u00eda en el Congreso y asciende a la jefatura \u00fanica del partido. Gait\u00e1n no iba a permitir la alianza con los terratenientes, contra los que se hab\u00eda enfrentado durante la d\u00e9cada del treinta y todav\u00eda perduraba la imagen de la lucha antiimperialista librada por \u00e9l en torno a la huelga de las bananeras y a la masacre que le sigui\u00f3. Con Gait\u00e1n de por medio, la alianza de la oligarqu\u00eda liberal-conservadora se volv\u00eda, si no imposible, por lo menos, extremadamente dif\u00edcil. No le quedaba otra alternativa a la alianza gran burgu\u00e9s-terrateniente de la oligarqu\u00eda liberal-conservadora que eliminarlo y acusar de su crimen al comunismo internacional. Eso fue lo que sucedi\u00f3. Eliminado Gait\u00e1n, no se dio, sin embargo, sino una alianza transitoria, cuando los jefes liberales concurrieron a palacio y llegaron a un acuerdo con Ospina. El pueblo liberal se levant\u00f3 por todo el pa\u00eds, salieron a la lucha los guerrilleros liberales del Llano, del Tolima y de otras regiones. La oligarqu\u00eda liberal tuvo que jugar a las dos cartas, la del gobierno y la de los guerrilleros, con lo cual desintegr\u00f3 la alianza y el sector recalcitrante de los terratenientes de Laureano G\u00f3mez vio llegada la hora de tomar revancha de las dos d\u00e9cadas anteriores. La violencia, la lucha popular, la insurrecci\u00f3n campesina, la reacci\u00f3n terrateniente, el sectarismo partidario entre el pueblo azuzado por los jefes, recorrieron el pa\u00eds y el imperialismo empez\u00f3 a mirar con preocupaci\u00f3n la explosiva forma como se desarrollaba la pol\u00edtica colombiana. De ah\u00ed que el imperialismo no dude un momento y patrocine, con los sectores liberales y conservadores m\u00e1s fieles a su dominaci\u00f3n, el golpe militar del trece de junio de 1953. El gobierno militar fue una forma de alianza, pero se enfrent\u00f3 desde su iniciaci\u00f3n con un obst\u00e1culo que no permiti\u00f3 su fortalecimiento, el que no todos los sectores del partido conservador y del partido liberal colaboraron con el golpe militar. No hab\u00eda una institucionalizaci\u00f3n de la alianza. Tuvo que darse el proceso de desgaste del gobierno militar con el sector de la oligarqu\u00eda que lo hab\u00eda apoyado y con el imperialismo para que surgiera la f\u00f3rmula definitiva que consagrara la alianza. Todo el proceso culmina con el establecimiento del Frente Nacional, es decir, con la alianza plebiscitaria de los terratenientes y la gran burgues\u00eda financiera, monopolista y burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>    Para comprender el proceso seguido por los partidos liberal y conservador en el siglo XX, definido como el de la alianza de los terratenientes y de la gran burgues\u00eda, y no como la unificaci\u00f3n de la clase dominante en burgues\u00eda, es necesario clarificar cuatro elementos: 1) La clase que se fortalece con el desarrollo del capitalismo en el pa\u00eds es la gran burgues\u00eda financiera, monopolista y burocr\u00e1tica, clase con intereses contrapuestos antag\u00f3nicamente a los de la burgues\u00eda no monopolista o burgues\u00eda nacional. 2) La clase de los terratenientes persiste con su base econ\u00f3mica en el monopolio latifundista de la tierra, tiene que adaptarse a las condiciones del capitalismo imperialista, pero, a diferencia de los pa\u00edses capitalistas del siglo XIX que toleraron a los terratenientes o los derrotaron como en Estados Unidos, esta clase mantiene su poder y comparte el gobierno con el sector financiero. 3) El partido liberal, una vez culminado su proceso de transformaci\u00f3n del siglo XIX al XX, llega a ser el partido de la gran burgues\u00eda, el partido conservador sigue representando a los terratenientes, pero dentro de su seno se desarrolla un sector financiero con v\u00ednculos econ\u00f3micos directos con esa gran burgues\u00eda representada por el partido liberal. Los financistas y monopolistas representados por el partido liberal provienen, principalmente, de los comerciantes del siglo XIX, mientras los financistas y monopolistas representados por el partido conservador, provienen de los terratenientes que invirtieron en la industria a principios de siglo. 4) Como factor aglutinante, es decir, como factor que crea una franja de intereses comunes, surge la dominaci\u00f3n imperialista que act\u00faa en dos sentidos, primero, en el de colocar a los terratenientes en la necesidad de utilizar el capital financiero y ponerse en el camino del desarrollo capitalista por la v\u00eda &#8220;junker&#8221;, y segundo, colocando en el comando de la econom\u00eda al sector financiero que ejerce el control y desarrolla las pol\u00edticas encaminadas a obstaculizar el avance del capitalismo nacional.<\/p>\n<p>    Es indudable que esta interpretaci\u00f3n de la historia pol\u00edtica de Colombia implica premisas te\u00f3ricas fundamentales que es necesario mencionar. La primera tiene que ver con la trayectoria que siguen los terratenientes. La segunda con la relaci\u00f3n que establece el imperialismo norteamericano con ellos. La tercera se refiere a la divisi\u00f3n de la burgues\u00eda en dos sectores enfrentados antag\u00f3nicamente, a saber, la burgues\u00eda nacional y la gran burgues\u00eda. Sobre estos tres puntos esenciales no damos aqu\u00ed sino unos elementos b\u00e1sicos que sirvan de gu\u00eda para la comprensi\u00f3n de la forma como hemos interpretado y vamos a interpretar nuestra historia contempor\u00e1nea. Para la visi\u00f3n de los terratenientes partimos de la concepci\u00f3n marxista y leninista de que la propiedad privada de la tierra es la base material de esa clase y que el monopolio latifundista tiene un car\u00e1cter feudal, aun dentro del r\u00e9gimen capitalista de producci\u00f3n. Lo que Marx y Lenin, en este aspecto, se\u00f1alan como contradictorio es que, desde el punto de vista de los intereses econ\u00f3micos, a la burgues\u00eda lo que m\u00e1s le hubiera convenido hacer, hubiera sido suprimir la propiedad privada de la tierra y nacionalizarla para suprimir ese obst\u00e1culo al desarrollo del capitalismo; pero que, sin embargo, las razones pol\u00edticas de tener que liquidar a los terratenientes y poner en peligro tambi\u00e9n la propiedad privada de todos los medios de producci\u00f3n, los llevan a sacrificar intereses que son inherentes a su clase (29). De ah\u00ed que para Marx, Lenin, Stalin y Mao Tse Tung, la eliminaci\u00f3n de la propiedad terrateniente no sea una reforma de tipo socialista, sino de tipo capitalista, que le correspond\u00eda haberla llevado a cabo a la burgues\u00eda, pero que, dadas las condiciones concretas del desarrollo del capitalismo, es una tarea hist\u00f3rica que la lleva a cabo el proletariado. En todos los pa\u00edses capitalistas del mundo los terratenientes han sobrevivido y, apenas ahora, han venido siendo suplantados por los grandes grupos financieros que hacen de terratenientes y capitalistas imperialistas al mismo tiempo, como sucede en los Estados Unidos. En Colombia no s\u00f3lo los terratenientes sobrevivieron al desarrollo del capitalismo, sino que mantuvieron el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente de car\u00e1cter feudal basado en el monopolio latifundista incultivado de la tierra, fen\u00f3meno que no sucedi\u00f3 en los pa\u00edses capitalistas que se desarrollaron en el siglo XIX. Esto puede probarse con el solo hecho de examinar las estad\u00edsticas sobre tenencia de la tierra en Colombia y comprobar que siete mil terratenientes monopolizan m\u00e1s de doce millones de hect\u00e1reas, de las cuales no est\u00e1n cultivadas sino un poco m\u00e1s de ochocientas mil y que apenas cuatro millones y medio de hect\u00e1reas de un \u00e1rea cultivable de treinta y cinco millones, tienen alg\u00fan cultivo distinto de pastos naturales. Estad\u00edsticas tan simples como \u00e9stas aterrar\u00edan a economistas cl\u00e1sicos burgueses como Smith y Ricardo, pero inducen a los economistas imperialistas a pensar mejor en la reforma de la producci\u00f3n en las parcelas campesinas o a ciertos intelectuales a defender que, en Colombia, ha desaparecido la clase terrateniente o se ha convertido en burgues\u00eda agraria (30). La diferencia entre la supervivencia de los terratenientes en los pa\u00edses capitalistas y los pa\u00edses semifeudales consiste en que en estos \u00faltimos permanece el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente y en los primeros se sujeta al r\u00e9gimen capitalista por medio de la reforma agraria y el arriendo capitalista. El papel del imperialismo norteamericano ha consistido en propiciar un tipo de &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; que deje intacto este r\u00e9gimen de propiedad agraria. A lo m\u00e1s que ha llegado es a proponer una reforma agraria que escamotee el problema principal de liquidar este r\u00e9gimen terrateniente y permita canalizar el capital financiero para crear la necesidad de una mayor importaci\u00f3n de capital, en una forma semejante a como Stolypin, el famoso ministro de los zares, antes de la revoluci\u00f3n, impulsaba una reforma agraria en Rusia, para neutralizar a los campesinos pol\u00edticamente, someterlos al capital y preservar el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente con sus caracter\u00edsticas feudales esenciales (31). Pero el imperialismo tambi\u00e9n ha impulsado programas como el del fomento a la aparcer\u00eda feudal y la preservaci\u00f3n del r\u00e9gimen minifundista (32). En esto consiste, exactamente, la alianza del imperialismo con los grandes terratenientes.<\/p>\n<p>3. Nota sobre la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en Colombia<\/p>\n<p>    La esencia de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en el plano econ\u00f3mico radica en la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, objetivo que no se consigue sino con una reforma agraria de car\u00e1cter revolucionario. A la consecuci\u00f3n de esta meta se supeditan las dem\u00e1s medidas que exijan las condiciones concretas, todas tendientes a obtener el capital necesario para la inversi\u00f3n industrial y a liberar la mano de obra necesaria para la explotaci\u00f3n capitalista. De todas maneras, sin la liquidaci\u00f3n del r\u00e9gimen terrateniente resulta imposible el desarrollo de una econom\u00eda capitalista o de una econom\u00eda socialista. Es una condici\u00f3n de tipo material absolutamente indispensable para la construcci\u00f3n de una nueva econom\u00eda. Las tareas pol\u00edticas no son sino la consecuencia de esta necesidad material, no importa que, en el tiempo, deban proceder a la ejecuci\u00f3n completa de la reforma agraria. Pero el car\u00e1cter social de esta reforma, es decir, de la liquidaci\u00f3n del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, es burgu\u00e9s, capitalista, y no de naturaleza proletaria, socialista. Tanto Marx como Lenin y Mao Tse Tung, desarrollaron una teor\u00eda revolucionaria sobre esta premisa fundamental. Para Rusia, Lenin plante\u00f3 una revoluci\u00f3n en dos etapas, una democr\u00e1tica, cuyo objetivo central es orientada a la destrucci\u00f3n del r\u00e9gimen terrateniente y, de ah\u00ed, la alianza de la clase obrera con el campesinado, y otra socialista, dirigida a la construcci\u00f3n de una econom\u00eda colectiva y de todo el pueblo. En 1912 dec\u00eda: &#8220;El &#8216;problema agrario&#8217; engendrado por tal estado de cosas consiste en suprimir los restos de la servidumbre, que se han convertido en un obst\u00e1culo insoportable para el desarrollo capitalista de Rusia. El problema agrario en Rusia consiste en transformar radicalmente la vieja propiedad agraria medieval, tanto la latifundista como la campesina parcelaria. Y esta transformaci\u00f3n ha devenido absolutamente indispensable como consecuencia del atraso extremo de esta propiedad agraria, de la discordancia extrema entre ella y todo el sistema de econom\u00eda nacional, que se ha hecho capitalista&#8230; La transformaci\u00f3n, en todo caso y en todas sus formas, no puede dejar de ser burguesa por su contenido, por cuanto toda la vida econ\u00f3mica de Rusia es ya burguesa, y la propiedad agraria se subordinar\u00e1 ineludiblemente a ella, se adaptar\u00e1 inevitablemente a los mandatos del mercado, a la presi\u00f3n del capital, todopoderoso en nuestra sociedad actual. Pero si bien la transformaci\u00f3n no puede dejar de ser radical, no puede dejar de ser burguesa, queda a\u00fan por resolver cu\u00e1l, de las dos clases directamente interesadas, los terratenientes o los campesinos, llevar\u00e1 a cabo esta transformaci\u00f3n o la orientar\u00e1, determinar\u00e1 sus formas&#8230;&#8221; (33). Lenin respond\u00eda a este interrogante se\u00f1alando que el campesinado era la \u00fanica clase que podr\u00eda darle una soluci\u00f3n que conviniera a todo el pueblo, que fuera r\u00e1pida, y que sacara a Rusia de su atraso feudal, pero que ten\u00eda que ser dirigido por el proletariado, ya que el campesinado puede quedar preso de sus vacilaciones o caer en manos de las utop\u00edas populistas y liberales. La utop\u00eda liberal consiste en &#8220;el deseo ego\u00edsta de los nuevos explotadores de compartir los privilegios con los viejos explotadores&#8230; De ah\u00ed la infinita serie de equ\u00edvocos, mentiras, hipocres\u00eda y cobardes evasivas de toda la pol\u00edtica de los liberales, que deben jugar a la democracia para atraerse a las masas, pero que, al mismo tiempo, son profundamente antidemocr\u00e1ticos, profundamente hostiles al movimiento de las masas&#8230;&#8221; (34). Y la utop\u00eda populista que es &#8220;socialistera&#8221;, es el &#8220;sue\u00f1o del peque\u00f1o propietario, que ocupa una posici\u00f3n intermedia entre el capitalista y el obrero asalariado, de suprimir la esclavitud asalariada sin lucha de clases, expresa la aspiraci\u00f3n de acabar definitivamente con los antiguos explotadores feudales y es la falsa esperanza de eliminar &#8216;a la vez&#8217; a los nuevos explotadores, a los capitalistas&#8221; (35). Se trata del socialismo ut\u00f3pico, falso. As\u00ed como la utop\u00eda de los liberales corrompe la conciencia democr\u00e1tica de las masas, la de los populistas, corrompe su conciencia socialista (36). La diferencia entre las dos reside en que la utop\u00eda populista contribuye a la revoluci\u00f3n en su etapa democr\u00e1tica, porque expresa &#8220;en la \u00e9poca de la transformaci\u00f3n burguesa&#8221; (en que se encontraba Rusia en 1912) &#8220;el af\u00e1n de lucha de las masas campesinas&#8221;, mientras la utop\u00eda liberal no hace sino desviarla y neutralizarla (37).<\/p>\n<p>    A la esencia misma de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, la dominaci\u00f3n imperialista de la nueva etapa del capitalismo, ha a\u00f1adido el problema nacional consistente en la liberaci\u00f3n del imperialismo. As\u00ed como el car\u00e1cter social de la lucha contra el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente es burgu\u00e9s, en igual forma lo es la lucha por la liberaci\u00f3n nacional. Los dos problemas est\u00e1n indisolublemente ligados por la naturaleza de la dominaci\u00f3n imperialista en los pa\u00edses atrasados. Correspondi\u00f3 hist\u00f3ricamente a Mao Tse Tung, clarificar completamente este problema en el proceso de la revoluci\u00f3n china que enfrent\u00f3 el problema democr\u00e1tico y el problema nacional. En esta forma Mao Tse Tung incorpor\u00f3 a la teor\u00eda marxista la &#8220;revoluci\u00f3n de nueva democracia&#8221; como el camino de todos los pa\u00edses atrasados y dominados por el imperialismo, a los que nosotros denominamos, siguiendo a Mao, pa\u00edses semifeudales y neocoloniales. La revoluci\u00f3n &#8220;de nueva democracia&#8221; es una revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica cuyo contenido material radica en la lucha contra la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica imperialista y contra el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, los dos obst\u00e1culos fundamentales que afronta todo pa\u00eds atrasado y dominado por el imperialismo. Siguiendo a Lenin, Mao plantea que esta revoluci\u00f3n, cuyo contenido es democr\u00e1tico y burgu\u00e9s, no puede ser dirigida por la burgues\u00eda ni por la peque\u00f1a burgues\u00eda, ni por el campesinado, sino que debe serlo por el proletariado, no importa lo poco numeroso que sea, para que pueda pasar a su etapa de revoluci\u00f3n socialista (38). Es el mismo caso de Rusia, al cual se le a\u00f1ade la lucha por la liberaci\u00f3n nacional que no exist\u00eda entonces all\u00ed, porque Rusia no era un pa\u00eds neocolonial. La revoluci\u00f3n en dos etapas, una democr\u00e1tica y otra socialista es, precisamente, la refutaci\u00f3n m\u00e1s acabada de la utop\u00eda populista &#8220;socialistera&#8221; y de la utop\u00eda liberal antidemocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>    En el siglo XIX la caracterizaci\u00f3n de los dos partidos pol\u00edticos colombianos tenia que definirse sobre la base de la posici\u00f3n que adoptaran frente a la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. No hay dudas al respecto. El \u00fanico partido que se coloc\u00f3 en favor de ese objetivo fundamental fue el partido liberal, con todas las vacilaciones inherentes a los comerciantes, a falta de una burgues\u00eda industrial. Una direcci\u00f3n de esta naturaleza condujo a la claudicaci\u00f3n de un sector que degener\u00f3 en el partido independiente de N\u00fa\u00f1ez y, m\u00e1s tarde, en el partido nacional. No solamente se trat\u00f3 de una claudicaci\u00f3n, sino de una traici\u00f3n a la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Pero en el siglo XX, una caracterizaci\u00f3n del partido liberal y del partido conservador tiene que partir de sus posiciones ante la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica, o sea, ante la liberaci\u00f3n nacional y la liquidaci\u00f3n del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente. De la ausencia de esta perspectiva, principalmente en la llamada &#8220;nueva historia&#8221;, se ha seguido una serie de falacias sobre la historia colombiana de la \u00e9poca contempor\u00e1nea, las m\u00e1s fundamentales son las siguientes: 1) El partido conservador es el representante de la reacci\u00f3n y el partido liberal del progreso social. 2) Alfonso L\u00f3pez es la &#8220;revoluci\u00f3n en marcha&#8221; y representa la burgues\u00eda industrial nacional progresista. 3) Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n fue el ala radical del partido liberal, pero su lucha pol\u00edtica no defiere substancialmente de los otros Jefes liberales. 4) La \u00e9poca de la violencia fue, esencialmente, una lucha entre el partido liberal que defend\u00eda al pueblo y el partido conservador que defend\u00eda a la oligarqu\u00eda. 5) El partido liberal, como colectividad de avanzada, se ha ganado la mayor\u00eda electoral y, por tanto, salvaguarda al pa\u00eds de la reacci\u00f3n conservadora. 6) El partido liberal ha sido el motor que ha convertido a Colombia en un pa\u00eds capitalista. 7) En los gobiernos compartidos del Frente Nacional, los ministros liberales han sido, en general, el ala democr\u00e1tica del gobierno. 8) El liberalismo colombiano es el aliado natural de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>    Basta medir la trayectoria del partido liberal con la medida de la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica, para que estas falacias se descubran. El partido conservador, igual que en el siglo XIX, en ning\u00fan momento ha defendido los objetivos fundamentales del progreso en Colombia. Siempre estuvo contra la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y su posici\u00f3n no se ha modificado en la \u00e9poca contempor\u00e1nea. M\u00e1s a\u00fan, la lucha proterrateniente que desarroll\u00f3 durante la primera mitad de este siglo y su decidido apoyo al imperialismo norteamericano desde el fin de la segunda guerra mundial lo hacen tan reaccionario como en el siglo pasado. Los autores de la &#8220;nueva historia&#8221;, en general, est\u00e1n de acuerdo con esta apreciaci\u00f3n. Pero, en cambio, se convierten en los apologistas abiertos o velados del partido liberal, de sus dirigentes y de sus gobernantes. Unas veces saliendo en abierta defensa de su supuesto progresismo; otras disculpando sus entregas, vacilaciones y claudicaciones; otras callando o silenciando sus traiciones. De la primera posici\u00f3n son t\u00edpicos los trabajos de Dar\u00edo Mesa y Mario Arrubla, de la segunda, Gerardo Molina, de la tercera, Jorge Orlando Melo y Alvaro Tirado. Lo que la &#8220;nueva historia&#8221; no dice del partido liberal es que traicion\u00f3 la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y abjur\u00f3 de la liberaci\u00f3n nacional. Su traici\u00f3n se plasma en su alianza con el partido conservador, eliminando de sus programas y de su lucha pol\u00edtica el objetivo de la liquidaci\u00f3n del r\u00e9gimen terrateniente. La legislaci\u00f3n agraria de L\u00f3pez y de Lleras Restrepo apunt\u00f3 a la neutralizaci\u00f3n del movimiento campesino y a la apertura de la agricultura para el capital financiero, favoreciendo as\u00ed el r\u00e9gimen terrateniente que permaneci\u00f3 intacto. Fue eminentemente pol\u00edtica en busca del apoyo campesino, por una parte, y totalmente antinacional en obediencia a los pedidos del imperialismo norteamericano. Su abjuraci\u00f3n de la liberaci\u00f3n nacional proviene de su t\u00e1ctica tendiente a modernizar el pa\u00eds por medio del endeudamiento externo que entreg\u00f3 el pa\u00eds al control y dominio del imperialismo norteamericano. No solamente la ideolog\u00eda que adopt\u00f3 el partido liberal desde comienzos de siglo basada en el impulso al capitalismo monopolista de Estado, sino todo su esfuerzo de ponerlo al servicio de los intereses norteamericanos en todos los gobiernos a su mando o con su colaboraci\u00f3n, convierten al partido liberal en un partido tan reaccionario como el partido conservador. M\u00e1s a\u00fan, el partido liberal se yergue en el siglo XX como el adalid de la &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221; imperialista y en ese sentido, libra una batalla con el partido conservador para someterlo a las condiciones de la *&#8217;modernizaci\u00f3n&#8221; antinacional. Gran parte de las luchas de los partidos tradicionales se explican por esta contradicci\u00f3n y por este proceso de acomodamiento.<\/p>\n<p>    Desde comienzos de su aparici\u00f3n a principios de siglo la clase obrera colombiana ha librado grandes batallas por la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y contra el imperialismo norteamericano. Sus luchas han constituido la base para su desarrollo org\u00e1nico y pol\u00edtico a todo lo largo de este siglo. En primer lugar, la clase obrera lucha en el contexto nacional por lograr su reconocimiento como una clase nueva en el panorama colombiano. Su aparici\u00f3n y primer desarrollo parten no solamente del avance del capitalismo nacional, sino tambi\u00e9n del desenvolvimiento del capitalismo imperialista. A diferencia de la burgues\u00eda nacional, la cual s\u00f3lo se nutre del capitalismo no monopolista, la clase obrera brota por todas partes en el pa\u00eds como resultado de los dos capitalismos. En segundo lugar, la clase obrera, reci\u00e9n surgida, inicia su batalla por el reconocimiento de sus reivindicaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas b\u00e1sicas en el campo del desarrollo capitalista, como son los derechos de asociaci\u00f3n, movilizaci\u00f3n, contrataci\u00f3n colectiva y huelga. En esta etapa surgen las primeras organizaciones centralizadas. El partido liberal es el primero en comprender que el reconocimiento de esas reivindicaciones, as\u00ed sea en forma recortada, puede representarle un avance electoral, dif\u00edcilmente reversible, el cual colocar\u00e1 a la clase obrera bajo su influencia. En tercer lugar, la clase obrera se lanza en forma decidida y osada a la toma de conciencia de su propia clase, al esclarecimiento de su ideolog\u00eda propia, a su organizaci\u00f3n independiente de clase en su partido pol\u00edtico aut\u00f3nomo que defienda sus intereses estrat\u00e9gicos y que supedite a ellos todas las dem\u00e1s luchas intermedias y reivindicatorias. Ha sido este un proceso lento y doloroso. La etapa de su reconocimiento como clase se extiende hasta comienzos de la d\u00e9cada del treinta, la del reconocimiento de sus reivindicaciones hasta la d\u00e9cada del sesenta y de ah\u00ed en adelante la organizaci\u00f3n de su partido de clase como partido independiente. No fue antes de 1965 el surgimiento de ese partido del proletariado. Las organizaciones pol\u00edticas que se autodenominaron representantes de la clase obrera, por cuyo control pugnan lo mismo la gran burgues\u00eda que los terratenientes o la peque\u00f1a burgues\u00eda, tales como el partido socialista o el partido comunista, siempre siguieron los principios del liberalismo, se mantuvieron a su cola, y favorecieron el avance del partido liberal. Por el hecho de no haber nunca distinguido entre la burgues\u00eda nacional y la gran burgues\u00eda imperialista, por el error de haber considerado el partido liberal el sector progresista de las clases dominantes, por haber aceptado que la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y nacional puede lograrse sin la toma del poder, siempre hicieron concesiones en los intereses fundamentales de la clase obrera con la ingenua disculpa de atraerse a los sectores m\u00e1s avanzados de ese partido. El resultado salta a la vista. En lugar de atraer a los cuadros liberales, el partido liberal ha sido lo suficientemente capaz de neutralizarlos y absorberlos. La estrategia pol\u00edtica de Alfonso L\u00f3pez Pumarejo en su carta a Nemesio Camacho en 1928, ya citada, se cumpli\u00f3 paso a paso y sigue los efectos m\u00e1s perniciosos en las filas de la clase obrera. El partido liberal tom\u00f3 las banderas reivindicativas, las barniz\u00f3 de liberalismo, abland\u00f3 a quienes se dec\u00edan representantes de la clase obrera, y avanz\u00f3 hasta convertirse en el partido mayoritario electoralmente, dejando desarmados a los revolucionarios. S\u00f3lo la influencia de la revoluci\u00f3n china y la traici\u00f3n de los dirigentes sovi\u00e9ticos desde Krushov, pusieron de manifiesto el liberalismo predominante en el partido comunista colombiano y le abrieron los ojos a la clase obrera, que desde la d\u00e9cada del sesenta se lanza sin vacilaciones a la construcci\u00f3n de su partido y a la educaci\u00f3n de las masas para el avance del proceso revolucionario.<\/p>\n<p>    Es indudable que cada clase tiene su versi\u00f3n de la historia. En Colombia domin\u00f3 por mucho tiempo en las escuelas y colegios la versi\u00f3n propia de los terratenientes. S\u00f3lo muy recientemente va desarroll\u00e1ndose y abri\u00e9ndose paso la visi\u00f3n hist\u00f3rica de la gran burgues\u00eda imperialista. Su m\u00e1s connotado autor es Indalecio Li\u00e9vano Aguirre. Pero tambi\u00e9n la peque\u00f1a burgues\u00eda o clase media, compuesta m\u00e1s que todo por intelectuales, se arroja a la palestra. La &#8220;nueva historia&#8221; que unas veces bebe en la interpretaci\u00f3n propia de la gran burgues\u00eda y mantiene por momentos posiciones de los terratenientes, tambi\u00e9n adopta no pocos puntos de la versi\u00f3n propia de la clase obrera. Entre la historia elaborada por la gran burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda se dividen su influencia en la educaci\u00f3n colombiana. La visi\u00f3n hist\u00f3rica propia de la clase obrera est\u00e1 ausente de las escuelas y apenas va desbrozando un camino verdaderamente tortuoso, propio de una clase que dirige el proceso de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Tirado Mej\u00eda, &#8220;Colombia: Siglo y medio de bipartidismo&#8221;, en Colombia hoy, Siglo XXI Editores, Bogot\u00e1, 1978, p\u00e1gs. 105-106.<\/p>\n<p>(2) Pangloss, &#8220;Temas de nuestro tiempo&#8221;, El Espectador, septiembre 15 de 1978; en esta direcci\u00f3n se inclinan la mayor\u00eda de los historiadores positivistas norteamericanos interesados en nuestra historia. Ver, por ejemplo, Frank Safford, &#8220;Aspectos sociales de la pol\u00edtica en la Nueva Granada, 1825-1850&#8243;, en Aspectos del siglo XIX en Colombia, Ediciones Hombre Nuevo, Medell\u00edn, 1977.<\/p>\n<p>(3)&#8221;Echand\u00eda sobre el partido liberal&#8221;, El Tiempo, julio 24 de 1978. <\/p>\n<p>(4) Departamento de Sociolog\u00eda, Facultad de Ciencias Humanas, op. cit.: &#8220;Durante los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os avanza la unificaci\u00f3n pol\u00edtica de la clase dominante sobre la base del proceso de concentraci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de capital que se realiza en la formaci\u00f3n del mercado interior, unificaci\u00f3n que corre paralela al desarrollo de la lucha de clases&#8221;, p\u00e1g. 102.<\/p>\n<p>(5) Tirado Mej\u00eda, op. cit., p\u00e1g. 116 (el subrayado es nuestro).<\/p>\n<p>(6) Ver para profundizar en el debate ideol\u00f3gico m\u00e1s importante del siglo XIX, Jaramillo Uribe, El pensamiento colombiano en el siglo XIX, Editorial Temis, Bogot\u00e1, 1964; Gustavo Humberto Rodr\u00edguez, Ezequiel Rojas, Editorial ABC, 1970.<\/p>\n<p>(7) Op. cit., p\u00e1g. 115. &#8220;La aplicaci\u00f3n de la oposici\u00f3n: liberalismo progresista expresi\u00f3n de los intereses de la burgues\u00eda comerciante o industrial, y conservatismo retardatario, expresi\u00f3n de los latifundistas, es gran parte trasposici\u00f3n mec\u00e1nica de la situaci\u00f3n europea de los siglos XVIII y XIX&#8230; Ni por las relaciones denominaci\u00f3n, ni por su poder\u00edo econ\u00f3mico y social puede asimilarse a los latifundistas granadinos con los arist\u00f3cratas europeos del siglo XVIII o XIX&#8221;. Ibid.<\/p>\n<p>(8) Mariano Ospina Rodr\u00edguez, &#8220;Los partidos pol\u00edticos en la Nueva Granada&#8221;, en Jaime Jaramillo Uribe, Antolog\u00eda del pensamiento pol\u00edtico colombiano, t.1, p\u00e1gs. 117-148.<\/p>\n<p>(9) Ver Li\u00e9vano Aguirre, Los grandes conflictos sociales y econ\u00f3micos de nuestra historia, Edit. La Nueva Prensa, Bogot\u00e1, t.1; L\u00f3pez Michelsen, op. cit., Primera Parte.<\/p>\n<p>(10) Tirado Mej\u00eda, op. c\u00edt., p\u00e1g. 115.<\/p>\n<p>(11) Lo que define el car\u00e1cter progresista de los comerciantes en la lucha pol\u00edtica del siglo XIX es el ataque frontal al r\u00e9gimen fiscal de la Colonia, las reformas sociales, y la defensa del librecambio. A diferencia de la mayor\u00eda de los historiadores de la &#8220;nueva historia&#8221;, consideramos que el librecambio fue progresista, posici\u00f3n que defendi\u00f3 Marx en el an\u00e1lisis de las condiciones del siglo XIX: &#8220;Pero, en general, en nuestros d\u00edas, el sistema proteccionista es conservador, al paso que el librecambio es destructor. Este r\u00e9gimen desintegra las antiguas nacionalidades y lleva a sus \u00faltimas consecuencias el antagonismo entre la burgues\u00eda y el proletariado. En una palabra, el sistema de la libertad de comercio acelera la revoluci\u00f3n social. En este sentido, exclusivamente, emito yo mi voto, se\u00f1ores, en favor del librecambio&#8221;, Carlos Marx, &#8220;Discurso sobre el problema del librecambio&#8221;, en Escritos econ\u00f3micos varios, Editorial Grijalbo, M\u00e9xico, 1962, p\u00e1g. 335.<\/p>\n<p>(12) Ver cap. 2\u00b0, aparte 1.<\/p>\n<p>(13) Dar\u00edo Mesa, op. cit., p\u00e1gs. 134-135.<\/p>\n<p>(14) Ibid., p\u00e1g. 136.<\/p>\n<p>(15) Dar\u00edo Echand\u00eda, El Tiempo, julio 24 de 1978.<\/p>\n<p>(16) Lenin, &#8220;El Estado y la revoluci\u00f3n&#8221;, Obras escogidas. 3 vol. Editorial Progreso, Mosc\u00fa, v. 2.<\/p>\n<p>(17) No puede confundirse en todo este debate el concepto de &#8220;burgues\u00eda nacional&#8221;, con &#8220;burgues\u00eda nacionalista&#8221; o &#8220;antiimperialista&#8221;. El primer t\u00e9rmino se refiere a la burgues\u00eda no monopolista, la cual, por supuesto en el proceso productivo, econ\u00f3mico, sufre el embate del imperialismo, aparte de la actitud que tome pol\u00edticamente la burgues\u00eda. El segundo t\u00e9rmino se refiere a una actitud pol\u00edtica, a una posici\u00f3n consciente que puede reflejarse en su organizaci\u00f3n pol\u00edtica o en su participaci\u00f3n activa en la lucha por el poder. Nosotros consideramos que, en Colombia, la burgues\u00eda nacional es la due\u00f1a de la peque\u00f1a y mediana producci\u00f3n capitalista, cuyo car\u00e1cter no es monopolista y que existe como clase, aparte de su posici\u00f3n pol\u00edtica determinada, la cual puede estar con el imperialismo en un per\u00edodo o contra \u00e9l en un momento dado.<\/p>\n<p>(18) Ver James J. Parsons, La colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a en el occidente de Colombia, Banco de la Rep\u00fablica, Bogot\u00e1, 1961; Alvaro L\u00f3pez Toro, Migraci\u00f3n y cambio social en Antioquia durante el siglo XIX, CEDE, Universidad de los Andes, Bogot\u00e1, 1968; Jos\u00e9 Fernando Ocampo, Dominio de clase en la ciudad colombiana, Editorial La Oveja Negra, Medell\u00edn, 1971, cap. I&#8221;.<\/p>\n<p>(19) Departamento de Sociolog\u00eda, Hip\u00f3tesis generales derivadas del estudio exploratorio del per\u00edodo 1920-1970, febrero de 1971, Bogot\u00e1, p\u00e1gs. 106-108. Ospina, mientras dura la jefatura de G\u00f3mez en esta \u00e9poca, con la cual est\u00e1 en desacuerdo, funda la Federaci\u00f3n de Cafeteros, la Caja Agraria, en uni\u00f3n de liberales y se integra a una serie de negocios de este tipo con ellos.<\/p>\n<p>(20) G\u00f3mez dec\u00eda de Hitler en 1941: &#8220;Su obra la he contemplado a la distancia, y me parece gigantesca, para haber realizado lo que ya tiene hecho en tan pocos a\u00f1os. Si gana la guerra, ser\u00e1 sin lugar a dudas, el hombre m\u00e1s grande de la historia, pero si la pierde ser\u00e1 un h\u00e9roe com\u00fan, a pesar de todo lo que ha llevado a cabo&#8230;&#8221;, El Siglo, 26 de enero de 1941.<\/p>\n<p>(21) Ver Randall, op. cit., cp. 7.<\/p>\n<p>(22) Carlos Lleras Restrepo, op. cit., p\u00e1gs. 36-40.<\/p>\n<p>(23) Julio Holgu\u00edn Arboleda, Mucho en serio y algo en broma, Editorial P\u00edo X, Bogot\u00e1, 1959, p\u00e1gs. 227-236.<\/p>\n<p>(24) Eduardo Rodr\u00edguez Pi\u00f1eres, Diez a\u00f1os de pol\u00edtica liberal. 1892-1902, Editorial Antena, Bogot\u00e1, 1945, passim; Carlos Mart\u00ednez Silva, Por qu\u00e9 caen los partidos pol\u00edticos, Imprenta de Juan Casis, Bogot\u00e1, 1934; Eduardo Santa, Rafael Uribe Uribe, Editorial Bedout, Medell\u00edn, 1968, 2a. edici\u00f3n, cap\u00edtulo und\u00e9cimo.<\/p>\n<p>(25) Entre otras cosas dice Uribe: &#8220;A prop\u00f3sito: me complace tenerte por contrincante. Entre los dos no perderemos esfuerzo por civilizar la guerra&#8230; En cuanto a relaciones entre los dos, quedan por mi parte establecidas para todo objeto \u00fatil o de inter\u00e9s com\u00fan. No en vano habremos sido condisc\u00edpulos y amigos de toda la vida; y aunque tendr\u00eda yo derecho a guardarte rencor por querellas de juventud en que te excediste, los a\u00f1os han dejado caer sobre ellas capas sucesivas de ceniza fr\u00eda&#8221;. Santa, op. cit., p\u00e1g. 250.<\/p>\n<p>(26) Jorge Villegas y Jos\u00e9 Yunis, op. cit., p\u00e1g. 36.<\/p>\n<p>(27) Ver Silvio Villegas, No hay enemigos a la derecha, materiales para una teor\u00eda nacionalista, Editorial Zapata, Manizales, 1937; a este respecto es muy elocuente el libro de Laureano G\u00f3mez, El cuadril\u00e1tero, Mussolini, Hitler, Stalin, Gandhi, Bogot\u00e1, 1953; David Bushnell, Eduardo Santos and the Good Neighbor, 1938-1942, Grainsville, 1967.<\/p>\n<p>(28) Lleras Restrepo hace un recuento detallado de este proceso y publica las dos cartas, la de L\u00f3pez y la respuesta del directorio conservador dirigido por G\u00f3mez, ver op. cit., p\u00e1gs. 232-242.<\/p>\n<p>(29) Lenin, &#8220;Carlos Marx&#8221;, Obras escogidas, 3 vol., Editorial Progreso, Mosc\u00fa, 1960. vol. I, p\u00e1gs. 43-47; ver Marx, El capital, t. III, Secci\u00f3n sexta; Marx, Historia cr\u00edtica de la plusval\u00eda, 2 vol., Editorial Cartago, Buenos Aires, 1956.<\/p>\n<p>(30) Ver, por ejemplo, Kalmanovitz, &#8220;Desarrollo capitalista en el campo colombiano&#8221;, en Colombia hoy; Bejarano, &#8220;Or\u00edgenes del problema agrario&#8221;, en Biblioteca B\u00e1sica Colombiana, La agricultura en el siglo XX, Instituto Colombiano de Cultura, Bogot\u00e1, 1976. Hago referencia a programas como la llamada &#8220;revoluci\u00f3n verde&#8221; auspiciada para el mundo subdesarrollado por la fundaci\u00f3n Rockefeller y el Banco Mundial, adaptados a Colombia en el DRI (Desarrollo Rural Integrado), puesto en marcha por el gobierno de L\u00f3pez Michelsen y continuado por Turbay como el punto central de la pol\u00edtica agraria.<\/p>\n<p>(31) Lenin, &#8220;El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revoluci\u00f3n rusa de 1905 a 1907&#8221;, Obras completas, t. XIII.<\/p>\n<p>(32) La ley de aparcer\u00eda del gobierno de L\u00f3pez Michelsen, discutida y aceptada por los dos partidos en el llamado Pacto de Chicoral.<\/p>\n<p>(33) &#8220;La esencia del problema agrario en Rusia&#8221;, en el Problema de la tierra y la lucha por la libertad, Editorial Progreso, Mosc\u00fa, p\u00e1gs. 14-15.<\/p>\n<p>(34) &#8220;Dos utop\u00edas&#8221;, ibid., p\u00e1g. 26.<\/p>\n<p>(35) Ibid., p\u00e1g. 28.<\/p>\n<p>(36) Ibid., p\u00e1g. 27.<\/p>\n<p>(37) Ibid., pags. 26-28.<\/p>\n<p>(38) Ver Mao Tse-Tung, &#8220;La revoluci\u00f3n china y el partido comunista de China&#8221;, Obras escogidas, vol. II; &#8220;Sobre la nueva democracia&#8221;, ibid.; &#8220;Sobre la situaci\u00f3n actual y nuestras tareas&#8221;, vol. IV; &#8220;Sobre el gobierno de coalici\u00f3n&#8221;, vol. III; etc.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El establecimiento del Frente Nacional entre los dos partidos tradicionales colombianos, despu\u00e9s de que se enfrentaron en guerras civiles durante el siglo XIX y de que fue precedido inmediatamente por una d\u00e9cada de lucha intensa entre los dos, ha desatado las m\u00e1s dis\u00edmiles interpretaciones. Tres puntos centrales pueden llevarnos a clasificar estas interpretaciones. 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