{"id":21265,"date":"2009-02-15T17:47:22","date_gmt":"2009-02-15T17:47:22","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2009\/02\/15\/para-una-historia-de-la-infamia-a-los-cien-anos-del-robo-de-panama\/"},"modified":"2009-02-15T17:47:22","modified_gmt":"2009-02-15T17:47:22","slug":"para-una-historia-de-la-infamia-a-los-cien-anos-del-robo-de-panama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/para-una-historia-de-la-infamia-a-los-cien-anos-del-robo-de-panama\/","title":{"rendered":"Para una historia de la infamia: A LOS CIEN A\u00d1OS DEL ROBO DE PANAM\u00c1"},"content":{"rendered":"<p>\u00abEn la vida de los pueblos como en la de los individuos, hay hechos que no pueden excusarse, ataques que no es posible pasar inadvertidos, batallas que es preciso librar a toda costa. Cuando se trata de la dignidad y del honor, no es correcto medir ni pesar la fuerza del adversario. S\u00f3lo es correcto combatir; y s\u00f3lo eso imprime gloria, ya sea que se alcance el triunfo, ya sea que se muera en la demanda\u00bb.<br \/>\nJuan Bautista P\u00e9rez y Soto, en Manifiesto a la Naci\u00f3n, el 11 de noviembre de 1903, la semana siguiente al robo de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>El 6 de noviembre de 1903, el mayor Murray Black, de la armada norteamericana, izaba la bandera paname\u00f1a en la prefectura de la ciudad de Panam\u00e1 en reemplazo de la insignia colombiana. Tres d\u00edas antes hab\u00eda sido proclamada la nueva rep\u00fablica por un pu\u00f1ado de traidores. Fondeados en el puerto vigilaban la ceremonia los acorazados Nashville y Dixie de la armada estadounidense. D\u00edas despu\u00e9s llegar\u00edan nueve nav\u00edos de guerra m\u00e1s en prevenci\u00f3n de cualquier ataque de las fuerzas colombianas. No suceder\u00eda nunca. El batall\u00f3n Colombia, al mando del general Esteban Huertas, hab\u00eda sido ya comprado por Manuel Amador Guerrero con parte de los cien mil d\u00f3lares recibidos un mes antes en el Hotel Waldorff Astoria de Nueva York de manos del aventurero franc\u00e9s Philippe Bunau-Varilla. En la c\u00e1rcel aguardaban siete generales colombianos que se hab\u00edan dejado apresar por Huertas. S\u00f3lo seis tiros inofensivos de ca\u00f1\u00f3n fueron disparados por el ej\u00e9rcito colombiano para defender el Istmo. Murieron un ciudadano chino y un burro.<\/p>\n<p>Entre junio y octubre, Teodoro Roosevelt y dos personajes de la especulaci\u00f3n financiera internacional, Nelson William Cromwell y Bunau-Varilla, hab\u00edan acordado la separaci\u00f3n de Panam\u00e1 para tomarse la zona del Canal. Fijaron la fecha del 3 de noviembre, en la cual se conmemora la independencia norteamericana. Cromwell se hab\u00eda ganado la confianza de Roosevelt; se trataba de igual a igual con todos los senadores involucrados en la legislaci\u00f3n pertinente; hab\u00eda descrestado al embajador Mart\u00ednez Silva y derrumbado la barrera de la prevenci\u00f3n de Jos\u00e9 Vicente Concha en Washington; amarr\u00f3 la firma de Tom\u00e1s Herr\u00e1n en el Tratado Herr\u00e1n-Hay; se confabul\u00f3 con Bunau-Varilla; soborn\u00f3 al hijo del presidente Marroqu\u00edn y se convirti\u00f3 en director de los traidores paname\u00f1os. Desde su compa\u00f1\u00eda de especulaci\u00f3n, Sullivan &#038; Cromwell, se operaron los gigantescos negociados de la compra de las acciones de la compa\u00f1\u00eda francesa del Canal, de su transferencia a la nueva compa\u00f1\u00eda del Canal, la Compa\u00f1\u00eda Interoce\u00e1nica de Panam\u00e1, en fin, de todas las transacciones francesas y norteamericanas.<\/p>\n<p>Pero el personaje que ir\u00eda a tramar los detalles de la separaci\u00f3n de Panam\u00e1 ser\u00eda el ingeniero franc\u00e9s Bunau-Varilla, quien por quince a\u00f1os hab\u00eda defendido la v\u00eda del Istmo, en contra de la de Nicaragua, acicateado por la fortuna inmensa que ten\u00eda comprometida en la aventura del Canal. Para salvarla, no tuvo empacho en comprometer su dinero y los intereses que pose\u00eda en las compa\u00f1\u00edas de Panam\u00e1 con tal de convencer a los norteamericanos de definirse por esta v\u00eda y maniobrar la creaci\u00f3n de la nueva Rep\u00fablica. Fue el franc\u00e9s, finalmente, el que tom\u00f3 las riendas de la separaci\u00f3n y, aunque parezca incre\u00edble, en menos de tres meses logr\u00f3 que Panam\u00e1 se independizara y firmar por la nueva naci\u00f3n el tratado Hay-Bunau-Varilla, de construcci\u00f3n del Canal con Estados Unidos. Un mes antes de la declaraci\u00f3n de independencia, hab\u00eda entregado a Amador Guerrero\u2014nacido en Cartagena y quien ser\u00eda el primer presidente de Panam\u00e1\u2014adem\u00e1s del dinero, una proclama de independencia, un proyecto de Constituci\u00f3n, un plan de operaciones militares y hasta la bandera de la nueva naci\u00f3n (!). En premio, el nuevo gobierno lo nombr\u00f3 embajador de Panam\u00e1 en Washington para negociar la entrega del Canal.<\/p>\n<p>Roosevelt resolvi\u00f3 tomarse a Panam\u00e1 s\u00f3lo despu\u00e9s de que en julio el Senado colombiano negara por unanimidad el tratado Herr\u00e1n-Hay, mediante el cual se ced\u00eda la franja del territorio del Canal. En su furia por la negativa, Roosevelt le dio una orden perentoria a su secretario de Estado: \u00abInd\u00edquele a Beaupr\u00e9 (embajador de Estados Unidos en Bogot\u00e1) que sea tan duro como pueda. Esas despreciables criaturitas de Bogot\u00e1 deben comprender de qu\u00e9 modo est\u00e1n comprometiendo su porvenir\u00bb.<\/p>\n<p>En un memorable debate en el Senado de la Rep\u00fablica, a mediados de 1903, en el que descollar\u00edan Miguel Antonio Caro y Joaqu\u00edn F. V\u00e9lez, el senador por Panam\u00e1 Juan Bautista P\u00e9rez y Soto exclam\u00f3: \u00abHerr\u00e1n ha ultrajado la majestad de Colombia. Una bofetada al rostro de la Patria le ha estampado esa mano sacr\u00edlega al firmar semejante convenio. Ante la obra de Herr\u00e1n se queda uno absorto, abismado, no sabiendo qu\u00e9 nos confunde m\u00e1s, si la vileza de nuestro apoderado diplom\u00e1tico, o su imbecilidad como negociador. El bald\u00f3n que Herr\u00e1n ha echado sobre el nombre colombiano, ese no se borrar\u00e1 jam\u00e1s. Para criminal de esa laya, la horca le viene chica\u00bb. Al mismo tiempo, el representante paname\u00f1o a la C\u00e1mara, Oscar Ter\u00e1n, autor de la obra m\u00e1s importante sobre \u00abel atraco yanqui\u00bb, propon\u00eda que se acusara por el delito de traici\u00f3n a los funcionarios p\u00fablicos \u00abque someten a peligrosas contingencias la integridad del territorio de la Naci\u00f3n\u00bb. Ser\u00eda derrotado por 34 votos contra 12, gracias a la maniobra del poeta Guillermo Valencia a favor del Tratado y de quienes ya tramaban la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En seguida, los acontecimientos se precipitaron en forma dram\u00e1tica. Marroqu\u00edn nombr\u00f3 como gobernador al conspirador Jos\u00e9 Domingo de Obald\u00eda, todav\u00eda senador de la Rep\u00fablica, a quien se le atribuye la frase: \u00abNo me importa ser s\u00fabdito de Colombia, de los Estados Unidos, de China, con tal de que mis novillos se vendan bien\u00bb. El ministro de Guerra, Alfredo V\u00e1squez Cobo, orden\u00f3 retirar las tropas colombianas y dejar solamente el batall\u00f3n Colombia, que se vender\u00eda a los traidores. En su reemplazo, el Gobierno envi\u00f3 al general Tobar, no para salirle al paso a la rebeli\u00f3n, sino para detener una supuesta invasi\u00f3n proveniente de Nicaragua, inventada por el ministro, pero s\u00f3lo arrib\u00f3 en v\u00edsperas de la proclamaci\u00f3n de independencia y despu\u00e9s de dos meses de demora, s\u00f3lo para dejarse apresar a su llegada por el general Huertas.<\/p>\n<p>El 3 de noviembre de 1903 fue conformada la Junta de Gobierno de la Rep\u00fablica de Panam\u00e1, entre cuyos miembros estaba Manuel Amador Guerrero. Al d\u00eda siguiente Amador Guerrero arengaba a los soldados del batall\u00f3n Colombia en la entrega del precio de su venta: \u00abSoldados, hemos llevado al cabo por fin nuestra espl\u00e9ndida obra. Nuestro hero\u00edsmo es el asombro del mundo. Ayer no \u00e9ramos m\u00e1s que esclavos de Colombia. Hoy somos libres (\u2026) El Presidente Roosevelt merece bien de nosotros, pues \u00bfno est\u00e1n all\u00ed, como sab\u00e9is, los cruceros que nos defienden e impiden toda acci\u00f3n por parte de Colombia? Hombres libres de Panam\u00e1, yo os saludo. \u00a1Viva la nueva Rep\u00fablica! \u00a1Viva el Presidente Roosevelt! \u00a1Viva el Gobierno de los Estados Unidos!\u00bb En seguida, el general Huertas dirigi\u00f3 una proclama a sus soldados en respuesta al futuro presidente: \u00abSoldados, gracias a los esfuerzos del Sr. Amador y m\u00edos se ha obtenido que los Estados Unidos recompensasen vuestros afanes. El dinero que nos neg\u00f3 el Gobierno de Bogot\u00e1, h\u00e9lo all\u00ed en la Tesorer\u00eda (\u2026) Tenemos dinero. Somos libres. Los cruceros que hay aqu\u00ed disipan todo temor. Colombia puede pelear con los d\u00e9biles, pero en presencia de los Estados Unidos se mete el rabo entre las piernas (\u2026) No tem\u00e1is. Somos libres. Colombia est\u00e1 muerta. \u00a1Viva Panam\u00e1 independiente! \u00a1Viva el Dr. Amador! \u00a1Viva el Gobierno americano!\u00bb Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el general Huertas se lamenta en sus memorias de aquellos acontecimientos con estas dram\u00e1ticas palabras: \u00abDe due\u00f1os, pasamos a arrendatarios; de libres, al servilismo, y despu\u00e9s de deshacernos de Colombia, llegamos a ser los siervos de los sajones y seremos parias en nuestra propia tierra\u00bb.<\/p>\n<p>En Bogot\u00e1, tuvo que amotinarse el pueblo para que el presidente Marroqu\u00edn accediera a conformar una expedici\u00f3n militar para ir a defender a Panam\u00e1. Un grupo de patriotas organiz\u00f3 contra la intervenci\u00f3n norteamericana la sociedad La Integridad Colombiana, cuyo presidente fue el senador Juan Bautista P\u00e9rez y Soto. Defendi\u00f3 que la \u00fanica salida consist\u00eda en hacer la guerra contra Estados Unidos para recuperar a Panam\u00e1, obligar al usurpador a destapar sus cartas verdaderas de dominaci\u00f3n, forzar al gobierno americano a la consumaci\u00f3n real y efectiva del atropello, hacerlos quedar como piratas y no como protectores, porque lo que estaban haciendo era robarnos \u00abcon sus ca\u00f1ones nuestra propiedad\u00bb. Le exigieron a Marroqu\u00edn que cumpliera el decreto que lo obligaba a conformar un ej\u00e9rcito de cien mil combatientes. Se pusieron a la tarea de organizar una nueva expedici\u00f3n de mil quinientos soldados, bajo las \u00f3rdenes del general Antonio Roa D\u00edaz, para sumarlos a la tropa comandada por el general Daniel Ortiz, que esperaba en Titumate las \u00f3rdenes de marchar a Panam\u00e1. Pero el 19 de diciembre, una vez se hubo puesto en camino la tropa, el ministro de Guerra, V\u00e1squez Cobo, mand\u00f3 apresar a sus principales miembros y dej\u00f3 bajo prisi\u00f3n domiciliaria a su presidente, el senador P\u00e9rez y Soto. En esa forma se fue extinguiendo gradualmente la sociedad.<\/p>\n<p>En Titumate, una olvidada aldea del Choc\u00f3, en inmediaciones de la frontera con Panam\u00e1, se hab\u00eda apostado la tropa enviada desde Bogot\u00e1 al mando del general Daniel Ortiz, bien armada y dispuesta a todo. Atacar\u00edan por tierra. \u00abEl objetivo principal de esta campa\u00f1a era ante todo ocupar por v\u00edas terrestres nuestra comarca paname\u00f1a\u00bb, escribe el expedicionario Ortiz. \u00abPor los informes que hasta ahora tengo (\u2026) creo que la invasi\u00f3n sobre Panam\u00e1 no es una empresa imposible, y no la considero ni siquiera imprudente; al contrario creo que es perfectamente factible\u00bb. Con ese prop\u00f3sito envi\u00f3 una comisi\u00f3n al mando del general Morales a explorar el derrotero que hab\u00eda seguido Balboa 400 a\u00f1os antes y a establecer una l\u00ednea de comunicaci\u00f3n entre Titumate y las costas del Dari\u00e9n del sur sobre la bah\u00eda de San Miguel, en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, por los r\u00edos Acand\u00ed y Tuira.<\/p>\n<p>Uno de los episodios m\u00e1s ejemplares del levantamiento popular contra el atropello lo protagonizaron los ind\u00edgenas de las costas de San Blas en Panam\u00e1, desde el Cabo Tibur\u00f3n hasta las inmediaciones de Portobelo. El 19 de diciembre lleg\u00f3 al cuartel general de Titumate el coronel Inanaqui\u00f1a, jefe ind\u00edgena gubernamental de toda aquella regi\u00f3n. As\u00ed lo narran las cr\u00f3nicas: \u00abEl coronel Inanaqui\u00f1a, al ver la bandera colombiana, se hinc\u00f3 en tierra y con respeto religioso la bes\u00f3, escena conmovedora, que pleg\u00f3 muchos labios y humedeci\u00f3 muchos ojos al presenciar tan expresivo homenaje para el emblema de la Patria, en la hora precisa que otros lo insultaban, lo vejaban y lo despedazaban\u00bb. Fueron los ind\u00edgenas los que abrieron el camino para que las tropas del general Ortiz pudieran tomar posesi\u00f3n de Panam\u00e1, protegi\u00e9ndolas de la armada norteamericana que estaba impidiendo en los puertos el desembarco del ej\u00e9rcito colombiano. Y Ortiz cuenta: \u00abDe las lejanas provincias paname\u00f1as de Chiriqu\u00ed, Bocas de Toro y Cocl\u00e9, lo mismo que de las apartadas comarcas istme\u00f1as de Tuira, ven\u00edan comisiones tras de comisiones a hacer patentes ante el Jefe colombiano\u2014con su protesta contra el mot\u00edn militar de que se hab\u00edan servido los norteamericanos para quitarnos a Panam\u00e1, fraudulenta y brutalmente sus entusiastas sentimientos de amor a Colombia, de respeto a la com\u00fan bandera y de consagraci\u00f3n a la integridad nacional, con la firme voluntad en que estaban de coadyuvar la anhelada campa\u00f1a militar para recuperar el Istmo (\u2026) Como lo afirmaban aquellos buenos compatriotas, los traidores de la separaci\u00f3n eran muy pocos y estaban circunscritos a la ciudades de Col\u00f3n y Panam\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>Pero toda la operaci\u00f3n de rescate ser\u00eda traicionada por Rafael Reyes. Amigote de Cromwell; hombre de confianza de Marroqu\u00edn; confidente de Bunau-Varilla; general de la Rep\u00fablica de inmensa reputaci\u00f3n en las guerras del 85, el 95 y los Mil D\u00edas; partidario decidido del Tratado Herr\u00e1n-Hay; general\u00edsimo de la expedici\u00f3n militar para la reconquista; cabeza de la diplomacia colombiana ante los traidores y los imperialistas en pos de la devoluci\u00f3n de Panam\u00e1; presidente de la Rep\u00fablica de 1904 a 1909, Reyes actuaba m\u00e1s como agente de los gringos que como defensor de los intereses de Colombia. Por algo, dada su trayectoria de v\u00ednculos con los estadounidenses y a sus actuaciones a favor de su pol\u00edtica, le ten\u00edan el apodo del \u00abyanqui criollo\u00bb. En su discurso como delegado de Colombia ante la Conferencia de 1901 en M\u00e9xico, llam\u00f3 a los norteamericanos \u00abla humanidad seleccionada\u00bb.<\/p>\n<p>A \u00e9l fue a quien escogi\u00f3 Marroqu\u00edn como general\u00edsimo para armar un ej\u00e9rcito con los cien mil voluntarios que se hab\u00edan ofrecido en el pa\u00eds, dispuestos a liberar a Panam\u00e1. Lo acompa\u00f1aban dos generales, Pedro Nel Ospina y Lucas Caballero, y un ex presidente, Jorge Holgu\u00edn. Cuando llegaron a Barranquilla, procedentes de Bogot\u00e1, ya Reyes le hab\u00eda cambiado el car\u00e1cter militar a su expedici\u00f3n, transform\u00e1ndola en una misi\u00f3n diplom\u00e1tica. Convertidos de jefes del m\u00e1s grande ej\u00e9rcito jam\u00e1s formado en Colombia en plenipotenciarios mendicantes, se les permiti\u00f3 desembarcar en Col\u00f3n s\u00f3lo gracias a instrucciones del secretario de Estado, Hay; fueron humillados por el comandante del Nashville; no los quiso recibir la Junta Provisional de Gobierno para negociar la devoluci\u00f3n del Istmo; y quedaron puestos de patitas en un buque rumbo a Washington y Nueva York, decididos a ir a ver a los verdaderos amos de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Reyes siempre sostuvo el criterio de que los gringos eran los llamados a quedarse con el Canal a cualquier precio, sin condiciones de soberan\u00eda y a cambio de unos buenos denarios. Por eso defendi\u00f3 el proditorio Tratado Herr\u00e1n-Hay y rechaz\u00f3 la un\u00e1nime desaprobaci\u00f3n que le acababa de dar el Senado de Colombia. Al llegar a Washington y tropezarse con el hecho cumplido por Roosevelt, de haber firmado el Tratado Hay-Bunau-Varilla con Panam\u00e1, Reyes agach\u00f3 la cabeza y desintegr\u00f3 la comisi\u00f3n diplom\u00e1tica. Como general\u00edsimo de las tropas colombianas organizadas para recuperar el Istmo, hab\u00eda renunciado a todo esfuerzo de enfrentamiento con Estados Unidos: \u00abGobierno americano\u00bb, le dice a Marroqu\u00edn en mensaje cablegr\u00e1fico, \u00abgarantiza independencia Panam\u00e1. Toda acci\u00f3n hostil de Colombia agravar\u00eda la situaci\u00f3n. Intentar\u00e9 una nueva negociaci\u00f3n para dejar a salvo derechos de Colombia\u00bb. En su lugar, lo que decidieron Holgu\u00edn y Reyes fue partir rumbo a Par\u00eds con la claudicante idea de seguirle la pista a las acciones de la desaparecida Compa\u00f1\u00eda Francesa del Canal. Como se ha repetido en esta historia, dos presidentes de Colombia, Holgu\u00edn y Reyes, coronaron con esta farsa su claudicaci\u00f3n. Abandonadas a su suerte, las tropas de Reyes se quedaron esperando en Titumate las \u00f3rdenes de su general\u00edsimo para marchar sobre Panam\u00e1.<\/p>\n<p>La comisi\u00f3n Reyes-Holgu\u00edn-Ospina-Caballero dej\u00f3 una herencia, un vacuo Memorial de agravios que le fue enviado a Roosevelt. As\u00ed pensaron que se lavar\u00edan las manos ante la historia, a falta de su expedici\u00f3n militar. Hasta ah\u00ed lleg\u00f3 su misi\u00f3n. A dos de ellos, Reyes y Ospina, los elegir\u00edan despu\u00e9s para regir los destinos de la Patria. Holgu\u00edn volver\u00eda a llegar a la primera magistratura del pa\u00eds como presidente designado, tal como lo hab\u00eda hecho en dos ocasiones anteriores. A Reyes, el pueblo lo castigar\u00eda repudi\u00e1ndolo nueve a\u00f1os despu\u00e9s. A Ospina y Holgu\u00edn el pa\u00eds todav\u00eda no les ha cobrado la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Al menos ocho presidentes estuvieron comprometidos con la traici\u00f3n de lesa patria que condujo a la p\u00e9rdida de Panam\u00e1. Marroqu\u00edn (1899-1904) y Reyes (1904-1910) son los principales responsables. Tambi\u00e9n Jos\u00e9 Vicente Concha (1914-1918), negociador en Washington del Tratado Herr\u00e1n-Hay; Pedro Nel Ospina (1922-1926), miembro de la Comisi\u00f3n Reyes para la devoluci\u00f3n de Panam\u00e1; Marco Fidel Su\u00e1rez (1918-1922), el del Respice Polum (miremos hacia Estados Unidos), decidido defensor del Tratado Herr\u00e1n-Hay y negociador del Tratado Urrutia-Thompson, que legitim\u00f3 el robo; Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez (1926-1930), ministro de Marroqu\u00edn y partidario de las negociaciones del Tratado Herr\u00e1n-Hay; y Jorge Holgu\u00edn y Ram\u00f3n Gonz\u00e1lez Valencia, presidentes encargados y negociadores de la devoluci\u00f3n de Panam\u00e1 y del Tratado Urrutia-Thompson, respectivamente.<\/p>\n<p>Pero debemos hacer honor a quienes defendieron la soberan\u00eda de la naci\u00f3n. A Oscar Ter\u00e1n por su obra, aullido doloroso contra Estados Unidos y los traidores; a P\u00e9rez y Soto, por combatir hasta su muerte contra la entrega; a Miguel Antonio Caro, por utilizar su demoledora oratoria en el Senado de la Rep\u00fablica hasta derrotar el Tratado Herr\u00e1n-Hay; a Joaqu\u00edn F. V\u00e9lez, por obligar a Marroqu\u00edn a aprobar un plan de lucha contra Estados Unidos; a Indalecio Camacho y Fabio Lozano Torrijos, organizadores de La Integridad Colombiana para reconquistar el Istmo; a la Asamblea de Panam\u00e1, por su voto un\u00e1nime contra la felon\u00eda de sus dirigentes; a la prensa antigringa del Istmo, por repudiar las maniobras secesionistas; a Pedro A. Cuadrado y Eleazar Guerrero, por renunciar a sus cargos en Col\u00f3n, para no seguir ensuci\u00e1ndose con el nuevo r\u00e9gimen; a los cien mil colombianos combatientes de muchas guerras que se aprestaron para luchar por Panam\u00e1; al general Daniel Ortiz, comandante del ej\u00e9rcito en Titumate, decidido a atravesar el Dari\u00e9n por tierra para rescatar el suelo patrio perdido; al coronel Inanaqui\u00f1a, por conducir a los ind\u00edgenas de San Blas a los campamentos de Ortiz y Roa, dispuestos a sumarse a la reconquista; al pueblo de Bogot\u00e1, que se amotin\u00f3 contra Marroqu\u00edn por su traici\u00f3n y se levant\u00f3 contra Reyes por el Tratado Cort\u00e9s-Rooth; a Diego Mendoza, que renunci\u00f3 a la embajada de Washington y afront\u00f3 la persecuci\u00f3n de Reyes por haber defendido los intereses nacionales; a los pueblos de Barranquilla y Magangu\u00e9, que impidieron el desembarco de todo cuanto traidor intent\u00f3 desembarcar proveniente del exterior; a tantos patriotas que se rebelaron por doquier contra el robo de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Resulta m\u00e1s actual que nunca la famosa diatriba escrita en 1917 por Jos\u00e9 Mar\u00eda Vargas Vila contra los atracadores:<\/p>\n<p>&#8220;Son Roosevelt, Taft, Rooth, Wilson;<\/p>\n<p>&#8220;esos pastores de b\u00fafalos no pueden ser sino la encarnaci\u00f3n raqu\u00edtica de un cesarismo plut\u00f3crata, sin otro elemento de grandeza que el alcance de sus ca\u00f1ones, de un imperialismo matonesco, mostrando al mundo, como una amenaza, el furor de sus pu\u00f1os de ga\u00f1anes;<\/p>\n<p>&#8220;y, a\u00fan hay quien me critique, no haber admirado nunca estos cazadores de pueblos d\u00e9biles, que desmembraron mi patria, que humillaron nuestra raza, que han hecho de nuestra Am\u00e9rica hispana, el predio de sus codiciosas aventuras; que los admiren ellos, almas de esclavos, a quienes deslumbra el alba escarlata en que pasan envueltos esos Nemrods de vaudeville; dejadle a un hombre honrado el acre placer de despreciarlos\u2026&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEn la vida de los pueblos como en la de los individuos, hay hechos que no pueden excusarse, ataques que no es posible pasar inadvertidos, batallas que es preciso librar a toda costa. Cuando se trata de la dignidad y del honor, no es correcto medir ni pesar la fuerza del adversario. S\u00f3lo es correcto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[232],"tags":[],"class_list":["post-21265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-separata-especial-sobre-los-cien-anos-del-robo-de-panama"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21265"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21265\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}