{"id":21290,"date":"2009-02-16T21:20:26","date_gmt":"2009-02-16T21:20:26","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2009\/02\/16\/editorial-el-caracter-proletario-del-partido-y-la-lucha-contra-el-liberalismo\/"},"modified":"2009-02-16T21:20:26","modified_gmt":"2009-02-16T21:20:26","slug":"editorial-el-caracter-proletario-del-partido-y-la-lucha-contra-el-liberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-el-caracter-proletario-del-partido-y-la-lucha-contra-el-liberalismo\/","title":{"rendered":"Editorial: EL CAR\u00c1CTER PROLETARIO DEL PARTIDO Y LA LUCHA CONTRA EL LIBERALISMO"},"content":{"rendered":"<p>La direcci\u00f3n del MOIR se complace en informar a la militancia, a la clase obrera y al pueblo colombiano sobre la integraci\u00f3n en sus filas de las vertientes marxista-leninistas de los CDPR y del MIR. El paso hacia la fusi\u00f3n se origin\u00f3 en la iniciativa promovida por los dirigentes de las vertientes mencionadas, que llegaron a tal conclusi\u00f3n luego de observar durante un tramo considerable la pr\u00e1ctica del MOIR, y de confrontar los postulados program\u00e1ticos y te\u00f3ricos de \u00e9ste con los que por su parte ven\u00edan desbrozando y comprobar que coincid\u00edan plenamente. Identificados en las cuestiones esenciales de la revoluci\u00f3n no subsist\u00eda motivo para proseguir marchando separadamente, y especialmente cuando la unificaci\u00f3n, en las condiciones actuales, multiplicar\u00e1 las energ\u00edas de la recia batalla contra las desviaciones liberalizantes y revisionistas, de inaplazable atenci\u00f3n tanto dentro como fuera de nuestro partido.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las consultas y los intercambios de opini\u00f3n correspondientes, se acord\u00f3 proceder a los ajustes organizativos del caso, desde el Comit\u00e9 Central hasta los niveles celulares.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta que el MOIR de tiempo atr\u00e1s debate la utilidad del cambio del nombre y la convocatoria del Congreso, objetivos postergados varias veces por exigencias de la contienda pol\u00edtica, y teniendo en cuenta que la fusi\u00f3n acordada alienta esta sentida aspiraci\u00f3n del Partido, se determin\u00f3 recomendar al Comit\u00e9 Ejecutivo Central que, al calor de las nuevas circunstancias, vuelva a ocuparse de ella y estudie la posibilidad de cristalizarla en un tiempo relativamente corto. Mientras tanto, se vio, no s\u00f3lo desde la urgencia de avivar la lucha ideol\u00f3gica contra el liberalismo seudomarxista y convivente con el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico proimperialista, sino desde el adecuado aprovechamiento que debemos hacer del prestigio ganado por el Partido en determinados sectores de las masas, que la conveniencia aconseja reivindicar ahora m\u00e1s que nunca el nombre, la historia edificante y la l\u00ednea marxista-leninista del MOIR, y que lo alusivo a la denominaci\u00f3n del Partido es decisi\u00f3n que no ha de adoptar ning\u00fan otro organismo diferente al congreso.<\/p>\n<p>La recapitulaci\u00f3n que a continuaci\u00f3n ofrecemos de los principales fundamentos de principio sobre los cuales se cimienta la fusi\u00f3n, busca reafirmar el rumbo revolucionario del Partido, resaltando aquellos puntos claves de cuyas correctas interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n depende su victoria en este nuevo per\u00edodo.<\/p>\n<p>Tres orientaciones b\u00e1sicas para la consolidaci\u00f3n del Partido<\/p>\n<p>Como lo promulga el proyecto de programa general, somos un partido pol\u00edtico de la clase obrera. De ah\u00ed arrancan nuestra posici\u00f3n peculiar en torno a los problemas de la sociedad, los intereses y concepciones distintos que, concernientes a la lucha de clases, inevitablemente nos apartan y enfrentan con las tendencias y manifestaciones no proletarias y, en definitiva, la causa que abrazamos de combatir hasta el final por la emancipaci\u00f3n del proletariado, instaurar el socialismo y realizar el comunismo. En ello se compendia nuestra misi\u00f3n como Partido. Tal la s\u00edntesis procera de nuestros deberes.<\/p>\n<p>De otra parte, en la brega de m\u00e1s de una d\u00e9cada hemos constatado directamente que los obreros s\u00f3lo pueden actuar como clase delante de las otras fuerzas sociales y enrutarse hacia el cumplimiento de sus cometidos hist\u00f3ricos, mediante la creaci\u00f3n y desarrollo permanente de su propio partido. A trav\u00e9s de \u00e9l los sectores m\u00e1s avanzados del proletariado conseguir\u00e1n agruparse, adquirir la preparaci\u00f3n necesaria y constituirse en una vanguardia experimentada capaz de cohesionar y movilizar al resto de organizaciones obreras y a los trabajadores en general. De lo contrario estas masas ser\u00e1n pasto de la influencia y las maquinaciones de sus explotadores y verdugos, no lograr\u00e1n deshacerse de las herencias reaccionarias del pasado ni romper con el ego\u00edsmo gremial que circunscribe la actividad a los marcos meramente sindicales. Su salvaci\u00f3n, pues, radica en el partido obrero, que les proporcionar\u00e1 la direcci\u00f3n indispensable para la revoluci\u00f3n y la conquista de la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>Las luchas ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que llevamos a cabo tienen que ver directamente con los dos puntales arriba se\u00f1alados: la naturaleza proletaria del partido y la necesidad de que el proletariado act\u00fae siempre como clase. Sin embargo, muchos camaradas no comprenden a cabalidad premisa tan elemental y b\u00e1sica. Cuando asumen una actitud o lanzan a la ligera un criterio no se preocupan por indagar de qu\u00e9 lado se colocan, si sirven a los apropiadores o a los despose\u00eddos, si debilitan o fortalecen al partido. Y quienes, instigados com\u00fanmente por m\u00f3viles personales, no modifican semejante comportamiento liberal, terminan inexorablemente carg\u00e1ndole ladrillo a la reacci\u00f3n. La cr\u00edtica y la lucha interna configuran la respuesta indicada contra el liberalismo y permiten erradicarlo a tiempo para \u201ccurar el paciente\u201d y educar a la militancia y a las masas. Pero a veces el aprendizaje demanda la expulsi\u00f3n, o la deserci\u00f3n voluntaria de los inculpados, que para los beneficios obtenidos da lo mismo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la participaci\u00f3n en los \u00faltimos cuatro sufragios electorales, que nos facilit\u00f3 difundir profusamente la estrategia unitaria de la revoluci\u00f3n colombiana y llevar a su m\u00e1s alta expresi\u00f3n la vieja batalla contra el oportunismo de \u201cizquierda\u201d, nos encontramos en la actualidad ante la erupci\u00f3n de las m\u00e1s diversas expresiones liberalizantes, caracterizadas por el convite a conciliar con la burgues\u00eda y a inclinarse hacia el revisionismo. Aunque la arremetida contra estas desviaciones adquiere ahora importancia prioritaria, el Partido ya las hab\u00eda encarado anteriormente con \u00e9xito y posee alguna experiencia al respecto. Varios son los factores que las generan, como la repercusi\u00f3n de la diaria labor corruptora y propagand\u00edstica del enemigo, los auges espor\u00e1dicos de las contracorrientes oportunistas de la burgues\u00eda, el acrecentamiento de las dificultades en ciertos momentos cruciales del proceso revolucionario, el desconocimiento de la situaci\u00f3n real y de su constante evoluci\u00f3n, la desvinculaci\u00f3n de las masas populares y de sus lides por parte de los miembros del Partido, la extracci\u00f3n de clase no proletaria de los militantes, la falta de estudio del marxismo-leninismo y de la trayectoria del movimiento comunista internacional, etc. La conducta de los portavoces del liberalismo resulta f\u00e1cilmente detectable. Mientras la revoluci\u00f3n progresa sin mayores contratiempos, ellos son marxistas, votan sin chistar en los organismos las pol\u00edticas del Partido, hablan bien de su t\u00e1ctica, simulan entusiasmo y se mimetizan dentro del mont\u00f3n. Mas si viene la ola contrarrevolucionaria ellos se le suman, olvidan el marxismo, condenan sin escr\u00fapulo las pol\u00edticas aprobadas un\u00e1nimemente, reprueban la t\u00e1ctica seguida, alientan el pesimismo y se distinguen como zapadores de la divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las organizaciones partidarias est\u00e1n obligadas a efectuar un an\u00e1lisis minucioso de los diferentes brotes de liberalismo que las afectan, descubrir sus causas particulares y disponer los correctivos indicados. Todo lo cual en procura de elevar el nivel ideol\u00f3gico y la disciplina de la militancia, y de ahondar la unidad consciente y de principios del Partido. Las discusiones y decisiones respectivas deber\u00e1n promoverse dentro de la m\u00e1s amplia democracia, sin lesionar los derechos de ning\u00fan camarada. Para la feliz culminaci\u00f3n de este empe\u00f1o reparador se requiere preservar a cada instante la atm\u00f3sfera de plena confianza y de fraternidad privativa de los comunistas.<\/p>\n<p>Durante la campa\u00f1a de educaci\u00f3n ordenada por la Conferencia de Julio contra el liberalismo y el cretinismo parlamentario ha de hacerse hincapi\u00e9 y profundizar en las siguientes tres orientaciones generales:<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>El proletariado en su gesta por la revoluci\u00f3n de nueva democracia, en procura de la liberaci\u00f3n nacional y el derrocamiento de la coalici\u00f3n burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista, promueve la pelea cotidiana por las libertades p\u00fablicas y los derechos democr\u00e1ticos para las masas populares. Denuncia con altivez los recortes progresivos a la limitada democracia burguesa. Defiende y utiliza las escas\u00edsimas y cercenadas prerrogativas que a\u00fan concede a los oprimidos el r\u00e9gimen imperante. Por eso se organiza en sindicatos, presenta pliegos a los patronos o al gobierno, declara huelgas y concurre a elecciones. No obstante, los peque\u00f1os progresos que obtiene en tales lizas, si en verdad los obtiene, los recibe, lo mismo que a la democracia en general, como puntos de apoyo para desarrollar su lucha de clases y acumular fuerzas. No los puede confundir o equiparar con las metas finales, sino reducirlos a sus precisas dimensiones, pasos forzosos en una jornada prolongada de a\u00f1os y decenios. Pero si los obreros y su partido se prosternan ante los gajes arrancados a la brava a los opresores, o concedidos por \u00e9stos demag\u00f3gicamente para aguar la rebeld\u00eda y solidificar la esclavitud, de sepultureros del Estado olig\u00e1rquico antinacional pasan a convertirse en sus entibadores. Les sucede igual si restringen su acci\u00f3n a lo aceptado por la minor\u00eda guarnecida tras las alambradas del poder y no se atreven a destrozar esas cadenas y con ellas las de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. En una palabra, y seg\u00fan el marxismo, el proletariado supedita toda su lucha pol\u00edtica, como medio, a su emancipaci\u00f3n de clase.<\/p>\n<p>Obrar al contrario significa la traici\u00f3n a la revoluci\u00f3n. Los desviacionistas liberales aprecian las cosas desde otra esquina. El Estado que nos aplasta y combatimos no lo clasifican como una dictadura omn\u00edmoda, en la que los privilegios y garant\u00edas est\u00e1n establecidos exclusivamente en provecho de la oligarqu\u00eda vendepatria, en tanto que al pueblo en la pr\u00e1ctica se le niega o escamotea con mil ardides toda democracia, as\u00ed la Constituci\u00f3n consigne en el papel vocablos huecos sobre la \u201clibertad\u201d o la \u201cigualdad\u201d y los jefecillos de la coalici\u00f3n gobernante se afanen en tapar con sus discursos las arbitrariedades de cada d\u00eda. Desde luego, para la tendencia liberal hay injusticias y atropellos que merecen subsanarse, de lo cual hace una muletilla en su traj\u00edn proselitista. Pero al ocultar que bajo la sojuzgaci\u00f3n neocolonial y semifeudal cualquier conquista de las masas ser\u00e1 ef\u00edmera e incierta y la mejor democracia un perfeccionamiento de la expoliaci\u00f3n, crea ilusiones acerca de las oportunidades que ofrece el sistema para un pronto y normal crecimiento de las fuerzas revolucionarias; concede poca o ninguna transcendencia al recrudecimiento de la represi\u00f3n pol\u00edtica como fen\u00f3meno inevitable y cong\u00e9nito a la agudizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n imperialista, baj\u00e1ndole la guardia al pueblo y degener\u00e1ndolo espiritualmente; explica los escasos avances cuantitativos de la revoluci\u00f3n y sus derrotas electorales \u00fanicamente por los \u201cerrores\u201d de la t\u00e1ctica desplegada, minimizando al m\u00e1ximo el hecho fundamental de que los obreros, los campesinos y los dem\u00e1s sectores populares en sus batallas por la unidad y la organizaci\u00f3n, no s\u00f3lo tienen que encarar la f\u00e9rrea coyunda cultural del enemigo, sobreponerse a los horrores de la miseria m\u00e1s brutal, sino que han de afrontar una mara\u00f1a de disposiciones coercitivas de todo tipo, que para donde vayan se las recuerdan violentamente las tropas uniformadas, los carceleros, los alcaldes, los jueces y hasta las sociedades de ornato y mejoras p\u00fablicas y, de esta manera, la tendencia liberal acaba por calumniar al pueblo y congeniar con los verdugos.<\/p>\n<p>Sobra agregar los peligros que representar\u00eda para el Partido si en su seno llegasen a anidar tales desfiguraciones alrededor de la lucha pol\u00edtica de la clase obrera y de la catadura del sistema reinante. Ser\u00eda la perdici\u00f3n. Ciertamente los problemas pesan sobre nuestras espaldas, mas no se mitigar\u00e1n con las invitaciones del liberalismo a pelechar bajo la sombra de la democracia olig\u00e1rquica, a adaptarnos al ambiente mediante ingeniosos replanteamientos y aleaciones oportunistas de virtuosos maniobreros. A pesar de que perduren las elecciones y el parlamento, o de que los Pinochet colombianos despachen todav\u00eda desde los cuarteles, ninguna c\u00e1bala milagrosa brotada de nuestros cerebros evitar\u00e1 el deslizamiento del pa\u00eds hacia la fascistizaci\u00f3n. La lucha electoral, cada vez m\u00e1s restringida para los trabajadores por las trabas legales e ilegales que les imponen las clases dominantes, innegablemente contribuye a extender el Partido, divulgar sus programas, promover nuestra l\u00ednea unitaria y ganar aliados, pero por s\u00ed sola no desencadenar\u00e1 mutaciones considerables en la distribuci\u00f3n de fuerzas. El momento es envidiable para educar al pueblo en estas ideas proletarias de la revoluci\u00f3n. Inyectarlo de vanas esperanzas, embelleciendo las atroces virtudes del democratismo neocolonial, como lo hicieron los revisionistas en Chile, fuera de constituir un crimen monstruoso se traducir\u00eda a la postre en lo contrario de lo que se busca, en apagar los hornos. \u00a1Ay de Colombia si nada aprendimos del martirologio chileno!<\/p>\n<p>A nuestro lado las quimeras liberales proliferan en proporci\u00f3n inversa a la vigencia de las libertades p\u00fablicas. Nos avecinamos a un per\u00edodo azaroso, de enormes borrascas, en el que si para garantizar el triunfo de la batalla ideol\u00f3gica fuere imperioso quedarnos solos, poco importa. En ayuda de la navegaci\u00f3n donde hay arrecifes se levanta un faro. Falta raz\u00f3n para descorazonarnos porque el Partido no crezca vertiginosamente, o porque la resistencia de las masas a la explotaci\u00f3n y a la opresi\u00f3n no se materialice, a la vuelta de unos cuantos a\u00f1os, en la unidad total del pueblo. Necesitamos formar miles y decenas de miles de cuadros con la suficiente sagacidad para no caer nunca en las trampas montadas por el enemigo, y con la entereza para no desertar ni saltar al bando opuesto cuando arrecie el temporal reaccionario; cuadros curtidos en la lucha y armados del marxismo-leninismo, perspicaces en el conocimiento de la cambiante realidad y audaces en la acci\u00f3n, modestos en el servicio infatigable al pueblos y dispuestos a sacrificarlo todo por la revoluci\u00f3n. Con un destacamento as\u00ed podremos superar cualquiera de las condiciones adversas. Pero este objetivo no estar\u00e1 a nuestro alcance de la noche a la ma\u00f1ana. Las empresas revolucionarias que dejaron honda huella en la historia han demandado siempre esfuerzos tit\u00e1nicos de sus protagonistas. Sacar a Colombia de la aflicci\u00f3n y convertirla en una naci\u00f3n soberana y pr\u00f3spera es una empresa de titanes.<br \/>\nII<\/p>\n<p>De las peculiaridades de la situaci\u00f3n en que nos toca batallar se derivan tareas similares y distintas a las de los comunistas de otras latitudes. Los problemas colombianos guardan en general analog\u00eda con los de los pueblos coloniales y neocoloniales del tercer mundo y se diferencian de las adelantadas naciones capitalistas, imperialistas. Nuestras inquietudes particulares tampoco se parecen a las de las rep\u00fablicas socialistas. Aunque en todas partes la clase obrera tiende hacia el socialismo y el comunismo, antes de arribar a estos fines superiores y para poderlos coronar, llena las etapas correspondientes del desarrollo del pa\u00eds de que se trate. Nosotros no tenemos a la orden del d\u00eda la revoluci\u00f3n socialista, como en los Estados Unidos; ni mucho menos construimos el socialismo, como en China. Colombia se halla en un estado anterior y moldea su revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica. Quien haga caso omiso del escenario en que act\u00faa fracasa fatalmente. Siguiendo estas instrucciones del marxismo deducimos que el proletariado colombiano est\u00e1 abocado, si desea vencer, a conformar un frente de lucha con todas las clases y sectores golpeados por el imperialismo norteamericano y sus lacayos, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes. Lo que implica unirse con el campesinado, su aliado m\u00e1s natural y numeroso, con la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana e incluso procurar la alianza con la burgues\u00eda nacional. De lo que se desprende a su vez el especial celo que debemos poner en blindar la absoluta independencia ideol\u00f3gica y organizativa del Partido, alert\u00e1ndolo contra las influencias de las otras clases con las que se al\u00eda, como asunto de vida o muerte.<\/p>\n<p>Los obreros encarnan el contingente m\u00e1s revolucionario de la sociedad colombiana. Se inclinan naturalmente por la colectivizaci\u00f3n y planificaci\u00f3n de la econom\u00eda, porque no poseen m\u00e1s que su fuerza de trabajo, la que venden para medio subsistir, y porque en su condici\u00f3n de asalariados se hallan uncidos a las formas m\u00e1s desarrolladas de la producci\u00f3n capitalista, incluidos, se entiende, los monopolios del imperialismo, en los que se manifiesta a plenitud el antagonismo entre los procesos productivos altamente socializados y el acaparamiento por parte de un \u00ednfimo n\u00famero de propietarios individuales. La cruel explotaci\u00f3n a que se encuentran sometidos lleva a los proletarios a organizarse y adelantar su lucha de clases hasta salir de la esclavitud e instaurar su propia dictadura estatal socialista en lugar de la de sus opresores, primero, y luego, hasta abolir toda diferencia social y con ello las clases y el mismo Estado, es decir, el advenimiento del comunismo. De lo dicho se colige que el horizonte del proletariado es mucho m\u00e1s dilatado que el de cualquiera de sus aliados dentro del frente \u00fanico, los cuales, por sus intereses econ\u00f3micos y ubicaci\u00f3n en la sociedad, no superan los mojones capitalistas. S\u00f3lo las capas m\u00e1s arruinadas del campesinado y de la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, en v\u00eda a la proletarizaci\u00f3n, acogen las banderas del comunismo.<\/p>\n<p>Asimismo, nuestro partido se distingue de los dem\u00e1s por otras cuestiones concomitantes: posee una teor\u00eda cient\u00edfica, el marxismo-leninismo, que le permite descubrir y aplicar las leyes del progreso y de los cambios sociales, o sea participar no a la loca sino conscientemente en las transformaciones revolucionarias; y su car\u00e1cter eminentemente internacionalista que le proporciona una visi\u00f3n universal y no parroquial de las cosas, tanto para apoyar eficazmente a los obreros y a los pueblos de todo el globo, como para amoldarse a la \u00e9poca hist\u00f3rica y sacar provecho de las contradicciones y del curso de los acontecimientos mundiales. Todas estas ventajas cualitativas deciden el papel dirigente de nuestro Partido en la revoluci\u00f3n colombiana y el destino promisorio de \u00e9sta.<\/p>\n<p>No obstante, el proletariado no ha llegado a constituir a\u00fan una gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n en Colombia ni se encuentra en condiciones para resolver con su s\u00f3lo concurso la liberaci\u00f3n nacional y el derribo del yugo burgu\u00e9s-terrateniente vende-patria, prefacio obligatorio de la revoluci\u00f3n socialista. Por eso machaca en coligarse con el resto de clases y sectores sometidos, a los que propone un plan tendiente a evitar la dispersi\u00f3n de las fuerzas que resisten al imperialismo norteamericano, propiciar la unidad del pueblo bajo una \u00fanica direcci\u00f3n compartida y llevar hasta el \u00faltimo t\u00e9rmino la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico nacional. Para que aquel plan sea adoptado por todos los posibles aliados del proletariado, unos gustosamente y otros a rega\u00f1adientes, conforme al pelda\u00f1o que ocupen en la escala social, se requiere de un gran conflicto, proceloso, prolongado y complejo, hasta cuando cada una de las objeciones en su contra, o de las sustituciones oportunistas presentadas, queden rebatidas por la pr\u00e1ctica; hasta cuando las clases dominantes agoten su munici\u00f3n de enga\u00f1os y ante el archipi\u00e9lago pol\u00edtico sobresalga en el continente obrero nuestro Partido, firme, seguro, querido y respetado por las masas populares. Entonces el frente patri\u00f3tico tomar\u00e1 cuerpo definitivamente y la revoluci\u00f3n tocar\u00e1 a las puertas de Colombia.<\/p>\n<p>No se vaya a creer que porque los objetivos son de \u00edndole democr\u00e1tica en la presente etapa, o porque precisamos de un frente que abarque a la casi totalidad de colombianos, andaremos m\u00e1s r\u00e1pido ocultando nuestros puntos de vista o renunciando a la independencia ideol\u00f3gica y organizativa del partido. Nos aliamos para robustecernos, pero si no nos hacemos fuertes en todas las l\u00edneas nadie se aliar\u00eda con nosotros. Hacemos concesiones secundarias para facilitar la unidad del pueblo, mas \u00e9sta depende en \u00faltimas del triunfo de la lucha contra las posiciones conciliacionistas y traidoras. Al darle aliento a frentes peque\u00f1os como la UNO durante las elecciones de 1974, instru\u00edamos a las masas con nuestro ejemplo acerca de la pol\u00edtica unitaria; sin embargo, cuando rompemos posteriormente con aquella, tras los galanteos del Partido Comunista con &#8220;el mandato de hambre&#8221; y su comportamiento sectario y antidemocr\u00e1tico, tambi\u00e9n hac\u00edamos labor pedag\u00f3gica en los hechos acerca de c\u00f3mo no pueden funcionar las alianzas revolucionarias de los oprimidos contra los opresores.<\/p>\n<p>El aglutinamiento del pueblo en un frente \u00fanico presupone antes que nada el fortalecimiento del proletariado y su partido. La unidad antiimperialista no se reduce s\u00f3lo a entendimiento y concesiones; entra\u00f1a igualmente discrepancias de clase y defensa cerrada de las orientaciones correctas. Por la din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n sabemos que los frentes se integran y se desintegran. Mirar \u00fanicamente un aspecto de la contradicci\u00f3n, y en este caso relegar la lucha para sostener los compromisos, ser\u00eda abandonar la independencia ideol\u00f3gica del partido, debilitarlo, presionarlo a adoptar los criterios y enfoques de otras clases y a declinar su papel dirigente de la revoluci\u00f3n. Y con ello Colombia entera perder\u00eda, ya que nadie, a excepci\u00f3n del proletariado, le garantizar\u00e1 la plena soberan\u00eda y la aut\u00e9ntica prosperidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>En cuanto a la unidad, los propugnadores de la tendencia liberal dentro y fuera del Partido han salido m\u00e1s papistas que el papa. Debido a ello resulta sencillo destaparlos. Hoy por hoy su principal consigna de combate es \u00e9sta: \u00a1Hay que hacer el frente, mantenerlo y ampliarlo a cualquier precio! Que el programa revolucionario obstaculiza el acercamiento de caudillos y personajes interesantes, suplant\u00e9moslo entonces con una plataforma reformista. Que el internacionalismo asusta al \u201ccentro-izquierda\u201d, embut\u00e1mosnos con \u00e9ste en el monedero del nacionalismo burgu\u00e9s. Que el Partido, en la dura pugna por abrirle camino a una l\u00ednea consecuentemente unitaria de la revoluci\u00f3n colombiana, se ha ganado bastantes y pudientes detractores, renegu\u00e9moslo y evadamos el aislamiento. Las p\u00e9rfidas invitaciones de los desviacionistas liberales consisten en el fondo en que el proletariado, en honor de un peregrino avenimiento con los eventuales socios, trueque su inefable y brillante porvenir revolucionario, su vasta proyecci\u00f3n de combatiente internacionalista y sus intereses de clase, por los austeros remiendos al r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n neocolonial y semifeudal, las miopes consideraciones de los prejuicios nacionalistas y los mezquinos intereses burgueses.<\/p>\n<p>El Partido no necesita desdibujarse para convencer a sus virtuales aliados de lo justo de una estrecha cooperaci\u00f3n en las acciones contra el imperialismo norteamericano y sus secuaces. Promulga la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica, con lo que promueve el frente \u00fanico y crea las condiciones ulteriores para el socialismo. Pero si desiste de aquella y retrocede ante los embates del oportunismo no disfrutar\u00e1 de la autodeterminaci\u00f3n de la naci\u00f3n colombiana ni, despu\u00e9s, de la libertad de la esclavitud asalariada. Dentro de la alianza democr\u00e1tica y patri\u00f3tica no se borran las fronteras de las clases que la componen, simplemente \u00e9stas limitan las luchas entre s\u00ed, y las encauzan hacia el mejor logro de los objetivos comunes. De lo contrario el Partido se ver\u00e1 impelido a romper la unidad en nombre de un acuerdo genuinamente revolucionario. Y es lo que acontece en la actualidad. La poderosa corriente unitaria del pueblo colombiano gana cada d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s simpatizantes; sin embargo, su ventura estriba en el naufragio de las tendencias liberales y revisionistas, para lo cual las condiciones contin\u00faan si\u00e9ndonos propicias.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Las formas rudimentarias organizativas de la clase obrera surgen de la confrontaci\u00f3n en las f\u00e1bricas contra los patronos, como palancas de su lucha econ\u00f3mica. Pronto adquieren la contextura acabada de los sindicatos que, conforme va patentiz\u00e1ndose el antagonismo entre el capital y el trabajo y la necesidad de los asalariados a redoblar las defensas ante la voracidad de sus esquilmadores, pasan de asociaciones de base, a nivel de empresa, a agrupaciones extendidas por ramas industriales; de federaciones regionales a confederaciones de cobertura nacional. Estas estructuras gremiales simbolizan escuelas insustituibles de los trabajadores, donde reciben las lecciones preliminares y forjan los primeros hierros en su larga y enconada contienda de clase. Mas no les bastan para enfrentar con \u00e9xito a los esclavistas modernos, no digamos en el multifac\u00e9tico universo de la pol\u00edtica, sino incluso en el mismo terreno de las reivindicaciones inmediatas y las reformas por mejores medios de vida y de trabajo.<\/p>\n<p>Los opresores se mueven a sus anchas en todas las esferas de la sociedad; empezando porque cuentan con el ingente poder que representa la riqueza colectiva acumulada en sus manos y funcionan como Estado, con legisladores que expiden las normas de obligado cumplimiento, magistrados que juzgan y castigan a los infractores de la ley y ej\u00e9rcito que somete violentamente a quienes se insubordinan. Por intermedio de sus partidos pretenden colocar al lado suyo a las masas populares, sin excluir a los obreros m\u00e1s ingenuos. La instrucci\u00f3n p\u00fablica la encaminan hacia el adormecimiento del pueblo y la creaci\u00f3n de servidores obsecuentes. En los otros dominios de la cultura tambi\u00e9n se inmiscuyen, cuando impulsan un arte oficial degenerativo o se parapetan en la religi\u00f3n para evadir las iras del vulgo incr\u00e9dulo. Hasta en el sindicalismo operan, donde alientan el esquirolaje y amamantan una concha burocr\u00e1tica encargada de descarriar el movimiento y asordinar la protesta.<\/p>\n<p>Si el proletariado, al contrario, no transmonta los linderos de sus habituales labores, se reduce a los pliegos de peticiones y a los aumentos de salarios, se enconventa huyendo de los peligros de la vida seglar y no acepta el reto que le formula el enemigo de batirse en cualquier sitio y con cualquier arma, ser\u00e1 un pobre juguete en las garras de sus depredadores. Pero este salto no podr\u00e1 darlo espont\u00e1neamente. As\u00ed como requiri\u00f3 de los sindicatos para adelantar la lucha econ\u00f3mica, en la lucha pol\u00edtica precisar\u00e1 del partido, su instrumento orientador por excelencia y su m\u00e1s elevada expresi\u00f3n organizativa. El inicio de la actividad partidaria para la masa obrera significa salir de pronto del fondo de un socav\u00f3n al sol del mediod\u00eda. Una alborada jam\u00e1s so\u00f1ada despuntar\u00e1 ante sus ojos reci\u00e9n abiertos. Ya no estar\u00e1 dispuesta a ser eternamente una raza de proscritos y con indescriptible alegr\u00eda descubrir\u00e1 que tarde o temprano ajustar\u00e1 cuentas a los culpables de todas sus angustias, tanto por la fuerza de sus argumentos como por los argumentos de su fuerza. Entonces s\u00ed obtendr\u00e1 definidos perfiles de clase y disputar\u00e1 a los explotadores el ascendiente sobre las grandes mayor\u00edas, en los desaf\u00edos de todas las justas, en el pugilato medida por medida, en los choques ideol\u00f3gicos y militares, hasta arrebatarles la preeminencia dentro de la sociedad y conquistar la prerrogativa de troquelar una nueva, con arreglo a las demandas de los discriminados de ayer.<\/p>\n<p>La envergadura del Partido para abarcar y coordinar al resto de corporaciones del proletariado indicar\u00e1 el grado de su madurez. Esta ligaz\u00f3n la efect\u00faa a trav\u00e9s de los organismos celulares que nacen y se multiplican paulatinamente, en concordancia con el engranaje de la producci\u00f3n y la segmentaci\u00f3n territorial. Por el aspecto formal el partido se acomoda a las diversas organizaciones de las masas y por su contenido \u00e9stas se ajustan a sus directrices pol\u00edticas. Los militantes respetan las normas de las entidades donde act\u00faan, propugnan y se someten a los principios democr\u00e1ticos de funcionamiento, persiguiendo a cada instante el respaldo para los postulados fundamentales del Partido y el acatamiento para sus resoluciones. Si pisotean la democracia o desfiguran la \u00edndole de la respectiva agrupaci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo lograr la acogida para la pol\u00edtica revolucionaria? Sino luchan por \u00e9sta, \u00bfqu\u00e9 objeto tiene servir comedidamente en una determinada agremiaci\u00f3n? Relaci\u00f3n id\u00e9ntica prevalece desde el punto de vista de la legalidad y la clandestinidad. Las c\u00e9lulas cerradas siguen a los aparatos abiertos, pero \u00e9stos se gu\u00edan por aquellas. El divorcio de unos y otras privar\u00eda al Partido del medio natural de subsistencia y a las bases llanas de su nutriente vital. En torno a quebrar o ahondar ese v\u00ednculo girar\u00e1 toda la lucha de clases en sus facetas m\u00e1s desarrolladas. Cuando la reacci\u00f3n compruebe su impotencia en la fatiga de apartarnos del pueblo haciendo uso de la pol\u00e9mica &#8220;civilizada&#8221;, terminar\u00e1 quit\u00e1ndose el antifaz y abandonando las apariencias, para pasar a dirimir la controversia principalmente por los m\u00e9todos de la barbarie. Su instinto animal la alerta sobre la amenaza de una vanguardia esclarecida que finca su \u00e9xito \u00fanicamente en la aceptaci\u00f3n ganada entre los despose\u00eddos y que espera segura el triunfo del estallido revolucionario. La guerra popular contrarrestar\u00e1 en su momento hasta los \u00faltimos prop\u00f3sitos letales del enemigo puesto que garantizar\u00e1, entre sus variadas miras, que ni siquiera la violencia instaurada a grande escala por las falanges oficiales consiga el ostracismo del m\u00e1s abnegado destacamento de combate de los insumisos.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, no es menester que el r\u00e9gimen se preocupe con frecuencia en cortar las correas de transmisi\u00f3n que nos comunican con los amplios sectores laboriosos urbanos y rurales; la conducta de no despreciable cantidad de camaradas, que se hallan afectados de gremialismo y economismo, se encarga de decretar el destierro voluntario del Partido de jornadas masivas, de tareas especializadas, de n\u00facleos de agitaci\u00f3n. He ah\u00ed otra categor\u00eda de liberalismo, que, por lo dem\u00e1s, reviste modos muy heterog\u00e9neos. Unas veces aparece como la constante a evadir el duelo franco con los oportunistas y revisionistas por el control de la plaza, o a mostrar indiferencia por los ataques y mendicidades de nuestros calumniadores. Otras, como ego\u00edsmo de gremio, cuyos portavoces arrancan sublimando la importancia de su profesi\u00f3n u oficio ante el resto de las ocupaciones productivas, debido a lo cual todo acercamiento, participaci\u00f3n y aporte de los no congregados, sin exceptuar el Partido, se considera una intromisi\u00f3n inadmisible; y por lo general culminan resign\u00e1ndose al estado de cosas vigente, sumi\u00e9ndose en la pasividad y perdiendo la iniciativa, el esp\u00edritu creador, la originalidad y hasta el brillo, si en alg\u00fan tiempo fueron virtudes suyas. Sin la ruptura radical con tales desviaciones no ser\u00e1 posible, por ejemplo, cumplir con nuestra decisi\u00f3n de ojear hacia el campo, contribuir y atender directamente las faenas de la organizaci\u00f3n del campesinado y unirnos acelerada y consistentemente a \u00e9l.<\/p>\n<p>Los dirigentes obreros que se dejan envolver en la rutina de sus sindicatos, y satisfacen sus mejores ambiciones al conservar, a\u00f1o tras a\u00f1o, un cargo en la Junta Directiva, como cualquier bur\u00f3crata se oponen a las innovaciones y a la promoci\u00f3n de activistas; o llegadas las horas de las conmociones sociales y del resquebrajamiento de la tranquilidad, exhalan con disimulo sus esencias sopor\u00edferas, como cualquier bur\u00f3crata. Cuando ascienden la cuesta y adelantan la dispendiosa brega por desprender la costra patronalista, reciben gustosos el apoyo del Partido; cuando salen vencedores y con la protecci\u00f3n del fuero sindical, echan en un saco roto las ense\u00f1anzas revolucionarias y estiman demasiado onerosas las obligaciones partidarias. Es como dec\u00eda un camarada en la Conferencia de Julio: \u201cDespu\u00e9s que los ayudamos a trepar al caballo, se largan al galope\u201d. Todas estas manifestaciones del liberalismo deforman la mente de los trabajadores, los encasillan en parcelas separadas, impidi\u00e9ndoles portarse como clase ante sus explotadores y facilitando la labor divisionista de la oligarqu\u00eda lacayuna; minan gravemente nuestros esfuerzos por vincularnos \u00edntimamente con los millones de integrantes del pueblo colombiano, y nos impiden responder oportuna y eficazmente a las maquinaciones de la reacci\u00f3n en todos los \u00e1mbitos. En suma, proporcionan el abono para el cultivo de los peores vicios del oportunismo y colaboran determinantemente en fomentar la inveterada postraci\u00f3n de las abrumadoras mayor\u00edas.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto nos falta recorrer a\u00fan para arraigar la idea b\u00e1sica de que el proletariado no gozar\u00e1 de bienestar verdadero hasta tanto no pulverice la dominaci\u00f3n de sus opresores, por lo que tendr\u00e1 que capacitarse para combatirlos, no s\u00f3lo con los pliegos petitorios y las reformas reivindicativas, sino investigando y encontrando en las m\u00faltiples contiendas las salidas acertadas para la crisis global de Colombia; desbaratando una a una las mentiras entronizadas acerca de la econom\u00eda y la pol\u00edtica, las ciencias y las artes, sin permitirles a sus enemigos que se sigan luciendo por ausencia de contradictores, y hostig\u00e1ndolos y volviendo contra ellos las mismas lanzas lacerantes. Pero sobre todo consolidando su partido y cre\u00e1ndole audiencia entre las amplias masas, \u00fanica forma de sacar airosa una lucha tan complicada y profunda.<\/p>\n<p>En consecuencia, dentro de las organizaciones obreras y populares hemos de estimular la proliferaci\u00f3n de nuestras c\u00e9lulas comunistas y oponernos resueltamente a cualquier intento de distanciarlas, arrumarlas al rinc\u00f3n o minimizar su papel. En la propaganda masiva insistir en lo indispensable de un progresivo enraizamiento del Partido entre los despose\u00eddos y las capas m\u00e1s pobres de la poblaci\u00f3n, como requisito para que las diarias batallas por el pan y las libertades reciban una certera orientaci\u00f3n, seg\u00fan la evoluci\u00f3n de los acontecimientos en su conjunto, y para que dejen de ser cada vez menos episodios inconexos y ajenos por completo a las haza\u00f1as por la independencia y soberan\u00eda de la naci\u00f3n y al gran torrente revolucionario de la \u00e9poca contempor\u00e1nea. Es la soluci\u00f3n a la urgencia de que las diversas luchas del pueblo se solidaricen mutuamente y desemboquen al final en el levantamiento generalizado. De otra manera, las ventajas circunstanciales del imperialismo y de sus intermediarios continuar\u00e1n vi\u00e9ndose, tras el cristal revisionista, cual monstruos invencibles; y los trabajadores, anonadados por las desgracias del momento, no se plantear\u00e1n seriamente los problemas de la conquista de un grato y esplendoroso porvenir, de su participaci\u00f3n en la pol\u00edtica activa y de la necesidad de su vanguardia de clase, o sea, nunca emerger\u00e1n de la charca del economismo y del gremialismo.<\/p>\n<p>Esa tremenda responsabilidad nos incumbe. A partir de las contradicciones de hoy habremos de dise\u00f1ar los rasgos esenciales de la futura sociedad obrera y campesina; en consonancia con las reivindicaciones m\u00e1s sentidas de las masas tendremos que abrir cauce a la lucha pol\u00edtica revolucionaria, y con base en las agrupaciones populares debemos extender y consolidar el Partido. A ello ha de conducir la campa\u00f1a educativa contra el liberalismo y el cretinismo parlamentario. A que los obreros, auscultando el presente, divisen el ma\u00f1ana; supediten la reivindicaci\u00f3n a la pol\u00edtica, y pongan sus asociaciones a tono con el partido. Porque cretinismo parlamentario no es \u00fanicamente comportarse como un cretino en los parlamentos, es tambi\u00e9n contagiarse y compartir el vil enfoque que sobre las cuestiones p\u00fablicas caracteriza a los curuleros de todos los pelambres. Y el desarrollo de la visi\u00f3n proletaria est\u00e1 indisolublemente entroncado con el punto que venimos tratando, el de estrechar las ataduras del partido con las organizaciones de las masas.<\/p>\n<p>En el nuevo per\u00edodo, despu\u00e9s de la expansi\u00f3n lograda como fruto de tres a\u00f1os casi ininterrumpidos de pugna comicial y del clima favorable creado por las alianzas del frente, se impone el \u00e9nfasis en las tareas de consolidaci\u00f3n, bastante contrapuestas a las del tr\u00e1fago electoral, contrapuestas, se entiende, por sus modalidades, mas no por sus lineamientos centrales. Le toca el turno a las labores educativas y organizativas, si deseamos mantener y fortalecer las posiciones alcanzadas en las lides anteriores. Son cambios considerables en las formas de trabajo: mayor tiempo para el estudio, concienzuda atenci\u00f3n a la organizaci\u00f3n del partido y de las masas, servir al pueblo con paciencia y diligencia y hacer lo imposible para perdurar en los sitios a que hemos sido asignados. Especialmente acercarnos a los campesinos, no s\u00f3lo con la solidaridad efectiva, fraternal y entusiasta a que est\u00e1 obligado el movimiento obrero, sino con la vinculaci\u00f3n f\u00edsica y la permanencia entre ellos. Tejer unos lazos tan firmes entre nosotros y el pueblo que el enemigo no pueda vulnerarlos, ni con los art\u00edculos del estatuto turbayista de seguridad, ni con los escarceos de la tendencia liberalizante. En fin, no olvidar nunca que somos miembros de un partido pol\u00edtico de la clase obrera.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de nueva democracia y su paso al socialismo<\/p>\n<p>Ya precisamos c\u00f3mo, por las caracter\u00edsticas del pa\u00eds, el proletariado colombiano, para la etapa actual, plantea la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica y en esa direcci\u00f3n invita al resto de clases y sectores explotados y constre\u00f1idos a conformar un frente patri\u00f3tico que aglutine al noventa por ciento y m\u00e1s de la poblaci\u00f3n. En otras palabras, aplaza su programa socialista -inherente a su naturaleza de clase, propio de los intereses de los trabajadores despose\u00eddos y asalariados-, enderezado, en el plano econ\u00f3mico, hacia la eliminaci\u00f3n de la propiedad capitalista, y con ella, de toda propiedad privada sobre los medios de producci\u00f3n, los cuales pasar\u00e1n al dominio colectivo; y, en el plano estatal, hacia la sustituci\u00f3n de la dictadura burguesa sobre el pueblo por la dictadura proletaria sobre la burgues\u00eda. Pero esta determinaci\u00f3n de diferir para luego sus m\u00e1ximos objetivos no obedece a un acto gratuito. Existen factores materiales poderosos para ello, que, de no considerarse, atrasar\u00edan antes que acelerar la llegada del socialismo.<\/p>\n<p>A pesar de padecer el despojo de varias potencias imperialistas, Colombia es incuestionablemente uno de los tantos sat\u00e9lites que giran en la \u00f3rbita de los Estados Unidos. Los monopolios norteamericanos cargan con casi todo el bot\u00edn, del que dejan una porci\u00f3n para sus criados colombianos, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes, encargados de ejecutar sus \u00f3rdenes, patrocinar el saqueo y apalear al pueblo desde la c\u00fapula de la rep\u00fablica olig\u00e1rquica.<\/p>\n<p>El imperialismo saca sus astron\u00f3micas ganancias preferencialmente por los varios conductos en que campea el capital financiero, a saber, las inversiones directas en la industria, el predominio sobre la red bancaria y el fomento de la deuda p\u00fablica. As\u00ed coloca bajo su \u00e9gida el mercado interno y externo del pa\u00eds, amen de todas las arterias de la econom\u00eda. El pillaje se viene efectuando desde las postrimer\u00edas del siglo XIX y en el transcurso del siglo XX, a la sombra de los sucesivos gobiernos de la democracia representativa, que han incrementado progresivamente su injerencia en el s\u00f3rdido mundo de los negocios, hasta levantarse con su abigarrada trama de oficinas, institutos, fondos y dependencias especializadas en \u00e1rbitro supremo de todas la transacciones. O sea, perfeccionar un poderoso capitalismo monopolista de Estado, en cuyas manos paquid\u00e9rmicas qued\u00f3 al fin y al cabo la facultad omn\u00edmoda de escatimar la riqueza y prodigar la miseria. Se comprende que los inventores y manipuladores de semejante m\u00e1quina descomunal t\u00f3rnanse amos absolutos de la situaci\u00f3n. Y estos son los monopolios imperialistas norteamericanos, que se valen de la venalidad y traici\u00f3n de las clases olig\u00e1rquicas colombianas, la gran burgues\u00eda burocr\u00e1tica, financiera y compradora y los grandes terratenientes, para supervisar las medidas oficiales y someter a la naci\u00f3n entera. Por eso afirmamos que Colombia es una neocolonia de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El pa\u00eds, no obstante haber salido hace m\u00e1s de siglo y medio de la Colonia, no logr\u00f3 consumar su evoluci\u00f3n capitalista ni mantener su independencia, digamos, como lo realizaron en el pasado algunas rep\u00fablicas del viejo continente, luego de enterrar la Edad Media y perfilar sus fronteras nacionales. El capitalismo criollo colombiano no hab\u00eda aprendido a gatear siquiera cuando el imperialismo norteamericano comenz\u00f3 a adue\u00f1arse de Am\u00e9rica Latina. Las ventajas relativas iniciales que le reportara para su despegue este hecho, concernientes a la apertura de v\u00edas de comunicaci\u00f3n, a la activaci\u00f3n del comercio o al contacto con los adelantos t\u00e9cnicos se fueron esfumando gradualmente, hasta el extremo de que hoy la condici\u00f3n previa para su desenvolvimiento radica en la m\u00e1s completa remoci\u00f3n de la interferencia imperialista.<\/p>\n<p>Por comprobaci\u00f3n pr\u00e1ctica sabemos que los influyentes emporios industriales pertenecen a firmas extranjeras o tienden hacia all\u00e1. El llamado sistema de asociaci\u00f3n de capitales for\u00e1neos y nativos, como el que impera en las empresas del Pacto Andino y \u00faltimamente en la explotaci\u00f3n petrolera, no pasa de ser el taparrabo con el que el imperialismo y sus intermediarios pretenden ocultar el fen\u00f3meno protuberante de que las factor\u00edas m\u00e1s avanzadas de Colombia, antiguas o recientes, de origen extranjero o aut\u00f3ctono, se encuentran ya bajo el poder de los trusts internacionales o est\u00e1n previstos los mecanismos indoloros para ello. De otra parte, la sobreviviente producci\u00f3n capitalista nacional, mediana y peque\u00f1a, sufre los rigores del cr\u00e9dito usurero, del encarecimiento y escasez de insumos y materias primas, de los recargos tributarios y de las dem\u00e1s reglamentaciones gubernamentales discriminatorias; mientras los pulpos imperialistas, que disfrutan de todas las franquicias concedidas por el Estado y acaparan los recursos naturales del pa\u00eds, la desalojan d\u00eda a d\u00eda de la competencia. Fij\u00e9monos c\u00f3mo los espor\u00e1dicos apogeos de la industria agr\u00edcola colombiana no monopolista son borrados por los duros golpes que le propina a menudo el imperialismo, al restringirle el mercado, distorsionarle los precios de sus productos, desmejorar los insumos que le suministra, etc. El grueso de los industriales peque\u00f1os y medianos, d\u00e9biles econ\u00f3mica y pol\u00edticamente, acorralados por los monopolios y olvidados del gobierno, componentes de la denominada burgues\u00eda nacional, el ala progresista de la clase burguesa colombiana, guarda, pues, contradicciones insalvables con el imperialismo y sus lacayos, y puede llegar, bajo determinadas condiciones, a aliarse en esta etapa hist\u00f3rica con las fuerzas revolucionarias e ingresar al frente patri\u00f3tico. Como le teme tambi\u00e9n al pueblo y a la revoluci\u00f3n, oscila de un lado para el otro, alimenta las ilusiones reformistas y, cuando soplan los vientos retardatarios se le pliega a la reacci\u00f3n. El proletariado, empero, ha de procurar el entendimiento con esa capa, apuntando a garantizar la uni\u00f3n de la casi totalidad de la poblaci\u00f3n colombiana y a privar a la oligarqu\u00eda traidora de cualquier sost\u00e9n significativo, sin deponer obviamente la lucha sistem\u00e1tica y adecuada contra sus posiciones vacilantes y oportunistas.<\/p>\n<p>El otro obst\u00e1culo, no por secundario carente de importancia, que se yergue contra el desarrollo del capitalismo colombiano, lo hallamos en los remanentes feudales de la producci\u00f3n agropecuaria, los cuales toman cuerpo tanto en los latifundios incultivados como en los minifundios improductivos. Bajo las circunstancias vigentes del atraso del pa\u00eds, acentuado particularmente en el campo, la distribuci\u00f3n de la tierra en hatos gigantescos de 500, 1.000 y m\u00e1s hect\u00e1reas, o de menos, seg\u00fan las regiones, y en predios diminutos de una o media hect\u00e1rea, por lo general de mala calidad e insuficientes para la subsistencia de una familia, constituye formas de propiedad que impiden un conveniente aprovechamiento de los recursos y medios productivos disponibles. Por norma, ni el latifundista efect\u00faa o puede introducir innovaciones y m\u00e9todos avanzados en los enormes fundos, que representar\u00edan un progreso genuino; ni el campesino posee la tierra necesaria para realizar, con la ayuda de sus aperos de labranza y de sus brazos, los aportes decisivos suyos a la prosperidad de la naci\u00f3n. Si se except\u00faa el \u00e1rea mecanizada, que penosamente se acerca al mill\u00f3n de hect\u00e1reas, el paisaje de las comarcas rurales se restringe por lo com\u00fan a pastizales il\u00edmites para la ganader\u00eda extensiva, la mayor\u00eda de los cuales son pr\u00e1cticamente praderas naturales cercadas de alambre; o a min\u00fasculos pegujales heroicamente sembrados en las laderas de las monta\u00f1as y depresiones des\u00e9rticas, m\u00e1s como testimonios elocuentes del amor al trabajo de las masas campesinas que como soluci\u00f3n efectiva para aplacar el hambre. Tierras ociosas sin hombres y hombres laboriosos sin tierras. En eso se compendia la contradicci\u00f3n del agro colombiano. En un polo, 25.000 terratenientes detentan 17 millones y medio de hect\u00e1reas, y en el otro, m\u00e1s de un mill\u00f3n de familias de campesinos pobres y medios no alcanzan a sumar 7 millones de hect\u00e1reas, tal cual lo registra el censo oficial de 19701. Esta descompensaci\u00f3n abismal en la propiedad, junto a la supervivencia de los procedimientos tradicionales y rudimentarios de laboreo, prolongan desde \u00e9pocas inmemorables hasta nuestros d\u00edas la dependencia y sojuzgaci\u00f3n de las masas campesinas depauperizadas a cargo de los due\u00f1os de las grandes haciendas. La pausada y tard\u00eda evoluci\u00f3n del capitalismo en el campo y la descomposici\u00f3n progresiva del campesinado hacia la indigencia total y la proletarizaci\u00f3n, y hacia el enriquecimiento de una porci\u00f3n \u00ednfima, o aburguesamiento, no han relegado de la escena el antiguo r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, ni la lucha de los campesinos por la tierra como motor de la transformaci\u00f3n social. Tras la envoltura del dinero y de las relaciones mercantiles palpita todav\u00eda cuanto queda del ag\u00f3nico sistema de expoliaci\u00f3n heredado del feudalismo; por eso sostenemos que Colombia es un pa\u00eds semifeudal, en donde, y debido a los vestigios sup\u00e9rstites de aquel sistema, el capitalismo colombiano tropieza con otra traba importante para su desenvolvimiento.<\/p>\n<p>Veamos de qu\u00e9 manera la extirpaci\u00f3n de este escollo se ha visto a su vez entorpecida por el sometimiento neocolonial del imperialismo norteamericano.<\/p>\n<p>El imperialismo, como fase superior del capitalismo, suprime la libre competencia e inaugura el reinado de los monopolios. La concentraci\u00f3n econ\u00f3mica y el agigantamiento del capital financiero, el auge de la ciencia y su aplicaci\u00f3n en los procesos fabriles, el incremento desmesurado de los medios de producci\u00f3n y el trabajo de millones de personas pendiente de un solo centro, han llegado a un punto tal en naciones como los Estados Unidos, que la industria entera est\u00e1 ya organizada alrededor de unos cuantos trusts. La ordenaci\u00f3n monopol\u00edstica es fruto del antagonismo entre el ensanchamiento constante y desaforado de las fuerzas productivas y el crecimiento siempre menor de las posibilidades del mercado: la oferta sobrepasa la demanda, los consumidores no tienen acceso sino a una parte m\u00ednima de las mercanc\u00edas, la riqueza creada exuberantemente no encuentra usufructuarios suficientes por la pobreza de las masas, el libre cambio deja el paso a una lucha sin tregua ni cuartel de obreros y burgueses y de burgueses entre s\u00ed. Aunque el monopolio controla el consumo, impone de antemano los precios y tritura a los competidores m\u00e1s d\u00e9biles, lejos de resolver las contradicciones espec\u00edficas de las relaciones capitalistas, por las cuales ha surgido, las ahonda, las propaga a nivel internacional y las agota, permitiendo el alumbramiento de la nueva sociedad, el socialismo, donde la apropiaci\u00f3n colectiva de los medios de producci\u00f3n concilia las necesidades de los productores con la incesante abundancia de los productos.<\/p>\n<p>Como su dilema se concreta en diseminarse por el mundo o perecer, la rapi\u00f1a o la asfixia, el imperialismo pretende curarse de todas sus enfermedades reinstaurando el sistema colonial. Pero con el hallazgo en las naciones sojuzgadas de compradores cautivos para sus art\u00edculos, de fuentes baratas de materias primas y de opciones favorables de inversi\u00f3n para sus capitales, no hace otra cosa que reeditar el c\u00edrculo vicioso de la capacidad productiva frente a la estrechez de los mercados y la penuria de las gentes, agrand\u00e1ndolo y transport\u00e1ndolo a las pugnas entre potencias imperialistas por el reparto del orbe, origen de las guerras mundiales, y a la confrontaci\u00f3n de los pa\u00edses oprimidos y la metr\u00f3poli opresora. Las guerras son el expediente favorito con que el imperialismo destruye las fuerzas productivas suyas sobrantes, englobando a los obreros desocupados, o \u201cej\u00e9rcito de reserva\u201d, a los que avienta al matadero ataviados con trajes de campa\u00f1a. Si al engrosar el s\u00e9quito de sus colonias o neocolonias, los monopolios aflojan la v\u00e1lvula de escape en sus respectivas rep\u00fablicas y bajan algo la presi\u00f3n contra sus connacionales, es porque redoblan el peso de la explotaci\u00f3n sobre los pueblos ajenos, radicando en ello su existencia y viabilizando la revoluci\u00f3n por todas partes.<\/p>\n<p>Siguiendo ciegamente esas leyes se comporta el imperialismo norteamericano en su desvalijamiento de Colombia. Estrangula en la cuna a la enclenque competencia del capitalismo criollo, al que le invade sus mercados, le sustrae sus recursos naturales, le interviene el cr\u00e9dito. No es un asunto de cantidad, de regulaciones, de prohijar lo lucrativo y neutralizar lo pernicioso, como hip\u00f3critamente concept\u00faan los liberales de \u201cizquierda\u201d sin referirse a las calamitosas repercusiones de los gigantescos trusts, que manejan miles y miles de millones de d\u00f3lares, con sucursales y ramificaciones en los cinco continentes y dispuestos a sobornar ministros, derribar gobiernos y cebar conflictos b\u00e9licos con tal de no dejar de expandirse un solo instante. Se trata de la convergencia de dos crisis que se acoplan pero que se agudizan rec\u00edprocamente: las de la gran potencia, por cuya opulencia le estorba el modo de producci\u00f3n capitalista, y la de la mayor\u00eda de los sat\u00e9lites neocoloniales, por cuya escasez le falta madurarlo todav\u00eda. Estados Unidos naufraga en una superabundancia sin salida y Colombia languidece en el atraso. El capitalismo estadounidense ha evolucionado hasta verse impelido a pisotear los linderos de otros pa\u00edses; el capitalismo colombiano, al rev\u00e9s, v\u00edctima a\u00fan de los rezagos feudales, est\u00e1 apenas en una etapa inicial que requiere con acucia de la protecci\u00f3n de sus fronteras como naci\u00f3n. Cualquier progreso nuestro, real, consistente y durable, ser\u00eda a costa de suprimir el dominio de los monopolios extranjeros, lo cual no es posible sin el rescate de la soberan\u00eda; y viceversa, cualquier expansi\u00f3n en nuestro espacio de los consorcios imperialistas, merma las probabilidades de esparcimiento de la producci\u00f3n nacional y redunda en la injerencia for\u00e1nea en los asuntos internos. El estancamiento del pa\u00eds sirve de complemento a la desostrubcci\u00f3n del imperialismo. Por eso los imperialistas tienden naturalmente a apuntalar y convivir con las formas parasitarias y arcaicas de la econom\u00eda de Colombia, el capital financiero y el r\u00e9gimen terrateniente, con cuyos representantes se coligan, puesto que no les hacen contrapeso a sus proyectos de substracci\u00f3n de las materias primas, de venta de sus art\u00edculos manufacturados, de instalaci\u00f3n de emporios fabriles, o de apoderamiento de los ya establecidos, y m\u00e1s bien les coadyuvan a auspiciar la quiebra y la dependencia de los colonizados. Los parcos desarrollos que permiten en algunos renglones secundarios de la industria o la agricultura colombianas obedecen a que no lesionan sus intereses; pero en cuanto les compitan, adentro o afuera, proceder\u00e1n sin contemplaci\u00f3n ninguna a prevalerse de sus fueros. Bajo la opresi\u00f3n neocolonial nuestros avances, si los hay, ser\u00e1n siempre accesorios, recortados, temporales y condicionados, entretanto el atraso simbolizar\u00e1 nuestra paga y la perspectiva inequ\u00edvoca. El florecimiento de los negocios imperialistas en Colombia presupone que \u00e9sta contin\u00fae sumida en el semifeudalismo y la miseria. Los campesinos en su contienda secular por la tierra tendr\u00e1n por consiguiente que derrotar no s\u00f3lo la persecuci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica de los grandes terratenientes, sino la de los aliados de \u00e9stos, el imperialismo y la gran burgues\u00eda. Sin embargo, en ese magno empe\u00f1o no est\u00e1n solos; los acompa\u00f1an el proletariado, que proporciona la direcci\u00f3n revolucionaria, y el resto de fuerzas y sectores progresistas que propugnan tambi\u00e9n la independencia y el bienestar de la naci\u00f3n. La rebeli\u00f3n campesina por la transformaci\u00f3n del campo presta nervio y pulso a la revoluci\u00f3n de nueva democracia.<\/p>\n<p>A Colombia, por su \u00edndole neocolonial y semifeudal, determinante de su situaci\u00f3n de ruina y dependencia, le compete ejecutar una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de liberaci\u00f3n nacional y no socialista. No obstante nosotros pertenecemos a un partido obrero y por ende proclamamos el socialismo y el comunismo. \u00bfSignifica esto que tengamos que marginarnos de los acontecimientos actuales? \u00bfO para incorporarnos, renunciar aun cuando sea moment\u00e1neamente a las posiciones del proletariado? Ambas hip\u00f3tesis carecen de asidero. Vamos a adherirnos activamente a la modificaci\u00f3n revolucionaria de Colombia, y conforme a los intereses de la clase obrera. No ser\u00eda la primera vez que los comunistas ofrezcan su contingente a una lucha que no corresponde a la suya, seg\u00fan la m\u00e1s estricta interpretaci\u00f3n de clase. Ya en los d\u00edas de Marx y Engels encontramos a los adalides del socialismo combatiendo a favor de los cambios democr\u00e1tico-burgueses, tanto por el hundimiento de la rancia nobleza y del absolutismo como por la salvaguardia de la autodeterminaci\u00f3n de las naciones. Y desde entonces afloraron las diferencias irreconciliables de la burgues\u00eda y el proletariado, en los postulados y en el comportamiento, dentro del democratismo revolucionario. Ante el peligro potencial de la insubordinaci\u00f3n de sus esclavos, los obreros, los pr\u00f3ceres del capital empezaron a buscar el dominio pol\u00edtico por el atajo de las negociaciones y de la componenda con la aristocracia relegada a la saz\u00f3n del poder econ\u00f3mico y social, temblando porque la drasticidad en las acciones pudiera prender la mecha del levantamiento popular, o porque la amplitud de las instituciones democr\u00e1ticas a punto de estrenarse fuese usada en su contra por la plebe. Los fundadores del socialismo cient\u00edfico, sin descartar la marcha conjunta con los burgueses en el hist\u00f3rico designio de sepultar la monarqu\u00eda y la propiedad territorial feudal, aconsejaban e impulsaban la cr\u00edtica despiadada contra las propuestas conciliadoras de aquellos, a tiempo que exig\u00edan la \u00edntegra y radical destrucci\u00f3n del viejo r\u00e9gimen, con el objeto de que la sociedad burguesa naciera libre de las taras del pasado que eclipsan la epopeya de los asalariados por su emancipaci\u00f3n. La rep\u00fablica m\u00e1s democr\u00e1tica tipifica la arena ideal para los gladiadores de la causa socialista, y poner la planta en ella ser\u00e1 el principio de su triunfo final. Se comprende que los comunistas alimentemos, a\u00fan en la realizaci\u00f3n de una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, discrepancias sustantivas con los sectores m\u00e1s progresistas de la burgues\u00eda, y que en cada caso, en la defensa de cualquier reivindicaci\u00f3n concreta, sea nuestro deber realzar la orientaci\u00f3n proletaria de la misma. Sin ello las inmensas mayor\u00edas populares no tendr\u00edan c\u00f3mo guiarse ni jam\u00e1s se familiarizar\u00edan con el socialismo. En las infinitas batallas por la democracia m\u00e1s plena el pueblo captar\u00e1 que su ventura se funda en el soporte que les suministre a la clase obrera y a su partido.<\/p>\n<p>Vale la pena llamar la atenci\u00f3n sobre ese complejo de liliputiense frente al gigante Gulliver que embarga a los burgueses nacionales cuando encaran los desmanes del monopolio. A lo m\u00e1s que se han atrevido es a implorarle al gobierno fantoche que los socorra, promulgando medidas restrictivas de los privilegios que se arrogan las grandes compa\u00f1\u00edas y las entidades financieras. Y en efecto, en el Parlamento cursa una ley dizque contra la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, otra burla al pa\u00eds, con que la bancada liberal arma mucho ruido sobre su receptividad a los reclamos de peque\u00f1os y medianos industriales y se da aires de sapient\u00edsima protectora del bien p\u00fablico, sin que considere incompatible reconocer simult\u00e1neamente su medrosa gratitud por la labor ben\u00e9fica de las sociedades an\u00f3nimas y del capital extranjero. \u00bfQu\u00e9 dice nuestro Partido al respecto? La expropiaci\u00f3n de todo monopolio y su paso al Estado compuesto por las clases y sectores democr\u00e1ticos y patri\u00f3ticos, en el que se le reservar\u00e1 su butaca, desde luego, a la burgues\u00eda nacional. \u00danica resoluci\u00f3n seria y digna de tomarse en cuenta en pro del progreso colombiano y del beneficio de las masas trabajadoras de la ciudad y el campo, que pone coto de verdad y no demag\u00f3gicamente al vandalismo de los trusts y provee a la naci\u00f3n de las herramientas imprescindibles para recuperar los recursos naturales y ejercitar su soberan\u00eda. El abismo que media entre una y otra definici\u00f3n, la burguesa y proletaria, hay que hacerlo palpable para todos, as\u00ed en un comienzo nos veamos en apuros, de suyo el precio que abonaremos dichosos para que el pueblo se abastezca de una gu\u00eda segura en su ascenso hacia la liberaci\u00f3n y desbroce su unidad alrededor de las ense\u00f1as de la clase obrera. Igual cosa dir\u00edamos de los restantes problemas de Colombia.<\/p>\n<p>Ante los vestigios feudales, la burgues\u00eda criolla prefiere que \u00e9stos se disuelvan en el lent\u00edsimo y escabroso transcurso del apoderamiento a cargo del capital de una de las zonas agr\u00edcolas, o mediante la metamorfosis de los hacendados se\u00f1oriales en caballeros de industria. Dentro de ese esquema encuadran las reformas basadas en la compra cara de una migaja de las posesiones terratenientes, la de menor fertilidad, para a su vez revend\u00e9rsela a los campesinos bajo estipulaciones irritantes, o en las tan publicitadas obras de adecuaci\u00f3n que no son m\u00e1s que mejoras introducidas por el Estado, al costo de considerables erogaciones presupuestales, para valorizar los grandes fundos. Reformas \u00e9stas cumplidas por la oligarqu\u00eda colombiana con sujeci\u00f3n a los dictados del imperialismo norteamericano. La financiaci\u00f3n proviene de los empr\u00e9stitos externos, cuyas amortizaciones e intereses se respaldan con mayores grav\u00e1menes fiscales, verbigracia, el despojo de los obreros y del pueblo. Soluciones reaccionarias que implican contemporizar con el atraso al mantener para el campo en lo sustancial la obsoleta econom\u00eda terrateniente: al fomentar la especulaci\u00f3n, ya que se efect\u00faan seg\u00fan las ordenanzas del capital usurario internacional, y al prolongar los suplicios sin cuento de la masa campesina, sometida a la propiedad latifundista y exprimida por el agio, o desalojada de sus lares y sin trabajo en las urbes. Al cabo, la modernizaci\u00f3n del agro no lograr\u00e1 consumarse en las condiciones prevalecientes de explotaci\u00f3n neocolonial. Nosotros apremiamos la confiscaci\u00f3n de la tierra de los grandes terratenientes y su reparto entre los campesinos que la trabajen. Iniciativa elemental y viable que por s\u00ed sola entra\u00f1ar\u00e1 un salto hacia adelante como no lo han contemplado los colombianos desde los fastos de la Patria Boba. Las heredades feraces y deficientemente atendidas pasar\u00e1n de inmediato a ser cultivadas por millones de manos ansiosas de rozar y de arar. Vuelco extraordinario en las regulaciones econ\u00f3micas y en las costumbres: desatascamiento de las formidables fuerzas productivas del campesinado, echadas a andar redimidas por fin de la coyunda del semifeudalismo, y a la vez de la del imperialismo, pues no se puede cortar la una sin cortar la otra, y cuyos frutos erigir\u00e1n la base del desarrollo pr\u00f3spero, autosostenido e independiente de Colombia. Su defensa ser\u00e1 la refutaci\u00f3n apabullante de la alharaca de las clases dominantes y de sus ep\u00edgonos de la oposici\u00f3n oficializada acerca de la \u201crevoluci\u00f3n verde\u201d, las \u201cbonanzas\u201d y las reformas agrarias que asolan e hipotecan el pa\u00eds a las agencias prestamistas internacionales, redundan en mayores impuestos para el pueblo, engordan los bolsillos de latifundistas y bur\u00f3cratas y desembocan en la importaci\u00f3n desenfrenada de alimentos y en el encarecimiento del costo de la vida. Si conducimos airosamente esta confrontaci\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica y no transigimos, los pobres del campo que luchan por el derecho a la tierra y anta\u00f1o distingu\u00edan mal qui\u00e9nes eran sus amigos y qui\u00e9nes sus enemigos, ya no querr\u00e1n o\u00edr de los emplastos ofrecidos por imperialistas y oportunistas y tender\u00e1n la mano fraterna a los obreros, sus leales compa\u00f1eros de trinchera. La revoluci\u00f3n a nada habr\u00e1 de temerle entonces. La gallarda figura del proletariado se erguir\u00e1 con la complexi\u00f3n y fortaleza de un campe\u00f3n invencible y recibir\u00e1 en premio la presea anhelada de una Colombia libre y democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s arribaremos al socialismo sin la soberan\u00eda nacional ni las transformaciones democr\u00e1ticas; de ah\u00ed la perentoriedad de enfrentar las contracorrientes burguesas y revisionistas que deforman tales objetivos, los supeditan a intereses subalternos o los dejan a mitad del camino. Incluso se presentar\u00e1 un cierto grado de desarrollo del capitalismo colombiano, como consecuencia de la demolici\u00f3n de la talanquera imperialista y de la reactivaci\u00f3n de que gozar\u00e1 la econom\u00eda individual campesina. Lo cual es beneficioso y forzosamente no conlleva un distanciamiento de nuestra meta superior sino una aproximaci\u00f3n, debido a que la clase obrera, al construir la nueva rep\u00fablica independiente y popular, disfrutar\u00e1 de ventajas indisputables; en primer t\u00e9rmino, contar\u00e1 con la confianza del pueblo y en particular del campesinado, que habr\u00e1n aprendido a identificar su felicidad con los \u00e9xitos del partido proletario. En segundo t\u00e9rmino, ejercer\u00e1 un control eficaz sobre el capitalismo y el comercio no monopolistas, tolerados y protegidos, y propiciar\u00e1 la gradual cooperativizaci\u00f3n de las actividades productivas m\u00e1s rezagadas, puesto que tendr\u00e1 bajo su influencia un sector econ\u00f3mico estatal vigoroso, acrecido con la nacionalizaci\u00f3n de los monopolios extranjeros y colombianos, de los medios fundamentales de transporte y de los recursos naturales estrat\u00e9gicos. Todos estos factores de planificaci\u00f3n e inspecci\u00f3n constituyen elementos embrionarios de socialismo, e ir\u00e1n estampando progresivamente su impronta en el conjunto de la producci\u00f3n social. En tercer t\u00e9rmino, la burgues\u00eda nacional, propensa naturalmente a la vida capitalista, hallar\u00e1 cada vez menos condiciones favorables para sus prop\u00f3sitos: en el interior, por los aspectos se\u00f1alados; y en el exterior, porque el capitalismo, cuya curva descendente la marca su mutaci\u00f3n en imperialismo a finales del siglo pasado y comienzos del presente, se bate en retirada acosado por los pueblos del mundo. Un eventual triunfo burgu\u00e9s en la Colombia liberada provocar\u00eda de inmediato el repudio de las masas trabajadoras; y el espaldarazo extranjero provendr\u00eda de los trusts expropiados por la revoluci\u00f3n, o del socialismo sovi\u00e9tico, con la secuela de volverse a proyectar la vieja pel\u00edcula del pillaje, la opresi\u00f3n y la escasez, y el correspondiente reavivamiento de la encarnizada resistencia de la naci\u00f3n. Semejante victoria se parecer\u00eda a una derrota; ni siquiera los burgueses nacionales eludir\u00edan el retorno a su antiguo estado de constre\u00f1imiento y el pa\u00eds pondr\u00eda de nuevo su mirada esperanzada en el proletariado, \u00fanico guardi\u00e1n insobornable de la soberan\u00eda y basti\u00f3n insustituible del progreso. Y en cuarto t\u00e9rmino, combatimos por la liberaci\u00f3n y la grandeza de Colombia en un tramo bastante adentrado de la era socialista, inaugurada por la gloriosa Revoluci\u00f3n de Octubre de 1917. No vivimos los tiempos de la Santa Alianza cuando la conformaci\u00f3n de las naciones y la defensa de la democracia correspond\u00edan a la burgues\u00eda revolucionaria, y los pueblos se enfilaban normalmente hacia el capitalismo, como los colombianos lo intentaron de manera tenaz aunque poco plausible, despu\u00e9s de expulsar de su suelo a la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Hoy la salvaguardia de la autodeterminaci\u00f3n nacional de los pa\u00edses y el resto de las conquistas democr\u00e1ticas son tareas encomendadas a la clase obrera internacional, quien las apoya, las dirige y las encauza al socialismo. Tal el sello de la \u00e9poca. Los imperialistas corren fatalmente hacia la fosa, sean cuales fueses sus manifestaciones o los avances y retrocesos circunstanciales de la lucha revolucionaria. Todas las contiendas por la libertad y los derechos de los pueblos, por la ciencia y el progreso, por la convivencia civilizada de las naciones y la paz universal, se enmarcan en la revoluci\u00f3n mundial socialista y solamente a ella sirven.<\/p>\n<p>Notificado acerca de las prelaciones descritas el proletariado colombiano ha de acometer la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de liberaci\u00f3n nacional, llevarla hasta sus \u00faltimas consecuencias y establecer bajo su direcci\u00f3n un Estado de uni\u00f3n de las clases, capas y partidos patri\u00f3ticos y revolucionarios. La rep\u00fablica independiente y popular as\u00ed surgida ser\u00e1 la cris\u00e1lida del socialismo y de la dictadura obrera.<\/p>\n<p>El internacionalismo proletario y el derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n<\/p>\n<p>A la pregunta de si somos o no un partido internacionalista, al rompe y sin titubeos respondemos de manera afirmativa. \u00bfPor qu\u00e9 entonces hablamos tanto de la defensa de la patria y de la autodeterminaci\u00f3n de las naciones? \u00bfNo entra\u00f1a esto un contrasentido flagrante? Ciertamente no.<\/p>\n<p>Donde prevalezca a\u00fan el r\u00e9gimen capitalista, y ello sucede en la mayor parte del planeta, el proletariado combate por arrancarse del cuello el dogal de la esclavitud asalariada. Y este nudo no puede desatarlo a menos que haya barrido y echado a la basura la propiedad individual sobre los instrumentos y medios de producci\u00f3n. Pero como la burgues\u00eda, imitando a las clases que la precedieron en la usurpaci\u00f3n de los frutos del trabajo de los dem\u00e1s, no cede las prerrogativas por las buenas, los obreros se ven compelidos, tal cual lo hemos anotado, a erigir sobre los escombros del poder estatal del capital un Estado suyo que les garantice sus atribuciones. Al hacerlo preludian la desaparici\u00f3n de las clases, o sea de la violencia organizada de unas gentes contra otras, y despejan la emancipaci\u00f3n ulterior de la especie humana, al trocarla de v\u00edctima expiatoria y ciega de la evoluci\u00f3n social en sujeto consciente y dominante de la misma. Los comunistas aut\u00e9nticos de todas las fechas y de todos los sitios han ensalzado en sus c\u00e1nticos marciales estas m\u00e1ximas aspiraciones revolucionarias. No tienen intereses particulares qu\u00e9 alegar que los enfrenten entre s\u00ed o los aparten del conjunto del movimiento obrero. De ah\u00ed su indisoluble unidad internacional. Los que han vencido y ahora construyen el socialismo simplemente han comenzado a poner en pr\u00e1ctica el programa m\u00e1ximo com\u00fan, l\u00f3gicamente ajustado a las singularidades de cada lugar, haci\u00e9ndose merecedores del apoyo cerrado de los trabajadores de toda la superficie del globo. Por encima de las barreras idiom\u00e1ticas, del ancestro y costumbres de los pueblos y de las modalidades de lucha seg\u00fan las etapas en que se hallen, los partidos proletarios forman un gigantesco haz de voluntades que les da una n\u00edtida superioridad sobre las bander\u00edas burguesas que, a pesar de sus eventuales avenimientos e invocar todas el capitalismo, no consiguen suprimir las tr\u00e1palas y rebati\u00f1as rec\u00edprocas, hervidas en la paila del lucro privado.<\/p>\n<p>La proclama lapidaria de El manifiesto comunista salido del caletre de Marx y Engels en 1847 y que hoy retumba con inusitado vigor por los cuatro vientos, reza: \u201c\u00a1Proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!\u201d.<\/p>\n<p>De otra parte, en un mundo parcelado sin cura inmediata en m\u00faltiples naciones, al proletariado no le queda otra alternativa que darle a su lucha y a sus partidos una expresi\u00f3n nacional. Limitante s\u00f3lo formal que lo empuja a concluir por pa\u00edses la revoluci\u00f3n socialista, sin que ello vaya en desmedro de sus obligaciones internacionales. As\u00ed como nos valemos de la faja ecuatorial al demarcar el hemisferio norte del hemisferio sur en la esfera terr\u00e1quea, el mejor rasero para diferenciar a los partidos autodenominados marxista-leninistas, catalogarlos entre leg\u00edtimos y ap\u00f3crifos, es la actitud que mantengan ante el internacionalismo. Cualquier postura o concepci\u00f3n que lesione el proceso de acercamiento y la solidaridad de los trabajadores de las diferentes latitudes desvirt\u00faa su esp\u00edritu de clase. A la consigna de la uni\u00f3n internacional de los obreros ha de ados\u00e1rsele necesariamente la de la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, que estriba en el derecho de cada uno de \u00e9stos a decidir independientemente su destino y a proporcionarse el Estado que les plazca sin intervenci\u00f3n forastera. Porque la complicidad y la tolerancia otorgada en nombre del comunismo a la opresi\u00f3n nacional, sea cual fuere el m\u00f3vil o la excusa que se esgrima, la menos torva o la m\u00e1s c\u00ednica, obstaculizar\u00e1 grave e ineludiblemente las relaciones fraternas entre el proletariado de la regi\u00f3n sojuzgada y el de la rep\u00fablica sojuzgadora. No defeccionando en la defensa de los principios de la determinaci\u00f3n de los pa\u00edses y pidiendo la picota para quienes los violen, evitamos que las diferencias nacionales sirvan de laberinto en donde se pierdan y pericliten la unidad y la lucha internacionalistas de la clase obrera.<\/p>\n<p>La naci\u00f3n moderna es un producto del capitalismo, del primaveral, el del curso ascendente, cuando bland\u00eda el \u201cdejar hacer\u201d y el \u201cdejar pasar\u201d, las palabras m\u00e1gicas con que rasgaba los enigmas del aislamiento y la dispersi\u00f3n feudales. Quer\u00eda mercados seguros y arm\u00f3nicos, para lo cual fue agrupando aqu\u00ed y all\u00e1 a millones de personas que manten\u00edan nexos de lengua, territorio, idiosincracia, econom\u00eda, en una sola comunidad nacional, regentada por disposiciones uniformes de pesas y medidas, moneda \u00fanica e impuestos y aranceles aduaneros centralizados. Inspir\u00f3 y anim\u00f3 los levantamientos independentistas, y tras \u00e9ste y el resto de emblemas democr\u00e1ticos arremolin\u00f3 en torno suyo a las muchedumbres. Pronto el jay\u00e1n que salt\u00f3 a la palestra lleno de nobles intenciones y que c\u00e1ndidamente cre\u00eda que la creaci\u00f3n empezaba y terminaba con \u00e9l, se transmud\u00f3 en un viejo \u00e1vido y avieso que, a la inversa del Fausto de Goethe, estaba condenado, para seguir viviendo, a destejer los pasos y a maldecir las ejecutorias de su juventud. El capitalismo oto\u00f1al, o imperialismo, dej\u00f3 de ser el forjador y el libertador de naciones, ahora se esmera de gendarme y de corsario colonialista y las multitudes por doquier lo vituperan y le lanzan guijarros. Sin embargo, el capital monopolista destroz\u00f3 definitivamente el caparaz\u00f3n nacional y con su entramado de negocios por el orbe entero posibilita la interrelaci\u00f3n de las comarcas m\u00e1s apartadas, incrementando cada d\u00eda el mercado mundial; pero todo en base a la opresi\u00f3n de unas naciones sobre otras. El proletariado es fervoroso partidario de aumentar la comunicaci\u00f3n entre los pueblos, de estrechar sus lazos de amistad, estimular sus intercambios y colaboraci\u00f3n en beneficio mutuo; no obstante propende porque este acercamiento se adelante respetando la decisi\u00f3n libre y voluntaria de las naciones, \u00fanica manera de llevarlo a cabo. Las diferencias y recelos nacionales se desvanecer\u00e1n a medida que haya un desarrollo econ\u00f3mico equilibrado de todos los pa\u00edses, aparejado a un ejercicio pleno de la democracia. El imperialismo se opone ciegamente a ambos requisitos. S\u00f3lo el socialismo los hace realidad. La burgues\u00eda enfatiza en lo que desune a las masas, el proletariado en lo que las une. Las contiendas de Colombia y de todos los pueblos por su liberaci\u00f3n y la salvaguardia de su soberan\u00eda constituyen el principal ariete para batir las murallas de la fortaleza imperialista. Nuestro internacionalismo proletario se refleja en la irrestricta solidaridad que les brindamos a esas luchas.<\/p>\n<p>Al llegar al cl\u00edmax la hegemon\u00eda del imperio estadounidense, a ra\u00edz de las dos guerras mundiales, especialmente la \u00faltima, la explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n internacionales adoptaron la forma de neocolonialismo: bandolerismo de nuevo cu\u00f1o, disfraz t\u00edpico y perfeccionado del capital imperialista, cuyo quid radica en barnizar el saqueo de los pueblos con empastes de libertad y soberan\u00eda. La metr\u00f3poli no recurre a agentes propios para reinar sino a lacayos nativos y mandatarios t\u00edteres. Su preponderancia es tal, sobre todo la que le infunde su capacidad financiera colosal, que cualquier modelo de gobierno, desde el militar cuartelario de Argentina, hasta el democr\u00e1tico representativo de Colombia, pasando por el mon\u00e1rquico republicano espa\u00f1ol, cabe dentro de sus proyectos y se acopla a su pillaje. Los incidentes de Nicaragua, todav\u00eda sin ep\u00edlogo, nos suministran harta documentaci\u00f3n relativa al funcionamiento de dicho sistema. La dinast\u00eda de los Somoza, espejo de las satrap\u00edas asesinas del legendario Caribe, que ha exprimido el sudor y la sangre de ese peque\u00f1o pero bizarro pueblo de Am\u00e9rica Central durante cuatro escalofriantes decenios, ha sido lactada por los Estados Unidos. Al presidente Carter le preocupa que el mu\u00f1eco nicarag\u00fcense desafine en su opereta de alabanza a los \u201cderechos humanos\u201d. En consecuencia articul\u00f3 una maniobra para sustituirlo, mediante un golpe electoral, por otra marioneta de menor desprestigio, y antes que el Frente Sandinista logre la liberaci\u00f3n con la lucha armada. Se ha recostado en la OEA y ha movilizado a los tres o cuatro gobiernos serviles del continente que quedan designados por sufragio, entre los cuales no podr\u00eda faltar el colombiano, el m\u00e1s obsecuente y obsequioso, con el objeto de manipular un movimiento nacionalista pro yanqui de Nicaragua, que, sin autorizar la salida de \u00e9sta del aprisco colonial, les permita al imperialismo y a sus monaguillos posar de democr\u00e1ticos y progresistas. A fuer de experiencia no podemos menos de desenmascarar esta horrenda farsa de la reacci\u00f3n continental y del oportunismo referente a los acontecimientos del hermano pa\u00eds, y advertir que la independencia nacional no se alcanza porque se reemplacen los uniformes y las charreteras por el smoking y el corbat\u00edn.<\/p>\n<p>Si en algo se distinguen las administraciones liberales de las del gorilato es en el alto grado de farise\u00edsmo que las caracteriza. En Colombia hay extorsi\u00f3n imperialista, tanto o peor que en Nicaragua; y aun cuando no se han presentado todav\u00eda conatos de rebeli\u00f3n popular, como los protagonizados por los sandinistas, proliferan los casos de represi\u00f3n violenta contra las masas trabajadoras, los presos pol\u00edticos, los j\u00f3venes torturados o masacrados, las restricciones a la informaci\u00f3n, los consejos verbales de guerra de la justicia castrense, los decretos fascistoides de seguridad p\u00fablica. Conmover a los nicarag\u00fcenses con la horma colombiana o venezolana es envilecerlos y ponerlos a suspirar por una careta para el somocismo sin Somoza. Y quienes se presten a publicitar este licor alterado, con su nacionalismo de derecha o de \u201cizquierda\u201d, envenenan el cuerpo y el alma de los pueblos y como bestias de carga llevan ca\u00f1a al trapiche imperial.<\/p>\n<p>Por eso los comunistas no nos agregamos a cualquier tipo de reivindicaci\u00f3n nacional; no coreamos las rogativas reaccionarias para que las masas se contenten con soberan\u00edas simuladas, autodeterminaciones restringidas y no intervenciones de mentiras. Bajo el neocolonialismo la m\u00e1s vulgar y prostituida expoliaci\u00f3n se pavonea de dama recatada y pudorosa. La dependencia econ\u00f3mica sustenta indirecta pero eficazmente la intromisi\u00f3n pol\u00edtica de los magnates de las casas matrices, y sin arrancar de cuajo aquella no se suprime \u00e9sta. Enarbolamos y respaldamos los esfuerzos aguerridos de los pueblos de todos los pa\u00edses para asir las riendas de su desarrollo industrial y cultural, al margen de imposiciones extranjeras de cualquier etiqueta, y para edificar sobre estos cimientos el Estado que mejor les convenga. Al actuar as\u00ed contribuimos a superar los valladares y prevenciones nacionales y a apretar el abrazo sincero y cari\u00f1oso de los obreros de todo el mundo, sin distingos de color o apellido.<\/p>\n<p>Nuestro internacionalismo no se contrapone a la soberan\u00eda y autodeterminaci\u00f3n de las naciones. Al rev\u00e9s, se complementan mutuamente.<\/p>\n<p>Los cambios en la situaci\u00f3n internacional y la teor\u00eda de los tres mundos<\/p>\n<p>El socialismo representa la etapa de transici\u00f3n entre el capitalismo y el comunismo y abarca una \u00e9poca muy larga, de siglos, en la que la humanidad a\u00fan no se desembaraza de la lucha de clases ni de las divisiones nacionales, y por lo tanto persisten el Estado, la coerci\u00f3n pol\u00edtica y las guerras. El hombre todav\u00eda ambular\u00e1 un trecho grande con todos estos lastres que lo han acompa\u00f1ado a trav\u00e9s de la civilizaci\u00f3n, su edad adolescente, hasta cuando el alto grado de dominio sobre la naturaleza y sobre las relaciones de subsistencia le permita abolir definitivamente no s\u00f3lo los privilegios de clases, de razas y naciones, sino las disparidades sociales que prevalezcan por las desigualdades naturales de los individuos. Ese ser\u00e1 el comunismo, el para\u00edso tantas veces so\u00f1ado, en el que el Estado se extingue por ausencia de funciones -no tiene a qui\u00e9n reprimir ni qui\u00e9n reprima-, y \u201cel gobierno sobre las personas es sustituido por la administraci\u00f3n de las cosas y por la direcci\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n\u201d, seg\u00fan la aguda frase de Engels2. Antes habr\u00e1 en la tierra un interregno de existencia simult\u00e1nea de las fuerzas imperialistas moribundas y socialistas nacientes y de colisiones violentas entre ambos modos de producci\u00f3n y organizaci\u00f3n social; asimismo, los pa\u00edses socialistas ser\u00e1n teatro de aguerridas batallas, propicias unas y aciagas otras, entre los restauradores del capitalismo, que persisten no obstante las profundas innovaciones en la estructura y superestructura y reciben el aliento de la reacci\u00f3n externa, y los abanderados del comunismo, hasta el d\u00eda del aplastamiento total y universal de los primeros por los segundos. Esta tendencia irresistible se ir\u00e1 imponiendo en medio de las peripecias de la historia, emanar\u00e1 sin falta del aparente caos que resulta de los conflictos y las crisis, y lograr\u00e1 su cometido tras los flujos y reflujos, ascensos y descensos, fracasos y vencimientos de los pueblos. Nos hallamos precisamente en la era socialista durante la cual, a semejanza de los estadios anteriores de la sociedad, lo nuevo no prevalecer\u00e1 sobre lo viejo m\u00e1s que despu\u00e9s de complicadas vicisitudes y prolongados antagonismos.<\/p>\n<p>Y evidentemente en el mundo actual observamos una gran confusi\u00f3n y un gran desorden. Pero si el fuego que ilumina produce el humo que oscurece, los acontecimientos difusos e impredecibles est\u00e1n regidos a su vez por leyes coherentes, de f\u00e1cil aprehensi\u00f3n, merced a las cuales sabremos ubicar a Colombia en el concierto mundial y percatarnos de nuestro papel de transformadores proletarios revolucionarios. Si no partimos del sello de la \u00e9poca no entenderemos el rumbo de los sucesos hist\u00f3ricos, y careceremos de una estrategia global que nos proporcione la visi\u00f3n m\u00e1s amplia de conjunto y el conocimiento de las estaciones obligadas de nuestra traves\u00eda. Y esto no basta. Necesitamos discernir los dis\u00edmiles per\u00edodos de la \u00e9poca y examinar la situaci\u00f3n concreta econ\u00f3mica y pol\u00edtica de cada per\u00edodo a nivel internacional; ponderar certeramente los cambios en la correlaci\u00f3n de fuerzas que se operan de tiempo en tiempo, seg\u00fan evoluciona la cohesi\u00f3n o el agrietamiento del bando imperialista, a causa de los relevos en la supremac\u00eda de unas potencias sobre otras, y seg\u00fan tambi\u00e9n los logros y tropiezos de la clase obrera mundial y de los pa\u00edses socialistas en particular. Sin lo cual no nos ser\u00e1 posible elaborar un t\u00e1ctica consecuente y quedaremos a la deriva, aunque sepamos a d\u00f3nde ir, como una embarcaci\u00f3n con el tim\u00f3n roto y sin remos en medio del oc\u00e9ano. Tan pronto el proletariado adquiri\u00f3 conciencia de clase y se pertrech\u00f3 del marxismo empez\u00f3 a preparar y combatir por el derrocamiento de la burgues\u00eda. Sin embargo, una cosa era hacerlo cuando prevalec\u00eda la libre concurrencia y otra muy distinta cuando el capitalismo lleg\u00f3 a su fase imperialista y acus\u00f3 su decadencia. Luego de esta conversi\u00f3n aqu\u00e9l consigui\u00f3 consolidar el mando pol\u00edtico arrebatado a sus esclavizadores, a los 46 a\u00f1os del ensayo trunco de la Comuna de Par\u00eds y al final de la Primera Guerra Mundial, con el estallido bolchevique en Rusia y la fundaci\u00f3n de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, g\u00e9nesis de las revoluciones proletarias triunfantes.<\/p>\n<p>Desde entonces vienen ocurriendo modificaciones de transcendencia. No nos referimos a que la lucha de la clase obrera haya mudado de principios o de metas; su comisi\u00f3n ha sido y seguir\u00e1 siendo el exterminio del sistema capitalista y la implantaci\u00f3n del socialismo. Ni tampoco a que el imperialismo haya variado su naturaleza voraz y expoliadora. Lo que se altera con cierta rapidez son las condiciones de aquella lucha. La misma aparici\u00f3n del Poder de los soviets impuso un nuevo deber al movimiento comunista internacional, el de resguardar este primer basti\u00f3n armado suyo, como una cuesti\u00f3n prioritaria para su propio porvenir. La segunda conflagraci\u00f3n mundial se efect\u00faa ya bajo tal circunstancia, y aunque toda guerra imperialista la ocasiona el reparto del bot\u00edn colonial y de las zonas de influencia entre los filibusteros de los grandes monopolios, en la de 1939 a 1945 ronda el problema cardinal de la supervivencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Dicha apreciaci\u00f3n llev\u00f3 al comunismo a deducir que de salir avante el eje fascista capitaneado por la Alemania hitleriana, la patria de Lenin y Stalin quedar\u00eda en un inminente peligro. Y consecuencialmente patrocin\u00f3 durante el conflicto b\u00e9lico el acuerdo del Estado sovi\u00e9tico con las naciones imperialistas del frente antinazi, cooperaci\u00f3n que no signific\u00f3 en ning\u00fan momento el reconocimiento a las ambiciones pir\u00e1ticas de los aliados y, al contrario, salv\u00f3 a la URSS y facilit\u00f3 la creaci\u00f3n del campo socialista con un buen n\u00famero de pa\u00edses desgajados del podrido tronco de Occidente y entre ellos China, la rep\u00fablica m\u00e1s populosa, donde habita una quinta parte de la poblaci\u00f3n del planeta. Decisi\u00f3n pol\u00edtica diferente a la puesta en pr\u00e1ctica en la guerra de 1914, cuando los obreros no hab\u00edan llegado al Poder en ninguna parte y los revisionistas de la II Internacional, detr\u00e1s de la batuta del renegado Kautsky, convidaban al pueblo a servir de carne de ca\u00f1\u00f3n de sus respectivas burgues\u00edas, escindiendo y enfrentando a los proletarios de diversas nacionalidades en pro de la codicia colonial de las potencias disputantes. Lenin fustig\u00f3 montado en c\u00f3lera esta falacia abominable; rechaz\u00f3 enf\u00e1ticamente todo tipo de entendimiento con cualquiera de los bloques que pugnaban por la hegemon\u00eda del mundo, e insisti\u00f3 en la conocida tesis de instar a los obreros a convertir dentro de sus territorios fronterizos la guerra imperialista en guerra civil, en procura de la ca\u00edda de los explotadores y promotores de la matanza que a la postre cobr\u00f3 la vida de veinte millones de personas. Orientaci\u00f3n y coyuntura que definen el repunte admirable del bolchevismo ruso en el Octubre glorioso de 1917 y explican el fiasco de la revoluci\u00f3n europea en aquellos a\u00f1os traum\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Los dos comportamientos t\u00e1cticos tra\u00eddos a colaci\u00f3n, correspondientes a dos momentos distintos y distantes de la \u00e9poca contempor\u00e1nea, nos muestran c\u00f3mo los comunistas, por un lado, hemos de obrar siempre con un enfoque internacional de la problem\u00e1tica revolucionaria y, por el otro, sopesar cuidadosamente las particularidades del per\u00edodo de que se trate. Desde ese \u00e1ngulo debemos identificar a los enemigos que encarnan la m\u00e1s seria amenaza, conforme a los realinderamientos registrados dentro de la revoluci\u00f3n y la reacci\u00f3n; distinguir las facciones intermedias, aptas para ser ganadas o neutralizadas, y evaluar la importancia de los destacamentos propios. De no emprenderlo as\u00ed, nuestra pol\u00edtica vagar\u00eda en las nebulosas sin ning\u00fan contacto con los elementos materiales. Y el socialismo no es una profec\u00eda b\u00edblica a la que se intente sujetar al g\u00e9nero humano por pron\u00f3sticos sobrenaturales, sino un nuevo orden social que surge del antiguo, con base en el aprovechamiento de las contradicciones de \u00e9ste. Los marxista-leninistas que desde\u00f1en ol\u00edmpicamente los candentes asuntos ata\u00f1ederos a la correlaci\u00f3n de fuerzas no merecen el calificativo de tales. Y los que se desapeguen de cuanto ocurra m\u00e1s all\u00e1 de los parajes patrios y no tengan en cuenta para su lucha los flancos flojos y los robustos en la m\u00e1s amplia dimensi\u00f3n c\u00f3smica, estar\u00e1n buenos para sacristanes de parroquia pero no para jefes de la clase obrera. Aunque dese\u00e1ramos, la suerte de Colombia no podemos separarla de los avatares del movimiento mancomunado del proletariado internacional de los pa\u00edses socialistas y las naciones sometidas. Nos interesa vivamente el plan general que oriente a dicho movimiento. Si no se saca partido de las dimensiones del bando imperialista, o se equivoca el blanco de ataque, desperdigando el fuego entre los adversarios principales y los virtuales aliados, y si como efecto de semejante torpeza la reacci\u00f3n se fortalece, las rep\u00fablicas socialistas se debilitan y los pueblos colonizados no acaban por romper el cascar\u00f3n y nacer a la independencia, probablemente la revoluci\u00f3n colombiana tambi\u00e9n zozobrar\u00eda, por mucho que estallara la insurrecci\u00f3n, la apoyara una gran parte del pueblo y actu\u00e1ramos con arrojo, porque los factores internacionales nos ser\u00edan supremamente hostiles. Toda revoluci\u00f3n depende de sus antagonismos y fuerzas internas, es cierto, mas para que \u00e9stos se desencadenen y act\u00faen a plenitud prec\u00edsase de condiciones externas favorables.<\/p>\n<p>Marx y Engels, por ejemplo, recalcaban el hecho patente de que la lucha democr\u00e1tica y las posibilidades del proletariado en cada pa\u00eds de la Europa de entonces requer\u00edan en \u00faltima instancia del hundimiento del zarismo ruso, el puntal n\u00famero uno del absolutismo feudal. Despu\u00e9s sus fieles disc\u00edpulos y maestros de las generaciones bolcheviques procedieron con el mismo criterio al hacer la anatom\u00eda de los baluartes de la contrarrevoluci\u00f3n y la de sus sitiadores, sin contentarse con el m\u00e1s c\u00f3modo de los an\u00e1lisis, el reducirlo todo a la divisi\u00f3n entre el socialismo y el capitalismo. Para ellos los pa\u00edses imperialistas no integraban una compacta mole de granito. Los unos eran m\u00e1s poderosos econ\u00f3micamente, pose\u00edan mayor cantidad de colonias y tend\u00edan por tanto a imponerles su f\u00e9rula a los dem\u00e1s; los otros se defend\u00edan, buscaban expandirse a como diera lugar o esperaban desasosegados la hora de la revancha despu\u00e9s de las p\u00e9rdidas sufridas al tronar de los ca\u00f1ones o en los ajetreos diplom\u00e1ticos. Estas disputas fren\u00e9ticas e inconciliables que persiguen al imperialismo cual la sombra al cuerpo, son inmanentes a sus leyes de desarrollo desigual y ca\u00f3tico, y generan uno de los ingredientes din\u00e1micos del acontecer hist\u00f3rico de la era actual, al que habremos de rastrear sin extraviar la pista. Incluso las alegaciones de las potencias opresoras en torno al comunismo, o a favor o en contra de la democracia, constituyen com\u00fanmente pretextos para explayarse e inmiscuirse en los asuntos internos de las naciones peque\u00f1as o atrasadas, dentro del dares y tomares por el control del orbe. Al respecto de los feroces enfrentamientos interimperialistas, foco fundamental de las guerras mundiales, Lenin y Stalin recomendaron siempre valerse de ellos en beneficio del campo revolucionario, al que, a su turno, diseccionaron seg\u00fan sus partes componentes, reconociendo la incidencia categ\u00f3rica de las luchas de liberaci\u00f3n nacional en el triunfo y la consolidaci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n<p>Pues bien \u00bfCu\u00e1l es el balance de la coyuntura mundial presente? \u00bfCu\u00e1l la t\u00e1ctica del proletariado internacional? Soluciones magistrales a estos interrogantes ha ofrecido con su teor\u00eda de los tres mundos el camarada Mao Tsetung, el m\u00e1s connotado marxista-leninista de los \u00faltimos tiempos y cuyos aportes a los descubrimientos cient\u00edficos de Marx y Engels en los \u00e1mbitos de la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la filosof\u00eda, las artes militares, etc, s\u00f3lo son cotejables a los efectuados anteriormente por Vladimir Ilich Lenin. En afinidad con sus antecesores, Mao tampoco parangona los dos grandes segmentos de la reacci\u00f3n y la revoluci\u00f3n con \u201cl\u00e1minas de acero\u201d indivisibles, inamovibles o inmodificables. El primer trastorno digno de anotarse, que emborrona los croquis trazados en la segunda postguerra, tanto para el uno como para el otro bando, ocasi\u00f3nalo la defecci\u00f3n de la camarilla revisionista de Mosc\u00fa, engendrada por Kruschev y criada por Brezhnev, al enterrar el espectro de los zares, e invertir la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como qui\u00e9n voltea un calcet\u00edn, de pa\u00eds socialista en la m\u00e1s s\u00f3rdida potencia socialimperialista. Olvidar las lecciones de Lenin, que previno en varias oportunidades a su pa\u00eds sobre la cat\u00e1strofe que le acarrear\u00eda la restauraci\u00f3n del capitalismo, y producirse \u00e9sta, fueron escenas seguidas de un mismo drama en la URSS. Una minor\u00eda enquistada en los cargos claves procedi\u00f3 poco a poco a acaparar privilegios y canonj\u00edas hasta coger los rasgos distintivos de una burgues\u00eda burocr\u00e1tica, due\u00f1a de un poder incalculable, puesto que la econom\u00eda socialista en provecho de los trabajadores desanduvo hacia un capitalismo monopolista de Estado al servicio de aquella. El campo socialista qued\u00f3 desintegrado y el pueblo sovi\u00e9tico sumido en una tiran\u00eda ominosa de corte romanoviano, que envidiar\u00eda Stolipin3, y hasta Hitler, de la que s\u00f3lo lo sacar\u00e1 la revoluci\u00f3n, al igual que la Revoluci\u00f3n Cultural Proletaria evit\u00f3 en China el resurgimiento capitalista. M\u00e9todo aconsejado por Mao para la continuaci\u00f3n de la obra revolucionaria bajo la dictadura democr\u00e1tica de la clase obrera.<\/p>\n<p>En el plano exterior las autoridades moscovitas parodian el febril zarandeo de los trusts. Colocan a inter\u00e9s cifras fabulosas en los mercados usuarios de capital, adquieren acciones de bancos y consorcios industriales o fundan otros nuevos. Amasan ganancias compr\u00e1ndoles barato y vendi\u00e9ndoles caro a los pa\u00edses pobres. En el tr\u00e1fico de armas, en la instalaci\u00f3n de sat\u00e9lites militares y en el control de territorios, mares y espacios a\u00e9reos, se tratan de t\u00fa a t\u00fa con los Estados Unidos, a los que ya superan en potencia de fuego convencional y emparejan en dispositivos nucleares. Ocupan extensas regiones en varios continentes, como Angola, en \u00c1frica, a trav\u00e9s de mercenarios cubanos, o en Checoslovaquia, con tropas propias y del Pacto de Varsovia. Las rep\u00fablicas tributarias suyas de la llamada \u201ccomunidad socialista\u201d soportan condiciones tales de sojuzgaci\u00f3n y humillaci\u00f3n que la corajuda Rumania resolvi\u00f3 hacer escuchar recientemente su voz de rebeld\u00eda, poniendo al descubierto no s\u00f3lo las incisivas contradicciones fermentadas por la dominaci\u00f3n colonial de la burocracia sovi\u00e9tica, sino el \u00e1nimo rabiosamente chovinista y las intenciones de expansi\u00f3n y de guerra del socialimperialismo. En otros t\u00e9rminos, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, al rodar por el despe\u00f1adero de la restauraci\u00f3n del sistema capitalista, es decir, de la primac\u00eda de una pandilla de encumbrados funcionarios y del confinamiento de las prerrogativas de las mayor\u00edas laboriosas, se ha contagiado de todas las endemias propias de aqu\u00e9l. Sin poder evitar la anarqu\u00eda en la producci\u00f3n ni la proclividad a subsanar sus desarreglos econ\u00f3micos con la explotaci\u00f3n de otros pueblos, tira su atarraya colonialista, sin tapujos, o veladamente, azuzando y lucr\u00e1ndose de las desavenencias nacionales de pa\u00edses rezagados, o vali\u00e9ndose de Estados subalternos, tal cual acaba de efectuarlo en Kampuchea, al gestionar, en un lance ostensible de provocaci\u00f3n y bandidaje contra una naci\u00f3n paup\u00e9rrima y d\u00e9bil, la invasi\u00f3n vietnamita enfilada a deponer a viva fuerza el gobierno instaurado soberanamente en 1975, despu\u00e9s de erradicadas las vejaciones estadounidenses.<\/p>\n<p>Las rivalidades cada vez m\u00e1s exacerbadas entre los c\u00edrculos dominantes norteamericanos y sovi\u00e9ticos por la hegemon\u00eda del universo le transfieren al per\u00edodo hist\u00f3rico que cruzamos sus rasgos marcadamente peculiares. Los acontecimientos se desencadenan con s\u00fabita rapidez hacia la tercera conflagraci\u00f3n total, instigada preferencialmente por los ademanes pendencieros del socialimperialismo que clama, sin admitirlo, en pro de la redistribuci\u00f3n de las zonas de influencia del orbe. Cuando meti\u00f3 las narices en la partija colonial vio que Washington llevaba ganada la partida; y desde entonces caza pleitos y monta trifulcas para que se barajen y repartan de nuevo las cartas. Como su desarrollo econ\u00f3mico contin\u00faa siendo inferior al de su mortal contrincante, sabe que de limitarse a bombardear por este costado no ganar\u00eda la batalla; mas como su capitalismo de Estado alcanza un grado de concentraci\u00f3n superior, pone en juego tal ventaja relevante y militariza de arriba abajo la producci\u00f3n y el aparato estatal, ganando la carrera armamentista y alist\u00e1ndose fren\u00e9ticamente para la confrontaci\u00f3n b\u00e9lica, \u00fanico modo de pensar en cristalizar sus ilusiones imperiales. Los Estados Unidos por su parte bregan a no dejarse desalojar de sus posiciones conquistadas en medio siglo de carnicer\u00edas. Pero se encuentran a la defensiva aturdidos por los venablos y mandobles que les propinan los pueblos sometidos a su yugo; por la competencia comercial y monetaria con que los hostiga la saneada industria europea y japonesa y, desde luego, por el guante que les arroja al rostro la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que pretende antes que nada suplantarlos a la brava en Asia, \u00c1frica y sobre todo en Europa, la fruta m\u00e1s apetecida y espinosa. El estruendoso fracaso de Indochina, despu\u00e9s de guerrear est\u00e9rilmente dos d\u00e9cadas contra Viet Nam, Kampuchea y Laos, las crisis econ\u00f3micas repetidas, la ca\u00edda vertical del d\u00f3lar y los descalabros y oscilaciones contradictorias en la pol\u00edtica internacional son unos cuantos hitos en el proceso decadente iniciado varios a\u00f1os atr\u00e1s por los imperialistas norteamericanos. Su estrella declina en el conf\u00edn mientras la otra superpotencia apenas inaugura su ciclo. Por lo indicado sucintamente el socialimperialismo ha pasado a ser el enemigo m\u00e1s peligroso de los pueblos y la principal amenaza de la paz mundial, y aunque junto con los Estados Unidos conforman el primer mundo contra el cual las fuerzas revolucionarias de todos los pa\u00edses deben integrar un invencible frente de lucha antihegemonista, no hay duda de que \u00e9stas tendr\u00e1n que hacer la distinci\u00f3n y enristrar prioritariamente las bater\u00edas contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que, adem\u00e1s, acogi\u00e9ndose a que muchos no han calado su verdadera faz, emboza sus fechor\u00edas e infamias con propaganda a favor del \u201csocialismo\u201d, de la \u201cemancipaci\u00f3n nacional\u201d, del \u201cinternacionalismo\u201d, etc, lo cual a\u00f1ade un esfuerzo adicional a la tarea de denunciarla, destaparla y derrotarla. Ninguna treta le funcionar\u00e1. \u00bfAcaso los cabecillas estadounidenses, inmediatamente luego del hundimiento del nazismo, no alardeaban de \u00e1ngeles tutelares de la democracia y la libertad? En un principio enga\u00f1aron a los m\u00e1s ingenuos. Hoy pocos se acuerdan de ello.<\/p>\n<p>Al segundo mundo pertenecen las pr\u00f3speras rep\u00fablicas capitalistas europeas, el Jap\u00f3n y Canad\u00e1. Aquel comprende en s\u00edntesis la franja intermedia de pa\u00edses que no emula con las dos superpotencias porque su nivel econ\u00f3mico y militar est\u00e1 demasiado atr\u00e1s del de \u00e9stas, pero muy por encima del de las naciones dependientes y atrasadas de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina; y en comparaci\u00f3n con los Estados Socialistas sus reg\u00edmenes social y pol\u00edtico son diametralmente opuestos. En dicha franja encuadran los seniles imperialismos, otrora tristemente c\u00e9lebres por sus crueldades inefables, como el brit\u00e1nico, en \u201cdonde nunca se ocultaba el sol\u201d, cuando el territorio de la Gran Breta\u00f1a, con Irlanda del Norte, escasamente bordea los 244.000 kil\u00f3metros cuadrados; como el alem\u00e1n, cuya obra maestra fue la refrendaci\u00f3n y promoci\u00f3n del fascismo, o el japon\u00e9s, que infest\u00f3 con sus ej\u00e9rcitos y martiriz\u00f3 a China casi tres lustros seguidos. En el presente, a pesar de la vertiginosa recuperaci\u00f3n de los dos \u00faltimos, despu\u00e9s de sus rotundos descalabros en la guerra, contin\u00faan de tumbo en tumbo, soportando la injerencia norteamericana en sus econom\u00edas y contemplando su seguridad nacional gravemente comprometida por los preparativos expansionistas sovi\u00e9ticos. No han cejado de exteriorizar su escozor por tan chocantes tratamientos. Con frecuencia disienten sin ambages de las artima\u00f1as de Estados Unidos, al que no asistieron en sus aventuras de Indochina y dejaron que se sancochara solitario en su propio guiso: hurgan, pasivos o diligentes, en los desbarajustes del sistema monetario liderado por el d\u00f3lar estadounidense y algunos de ellos no ocultan su franco deseo de sustituirlo por otro, y, dentro del forcejeo comercial, la corta duraci\u00f3n de las treguas y las refacciones al Mercado Com\u00fan Europeo, demuestran tambi\u00e9n el escalonamiento de sus repelones con la vieja mayordom\u00eda gringa. Y el socialimperialismo desliza meticulosamente sus fichas sobre el tablero internacional. Basados en las legiones del Pacto de Varsovia, en las cu\u00f1as introducidas en \u00c1frica y en el Medio Oriente, que les facilitar\u00e1n el control paulatino de las comunicaciones de parte del Atl\u00e1ntico y el Indico y del Mar Rojo, y basados igualmente en sus desplazamientos por los mares del norte y sur de Europa, los nuevos zares del Kremlin han tendido alrededor de este continente una tenaza mort\u00edfera lista a cerrarse cuando sea preciso. Asimismo, en el Extremo Oriente amagan invadir a los pa\u00edses vecinos con ingentes cantidades de tropas acantonadas en las inmediaciones e incursionan desafiantemente por aguas septentrionales de jurisdicci\u00f3n japonesa. Todas estas intimidaciones y querellas vuelven al segundo mundo permeable a los vientos antihegemonistas y acicatean a sus burgues\u00edas gobernantes a tomar por su cuenta medidas defensivas, cautelando la integridad de sus naciones. Representan por tanto significativos contingentes candidatizables a aliarse con las corrientes revolucionarias y coadyuvar a la sublevaci\u00f3n universal contra las superpotencias, de mediar circunstancias y estipulaciones positivas, no obstante su pasta imperialista y las contradicciones que mantengan con los pueblos que yacen a\u00fan bajo su arbitrio, o con aquellos en los cuales invierten capitales y extraen plusval\u00eda. Aqu\u00ed no se trata de litigios sueltos o, si se quiere, de revoluciones que las masas evacuar\u00e1n seg\u00fan sus posibilidades y criterios; aludimos a la m\u00e1s dilatada \u00f3ptica visual, al plan general t\u00e1ctico, a la obtenci\u00f3n de una correlaci\u00f3n tal de fuerzas que a la postre anular\u00e1 cualquiera de las determinaciones violentas o pac\u00edficas, militares o pol\u00edticas, abiertas o taimadas de los Estados Unidos, pero fundamentalmente de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para arrodillar el mundo ante su altar.<\/p>\n<p>Quienes desde la ribera del comunismo se niegan contumaces a aceptar las palpables desemejanzas y los choques de intereses entre el primero y el segundo mundo y califican de sacrilegio imperdonable meter baza entre \u00e9stos y utilizar convenientemente sus ac\u00e9rrimas discrepancias, alegando con sobredosis de estupidez que en ambos privan los apetitos de capitalistas explotadores, fuera de degradar el marxismo-leninismo a la categor\u00eda de dogma disecado y absurdo, alimentan indirectamente la insolencia del hegemonismo y socavan el feliz desenvolvimiento de la revoluci\u00f3n mundial. Nadie que conozca algo de estos problemas y haga uso de sus cinco sentidos colocar\u00e1 en la misma balanza las asechanzas sovi\u00e9ticas, digamos, con las inglesas. Nosotros agregar\u00edamos que incluso con las norteamericanas. Inglaterra, por su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, su solvencia econ\u00f3mica relativa y su menguada pujanza militar, est\u00e1 a\u00f1os luz de poder y querer invadir a China. En cambio no afirmar\u00edamos igual respecto a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y sustraer a la Rep\u00fablica Popular China del atlas pol\u00edtico significa restarle a la causa revolucionaria el primordial y m\u00e1s grande basti\u00f3n socialista, la bicocada de 9.600.000 kil\u00f3metros cuadrados de territorio y 850 millones de habitantes. Estos asuntos reales y de monta no son definiciones librescas para despachar con un par de bastonazos doctrinarios. Al proletariado internacional le urge aislar a los enemigos principales y cercar al m\u00e1s agresivo, y no trabarse en una pelea indiscriminada y an\u00e1rquica con cualquiera que le espante la palabra socialismo. Es decir, una t\u00e1ctica que contribuya a preservar la existencia de las rep\u00fablicas socialistas, impulsar el movimiento de liberaci\u00f3n de las colonias y neocolonias, neutralizar y aun ganar a los pa\u00edses intermedios y movilizar concordantemente todas estas fuerzas adversas a los afanes monopolizadores de las superpotencias. Hasta los obreros del segundo mundo, sin silenciar sus concepciones de principio, deben hacer conciencia entre el pueblo sobre lo oportuno de atender a la seguridad de sus naciones amenazadas y estimular las medidas dispuestas a este fin. Los fosos y empalizadas que se provean en regiones tan neur\u00e1lgicas contra la invasi\u00f3n extranjera, as\u00ed como la permanente ebullici\u00f3n de la inconformidad popular en las esferas de control sovi\u00e9tico en la Europa Oriental, les bajan los humos a los expansionistas, que no atrapar\u00e1n presa f\u00e1cil y hacia donde viren, a babor o estribor, tropezar\u00e1n con un pi\u00e9lago de fusiles erizados. Despreciar ol\u00edmpicamente estas ventajas por el prejuicio de coincidir con unas cuantas burgues\u00edas de capa ca\u00edda, enorgullecer\u00e1 a las sectas dogm\u00e1ticas que pululan en las crisis, pero ofende a la inteligencia de los partidos verdaderamente revolucionarios y de masas.<\/p>\n<p>Y en el tercer mundo localizamos la centena y cuarto de pa\u00edses rezagados y dependientes de Asia, \u00c1frica, Am\u00e9rica Latina y Ocean\u00eda, cuyas resonantes y enconadas lides por la liberaci\u00f3n nacional, la democracia y el socialismo les confieren la distinci\u00f3n de constituir los principales fortines contra el hegemonismo y simbolizar el pedal de las transformaciones hist\u00f3ricas de nuestros tiempos. Para el imperialismo las colonias o neocolonias son el aire de los pulmones. De ellas succionan cuanto demanda el rodaje de sus complejos industriales y con ellas se desencartan de sus mercader\u00edas. Esta transacci\u00f3n no s\u00f3lo depara fabulosos gananciales sino que oxigena todo su sistema circulatorio. La emancipaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de las naciones equivaldr\u00e1 a la sentencia de muerte tanto para las sanguijuelas norteamericanas y sovi\u00e9ticas como para toda forma de expugnaci\u00f3n imperialista. Y nunca antes esta perspectiva se hab\u00eda visto tan n\u00edtida ni tan accesible a los pueblos del mundo. Desde los d\u00edas del triunfo de la revoluci\u00f3n china y de la guerra de resistencia de Corea a la agresi\u00f3n estadounidense, hasta la victoria de Indochina, y m\u00e1s cercanamente todav\u00eda, hasta los combates que en la actualidad libran los camboyanos contra los invasores vietnamitas y los angole\u00f1os por repeler la ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tico-cubana, no ha amainado un instante el hurac\u00e1n tercermundista. Corresponden a ese proceso episodios descollantes como las revoluciones de Cuba y Argelia, en 1959 y 1962, respectivamente; las luchas de los \u00e1rabes y especialmente de los palestinos, de Egipto y Sud\u00e1n, de Guinea Bissau y Mozambique, de Zaire y pueblos del sur de \u00c1frica, y, en Am\u00e9rica Latina, las altivas jornadas de las masas perseguidas contra las autocracias militares y civiles pro yanquis, incluidos los heroicos levantamientos de la Nicaragua sandinista. Realizar un inventario completo de tales acciones ser\u00eda algo menos que imposible; mas no olvidemos que la atenci\u00f3n p\u00fablica mundial ha sido prioritariamente copada durante tres largos decenios por estas epopeyas que llevan bordada en sus pendones la insignia inconfundible de la independencia nacional. \u00a1Soberan\u00eda y autodeterminaci\u00f3n de las naciones!, es el grito guerrero con el que el proletariado internacional conjura a los pueblos a revolucionarizar el cosmos.<\/p>\n<p>Las fatigas y vigilias de los pa\u00edses socialistas concuerdan plenamente con el movimiento libertario de las colonias y neocolonias, al que guarnecen con una retaguardia extensa y s\u00f3lida. Aquellos y \u00e9ste configuran en \u00faltimas lo que hemos dado en calificar como el tercer mundo. El m\u00e1ximo conductor del Partido Comunista de China, el presidente Hua Kuofeng, recoge la herencia revolucionaria legada por Mao Tsetung y con \u00e9l repite en sentencias similares: \u201cNunca procuraremos la hegemon\u00eda y jam\u00e1s seremos una superpotencia. Debemos desechar resuelta, definitiva, cabal y totalmente cualquier manifestaci\u00f3n de chovinismo de gran naci\u00f3n en nuestro trabajo relacionado con el extranjero\u201d4. Los camaradas chinos han autorizado a que les endilguen el remoquete de socialimperialistas si llegaran a mofarse de esta solemne declaraci\u00f3n suya. Gesto sincero que refleja su honda convicci\u00f3n y fidelidad a los principios inmarcesibles del marxismo-leninismo. Al proceder as\u00ed China se confraterna \u00edntimamente con las masas laboriosas de todos los rincones del orbe, las cuales la aplauden y reconocen como a su m\u00e1s confiable pregonera de la libertad, la coexistencia pac\u00edfica entre los Estados y la uni\u00f3n amigable y voluntaria de los pueblos. Contra su enhiesta posici\u00f3n se estrellan sin poderlo evitar los mandatarios moscovitas en la ejecuci\u00f3n de sus proditorias ambiciones de reconstruir un imperio, y de ah\u00ed que la escojan de blanco predilecto de los espumarajos de sus iras luciferinas. Los revisionistas sovi\u00e9ticos han perdido la tranquilidad y la calma, no duermen, porque all\u00ed no m\u00e1s, en la vecindad, est\u00e1n los cientos de millones de miembros del milenario pueblo chino, los art\u00edfices de pasmosas proezas, los viejos tontos que trasladan monta\u00f1as, record\u00e1ndoles a cada hora, a cada minuto, tozudamente, incansablemente, las abominaciones de su conducta y la vileza de su apostas\u00eda. \u201c\u00a1Hay que acabar con China, si queremos ce\u00f1irnos la corona imperial!\u201d, piensan. Por eso el primer deber del proletariado internacional militante es cerrar filas en derredor de la m\u00e1s firme y grande naci\u00f3n socialista de la Tierra, viabilizando una t\u00e1ctica que contemple la mejor manera de auxiliar la supervivencia de la Rep\u00fablica Popular China, y as\u00ed haya de aliarse temporalmente con el resto del mundo para mochar de un tajo la ofensiva del socialimperialismo. Este ha sido nuestro m\u00e1s meditado y sereno convencimiento.<\/p>\n<p>Colombia, pa\u00eds peque\u00f1o y cautivo, corresponde a la categor\u00eda de las naciones neocoloniales del tercer mundo. Lo cual repercute en nosotros en un doble sentido. De una parte, nuestra revoluci\u00f3n liberadora de nueva democracia que surca rompiendo el oleaje embravecido y a trav\u00e9s de inenarrables penalidades, no obstante sus sesgos distintos, cuenta con apologistas y detractores an\u00e1logos y tiende hacia la misma rada que los dem\u00e1s amotinamientos de las aplastantes mayor\u00edas del globo: y por lo consiguiente, no somos tan d\u00e9biles como podr\u00eda deducirse a primera vista, ya que engrosamos las huestes de combate de la m\u00e1s vasta y multitudinaria corriente renovadora de la que tengo noticia la historia. De otra parte, las luchas del pueblo colombiano no son tan ins\u00f3litas, raras, excepcionales o parroquiales, para que nos enfundemos en un patrioterismo gregario, de cuartel, como lo sermonea la tendencia liberal de fuera y dentro del Partido, y nos taponemos los o\u00eddos evitando escuchar los ecos lejanos y cercanos producidos por el tropel de miles de millones de personas entregadas a cavar la sepultura del imperialismo y del socialimperialismo, los comunes enemigos. Con la teor\u00eda de los tres mundos Mao Tsetung descubre la salida perfecta, la \u00fanica practicable en las circunstancias prevalecientes, para afianzar el derrotero de la revoluci\u00f3n mundial, y dota al movimiento comunista internacional de una l\u00ednea invencible estrat\u00e9gica y t\u00e1ctica. El tercer mundo, la fuerza b\u00e1sica, junto a los obreros de los pa\u00edses desarrollados, ha de procurar la cooperaci\u00f3n con el lote intermedio, el segundo mundo, a fin de aislar, cercar y vencer al primer mundo, principalmente a la superpotencia de Oriente. La guerra global es apremiante, pero sea que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se atreva o no a desatarla, de la orientaci\u00f3n de conformar un frente \u00fanico en la m\u00e1s amplia escala contra el hegemonismo depender\u00e1 la certeza de la victoria. Y en el acierto de aplicar esta l\u00ednea a las condiciones concretas de Colombia estribar\u00e1 tambi\u00e9n la llave maestra de nuestro \u00e9xito.<\/p>\n<p>El frente \u00fanico de liberaci\u00f3n nacional y los tres cerrojos de la unidad<\/p>\n<p>En Colombia hemos visto desfilar en los \u00faltimos quince a\u00f1os un rosario interminable de grup\u00fasculos seudomao\u00edstas, cuya fertilidad reproductiva est\u00e1 en raz\u00f3n directa con su propensi\u00f3n a dividirse y subdividirse por camorras de suyo triviales y bizantinas, y cuyo diapas\u00f3n pol\u00edtico va desde el foquismo y el terrorismo cerril hasta las m\u00e1s virulentas e insensatas expresiones contrarrevolucionarias. Los revisionistas nativos suelen aprovecharse de las calaveradas de estas iglesias de elucubradores iletrados para tratar de distorsionar la imagen del MOIR ante las masas. Lo cual, anunci\u00e9moslo de pasada, no les surte efecto. Nosotros siempre hemos considerado, con exceso de discreci\u00f3n, que aquel universo grupuscular adolece de la enfermedad infantil del izquierdismo. Sus desviaciones protot\u00edpicas se limitan al inveterado error de calcar sobre el pergamino colombiano las dos o tres cosas que conocen de o\u00eddas sobre la experiencia de las revoluciones extranjeras, y a la excomuni\u00f3n de quienes no est\u00e9n de acuerdo con sus acertijos, o sea del resto de sus cong\u00e9neres.<\/p>\n<p>Ahora, cuando el Partido Comunista de China redondea la teor\u00eda de los tres mundos y enriquece la tesis de que el socialimperialismo personifica en el plano mundial al principal enemigo de los pueblos, vuelve la burra al trigo y el dogmatismo a sus andanzas, al asimilar la situaci\u00f3n de Colombia con la del planeta en su conjunto, confundiendo la part\u00edcula con el todo, y recabar, o bien un frente de liberaci\u00f3n contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, o bien el sabotaje a la alianza \u00fanica de las fuerzas revolucionarias contra el yugo neocolonial del imperialismo norteamericano. Nuestra naci\u00f3n soporta la inversi\u00f3n de capitales y abusos de la casi totalidad de rep\u00fablicas burguesas desarrolladas, y sobre su marcha hacia la libertad se cernir\u00e1n, como sobre los dem\u00e1s pa\u00edses, las emboscadas del expansionismo socialfascista. Habremos de registrar dichos fen\u00f3menos y calibrarlos seg\u00fan sus genuinas repercusiones; pero ocultar tras ellos el hecho de bulto de que somos desde las postrimer\u00edas del siglo pasado una neocolonia de los Estados Unidos y que, por nuestra localizaci\u00f3n en el mapa, hacemos las veces de port\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur, el solar de la superpotencia de Occidente, y paralelamente ignorar que la independencia nacional tendremos que arranc\u00e1rsela a Washington y no a Mosc\u00fa, anarquizando el ataque y embrollando la t\u00e1ctica, es una falsificaci\u00f3n grosera del pensamiento de Mao Tsetung y una estafa de las sagradas aspiraciones de los colombianos.<\/p>\n<p>Nosotros apoyaremos al frente mundial antisovi\u00e9tico, sea cual fuese el eslabonamiento de los sucesos internacionales, y a escala nacional continuaremos alentando nuestra pol\u00edtica de unidad y combate contra el imperialismo norteamericano. En apariencia estos dos objetivos se excluyen entre s\u00ed, mas en esencia no. Sin duda la mejor manera de incorporarnos a la justa antihegem\u00f3nica del tercer mundo ser\u00e1 en las condiciones del goce absoluto de la soberan\u00eda y autodeterminaci\u00f3n nacionales, puesto que as\u00ed podremos despertar plenamente la iniciativa, el empuje creador, la solidaridad revolucionaria y dem\u00e1s virtudes excelsas que dormitan en el alma del pueblo colombiano. Por ning\u00fan motivo arriaremos las banderas independentistas, y denunciaremos como traidores natos a quienes con uno u otro pretexto entorpezcan el aglutinamiento m\u00e1s completo y compacto de las fuerzas populares en la haza\u00f1osa empresa por deshacernos del avasallamiento de los Estados Unidos. Los seudomao\u00edstas ocasionan a menudo igual o peor da\u00f1o que el revisionismo que dicen refutar. Nuestro Partido ha fustigado con denuedo a los oportunistas de \u201cizquierda\u201d: y desde la contienda interna del MOEC, en 1965, viene plantando los esquejes del marxismo y segando en el campo te\u00f3rico y en la pr\u00e1ctica los vicios sectarios y dogm\u00e1ticos de aquellos, al persistir en la vinculaci\u00f3n de los intelectuales revolucionarios a la clase obrera y al campesinado, adoptar formas de lucha acordes con el grado de conciencia y de organizaci\u00f3n de las masas, criticar el abstencionismo y utilizar adecuadamente las lides electorales y parlamentarias, divulgar los programas democr\u00e1ticos de liberaci\u00f3n nacional, propender por el frente \u00fanico y aplicar una l\u00ednea consecuentemente unitaria, etc. Es decir, al sacar la revoluci\u00f3n de la encerrona de las sectas y ponerla en contacto con la pol\u00edtica y la realidad del pa\u00eds. Esta dura batalla, sin la cual no era factible arremeter correctamente contra el revisionismo, hasta cierto punto la hemos decidido a favor. Salvo quiz\u00e1s unos cuantos militantes inexpertos que no han reflexionado con responsabilidad sobre la historia del Partido, entre nosotros ya no quedan camaradas que se enloquezcan con el croar del estanque extremoizquierdista. Hoy, por el contrario, tendremos que cuidarnos del contagio del oportunismo de derecha, de la epidemia revisionista y liberalizante que nos arrastra a conmutar las transformaciones revolucionarias por los remiendos del reformismo, el patriotismo internacionalista por el chovinismo parroquial, la soberan\u00eda y autodeterminaci\u00f3n de la naci\u00f3n por la dependencia simulada, la vanguardia obrera por la zaga burguesa, Estados Unidos por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Si no impugnamos ni descalificamos estas ruines pretensiones estropear\u00edamos la unidad del pueblo y abjurar\u00edamos de la propia revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El transcurso singular de la revoluci\u00f3n colombiana nos ha ense\u00f1ado que la estructuraci\u00f3n de un frente \u00fanico en nuestro pa\u00eds demanda por lo menos tres estipulaciones generales: la concordancia program\u00e1tica, la obediencia a las normas de funcionamiento democr\u00e1tico y el no alineamiento. En su pol\u00e9mica con el oportunismo, prevalentemente con el Partido Comunista revisionista de Colombia, el MOIR desentra\u00f1\u00f3 y desmenuz\u00f3 los supuestos positivos sobre los que descansan estos tres cerrojos de la unidad del pueblo. Y todo indica que en contorno a ellos proseguir\u00e1 rotando la pelea en el per\u00edodo que empieza a clarear.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>El actual rango democr\u00e1tico y nacional, no socialista, de nuestro programa, se evidencia en que exige no la \u00edntegra abolici\u00f3n de la propiedad privada sobre los medios de producci\u00f3n, sino exclusivamente de sus manifestaciones monopol\u00edsticas, extranjeras y colombianas, y terratenientes. Son el compendio de las reivindicaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas fundamentales de las clases revolucionarias para la primera etapa estrat\u00e9gica de la revoluci\u00f3n, o sea el programa del frente \u00fanico.<\/p>\n<p>La s\u00edntesis m\u00e1s apretada de sus demandas medulares ser\u00eda:<\/p>\n<p>1) Liberaci\u00f3n nacional de la dominaci\u00f3n neocolonialista de los Estados Unidos;<br \/>\n2) Fundaci\u00f3n de un Estado compuesto por todas las clases y capas antiimperialistas y democr\u00e1ticas que custodie celosamente ante cualquier intento de sojuzgaci\u00f3n for\u00e1nea, la soberan\u00eda y la autodeterminaci\u00f3n alcanzadas;<br \/>\n3) Supresi\u00f3n y nacionalizaci\u00f3n de todo tipo de monopolio;<br \/>\n4) Confiscaci\u00f3n de la tierra de los grandes terratenientes y su reparto entre los campesinos que la trabajen;<br \/>\n5) Protecci\u00f3n a los peque\u00f1os y medianos industriales y comerciantes;<br \/>\n6) Control y planificaci\u00f3n estatales de la econom\u00eda;<br \/>\n7) Educaci\u00f3n nacional y cient\u00edfica al servicio de las grandes masas;<br \/>\n8) Plenas libertades para el pueblo y riguroso cumplimiento de todos sus derechos;<br \/>\n9) Cesaci\u00f3n de las discriminaciones entre razas y sexos, garant\u00edas y ayudas para las minor\u00edas ind\u00edgenas nacionales, amparo a la ni\u00f1ez y a la vejez y libre ejercicio de cultos;<br \/>\n10) Esmerada atenci\u00f3n a las necesidades materiales y espirituales de obreros y campesinos, seg\u00fan el avance econ\u00f3mico y conforme al principio de sustentarnos en nuestros propios esfuerzos;<br \/>\n11) Apoyo a los pa\u00edses socialistas, a las naciones oprimidas, al proletariado de las rep\u00fablicas capitalistas y a los movimientos revolucionarios del mundo entero, y<br \/>\n12) Relaciones internacionales con base en la coexistencia pac\u00edfica entre los Estados, el respeto a la independencia y autodeterminaci\u00f3n de las naciones y el trato en pie de igualdad y en beneficio rec\u00edproco.<\/p>\n<p>El acuerdo program\u00e1tico resulta imprescindible. Sin \u00e9l no habr\u00eda manera de concebir la alianza de las clases y sectores revolucionarios. De por s\u00ed cualquier colectividad, de uno u otro color partidista, se inclina y porf\u00eda por objetivos m\u00e1s o menos determinados, sea que los sistematice o no, sea que los proclame con las formalidades del caso o los disemine en sus declaraciones, escritos y discursos. Muchas veces el obrar y el decir de los partidos se tiran de las mechas, y entonces sabremos por su pr\u00e1ctica las miras efectivas tras las que andan. No hay pues movimiento pol\u00edtico sin programa, ni programa que exprofesamente no sirva a la revoluci\u00f3n o a la reacci\u00f3n. El frente \u00fanico antiimperialista no tendr\u00e1 por qu\u00e9 omitir el suyo, y como su prop\u00f3sito jam\u00e1s ser\u00e1 el de enga\u00f1ar o escisionar al pueblo, cuidar\u00e1 que sus actos no desmientan sus palabras.<\/p>\n<p>El combate mancomunado de los destacamentos populares por los reclamos m\u00e1s sentidos de las clases explotadas y oprimidas nos facilitar\u00e1 paulatinamente fundirnos con estas fuerzas vertebrales, que ir\u00e1n comprendiendo paso a paso de qu\u00e9 lado est\u00e1 la salvaguardia de sus intereses, hasta el aglutinamiento del pueblo en una corriente unitaria indome\u00f1able. As\u00ed, el programa conjunto nos dota de ventajas inequ\u00edvocas. Por intermedio de la agitaci\u00f3n y propaganda constante que hagamos de \u00e9l, mostraremos a las masas hacia d\u00f3nde han de apuntar los obuses de su artiller\u00eda, y las educaremos en la observancia de sus obligaciones. La aceptaci\u00f3n voluntaria y expl\u00edcita de los aliados de acatar y defender las innovaciones de la revoluci\u00f3n colabora en el aplacamiento del oportunismo. Si suscribimos un pacto reformista dizque para cuajar la unidad, \u00bfc\u00f3mo instruiremos a los millones de despose\u00eddos y analfabetas pol\u00edticos acerca de los problemas colectivos y p\u00fablicos que tan vivamente les incumben? \u00bfC\u00f3mo acortar el vuelo de la tendencia liberalizante y revisionista, a la que hemos dado alas?<\/p>\n<p>Las coaliciones propiciadas por el MOIR, aunque, debido a la debilidad y a m\u00f3viles t\u00e1cticos, han sido de escasa duraci\u00f3n y por lo com\u00fan circunscritas a las temporadas electorales, estuvieron invariablemente erigidas sobre plataformas revolucionarias, de id\u00e9ntico contenido nacional y democr\u00e1tico, mas con redacci\u00f3n distinta. La cooperaci\u00f3n convenida con los integrantes del Frente por la Unidad del Pueblo y que actualmente nos preocupamos por revitalizar, es del mismo tenor. En este aspecto el debate contra las posiciones de derecha se centra en rechazar las sugerencias a limar los \u201cradicalismos\u201d que &#8220;asustan a las gentes\u201d, seg\u00fan los argumentos usuales con que se nos persuade en el fondo a canjear el dictamen de destruir el sistema por el de emperifollarlo, con el objeto de seducir estamentos y personajes conspicuos e inconformes pero \u201csensatos\u201d y \u201crealistas\u201d. Quienes creen colocarnos en un aprieto al remembrar las exploraciones de nuestra pol\u00edtica unitaria, pasan por alto lamentablemente que aun cuando hemos unificado esfuerzos con disidencias liberales, y en menor significancia con conservadores descontentos, en ninguna oportunidad lo hicimos pleg\u00e1ndonos a los devaneos de los opositores oficializados que disparan al aire asegur\u00e1ndose de no atinar en el bulto. Tratar de seguir nuestras pisadas y parodiar nuestros afanes por el frente unido y amplio, ignorando el abismo que media entre la oposici\u00f3n y la revoluci\u00f3n, equivale a sustituir la segunda por la primera. Esta sustituci\u00f3n, entre otros extrav\u00edos, ha preparado \u00faltimamente en Colombia el montaje de la versi\u00f3n tropical del sainete del socialismo espa\u00f1ol, un socialismo ni siquiera consecuentemente republicano, sino democr\u00e1tico-mon\u00e1rquico, que puja con los \u201ceurocomunistas\u201d en las intrigas cortesanas por definir qui\u00e9n es el benem\u00e9rito acreedor de las mercedes de su majestad. No atribuimos a un hecho casual el que a nuestros populistas, de viejo y nuevo molde, se les vaya la respiraci\u00f3n y pierdan la cabeza por la emoci\u00f3n que les producen las visitas al pa\u00eds del melifluo Felipe Gonz\u00e1lez, de cuyas vulgares reconvenciones a la izquierda colombiana, en sus c\u00e1tedras de entreguismo, tomaron al parecer atenta nota. Reconocemos nuestra coincidencia con muchas voces de protesta a las que les atribula el escalonamiento represivo; sin embargo, silenciar en bien de un acuerdo con ellas que la persecuci\u00f3n sangrienta del gobierno obedece innegablemente a que el imperialismo norteamericano no para de apretar la clavija de su saqueo econ\u00f3mico, y que por ende s\u00f3lo la liberaci\u00f3n nacional garantizar\u00e1 la extirpaci\u00f3n del despotismo y el disfrute para el pueblo de una democracia aut\u00e9ntica, resguardada por el Estado de las clases antiimperialistas surgido de la revoluci\u00f3n, y m\u00e1s a\u00fan, consentir sacar del programa estas justas reclamaciones, se traducir\u00eda en una indulgencia cobarde al r\u00e9gimen. Combatimos contra toda mengua de las libertades p\u00fablicas y de los derechos a las masas populares, sin lo cual nuestra brega por los objetivos estrat\u00e9gicos se quedar\u00eda escrita en el papel y los trabajadores no tendr\u00edan forma de aceptar ni de digerir los postulados revolucionarios, y estamos muy lejos, como el cielo de la tierra, de abogar por la vigencia y el adorno de las instituciones democrateras de la neocolonia, o de propalar el bulo de que los desafueros de la alianza burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista se deban a la arrogancia del ala azul del gabinete sobre su ala solferina. El talante de los ministros influye, desde luego. Pero al abstraer de la situaci\u00f3n el sustrato econ\u00f3mico, los roces violentos de clases y las pretensiones mediatas e inmediatas de \u00e9stas, llegar\u00edamos al desvar\u00edo de que los asuntos vitales de la democracia y del bienestar bailar\u00edan exclusivamente al son caprichoso de los mandatarios de turno, a los que, de contera, podr\u00edamos de vez en cuando recordarles que toquen tambi\u00e9n para alegrar al pueblo, cual lo hacen en las audiencias palaciegas semestrales, o trimestrales, los zascandiles de la oposici\u00f3n. El papel\u00f3n de esta canalla se parece a las ambig\u00fcedades del falsario Juan Francisco Berbeo quien, en la rebeli\u00f3n comunera de finales de siglo XVIII se daba sus ma\u00f1as para exhibirse de incitador de la revuelta armada sin afectar sus componendas con el virreinato. Toda revoluci\u00f3n trompica con sus Berbeos. Y todo berbeismo justifica, ante los revolucionarios, las entendederas subrepticias con los guardianes del orden, discutiendo la conveniencia de no prescindir de pararrayos en la borrasca; y exculpa, ante los reaccionarios, los tratos semilegales con los rebeldes, arguyendo lo aconsejable de no despreciar los diques que evitan la salida de madre de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Desdorar el programa para congraciarnos con una oposici\u00f3n que, como cualquiera oposici\u00f3n dentro de la democracia burguesa, est\u00e1 encargada de amansar a los inconformes, s\u00f3lo burlas nos granjear\u00eda. Sobre todo por la particularidad del per\u00edodo. Porque sabemos que el proletariado en circunstancias muy singulares se ha otorgado la dispensa de morigerar sus exhortaciones program\u00e1ticas. El Partido Comunista de China, por ejemplo, suspendi\u00f3 la confiscaci\u00f3n de la tierra de la clase terrateniente y redujo sus exigencias para el agro a pedir la disminuci\u00f3n de los intereses del cr\u00e9dito y de los arrendamientos. \u00bfCu\u00e1l era la contraprestaci\u00f3n? Ganar la aquiescencia de dicha clase en la guerra patri\u00f3tica contra la invasi\u00f3n japonesa. Esta pol\u00edtica obviamente fue correcta. Empero, \u00bfqu\u00e9 obtendr\u00edamos nosotros de pactar en la actualidad semejante acuerdo? Conseguir\u00edamos la desmovilizaci\u00f3n de la masa campesina sin favorecer mayormente al frente \u00fanico. \u00bfY en qu\u00e9 consiste realmente el entendimiento program\u00e1tico insinuado por la tendencia liberalizante y el cretinismo parlamentario? Que se aten\u00faen los puntos concernientes a la independencia nacional y a la conformaci\u00f3n de un nuevo Estado de las clases populares contra la minor\u00eda olig\u00e1rquica destronada. Tal \u201csuavizaci\u00f3n\u201d nos privar\u00eda de algo de lo que nos hallamos bastante urgidos: hacerles comprender cabalmente a los explotados y oprimidos que nada habr\u00e1 cambiado mientras los ornatos legislativos y las remodelaciones de fachada a las covachuelas de las ramas del Poder logren todav\u00eda tapiar la podredumbre interior. Por lo dem\u00e1s, el programa arriba transcrito no corresponde a los m\u00e1ximos sino a los m\u00ednimos objetivos que pueda formular el proletariado en esta hora.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Hemos escarmentado igualmente acerca de lo esencial de unas reglas precisas de regulaci\u00f3n de las actividades del frente y de las relaciones entre los aliados. En la coalici\u00f3n de las fuerzas antiimperialistas es inevitable el contraste de pareceres e intereses. Se requiere de ordinario pasar por un largo lapso de punzantes controversias pol\u00edticas para protocolizar un piso firme de entendimiento. Aun arreglado \u00e9ste, y si las disparidades no se resuelven con destreza, terminar\u00e1n entrabando la cooperaci\u00f3n en las luchas y hasta colocando en entredicho la unidad de los amplios sectores populares. El programa conjunto coadyuva a proteger la cohesi\u00f3n obtenida, al proporcionar una pauta para dirimir las desavenencias de peso. Sin embargo, hay que disponer los procedimientos conducentes, las formas organizativas, el c\u00f3mo hacerlo. Y \u00e9ste no puede ser otro que el m\u00e9todo democr\u00e1tico, tanto para zanjar las discrepancias como para normalizar el funcionamiento de las operaciones propias de la alianza. Su principio gu\u00eda se cifra en que todos los componentes de la uni\u00f3n concurren en igualdad de condiciones y, sin excepci\u00f3n, conservan su autonom\u00eda ideol\u00f3gica y org\u00e1nica. Dicha autonom\u00eda no ha de interferir en la feliz cristalizaci\u00f3n de los compromisos pactados ni en la diligente aplicaci\u00f3n de las determinaciones aprobadas por los organismos directivos unitarios. Pero s\u00ed les confiere a las agrupaciones pol\u00edticas y gremiales coligadas el derecho inalienable a que nadie se inmiscuya ni irrespete la organizaci\u00f3n partidaria, o de las asociaciones de las masas, seg\u00fan el caso, y a profesar las ideas que las caracterizan, emitir sus conceptos y opiniones, sin mordazas de ninguna \u00edndole. Cada colectividad cede parte de su albedr\u00edo, en beneficio de la coordinaci\u00f3n y disciplina del frente, y recibe por ello la puntual colaboraci\u00f3n de los conformantes de \u00e9ste; se compromete a no transgredir el fuero interno de los otros, a tiempo que sus apreciaciones son escuchadas, tenidas en cuenta y debatidas al tomarse las decisiones que conciernen a todos. Las contradicciones que broten han de ventilarse sin cortapisas y en b\u00fasqueda de la consolidaci\u00f3n de los acuerdos y del ambiente de mutua confianza. En fin, si los convenios program\u00e1ticos se\u00f1alan las metas \u00faltimas de la unidad, las normas democr\u00e1ticas de funcionamiento constituyen las herramientas para forjarla.<\/p>\n<p>Seguimos siendo fervientes apologistas del criterio de que el frente no debe florecer exclusivamente en las estaciones electorales, o limitar su actividad a las escaramuzas parlamentarias, sino que transcienda m\u00e1s all\u00e1, prepare y cuide desde las luchas m\u00e1s simples e incipientes hasta las m\u00e1s complejas y avanzadas. Como estas cuestiones son problemas tambi\u00e9n de crecimiento y no dependen de cu\u00e1n fervorosamente deseemos remediarlas, obrando al tenor de aquello de que gota a gota se ablanda la roca, convinimos aun cuando fuesen alianzas peque\u00f1as y restringidas, con distintos aliados en diversos momentos, tendientes, entre otros prop\u00f3sitos, a instruir a las grandes masas populares en los preceptos de la unidad y difundir los principios rectores de la gesta antiimperialista. Complementando tal orientaci\u00f3n hemos esclarecido hasta la saciedad el ofrecimiento expresado a las entidades amigas de impulsar e integrar paulatinamente una direcci\u00f3n compartida y observada por todas las clases y sectores revolucionarios, cuyas resoluciones se adoptar\u00edan ya por unanimidad, ya por centralismo democr\u00e1tico, conforme a las condiciones y a lo concluido previamente de consuno, e ir\u00edan abarcando las materias palpitantes de la revoluci\u00f3n, en consonancia con el desarrollo de \u00e9sta.<\/p>\n<p>La unanimidad, como la palabra lo indica, estriba en que ninguna medida puede refrendarse sin el consentimiento de todos los aliados, es decir, subsiste el derecho al veto de cualquiera de los participantes. Reglamentaci\u00f3n aplicada en las coaliciones promovidas hasta ahora por el MOIR, y que denota, antes que la veteran\u00eda, las biso\u00f1adas de la lucha, puesto que se parte m\u00e1s de los recelos que de la entereza y se inmola muchas veces la eficaz y \u00e1gil operancia en aras de las supersticiones de grupo. La forma democr\u00e1tica ideal de funcionamiento ser\u00e1 la que contemple la convencional subordinaci\u00f3n de la minor\u00eda a la mayor\u00eda; en este contexto, la sujeci\u00f3n del menor n\u00famero de partidos y agrupaciones de masas al n\u00famero m\u00e1s grande. Corresponde a un escal\u00f3n superior de cohesi\u00f3n y madurez, vigoriza le eficiencia del frente y, en especial, al proletariado le favorece en su papel de vanguardia de la revoluci\u00f3n, como le conviene todo ambiente de libertad en que pueda blandir sin censuras sus puntos de vista, refutar los enredos del oportunismo y usufructuar las estipulaciones que regulan la prevalencia de las fuerzas mayoritarias sobre las minoritarias. El frente de liberaci\u00f3n nacional, que de por s\u00ed favorecer\u00e1 la labor decisiva del partido obrero dentro de la odisea por la segunda independencia de Colombia, al prescribir sus claras normas democr\u00e1ticas de organizaci\u00f3n y relaciones internas, que garantizan igualdad de derechos y deberes, protegen la independencia ideol\u00f3gica y org\u00e1nica de las colectividades unidas, permiten el libre juego de opiniones y ordenan el acatamiento a la voluntad mayoritaria, no s\u00f3lo no embotellar\u00e1, sino que har\u00e1 expedita la senda a la direcci\u00f3n proletaria en el proceso revolucionario. En la brega por merecer esta distinci\u00f3n, la clase obrera, con su ejemplar conducta, enaltece como el que m\u00e1s los principios democr\u00e1ticos de la acci\u00f3n unitaria, sin lo cual el campesinado y el resto de contingentes amigos mirar\u00edan con resquemor sus proposiciones y sugerencias, por muy sabias que ellas sean. Eso de un lado, y del otro, al resguardar escrupulosamente su integridad partidaria y no caer en las veleidades burguesas, estar\u00e1 en posici\u00f3n envidiable, despu\u00e9s del triunfo, de encarrilar la revoluci\u00f3n de nueva democracia hacia el socialismo, impidiendo que la naci\u00f3n se deslumbre con unas cuantas conquistas m\u00e1s o menos inciertas. Si no somos respetuosos de la democracia nadie querr\u00e1 escucharnos ni mucho menos considerar nuestros planteamientos; y si perdemos la independencia ideol\u00f3gica ning\u00fan valor tendr\u00eda lo que dij\u00e9ramos y dar\u00eda igual que nos oyeran o no. Asimismo, como las otras clases y capas antiimperialistas observan los fen\u00f3menos econ\u00f3micos y pol\u00edticos a trav\u00e9s del cristal de las conveniencias individuales, y cultivan creencias encontradas con las de los trabajadores completamente despose\u00eddos e indigentes, es necesario que las saquen a la luz y la contrasten con las nuestras. De lo contrario no habr\u00eda manera de distinguir y escoger entre los asuntos materia de acuerdo dentro del frente y los que no lo son; ni el grueso del pueblo lograr\u00eda identificar a quienes en verdad interpretan y respaldan fidedignamente sus intereses.<\/p>\n<p>Los revisionistas colombianos, con el comportamiento suyo ya consuetudinario de infiltrar los aliados, mimetizarse mediante aparatos liberaloides de bolsillo, urdir intrigas, suplantar el debate abierto y franco por el comadreo, en suma, rehuir los compromisos democr\u00e1ticos cual aves nocturnas a la aurora, fuera de buscar colocar sus iniquidades al abrigo de toda cr\u00edtica, echan tierra a las diferencias de clase y boicotean la unidad popular. Y a la tendencia liberalizante le importan un comino estos albures de las normas democr\u00e1ticas y de la independencia ideol\u00f3gica: lo definitivo es el frente; no hay por qu\u00e9 tocar temas que no sean del agrado de todos, y lo mejor es tragarnos los desenfoques discrepantes; poco interesa que los revisionistas se excedan en su despotismo, ellos son as\u00ed, \u00a1qu\u00e9 le vamos a hacer!; a nosotros nos compete agachar la cerviz y poner el otro cachete, sobre todo ahora cuando recrudece la represi\u00f3n, despu\u00e9s de expedido el Estatuto de Seguridad. Estas pla\u00f1ideras del conciliacionismo creen que el pa\u00eds entero les extender\u00e1 sus amorosos brazos y las colmar\u00e1 de gloria, conmovido por su catequesis jesu\u00edtica de humildad y estulticia. Mucho nos contristar\u00eda que alguien imaginara siquiera que podremos llegar a ser part\u00edcipes de tales conceptos, o que alg\u00fan d\u00eda los compartimos.<\/p>\n<p>Cuando proponemos unas normas perentorias de relaci\u00f3n y funcionamiento como uno de los requisitos para afianzar, en las peculiaridades nuestras, la cooperaci\u00f3n de las fuerzas antiimperialistas, contemplamos, por supuesto, los aspectos ata\u00f1ederos a la buena marcha del frente y ensayamos rescatar la uni\u00f3n de manos de las obvias discordancias que afloran de trecho en trecho entre los coligados. Empero tambi\u00e9n avistamos la cuesti\u00f3n esencial de que el Partido no se disuelva en la alianza, conserve sus perfiles proletarios y se mueva en una atm\u00f3sfera democr\u00e1tica que le posibilite expresar sus juicios e influir efectivamente en la lucha pol\u00edtica. En ello van impl\u00edcitas la jefatura obrera de la revoluci\u00f3n y la implantaci\u00f3n posterior del socialismo en Colombia. La democracia en la realizaci\u00f3n de las tareas unitarias la necesitamos vivamente porque tenemos puntos de vista y objetivos ulteriores desemejantes a los de los aliados. Incluso, aunque combatimos por un programa com\u00fan, lo deletreamos de modo distinto. En no pocas oportunidades, sin lesionar acuerdos suscritos, hemos opinado y actuado independientemente. Usamos del derecho a la autonom\u00eda partidaria para que el pueblo no se confunda respecto a nosotros y sepa cu\u00e1les son nuestros proyectos cercanos y lejanos. Cualquier compromiso que conlleve el sacrificio de distorsionar nuestra imagen ante la opini\u00f3n p\u00fablica, as\u00ed sea transitoriamente; de acallar nuestros criterios o bajarles de volumen; de someternos d\u00f3cilmente a las exigencias arbitrarias de los dem\u00e1s, o aun cuando s\u00f3lo fuese a las peticiones caprichosas, sencillamente, un compromiso de ese jaez, no podr\u00edamos aceptarlo. En esto se fundament\u00f3 una de las razones poderosas por las cuales el MOIR rompi\u00f3 todo nexo con los integrantes de la llamada Uni\u00f3n Nacional de Oposici\u00f3n, una vez el revisionismo pisote\u00f3 los pactos sellados paladinamente. La defensa y la rigurosa observancia de las normas democr\u00e1ticas, adem\u00e1s de confluir en la consolidaci\u00f3n de la unidad del frente, hacen parte de la contienda implacable que actualmente libramos contra el oportunismo de derecha.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Con las cuestiones relativas al frente de liberaci\u00f3n nacional ya sucede en Colombia lo que acontece con casi todas las reivindicaciones de la democracia pol\u00edtica. Son muy pocos los partidos, desde los m\u00e1s pr\u00f3ximos a los afectos de los obreros y de los campesinos, hasta las fracciones vergonzantes de la izquierda burguesa, que no hablen ni sienten doctrina sobre ellas. Los trotskistas, contra toda l\u00f3gica, han abogado a \u00faltima hora tambi\u00e9n por un frente unido, sin parar mientes en que con \u00e9ste, por definici\u00f3n, niegan de plano su disparate pertinaz del iluso asentamiento inmediato del socialismo. Los revisionistas, misioneros del socialimperialismo sovi\u00e9tico, insuflan su propia uni\u00f3n de la oposici\u00f3n, tras la cual buscan arrastrar el pa\u00eds a un trastrueque de amos. Todos disertan acerca de la unidad para no pasar por bichos raros. \u00a1He ah\u00ed el alarido de la moda! Y mientras crece la audiencia, m\u00e1s remota aparece la concreci\u00f3n de la cantinela, m\u00e1s insondable se nos presenta la divisi\u00f3n. El \u00edmpetu del movimiento unitario es tal que aun sus caracterizados saboteadores han de aparentar respaldarlo si quieren tener alg\u00fan chance en la partida. La vehemencia de este movimiento se le debe en cierta forma al MOIR, quien le dio el soplo germinal con su decidida actitud de anunciar en la proclama y reafirmar en la pr\u00e1ctica lo acertado de concertar convenios, sin exclusiones de ninguna especie, con aquellos resueltos a combatir conjuntamente al enemigo superior de la naci\u00f3n colombiana, el imperialismo norteamericano y sus encubridores, en torno a unos supuestos m\u00ednimos democr\u00e1ticos y revolucionarios. Nos aliamos con sectores y agrupaciones con los cuales se consideraba hasta entonces una espantosa herej\u00eda auspiciar cualquier trato. Andando se comprendi\u00f3 que en lo ins\u00f3lito radicaba lo normal. El frente habr\u00eda de conformarse con fuerzas diversas a las nuestras, e incluso contrapuestas en muchos t\u00f3picos. Para solaz de la cr\u00f3nica jacarandosa de nuestros d\u00edas quedaron los adefesios de los seudomao\u00edstas de simular acuerdos s\u00f3lo con facciones incontaminadas, qu\u00edmicamente puras y cosidas por los hilos de una armon\u00eda angelical. Coaliciones de ellos, entre ellos y para ellos, en otras palabras.<\/p>\n<p>El apremio m\u00e1s imperioso de Colombia reside en salir del neocolonialismo, causa suprema de sus tr\u00e1gicas desventuras. En esa magna faena el proletariado requiere de la cooperaci\u00f3n y la acci\u00f3n coordinada de los escuadrones m\u00e1s confiables en la lucha por la emancipaci\u00f3n nacional y a\u00fan de los menos consistentes, sin desde\u00f1ar el concurso de las capas progresistas de la burgues\u00eda. La almendra del asunto yace en saber c\u00f3mo alistaremos milicias tan abigarradas y disformes. Porque no vamos, cual quijotes, a lanzarnos solos a la carga, como nos azuzan los liquidacionistas de \u201cizquierda\u201d. Ni contemporizaremos, porque tampoco fumaremos la pipa de la paz, como nos lo insin\u00faan los sanchos de la derecha. Las clases y partidos honestamente comprometidos en la empresa liberadora han de transar sus divergencias, deponer sus reclamos particulares excluyentes y ceder por el \u00e9xito de la causa com\u00fan. La derrota del usurpador extranjero y de los ap\u00e1tridas lo demanda. El don preciado de la independencia de la naci\u00f3n lo exige. Sin sacrificios y sin concesiones rec\u00edprocas no ser\u00e1 asequible la movilizaci\u00f3n del 90 por ciento y m\u00e1s de la poblaci\u00f3n colombiana, \u00fanica manera de garantizar el triunfo. Lo que pasa es que \u00e9stas y aqu\u00e9llos han de estar encaminados a la m\u00e1s r\u00e1pida y completa obtenci\u00f3n de los objetivos revolucionarios. Sacrificios y concesiones para traicionar la revoluci\u00f3n no efectuaremos ninguno; para impulsarla s\u00ed los ha hecho el MOIR y lo seguir\u00e1 haciendo en el futuro, sin que nadie pueda imitarle. Son las dos caras de una misma medalla. \u00bfQui\u00e9n, con la cabeza en alto, se atreve a negarnos que estuvimos siempre en \u00e1nimo de transigir lo transigible en pro no de dos o tres sino de un solo frente? \u00bfY qui\u00e9n, que nos conozca y sin deshonrarse, no admite que preferimos la soledad antes que traficar con cualquiera de los preceptos m\u00ednimos que infunden y sostienen la alianza patri\u00f3tica de liberaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Cumplimos m\u00e1s de un decenio de lucha infatigable, superando la oleada extremoizquierdista de la peque\u00f1a burgues\u00eda intelectual que salta al cuadril\u00e1tero, desde 1959, al trompeteo de la victoriosa insurgencia cubana, y fustigando los ladinos y farisaicos acomodamientos al sistema, en un pa\u00eds en donde ech\u00f3 ra\u00edces primero el revisionismo que el marxismo-leninismo. Hemos elaborado una estrategia y una t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n colombiana que, a pesar de estar en mora de bru\u00f1ir e ilustrar en todas y cada una de sus m\u00faltiples aplicaciones, reto que la militancia del MOIR ha empezado a encarar y suplir\u00e1 con creces, tipifican una respuesta coherente y satisfactoria a las inquietudes del momento y surten a las clases revolucionarias, preferencialmente a los obreros, de la piedra de amolar sus pacoras. El tr\u00edpode sobre el que ha de reposar el frente \u00fanico, o sea el programa, las normas de funcionamiento y el no alineamiento, propuesto indiscriminadamente por nosotros a las organizaciones pol\u00edticas que agitan las ense\u00f1as de la liberaci\u00f3n, no es una ventolera de fan\u00e1ticos. No hemos inventado nada. La omnipotencia de nuestra teor\u00eda marxista revolucionaria h\u00e1llase en la nitidez con que refleja los hechos reales y las leyes que los rigen. Si en calidad de animadores de la historia concurrimos m\u00e1s como actores que como autores de la misma, en recompensa sabemos que las ovaciones se la llevar\u00e1 la actuaci\u00f3n que mejor interprete el curso de los acontecimientos.<\/p>\n<p>\u00bfAlcanzaremos la independencia sin constituir una alianza amplia, organizada y operante de las fuerzas antiimperialistas? Para una respetable mayor\u00eda aquello ya resulta imposible. \u00bfConseguiremos semejante alianza sin un programa nacional y democr\u00e1tico, sin unas normas democr\u00e1ticas de funcionamiento y sin el no alineamiento? Esto es lo que se discute actualmente en Colombia. Y al MOIR tendremos que aceptarle sus proposiciones o probarle por qu\u00e9 carecen de sentido. Ocurra lo que ocurra la revoluci\u00f3n no eludir\u00e1 la pol\u00e9mica planteada. Si tantos al un\u00edsono se jactan de ser ap\u00f3stoles de la unidad, \u00bfpor qu\u00e9 entonces \u00e9sta se nos muestra tan esquiva? \u00bfEl pueblo colombiano se aglutinar\u00eda hoy regocijadamente alrededor de las transformaciones socialistas, y aguijoneado por ellas expulsar\u00eda la opresi\u00f3n norteamericana? \u00bfO desafiar\u00eda el poder de sus verdugos y entregar\u00eda gustoso su vida por una plataforma reformista? Si por incongruentes desechamos ambas disyuntivas, la una ut\u00f3picamente anticipada para que entusiasme a las numerosas capas medias de la cuidad y el campo, y que adem\u00e1s proh\u00edbe de un lapo el concurso de la burgues\u00eda nacional, y la otra rid\u00edculamente retrasada para unas masas que esperan m\u00e1s que sahumerios como preservativos de las pestilencias sociales, resta s\u00f3lo el acuerdo program\u00e1tico que hemos sugerido. Dilema an\u00e1logo se presentar\u00e1 con las normas democr\u00e1ticas y el no alineamiento. \u00bfLos acogemos o no? Nadie, por m\u00e1s avivato que se crea, evadir\u00e1 sus responsabilidades en tales fallos. Ni los tr\u00e1nsfugas que endosan copias falsas de nuestras f\u00f3rmulas se saldr\u00e1n con las suyas. Aguardaremos atentos y optimistas a que se sedimenten las aguas enturbiadas. Cientos de miles y millones de hombre y mujeres de Colombia que indagan hace rato por la verdad impondr\u00e1n la l\u00ednea justa, as\u00ed tengamos antes que cruzar \u00edngrimos el desierto para abrir el derrotero que los saque de la cautividad. Las condiciones concretas de la revoluci\u00f3n colombiana, a las que nos hemos ce\u00f1ido meticulosamente, son las que confieren la justeza a la posici\u00f3n del MOIR. Nos coligaremos con los partidos, clases, sectores, capas y personalidades decididos a contender contra el imperialismo norteamericano y sus secuaces y a favor de la soberan\u00eda y la prosperidad de Colombia, de los que no descartamos de antemano a ninguna fuerza pol\u00edtica, ni siquiera a las bander\u00edas disidentes del liberalismo y el conservatismo. Mientras se acaten los requisitos m\u00ednimos de la unidad no abrigaremos temores de coordinar la acci\u00f3n con cualquiera agrupaci\u00f3n partidista, por muy mucho que nos desagraden sus antecedentes. Mas pondremos en salmuera los llamamientos a rubricar alianzas que no impliquen compromisos y obligaciones claros, aun cuando fuera con grupos que comulgan con ruedas de molino y hacen fe p\u00fablica de su revolucionarismo. En eso se condensa la pol\u00edtica unitaria marxista-leninista, de principios.<\/p>\n<p>Pero no hemos espulgado a\u00fan en el no alineamiento. Hag\u00e1moslo.<\/p>\n<p>El no alineamiento est\u00e1 engarzado tanto con la situaci\u00f3n interna como con la ubicaci\u00f3n nuestra dentro del concierto internacional, y cuenta tambi\u00e9n con su propio itinerario hist\u00f3rico. Vale la pena intentar una rese\u00f1a de su corta semblanza. Cuando fundamos en 1973 la Uni\u00f3n Nacional de Oposici\u00f3n, en asocio con el Movimiento Amplio Colombiano, la primera desmembraci\u00f3n masiva de la izquierda de Anapo, y con el Partido Comunista revisionista, acordamos que el frente propugnar\u00eda la independencia de Colombia de las garras de los Estados Unidos y resaltamos la solidaridad \u201ccon todos los pueblos que luchan por la defensa de su soberan\u00eda y contra la opresi\u00f3n extranjera, por la revoluci\u00f3n y el socialismo\u201d5. En forma t\u00e1ctica estipulamos igualmente que la UNO no se alinear\u00eda con ning\u00fan bloque de Estados, no obstante contemplar en general el apoyo a las naciones oprimidas, a los pa\u00edses socialistas y a los movimientos revolucionarios de todas las latitudes. A pesar de la vaguedad, pues no se hac\u00eda menci\u00f3n con exactitud sobre qu\u00e9 rep\u00fablicas se consideraban o no socialistas, era la formulaci\u00f3n m\u00e1s aconsejable, en vista de las concepciones encontradas que desde entonces ya subsist\u00edan acerca de la problem\u00e1tica externa. A nosotros no satisfizo el diagn\u00f3stico y la receta, porque, de una parte, se allanaba la v\u00eda hacia la cooperaci\u00f3n con la \u00fanicas organizaciones susceptibles de aliarse a la saz\u00f3n con el MOIR para afrontar las dif\u00edciles jornadas de aquellos a\u00f1os, y de otra, aunque no se consign\u00f3 la plenitud de nuestras reclamaciones program\u00e1ticas, sobre todo en el \u00e1mbito internacional, rescat\u00e1bamos la lucha de los pueblos \u201cpor la defensa de su soberan\u00eda y contra la opresi\u00f3n extranjera\u201d. Norte y br\u00fajula del internacionalismo proletario. Y en el fondo este par\u00e1grafo termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en la manzana de la discordia de nuestras bravas y constantes refriegas con los revisionistas colombianos.<\/p>\n<p>En un comienzo las desavenencias que echaron a pique a la UNO emanaron de los coqueteos de los aliados con el mandato lopista de hambre, demagogia y represi\u00f3n y de las violaciones de las normas democr\u00e1ticas de relaci\u00f3n y funcionamiento. Las contradicciones se refer\u00edan todav\u00eda, dig\u00e1moslo as\u00ed, a los tejemanejes de la pol\u00edtica dom\u00e9stica. Pero para la segunda mitad de 1975 la direcci\u00f3n mamerta, por intimaciones a control remoto, destap\u00f3 su juego en materias internacionales, exigiendo, como condici\u00f3n de participar en el frente, el respaldo expl\u00edcito al gobierno cubano que acababa de invadir a Angola con un ej\u00e9rcito regular de aproximadamente quince mil hombres, adiestrado, armado, equipado, transportado, financiado y asesorado por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Mucha tinta y papel han consumido en componer y ataviar este episodio de la pirater\u00eda contempor\u00e1nea. La reputada pluma de Garc\u00eda M\u00e1rquez en un folletito que le\u00edmos en la gran prensa lo asimilaba in\u00fatilmente, \u00a1oh sarcasmo!, con el desembarco no subvencionado de los 80 valientes de El Granma que ascendieron diezmados a la Sierra Maestra a encender la antorcha que iluminar\u00eda la larga noche de Am\u00e9rica Latina. La brisa apag\u00f3 la llama, la revoluci\u00f3n perdi\u00f3 la lozan\u00eda y pronto lleg\u00f3 a su climaterio y los soldados del Ej\u00e9rcito Rebelde fueron sustituidos por los condottieri6 del \u00faltimo cuarto del siglo. Cuba, doloroso aceptarlo, de primer territorio libre se troc\u00f3 en la cabeza de puente del socialimperialismo en el Hemisferio; de emblema del movimiento independentista pas\u00f3 a ser el mascar\u00f3n de proa del acorazado sovi\u00e9tico en el abordaje de \u00c1frica. La bendici\u00f3n a todo esto, e indirectamente a las tropel\u00edas de Mosc\u00fa, era lo que hubiese significado la venia a la voluble exigencia del Partido Comunista de rodear magn\u00e1nimamente al gobierno de La Habana. Y decimos voluble porque, para formalizar tal exigencia, el revisionismo colombiano ten\u00eda que requerir la modificaci\u00f3n del programa primigenio de la UNO, precisamente en el pasaje \u00e1lgido, conflictivo, cuyo tratamiento circunspecto permiti\u00f3 la campa\u00f1a electoral conjunta de 1974: lo tocante a no matricular la alianza en la determinada pol\u00edtica de un Estado o de un grupo de Estados. E indefectiblemente concluy\u00f3 alter\u00e1ndolo. Con lo cual se demostr\u00f3 que los nuevos zares del Kremlin, por sus pretensiones hegem\u00f3nicas, no toleran a sus plagiarios en el mundo que se concedan a su arbitrio licencias de no secundar tajante y sumisamente sus planes expansionistas; y que los notables de la n\u00f3mina mamerta, no obstante sus \u00ednfulas de curtidos, veteranos y voluntariosos mariscales, no encarnan m\u00e1s que falderillos aventajados y gru\u00f1ones. Sobra agregar que va ya para cuatro a\u00f1os que las tropas cubanas huellan el suelo de Angola, y su n\u00famero, en lugar de disminuir se ha acrecentado, contrastando con las varias promesas de desocupaci\u00f3n gradual hechas por el Primer Ministro Fidel Castro. La admonici\u00f3n de Marx se hab\u00eda cumplido: \u201cUn pueblo que oprime a otro pueblo forja sus propias cadenas\u201d7.<\/p>\n<p>La algarav\u00eda revisionista sobre la uni\u00f3n se redujo al fin y al cabo a solicitar el aplauso a la aventura cubana en el continente africano, forma taimada de mendigar el asentimiento para las arbitrariedades de la superpotencia de Oriente. El frente patri\u00f3tico de liberaci\u00f3n nacional ha de guiarse por Cuba: replantearon. Nosotros replicamos: preservemos como l\u00ednea unitaria de amplia cobertura el no alineamiento. As\u00ed surgi\u00f3 la palabreja en el l\u00e9xico pol\u00edtico colombiano y ese es su historial. Al mamertismo, seg\u00fan parece, le infunde tanto o m\u00e1s pavor que la cruz de los cristianos al demonio.<\/p>\n<p>El no alineamiento, acerbamente defendido por el MOIR, y tal cual se desprende de lo expuesto p\u00e1ginas atr\u00e1s, consiste en una concesi\u00f3n que exprofesamente hacemos, motivada en el anhelo de suturar la divisi\u00f3n y la dispersi\u00f3n del pueblo. No ansiamos que los posibles convergentes a la coalici\u00f3n antiimperialista enarbolen todas y cada una de las tesis nuestras relativas a la compleja situaci\u00f3n internacional, puesto que atravesar\u00edamos un impedimento demasiado grande. Desde luego que esta postura, como tantas otras asumidas en variados campos, incomprensible y hasta escandalizante en un principio, obedece a factores reales, objetivos y subjetivos, ante los cuales procedemos. La contradicci\u00f3n salta a los ojos: propiciamos un frente mundial contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y convocamos en Colombia a la unidad contra los Estados Unidos. Pero la paradoja pertenece a la realidad, nosotros simplemente la registramos. El enemigo principal de los pueblos de la Tierra es el socialimperialismo y el de nuestro pa\u00eds es el imperialismo norteamericano. Tenemos sesos suficientes para captar la singularidad de la naci\u00f3n colombiana, y aunque pertenecemos tambi\u00e9n al mundo, discernimos que aquella s\u00f3lo representa una peque\u00f1a pieza del ensamblaje de \u00e9ste. Nos cabe el modest\u00edsimo m\u00e9rito de haber se\u00f1alado la identidad entre los dos polos de la contradicci\u00f3n: la mejor manera de participar en el frente mundial antihegem\u00f3nico brota de las condiciones del disfrute pleno de la soberan\u00eda nacional; la lucha contra el hegemonismo configurar\u00e1 una burla, cuando no una deslealtad punible, sin la pelea consecuente por la independencia de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando aclaramos que el no alineamiento corresponde a una concesi\u00f3n, estamos diciendo simplemente que no es planta de nuestro vivero ideol\u00f3gico, sino fruto de una transacci\u00f3n, de un compromiso, en el que aflojamos temporalmente algunas cosas para asir m\u00e1s fuertemente otras. Denota asimismo que, como todo acuerdo, se halla limitado por el tiempo, va hasta la obtenci\u00f3n de los prop\u00f3sitos previstos, o la supresi\u00f3n de las circunstancias que lo hicieron factible. Sin embargo, hay todav\u00eda dos aspectos de cimera importancia que no debemos pasar por alto.<\/p>\n<p>En primer lugar, seg\u00fan las peculiaridades nacionales, no desconectadas del contexto exterior, el no alineamiento, absolutamente indispensable en este per\u00edodo, tanto por la correlaci\u00f3n de fuerzas como por el tope de conciencia y de organizaci\u00f3n de las masas explotadas y oprimidas de Colombia, despeja la senda hacia el aglutinamiento y la cohesi\u00f3n del pueblo. No se circunscribe a superar malentendidos con el mamertismo, conforme lo tergiversan los oportunistas de \u201cizquierda\u201d, o seudomao\u00edstas, que, encerrados en sus capillas escol\u00e1sticas y obnubilados por su miop\u00eda doctrinaria, confunden el mundo con el pa\u00eds, el frente con el partido y con pedanter\u00eda de sabihondos incomprendidos se encogen de hombros si los sectores populares no dilucidan sus galimat\u00edas. A los moiristas, al rev\u00e9s, nos obsesiona vivamente hacernos entender de las inmensas mayor\u00edas proletarias y no proletarias, llegar hasta sus mentes y ganarnos su coraz\u00f3n, indagar qu\u00e9 concepto se han formado de nosotros y bregar sin desmayo por convencerlas, con la dicci\u00f3n y con los actos, de que estamos \u00edntegramente con ellas y batallamos por sacarlas del estado de postraci\u00f3n espiritual y pol\u00edtico en que se encuentran. La traici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la dependencia completa de Cuba del socialimperialismo, la desintegraci\u00f3n del campo socialista, la ruptura del antiguo equilibrio entre las potencias, las andanadas antichinas de Albania, la invasi\u00f3n de Viet Nam a Kampuchea, naciones estas dos recientemente liberadas de la dominaci\u00f3n norteamericana, en suma, los cambios abismales en el panorama mundial, son fen\u00f3menos de lenta asimilaci\u00f3n para un pueblo que, como el colombiano, rumia prejuicios nacionalistas de rancio ancestro y vibra a\u00fan con el patrioterismo de las clases expoliadoras. Dentro de tales premisas la concesi\u00f3n del no alineamiento contribuir\u00e1 a desvanecer las prevenciones que contra el MOIR espolean sus enemigos entre los trabajadores; daremos muestras tangibles, irrefutables, de nuestras disponibilidades para desobstaculizar y acelerar la m\u00e1s vasta y s\u00f3lida uni\u00f3n del pueblo; nos ayudar\u00e1 a crear progresivamente un clima propicio para la integridad de los asertos internacionalistas de la clase obrera y, lo m\u00e1s aleccionante, podremos empezar de inmediato la edificaci\u00f3n del frente \u00fanico con la consiguiente coordinaci\u00f3n y orientaci\u00f3n de las luchas de los oprimidos contra los opresores, por la liberaci\u00f3n nacional y la revoluci\u00f3n de nueva democracia.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el no alineamiento, por su origen &#8211; nacido de estirpe antimamerta &#8211; y por su significado -extracto del memorial de agravios anticolonialista-, no contradice ninguno de los fundamentos del internacionalismo proletario. Mas bien realiza aqu\u00e9l en que se sintetizan todos ellos: la consigna de la independencia y autodeterminaci\u00f3n de las naciones y de su voluntario acercamiento entre s\u00ed. \u00bfNo constituye por fortuna esta consigna el principal lema contra el imperialismo y el socialimperialismo? \u00bfNo la subraya China cuando encabeza la justa universal por la democracia, la paz y el socialismo y pregona que no procurar\u00e1 la hegemon\u00eda? \u00bfNo es esto lo que m\u00e1s hermana los pueblos del planeta con la m\u00e1s firme y populosa de las rep\u00fablicas socialistas? Fue porque reivindica cabalmente la cara lucha por la soberan\u00eda nacional antes que contravenirla, no s\u00f3lo delante del actual vasallaje norteamericano, sino despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n, contra cualquier intento de intromisi\u00f3n for\u00e1nea, proscribiendo visionariamente la sustituci\u00f3n de patronos imperiales, cual le ocurri\u00f3 a Cuba, que el no alineamiento recibi\u00f3 a la postre el repudio del revisionismo colombiano. El Partido Comunista muy a prisa lo anatematiz\u00f3 a despecho de sus alardes de unificador del pueblo, cuando intuy\u00f3 que un frente galvanizado con el patriotismo internacionalista m\u00e1s aut\u00e9ntico se le invertir\u00eda, al levantar la escollera adonde ir\u00edan a estrellarse las apetencias de engullirse a Colombia. Los dirigentes revisionistas prefirieron abjurar de los convenios contra\u00eddos en 1973, correr los riesgos de aparecer como peleles teledirigidos e instigadores de la divisi\u00f3n, desafiar los sentimientos de las mayor\u00edas que con justicia aspiran a que su revoluci\u00f3n no sea manipulada, bajo ninguna excusa, desde el extranjero, con tal de no seguir ligados con la \u00fanica cl\u00e1usula que en materia de pol\u00edtica exterior puede, sin la dimisi\u00f3n de los deberes internacionalistas fundamentales, viabilizar, en las circunstancias vigentes del pa\u00eds, la cooperaci\u00f3n de las fuerzas m\u00e1s diversas contra la sojuzgaci\u00f3n neocolonial de los Estados Unidos: la cl\u00e1usula de abstenerse de enrolar la alianza en los prospectos espec\u00edficos de alg\u00fan Estado o bloque de Estados. Desde el instante mismo en que los proclamamos, cual uno de los tres requisitos para la construcci\u00f3n del frente unido revolucionario de Colombia, el no alineamiento siempre englob\u00f3 el rechazo tajante a las atrabiliarias ambiciones de guindarnos a la percha moscovita. Que nadie se llame a enga\u00f1o. La pol\u00edtica de unidad y combate del MOIR no ha dejado nunca de apuntar hacia la consecuci\u00f3n total de la independencia del pa\u00eds y de la autodeterminaci\u00f3n de la naci\u00f3n, estimulando y sacando el mejor provecho de todos los factores positivos y taponando aquellos que la interfieran en el presente o nublen su porvenir. Por eso nos empecinamos en el no alineamiento. Denigrarlo, adem\u00e1s de darle un puntillazo a las aspiraciones unitarias del pueblo colombiano, ser\u00eda, de carambola, asistir a los revisionistas en la encrucijada a que los ha lanzado su sectarismo, atenuar el aislamiento a que los condena su compostura rodillona.<\/p>\n<p>Precisamente, la tendencia liberalizante y cretina parlamentaria del Partido, que se hab\u00eda cuidado bien de no dejarse retratar sin sus afeites y oropeles, desisti\u00f3 del disfraz y mostr\u00f3 el rostro al discursearse en nombre suyo acerca de este punto. \u00bfQu\u00e9 tesis trascendente iba a comunicarnos para obrar en esa forma? \u00bfCu\u00e1l fue ese anuncio que la oblig\u00f3 a emprender la agallinada fuga? Sencillamente que el no alineamiento deber\u00eda esgrimirse no como una gracia que se concede a los aliados sino como un postulado propio. Quiz\u00e1 en ninguna otra manifestaci\u00f3n aquella tendencia resuma m\u00e1s copiosamente su babaza derechista. Todo se reduce a que permutemos la posici\u00f3n proletaria por la burguesa. Que abdiquemos de la autonom\u00eda ideol\u00f3gica y le hagamos la corte a todos los embustes nacionalisteros de la hipocres\u00eda reaccionaria. \u00a1Vaya ingenuidad! Si ofrecemos el no alineamiento al resto de fuerzas antiimperialistas en prenda de animosa amistad, en un momento en que ni las condiciones internas ni externas del pa\u00eds permiten un programa m\u00e1s definido y avanzado en tales materias, no quiere decir que flaqueemos en llevar a las masas la propaganda partidista, o que renunciemos a desmenuzar, especialmente ante los obreros y los campesinos pobres, el conjunto de la pol\u00edtica internacionalista proletaria, conforme lo hemos venido ejecutando, sin recabar de los integrantes del frente que proh\u00edjen la plenitud de nuestro ideario revolucionario ni colocar en peligro el movimiento iniciado por la unidad del pueblo.<\/p>\n<p>Sabemos que alrededor de la defensa exitosa de este movimiento gravita el discurrir venturoso de la revoluci\u00f3n colombiana. Por lo tanto habremos de combatir y vencer en dos flancos. En el del oportunismo de \u201cizquierda\u201d, que demanda contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica una alianza en Colombia de las clases y sectores que padecen la opresi\u00f3n neocolonial de los Estados Unidos, desviando obtusamente el blanco de ataque de la naci\u00f3n en la etapa actual y favoreciendo el a\u00f1ejo yugo del imperialismo norteamericano sobre el pa\u00eds, a\u00f1ejo de cerca de un siglo de existencia. Los personeros de esa contracorriente transvasan mec\u00e1nicamente la t\u00e1ctica que a nivel mundial despliega el proletariado, a la lucha en el plano nacional del pueblo colombiano por su independencia, sin detenerse a recapacitar sobre las inconmensurables disimilitudes que median entre una y otra dimensi\u00f3n. Y desde el flanco del oportunismo de derecha se nos sugestiona a que por la salud del avenimiento interior nos desentendamos en absoluto de cuanto acontece fuera de las fronteras patrias, preferencialmente de las asechanzas del socialimperialismo y de sus graves provocaciones que amenazan con la tercera guerra general, y nos encasillemos en el campanario natal, olvid\u00e1ndonos indolentemente de la suerte de los pueblos del orbe y de la \u00edntima relaci\u00f3n que \u00e9sta guarda con el destino de las masas trabajadoras colombianas. Los estafetas de ese bando suplen la Tierra con Colombia, como si fu\u00e9semos los goznes del universo y veinticinco millones de habitantes de un peque\u00f1o pa\u00eds pudieran m\u00e1s que los 4.200 millones de moradores del centenar y medio de Estados del planeta. Recluidos en nuestro microcosmos seremos \u201cleves briznas al viento y al azar\u201d. Pero entroncados a la marejada hist\u00f3rica del tercer mundo, junto a las naciones sometidas, a China y dem\u00e1s rep\u00fablicas socialistas y al proletariado internacional, guerrearemos a la vanguardia de unas formaciones monumentales e invencibles y obtendremos, dentro de la pl\u00e9yade de las naciones libres y fraternas, el derecho a ser los dignos arquitectos de la grandeza de Colombia.<\/p>\n<p>De persistir en esa direcci\u00f3n nada nos detendr\u00e1. El pueblo colombiano un d\u00eda no lejano tomar\u00e1 conciencia cabal de nuestra l\u00ednea unitaria y de nuestro internacionalismo, y se imbuir\u00e1 tambi\u00e9n del entusiasmo que nos embarga y de la convicci\u00f3n que nos mueve hacia la victoria definitiva. Los enemigos internos y externos de Colombia no prevalecer\u00e1n. Al lado de los obreros y los pueblos del mundo les increpamos: si nos abren sus ojos les cerraremos nuestros pu\u00f1os, si levantan el l\u00e1tigo les amputaremos los brazos y si prenden la hoguera de la guerra los calcinaremos.<\/p>\n<p>Francisco Mosquera<br \/>\nOscar Parra<br \/>\nEnrique daza<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, enero 13 de 1979<\/p>\n<p>Notas<br \/>\n1. Censo nacional agropecuario 1970-1971. Bolet\u00edn mensual de estad\u00edstica, del Departamento Administrativo Nacional de Estad\u00edstica. Nos. 274-275, mayo-junio de 1974.<br \/>\n2. Federico Engels, &#8220;Del socialismo ut\u00f3pico al socialismo cient\u00edfico&#8221;. Tomo III de las Obras Escogidas de C. Marx y F. Engels. Editorial Progreso. Mosc\u00fa. 1976, P\u00e1gina 155. En otra parte del mismo estudio, Engels recalca que esa tesis de &#8220;la transformaci\u00f3n del gobierno pol\u00edtico de los hombres en una administraci\u00f3n de las cosas y en la direcci\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n, que no es sino la idea de la abolici\u00f3n del Estado, que tanto estr\u00e9pito levanta \u00faltimamente&#8221;, se encuentra ya esbozada por el socialista ut\u00f3pico Saint-Simon, en 1786.<br \/>\n3. Peter A. Stolipin, designado en 1906 primer ministro del r\u00e9gimen de Nicol\u00e1s II, \u00faltimo zar de Rusia, monarca de la dinast\u00eda de los Romanov derrocada por la Revoluci\u00f3n de Febrero de 1917. El nombramiento de Stolipin representaba la pol\u00edtica de la corona de buscar el apoyo de la burgues\u00eda para combatir la Revoluci\u00f3n de 1905 y sus repercusiones posteriores. Anteriormente, ejerciendo el cargo de gobernador de la provincia de Saratov, Stolipin organiz\u00f3 bandas para masacrar al pueblo y se distingui\u00f3 en su papel de torturador de campesinos. En su condici\u00f3n de cabeza del gobierno contrarrevolucionario durante aproximadamente cinco a\u00f1os, desde 1906 a 1911, reprimi\u00f3 con crueldad a las masas, ocultando su desp\u00f3tica faz con ampulosas y repugnantes frases seudodemocr\u00e1ticas, m\u00e1s o menos como los liberales colombianos. Lenin lo calific\u00f3 de &#8220;superverdugo&#8221;. Termin\u00f3 marginado una vez que el zarismo logr\u00f3 de la burgues\u00eda cuanto \u00e9sta pod\u00eda ofrecerle. Fue asesinado mientras presenciaba una funci\u00f3n de teatro, en Kiev, en septiembre de 1911.<br \/>\n4. Hua Kuo Feng. Informe pol\u00edtico al XI Congreso del Partido Comunista de China. Pekin Informa. No.35. Agosto 31 de 1977.<br \/>\n5. Programa conjunto aprobado por los integrantes de la Uni\u00f3n Nacional de Oposici\u00f3n, UNO, en la Convenci\u00f3n Nacional del 22 y 23 de septiembre de 1973, realizado en Bogot\u00e1. Tribuna Roja, No.10. Octubre de 1973.<br \/>\n6. Condottieri. Mercenarios italianos de los siglos XIV y XV, que vend\u00edan sus servicios militares al mejor postor.<br \/>\n7. Carlos Marx. &#8220;Extracto de una comunicaci\u00f3n confidencial&#8221;. Tomo II de las Obras Escogidas de C. Marx y F. Engels citadas. P\u00e1gina 187.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La direcci\u00f3n del MOIR se complace en informar a la militancia, a la clase obrera y al pueblo colombiano sobre la integraci\u00f3n en sus filas de las vertientes marxista-leninistas de los CDPR y del MIR. 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