{"id":21281,"date":"2009-02-16T21:05:18","date_gmt":"2009-02-16T21:05:18","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2009\/02\/16\/mas-victimas-de-la-inseguridad-industrial\/"},"modified":"2009-02-16T21:05:18","modified_gmt":"2009-02-16T21:05:18","slug":"mas-victimas-de-la-inseguridad-industrial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/mas-victimas-de-la-inseguridad-industrial\/","title":{"rendered":"M\u00c1S V\u00cdCTIMAS DE LA INSEGURIDAD INDUSTRIAL"},"content":{"rendered":"<p>Al atardecer del pasado 6 de noviembre, los pisos del Hotel El Prado de Barranquilla se desplomaron sepultando a m\u00e1s de 100 obreros de la construcci\u00f3n; 21 hombres perecieron y 13 lograron sobrevivir con irreparables lesiones.<\/p>\n<p>La firma Zeizel y C\u00eda, con la complicidad de interventores, calculistas, proyectistas y funcionarios del gobierno, hab\u00eda a\u00f1adido dos pisos m\u00e1s a una obra concebida inicialmente para cinco y que, adem\u00e1s, s\u00f3lo contaba con una licencia extempor\u00e1nea para cuatro plantas. La lista de il\u00edcitos e irregularidades de la Zeizel, reconocida hasta por \u201cEl Tiempo\u201d, es la siguiente: inici\u00f3 la edificaci\u00f3n en febrero de 1978 sin estar a paz y salvo con el fisco, y sin la respectiva autorizaci\u00f3n para construir; a principios de agosto soborn\u00f3 a ciertos bur\u00f3cratas de la Secretar\u00eda de Obras P\u00fablicas y de Planeaci\u00f3n Municipal para que le expidieran un permiso con fecha retroactiva; subvalor\u00f3 el costo total de la obra, para evadir impuestos; despu\u00e9s de vender la totalidad de las oficinas de los cuatro pisos, decidi\u00f3 arbitrariamente agregar dos m\u00e1s; en septiembre silenci\u00f3 el salvamento de responsabilidades hecho por el calculista, quien, a su vez, tampoco denunci\u00f3 la peligrosa determinaci\u00f3n de la Zeizel: despidi\u00f3 a varios operarios que protestaron por el riesgo que corr\u00edan con la adici\u00f3n de las dos nuevas planchas, eludi\u00f3 el 26 de octubre una citaci\u00f3n de la Secretar\u00eda de Obras P\u00fablicas para que explicara por qu\u00e9 estaban levantando m\u00e1s pisos de los permitidos, y aceler\u00f3 los trabajos sin que las autoridades se inmutaran. Finalmente, aquel primer lunes de noviembre la torre se vino abajo y decenas de familias proletarias quedaron condenadas al desamparo.<\/p>\n<p>A pesar de todas las evidencias p\u00fablicas que acusan a los culpables, ni uno s\u00f3lo de ellos ha sido detenido. Casi dos meses despu\u00e9s de sucedida la cat\u00e1strofe, un juez de instrucci\u00f3n criminal se atrevi\u00f3 a ordenar la captura de cinco de los constructores incriminados, cuando ya todos se encontraban huyendo o debidamente ocultos. Pero la iniquidad es a\u00fan mayor; la llamada \u201corden de detenci\u00f3n\u201d les garantiza a estos pr\u00f3fugos que de ninguna manera ser\u00e1n encarcelados ya que, seg\u00fan la misma, toda la inmensa urbe donde pelean y especulan les servir\u00e1 de \u201cprisi\u00f3n\u201d<\/p>\n<p>Alevoso atentado<br \/>\nCuando el oleoducto de Ecopetrol explot\u00f3 el 10 de enero pasado en Puerto L\u00f3pez, un rancher\u00edo de pescadores desparramado sobre las bocas del r\u00edo Lebrija, 15 personas murieron, m\u00e1s de 60 quedaron heridas y 40 barracas desaparecieron devoradas por el fuego. Para tratar de inculpar a los trabajadores de la USO que por aquellos d\u00edas acababan de presentar su pliego de peticiones, la empresa estatal insinu\u00f3 sibilinamente que no se pod\u00eda descartar la intervenci\u00f3n de manos criminales en el estallido, en un vano intento de ocultar su desidia imperdonable, ya que las gentes de la poblaci\u00f3n le hab\u00edan exigido en varias ocasiones, el traslado de los peligrosos conductos.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurri\u00f3 en Puente Sogamoso, un corregimiento de Puerto Wilches, que el 4 de enero de 1977 hab\u00eda quedado sin comunicaciones, al arder una de las tuber\u00edas del petr\u00f3leo. Cuando sus moradores notaron la presencia de un escape a\u00fan mayor, dieron aviso inmediato a la Cities Service, que se qued\u00f3 con los brazos cruzados hasta que un mes m\u00e1s tarde sucedi\u00f3 la terrible explosi\u00f3n. Entonces s\u00ed llegaron los funcionarios de la compa\u00f1\u00eda norteamericana, impert\u00e9rritos ante el dolor del pueblo y s\u00f3lo preocupados de los da\u00f1os sufridos por la empresa. Los habitantes se plantaron a la entrada del caser\u00edo, como una sola muralla, y a los gritos de \u201cFuera gringos, piedra para los homicidas\u201d, impidieron el paso de los agentes de los explotadores.<\/p>\n<p>En menos de dos a\u00f1os, la asesina negligencia de los monopolios extranjeros y de Ecopetrol ha ocasionado m\u00e1s de cinco mortales accidentes por la ignici\u00f3n violenta de sus oleoductos. Primero, fue en la vereda P\u00e9njamo, cuando estall\u00f3 la l\u00ednea de gas Payoa-Barranca, luego en puente Sogamoso, despu\u00e9s en Puerto Carare, de nuevo en Puente Sogamoso y ahora en Puerto L\u00f3pez.<\/p>\n<p>La inseguridad es la norma<br \/>\nMillones de trabajadores colombianos a\u00fan recuerdan el infortunio padecido por sus hermanos, cuando, no mucho tiempo atr\u00e1s, dos estallidos de magnitudes descomunales acabaron con m\u00e1s de un centenar de vidas en los socavones de Amag\u00e1 y en una factor\u00eda de Abocol en Cartagena. Recientemente, una f\u00e1brica de jabones de Bogot\u00e1 aport\u00f3 su triste cuota cuando la explosi\u00f3n de una de las calderas seg\u00f3 la existencia de cuatro obreros y postr\u00f3 a m\u00e1s de 50.<\/p>\n<p>Centenares de asalariados agonizan cada a\u00f1o al pie de las m\u00e1quinas, mientras otros miles sucumben a causa de enfermedades adquiridas en los frentes de trabajo o quedan mutilados para siempre en accidentes ocasionados por la inseguridad industrial. Tanta es la deuda de sangre acumulada por la clase obrera en tantos a\u00f1os de sufrimiento que sus mejores hijos se levantar\u00e1n tarde o temprano contra la esclavitud, convencidos de que iniquidades como \u00e9stas s\u00f3lo tendr\u00e1n t\u00e9rmino cuando barran del Poder a los explotadores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al atardecer del pasado 6 de noviembre, los pisos del Hotel El Prado de Barranquilla se desplomaron sepultando a m\u00e1s de 100 obreros de la construcci\u00f3n; 21 hombres perecieron y 13 lograron sobrevivir con irreparables lesiones. 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