{"id":21317,"date":"2009-02-16T21:59:12","date_gmt":"2009-02-16T21:59:12","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2009\/02\/16\/editorial-la-vieja-y-la-nueva-democracia\/"},"modified":"2009-02-16T21:59:12","modified_gmt":"2009-02-16T21:59:12","slug":"editorial-la-vieja-y-la-nueva-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-la-vieja-y-la-nueva-democracia\/","title":{"rendered":"Editorial: LA VIEJA Y LA NUEVA DEMOCRACIA*"},"content":{"rendered":"<p>Es curioso. En los \u00faltimos meses, alrededor del punto de la democracia, se ha levantado en Colombia un enorme debate; y quienes se hayan tomado la molestia de rastrearlo seriamente habr\u00e1n concluido que, no obstante el ment\u00eds cruzado entre gobiernistas y opositores, unos y otros, al final, dictaminan contra los males del momento la receta un\u00edvoca de restaurar los derechos humanos y reivindicar las normas de la Constituci\u00f3n vigente. El gobierno vocifera energ\u00fameno: &#8220;somos defensores de los derechos humanos&#8221;; y el eco de la indignada oposici\u00f3n repite: &#8220;somos defensores de los derechos humanos&#8221;. \u00bfQu\u00e9 sucede? \u00bfQuiz\u00e1s la identidad del lenguaje encubre contradicciones de postulados a todas luces antag\u00f3nicos? \u00bfO se trata de enfoques diferentes de una misma verdad? A descifrar el enigma, o mejor, a empezar a descifrarlo, dedicaremos este art\u00edculo.<\/p>\n<p>I- La democracia, un tema en boga<\/p>\n<p>M\u00faltiples factores convergen para que la democracia sea el tema de moda. Antes que nada el auge que ha adquirido la escalada represiva, con la reimplantaci\u00f3n por en\u00e9sima vez del estado de sitio, mediante el cual se promulg\u00f3 el execrable Estatuto de Seguridad, engendro de molde fascista y destinado a acentuar la militarizaci\u00f3n del r\u00e9gimen. El fen\u00f3meno no consiste s\u00f3lo en coartar sistem\u00e1ticamente las libertades p\u00fablicas, interferir la actividad legal de las agrupaciones pol\u00edticas contrarias a la coalici\u00f3n gobernante, ampliar el radio de acci\u00f3n de las cortes marciales o sofocar violentamente la lucha de las masas. Este ha sido el pan de cada d\u00eda y durante muchos a\u00f1os de la rep\u00fablica colombiana. Lo que estamos viendo ahora es que las clases dominantes vendepatria, los grandes propietarios del capital y de la tierra, han soltado la jaur\u00eda y la azuzan contra un pa\u00eds inerme. Hay que meterle terronera al pueblo para que acepte con resignaci\u00f3n cristiana los zarpazos de la mala fortuna y se avenga sin chistar a los designios oficiales. Produce escalofr\u00edo siquiera repasar con la memoria los casos conocidos de allanamientos, detenciones, torturas y cr\u00edmenes sin cuento. Una ma\u00f1ana, en el anfiteatro del Hospital Militar de Bogot\u00e1, apareci\u00f3 el cuerpo sin vida de un estudiante. Nadie proporcionaba explicaci\u00f3n de lo sucedido, ni aun los directores de la entidad. Luego, los mandos castrenses, al cundir la protesta, con el mayor desparpajo confesaron que tuvieron sin m\u00e1s ni m\u00e1s que aplicarle la &#8220;ley de fuga&#8221;. En otra oportunidad se supo que la esposa de un agricultor de La Dorada recibi\u00f3, amortajado y dentro de una herm\u00e9tica caja, el cad\u00e1ver de su compa\u00f1ero que la tropa hab\u00eda sacado de su casa y arrestado anteriormente. Quisieron los uniformados no dejar abrir el ata\u00fad para ocultar y sepultar junto con la v\u00edctima las marcas del tormento. Y as\u00ed podr\u00edamos narrar cientos y miles de episodios dantescos. No se respeta la edad, ni el sexo, ni la profesi\u00f3n. Ni\u00f1os, ancianos, religiosos, mujeres embarazadas han sufrido en carne propia las brutalidades de la soldadesca. Ser conducido a las brigadas es transitar la senda del martirio, donde los expertos acopian pruebas y substancian los sumarios por medio de choques el\u00e9ctricos, suspensiones, ahogamientos, pinzas, picanas, hormigueros, fusilamientos fingidos, celdas asfixiantes y otros m\u00e9todos refinados aprendidos de la \u00faltima escuela investigativa de la inteligencia estadinense. En los consejos verbales de guerra, verdaderas ordal\u00edas, a la defensa se le coh\u00edbe para actuar. La subordinaci\u00f3n jer\u00e1rquico-militar entre acusadores y jurado predetermina el fallo. Cuando el juez pregunta a los vocales si el reo es culpable, los tenientes contestan, &#8220;s\u00ed, mi coronel, culpable&#8221;.<\/p>\n<p>Ni el gobierno ni el ej\u00e9rcito han logrado desvanecer los cargos que reiteradamente se les formulan acerca de las torturas a los presos pol\u00edticos. Por el contrario, sus alegatos consolidan el convencimiento que al respecto la opini\u00f3n mantiene.<\/p>\n<p>Sobre el b\u00e1rbaro procedimiento de vendar a los detenidos, por ejemplo, las autoridades no refutaron la inculpaci\u00f3n; se limitaron a justificarla con el grotesco argumento de que &#8220;no podemos exponer a nuestros interrogadores para que sean reconocidos por personas que en un momento puedan resultar delincuentes&#8221;, como afirmara el general Vega Uribe, comandante de la BIM. &#8220;Y el Estado est\u00e1 obligado a proteger la vida de sus agentes&#8221;, recalc\u00f3 el ministro de Justicia 1.<\/p>\n<p>En el juicio seguido al grupo autodenominado Mao por la muerte de Rafael Pardo Buelvas, el defensor de uno de los incriminados sostuvo que las declaraciones que compromet\u00edan a su poderdante fueron arrancadas a la fuerza, y, por lo tanto, carec\u00edan de validez; a lo que replic\u00f3 el fiscal del consejo de guerra: &#8220;que el testimonio sea hecho con coacci\u00f3n, no le quita el m\u00e9rito de la verdad&#8221; 2.<\/p>\n<p>Ante las quejas elevadas a su despacho, referentes a los suplicios y tratamientos vejatorios a que son sometidos los desdichados que quedan atrapados entre los pi\u00f1ones de la justicia penal militar, la Procuradur\u00eda General de la Naci\u00f3n, sin conseguir eludir las evidencias opt\u00f3 por se\u00f1alar &#8220;la posibilidad&#8221; de que se &#8220;est\u00e9n haciendo imputaciones en relaci\u00f3n con una autolesi\u00f3n, es decir, atribuyendo a terceros lo que pudo ser obra propia o consentida, para pretender demostrar una acusaci\u00f3n temeraria&#8221;. 3<\/p>\n<p>Hemos tra\u00eddo exposiciones de distintas fuentes para resaltar que el Estado no niega de plano la tortura. La fundamenta. Con el vendaje de los cautivos durante semanas enteras \u00fanicamente se busca proteger la integridad de los funcionarios; los testimonios obtenidos a punta de dolor no demeritan la verdad, y los sacrificados se maceran a s\u00ed mismos y perecen para empa\u00f1ar la pureza del mandato democr\u00e1tico. Colombia se halla regentada por la perfidia y la desverg\u00fcenza. El Estatuto de Seguridad, fiel reflejo de esa situaci\u00f3n, es el flagicio embozado en el cinismo.<\/p>\n<p>El cuadro de la represi\u00f3n que acabamos de esbozar en pocas pinceladas aparece acabado en las denuncias que, con lujo de detalles, hacen a diario las organizaciones de las masas y las colectividades pol\u00edticas adversas a la hegemon\u00eda bipartidista. Todos se percatan de cuanto est\u00e1 aconteciendo porque cuando no padecen las arbitrariedades las ven cometidas en el pellejo de sus vecinos, parientes o camaradas de trabajo. Hasta en los medios de informaci\u00f3n, controlados principalmente por la oligarqu\u00eda, repercute, distorsionado o no, el clamor de las gentes que condenan la tiran\u00eda reinante. Sin embargo, no todos comprenden las causas de la propensi\u00f3n hacia el recrudecimiento de las disposiciones opresivas; ni la ra\u00edz profunda, econ\u00f3mica, de las transmutaciones por las cuales nuestros mandatarios se asemejan m\u00e1s y m\u00e1s a los prohombres de las satrap\u00edas legendarias del Caribe. El MOIR viene repicando desde hace varios a\u00f1os que bajo el sistema neocolonial y semifeudal imperante no s\u00f3lo no habr\u00e1 democracia, sino que con el desvalijamiento progresivo de la naci\u00f3n por parte del imperialismo norteamericano y sus secuaces, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes, proliferar\u00e1n las formas t\u00edpicamente fascistoides de gobierno . A medida que los saqueadores aumentan el apetito por lo bienes terrenales, el r\u00e9gimen disminuye la confianza en la eficacia de sus fortalezas desarmadas como el Parlamento, el poder judicial, la educaci\u00f3n confesional, la prensa, etc., y para preservar la tranquilidad ciudadana echa mano sin dudarlo del militarismo, el instrumento apaciguador por excelencia.<\/p>\n<p>En el transcurso de los a\u00f1os setentas se ha registrado notables cambios en el mundo. Estado Unidos tropieza con inmensos y crecientes escollos para mantener en pie la mole de su edificio imperial, construido con tanto tacto a todo lo largo de la primera mitad del siglo. Sus intereses vitales se resienten con las arremetidas que en procura de los consumidores del orbe despliega constantemente la reto\u00f1ada industria de Europa y Jap\u00f3n. Desde el fracaso de Viet Nam comenz\u00f3 a descender hacia la sima sin que surjan indicios de recuperaci\u00f3n. Por cada amigo que pierde gana diez enemigos y su influencia en Asia y \u00c1frica declina como declinan las cotizaciones del d\u00f3lar en las bolsas de la banca internacional. Las luchas de los pueblos y gobiernos del Tercer Mundo por la defensa de los recursos naturales y por mejores t\u00e9rminos de intercambio tambi\u00e9n lo afectan seriamente. A pesar de que contin\u00faa siendo una potencia econ\u00f3mica de principal\u00edsima magnitud, muestra la endeblez de sus relaciones de producci\u00f3n en el siguiente contraste: a tiempo que depende de afuera para el abastecimiento de combustibles y materias primas estrat\u00e9gicas y para darle salida a sus mercader\u00edas, est\u00e1 impelido a recurrir cada vez m\u00e1s al proteccionismo, a fin de guarecerse de los embates de sus competidores. A lo anterior hay que agregar que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, due\u00f1a ya de un poder\u00edo b\u00e9lico superior, saca ventajas de las complicaciones gringas y, en la partida por el reparto del planeta, le arrebata al imperialismo norteamericano regiones y pa\u00edses, cual si fueran figuritas de ajedrez.<\/p>\n<p>En tales condiciones, Washington vuelve la mirada esperanzadora hacia su coto de caza m\u00e1s pr\u00f3ximo, la Am\u00e9rica Latina, en donde empez\u00f3 sus haza\u00f1as filibusteras, por all\u00e1 en los d\u00edas del aventurero William Walker. Ah\u00ed cuenta con una retaguardia no despreciable, si desea conservar o rescatar baluartes en los otros continentes. No es que la cosa est\u00e9 de un tir\u00f3n, porque el vasto territorio que se extiende al sur del R\u00edo Grande, ha servido, desde anta\u00f1o, de teatro a m\u00faltiples desobediencias y conflictos independentistas de diversa \u00edndole; no obstante, de las zonas en disputa, \u00e9sta sigue distingui\u00e9ndose por la marcada intromisi\u00f3n de los monopolios norteamericanos, que al verse obligados a aflojar la presa en otras latitudes, aqu\u00ed la exprimen, \u00e1vidos, para compensar. El peso de su crisis lo descargan sobre nuestras naciones a trav\u00e9s de innumerables mecanismos. Aumentando el endeudamiento externo, con las secuelas del d\u00e9ficit fiscal cr\u00f3nico, los reajustes de impuestos y las alzas de tarifas de los servicios p\u00fablicos; multiplicando la exportaci\u00f3n de capitales y productos, para lo cual hay que ampliar y controlar el mercado, manipular al m\u00e1ximo los planes de integraci\u00f3n y desalojar y arruinar a los incipientes fabricantes nativos; incrementando el escamoteo de los recursos naturales, con lo que se priva a los pueblos atrasados de su base fundamental de desarrollo, o atizando la inflaci\u00f3n, que se deriva del sostenimiento de tasas especulativas en los cr\u00e9ditos y del resto de la pol\u00edtica de superexplotaci\u00f3n imperialista. Por ello en el Hemisferio discurren tiempos muy aciagos En la espaciosa porci\u00f3n neocolonial, donde dest\u00e1canse el latifundio ocioso y el minifundio improductivo, los campos feraces se despoblan, mientras las ciudades se abarrotan de desempleados. Los despose\u00eddos que encuentran ocupaci\u00f3n tampoco disfrutan de los ingresos m\u00ednimos de una existencia llevadera. El hambre aniquila a decenas de millones de habitantes, hoy, en la edad de la cibern\u00e9tica, tal vez de manera id\u00e9ntica o peor a como asediaba hace quinientos a\u00f1os a los abor\u00edgenes americanos, quienes, los m\u00e1s pr\u00f3speros, escasamente sab\u00edan arar, desconoc\u00edan el hierro y no hab\u00edan sobrepasado el estadio medio de la barbarie, seg\u00fan el esquema de Morgan. No resulta sorprendente entonces que a un hambre de ribetes b\u00e1rbaros correspondan m\u00e9todos de organizaci\u00f3n social que podr\u00edan considerarse m\u00e1s dignos del barbarismo que de la civilizaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>La tendencia a la represi\u00f3n y a la regresi\u00f3n ser\u00e1 inevitable, por encima de las promesas y de la misma voluntad de las clases lacayunas dominantes. El imperialismo yanqui hincar\u00e1 sus garras con mayor acerb\u00eda que nunca en Am\u00e9rica Latina, su expoliaci\u00f3n llegar\u00e1 a extremos jam\u00e1s igualados y sus \u00faltimos coletazos de drag\u00f3n herido los descargar\u00e1 sobre estas tierras. Definitivamente no habr\u00e1 libertad en los pa\u00edses latinoamericanos atascados en las redes de la superpotencia de Occidente. Ni de la naci\u00f3n para decidir su destino, ni del pueblo para hacer valer sus derechos. Y all\u00ed donde subsistan los remedos democr\u00e1ticos, al estilo colombiano o venezolano, la farsa tornar\u00e1 m\u00e1s exacerbante el despotismo y la hipocres\u00eda har\u00e1 menos tolerables los abusos.<\/p>\n<p>Los sectores de la oposici\u00f3n, que dentro de su labor proselitista se han mostrado especialmente activos en la denuncia de los atropellos y vej\u00e1menes del r\u00e9gimen, no atinan a se\u00f1alar las razones reales que mueven a \u00e9ste a rodar sin alternativa hacia la fascistizaci\u00f3n. Hablan desde luego de la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, de la moneda insana, de las estructuras injustas, de las naciones pobres y ricas y dem\u00e1s manifestaciones externas de la crisis; as\u00ed como propenden gaseosamente por ciertos reajustes sociales. Empero, ignoran, o eluden precisar que la desastrosa injerencia de los Estados Unidos, sintetizada en la creciente y atroz explotaci\u00f3n de los monopolios neocolonizadores, constituye el factor clave, decisivo, del hundimiento acelerado de Colombia en el pantano de una dictadura omn\u00edmoda y sangrienta. Nos tropezamos, pues, con una diferencia sustantiva, no transigible, entre tales sectores y nosotros. Como sus discursos y proclamas borran la causa b\u00e1sica, concreta, determinante, de la agudizaci\u00f3n de la violencia gubernamental contra las masas, ellos consideran viable, si se presiona, el retorno a un supuesto clima democr\u00e1tico, favorable para todos, que restaure el imperio de las normas constitucionales y exonere al Estado del acompa\u00f1amiento disonante de la caverna reaccionaria y pro militarista. La consecuencia de semejante concepci\u00f3n del problema democr\u00e1tico consiste en que de nuevo a los oprimidos se les pintan pajaritos de oro en torno a la coincidencia de aspiraciones con el mandatario de turno, o Torquemada de turno, y se les desarma espiritualmente para afrontar lo que les espera: el desencadenamiento de la represi\u00f3n centuplicada que precipitase sobre la faz del territorio patrio. Aqu\u00ed, la divergencia exacta con el revisionismo y el oportunismo liberal no estriba en que nosotros propaguemos la renuncia a la lucha por la democracia y las reformas, con lo que seguramente ir\u00e1n a responder, deformando nuestros planteamientos y calumni\u00e1ndonos, en su desespero por defenderse de la cr\u00edtica y ocultar la felon\u00eda, tal cual obraron en el inmediato pasado.<\/p>\n<p>Nuestro Partido surgi\u00f3 precisamente en el hist\u00f3rico combate contra las tesis y las pr\u00e1cticas del extremoizquierdismo, fruto, entre otras cosas, de la interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n mec\u00e1nica de la experiencia cubana, a cargo de un sartal de grupos revolucionarios peque\u00f1oburgueses en que se atomiz\u00f3 aquella desviaci\u00f3n. Estas capillas de anarquistas iluminados rechazaban la pol\u00edtica, el aprovechamiento de la democracia formal, la utilizaci\u00f3n del Parlamento. Con sus cavilaciones trotskistas acerca de la realidad del pa\u00eds, salvaguardaban el dominio neocolonial del imperialismo, se mofaban de la presencia de una burgues\u00eda patri\u00f3tica susceptible de aliarse con los obreros y campesinos en la etapa actual de la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica y propend\u00edan por un socialismo iluso, a deshoras, contrapuesto a la conformaci\u00f3n del frente y a la unidad del pueblo. En ning\u00fan momento el MOIR cay\u00f3 en la tentaci\u00f3n de gui\u00f1arles el ojo a estas elucubraciones liquidadoras. No hizo foquismo franco ni velado. No ha recurrido al atentado personal ni al secuestro. Sabe que nos hallamos en un per\u00edodo de acumulaci\u00f3n de fuerzas, y su principio t\u00e1ctico primordial radica en actuar siempre al lado de las masas y conforme a la evoluci\u00f3n de la lucha de clases. Pugna por las libertades p\u00fablicas para el pueblo, aun bajo las administraciones fantoches, se subentiende; y las dos o tres prerrogativas arrancadas en la contienda las emplea no en sublimar los &#8220;aspectos positivos&#8221; de la Carta reguladora de la sociedad neocolonial y semifeudal, sino en ayudarles a comprender a los obreros y a los campesinos, esclavos del capital y de la gleba, que incluso en el m\u00e1s magn\u00e1nimo de los Estados olig\u00e1rquicos, las franquicias se instituyeron para el z\u00e1ngano y los grilletes para el tobillo del trabajador. Sin combatir constante y consecuentemente por el democratismo en todos los \u00f3rdenes no lograremos movilizar a las mayor\u00edas tras las metas de la revoluci\u00f3n. Mas nuestra ense\u00f1a izada por la democracia, lejos de significar el acuerdo con los adversarios de clase, representa la palanca para derrocarlos de cada una de las posiciones usurpadas.<\/p>\n<p>Como se ve, la cuesti\u00f3n no oscila ya en si convienen o no las luchas por las conquistas democr\u00e1ticas, objeto de nuestros enfrentamientos con el oportunismo de &#8220;izquierda&#8221; aproximadamente hasta 1974, en que la grupusculer\u00eda seudomarxista fue descolgando a hurtadillas los dogmas con que armaron tanto alboroto en la d\u00e9cada del sesenta. Algunos de tales conversos -vale la pena anotarlo- terminaron por abandonar las pretensiones de hacer carrera por s\u00ed solos y compraron su billete para el expreso revisionista. Ahora nos hallamos cara a cara con una contracorriente de derecha mucho m\u00e1s da\u00f1ina, que no distingue entre la democracia de los explotadores y la de los explotados y que cuando denuncia las torturas aboga porque la rep\u00fablica de los torturadores funcione impecablemente, tras la estricta vigencia de la Constituci\u00f3n y de las leyes. El an\u00e1lisis del encrespamiento de la ola represiva lo desconecta por completo de las necesidades econ\u00f3micas que conducen al imperialismo norteamericano a incrementar el pillaje en sus neocolonias, preferencialmente las latinoamericanas. Y por ende, los portavoces de la mencionada contracorriente dejan de alertar sobre el auge inevitable del despotismo en el futuro cercano, y difunden la creencia conciliacionista y desorientadora de que los colombianos sin excepci\u00f3n, los hambrientos Y los ah\u00edtos, gozar\u00e1n de las garant\u00edas consignadas en convenios internacionales y en la codificaci\u00f3n jur\u00eddica, a condici\u00f3n de que logremos discernir entre los &#8220;aciertos&#8221; y los &#8220;desaciertos&#8221; del gobierno y lo obliguemos a privarse de sus colaboradores patibularios.<\/p>\n<p>Muchos de los fracasos de la revoluci\u00f3n colombiana se le deben a esa inveterada man\u00eda del Partido Comunista de descubrir un ala moderada, una actitud, un no se qu\u00e9 que merece reconocerse, en los sucesivos reg\u00edmenes olig\u00e1rquicos, los cuales, desde la \u00e9poca de la separaci\u00f3n de Panam\u00e1, han servido de obsecuentes y sol\u00edcitos saca-micas de los Estados Unidos. Siempre, indefectiblemente, en el momento \u00e1lgido, los d\u00f3mines del mamertismo arrumaron en el cuarto de aparejos la teor\u00eda marxista del Estado y, prevalidos de un pretexto vano, ofrecieron el respaldo al t\u00edtere ungido, con salvedades o sin ellas, pero al fin y al cabo para aportar el granito de arena. Lo mismo con Santos que con L\u00f3pez, el viejo, el abuelo de los nietos del Ejecutivo. Al propio Ospina P\u00e9rez le pillaron su t\u00f3pico correcto. Alberto Lleras, mister Lleras, el fundador del Frente Nacional, la musa inspiradora del plebiscito del lo. de diciembre que refrend\u00f3 la m\u00e1s abyecta de las reformas constitucionales del pa\u00eds, puesto que instaur\u00f3 la paridad y la alternaci\u00f3n, excluyendo de los derechos del sufragio a las agrupaciones diferentes del bipartidismo tradicional, recibi\u00f3 en 1958 los votos comunistas; en esa oportunidad con el sofisma de cerrarle el paso a Jorge Leyva, la otra opci\u00f3n siniestra. Y en 1974 dijeron que el triunfo electoral del Mandato de Hambre era de &#8220;signo democr\u00e1tico y progresista&#8221;, lo que se comprobaba con la abrumadora derrota de \u00c1lvaro G\u00f3mez Hurtado, el &#8220;sector ultraderechista&#8221;. Estos acontecimientos s\u00ed no se han desvanecido por completo en los recuerdos de las gentes. Desde un principio L\u00f3pez Michelsen cultiv\u00f3 un estrech\u00edsimo entendimiento con los ultras vencidos en las urnas y con la asistencia de ellos rein\u00f3 hasta la culminaci\u00f3n de su cuatrienio, parapetado, como sus antecesores, en las alambradas de las normas de emergencia que dictaminan la turbaci\u00f3n del orden p\u00fablico. En su mensaje de despedida al Congreso, \u00e9l, el pen\u00faltimo de los demagogos en ocupar el solio de Bol\u00edvar, el ni\u00f1o d\u00edscolo de la rancia burgues\u00eda santafere\u00f1a, el francotirador en el penthouse, el ex-compa\u00f1ero jefe del MRL, ilustre por tantos otros blasones de dem\u00f3crata liberal, que hab\u00eda cuadrado con sus ofrecimientos libertarios un armadijo para cazar tres millones de papeletas en los tejemanejes comiciales, admiti\u00f3 entre l\u00edneas que su obra ep\u00f3nima, salpicada con la sangre del 14 de septiembre, requiri\u00f3 tambi\u00e9n con frecuencia del tartamudeo de la fusiler\u00eda. Y profetiz\u00f3 id\u00e9ntico sino a las generaciones de presidentes por pasar. &#8220;Los hechos han sido m\u00e1s fuertes que mis ilusiones. Poco a poco he ido convenci\u00e9ndome de que la normalidad entre nosotros est\u00e1 dada por la vigencia del art\u00edculo 121 de la Constituci\u00f3n Nacional&#8221;. He aqu\u00ed la profec\u00eda: &#8220;En Colombia, hemos venido refinando este estatuto jur\u00eddico hasta crear una instituci\u00f3n que a mi parecer nos permite responder apropiadamente a los desaf\u00edos que estamos viviendo. Por eso, y lo digo con franqueza, no creo que el pa\u00eds pueda darse el lujo de prescindir del estado de sitio en los pr\u00f3ximos a\u00f1os 5.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de clase del burgu\u00e9s ducho en los ajetreos del Poder, advierte y ense\u00f1a much\u00edsimo m\u00e1s a las masas sojuzgadas que los malabarismos del revisionista adocenado, apopl\u00e9tico, que s\u00f3lo cuando de buscar acomodamiento se refiere, o de inventar el mejor motivo para encubrir la peor infamia, muestra la habilidad del gato que se desliza entre porcelanas, sin romperlas. El tr\u00e1nsito de la larga caravana de las dictaduras bipartidistas, especialmente las del llamado Frente Nacional, nos deja instructivas lecciones: que conservadores y liberales han de mantener la alianza para sobrevivir; que quien se ci\u00f1a la banda presidencial, sean cuales fueren sus ofertas, ha de guiarse por los patrones trazados por sus desp\u00f3ticos predecesores, y que la superexplotaci\u00f3n imperialista conduce a la militarizaci\u00f3n y fascistizaci\u00f3n progresivas, con exclusi\u00f3n del tipo de gobierno, democr\u00e1tico venezolano, parlamentario boliviano o cuartelario argentino.<\/p>\n<p>Pero fue un miembro del gabinete de Turbay Ayala el encargado de revelar el misterio de la represi\u00f3n. En Par\u00eds, al intervenir ante el Grupo de Consulta del Banco Mundial, los amos del capital financiero internacional, a donde concurri\u00f3 recientemente a solicitar m\u00e1s empr\u00e9stitos, el Ministro de Hacienda, cabeza de la delegaci\u00f3n colombiana, reconoci\u00f3: &#8220;El propio desarrollo econ\u00f3mico, el equilibrio social y las libertades dedocr\u00e1ticas no son posibles, en nuestra opini\u00f3n, con altas tasas de inflaci\u00f3n&#8221; 6. \u00bfDe modo que las libertades democr\u00e1ticas han resultado incompatibles con la inflaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 indican las altas tasas inflacionarias si no el encarecimiento del costo de la vida ocasionado por la permanente elevaci\u00f3n de los precios de las mercanc\u00edas, materias primas e insumos tra\u00eddos desde la metr\u00f3poli; por la usura y el agio de la banca; por el desalojo del campesinado en beneficio de los latifundistas parasitarios; por la proliferaci\u00f3n de los impuestos indirectos; por el saqueo de los recursos naturales; por la acci\u00f3n, en suma, de los monopolios que controlan a su arbitrio los mercados del pa\u00eds y quiebran la producci\u00f3n nacional? \u00bfY la inflaci\u00f3n, que oronda recorre de arriba abajo el continente latinoamericano, no ha sido el socorrido mecanismo con el que los grandes potentados medran a costa del envilecimiento diario, autom\u00e1tico, de los m\u00edseros ingresos de las inmensas masas, \u00fanicas creadoras de la riqueza social? En otros t\u00e9rminos, la pol\u00edtica expoliadora de los imperialistas y sus agentes conlleva la total anulaci\u00f3n de las libertades democr\u00e1ticas para las mayor\u00edas. No podr\u00eda ser en otra forma. De tan sencilla pero certera observaci\u00f3n surge nuestro criterio sobre la democracia y el hondo foso que nos separa de la vac\u00eda verborragia del revisionismo y el oportunismo liberal. El choque de intereses dentro de la sociedad es tal, que, a pesar de la monta\u00f1a de papel escrito realzando las excelsas virtudes de unos derechos humanos en abstracto y al margen de las clases, la libertad de los saqueadores se yergue irremisiblemente sobre la esclavitud de los saqueados, de igual manera a como la victoria de la democracia de \u00e9stos repercutir\u00e1 en la supresi\u00f3n inmediata de la rep\u00fablica de aquellos. Cada contingencia, cada evento, cada conflicto de cuantos acaecen con rapidez pasmosa en el Hemisferio coloca de manifiesto lo irreconciliable de la pugna mencionada; lo antag\u00f3nico de los enfrentamientos entre las naciones sometidas y el imperialismo, de un lado, y entre las clases oprimidas y las minor\u00edas intermediarias dominantes, del otro. A ello obedece el abigarrado mosaico de las dictaduras militares, el desespero reformista de los expoliadores y los continuos brotes de rebeld\u00eda de los pueblos en busca de su emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A implantar la moda del tema de la democracia ha incidido tambi\u00e9n la promoci\u00f3n que a los derechos humanos efect\u00faa la administraci\u00f3n Carter en la m\u00e1s basta escala c\u00f3smica. La singular campa\u00f1a tampoco deber\u00eda asombrar ni confundir a nadie, y lo afirmamos no obstante estar al tanto de que a uno de los m\u00e1ximos l\u00edderes de Firmes, o sea de la oposici\u00f3n liberaloide, se le ocurre m\u00e1s bien &#8220;importante y positivo que el Jefe de Estado de un pa\u00eds como EE.UU. haya levantado esta bandera&#8221; 7. No cabr\u00edan el asombro ni la confusi\u00f3n, si tuvi\u00e9ramos en cuenta que el imperio del Norte ha perpetrado invariablemente sus m\u00e1s abominables fechor\u00edas en nombre de la &#8220;libertad&#8221;, de la &#8220;paz&#8221;, de la &#8220;convivencia&#8221;, etc. En las circunstancias prevalecientes, lo que ambiciona el actual inquilino de la Casa Blanca es recomponer el ca\u00f3tico sistema del imperialismo norteamericano, estirarle as\u00ed sea la piel y embellecerle el cutis, porque, fuera de hallarse en bancarrota y en declive, ostenta por doquier una fachada de carnicero nazi que le puede. Aunque, como queda visto, le sobren anestesi\u00f3logos para la cirug\u00eda pl\u00e1stica proyectada, all\u00ed donde ha intentado llevar a cabo el experimento de suplantar el generalato por testaferros civiles, escuch\u00f3, en lugar del reconocimiento ciudadano, el estruendo de la turbamulta. En el Brasil, un temporal huelgu\u00edstico, que puso en pie de lucha a decenas de miles de obreros, sacudi\u00f3 al coloso encadenado. Bolivia estuvo al borde de la guerra civil y s\u00f3lo la transacci\u00f3n de ubicar un h\u00edbrido militar-parlamentario en la Presidencia aplaz\u00f3 la refriega. En Nicaragua, donde estall\u00f3 una revoluci\u00f3n genuina dispuesta a barrer cualquier conato de intervenci\u00f3n externa para ser realmente libre, las masas volvieron a exteriorizar cu\u00e1n poca estima guardan por la tir\u00e1nica y desueta democracia imperialista de los derechos burgueses humanos del se\u00f1or Carter, y cu\u00e1nto anhelan poner en pr\u00e1ctica la naciente democracia de los trabajadores y patriotas aut\u00e9nticos. Y el l\u00e1nguido conjunto de pa\u00edses salvados de la epidemia de los golpes de cuartel y que, por consiguiente, encarna el ideal democr\u00e1tico del neocolonialismo gringo, sin ning\u00fan rubor alterna en sus carteleras la comedia de los comicios ecuatorianos con la tragedia de los genocidios chilenos. Y Costa Rica la &#8220;Suiza de Am\u00e9rica&#8221;, acaba de notificar con los incidentes de Puerto Lim\u00f3n, en los cuales la Guardia Nacional aplast\u00f3 implacablemente el movimiento de seis mil proletarios en paro, que el derecho a la vida de los asalariados nada vale si se halla en peligro uno o dos puntos del porcentaje de la ganancia de los cupones de los grandes accionistas. \u00a1Qu\u00e9 tremendo chasco! Ni las bendiciones papales a las jornadas por la propagaci\u00f3n de la fe en los derechos humanos de los explotadores rescat\u00f3 a Carter de los padecimientos del fracaso. Hubo hasta rechazos frontales. Por ejemplo, mi general Videla, hecho un basilisco, dio a entender que antes de convocar a elecciones prefer\u00eda entregar Argentina a los sovi\u00e9ticos que no se andan con escr\u00fapulos de monja; y procedi\u00f3 en efecto a fomentar los negocios de toda laya con la superpotencia de Oriente.<\/p>\n<p>El infinito descaro de los imperialistas en lo tocante a los derechos humanos qued\u00f3 patentizado cuando en Se\u00fal, la capital del sur de Corea, el presidente estadinense, a principios de julio pasado, a tiempo que demandaba a su marioneta Park Chung-Hee correctivos en tales materias, adquir\u00eda el solemne compromiso de conservar las legiones militares yanquis en la regi\u00f3n, uno de los prominentes impedimentos para la liberaci\u00f3n total y la unificaci\u00f3n pac\u00edfica del pueblo coreano. La democracia norteamericana, adem\u00e1s del vandalismo, la mordaza y la venda, incluye, pues, la ocupaci\u00f3n armada de los pa\u00edses peque\u00f1os o d\u00e9biles, como la incluye tambi\u00e9n el internacionalismo de los zares sovi\u00e9ticos. Los actos de los hombres delatan sus intenciones. Quien cabalga sobre el lomo de los dem\u00e1s ha de estar pronto a restallar el l\u00e1tigo. Aun cuando Washington se bata en retirada y se desl\u00eda en embajadas de buena voluntad, el rendimiento de los t\u00edtulos de los magnates de Wall Street arrinconados por la crisis, arrojar\u00e1 a los Estados Unidos, por encima de la &#8220;distensi\u00f3n&#8221; y de los &#8220;Salt&#8221;, a la vor\u00e1gine de otra guerra mundial. Ya provey\u00f3 la creaci\u00f3n de una fuerza movible de m\u00e1s de 100.000 soldados destinada a invadir el Medio Oriente y, llegado el caso, asegurar as\u00ed el abastecimiento del petr\u00f3leo, tan preciado para su econom\u00eda.<\/p>\n<p>En fin, a toda democracia la rige un contenido de clase. Los imperialistas y sus ac\u00f3litos en su labor ideol\u00f3gica bregan por velar esta realidad y pregonan una rep\u00fablica que cobije id\u00edlicamente a poseedores y despose\u00eddos, explotadores y explotados, naciones opresoras y naciones oprimidas. En base a este aberrante enga\u00f1o erigen su rampante dictadura. Ciertamente el manicero de Georgia contribuy\u00f3 a insuflar el asunto, pero, como era natural, enred\u00f3 la pita. Al proletariado le toca poner los puntos sobre las \u00edes y disipar la brarah\u00fanda.<\/p>\n<p>II- El Foro de los Derechos Humanos<\/p>\n<p>En medio de un despliegue de prensa inusual para cert\u00e1menes no programados por la coalici\u00f3n liberal-conservadora, culmin\u00f3 el 1\u00b0 de abril del corriente a\u00f1o el Foro cuyos coordinadores bautizaron como de los Derechos Humanos. En una de las copiosas oraciones de clausura, Gerardo Molina se congratulaba con que &#8220;en torno a esa gran causa, hemos visto formarse una alianza que va desde la derecha de Gerlein, hasta el trotskismo de nuestros j\u00f3venes m\u00e1s radicales&#8221; 8. Redunda aclarar que el MOIR fue una de las poqu\u00edsimas agrupaciones partidarias que no se merecen la congratulaci\u00f3n, sencillamente porque no concurrimos.<\/p>\n<p>Primero, est\u00e1bamos catalogados, merced al desenlace de los \u00faltimos eventos pol\u00edticos, en esa especie de invitados indeseables a los que no hay m\u00e1s remedio que cruzarles la tarjeta de participaci\u00f3n. Segundo, de nuestra parte, detent\u00e1bamos y seguimos detentando insuperables reservas en cuanto a las concepciones y objetivos del convite, partiendo del mensaje que enviara Garc\u00eda M\u00e1rquez, el -m\u00e1s c\u00e9lebre de los animadores de la iniciativa, que, despu\u00e9s de atacar el estado de sitio y el Estatuto de Seguridad, desemboca en esta deplorable reconvenci\u00f3n: &#8220;Es de esperarse tambi\u00e9n, que el se\u00f1or presidente de la Rep\u00fablica, responsable m\u00e1ximo de las directrices de nuestro pa\u00eds, tome por fin decisiones serias para restaurar el prestigio de su gobierno, la dignidad de nuestras Fuerzas Armadas y el buen nombre de Colombia en el mundo&#8221; 9. El hecho de que se haya desatado el temporal represivo; que persista la duda de cu\u00e1l de los dos, Camacho Leyva o Turbay Ayala, imparte las \u00f3rdenes, y que en el exterior los comentaristas confundan a la Colombia del banquero Michelsen Uribe con el Hait\u00ed del Nen\u00e9 Doc, no puede llevarnos a sembrar falsas esperanzas respecto a un gobierno desprestigiado a tiempo, a un ej\u00e9rcito que no es nuestro sino que han instaurado contra la dignidad del pueblo y a una naci\u00f3n que mientras no se emancipe no gozar\u00e1 realmente de buen nombre. Ni el hijo dilecto de Macondo, con todo y su alucinante ficci\u00f3n, alcanz\u00f3 a convencernos de que el camino a transitar corresponda al de las claudicaciones.<\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que Gabo antes que pol\u00edtico ha sido novelista y que lo cogemos de chivo expiatorio para desacreditar el Foro con sus gazapos. No. Rep\u00e1sense los pronunciamientos de sus principales gestores, los discursos durante las deliberaciones, los documentos aprobados, hasta la Declaraci\u00f3n Final, y se constatar\u00e1 que la cruzada no rebas\u00f3 los linderos de la democracia olig\u00e1rquica. Rond\u00f3 y rond\u00f3 alrededor de la preocupaci\u00f3n de c\u00f3mo restaurar a plenitud el viejo derecho burgu\u00e9s y sus tres ramas del Poder operando separadamente, conforme a la m\u00e1s rigurosa ex\u00e9gesis de la doctrina de Montesquieu; con una Procuradur\u00eda atenta a sofrenar los desmanes, con una justicia ordinaria actuante y cabal, con unos militares cumplidores de los deberes inherentes a su rango. El Foro concluy\u00f3 siendo un simposio de abogados. Y los jurisperitos, despu\u00e9s de vagar entre manuales e incisos, aterrizan invariablemente en la propuesta para corregir las imperfecciones del r\u00e9gimen desp\u00f3tico. La ponencia, al quit\u00e1rsele los tapones jur\u00eddicos, derrama el menjurje de los mezquinos intereses antipopulares que carga por dentro. Los acertijos del legista, en lenguaje profano, traducen: \u00a1traici\u00f3n a las masas trabajadoras y a la naci\u00f3n colombiana! Leamos algunas de tales traducciones.<\/p>\n<p>En la Comisi\u00f3n I del Foro de los Derechos Humanos se proclam\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Si queremos que Colombia sea realmente una potencia moral en el concierto de las naciones, es imprescindible que dentro de los l\u00edmites de su territorio, gobernantes y gobernados preserven intactos los derechos esenciales de la persona humana, sin distinci\u00f3n por motivos de sexo, raza, idioma y credo religioso o pol\u00edtico&#8221; 10.<\/p>\n<p>En la Comisi\u00f3n II se recomend\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Si se desea que exista menos impunidad y m\u00e1s confianza en la justicia judicial, haci\u00e9ndola mejor y m\u00e1s acelerada, y con ello contribuir a crear un clima de armon\u00eda, paz y seguridad, que resulte fecundo para el progreso de la patria, lo que debe hacerse es modernizar los procedimientos, aumentar magistrados y jueces en la cantidad que exija el n\u00famero de asuntos que deben investigar y, juzgar, elevar su categor\u00eda social y darles justa remuneraci\u00f3n, dotarlos en cantidad adecuada de implementos modernos, de auxiliares t\u00e9cnicos, de investigadores y laboratorios, de polic\u00eda judicial apta, de personal subalterno capaz&#8221; 11.<\/p>\n<p>Alfredo V\u00e1zquez Carrizosa, en su alocuci\u00f3n inaugural, precis\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Hemos profesado un gran respeto a las Fuerzas Armadas y nos preguntamos si les conviene para la insustituible misi\u00f3n de vigilancia de nuestras fronteras asumir tareas propias de los organismos de investigaci\u00f3n policiva y judicial. La tradici\u00f3n de imparcialidad que caracteriza a las instituciones militares en Colombia, para fortuna de nuestra democracia, quedar\u00eda quebrantada al mezclarlas a nuestras fragorosas luchas de partidos y corrientes ideol\u00f3gicas&#8221; 12.<\/p>\n<p>Fabio Lozano Simonelli, en el acto de cierre, asinti\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Lo que no queremos es que un ejercicio equivocado de la autoridad, adem\u00e1s de activar el desbarajuste institucional, provoque una enemistad aciaga entre el Estado y los colombianos rasos&#8221; 13.<\/p>\n<p>Roberto Arenas protest\u00f3 en la misma sesi\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8220;Las afirmaciones del Ministro de Educaci\u00f3n Nacional, diciendo que quienes promueven este foro son enemigos de las instituciones, son temerarias y faltan al respeto de la conciencia de los colombianos&#8221; 14.<\/p>\n<p>Gilberto Vieira, el decano de los revisionistas colombianos, anot\u00f3 en su condolida intervenci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8220;Es lamentable que Colombia est\u00e9 perdiendo el prestigio internacional que tuvo en otras \u00e9pocas hasta cuando fue canciller de la Rep\u00fablica nuestro amigo aqu\u00ed presente, el doctor V\u00e1zquez Carrizosa. Y como colombianos tenemos que luchar porque Colombia recobre su fisonom\u00eda moral internacionalmente&#8221; 15.<\/p>\n<p>El poeta Luis Vidales exterioriz\u00f3 cuanto sent\u00eda:<\/p>\n<p>&#8220;Los m\u00e1s interesados en fortalecer al gobierno, al Ej\u00e9rcito, al Parlamento, a la entidad de justicia son los miembros del foro, como prueban los documentos surgidos del seno de \u00e9ste&#8221; 16.<\/p>\n<p>Y el vocero del esquirolaje, Tulio Cuevas, resumi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Por fin estamos los colombianos hablando en un mismo lenguaje: contra la injusticia&#8221; 17<\/p>\n<p>La anterior transcripci\u00f3n de citas nos proporciona un inventario bastante fidedigno de los infundios bajo los cuales los heraldos de los fueros humanos adelantan su oposici\u00f3n a la administraci\u00f3n turbayista. La selecci\u00f3n bien podr\u00eda ser otra. Sobra la tela por cortar en los cientos de infolios de las ponencias de los ensayistas del derecho y de los derechistas en ensayo. No caben los memoriales de apelaci\u00f3n. Y como se expresar\u00eda el magistrado, tampoco proceden los sobreseimientos definitivos, ni los temporales, aleg\u00e1ndose el atenuante de que fulano o perencejo s\u00f3lo se excedi\u00f3 en su celo profesoral, o se le sali\u00f3 un lapsus linguae. Los acuerdos que van &#8220;desde Gerlein hasta el trotskismo&#8221; se han cosido con la ch\u00e1chara de la teor\u00eda burguesa del Estado, puesta en la picota por la clase obrera desde hace cerca de siglo y medio. Esto explica plenamente la envergadura de la alianza y las repercusiones que tuvo dentro de la prensa liberal, conturbada al contemplar c\u00f3mo sus ideales de una arm\u00f3nica sociedad policlasista regida por una burocracia y una milicia ecu\u00e1nimes y justicieras, funcionando sosegadamente sin sobresaltos, cual un relojito, se le esfuma al contacto de la atm\u00f3sfera de la inseguridad galopante. Ellos, los liberales, no se resignan a creer que Montesquieu se les muri\u00f3, y los revisionistas los acompa\u00f1an en la congoja. Al evocar el esp\u00edritu de aqu\u00e9l, no logran revivir las condiciones sociales de la \u00e9poca en que la burgues\u00eda tallaba el mundo con sus pr\u00e9dicas, y naufragan, porque los de arriba no los toman en serio y los de abajo les faltan al respeto. Hace mucho que a la libre competencia la, suplant\u00f3 el monopolio y que surgi\u00f3 el imperialismo con su comunidad de decenas de naciones y de miles de millones de personas sometidas al arbitrio de un pu\u00f1ado de multimillonarios. El sistema de Estado que impera en dicha comunidad consiste en la dictadura de los monopolistas, ejercida directamente, o por comisi\u00f3n, a trav\u00e9s de los agentes intermediarios vendepatrias, as\u00ed su forma de gobierno fuere democr\u00e1tico-representativa. Si en su amanecer la democracia burguesa encar\u00f3 el desaf\u00edo de derruir los torreones feudales, hoy, a duras penas presta la pelleja con que los depredadores modernos disfrazan su inefable despotismo contra las masas subyugadas. En un movimiento por la restauraci\u00f3n de la vieja democracia, los trabajadores de la Colombia saqueada y atrasada no tendr\u00edan nada por ganar. Al contrario, la alianza que buscan, la unidad por la que vienen combatiendo, el frente que pregonan, es para abrirles el paso a las ideas y a las fuerzas de la nueva democracia de los obreros y los campesinos. La \u00fanica que liberar\u00e1 a la naci\u00f3n colombiana y no secunda los prop\u00f3sitos del imperialismo; que contempla el beneficio de las inmensas mayor\u00edas y no el lucro de un reducido c\u00edrculo de potentados, y la \u00fanica que congregar\u00e1 en torno suyo al pueblo, incluidos los productores nacionales y patriotas sinceros, y desbordar\u00e1 las miras de los restauradores de la trasnochada ilustraci\u00f3n de las centurias XVIII y XIX.<\/p>\n<p>Los forenses fantasean acerca de la esencia de la persona, del hombre en general como sujeto de derechos, de la substancia humana, etc., pero todos esos entes abstractos, a los que les gastan tanta saliva, s\u00f3lo habitan en sus necios cerebros. El proletariado ha mucho ajust\u00f3 cuentas asimismo con la rutinaria inclinaci\u00f3n de los explotadores a esconder que los hombres han estado divididos, desde eras remotas, en clases rivales, y que la especie se ha desarrollado mediante las luchas de estas clases, y as\u00ed seguir\u00e1 durante un intervalo supremamente extenso. Lo humano dentro del capitalismo, se concreta en el asalariado de carne y hueso que vende su fuerza de trabajo para no perecer, y en el burgu\u00e9s, tambi\u00e9n corporal, que se enriquece con la compraventa. Este vive de aqu\u00e9l. El uno es libre y el otro no. \u00bfC\u00f3mo disertar indiscriminadamente sobre unos derechos humanos para ambos, siendo que los privilegios con que se deleita el segundo significan la indigencia absoluta del primero? \u00a1Dadme un punto de apoyo y mover\u00e9 el mundo!, dijo Arqu\u00edmedes en la antig\u00fcedad. \u00a1Hip\u00f3critas, concededme uno solo de mis derechos y os desplomar\u00e9 vuestro asqueroso mundo!, les increpa el proletario moderno a los entibadores del orden jur\u00eddico capitalista.<\/p>\n<p>La sociedad colombiana actual se halla compuesta en lo fundamental por obreros, campesinos, peque\u00f1os burgueses urbanos, burgueses nacionales y, finalmente, por grandes burgueses y grandes terratenientes, intermediarios de los monopolios imperialistas, a los que solemos calificar popularmente de oligarcas vendepatria. Tales componentes sociales no son iguales entre s\u00ed y cada cual desempe\u00f1a un rol distinto en la producci\u00f3n y en la pol\u00edtica. Colombia tampoco disfruta de autodeterminaci\u00f3n, pues gira en la \u00f3rbita de los Estados Unidos. La urgencia de alcanzar la soberan\u00eda nacional y sepultar los vestigios feudales hace que se vayan configurando dos enormes bandos; el uno integrado por las cuatro primeras clases enumeradas, con la vanguardia del proletariado, y el otro, por las dos \u00faltimas, lacayas del imperialismo. Por eso la revoluci\u00f3n liberadora posee no un car\u00e1cter socialista, sino democr\u00e1tico, aunque de nuevo tipo, a causa de la direcci\u00f3n obrera. Su instante crucial y su sue\u00f1o dorado arribar\u00e1n cuando, entre el humo y el clar\u00edn, expire la dictadura olig\u00e1rquica pro imperialista y nazca la de las fuerzas revolucionarias y patri\u00f3ticas. Cualquier campa\u00f1a por la democracia que soslaye el problema de las clases y de la dictadura no deja de entra\u00f1ar una vil enga\u00f1ifa, destinada a contrarrestar las ansias de emancipaci\u00f3n del pueblo con farisaicas defensas del r\u00e9gimen expoliador, o con el expendio de un ed\u00e9n b\u00edblico imposible. \u00a1Cu\u00e1nta falta hace airear el ambiente! La preponderancia que a\u00fan conservan los partidos tradicionales en Colombia, se explica, con creces, por el hecho de que nadie en el pasado insisti\u00f3 con la claridad y la energ\u00eda suficientes en combatir el democratismo embaucador de los saqueadores y sus turiferarios. Nos encontramos en mora de rescatar, de manos del tutelaje ideol\u00f3gico de la coalici\u00f3n liberal-conservadora, el portentoso movimiento democr\u00e1tico de las masas populares. Mientras subsistan amplios sectores de indigentes engarzados en las trapisondas de los democrateros burgueses y terratenientes no hay que pensar siquiera en la m\u00e1s m\u00ednima transformaci\u00f3n de la situaci\u00f3n pol\u00edtica. He ah\u00ed para los revolucionarios colombianos el compromiso ineludible de la hora: educar al pueblo en los postulados de una democracia consecuente, que le faciliten comprender el azaroso per\u00edodo por el cual transcurre y distinguir las clases con las cuales realmente cuenta en la haza\u00f1osa pelea contra sus seculares opresores.<\/p>\n<p>Los del Foro, al rev\u00e9s, llaman a &#8220;gobernantes y gobernados&#8221; a que &#8220;preserven intactos los derechos esenciales de la persona humana&#8221;, sin distinci\u00f3n de &#8220;sexo&#8221;, de &#8220;raza&#8221; e inclusive de &#8220;credo pol\u00edtico&#8221;. Una de dos, o estos se\u00f1ores conscientemente le hacen el mandado a la reacci\u00f3n, o su ignorancia supera las cavidades oce\u00e1nicas. Basta con que un gobierno se automoteje de democr\u00e1tico para quedar convencidos de la conjunci\u00f3n de fines entre subyugadores y subyugados. \u00bfAcaso el Estado no constituye el supremo aparato burocr\u00e1tico-militar con que una clase somete a otra? Y si la democracia no es m\u00e1s que el reconocimiento de la sujeci\u00f3n de la minor\u00eda a la mayor\u00eda, un Estado democr\u00e1tico no pasar\u00e1 de ser aquella misma m\u00e1quina de opresi\u00f3n que se gobierna con el m\u00e9todo del acatamiento a la voluntad mayoritaria de la clase dominante, m\u00e9todo que se establece, seg\u00fan el caso, para mejor golpear a los enemigos sometidos. Con el objeto de ilustrar la cuesti\u00f3n, Lenin nos recuerda que aun cuando la Roma esclavista conoci\u00f3 la rep\u00fablica democr\u00e1tica, de \u00e9sta \u00fanicamente formaban parte, como es obvio, los due\u00f1os de esclavos. Otro tanto acaece en la sociedad capitalista, en donde los esclavos contempor\u00e1neos, los obreros asalariados, no participan de ninguna democracia. Las restricciones en Colombia ni por equivocaci\u00f3n lastiman a liberales y conservadores; se promulgan deliberadamente contra los partidos de las clases revolucionarias. Los iscariotes que huyeron del MOIR decepcionados por nuestro exiguo poder electoral tampoco asimilaron tan elemental\u00edsimo principio. Las elecciones funcionan sobre el t\u00e1cito entendimiento de que alguna de las porciones en que ocasionalmente se fracciona la masa de oligarcas, el ala gobernante o la opositora, terminar\u00e1 depositaria del complejo engranaje administrativo. El dinero, los medios de comunicaci\u00f3n, los estatutos de seguridad, todo, en redondo, est\u00e1 combinado y convenido para que los subversivos, la izquierda, los libertos, nunca salgan de su condici\u00f3n de minor\u00eda ni abandonen jam\u00e1s las catacumbas, no obstante abarcar las nueve d\u00e9cimas partes de la poblaci\u00f3n. Pero en el momento en que no sea as\u00ed y por los empujes de la revoluci\u00f3n al sufragio no le quede otra que reconocer la mayor\u00eda de las mayor\u00edas, \u00a1adi\u00f3s sufragio!<\/p>\n<p>Id\u00e9ntica suerte corre el resto de libertades. Son espejismos que se desvanecen a medida que nos vamos aproximando a ellos. \u00bfCu\u00e1ndo los desharrapados recolectores del caf\u00e9, por ejemplo, adquirir\u00e1n una rotativa para difundir su verdad, tan distante de la de los Santos, t\u00edo y sobrino? Si aquel milagro llegare a verificarse en esta sociedad, el d\u00eda de ese mes y de ese a\u00f1o, la censura de prensa se generalizar\u00eda. Y todo dentro de la m\u00e1s escrupulosa legalidad, porque &#8220;quien hizo la ley hizo la trampa&#8221;, reza el adagio. Acomodados al c\u00f3digo han sido los despidos masivos de los batalladores proletarios, las prohibiciones de las huelgas, los tribunales de arbitramento obligatorio, la congelaci\u00f3n de los fondos sindicales. En cambio, \u00bfser\u00e1 ilegal Santofimio? Mientras Turbay ocupe el solio, no parece. El terrateniente como tal, como clase, tampoco caer\u00e1 en flagrante delito, a pesar de sus reiteradas y monstruosas villan\u00edas contra el campesino. Empero, la peor de las ruindades consiste en pugnar por persuadir a los desheredados de siempre de que a\u00fan pueden obtener su dicha bajo la vieja dictadura, si acceden a cooperar con los empe\u00f1os reformistas.<\/p>\n<p>Paulatinamente los cantos de sirena se ahogar\u00e1n en los estampidos de la reyerta. El ni\u00f1o desvalido, el anciano indefenso, el negro proscrito, el ind\u00edgena humillado y la mujer discriminada, especialmente la mujer, calar\u00e1n, al abrigo de la experiencia cuotidiana y de la propaganda revolucionaria, que sus justas aspiraciones a una vida plet\u00f3rica y fruct\u00edfera -en el mar de las masas laboriosas, se hallan indisolublemente entrelazadas al triunfo de la nueva democracia de los obreros y los campesinos.<\/p>\n<p>Los del Foro de los Derechos Humanos reclaman &#8220;menos impunidad y m\u00e1s confianza en la justicia&#8221;, &#8220;haci\u00e9ndola mejor y m\u00e1s acelerada&#8221;, en bien de la &#8220;paz&#8221;, la &#8220;seguridad&#8221; y el &#8220;progreso de la patria&#8221;. Para lo cual habr\u00e1 que &#8220;modernizar los procedimientos&#8221;, &#8220;aumentar magistrados&#8221;, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Una cosa es combatir la militarizaci\u00f3n las iniquidades de los consejos verbales de guerra, y otra muy distinta reivindicar la vetusta y corrompida justicia ordinaria. Aqu\u00ed &#8220;modernizar los procedimientos&#8221; equivale a pulir las herramientas punitivas con que las clases dominantes sancionan a quienes, en la esfera individual o colectiva, por acto espont\u00e1neo o acci\u00f3n organizada, atentan contra la integridad y la propiedad de los explotadores. \u00bfNo es esto lo que el gobierno busca con sus proyectos de reforma a la Constituci\u00f3n y a la rama jurisdiccional? Una justicia d\u00f3cil, r\u00e1pida en despachar los asuntos encomendados a su severo veredicto, articulada directamente con la c\u00fapula del Poder y por ella f\u00e9rreamente regida, que permita eximir a los militares, aunque s\u00f3lo fuere por una temporada, de la carga de juzgar a los civiles; encargo que se ha tornado tan pernicioso para el fosforescente prestigio y las tradiciones republicanas de las Fuerzas Armadas, seg\u00fan quejumbres de los m\u00e1s recalcitrantes apologistas del r\u00e9gimen. Las c\u00e1rceles est\u00e1n repletas de personas carentes de recursos hasta para cancelar las costas de un juicio. Fuera de los rebeldes confesos, son carne de presidio el proletario cesante, el campesino desalojado, el lumpen sin salida, los residentes del tugurio, en una palabra, la pobrer\u00eda. Ning\u00fan remiendo a la norma jur\u00eddica modificar\u00e1 esta historia maldita de la democracia colombiana. El pueblo, que asimila much\u00edsimo m\u00e1s que los cancerberos con toga, lo ha expresado en breve m\u00e1xima: &#8220;la justicia es un perro bravo que s\u00f3lo muerde a los de ruana&#8221;.<\/p>\n<p>Asimismo, los humanos del foro se identifican con la ortodoxia liberal-conservadora en la preocupaci\u00f3n de salvar el lustre del contingente armado. Que las tropas se circunscriban a la &#8220;misi\u00f3n&#8221; para la que fueron creadas y que no se quebrante su &#8220;imparcialidad&#8221;, al &#8220;mezclarlas a nuestras fragorosas luchas de partidos y corrientes ideol\u00f3gicas&#8221;. \u00bfSu &#8220;misi\u00f3n&#8221;? No ser\u00e1 la de defender las fronteras patrias, puesto que el ej\u00e9rcito colombiano ha suscrito obedientemente cada uno de los acuerdos demandados por el imperialismo norteamericano y a Corea march\u00f3 en 1951 a ofrendar con sangre su tributo de &#8220;imparcialidad&#8221; a la pol\u00edtica filibustera de los Estados Unidos. El soporte principal de un Estado lo encarnan sus instituciones militares. Hasta el punto que sin \u00e9stas aqu\u00e9l no sobrevivir\u00eda un minuto. En Colombia lo corroboramos permanentemente. Ninguna de las medidas oficiales se aplica haciendo caso omiso del amedrentamiento de los fusiles y del ce\u00f1udo asentimiento de sus portadores. Cualquier decreto gubernamental presupone desfiles de tanques y ca\u00f1ones por las calles de las ciudades y expediciones pacificadoras por los campos. El alza de la gasolina o del transporte, inquirimos, \u00bfse hubiera conseguido imponer sin el ej\u00e9rcito? Ni el impuesto a las ventas, ni la liberaci\u00f3n de importaciones, ni los programas sectoriales del Pacto Andino, ni siquiera las pi\u00f1atas filantr\u00f3picas de Do\u00f1a Nydia podr\u00edan contarse entre las ejecutorias de la administraci\u00f3n, si el ej\u00e9rcito no cumpliera con sus obligaciones. Sin &#8220;mezclar&#8221; a las Fuerzas Armadas en &#8220;nuestras fragorosas luchas de partidos&#8221;, \u00bfc\u00f3mo se las hubiera arreglado Carlos Lleras Restrepo, aquella noche del 19 de abril de 1970, para alterar los guarismos electorales y sacar de entre las cenizas al candidato achicharrado de la gran coalici\u00f3n? \u00a1Suprimid el ej\u00e9rcito de los explotadores y suprimir\u00e9is su Estado&#8217; En Colombia, esta constante, peculiar en las sociedades basadas en el apoderamiento de los frutos del sudor ajeno, la se\u00f1ala con claridad meridiana el obrero consciente; e incluso la ha admitido el burgu\u00e9s obstinado, abierta o subrepticiamente, en inn\u00fameros pronunciamientos. Y el que no la vislumbre todav\u00eda la percibir\u00e1 en un tiempo corto, por la velocidad con que se precipitan las contradicciones. Los trabajadores comprueban a menudo c\u00f3mo sus reclamos m\u00e1s sentidos se estrellan en el escudo antimot\u00edn de los batallones disponibles, detr\u00e1s del cual hay siempre agazapado un fabuloso negocio. Muy pronto ya nadie desconocer\u00e1 esta realidad. Salvo, desde luego, los leguleyos, perdidos en el limbo forense.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, los dem\u00e1s enunciados de la susodicha reuni\u00f3n se distinguen por su incorregible conciliaci\u00f3n con los beneficiarios de los poderes tradicionales. Volvamos la vista atr\u00e1s y releamos los. pasajes transcritos. No desean que se &#8220;provoque una enemistad aciaga entre el Estado y los colombianos rasos&#8221;. Se encolerizan porque les cuelgan el sambenito de que los promotores del foro &#8220;son enemigos de las instituciones&#8221;. El mism\u00edsimo Vieira lam\u00e9ntase de que &#8220;Colombia est\u00e9 perdiendo el prestigi\u00f3 internacional que tuvo en otras \u00e9pocas hasta cuando fue canciller de la Rep\u00fablica nuestro amigo aqu\u00ed presente, el doctor V\u00e1zquez Carrizosa&#8221;. Echaron sobre sus espaldas la pesada cruz de pujar por que la rep\u00fablica olig\u00e1rquica &#8220;recobre su fisonom\u00eda moral internacionalmente&#8221;. Estos afanes ya han producido sus escaramuzas. Como el gobierno les saliera al paso lanza en ristre, increp\u00e1ndoles que algunos de sus cr\u00edticos, ex-ministros de Pastrana Borrero, hab\u00edan firmado disposiciones compulsivas similares a las actualmente en rigor, los aludidos, Gal\u00e1n, Arenas y el propio V\u00e1squez, defendieron con denuedo el nefasto per\u00edodo del Frente Nacional del cual son coautores. \u00bfDe suerte que el estado de sitio pastranista se troc\u00f3 en bueno, democr\u00e1tico, al compararlo con el de Turbay Ayala? Los pleitos que cazan estos cruzados de los fueros humanos apenas simbolizan rencillas de ajadas bander\u00edas con nostalgia ministerial. Y los revisionistas, como de costumbre, act\u00faan de restauradores, s\u00ed, de restauradores, o recobradores de la a\u00f1eja moral republicana, que, acorde ahora con la versi\u00f3n de su foro, se les refundi\u00f3 hace un lustro, a partir de la vacancia del amigo el Canciller.<\/p>\n<p>El Foro humano, adem\u00e1s del albergue que le prodigaron publicistas de los grandes diarios, particularmente de El Espectador, reclut\u00f3 entre la peque\u00f1a burgues\u00eda intelectual a sus m\u00e1s fervorosos paladines. Luego, con cada declaraci\u00f3n, reportaje o escrito que los gestores del evento iban dando a la luz, se echaba un baldado de agua fr\u00eda sobre el entusiasmo de sus seguidores. Estos palparon c\u00f3mo la campa\u00f1a en lugar de abrir brecha cog\u00eda por la senda trillada de la huera fraseolog\u00eda burguesa. No renovaba, restauraba.<\/p>\n<p>Miraba hacia el pasado, no al futuro. No obstante, a falta de un diagn\u00f3stico certero de los hechos, se consolaron a s\u00ed mismos con las excusas de que el foro no engloba un acuerdo pol\u00edtico y a \u00e9l confluyen las m\u00e1s diversas vertientes, proporciona una tribuna de denuncia, es apartidista y no pretende suplantar al frente, etc. Tales reflexiones confirman los estragos que el revisionismo y el oportunismo liberal llevan a cabo dentro de importantes estamentos que, por el puesto ocupado en la sociedad neocolonial y semifeudal, est\u00e1n llamados a engrosar la marcha liberadora de la nueva Colombia y no a besar la tierra que pisa la oligarqu\u00eda vendepatria. Unas denuncias de atrocidades oficiales sustentadas como insucesos epis\u00f3dicos, resarcibles bajo el r\u00e9gimen antinacional y antipopular, o como desmanes de ocasionales funcionarios, y que para colmo de colmos se adornen con farisaicas promesas de libertades iguales para opresores y oprimidos, en el fondo s\u00f3lo favorecen a los monopolios imperialistas y sus intermediarios. Obviando las consideraciones de matiz, a la postre las clases dominantes aplaudir\u00e1n todo acuerdo, ll\u00e1mese apartidista o no, que plantee la reparaci\u00f3n de su trajinada m\u00e1quina estatal. Por eso el pugilato entre oposici\u00f3n y gobierno atinente al tema en boga, se ha reducido a ver quien sobrepuja en la subasta de los derechos humanos. Y a ello obedece que Tulio Cuevas les haya dicho a sus aliados con cierto toque de sarcasmo: &#8220;por fin estamos los colombianos hablando en un mismo lenguaje&#8221;.<\/p>\n<p>La lucha contra el despotismo y la fascistizaci\u00f3n progresiva del pa\u00eds y por desgajarle al enemigo unas cuantas conquistas en bien del pueblo antes que suavizar las contradicciones entre la reacci\u00f3n y la revoluci\u00f3n, entre la nueva y la vieja democracia, habr\u00e1 de hacerlas m\u00e1s patentes y comprensibles para los obreros, los campesinos y dem\u00e1s destacamentos progresistas y patri\u00f3ticos. Repudiamos la barbarie oficial y nos solidarizamos con quienes padezcan los s\u00e1dicos tratamientos de los aparatos represivos, mas nada ni nadie conseguir\u00e1 que el MOIR contemporice con el oportunismo. Para que se nos entienda a cabalidad: condenamos la arbitraria detenci\u00f3n del poeta Vidales, un atropello inicuo; pero no dejamos de calificar cual imperdonable alevos\u00eda que \u00e9l, concordante con su calidad de miembro del Foro de los Derechos Humanos, se sit\u00fae junto a &#8220;los m\u00e1s interesados en fortalecer al gobierno, al Ej\u00e9rcito, al Parlamento, a la entidad de justicia&#8221;. Si las masas trabajadoras no arrancan de cuajo los 50 o m\u00e1s a\u00f1os de mamertismo, ni bajan a empellones del escenario a los farsantes, ni cierran filas en derredor de sus justos intereses, antag\u00f3nicos a los de la coalici\u00f3n bipartidista liberal-conservadora, la revoluci\u00f3n colombiana se empantanar\u00eda parad\u00f3jicamente en una coyuntura tan propicia como la presente. El MOIR, para evitar semejante peligro, va a requerir al m\u00e1ximo poner en juego la energ\u00eda, la capacidad y la disciplina de sus cuadros y militantes, los abnegados fogoneros de la causa revolucionaria.<\/p>\n<p>El incontenible movimiento por la nueva democracia derrotar\u00e1 las contracorrientes portadoras de la confusi\u00f3n ideol\u00f3gica y del veneno conciliacionista, romper\u00e1 con las arcaicas creencias de las centurias anteriores y enarbolar\u00e1 muy alto las ideas avanzadas de la cultura de los obreros y los campesinos.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1 Las palabras del general Vega Uribe las tomamos de El Espectador, noviembre 22 de 1978. Las del ministro Hugo Escobar Sierra, del mismo peri\u00f3dico, abril 30 de 1979.<br \/>\n2 El Tiempo, julio 31 de 1979.<br \/>\n3 Informe de la Procuradur\u00eda con el que se trat\u00f3 de desvirtuar que varios estudiantes detenidos hubieran sido torturados. El Tiempo, marzo 23 de 1979.<br \/>\n4 Alertando respecto a la soluci\u00f3n &#8220;pac\u00edfica&#8221; o de fuerza que las clases dominantes cocinaban en el \u00faltimo a\u00f1o y medio de la administraci\u00f3n L\u00f3pez Michelsen, precisamos: &#8220;El imperialismo norteamericano y sus lacavos colombianos, que sienten pisadas de animal grande, barajan dos cartas: la de apuntalar hasta donde les fuere conveniente el mascar\u00f3n de la democracia representativa burguesa, y en su defecto, la de auspiciar un golpe cuartelario que les facilite cuadrar cargas y efectuar un replanteamiento a mayor plazo. En cualquiera de esas disyuntivas el aspecto principal de la t\u00e1ctica de la reacci\u00f3n ser\u00e1 inevitablemente el recrudecimiento de la represi\u00f3n y la negaci\u00f3n de las libertades p\u00fablicas&#8221;. Tribuna Roja, primera quincena de febrero de 1978.<br \/>\n5 Alfonso L\u00f3pez Michelsen. Testimonio final, Talleres Gr\u00e1ficos del Banco de la Rep\u00fablica, Bogot\u00e1, 1978. P\u00e1gs. 104, 102 y 106, respectivamente.<br \/>\n6 Jaime Garc\u00eda Parra. El Tiempo, julio 5 de 1979.<br \/>\n7 Enrique Santos Calder\u00f3n. &#8220;Contraescape&#8221;, El Tiempo, enero 28 de 1979.<br \/>\n8 &#8220;Documentos Testimonios Foro por los Derechos Humanos en Colombia&#8221;, Fondo Editorial Suram\u00e9rica, Sintrainscredial seccional Cundinamarca, Bogot\u00e1, 1979. P\u00e1g. 330.<br \/>\n9 El Espectador, 2 de abril de 1979.<br \/>\n10 \u00c1lvaro Garc\u00eda Herrera, relator. &#8220;Documentos&#8230; &#8221; Citados, p\u00e1g. 47.<br \/>\n11 Hernando Devis Echand\u00eda, relator. Idem, p\u00e1g. 111<br \/>\n12 Idem, p\u00e1g. 18<br \/>\n13 Idem, p\u00e1g. 328.<br \/>\n14 El Espectador, 2 de abril de 1979.<br \/>\n15 &#8220;Documentos&#8230; &#8221; P\u00e1g. 336.<br \/>\n16 El Espectador, 19 de abril de 1979.<br \/>\n17El Espectador, 2 de abril de 1979.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es curioso. En los \u00faltimos meses, alrededor del punto de la democracia, se ha levantado en Colombia un enorme debate; y quienes se hayan tomado la molestia de rastrearlo seriamente habr\u00e1n concluido que, no obstante el ment\u00eds cruzado entre gobiernistas y opositores, unos y otros, al final, dictaminan contra los males del momento la receta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[235],"tags":[],"class_list":["post-21317","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-n-34-bogota-septiembre-de-1979"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":4469,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-impunidad-es-la-norma-james-p-mcgovern\/","url_meta":{"origin":21317,"position":0},"title":"\u201cLa impunidad es la norma\u201d: James P. 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